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-Oh que modales los míos, le ruego me disculpe. Me llamo Hanamiya Akihiko y soy el dueño de esta empresa, mis secretarias se pusieron en contacto con usted hace tres días, debo decir que es más hermosa en persona que por foto- le dijo mientras le plantaba un suave beso en la mano como si fuera un caballero de la edad medieval. Tomoyo suspiro encantada por el suave contacto con su piel, poco podía imaginarse una joven inocente como ella que se estaba metiendo en la guarida de un monstruo.

Capítulo 12:

El silencio inundo el paisaje tintado de negro, un viaje silencioso para un día un tanto raro con todo lo que se había desarrollado en tan poco tiempo.

La joven protagonista no se atrevía a interrumpir el pesado silencio formado en aquel estrecho lugar, no podía hablar después de aquella terrorífica advertencia, ya tenía muchos problemas con su supuesto acosador y ahora esto.

Los demás miembros masculinos tampoco podían hacer mucho, cada quien no paraban de darle vueltas en su cabeza la información que les había brindado el viejo forense. Yakumo pudo ver la silueta rígida de Gotou y suspiro pesadamente.

-Esto lleva más de lo que estas imaginando Gotou, mejor no te metas y espera a obtener más información- le aconsejo el joven psíquico a su viejo amigo como leyendo su mente.

-¡Ahí afuera hay un desgraciado cometiendo horrorosos crímenes ¿crees que me quedare con las manos cruzadas?!- hablo con voz contenida mientras golpeaba el volante del automóvil con frustración. Ni Haruka ni Ishii se atrevieron a intervenir en la disputa.

-Solo digo que no llegas a entender la extensión del problema en el que te estas metiendo- continuo intentando persuadirlo con tono serio y pausado, como si estuviera tratando con un niño.

-Puede que no, pero algo hare- término la discusión con despecho mientras Yakumo suspiraba rendido ante su terquedad. Nuevamente el silencio hizo acto de presencia en el pequeño espacio haciendo aún más tenso el ambiente.

-Haruka ¿Que te dijo Hata?- la voz monótona del psíquico corto el silencio bruscamente de nuevo haciendo que la nombrada se sobresaltara ante la repentina atención. Yakumo la observaba atento a través del reflejo en el vidrio.

-Que no anduviera sola- trato de tragarse el nudo que se le formo en la garganta y se encogió de hombros con tristeza sin atreverse a mirarlo. Los presentes voltearon a verla con atención y sorpresa.

-Sin duda entras en el patrón que nos dio Hata-san- murmuro con voz baja y consternada Ishii.

-Medio Japón entra en el patrón- contesto bruscamente Yakumo a lo que el joven detective respondió encogiéndose de hombros.

-Pero aun así no te quedes sola- el consejo enmascarado como advertencia dicho con la voz fuerte de Gotou y su mirada seria por el espejo retrovisor no hizo que Haruka se calmara.

-No pensaba hacerlo… solo por si las dudas…- desvió la mirada para prestar atención al paisaje nocturno, tratando de olvidar todo. Después de varios minutos, el auto de Gotou paro frente a la estación de policía.

-Ishii investiga si ha habido algún asesinato en el callejón donde se encontró el cuerpo de Shirayuki y averigua todo lo que puedas sobre esta patente, Yakumo y yo interrogaremos al esposo de Shirayuki - le ordeno al joven detective mientras anotaba en un papel lo que parecía ser el número de una patente y se lo entrego.

-Lo hare enseguida detective Gotou- los tres integrantes del auto vieron como la figura del joven detective se alejaba corriendo.

-¿Y eso?

-Intuición.

-¿Siquiera sabes qué es eso?- pregunto con burla Yakumo.

-Sabes, calladito te ves más bonito ¿cierto Haruka?

-Jajajaja tienes razón Gotou-san- la suave risa de la joven alivio el ambiente pesado, haciendo sonreír a Gotou y molestando un poco a Yakumo, quien cruzó los brazos sobre su pecho.

- Además de los posibles enemigos de Ryota Shibuya, ¿hay algo más que les moleste sobre el?- intento iniciar la conversación la joven dama después de un momento.

- Hay algo que me molesta pero no logro averiguar que es…- se notó la inquietud en la voz del fornido hombre.

-Bueno ahora lo averiguaremos- el vehículo se detuvo frente a una enorme casa blanca de techos altos y ventanas gigantes.

-¡Wow! Se nota que vive la buena vida…- comento Haruka con su voz suave y asombrada.

-Es el líder de una empresa multimillonaria ¿Que esperabas? ¿Que viviera en un complejo de apartamentos?

-¡Por supuesto que no! Solo comentaba- el joven de ojos hetecromáticos sonrió divertido ante el gesto molesto de la chica.

-¡Ustedes dos tortolos apresúrense!- los jóvenes fulminaron con la mirada al detective, este solo los ignoro.

Estando frente a un enorme portón blanco que custodiaba recelosamente la mansión que protegía, Gotou mostro su placa a la pequeña cámara que estaba a su lado. De forma silenciosa, el portón les permitió ingresar al lugar.

Las majestuosas puertas de la gran mansión fueron abiertas por un hombre de mediana edad, alto, moreno y de cabello perfectamente arreglado, el hecho de que estuviera vestido con un elegante traje negro les dio a entender al grupo que se trataba del mayordomo.

-Buenos días, ¿En qué puedo ayudarles?

-Buenos días, soy el detective Gotou de la policía y ellos son mis asistentes, necesito ver al señor Shibuya- el mayordomo les dejo pasar después de inspeccionar la placa que le mostro Gotou.

-El señor acaba de llegar, por favor esperen en la sala de espera mientras le anuncio al señor sobre vuestra presencia- el apuesto mayordomo se retiró después de acompañarlos hasta una espaciosa sala amueblada con elegantes muebles blancos decorados de hermosos tonos dorados. Situado en medio de la sala había dos sillones largos enfrentados separados por una sencilla mesita de pie.

Las paredes estaban vestidas por exuberantes pinturas famosas. Una de las paredes había sido convertida en una enorme estantería con millones de libros de todo tipo. Había además una linda y cálida chimenea de leño dividiéndola a la mitad. El sillón puesto estratégicamente frente de la chimenea revelaba la cantidad de veces que su dueño pasaba noches de invierto disfrutando su calidez con algún libro en las manos. Por si mismo era un hermoso lugar pero un tanto desolado.

-No me gusta este lugar- comento bajo Haruka mientras se abrazaba a sí misma.

-Ahora entiendes lo que me molesta- Gotou se dispuso a sentarse en el cómodo sillón que estaba cerca de ellos mientras intentaba alejar de su cabeza la rara sensación de estar en un manicomio.

-Es culpa de las paredes, el blanco da la impresión de ser muy frio y desolado, aunque da mucha luz- el joven psíquico recorría con una mirada curiosa toda la sala y al ver la estantería de libros, sin consulta, se acercó a ellos.

-Oye no toques nada- la advertencia de Gotou ni siquiera llego a los oídos de Yakumo.

-Si tienes interés en alguno de esos libros, con mucho gusto te lo obsequiare- los presentes exaltados se voltearon rápidamente para ver la fuente de la voz desconocida. Sin embargo, Yakumo no registró su presencia, su mente estaba más interesada en otra cosa.

Las puertas se cerraron silenciosamente detrás de un joven hombre de unos 30 años vestido con una camisa de lino celeste claro con un chaleco negro arriba que hacia juego junto a unos caros pantalones negros y unos zapatos de marca, aun detrás de su ropa se notaba su cuerpo trabajado, moreno y alto, ojos color avellana clara y cabello castaño lacio. Su segura sonrisa junto a su decidida mirada le daba un aspecto influyente y arrogante pero a su vez alguien de suma confianza. El hombre nombrado como Ryota camino hacia el detective que ya conocía y estrecho su mano con fuerza a lo que Gotou respondió.

- Detective.

-Señor Shibuya, déjeme presentarle a mis asistentes, ella es Haruka y el niño malcriado de allí se llama Yakumo-le mintió al rico empresario.

- Es un placer conocerla, my lady- tomo la mano de Haruka y beso el dorso de su mano con elegancia.

-El placer es mío señor- la joven le devolvió la sonrisa sin inmutarse por el gesto caballeresco.

- Es un gusto conocer al importante empresario Ryota Shibuya- comento con voz desinteresada Yakumo sin voltearse a mirarlo, lo que llamo la atención del empresario.

-¿Hay algo de allí que le interese, joven?

-En realidad no- el joven psíquico giro para mirar por primera vez al nuevo personaje y frunció el ceño al notar como sostenía la mano de Haruka.

-Primero que todo, lamento mucho su perdida. Veníamos para hacerle algunas preguntas sobre el asesinato de su mujer- intervino Gotou al ver la cara de pocos amigos de Yakumo.

El joven empresario soltó delicadamente la mano de la joven y se giró para mirar al detective. Ante la mención de su difunta mujer, la expresión de la cara del empresario cambio de una de dolor profundo.

-Acabo de volver de su entierro, su familia es originario de Kioto, así que decidimos enterrarla allí. Si es para resolver el caso, lo que sea que necesite, si es posible, se lo diré- comento con firmeza pero con tristeza tintada en su voz.

-Señor, nos enteramos que tiene unas cuantas enemistades en su empresa ¿Se le ocurre alguien quien pudiera hacer esto?

- Una empresa tan importante como la nuestra tiene muchos enemigos naturalmente, pero no se me ocurre alguien que pudiera hacer algo tan atroz como esto- desvió su mirada compungido.

-Ah sí, entonces ¿Que hay sobre Tsukiya?- intervino Yakumo con voz carente de emoción.

-¿Sobre Tsukiya?- el empresario se mostró sorprendido ante la mención de la empresa enemiga- Ellos son una empresa sin ningún tipo de ética moral, desde el presidente Tsukiya hasta sus más bajos subordinados. Sin embargo, no los creo capaz de tanto.

-Me entere de que sus productos rivalizan con los suyos, ¿Es por eso que tras descubrir sus secretos, intento eliminarlos?

-¡Por supuesto que no! ¡Solo hice lo que es moralmente correcto!- la voz enojada del viudo no logro intimidar al psíquico.

-¿En serio?- la sonrisa divertida de Yakumo se hizo presente, enojando más al empresario. Shibuya suspiro tratando de mantener la compostura.

-Conozco al señor Tsukiya desde que éramos unos niños, después de todo crecimos juntos. Nuestros abuelos comenzaron juntos esta empresa y la hicieron crecer rápidamente, ambos eran muy buenos empresarios. Después de la muerte de ambos, hubo un choque de opiniones entre nuestros padres, los siguientes sucesores, y ambos decidieron separarse, desde ahí nuestra enemistad solo creció con el tiempo.

-Déjeme adivinar, su padre se quedó con la mejor parte.

-¿Eh?

-Mi… mi padre tomo unas cuantas decisiones no muy honestas en aquella época.

-¿A qué se refiere?- intervino Gotou.

-Es fácil, antes de la muerte de los dueños originales, el padre del señor Shibuya robo todos los proyectos futuros que ya estaban en desarrollo y los patento como propios en secreto, después solo tuvo que hacer una pequeña riña para que el padre del señor Tsukiya decidiera disolver la sociedad, después de todo ambos no tenían muy buena relación. Su padre era la imagen del típico joven rico que disfrutaba la buena vida y el padre del señor Tsukiya era la imagen de un hombre trabajador volcado a su trabajo. Para cuando se diera cuenta de la trampa ya habría sido demasiado tarde. De esa forma, él no podría haber hecho nada.

-¿C-cómo lo sabes?- cuestiono sorprendido el joven empresario.

-Lo leí hace mucho cuando el padre del señor Tsukiya trato de enviar a juicio a vuestro padre por fraude. Además, el encargado del desarrollo tecnológico era dirigido por el abuelo del señor Tsukiya y su abuelo se encargaba de la parte empresarial, promocional y financiera, no es raro que el padre del señor Tsukiya haya seguido los pasos de su padre y se haya volcado al desarrollo de nueva tecnología, en esa posición, su padre quien no tenía mucha experiencia necesitaba de los desarrollos del señor Tsukiya- la sala se envolvió en un pesado silencio.

- Sin embargo después de haber incluso robado sus proyectos, los Tsukiya aún les pisaban los talones, necesitaban algo para hacerlos caer definitivamente. Gracias a Dios, Tsukiya cometió el error de ir por el mal camino, y usted se aprovechó de eso ¿Me equivoco?

-No puede ser…- la voz asombrada de Haruka interrumpió el pesado silencio.

-¿Y qué? Eso no tiene nada que ver con la muerte de mi esposa.

-Ah cierto, su difunta esposa, hay algo que me está molestando, vuestro matrimonio era solo para tapar las apariencias ¿No?- Gotou noto como el cuerpo de Shibuya tembló en sorpresa.

-Necesitaban distraer la atención que el juicio estaba dando, me pareció raro que mientras su padre estaba siendo culpado de fraude, usted se estuviera casándose, igualmente la gente no pareció notarlo y el juicio quedo en segundo plano, obviamente el padre del señor Tsukiya perdió, puesto que su padre patento antes los proyectos.

-Estas en lo correcto joven, nuestro matrimonio fue un matrimonio político, aun así, amaba y respetaba mucho a mi esposa- Haruka no pudo evitar duda de esa última frase.

-Su difunta esposa- lo corrigió Yakumo, ganándose una mirada fulminante del empresario.

-Yakumo, el señor Shibuya tiene razón, todo esto no tiene nada que ver con el caso.

-Un matrimonio arreglado y un enemigo que ha perdido mucho más que la dignidad y el prestigio de su familia, para mí si tiene mucho que ver- comento desinteresado Yakumo.

-Aun así, tanto el señor Shibuya como el señor Tsukiya tienen cuartadas confirmarles para la noche del asesinato, aunque no podemos descartar que haya mandado a alguien a hacer esto. Por el momento el señor Tsukiya es el principal sospechoso- Gotou comento de forma superficial mientras encendía un cigarrillo.

-Le ruego que no fume dentro de mi casa, estoy tratando de dejarlo.

-Oh, mi error, lo lamento- Gotou se disculpó rápidamente mientras apagaba el cigarrillo que recién había prendido.

-Puede ser, es una posibilidad- comento distraído Yakumo, mientras su miraba volvía a vagar por el lugar hasta que se posó curioso sobre un hermoso florero elegantemente decorado sobre la chimenea.

- De todos modos quiero saber algunos detalles más sobre la familia de su fallecida esposa, Yakumo, Haruka espérenme afuera- Haruka asintió levemente con la cabeza y saludo cortésmente al empresario quien le devolvió la sonrisa. Yakumo la siguió en silencio e inclino su cabeza en seña de saludo cuando paso por el lado del empresario.

-Una última cosa señor- el psíquico se paró sin mirar al viudo a su espalda- me gustaría saber ¿Es usted fanático de las lirios?

El comentario hizo que el joven empresario frunciera el ceño desconcertado.

-No, prefiero las rosas.

-Entonces ¿por qué las tiene en un florero tan caro?- Yakumo lo miro atentamente sobre su hombro al ver el gesto confundido del joven rico. Gotou y Haruka buscaron el objeto y lo identificaron sobre la chimenea.

-Me las regalaron, ¿eso tiene alguna importancia?-lo desafío con la mirada y la voz un poco crispada. Yakumo desvió su mirada de la suya para pasarla por las enormes puertas.

-¿Se podría saber quién es esa bondadosa persona?

-No lo sé, supuse que era de alguno de mis socios, estaban en la puerta con una tarjeta que decían "lamento su pérdida".

-¿Todavía tiene esa tarjeta?- Shibuya se encamino rápidamente hacia la chimenea y saco la tarjeta que estaba en la flores bien cubierta, si eso era lo que se necesitaba para que ese joven molesto se fuera se lo daría sin chistar. Con el entrecejo fruncido, el joven empresario le entrego de mala manera la tarjeta al psíquico.

-Gracias por la información, hasta luego señor Shibuya- con eso ambos jóvenes dejaron a los dos hombres en la sala.

Haruka seguía nerviosa a Yakumo hasta la salida de la mansión. No estaba muy segura pero creía que estaba enojado por algo. Tan perdida estaba en sus pensamientos que no noto que la dirección en la que iban no los guiaba a la salida.

-Etto… Yakumo ¿Estás enojado por algo?- la voz pausada de Haruka salió con más recelo de lo que había pretendido.

-No lo estoy.

-…..- la joven no estaba muy segura de sí seguir preguntando por su seguridad, hasta que noto los corredores de color avellana.

-Yakumo, por aquí no vinimos.

-¿Recién lo notas?- Haruka hizo mohín ante la respuesta desagradable.

-¡Pues sí, ¿A dónde diablos estas yendo?!

-A ningún lado en especial- venitas estilo anime aparecieron en la cabeza de Haruka. Cuando estaba por replicarle de nuevo, noto como el joven recorría con la mirada todas las salas por las que pasaban.

-¿Qué es-?

-¿Y qué pasa contigo?

-¿Perdón?- pregunto sorprendida.

-¿Desde cuándo dejas que te toquen tan libremente?- siguió interrogándola sin dignarse a mirarla.

-¿Eh? ¿De qué hablas?

-Todavía no sabemos si Shibuya es el asesino y tú te comportas toda amable con él, por eso después eres el blanco.

-Puede ser… ¿Qué estabas preocupado por mí?

-No tiene caso preocuparse por un problema andante, es energía malgastada.

-¡Bueno, disculpa!

-Esa actitud tuya molesta- continuo el joven ignorando sus palabras- siempre te rindes ante los demás tan fácilmente, deberías cambiarlo.

La joven paro en seco por el shock. Después de procesarlo, no pudo evitar sonrojarse violentamente por esas palabras. Yakumo sonaba como… ¿celoso? Dios debería castigarla por pensar tal locura, era totalmente ridículo, pero no podía evitar sentirse tan feliz… Sin su consentimiento, Haruka sonrió feliz mientras seguía al joven que sin parase a esperarla había continuado caminando.

-Señorita, no debería andar por aquí- los jóvenes se dieron vuelta rápidamente ante la voz conocida, el apuesto mayordomo los miraba con expresión seria.

-Discúlpeme, nos perdimos buscando la salida- Haruka se defendió en modo de disculpa, el mayordomo se le quedo mirando exceptivo. Nerviosa Haruka se retorció ante su penetrante mirada y le devolvió la miraba arrepentida. El mayordomo suspiro rendido ante la miraba de cachorrito de la chica y los dirigió a través de los enormes pasillos hacia la salida.

-Dígame señor ¿Desde cuándo trabaja en este lugar?- empezó a interrogar Yakumo. El joven mayordomo lo miro de reojo por encima de su hombro.

-Desde hace 10 años.

-¡¿Desde hace 10 años? ¿Cuántos años tiene?!- pregunto sorprendida Haruka casi gritando, Yakumo suspiro mientras negaba con su cabeza. El apuesto mayordomo sonrió divertido ante la explosión de sinceridad de la joven.

-Tengo 39 años, señorita.

-Oh, lo lamento por la ruda pregunta- Haruka agacho la cabeza sonrojada mientras el mayordomo seguía sonriendo amablemente.

-Entonces ¿Cómo era la relación entre vuestros amos?- Yakumo se aprovechó del estado de ánimo más relajado que se había formado para seguir con su cuestionario.

-Bueno, ellos eran muy distantes, como me imagino saben, su matrimonio era por conveniencia, habían puestos muchas pautas para convivir juntos.

-¿Usted era cercano a la señora de la casa?

-No del todo- el recorrido continúo.

-Gracias por la información- Yakumo mostro el debido respeto al mayordomo.

-De nada señor.

Después de saludar al mayordomo, ambos salieron para encontrarse con Gotou esperándolos en la patrulla.

-Sí que te tomaste tu tiempo- comento cuando ambos subieron al automóvil.

-¿Eso importa? Hice lo que me pediste después de todo.

-¿Eh?- pregunto desconcertada Haruka.

-¿Y?

-Pues hasta lo que conseguí ver, no había nada allí.

-Ya veo- el viejo detective se dispuso a ponerse en marcha.

-Wow, esperen ¿De qué están hablando?

-Le pedí a Yakumo que revisara si había algún espíritu en la casa de Shibuya, más específicamente si estaba el espíritu de Shirayuki, mientras yo lo interrogaba.

-Pero no lo vi en la mansión.

-Oooh. Si hubiera estado, eso habría significado que…

-Que la mataron allí- sentencio Yakumo- Ya que el espíritu de Shirayuki no se encuentra donde se encontró su cuerpo, solo puede estar donde la asesinaron.

-Oh…

-Entonces ¿Qué piensas?

-¿Sobre qué?

-¡Sobre Ryota Shibuya por supuesto!

-Bueno, tú llevas más años de policía que yo ¿Qué impresión te dio?

-Completamente falsa.

-Pues para mí fue lo mismo, un mal acto, además según el mayordomo su relación era distante.

-¿Cómo hiciste para que ese hombre hablara? ¿Qué clase de maga utilizaste?

-La de Haruka- comento indiferente.

-¿Eh?- comentaron a la vez Gotou y Haruka.

-¿Fui de ayuda en algo?

-¿Qué hiciste Haruka?

-No se ja ja….

-Solo se comportó como la idiota que es.

-¡¿Qué dijiste?!

-Jajajajaja.

-¡Gotou-san!

-Jajaja si, si, lo lamento- se disculpó mientras se limpiaba las lágrimas que amenazaban por caerse- Aunque ahora tengo curiosidad, las emociones que vi en él era verdaderas cuando le di la noticia.

-¿Estás seguro que no solo te engaño?

-Cuando estas en este trabajo por tanto tiempo como yo, eres capaz de ver a través de esas emociones en esos momentos.

-¿No será que solo te esas oxidando?- sonrió de forma divertida.

-¡Que no es eso!-comento enojado.

-Entonces… ¿Puede que haya ocurrió algo que hizo que ese hombre se volviera de esa forma?- intervino Haruka sin pensar.

-¿Lo están amenazando?- dejo escapar sus pensamientos Gotou.

-No lo sabemos, esto es solo intuición, pero no creo que él lo haya hecho.

-¿Siquiera sabes lo que es eso?

-A diferencia de ti, si lo sé- varias venitas aparecieron en la cabeza de Gotou- Creo que he estado viendo muchas flores hoy.

-¿Flores?

-Todas las flores tienen un significado especial según el lenguaje de las flores, las flores que le mandaron al señor Shibuya eran lirios- comento al aire como si pensara para sí mismo.

-Si no me equivoco los lirios significan "confió en ti o te quiero" ¿no?- comento Gotou recordando las cosas que sabía.

-No te veo como jardinero Gotou.

-¡A mi esposa le gustan las flores!

-Wow, lo aprendiste por ella, que romántico eres Gotou-san- sonrieron ambos jóvenes.

-¡Cállense!

-Con el tiempo el significado de las flores a cambiado dependiendo cuando son usadas las mismas, el lirio se usa a menudo como flor de funeral, simboliza la vida eterna después de la muerte, en especial el lirio blanco- informo el joven psíquico.

-Oh, no lo sabía, espera. ¿Y tú como lo sabes? ¿Eh?- esta vez fue Gotou quien sonrió divertido.

-Me lo enseño mi tío- el silencio sepulcral se extendió en el auto. Gotou suspiro pesado y se rasco la parte posterior de la cabeza, nervioso.

-¿Crees que esas flores se las envió el asesino?- intento desviar el tema el detective.

-Parece un chiste de mal gusto sinceramente, si fue el asesino, primero conoce bien al marido de la mujer que asesino y segundo, es un cínico y arrogante, alguien bastante peligroso.

-Esto será más difícil de lo que parece ¿cierto?

-Si lo será.