Disclaimer: Bleach no me pertenece. Es propiedad de Tite Kubo-sensei, yo solo tomo prestados sus personajes para que nos divirtamos un rato.

Capítulo 12: Zangetsu y Zabimaru

La oscuridad en la que ambos jóvenes se encontraban inmersos desaparece al instante. Renji pestañeo confundido al encontrarse nuevamente en el área de entrenamientos del almacén de Urahara, mientras que Ichigo miraba sorprendido la espada que acababa de adquirir.

-Felicitaciones Kurosaki-kun, Abarai-kun-los elogió el rubio-Han conseguido sus espadas. La primera fase de su entrenamiento ha acabado.

-Fue todo tan extraño-comentó el pelirrojo algo aturdido.

-Lo sé Abarai-kun, pero debes estar contento de haber conseguido finalmente tu Zampakutoh-sonrió Urahara moviendo su abanico.

-¿Qué sigue ahora?-preguntó el pelinaranja con decisión.

-Sus Zampakutoh les han dicho sus nombres ¿Cierto?

-Sí, el viejo dijo que se llamaba Zangetsu

Renjí miró su espada, recordando la aparición de aquél babuino-Se llama Zabimaru-dijo finalmente,

-No olviden esos nombres-Urahara ocultó su rostro tras su abanico-Ya que si no llegan a recordarlos no podremos continuar.

Ambos chicos asintieron.

-Será mejor que regresen a sus casas y descansen por hoy. Mañana continuaremos con la fase dos.

-Pero… ¡Si no nos apuramos! Ese tipo va a…

-Tranquilo Abarai-kun-lo interrumpió- Aizen no va a irse a ningún lugar, prefiero que recobren sus energías para que su rendimiento sea mejor.

-De acuerdo-habló Ichigo derrotado-Yuzu y los demás deben de estar preocupados.


-¡Otousan! ¡Llamemos a la policia!-decía la pequeña Yuzu con lágrimas en sus ojos.

-No seas escandalosa Yuzu-la reprendió su hermana Karin.

-Pero, Pero… Karin-chan ¡Hace tres días que Onii-chan no aparece!-dijo con tono preocupado.

-Ya sabes como es Ichi-nii, debe andar por ahí-comentó la pelinegra con tono despreocupado aunque en su interior deseaba tener noticias de su hermano.

-Tranquilas niñas-habló finalmente Isshin- ¡Ese hijo mío debe estar en una etapa de rebeldía! Seguramente se ha fugado con una bella chica

-¿Tú crees Otousan?-preguntó Yuzu limpiando sus lágrimas.

-¡Obviamente Yuzu! Ese chico tiene mis genes-dijo mirando el retrato de su esposa fallecida- ¡Ah Masaki! Recuerdo nuestras fugas amorosas llenas de pasión~

Una silla lo golpeo en la cabeza dejándolo inconsciente, fue un golpe con la marca registrada de Karin en él.

-¡Deja de decir estupideces! A veces me cuestiono si realmente el oxigeno llega a tu cerebro-dijo molesta dando un suspiro.

En ese momento sintieron como la puerta de entrada se abría dejando ver a un Ichigo bastante molesto y de aspecto cansado. Yuzu corrió a su encuentro y lo abrazo.

-¡Me tenías muy preocupada-niichan!-le dijo recargando su rostro en el torso de su hermano y sollozando. Ichigo sonrió ante la preocupación de su hermana y le revolvió el cabello.

-Tranquila Yuzu, ya estoy en casa.

-¡Oh! ¿Aún no te has ido a descansar Abarai-kun?-preguntó Urahara al ver al pelirrojo dando vueltas por su tienda.

-Es que….no tengo un lugar en donde quedarme realmente….

-¿Quieres quedarte aquí?-le preguntó Tessai acomodándose los lentes

-¿Puedo?-preguntó algo sorprendido, no esperaba que lo invitarán a quedarse allí.

-¡Claro que sí!-dijo alegremente Urahara moviendo su abanico al momento que sacaba un balde con un enorme trapeador-Pero la estaría no será gratis Abarai-kun

-Maldición-masculló molesto ante las carcajadas de Jinta y Ururu.


Los ojos de Rukia continuaban abiertos por la sorpresa, cada vez que intentaba decir algo ese molesto nudo en su garganta crecía y crecía dejándola sin habla. Se sentía intimidada y no podía evitar temblar al notar la fría mirada de Kuchiki Byakuya sobre ella.

-N-Nii-sama-se sentía estupida por no poder decir otra cosa.

-Rukia-le habló con aquella voz tan imperturbable- ¿Te das cuenta de lo que has hecho?

-S-Si, lo siento-agacho su cabeza avergonzada- Sé que no debí haber ido al mundo humano-cerró sus ojos y la imagen de cierto pelirrojo apareció en su mente-Pero aún así…

-Es suficiente-la interrumpió- Cuando te recuperes recibirás el castigo que mereces.

Y tras decir esto abandonó la habitación dejando a una Rukia conmocionada.


Orihime continuaba encerrada, se negaba a probar bocado y lloraba por las noches pensando en Ichigo. Ulquiorra siempre la vigilaba desde lejos tratando de entender aquel comportamiento, esa sirena se estaba convirtiendo en todo un misterio para él.

La imagen de Aizen se apareció de repente entre los barrotes de la celda de la muchacha, quien se asustó y retrocedió. Tras hacer una reverencia a su amo Ulquiorra se alejó, tampoco lograba entender que era lo que le fascinaba tanto a Aizen de Orihime.

-Dime Orihime ¿Por qué te niegas a mis cuidados?-preguntó con un toque de sensualidad en su voz, mirándola intensamente a los ojos.

-¡No los necesito!-le espetó apartando la vista.

-¿Tanto lo amas?-cuestionó mientras en su rostro se formaba una maquiavélica sonrisa.

-¿Qué?-preguntó confundida

-A ese humano-acarició con lenta ternura las sonrojadas mejillas de la sirena.-Kurosaki Ichigo

-¿Cómo sabes…?-no pudo terminar su pregunta ya que los labios de Aizen la habían interrumpido ¡La estaba besando! Se apartó con furia

El poderoso rey de los mares se pasó una mano por los labios y aún con aquella sonrisa en su rostro dijo:

-Ahora eres mía Orihime, muy pronto me encargaré de ese humano molesto para que podamos estar juntos-le dijo acariciando sus cabellos y acto seguido se fue dejándola sola con las lágrimas a punto de caer de sus ojos

-Ichigo-kun… ten cuidado.