Muuuy muuuy buenas de nuevo! Espero que con el anterior capítulo os dejara un poco intrigadas :P

Estoy empezando a retomar la rutina, pero no hay problema jajajajaja porque voy con varios capítulos de adelanto a la hora de subir. Es decir, estoy subiendo el 11 pero ya voy por el 13, asique aunque la rutina me vuelva a atropellar actualizare bastante más a menudo.

Serena tsukino chiba: jajajajaja siii, la idea es esa, que la gente cambia, y la verdad es que pienso que eso también pasa en la vida real. Una persona (me da igual chico o chica) que es un cielo, pilla con una persona que la trata mal en el plano sentimental y automáticamente crea una muralla entre los demás y sus sentimientos. Yo creo que a todos nos ha pasado un poco esto jajaja pero este fic es como un... me da igual todo, me la sudáis todos y voy a hacer lo que quiera y quiero intentar que Kagome siga por ese camino. Y si, a ver que hacen si dejarla o perseguirla jajajajaja

Guest y aby2125: jajajajajajajajajaj dos en uno :P! Me alegro, y creo que voy a seguir un tiempo mantiniendo a Kagome así, luego me estoy pensando si hacerla pasarse más o volverla un poco mas sensiblona jajajaja Y bueno... supongo que en Mara quise meter esa... atracción que hay hoy en día por todo lo oscuro, vampiros, hombres lobo, demonios o.o se ha vuelto como un eros muy muy fuerte en la sociedad actual. Así que la utilicé con ese motivo jajajajaja

Peketaishouchiha: jajaja siii! la continuo, de momento todo sigue apuntando a ellos.

Guest de Oct 16: sí, hay que admitir que algo sí que desespera, pero nos tiene que desesperar en algo jajajaja sino... no tendría salseo la cosa jajaja Me alegro muchísimo que me sigas de verdad *.* me siento muy alagada y muchas gracias! Espero que sigas leyéndome y que te siga gustando!

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Capítulo 11: Aventuras inesperadas

Inuyasha estaba petrificado en su posición.

Miroku estaba intentando asimilar la situación.

Y Kagome vio como la esperanza que había estado en los ojos de Sango se rompía en mil pedazos, como si a un gran espejo le hubieran pegado con una maza de hierro. Entonces habló.

- Lo siento chicos.- Sabía que nadie se creía esas disculpas, ni había intentado que en su tono se disimulara su inmutabilidad ante la situación.- He intentado que os marcharais sin verlo, pero como siempre, os creéis especiales.- Kagome ya se había recolocado el Kimono y se había vuelto a sentar.

- Pero entonces...- Miroku la miró con desprecio.- ¿Tú lo sabías?-

- Claro.- comentó Kagome sin darle importancia.- ¿Cómo no iba a saber que una profecía me unía a un medio demonio para tener un hijo y derrotar a Naraku?- preguntó con ironía.- Es solo, que no es mi problema.- dijo señalando con la mirada a su vórtice.

- Y porque no viniste...- comenzó Shippo.

- ¿A buscaros?- termino por el Kagome.- Os voy a explicar un par de cosas de esa profecía ¿vale?- Kagome comenzó a hablar.- Primero de todo, tiene una segunda parte: "Atender a las dispares restricciones. Una sacerdotisa ha de ser, un medio demonio ha de querer ser, un hijo creado del respeto y del amor será el correcto y una marca identificará a la elegida junto al metal de la luna".-

- Puede que no sea esa la marca del agua.- Dijo Inuyasha.

Kagome lo fulminó con la mirada.- Elegí esto antes de saber nada de la profecía.- se levantó la manga del Kimono. Todos pudieron ver un brazalete que estaba completamente unido a la piel de Kagome, con una metal lunar en su centro.- Esto lleva aquí conmigo desde hace mas de 3 años. Y creerme, no se puede quitar. Solo se podrá quitar si me muero. Así pues, podéis intentar matarme y quedaros con él.- Sango comenzó a llorar- Pero lo siento, tendréis que esperar a una sacerdotisa nazca de nuevo para ponerlo.- Kagome se encogió de hombros.

- Me das asco- dijo Inuyasha.

Kagome lo miró llanamente. - Lo sé, pero créeme, no más que tú a mí.- Kagome se aparto el pelo de la cara, ese día no se había molestado en recogérselo.- hay más. Como bien sabéis, en teoría, la sacerdotisa debe de estar embarazada para poder derrotar a Naraku.- vio sus caras compungidas- o no es preocupéis seré rápida. Solo quiero que os queden claros una serie de conceptos para no volver a veros por aquí.- dijo claramente- Por lo que, sintiéndolo mucho, no tengo ninguna intención de tener relaciones de ese tipo, ni de ninguno, con el medio demonio, Inuyasha- dijo mirando a este que seguía estupefacto.- Bien, habéis dado por hecho que es Inuyasha, porque la profecía dice que es un medio demonio castigado por la luna nueva. Bien, punto para vosotros. Ahora veréis, no os torturéis, antes de que me fuera no era sacerdotisa, así qué aunque me hubiera quedado, no podría cumplir la profecía, además no hubiera tenido la marca del agua ni el metal lunar. Así que daba igual lo que hubierais hecho. Bien, seguimos, vuestro medio demonio, no quiere ser medio demonio, de hecho es un demonio. A penas usa a Colmillo de Hierro. La espada le rechaza porque es un demonio completo.- Inuyasha la miró- Y eso lo sé, porque un medio demonio hubiera caído ante el ungüento de Mara durante horas.- dijo mirándolo para que desafiara su proclamación.

Miroku Sango y Shippo lo miraron sorprendidos.

- Así qué, ni siquiera vuestro bando quiere que esta profecía se cumpla. Por otro lado el niño tiene que ser concebido a través del respeto y del amor. Y creerme, eso va a ser algo difícil.- comentó- Y no solo porque en algún momento del tiempo nos hayamos peleado- dijo señalándose a Inuyasha y a ella- sino porque el sello de mis poderes no hubiera permitido que ese amor ni ese respeto se mantuvieran si hubieran existido. - Shippo la miró confundido-

- ¿Cuál era el sello?- pregunto el demonio zorro.

- Muy simple. Tenía que entregar a un demonio- remarco esa palabra- mi virginidad en una noche de luna nueva, matarlo, y absorber sus poderes para que estos me devolvieran los míos propios.- Todos congelaron sus caras ante lo que les acababa de desvelar la sacerdotisa. Inuyasha la miró.- En serio, no es nada. Podéis agradecerle vuestra muerte a la venerable sacerdotisa Kikyo y a su deseo de no volver a luchar- Kagome le devolvió la mirada a Inuyasha- Ella podía decidir sobre su vida, pero al hacer ese sello con la esfera de los cuatro espíritus cuando ya estaba muerta, estaba decidiendo sobre la mía, sobre sus poderes, pero también sobre los míos. Así que, no soy una sacerdotisa.- dijo eso mientras se transformaba en demonio delante de ellos. Sus ojos cambiaron de color chocolate a color azul. Y su olor paso de cerezo a nenúfar y sal. Sus ojos relucieron a pesar de la claridad que entraba.

- Tú...- dijo Inuyasha.- Eres el demonio de la primera noche.-

- Así es- comento Kagome tranquilamente. Su voz tenía una suave carencia, al igual que la que tenía Nut.- Quería saber que había pasado antes de tener que hablar personalmente con vosotros.-

- Entonces todos hemos sufrido- dijo Sango entre lágrimas. La esperanza había vuelto a sus ojos.- Podemos...-

- No, no podemos.- dijo Kagome- Confundís sufrimiento con superación. En serio, me dio igual tener que acostarme con un demonio para quitar el sello de mis poderes.- esta vez Kagome empezó a levantarse.- Y me da igual lo que hayáis pasado o los hijos que tengáis. Siempre y cuando no sean conmigo claro.- dijo mientras se encaminaba hacia la puerta.- Marchaos. No quiero tener que volver a repetíroslo. No me interesan vuestros problemas ni vuestras profecías. Soy feliz con mi vida aquí y me estáis molestando.-

Cuando Kagome cerró la puerta todos se miraron entre ellos. Y rápidamente se levantaron y salieron en su busca. La alcanzaron antes de que entrará a la barrera de su casa.

- Espera- dijo Inuyasha. Kagome se detuvo, pero entró un paso en la barrera sin que los demás se percataran. Se dio la vuelta para mirarlos. El frio arreciaba y había viento, parecía que esa noche iba a ver otra ventisca. - Podemos intentarlo-.

- ¿Qué?- dijo alzando la voz Kagome. - Creo que estáis locos.- miró a Inuyasha directamente.- Loco-

- No. - dijo este- Todos hemos cometido errores. Aunque no quieras hacerlo por Miroku, hazlo por el mundo. ¿Hasta cuando Naraku cumplirá su promesa?. Olvida la profecía, si tanto poder tienes, demuéstralo. No somos ni el medio demonio, ni la chica. Somos un demonio, una cazadora de demonios, un monje, un demonio zorro y lo que quiera que seas tú. Entre todos podemos derrotarlo sin necesidad de profecías ni hijos, ni amor.

Kagome empezó a ver como el odio y la repulsión que había visto en Inuyasha desaparecían.

- Te recuerdo que no tengo ningún interés en vosotros. Y que he utilizado a una niña para que cumpliera sus deseos sexuales con un demonio que podría resultar peligroso mientras la doy cobijo bajo mi techo. Me da igual el mundo.- dijo Kagome.- por mí, puede arder.-

- No piensas eso.- dijo Inuyasha.- No hay nada insalvable.-

Kagome suspiró.

- Si que lo hay. Y para ti.- dijo Kagome. Ahí iba la bomba, después de todo, los dos implicados en la profecía eran Inuyasha y ella. A Sango y Miroku solo les afectaba de rebote, y sabía que si Inuyasha estaba diciendo eso era porque no quería ver a sus amigos sufrir, pero su corazón de hombre era frágil. Un niño, que perdió a su padre, y después a su madre. Y cuyo hermano siempre que ve, lo intenta matar. No tiene ningún lazo de unión. Sango y Miroku han avanzado, han tenido hijos. Pero el sigue estancado. Perdió a su único amor. Y hechó a la única otra mujer que había estado interesado en él. Seguro que piensa que donde hubo fuego quedan cenizas, pero estas cenizas están húmedas y congeladas. Inuyasha la miraba sin entenderla.- Me he acostado con Sheshumaru.-

Las palabras salieron de la boca de Kagome tranquilas y llegaron a oídos de Inuyasha rápidas y veloces. Como dardos envenenados hacía el cerebro de Inuyasha.

Sango se llevó la mano a la boca y Miroku y Shippo abrieron mucho los ojos. Inuyasha se quedó inmutable en la nieve.

- Así que si pensáis que tengo una cuenta pendiente con Inuyasha, que vais a intentar encender para aprovechar y que me quede embarazada, os equivocáis. En serio. No quiero, ni he querido nada, desde hace ya mucho tiempo, con Inuyasha. Ni sexo.- dijo tranquilamente.- Así que... marcharos- dijo echándoles una última mirada y entrando a casa.

Inuyasha vio como desaparecía en la casa. Se dio la vuelta.- Bien, vamos a pasar la noche aquí y mañana nos iremos. Va a ver ventisca de nuevo.- Dijo Inuyasha encaminándose hacía el hospedaje. Una daga mortal estaba clavada en el cerebro del demonio. Aquella no era la chica por la que una vez pudo sentir algo, esa era una mujer totalmente diferente y por tal no se merecía ningún respeto por su parte.

Los demás le siguieron en silencio.

Kagome entró a casa y se desperezó estirándose. Había sido una buena charla. Había causado la desesperanza y el desasosiego en sus ex compañeros de viaje. Y había dejado claro a Inuyasha que no tenía nada que hacer. Había visto como los engranajes de su cerebro encajaban cuando le había dicho la última frase.

Se echó en la cama agotada. Cuando empezaba a quedarse dormida notó como algo subía a la cama. Abrió los ojos rápidamente y vio a Kirara.

- Cómo siempre evitando barreras ¿eh?-Kirara ronroneo en respuesta. Después de todo había sido la acompañante de Midoriko. Acarició a Kirara con cariño, mientras esta se acurrucaba y se echaba a su lado. Rápidamente cayó en un profundo sueño.

Flash Back.

Sheshumaru se reía sin parar mientras ella intentaba aguantar la risa. Hasta que al final no pudo resistirse y se rió ella también. Puede ser que algo de culpa lo tuviera el alcohol que estaban bebiendo. Sake de las montañas del Este, creado por unos pequeños enanos muy parecidos a los que creaban niebla. Pero estaba delicioso. El sabor era embriagador, refrescante, dulce y picante a la vez.

Se había encontrado con Sheshumaru en un viaje a la ciudad, cuando estaba empezando a construir el templo. Allí descubrió que también había, al igual que en su época, ciertos recintos que eran solo para divertimento de los demonios. Allí se había encontrado con Sheshumaru, en su forma demoniaca claro. Este no sabía muy bien que decir cuando la vio, y la verdad es que ella tampoco sabía muy bien que decir para escabullirse. Al final en un ambiente tenso de tanteo habían tomado una copa. Y después otra mientras contaban que estaban haciendo allí, y después varias cuando Kagome contó su transformación, y posteriormente, claro, cuando se enteró de que su hermano la había echado quiso invitarla a varias copas en compensación por su estúpido pariente. Y al final... una cosa... llevó a la otra.

Mientras Kagome se reía por la risa contagiosa de Sheshumaru. Si quién iba a decir que podía tener una risa que fuera tan agradable. Susurrante, grave y agradable. Sintió como unas grandes manos la rodearon la cintura y la atraían. Abrió los ojos para encontrarse con los afilados ojos de Sheshumaru mirándola, Kagome sonrió y acortó la distancia entre los dos. Pegó sus labios a los de él y deslizó su mano por la nuca de este profundizando el beso. Su lengua masculina jugueteó con la suya sin decoro. Kagome se pegó a su cuerpo. Unió sus manos en se nuca. Esté soltó sus labios y bajo por su cuello, mordiendo con fuerza. Kagome gimió de placer. Sus grandes manos apretaron sus glúteos y ella se apretó más a su fuerte pecho. Sheshumaru fue desatando el nudo que sujetaba el kimono de Kagome hasta que su parte superior quedó completamente desnuda. Llevó su mano a apretar uno de sus turgentes y redondeados senos. Kagome desató con destreza el nudo que ataba el aori de él, dejando su marcado pecho y abdomen ante ella. Paso sus diminutas y delicadas manos por sus marcados abdominales. Sheshumaru tomó la iniciativa y invirtió las posiciones, la tumbo en el suelo del cuarto donde estaban y se inclinó a besarla mientras le quitaba la parte baja del kimono y apretaba su duro miembro contra ella. Kagome aprovecho para hacer lo propio, cuando ambos estuvieron desnudos ella entrelazo sus piernas en torno a él y este la penetró. Las embestidas comenzaron suaves y rítmicas. Kagome miraba esos ojos ámbar claro y Sheshumaru se perdía en sus demoniacos ojos azules. La envestidas comenzaron a ser más enérgicas, Kagome encorvó el cuerpo ante las oleadas de placer que empezaban a recorrerla y echo la cabeza hacia atrás.

Fin del Flash Back.

Kagome se despertó de golpe. Abrió mucho los ojos. "¿Pero qué?" Posó su mirada en Kirara, que estaba en la cama, a su lado, mirando. -Así que ha sido cosa tuya ¿eh?- Kirara maulló en respuesta.

Kagome rio. Esa pequeñina era mucho más de lo que Sango se pensaba. Suspiró.- Pues que sepas que me da igual.- dijo Kagome hablando con la gata.- Fue puro sexo. Un par de veces. Y ya. Mientras Rin todavía era una niña.- Kirara la escuchaba atentamente.- Y ahora somos amigos. - Kirara giró la cabeza- Si sí, de verdad. Sin sentimientos de ningún tipo. Además cuando se siente cómodo es muy gracioso.- le confió a Kirara. Esta maulló y Kagome se rio.

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Había amanecido, y la nieve había subido un metro más gracias a la ventisca de la última noche. El viento había azotado los árboles de los alrededores y varias ventanas se habían roto. Cuando Kagome entró en la casa de los dormitorios y el comedor vio a Mara, Shu, Rime y Kagura y Shio sustituyendo a los chicos.

Las dos mujeres la miraron llanamente. - Ya no quedan enfermos.- dijo Kagura.

- El frio a acabado con los pocos que quedaban- siguió apresumbradamente Shio. Kagome solo asintió ante ellas.

- Kyo y Kazuya están reparando las ventanas dañadas- dijo Rime. Se notaba cierta tensión entre las chicas. Mara estaba cabizbaja con los ojos hinchados y rojos de haber llorado. Ante la mirada de Kagome, Shu hablo.

- Kazuya le ha dicho que no quiere saber nada de ella. Que se vaya con demonios si quiere. Pero que está harto de esperar.- Shu no tenía ninguna consideración al contarlo.- La descubrió ayer con Inuyasha, pero lo peor es que el demonio la rechazó.

Kagome frunció el ceño. Vale que la hubiera untado de ungüento, pero era una chica guapa y apetecible. No sé porque tenía que rechazarla tan cruelmente. Mara solo lloraba. Kagome se acercó a ella. - Te voy a confesar un secreto Mara- dijo sentándose a su lado.- Los demonios no se acuestan con humanas.- Mara levanto la cara y la miró a los ojos.- Solo tienen una relación con aquellas personas que pueden ofrecerles algo; dinero, tierras, poderes... si no tienes nada de eso. Te devoraran, y sin darte ningún tipo de placer antes. - Kagome colocó los mechones de pelo rebelde de Mara detrás de su oreja. No le daba pena la chica, había hecho lo que siempre había querido hacer. Pero sin tener nada que ofrecer al demonio. Y sin que este la conociera claro.

-Kita- la llamó Shio.- Puedes encargarte tu del hospedaje. Nosotros ayudaremos a las chicas aquí.-

- Claro- dijo Kagome levantándose.

-Ah!- Rime la llamó- El grupo de viajeros que conoces me han dicho que no se pueden marchar ya que la mujer se ha puesto enferma. Pero el marido me dijo que no van a salir de la habitación para no molestar. Que les permitas quedarse un par de días hasta que se recupere.-

-Claro- comentó Kagome sin darle más importancia. Siempre haciéndose notar. Rodó los ojos mentalmente. No podía echarlos, llamaría mucho la atención. Fue hacía el hospedaje y empezó con las tareas que allí acometían. Pudo sentir una presencia demoniaca en una de las habitaciones que no le era conocida. Subió en su busca.

Saludo en las habitaciones vacías a Kazuya y Kyo que estaban peleándose con el frio y los cristales. Y llegó a la habitación de donde salía el aura demoniaca. Abrió la puerta corrediza. Vio, que como sospechaba era la habitación de "ellos". Rodó los ojos en cuanto los vio.

Inuyasha y Miroku estaban en el fuego hablando. Callaron cuando la vieron. Shippo estaba mirando por la ventana y Kirara estaba al lado de Sango, que estaba dormida en el futon completamente pálida. Kagome alzó una ceja.

Entro sin pedir permiso.

Miroku se levantó. - ¿Qué haces?- pregunto acusadoramente.

Kagome lo miró de soslayo.- Salvar a tu mujer.-

-Ya le hemos dado hierbas medicinales- dijo mientras se ponía a la altura de Kagome, que se había quedado de pie mirando a Sango dormida. Kirara la maulló. Kagome sonrió al animal.

- No te preocupes- dijo al demonio mientras lo acariciaba. Miroku la miró con extrañeza. Shippo e Inuyasha miraban la escena desde lejos. - No necesita hierbas medicinales, necesitan que le saquen un demonio del cuerpo-. mientras decía esto corrió las sabanas del futon que la cubrían. Una mancha de sangre cubría todo su vientre y parte del futon. Nadie había olido la sangre hasta ahora.

- Hemos estado aquí todo el rato- dijo Shippo.

-Mis futones están hechizados para que ningún olor escape de ellos. Por eso aquí se hospedan demonios- dijo mirando a Shippo.- Porque sus heridas no son percibidas por sus enemigos siempre que estén dentro.- Kagome rompió el kimono de Sango. Inuyasha y Shippo apartaron la mirada. - Siento decirte Miroku, que ibas a volver a ser padre, pero que un demonio se está comiendo a tu mujer y al bebe.- Kagome se levantó para ir a coger lo necesario para acabar con eso.

- ¿Y la barrera?- se interpuso Inuyasha en su camino.

- La barrera no deja entrar demonios con malas intenciones. Pero ese demonio entró dentro de ella en estado latente. Simplemente cuando se deprimió aprovechó su oportunidad. Si la barrera lo expulsase, partiría a Sango por la mitad.- Kagome se dio la para enfrentar a los demás- Ahora bien, un solo pensamiento y el demonio estará afuera y tendréis dos bonitas mitades de Sango. ¿Queréis?- Todos se quedaron pálidos. - Me parecía- dijo volviendo a mirar a Inuyasha y empujándolo al pasar a su lado.

Volvió a los pocos minutos con varios instrumentos y se volvió a colocar al lado de Sango. Mojo un paño en agua que previamente purificó y se la colocó en la frente. Después colocó un amuleto en forma de estrella de 9 picos en su bajo vientre. Se concentró y puso las manos encima del amuleto. Poco a poco empezó a desprender un suave resplandor morado. Una suave brisa entró en la habitación y agitó a todos. Una brisa cálida, que quitó el frio que se había instaurado en los huesos de todos. El amuleto se volvió incandescente y quemó la piel de Sango. Esta grito de dolor, y cuando Miroku intentó ir a detener a Kagome fue repelido por una barrera que esta había puesto entre ellos. Cuando la brisa desapareció al igual que el fulgor morado, Sango volvió a quedarse dormida. Una nube roja salió del cuerpo de Sango, antes de que a Miroku le diera tiempo a sacar un amuleto, el demonio fue purificado por Kagome y explotó en miles de minúsculos trozos. Disolvió la barrera que había creado y tapó a Sango. - En breve os traigo un nuevo futon para que la cambiéis de sitio.-

-¿Por qué?- la preguntó Miroku.

- Porque hubiera devorado a tu mujer y luego hubiera ido detrás de las demás mujeres del templo.- comentó Kagome distraídamente.- Y por qué tengo que guardar las apariencias, no puedo dejar que demonios devoren a gente en mi templo.- rodó los ojos.

Mientras iba por el pasillo a por el futon escucho el grito de Miroku.- No nos creemos lo que dijiste ayer-

Kagome rio, cogió el futon y volvió a la habitación. Al abrir la puerta y antes de que Miroku hablará habló ella. - No os lo creáis si no queréis. Es la verdad.- comentó tranquilamente.

- Espera.- dijo Shippo- ¿Y Koga?- preguntó pícaramente.

Kagome abrió los ojos. A Inuyasha le salió un tic en la ceja.- O no. Por dios. - dijo mientras posaba el futon al lado de Sango-. No. Koga de verdad siente algo por mí. No me acostaría con nadie a quién ese hecho le diera esperanzas de que podría haber algo más.- Shippo la miró confundido. Y así, tal cual había venido se fue.

Kagome apreciaba mucho a Koga, de verdad. La había ayudado a todo y venía cada poco a verla al templo. Pero nunca podría tener una relación con el más que amistad. Sabía que la quería de verdad, incluso que la amaba a pesar de estar casado con Ayame. Y por eso no le daba nunca, ninguna posibilidad de avance en la relación. No se lo merecía, era demasiado bueno. Tal vez si se hubieran conocido de otra manera...

Siguió haciendo las tareas del templo, hasta que antes de comer decidió irse a dar un baño a las aguas termales del templo. Notaba que se estaba resfriando después de todo el ajetreo y por tener que estar en su forma humana en semejante frio. Si las temperaturas seguían tan bajas habría muchos muertos. Las aguas del templo tenían poderes curativos y prefería tomarlas antes que tomar cualquier pastilla de su época. Se desvistió y se metió dentro de las aguas, que en ese momento y con el frio de afuera, estaban totalmente vacías y se relajó en el agua. Sumergida notó como una presencia se presentaba en las aguas, dos veces. Extrañada salió a la superficie y se encontró a Sheshumaru fuera.

Kagome lo miró extrañada.- ¿Qué pasa?- pregunto con curiosidad.

- Necesito que me ayudes- dijo Sheshumaru poniendo cara de preocupación y llevándose una mano a la cabeza. Recordó como Sheshumaru había recuperado su brazo izquierdo antes de que Kagome fuera echada del grupo.

- ¿Que ha pasadooo?- dijo Kagome con voz cómica desde la turbia agua caliente de las aguas termales.

- Es Rin. Tiene nauseas y cambios de humor. No come y no duerme.- mientras hablaba se había sentado cómicamente al borde de las aguas.- Ya no se que darle-

Kagome arqueó una ceja.- ¿Y te parece buen momento para venir a pedirme consejo?- dijo Kagome señalándose. Sheshumaru simplemente se encogió de hombros.-

-Estaba desesperado- dijo este.

- Esta bien- rió Kagome.- Vamos a hacer una cosa, en mi casa, en el botiquín, ya sabes dónde, hay una caja rosa. Cógela y tráemela, para saber que has cogido la correcta.- Sheshumaru se hizo una bola de luz y fue hacía allí. Kagome rio. Pero le duró poco la felicidad, pues seguía habiendo una presencia. Miró hacía el fondo de los lagos y chasqueo los dedos enfadada. Ante ella estaban Miroku, Shippo e Inuyasha en una barrera. Bueno, en una barrera que había desaparecido cuando ella había chascado los dedos. Los miró seriamente.- ¿En serio?-

Los tres chicos estaban impactados por haber visto a Sheshumaru tan natural con Kagome, viniendo a pedirle ayuda y sin su usual actitud fría. Shippo todavía en shock habló - Solo queríamos ver de nuevo la marca de agua- dijo con la mirada perdida. Kagome estaba completamente sumergida debajo del agua. Solo se veían sus hombros desnudos y sus brazos.

- ¿Y para eso tenéis que verme desnuda entera?- Kagome desprendía fuego.- ¿Sabéis la que me podéis armar como Sheshumaru se entere que estabais aquí?-

Miroku iba a empezar a hablar pero después se calló. Iba a empezar a chillarlos para que se fueran, pero sintió la presencia de Sheshumaru volviendo. En un segundo volvió a colocarles la barrera y a poner una expresión tranquila y natural. Sheshumaru se materializó.

-¿Esta?- preguntó

- Si. Perfecto. Tienes que darle una pastilla de esas al día ¿vale?. Rin tiene un embarazo de riesgo, como vimos la otra vez. No se puede mover. Que este en cama. Mímala. No la des disgustos por dios- dijo mientras le reñía como si fuera un niño- intenta que tenga una dieta variada pero teniendo en cuenta los alimentos que os di en la lista.- Sheshumaru asentía tranquilamente.

- Vale. Gracias- dijo concentrado.

- ¿Me puedes tirar el albornoz por favor?- le pregunto Kagome con un tic en el ojo.

-¿Desde cuándo te tapas?- pregunto Sheshumaru extrañado. Tuvo la intención de mirar alrededor por si había alguien que no hubiera visto pero la voz de Kagome le hizo volver a mirarla.

-Es verdad- dijo Kagome con una voz un poco más aguda que de normal.- Es solo porque creo que estoy cogiendo un catarro.- Empezó a salir del agua dando la espalda a los tres invitados no deseados de la conversación. El agua fue bajando y estos pudieron ver como tenía un tatuaje en la mitad de la espalda que brillaba igual que la esfera de los cuatro espíritus. Cuando hubo salido del agua y podían ver la parte de atrás de su cuerpo desnudo Sheshumaru le paso el albornoz y ella se lo puso.

- Estas rara- dijo este mirándola.- No se... como distraída.-

- Si tú supieras- dijo rodando los ojos Kagome.- Si pasa algo ven a decírmelo en el momento ¿de acuerdo?- Sheshumaru asintió y la dio un beso en la frente para después convertirse en una bola de luz. - Y deja de ver a mujeres desnudas que no sean Rin- gritó mientras la luz desaparecía. Esta pareció brillar en respuesta. Entonces Kagome se volvió hacía los tres que quedaban echa una furia.

Volvió a quitarles la barrera y destrozó con una bola de energía en suelo de bambú donde estaban. Los tres cayeron al agua.

- ¿En qué estabais pensado?- dijo desprendiendo energía por todos los poros de su piel.

- En... que... hemos venido con la barrera...- comenzó a explicarse Miroku.

- ¿Piensas que una barrera tan debilucha como la tuya me iba a impedir notar vuestra presencia?. Solo habéis tenido suerte de llegar al mismo tiempo de Sheshumaru o os hubiera ahogado yo misma.- dijo Kagome.

Shippo imaginándose la escena con Kagome desnuda empezó a sangrar por la nariz. Kagome lo miró con la boca abierta.

- ¿Cómo pudiste acostarte con él?- escupió Inuyasha que había estado en silencio.

-Por qué, a diferencia de ti, me dejo llevar por las situaciones- comentó con acido.

- Estaba saliendo con Rin- dijo Miroku mientras ahogaba a Shippo.

- No.- Kagome agitó los brazos- En esa época Rin era demasiado pequeña. Y lo que hacíamos no incumbía sentimientos de ningún tipo.-

Miroku se llevó la mano a la cara .- Es decir que Sheshumaru se sentía atraído por Kagome cada vez que nos encontrábamos antes- Kagome lo miró extrañado.- Por eso la hacía caso cuando se peleaban ustedes dos.- dijo mirando a Inuyasha y empezando a ser presa de un ataque de risa. Kagome se había desinflado y lo miraba como si Miroku fuera un ovni.

- Pero que...- dijo esta.

Inuyasha que había mirado a Miroku mientras decía esto se quedó perplejo. - No le veo la gracia.- comentó el peliblanco.

- Yo sí.- dijo Miroku riéndose.- Kagome te salvó la vida varias veces porque le ponía a tu hermano.- su risa se hizo más fuerte.

Kagome e Inuyasha intercambiaron miradas y después volvieron a mirar a Miroku que había soltado por fin a Shippo que andaba flotando por ahí.

- Estáis mal de la cabeza- dijo la sacerdotisa. Justo después estornudo.- Genial- dijo entre dientes. - Yo me voy a descansar.- dijo mientras se metía al vestuarios.

Los chicos se quedaron en silencio. Inuyasha habló. - ¿Habéis visto el tatuaje de su espalda?- los demás afirmaron.

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Bien, ahí lo dejamos.

tatataaadaaaam tatataaadaaaam

A ver, tengo que decir... que me gusta Koga, de verdad, me gusta, pero no podía hacer que se lo tirará también. Tenía que elegir entre él y Sheshumaru y le tocó a este último jajajaj aunque sí que tengo en mente hacer un fic con Koga y Kagome, no se, una de las veces que volví a ver Inuyasha entera... me hizo tilín, es que es taaan claro y taaan dulce en algunas escenas *.* me supera.

Bueno, y hablando de fic y volver a ver... Kamisama hajimemashita... si alguien no la ha visto... PORFAVOR VERLA! es 100% recomendable y si la veis... no se... a lo mejor soy yo... pero no hay como muchos puntos de unión con Inuyasha!? jajajajajajaja de verdad, si alguien la ha visto o la ve, por favor que comente con esto, porfa y si os animáis, os recomiendo el manga es...kjadsgksahjgkasjhdkjashkjdash

Y Noragami, la vi hace poco... la temporada que hay en español en Netflix y la 2º que no está en español... (ya me pareció raro lo primero...) esta tiene relación con la anterior, con kamisama, si la veis por este orden yo creo que os hará ilusión porque tienen bastante lazos de unión la verdad...

Y os lo digo, porque tengo en mente, así una mente mas a corto plazo, escribir un fic sobre estos dos, mas concretamente... de kamisama, adoro a TOMOE, no sé, es como Inuyasha pero con el sexappeal activo y...lkajkalsdjskldajkalsj x2 jajajajajajajajaja así que sí, a ver si en este mes puedo subir el primer capítulo de el fic sobre Nanami y Tomoe

Y después de todo este rollo...ejem ejem, por favor contadme que os parece el capitulo O.o, y que creéis que va a pasar */* QUIERO SAAABEEERLO jajajajajaja