¡Bienvenidos al duodécimo capítulo de éste fic! He tenido un par de comentarios al poco tiempo de actualizar... Espero que con el tiempo se vayan multiplicando, veo que el apoyo se sigue manteniendo e incluso siguen los viejos comentaristas dando vueltas por ahí! Gracias por el apoyo, chicos, de verdad. Ahora sí que me siento bastante mal por haberme tirado tres años sin publicar... Éste fic ya está escrito y acabado, pero hace tres años que no reviso para corregir fallos, así que no sé en absoluto de los errores tanto ortográficos como gramaticales que puedan aparecer, teniendo en cuenta que este fic lo escribí a los 16 y por aquel entonces era bastante torpe en el mundillo literario. De todas formas, si advertís de algún traspié mío, mil perdones. Disfrutad de la lectura y que paséis buena noche!


Kazuha abrió los ojos. Lo primero que vio fue un chorro agonizante de luz taladrando el visillo de la ventana. Se frotó los párpados con el torso de la mano. Aquel no era su cuarto... Se incorporó levemente. Se notaba cansada, con sueño todavía y algo decaída. Por su cabeza pasaban vagos recuerdos que no se lograban ver con claridad. Algo de una fiesta... De un baile... De una habitación con un chico moreno sin camisa... Notó un pequeño bufido al otro lado de la cama. Miró hacia el bulto que se removía lentamente bajo las sábanas. Se asustó. Levantó un poco las mantas... Un chico moreno de incalculable atractivo dormía junto a ella con aspecto cansado... Heiji... Sus recuerdos comenzaron a reorganizarse y comenzó a haber algo más de claridad sobre la noche pasada: La invitaron a una fiesta, bailó con las gemelas Hemi y Akira, bebió de su refresco y todo se volvió oscuro...

Sólo recordaba un dormitorio; a su amigo Heiji tirado en la cama debajo de ella sin camisa y con un bulto notable en sus pantalones, mirándola sudoroso y con los ojos semicerrados, sujetándola de la cintura... El beso, algunas caricias insinuantes... Kazuha palideció... ¿Qué había ocurrido? ¿Se había acostado con Heiji? ¿Por qué estaba en un hotel metida en la cama con su mejor amigo en calzoncillos? Se levantó rápidamente de la cama, empezando a desesperarse... Había una parte de la noche pasada que apenas recordaba, ¿qué pasó? ¿Por qué no lo sabía lo que ocurrió? Se miró a sí misma... Estaba despeinada y con la ropa descolocada totalmente. Sí, en efecto, aquello tenía toda la pinta de una alocada noche de pasión... ¿Qué ocurriría cuando Heiji despertase? ¿Qué dirían? ¿Qué iba a pasar? ¿Sería un "adiós", un "se acabó" en su relación?

Su compañero emitió un gruñido y comenzó a desperezarse. Había despertado. Kazuha nunca había estado más nerviosa. Se apegó a la ventana, alejándose del lecho en el que creía haber consumado con el joven, mirándolo sin pronunciar palabra.

Heiji, después de desperezarse, se quedó estirado sobre la cama, mirando al techo con los ojos semicerrados. Después, los abrió por completo y miró hacia Kazuha, quien mantenía su posición anterior, pegada a la pared, asustada.

-¿Has dormido bien?- Le preguntó Heiji a la chica con naturalidad.- Ayer me dijiste que te encontrabas mal...

Kazuha seguía mirándolo igual que antes.

-¿Qué te pasa? ¿Por qué me miras así?-Volvió a preguntar el detective, incorporándose, frotándose los ojos con el torso de la mano y mirándola extrañado.

-Ayer... ¿Ayer qué pasó, Heiji?-Cuestionó quedamente la muchacha con el rostro aún pálido.- Re-recuerdo que... Que pasaron cosas...

Heiji fingió una muy creíble mueca de sorpresa.

-¿Eh? Kazuha, tú ayer en la fiesta bebiste sin querer de un vaso equivocado en el que había alcohol, te sentó mal y me avisaste para que nos fuéramos a casa, pero como era muy tarde, te traje a este hotel en el que sólo quedaba este cuarto.-Se excusó razonadamente Heiji.

-¿Qué? Pero... Si... Si pasó otra cosa... Tú y yo estábamos...-Seguía balbuceando Kazuha.

-Veo que es inevitable que sueñes conmigo, Kazuha, pero no ocurrió nada de eso...-La interrumpió Heiji, saliendo de la cama para ponerse ante ella.- No pasó nada, mujer, sólo te equivocaste de bebida e hiciste bien en avisarme de que te sentías mal.

Kazuha se lo quedó mirando. ¿Acaso no se daba cuenta de que lo único que le cubría eran unos boxers?

-¿Qué pasa?-Preguntó Heiji extrañado por la mirada de ella.

-Si no pasó nada... ¿Por qué estás desnudo?-La costó formular la pregunta.

Heiji se dio cuenta en seguida de que la chica tenía razón... Estaba desnudo.

-Es que ayer me vertieron un vaso de licor encima y me apestaba la ropa a borracho, así que me duché, limpié algo la camisa en el lavabo y la dejé tendida en la bañera. No me gusta apestar a alcohol, así que tuve que dormir así. Lo siento si te he molestado...

Joder, cabronazo, molestar no es la palabra... Pensó Kazuha admirando el atlético cuerpo de su amigo.

-Bueno, pues entonces me voy a poner la ropa y te llevo a casa, ¿te parece?-Sugirió el muchacho.-Pero antes, salgo y te compro un peine... Menudos pelos...

Kazuha miró hacia arriba como si así se pudiese ver sus propios cabellos. Luego llevó sus manos a estos y los notó enredados.

-Pues gracias por el detalle, calzoncillo-man...-Respondió burlonamente Kazuha, causando que Heiji volviera a caer en cuenta de su desnudez.

Heiji miró hacia abajo, a los calzoncillos. Después volvió a mirar a la sonrojada chica y sonrió.

-¿De qué te quejas? Ya tienes material suficiente para soñar toda la semana con un tío bueno.-Dijo con sorna el moreno, dándole la espalda a Kazuha para irse al baño a cambiarse y dándose a sí mismo una cachetada en las nalgas.- Tengo un buen culo, ¿eh?

-¡Tú eres gilipollas! ¡Flipao'!-Le gritó la ojiverde, intentando ofender al joven, consiguiendo como única respuesta una divertida y sonora carcajada desde el baño de parte de nuestro detective.