Nota: Los personajes no me pertenecen, sino que a la gran Rumiko Takahashi.

La letra en cursiva son los pensamientos de los personajes.

Letra en negrita: Yako


Ya temprano, como debía ser, todos en el palacio se encontraban en pie, y Kagome se encontraba feliz porque podría ir a ver a su familia, aunque para eso tenía que pasar por la aldea, y el que pasen desapercibidos quizás podría ser algo difícil, los Inu tienen sus sentidos tan desarrollados que un movimiento, inclusive mínimo, ellos lo podían sentir, asique aun no tenían ni idea de cómo lo iban a hacer, pero eso no era impedimento para nada. En esos instantes, la sacerdotisa junto a Rin, despedían a su fiel amigo Koga, y el par que tenia de sub-lideres.

-Señora, la vamos a extrañar.

-Si mi señora, a usted también señorita Rin.

-Son muy lindos chicos, nosotras también- contesto Kagome-.

-Bueno, ya es hora.

-Koga, antes tengo que decirte algo.

-Claro Kagome.

-Quizás en un tiempo necesitemos de tu presencia en el palacio, hay cosas que debemos hablar.

-De que cosas hablas.

-Bueno, sobre el rumor que hablaban los ancianos… no es un rumor, es completamente cierto.

-Que dices Kagome, ¡y que estamos esperando!

- ¡Koga! Aun no es tiempo, solo espera, te llamaremos lo más pronto posible.

-Si tú lo dices, está bien- Koga miro a Rin- hermosa Rin, nos volveremos a ver.

-Que tenga un buen viaje joven Koga, ustedes igual chicos.

- ¡Gracias señorita! - dijeron ambos al unísono-.

-Vamos Ginta, tenemos que adelantarnos para que Koga no nos deje atrás.

-Tienes razón.

- ¡Nos vemos! – gritaron ambos corriendo hacia la salida del palacio hasta desaparecer.

-Bien, adiós hermosas- dijo Koga, pero antes de irse se acercó a Rin y de manera rápida le deposito un suave beso en su mejilla, lo cual provoco que la jovencita se sonrojara como un tomate, y así, el lobo se fue-.

-Menos mal que Sesshomaru no vio eso, osino Koga ya estaría muerto… ¡bien! Hay que hablar con ese perro orgulloso, vamos Rin-.

-S-sí, la sigo- a Rin le causo gracia lo de perro orgulloso-.

-Como siempre está en su despacho, ¿no hay algún otro lugar en el que pueda pasar el tiempo?

- ¿Se encuentra bien con el amo? Siento que lo está atacado de cierta manera.

-Oh si Rin, todo bien con el amo- dijo haciendo comillas con sus dedos a la palabra amo, y claro que nada estaba bien, ella aun recordaba las dolorosas palabras de Sesshomaru, ya que calaron muy fondo en ella-.

-Si usted lo dice…- ambas muchachas fueron al despacho del yokai, el cual les dijo que podían pasar antes de que Kagome tocara la gran puerta-.

-Pueden pasar.

-Que generoso de tu parte- dijo entrando al cuarto, seguida de Rin, pero él solo la miro con una ceja alzada, sabía perfectamente que esa miko no lo había perdonado aun-.

-Miko yo…

-Calma, vinimos a hablar de nuestro viaje, solo de eso.

-Hn.

-Hn- le respondió ella de vuelta-.

- ¿Te estas burlando de mí, miko?

-No, ¿porque lo haría? – Ninguno de los dos dijo nada, pero había tensión, y la muchachita podía sentirla- como sea, tenemos que encontrar una manera de ir sin hacernos notar.

- ¿Alguna idea miko?

-Creí que tu tendrías alguna Sesshomaru.

-No tientes tu suerte.

-No me interesa, no te tengo miedo…- si las miradas matasen, ninguno de los dos estaría vivo…ella suspiró- yo puedo ocultar la esencia de los tres, pero no podemos ir en Ah-Un, y menos que nos acompañe el sapo ruidoso, pero si vamos a pie, nos demoraríamos mucho.

-No iremos a pie, yo puedo llevarlas.

-Y como nos llevaras a ambas.

-Nos teletransportaremos con mi esfera de luz.

- Y como iremos, ¿sobre ti?

-Nos la arreglaremos.

-Ya, pero para que Inuyasha no capte nuestros movimientos, ¿cómo lo haremos?

-Quizás y hasta este en el pozo esperando a que vuelva- comento Rin-.

-Es posible… debemos ser muy sigilosos, y si el idiota ese está en el pozo, lo dejo inconsciente y ¡listo! Creí que tardaríamos discutiendo esto, ahora iré a mi cuarto.

-Miko, te quedas.

-No gracias, prefiero ir a mi cuarto.

-Es una orden.

-Tu no me dar órdenes Sesshomaru.

-Rin, fuera.

-Am, si amo- ella prefirió no negarse a la petición del yokai, ya que el ambiente estaba raro-.

-No era necesario que echaras a Rin, yo puedo ir a mi cuarto y… porque me estas mirando de esa manera- Kagome se dio cuenta de que la mirada de Sesshomaru había cambiado completamente, en medio de su dorado mar, se encontraban dos puntos rojizos-.

- [Yo quiero hablar contigo, no el idiota este]

- ¿Quién eres? - dijo muy curiosa, acercándose a él para tener una mejor panorámica de sus ojos, pero se estaba acercando más de lo debido- que curioso.

- [Soy Yako, la bestia de Sesshomaru, la que vive en su mente]

- ¿Tu eres en quien se transforma en un perro gigante?

- [Exacto]

-Eres más hablador que Sesshomaru.

- [No elegimos a nuestros amos]

- ¿Y Sesshomaru te saco para que hablaras conmigo?

- [No, tome el poder de su cuerpo]

-Pues dile a Sesshomaru que no tengo ganas de hablar con él, por un buen rato.

- [No le hagas caso a las estupideces que dice]

-No es una estupidez, y él lo sabe, y ya se lo dije, si fuera por mí lo dejaría encadenado aquí, pero de todas formas lo necesitamos.

- [Miko, tu eres maravillosa, lo que el idiota sobre los humanos nunca será dirigido a ti]

- ¿Cómo dices? –"¿dijo maravillosa?" ella se sonrojo de sobremanera, si bien no era Sesshomaru en sí, su cuerpo lo era-.

-No le hagas caso.

-Ah, volviste a ser tú, bueno si era eso, nos vemos después.

-Hn.

-Hn- le contesto ella, para salir de allí e ir a su habitación-.

- "Que es lo que tramas"

- [Solo quería reconciliarte con ella]

- "Nunca tomaras control así de mi cuerpo, no hasta que yo lo decida"

- [Si, si, como digas, solo espero estar presente cuando la hagas tuya, ¿trato?]

- "Hn" – hasta que volvió a pensar en lo que Yako dijo-… "espera, ¡que tonterías dices!"- su bestia se reía y reía- "¡vuelve a tu esquina!"

-[Que aburrido eres, iré a dormir, ten un buen viaje] – dijo Yako para acomodarse en una esquina, enroscarse, y de esa manera ir al mundo de los sueños]- Sesshomaru se quedó de pie, observando por su ventana, alumbrado por el sol, donde le gustaba quedarse a pensar- "no puedo acercarme a ella, no de esa manera, no quiero hacerle daño, soy un demonio, no quiero que lidie con mis males, no sería feliz conmigo… solo la contemplare de lejos, encantándome con su belleza, y matándome por no tenerla, estamos tan cerca, pero a la vez lejos, y no importa si es así, yo siempre la voy a proteger" – aceptar lo que siempre ha negado no es fácil para él, pero desde que la conoció lo ha sentido así, pues esa humana desde el primer día en que la vio, le causo curiosidad, aunque es muy contradictorio, porque no puede permitirse estar con ella por su bien, pero tampoco quiere que ella este con alguien más, no lo soportaría y mataría al maldito que la toque-.

- ¡Amo bonito! – Sesshomaru estaba tan sumido en sus pensamientos que no se percató de que Jaken había entrado a la habitación- ¡que es eso de que no puedo acompañarlo en su viaje! La mocosa de Rin me lo dijo-.

-Te quedaras, vigilaras todo.

- ¡Pero amo bo…!- el yokai le tiro a su cabeza una de las tantas cosas que tenía sobre la mesa en la que trabajaba- ay amito…

-Hazme caso Jaken.

-Ay si amo bonito.

-Ya sabes que hacer.

-Si amito, usted sabe que puede confiar en mí.

-Hn.


-Entonces, no voy a poder llevar el bolso – Kagome estaba en su habitación, pensando en que era lo que podía llevar consigo al futuro, pero viendo como estaban las cosas…- tendré que comprar más ropa allá… puede abrir general.

-Señorita Kagome, es hora de comer.

-Ah, de acuerdo, gracias por avisarme general, deduzco que nos iremos después de comer.

-Eso dijo el amo.

-Bien, entonces iré a comer.

- ¿Dónde quiere que le dejemos la comida?

-No se preocupe por eso, iré a la cocina, hay buena compañía ahí, no quiero ir a esa sombría mesa.

-El amo siempre come allí.

-Por eso lo digo, sombría- el general miraba algo extrañado a la mujer, se notaba la molestia que aun tenia ella, y él estaba muy seguro de saber por qué-.

- ¿Está enojada señorita?

-No general, no lo estoy… no es molestia lo que siento.

-Comprendo- y también comprendía que ella no le diría nada más- bueno la dejo.

-Sí, iré a comer- al instante en que él se fue de allí, Kagome salió para comer algo en la cocina, en compañía de los Kitsunes, y casi llegando se topó con Rin- cariño, ¿vas a comer aquí?

-Sí, el amo se ve molesto, y no quiero molestarlo más.

-Aunque siempre te he visto comer aquí en la cocina y no en esa mesa.

-Si bueno, me gusta estar aquí.

-Entremos entonces- ambas mujeres entraron captando la atención de los cinco Kitsunes-.

-Señoritas, ¿comerán algo aquí? ¿Usted también señorita Kagome? – pregunto Akiko

-Sí, me gusta venir aquí para conversar con ustedes.

- ¿El amo no se enfadará?

-Nunca he comido en esa mesa, siempre lo hago aquí o en mi cuarto, no se preocupe Akiko.

-Está bien mi niña, déjenles la comida a las dos señoritas queridos.

-Si madre- dijeron los muchachitos-.

- ¿Va a visitar a su familia señorita Kagome?

-Akiko, no preguntes demás cosas, no te incumbe.

-Ay cariño, es para que hablemos.

-No se preocupe señor Akira, no es un tema que sea secreto, y si, viajaremos a ver a mi familia.

- ¿Pero en el futuro? – Preguntó curiosos Ichiro mientras le servía algo de comer a las dos jóvenes junto a su hermana-.

-Es cierto que dejamos un tema sin hablar… yo provengo del futuro.

-Pero como es eso posible – pregunto Arata, el señor Akira solo rodaba sus ojos por la insolencia que cometía su familia-.

-Es posible porque cuando yo nací, la perla de Shikon venía dentro de mí.

- ¿Dentro de usted? – Preguntó Sakura-.

-La antigua sacerdotisa de la perla, que murió para protegerla, pido en su lecho de muerte que quemaran su cuerpo junto con la perla, pero la Shikon no quería desaparecer y volvió a aparecer, 500 años después en la reencarnación de aquella miko.

- ¿Usted es la reencarnación de esa sacerdotisa?

-Si… y la perla quería volver al pasado, por lo que cuando cumplí 15 años un demonio ciempiés me trajo aquí, al Sengoku-.

- ¿A qué se refiere a Sengoku señorita?

-Bueno Akiko, la época en la que vivimos, en el futuro se conoce como la era Sengoku.

- ¿Y porque de esa manera?

-Bueno, yo creo que, porque son épocas de guerra, además de un poco sangrienta.

-Ya muchachos, mujer, dejen a las señoritas comer tranquilas si no quieren tener problemas con el amo-.

-No tiene que preocuparse.

-Yo ya comí- dijo Rin-.

-No te demoraste nada Rin.

-Tenía un poco de hambre- dijo la pequeña sonriendo. Estuvieron un rato conversando con los yokai zorro, hasta que sintieron la presencia de su amo estaba ahí presente, Kagome volteo su rostro encontrándose con él en el marco de la cocina-.

-Andando.

-Bueno, nos vemos en unos días, que estén muy bien.

-Gracias señorita Kagome- respondió Akiko-.

-Vamos Rin.

- ¡Si, adiós! - la muchachita se despidió de todos con su mano, siguiendo a la mayor-.

-Rin, ¿te gustaría tener más de esa ropa que llevas puesta?

- ¡Sí! Es muy cómoda.

-Entonces cuando estemos allá compraremos un par de conjuntos, ¿qué te parece?

-Me parece genial, muchas gracias- los tres caminaban hasta la entrada del palacio, algún que otro sirviente los reverenciaban, y casi en las afueras el general los esperaba-.

-Yamamoto, te informe de todo.

-Si mi señor, cuidare como siempre lo he hecho el palacio.

-Hn, estoy seguro de ello.

-Mi duda es, como nos llevaras a las dos- Sesshomaru le lanzo una mirada a su general, el cual tenía una sonrisa en su rostro, y no fue necesario decir nada, puesto que tomo a ambas por la cintura, y con su luz se elevó para transportarse a una velocidad no vista-.

- ¡Oye!

-Oculta nuestra esencia miko- Kagome sabía que de esa manera llegarían en cualquier instante, asique no reclamo nada e hizo lo que él le dijo, y pasaron solo unos minutos estuvieron tocando tierra- Estamos un algo alejados del pozo y la aldea.

-Si me di cuenta, pero ¿por qué?

-Para podernos de acuerdo en que haremos miko.

-Ah tienes razón, bueno, debemos caminar lo más sigilosos posible, en ningún momento debemos pasar por la aldea, nos vamos directamente al pozo.

- ¿Y si el señor Inuyasha está ahí?

-Bueno… no quedara de otra que dejarlo inconsciente.

-A veces me da un poco de miedo.

-Tranquila, solo soy así con mis enemigos, vamos, y por nada del mundo hablemos- los tres caminaban despacio, sin tocar ninguna rama, sin pisar nada que pueda delatarlos, hasta que tuvieron a su vista la imagen del pozo, pero con alguien junto a él. Rin estuvo por decir algo, pero Kagome le hizo una seña para que guardara silencio, y ella asintió. La sacerdotisa mayor observo al semi- demonio que estaba sentado en el pasto, apoyado en el pozo, con la mirada perdida, y ella, a pesar de no extrañarlo y de saber que ya no tenía sentimientos por él, no pudo evitar sentir una gran tristeza, la cual Sesshomaru pudo sentir, y no le agrado nada, le molesto que ella se sintiera de esa forma con solo verlo. La joven miko cerro sus ojos, puso dos de sus dedos en sus labios, recito unas cuantas palabras en su mente, y como si con sus dedos estuviera sacando algo de su boca, salió un poco de energía espiritual y la soplo, entonces ese brillo rosa fue en dirección del hanyou, el cual sin darse cuenta aspiro esa energía y en unos segundos se fue al mundo de los sueños- Listo, ya podemos salir.

-Que fue lo que hizo.

-Un hechizo simple.

-Eso fue genial, yo quiero aprender.

-No te preocupes, te dije que te enseñaría todo cariño.

-Andando, antes de que el hibrido despierte- los tres se encaminaron al pozo, y estando cerca de este, Kagome observo a Inuyasha-.

-Si sigue aquí siempre tendremos que tener cuidado cuando volvamos.

-Tiene razón.

-Bien, tendré que reforzar el sello del pozo, y hacer otro para que puedan pasar- ella puso sus manos en posición de rezo, recito unas cuantas palabras en susurro y sus manos se llenaron de brillo rosa, entonces ella deslizo sus manos por la madera un poco rota del pozo, y el brillo lo cubrió por completo, pero desapareció de forma inmediata- perfecto, tiene que estar listo.

-Usted es sorprendente- ella le sonrió a la pequeña-.

-Cuando salte, ustedes tienen que venir seguido a mí.

-Hn.

- ¡Sí!

-Ahora- dijo Kagome para saltar en el pozo, y Sesshomaru agarro a Rin para seguir a la miko-.


Había tocado el piso, al levantar la vista pudo ver el techo del templo, asique de inmediato supo que estaba en su tiempo, en el futuro, y no solamente estaba segura de eso, sino que sabía que su hechizo había funcionado a la perfección.

- ¿Ya llegamos a su tiempo?

-Sí, estamos aquí.

-Molesto olor- dijo Sesshomaru-.

-Ah sí, el futuro tiene un aire mucho más contaminado que el del pasado.

-Es desagradable.

-El pozo está disponible para que vuelas, si quieres.

-Calla miko, andando.

- ¡Espera! - el la miro con una ceja alzada, pero ella analizaba las esencias que estaban en su casa. Percibió la de su mama, la de Sota, y le dio gracias a los Kamis porque su abuelo aún se encontraba ahí, pero también estaba presente la novia de su hermano-.

-Mi familia sabe todo, es más que obvio, pero la novia de mi hermano no.

-Habla claro.

-Ella no sabe de mis viajes al pasado, no sabe que soy sacerdotisa ni de mis poderes, y tampoco sabe de la existencia de los yokais.

- ¿Cómo dices miko?

-Lo que escuchaste, en esta época no hay ningún yokai, las personas creen que son leyendas, pero muchas no creen en su existencia.

-Mientes.

-No lo hago, te lo juro por Kami, Sesshomaru.

-Entonces que hay que hacer madre.

-Sí, primero que nada, si Sesshomaru quiere salir de la casa tiene que usar otras ropas.

-No.

- ¿No qué no? Las usaras, quieras o no, y también podría quitarte tus rasgos yokai.

-Ni lo sueñes.

-Es uno o lo otro, tu elijes, pero ahora le diré a Megumi que vienes de una fiesta de disfraces desde el día de ayer, porque se supone que el viaje es largo y no tuviste tiempo de cambiarte.

-Hn, andando- salieron del pozo subiendo las escaleras, caminaron hasta la puerta de su casa, y de manera escandalosa abrió la puerta-.

- ¿Qué fue eso? – dijo Naomi, que venía desde la cocina a ver el ruido que los hizo saltar a todos, y cuando vio la puerta se encontró con su hija-.

- ¡Mama!

- ¡Hija! ¡Mi Kagome! Pensé que tardarías más en venir- dijo ella para correr y abrazar a su hija, y desde el abrazo observo a sus otros dos acompañantes, causándole mucha curiosidad el hombre que la acompañaba y la muchachita-.

-Mama, te presento a Sesshomaru, y a mi querida Rin.

-Mucho gusto, soy la mama de Kagome, me llamo Naomi- dijo mirando a los dos-.

-Hola, es un gusto conocerla señora- contesto Rin-.

-El gusto es mío pequeña- dijo sonriéndole, y miro a Sesshomaru esperando a que le diga algo-.

-Él es de pocas palabras, pero como mencione es Sesshomaru, lord de las tierras de Oeste.

- ¿Un lord? – lo miro mejor para analizarlo - ¿No es el hermano de Inuyasha cariño? – él detestaba mucho que le recordaran su parentesco con el hibrido-.

-Si mama, es el – dijo Kagome acribillándola con la mirada-.

-Ahh mi niña ya me había hablado de ti, dijo que eres el yokai más sorprendente y poderoso que ella vio en su vida.

- ¡Mama! – Dijo algo sonrojada Kagome-.

-No te avergüences corazón, se nota que lo es, además es muy atractivo.

-Mama…- Kagome se cubría su cara con sus manos, Rin aguanto una risa y Sesshomaru observaba con una ceja alzada-.

-Bueno pasen, son completamente bienvenidos.

-Muchas gracias señora Naomi.

-Hn.

-Sota esta con Megumi en la cocina, me estaban ayudando a preparar algo para comer.

-Iré a verlos, después necesito conversar algo muy importante con el abuelo.

-Tiene que estar dormido, últimamente su condición no ha mejorado, pero tampoco ha empeorado.

-Me alegro de que aun este aquí con nosotros- seguían conversando hasta que llegaron a la cocina-.

-Hermanito.

- ¿Kagome? Hermana, creí que no te vería en un tiempo- dijo para ir a abrazarla-.

-Sí, mama dijo lo mismo.

-Hola Kagome.

-Megumi, es un gusto verte, estas muy hermosa.

-Gracias- dijo la jovencita un poco sonrojada-.

-Les voy a presentar a unas personas- Kagome hizo unas señas con sus manos, y por el umbral de la puerta apareció Rin, y seguida de ella, venia el yokai, el cual Megumi miro con mucha sorpresa-.

-Él es Sesshomaru, y ella es Rin, su hija, pero para mí también es como mi hija.

- ¿Entonces ustedes son pareja? – Pregunto inocentemente Megumi-.

-No…- dieron ambos al unísono, Sota miro algo extraño al demonio-.

- ¿Es el hermano de Inuyasha?

-Si Sota, es su hermano.

- ¿Podemos hablar a solas hermana?

-Sota…

-Ven- Sota salió de la cocina y se alejó un poco, seguido de Kagome- que es lo que pasa hermana.

-Que es…

-Que paso con Inuyasha.

-Bueno Sota… Inuyasha y yo no estamos juntos.

- ¿Te hizo algo?

-No Sota, no pasó nada, pero no podía seguir en la aldea, y Sesshomaru me brindo hogar.

-Esto es extraño y lo sabes.

-Claro que lo se hermano.

-Kagome… ¿Te gusta?

- ¡Sota! No vuelvas a decir eso en voz alta, desde ahora las paredes escuchan- y así era, puesto que Sesshomaru tenía una oreja puesta en la conversación de ambos hermanos, y la señora Higurashi se acercó a él para susurrarle algo-.

-Sabe señor Sesshomaru, es de mala educación escuchar conversaciones ajenas- el frunció el ceño, no creyó que alguien lo descubriría espiando la conversación-.


- ¿Entonces es cierto?

-Shhh Sota, no hables cosas de las que no sabes.

-Te conozco hermana, a pesar de no verte por seis años, eres bastante expresiva.

-Ya basta, estás hablando tonterías.

-No lo creo… Kagome, yo solo quiero verte feliz.

-Eso es lo que desea la familia hermanito, es igual para mí, se nota que eres feliz con Megumi.

-Es una chica genial.

-Ya lo creo, ven vamos a la cocina.


- ¿Qué edad tienes Rin? - las dos muchachas estaban sentadas en la mesa que está en la cocina, mientras que Megumi preparaba unas ensaladas y la mama Higurashi preparaba un delicioso Ramen y Sesshomaru, bueno pues él estaba apoyado en el marco de la cocina con sus ojos cerrados-.

-Am yo tengo 14 años.

-Te ves más grande, eres muy hermosa, cuando yo tenía tu edad comencé a salir con Sota, ¿verdad cariño?

-Si… ¿de qué hablamos? - el muchacho venia entrando justamente con su hermana a la cocina-.

-De que cuando tenía 14 empecé a salir contigo, Rin tiene esa edad, pero tengo mucha curiosidad, ¿porque viste usted tan extraño? Y se ve muy joven para ser padre.

-Una fiesta de disfraces, desde ayer que no ha podido cambiarse y por eso viste así, es un viaje largo.

-Pero se me muy real, su cabello.

-Este es mi cabello, mujer- a Megumi le pasó un escalofrío por la espalda debido a la frialdad de las palabras del "hombre"-.

-Bu-bueno… y Rin, ¿tienes novio?

-No y nunca lo tendrá- todos los presentes quedaron con una especie de gotita estilo anime por su cabeza-.

-Pero debe haber alguien que te guste ¿verdad?

-Bu-bueno yo.

-A Rin no le gusta nadie.

-Sesshomaru es un padre muy celoso, no le hagan caso.

-Ya me imagino como seria con su esposa señor Sesshomaru.

-Mama…- la madre de Kagome realmente no tenía pelos en la lengua, no decía las cosas con mala intención, claro está, solo era muy honesta- sabes creo que el abuelo despertó, voy a hablar con él, y- Kagome se acercó a su mama para susurrarle algo al oído- ¿tienes algo de ropa que Sesshomaru pueda usar?

-Claro cariño, buscare algo.

-Gracias.

-Ni creas que…

-Lo harás, y tú sabes porque- la mirada fulminante que Kagome le dio a Sesshomaru hizo que a la madre de ella le sacara una sonrisa-.

-Bien señor Sesshomaru, sígame, querida, después tenemos cosas que conversar- el yokai miro a la miko, y ella con una seña que le hizo con su cabeza le dijo que la siguiera-.

-Bien, Rin, iré a ver al abuelito, diviértete con Sota y Megumi.

- ¡Sí!

No fue lo mucho que se tardó en llegar a la habitación de su abuelo, y como si el supiera que su nieta estaba en ese lugar, se acomodó en su cama para recibirla.

-Abuelito.

-Muchachita que haces aquí, te dije que tenías cosas que hacer en el pasado.

-Si lo sé, creo que descubrí una parte de lo que me dijiste, pero vine porque tengo preguntas que hacerte abuelo.

-Hija, no creo que pueda decirte mucho.

-Abuelito, que es eso de los medallones, o de la guerra, o de…

-Kagome, eso es algo que debes ver tu misma, no puedo decirte nada mija- tos- porque cambiaría la historia.

-Entonces si lo sabias…

-Unos pergaminos, muy antiguos, mencionaban la gran guerra, otros los medallones del sol y la luna, pero también hablaban de las grandes devastaciones que llegarían-tos- en esos años.

-Pero, no entiendo, donde están los pergaminos.

-Me encargué de ellos, nadie podía verlos, yo tampoco debí hacerlos- tos, tos-.

-Pero, tuve una visión abuelito, pude ver todo, meno lo de los medallones, yo…

-En su momento sabrás todo querida.

- ¿No me dirás nada verdad abuelito?

-Perdóname querida, no puedo.

-Pero quiero saber algo, si lo que vi en mi visión sobre lo que viene… ¿puedo dejar a personas que vi allí ajenas a todo eso?

-Mi niña- tos- si la historia lo dice, así tiene que ser.

-Pero…

-No sé lo que habrás visto- tos- pero… cada uno de los que te acompañaron allí pelearan contigo- tos, tos-.

-Pero es imposible, no puedo dejar que eso pase abuelito.

-No puedes cambiar la historia, no intentes hacerlo mija, todos tendrán que luchar.

-Pero…- el abuelo le tomo la mano a su nieta para tranquilizarla- está bien-.

-Mi niña, el yokai que viene contigo…

-Él no es malo abuelito, yo confió en el…

-Si lo sé, mantente junto a él- tos- haces bien en confiar en él.

-Nunca creí que dirías algo como eso- dijo riendo-.

-Generalmente lo purificaría.

-Tienes razón… ¿quieres comer algo abuelito? Mama está preparando comida.

-Si la estoy esperando, antes de que me quede dormido aquí.

- ¿Y no podrías bajar con nosotros?

-Estoy bien aquí corazón- tos- tu madre también a tratado, pero estoy bien.

-Bien, te dejare descansar abuelito, estaré aquí solo unos días- el anciano asintió, y Kagome salió de allí, aunque no pudo sacarle información a su abuelo, tenia una incógnita en su cabeza "como rayos hare para hacer eso posible, no comprendo". Cuando entro nuevamente en la cocina se encontró con los tres jóvenes conversando-.

- ¿Mama aun no viene? – Dijo acercándose a la mesa junto a los jóvenes-.

- No, aun no.

-Ah hija, mira como deje vestido al señor Sesshomaru- dijo Naomi apareciendo por la puerta de la cocina- venga- por la puerta apareció un Sesshomaru completamente cambiado, llevaba unos zapatos formales color negro, unos pantalones color beige ajustados, y una camisa arremangada color celeste, Kagome lo miro de pies a cabeza y casi se le sale el corazón, y los tomates en ese momento la envidiarían por su tono rojo, "Kami, porque lo hiciste tan atractivo" Tuvo que voltear su rostro para que nadie viera el enorme sonrojo que tenía en su cara, pero alguien ya la había visto- ¿se ve muy atractivo verdad hija?

-S-sí, se ve bien…

-Guau, se me muy bien am… padre- pero el no dijo nada, solo se apoyó en la pared.

- ¿Quiere tomar algo?

-Agua estaría bien- contesto él-.

-De acuerdo- la mama de Kagome le sirvió un vaso con agua y se lo paso- hija conversemos-.

-Si ven- Kagome se puso en una esquina del cuarto, no importaba el lugar en el que hablaran, sabía que Sesshomaru escucharía igual-.

- ¿Qué paso corazón? - susurraba la mujer- que paso con Inuyasha.

-Mama, Inuyasha y yo no estamos juntos, ya todo acabo.

-Creí que eras feliz con él.

-No todo lo que brilla es oro mama.

-Debe haber algo más que no me estés diciendo, te conozco.

-Bueno, él se atrevió a pegarme mama

- ¿Que te hizo que cosa? -todos escucharon el ruido de un vaso romperse, y el origen del ruido fue porque Sesshomaru apretó con tanta fuerza el vaso que se quebró "ups, me olvide que él no lo sabía"

-Mujer…

- ¡De acuerdo! Mama creo que la comida esta lista.

-Señor Sesshomaru mire como se dejó esa mano.

-Estaré bien.

-Déjame limpiar tu mano.

-No.

-Sesshomaru…

-Estoy bien.

-Apuesto que tienes vidrios en la mano.

-Sanara.

-No seas terco, déjame ayudarte – los presentes estaban incomodos, menos Rin, que ya acostumbrada ver esas peleas entre ellos dos-.

-Señor Sesshomaru, permítale a mi hija ayudarle, mientras yo serviré la comida.

-Ya comimos antes de venir mama, no te preocupes.

-Pero eso fue el día de ayer ¿no?

-A, si, Megumi tienes razón, puedes servirnos un poco, Sesshomaru te encantara créeme.

-Puedes limpiar su mano allí querida- dijo Naomi señalando la llave del agua-.

-Claro mama, ven pásame tu mano.

- ¿La ayudo señora Higurashi?

-Claro Megu, me haría falta una mano.

-Yo también quiero ayudarla- dijo Rin-.

-Preparemos la mesa Rin- dijo Sota-.

- ¡Sí! – Mientras, Kagome se acercó al lavaplatos junto a Sesshomaru, bajo las ojeadas de su madre que dirigía hacia ambos-.

-Eres un terco, ves que tenías pedazos de vidrio – decía sacando los pequeños pedazos, hablando en susurros para que no los escucharan-.

-No duele miko.

-Pero no te vas a quedar con esta herida todo el tiempo.

-Sabes que sano rápido.

-Si claro, pero el lord no quería ayuda… eres un terco.

-Tu una insolente.

-Sí, si, como digas- Kagome estaba concentrada sacando los vidrios, que no notaba la mirada llena de calor que le proporcionaba Sesshomaru, como la contemplaba, como lo ayudaba, aunque sea en la cosa más mínima, pero cuando levanto la vista se percató que la Sra. Naomi los estaba mirando de reojo, así que aparto la vista de la miko rápidamente- listo, voy a enjuagar tu mano.

-Hn- puso su mano en el agua que corría-.

-Bien, te quedaron cortes, te lo sanare.

-No es necesario, no demorara.

-Pero…

-Mujer, has hecho suficiente.

- ¿Tanto te cuesta decir mi nombre? O quizás no soy digna de que lo pronuncies verdad- iba a apartarse, pero Sesshomaru no le permitió que soltara su mano, y ella miro sus ojos, aunque sabía que si lo hacía se perdería en ellos-.

-No digas tonterías, eres una mujer digna.

-Sesshomaru…-Naomi les echo un último vistazo, y sonrió-.

-Está todo listo- dijo Sota, entonces Kagome y Sesshomaru salieron de esa burbuja y soltaron sus manos, junto con sus miradas-.

-Le llevare al abuelo, no me demoro nada.

-Claro mama- los demás se sentaron en la mesa redonda- Rin, voy a ir a comprar unas cosas, ¿te gustaría acompañarme?

- ¿Padre ira?

- ¿Mmm?

-Am, ¿te gustaría ir Sesshomaru?

-Como sea- dijo él-.

-Bien, Sota, Megumi, ¿quieren acompañarnos? -Sota iba a contestar que sí, pero miro a Rin y esta le negaba con la cabeza-.

-No hermana, vayan ustedes.

-O bueno, entonces seremos los tres.

-Yo quiero quedarme aquí- dijo Rin-.

-Pero Rin…

-Quiero conversar con Sota y Megumi.

-Está bien, seremos tu y yo Sesshomaru.

-Hn- Sota y su novia se miraron debido a la expresiva respuesta que dijo Sesshomaru-.

-Deberías intentar de sacar las marcas que quedaron en su cara.

-Es que… son tatuajes Megumi- contesto Kagome-.

-Son muy curiosos.

-Ya estoy aquí, el abuelo no quiso bajar.

-También le pregunte, pero me dijo lo mismo.

-Entonces comamos- Sesshomaru veía la comida, el no comía la comida humana, pero decidió probarla, y concluyo que era pasable. Ese rato paso muy silencioso y entre miradas, cuando terminaron, las mujeres lavaron todo y dejaron muy limpio, así que todos pasaron al comedor-.

- ¿Qué es eso? - le pregunto Rin a Kagome-.

-Es un televisor, pasan muchas imágenes por allí… Sota, prende la TV.

-Claro- Rin estaba muy curiosa, y se asombrara por como esas imágenes caían en esa cosa tan pequeña-.

-Sesshomaru, descansemos un rato y vamos de comprar ¿sí?

-Hn.

-Perfecto- ella comenzó a analizarlo con la mirada-.

-Qué mujer.

- ¿Alguna vez te has hecho una coleta alta? Se vería muy bien con ese atuendo.

-No.

-Vamos Sesshomaru, ¿no sabes peinarte? – "como podría saber" pensó él, y no era porque nunca se hubiera peinado, cuando era un cachorro su madre siempre le hacía coletas altas para que se viera más impecable- Déjame a mí- ella tenía unos brillos en sus ojos [deja que lo haga, así olvida su enojo hacia ti]

-Hn.

- ¿Enserio? ¡sí! Voy a buscar un peine y una liga- dijo Kagome corriendo como una niña, y de la misma forma rápida en cómo fue, volvió- necesito que te sientes- Sesshomaru se sentó en uno de los sofás, los muchachos estaban sentados en el suelo mirando la tele, y Naomi estaba sentada en la cocina tejiendo-.

-Qué esperas.

-Si- Kagome tomo uno de los mechones plateados del cabello del yokai, primero pasos sus dedos en él, sintió su textura "que suave". Ella siempre, desde que conoció a Sesshomaru tuvo la tentación de tocar su cabello. Con el cepillo fue desenredando el largo pelo plata, de esa manera podría juntar todo y poder hacer el moño. A él le gustaba la sensación que le daba el cepillo, sintió que volvía a esos tiempos, cuando Irasue no era tan fría y despiadada, al igual que él lo era ahora- queda poco- fue dándole forma al peinado, ya tenía el cabello a la altura perfecta, agarro la liga y lo amarro, además de acomodarlo para que no se le noten las orejas, dejando los mechones rebeldes que tenía como fleco- listo- dijo sentándose en el borde del sofá- te ves muy apuesto Sesshomaru- el giro su cabeza para verla, con esa gran sonrisa de felicidad, entonces el hizo, lo que podría llamarse una pequeña sonrisa, lo que le causo a Kagome una gran sorpresa "que lindo se ve sonriendo… ya basta, deja de pensar esas cosas".

- Bueno, iré a ducharme y nos vamos- el yokai asintió-.

Kagome no tardó mucho en ducharse, se secó el pelo con una toalla, no ocuparía el secador, no le quedarían sus ondas si lo usa. Vio en su ropero, noto que algunas de sus cosas le quedarían buenas, y otras no, y ahora decidió usar unos jeans ajustados oscuros, y una blusa blanca, junto con unos zapatos negros. Dejo su largo cabello suelto, se miró en el espejo y listo.

-Bien, estoy lista- decía bajando las escaleras-.

-Vamos.

-Sí.

-Corazón, ¿sacaste dinero?

-Si mama, no te preocupes, andando- los dos salieron de la casa para ir hacia el centro de la ciudad-.

-Rin, ¿por qué no dejaste que fuéramos con mi hermana?

-Porque ellos necesitan estar un momento solos.

-Que quieres decir con eso.

-Ya cariño, veamos televisión.


-Bien, primero que nada, necesito comprar ropa, para mí y para Rin, algo para mi mama, me encantaría comprarles cosas a mis amigos, pero no puedo verlos, debo comprar ropa interior, cosas de aseo y después podemos ver muchas tiendas- ella parecía muy animada, por lo que Sesshomaru solo la dejaba hablar sin decir nada. Primero, y como ella dijo, fueron a comprar mucha ropa, tanto casual como deportiva, y unas cosas que el encontró muy extrañas, que según la sacerdotisa se llamaba ropa interior, y como tenia tantas bolsas tuvo que ayudarle a cargarlas, se maldijo mentalmente por ser tan débil con ella, a ceder todo por ella, simplemente ella, y los materiales de aseo no requirieron tantas bolsas.

-Uff, ya tenemos todo, es perfecto.

-Es mucho.

-Claro que no- ambos iban caminando- es perfecto.

-Mujer demente.

-No seas así… Ay mira, es esa tienda en la que compre los collares, ven entremos- el rodo los ojos- ¡vamos! – entraron a la tienda, muy exótica, extraña, pero con objetos preciosos, pero a Sesshomaru le mareo el olor de aquella-.

-Saldré.

-No lo harás, quédate, mira ahí esta ella- en una de las vitrinas, ordenando las joyas, estaba aquella muchacha que atendió a Kagome esa vez- ven- prácticamente arrastraba al demonio con ella- ¡Hola! ¿Te acuerdas de mí?

-Hola, si, usted se llevó mis mejores collares.

-Claro que sí, señorita Aiko, te dije que volvería a pasar.

-Sí, también recuerdo eso- la jovencita miro al yokai, y le incomodo la intensa mirada que él le daba-.

-Sesshomaru, no se le queda mirando a la gente así.

-Hmm, el olor es desagradable.

-Que grosero- volvió a mirar a la joven- no le hagas caso, tiene un olfato sensible.

-E-está bien… ¿es su pareja?

-No- dijeron ambos otra vez al unísono-.

-Perdónenme.

-No te preocupes, pero me gustaría ver esas hermosas esculturas.

-Claro- la muchacha tomo una que parecía ser la de un perro-.

-Es muy hermosa, ¿también la hiciste tú?

-Sí, yo misma.

-Me encanta, la quiero.

-Deja de comprar cosas mujer.

-Solo esto y ya.

-La envuelvo de inmediato, vuelvo enseguida.

-Está bien- la jovencita no tardó en llegar con unas fundas y una bolsa, en unos segundos lo envolvió y se lo entrego a Kagome- muchas gracias, ten- ella le dio el dinero- espero vernos algún día de nuevo.

-Sí, que tengan un buen día.

-Igual tú, ya podemos irnos Sesshomaru.

-Andando- dijo él. Salieron de la tienda y Kagome llevo a Sesshomaru al puestito de helados- Que es esto.

-Es un puesto de helados, es el mejor, puedes ir a sentarte, yo pediré, te va a gustar- el yokai eligió una mesa en la que no haya mucha gente alrededor, y la razón principal era porque ya estaba harto de cómo lo miraban las mujeres, sobre todo con deseo y algunas con excitación- Bien, ya lo traerán- dijo sentándose frente a él en la pequeña mesa-.

-Hn- el apoyo el codo en la mesilla y coloco su barbilla en sus dedos doblados, tipo pensativo, Kagome lo quedo observando, con sus dos codos apoyados en la mesa y con su cara entre sus manos, y es que tenía una imagen de él totalmente maravillosa "Kami, como no sentirse así por él, si es maravillosamente apuesto"-.

-Que sucede- le dijo él-.

-N-nada, solo pensaba… oye, tengo una pregunta, Yako, tu bestia interna, ¿habla contigo en tu mente?

-Por qué la pregunta.

-Curiosidad.

-Hn.

- ¿Entonces cuando te hablo y no estas prestando atención es porque estas discutiendo con él? -Sesshomaru no le dijo nada- supongo que es un si… pero tengo otra pregunta, ¿los hermanos Daichi y Hayami, ellos también pueden transformarse?

-Porque ese repentino interés.

-Siempre he tenido la duda, y nunca le he preguntado al general.

-Pueden hacerlo.

- ¿Enserio? ¿Y cómo lucen?

-Como enormes tigres blancos.

-Me gustaría verlo.

-No es posible.

- ¿Y porque no?

-Porque es peligroso.

- ¿Peligroso?

-Para ellos, y para lo que los rodeen.

-Explícame- él rodo sus ojos- yo quiero saber.

-No tienen control de sí mismos cuando se transforman, son una raza yokai extraña.

-Sí, nunca había visto a ninguno como ellos.

-Hn, solo uno de ellos pudo dominar a su bestia, el padre de Yamamoto.

- ¿Era muy poderoso?

-Bastante.

- ¿Qué pasaría si el general se transforma?

-Destruiría todo a su paso, y terminaría por destruirse a sí mismo.

-Uff.

-Disculpen, sus helados.

-Gracias- dijo Kagome, y el joven se retiró-.

-Qué es esto.

-Es helado de frambuesa y mora, es delicioso, pruébalo- Sesshomaru saco una cucharada y antes de probarla la olio, encontró que su olor era aceptable y se lo comió- ¿Sabe bien verdad?

-Aceptable.

-Admite que te gustó el helado

-Hn, es aceptable- Sesshomaru, entre todo ese terrible olor del aire, intentaba sentir si había algún yokai allí, pero no había nada-.

-Yo también he intentado captar yokais, y no he sentido nada- pero Sesshomaru no dijo nada- pero eso no significa que hayan muerto, quizás encontraron una forma de esconderse.

-Y esconderse de que.

-No lo sé, pero no hay que perder la fe.

-Hn- también observaba sus alrededores- Empresas Tagosho, que es.

-No lo sé, pero creo que son muy famosas aquí, su nombre está en muchos lados.

-Hmm- ambos estuvieron un buen rato ahí sentados, Kagome no dejaba de hablar, y Sesshomaru la escuchaba y le respondía con monosílabos, pero, aunque ella era más que parlanchina, a él le gustaba escucharla-.

-Se hace tarde, vamos a la casa- se pararon de la mesa para dar rumbo al hogar. Caminaron lento, disfrutando de la compañía del otro, en donde por fin, aunque sea un rato, no hubo peleas, solo conversaciones, mas por parte de ella que de él, pero fue un momento tranquilo- Ya llegamos.

-Hija, se demoraron, ¿les fue bien?

-Si mama, compre algo para ti.

-Déjame ver.

-Claro- Kagome, de entre todas esas bolsas, saco un lindo conjunto que le vendría muy bien a su mama-.

-Oh Kagome muchas gracias.

-No hay de que mama, y ¿dónde está Rin?

-Están en el patio jugando con las raquetas, Sota creyó que así divertirían a Rin.

-Ah okey, entonces dejare las bolsas aquí, Sesshomaru, puedes dejar el resto en el sofá.

-Hn.

-Sabes cariño, Rin es muy encantadora, se parece mucho a ti.

-Sí, nos parecemos bastante… quiero mucho a Rin sabes…

-La consideras tu hija, eso dijiste.

-Sí, ella y Shippo son como mis hijos, espero que mi pequeño no esté enojado conmigo.

- ¿Te refieres por lo de Inuyasha?

-Sí, hace unas semanas que no lo he visto, lo extraño.

-Miko- Sesshomaru había olvidado por completo lo que escucho de la boca de Kagome- tenemos que hablar.

-Ay me lleva… Sesshomaru…

-Ahora.

-Bien corazón, los dejare para que hablen tranquilos.

-Mama…- pero su madre los dejo tranquilos- sabes, me siento cansada, iré a mi cuarto un rato- ella iba a escapar, estuvo a punto de subir las escaleras, pero Sesshomaru justo la arrincono en la pared, donde la mantuvo acorralada, y para que no escapara pego su cuerpo al de ella, la cual casi se muere al sentir tan cerca al yokai-.

-Me dices ahora que paso, mujer.

-No creo que sea necesario.

-Lo es, como te dejaste pegar por ese hibrido.

-No fue así, no me deje pegar, suena feo- ella corrió su rostro, puesto que ya estaba lo suficientemente nerviosa por la cercanía de él- Inuyasha me pego una cachetada porque insulte la memoria de su querida Kikyo.

-Lo matare.

-No, Sesshomaru, no hagas nada, él no vale la pena.

-Pero tu si- ella no espero esa respuesta, por lo que volvió a mirarlo, teniendo su rostro tan cerca, con esos ojos que la derriten-.

-Sesshomaru…

-Tu si vales la pena, mujer- el, con uno de sus dedos, delineo el rostro de ella, lo paso lentamente por sus mejillas, hasta llegar a la comisura de sus labios. Kagome sentía que su corazón salía de su pecho, podía sentir en sonrojo en su cara, sus ojos se encontraron, y aunque no decían nada, transmitían muchas cosas. Se encontraban perdidos en el otro, mirándose, con esa cercanía, en la que solo unos centímetros los separaban, Kagome lo único que quería en esos momentos era que él la besara, y Sesshomaru, lo único que quería era besarla-.

-Hermana mi madre me dijo- se separaron inmediatamente, ninguno había sentido la presencia de Sota, y eso era porque los sentidos de él se nublaron completamente, y los de ella, también- ¿pasa algo aquí?

-N-no hermanito, no pasa nada, dime que es lo que quieres.

-Bueno…- Sota no sabía si había llegado en un buen momento- mi mama dijo que viéramos unas películas en familia, ordenaría algo para cenar y después de eso las veríamos.

-Es una buena idea, me apunto.

-Bien, supongo que él igual.

-Hn.

-Eso es…

-Un sí, es un sí.

- ¡Madre volvió!

- ¡Rin! Te compre algunas cosas- Kagome aún se encontraba nerviosa, y se preguntaba que era lo que hubiese pasado si su hermano no interrumpiera ese momento-.

- ¡Gracias!

-Las vemos después ¿si cariño?

-Claro que sí.

-Bueno, pediré una porción enorme de Sushi y veremos una película, asique ayúdenme a preparar las cosas- la mayoría asintió, Kagome miro a Sesshomaru y el hizo lo mismo, pero ella rápidamente aparto su mirada-.

La cena transcurrió de la misma forma que el almuerzo, silenciosa, pero eso no quiere decir que fuese incomoda, solo que la joven miko trataba de no mirar al yokai en todo momento. Después de eso, todos se instalaron en el comedor, los tres más jóvenes se sentaron en el suelo, y en el sofá más grande se sentaron Kagome, Sesshomaru y Naomi, la cual dijo que estaría cómoda en la esquina, por lo que la sacerdotisa se tuvo que sentar en medio, intentando calmar su fuego interno. Era una película familiar, y según Rin, se veía muy divertida.

-Mi niña se durmió- susurro Naomi, entonces el demonio se volteó para observarla-.

-Está cansada.

-Kagome… Kagome…

-Si mama, ya voy- dijo entre sueños-.

-La llevare a su cuarto- Sesshomaru se levantó, y de forma muy delicada tomo a la joven en brazos, camino por la escalera siguiendo el olor que podía sentir de ella por esos lugares, hasta que llego a un cuarto y la deposito en la cama. Él la miraba con mucha ternura, acaricio su rostro suavemente con uno de sus dedos "debo tranquilizarme… no debo hacer nada que la lastime" [¿Tranquilizarte? Pero de que hablas, tú y ella querían lo mismo en ese momento] "no puedo acercarme a ella de esa forma" [Como dices, solo terminaras sufriendo, y la harás sufrir a ella también] "no es así, si me mantengo como una amistad, no le hare daño" [eres un idiota] dijo su bestia para volver a dormir "soy un idiota, pero quiero que ella sea feliz". El salió del cuarto, y sabía que al hacerlo se toparía con la Sra. Higurashi-.

- ¿Todo bien señor Sesshomaru?

-Hn, todo bien- él estaba dispuesto a ir al piso de abajo-.

-Señor- el ladeo su rostro para observarla- Por favor, cuide a mi hija, la dejo en sus manos, sé que ella confía en usted, aunque no sé que pasa entre ustedes dos, pero no soy tonta, conozco a mi niña, se ve muy fuerte y lo aparenta, pero en el fondo es frágil, sentimental y dispuesta a entregar cariño, asique por favor, no la lastime, no quiero que mi pequeña sufra- el escuchaba las sinceras palabras de la madre de la muchacha-.

-Le prometo señora, que protegeré a su hija con mi vida- dijo para retomar su camino-.

-Se que así será, lo sé- dijo sonriendo, estaba segura de que, al lado de ese yokai, su pequeña estaría segura-.


-Que interesante, es muy interesante lo que me estas contando.

-No sé qué le cuenta el ave señor, pero tiene que ser importante.

-Más que importante, nuestra sacerdotisa esta junto al hermano mayor de Inuyasha, y en el futuro… ah y por lo que me dice lleva semanas con él, pero no sé si esto es bueno o malo Shin… ya se, tengo un plan, no creo que el hibrido sepa en donde está la mujer- el ave le dio la razón- perfecto, Shin, quiero una poción y la quiero para mañana.

-Si mi señor- el guerrero dejo solo al ser en ese lugar-.

-Veremos que será de ustedes, jejeje, será divertido de ver.

Hellooow, aquí estoy, no demore mucho en actualizar, espero que les guste el capitulo de hoy, con emociones encontradas, y el primer paso esta listo, ninguno de los dos puede negar lo que siente, pero por otro lado, ¿Qué planeara Kyo? Ya lo verán, les agradezco un monton por leer esta historia :3 dejen su review! Nos vemos! Y recuerden, en caso de que tarde en actualizar seria por cosaa de la U.