¡Hey chicas y chicos!
¿Tanto tiempo? Sé que hacen siglos que no actualizo y quiero agradecer porque a pesar que han pasado casi 3 años desde que comencé este proyecto al sol de hoy sigo recibiendo Reviews.
Quiero también indicarles que si todo está a mi favor continuare escribiendo para poder terminarlo, se que de este Fic pueden surgir muchos temas, pero tampoco quiero hacerlo tan largo.
Les deseo un bello fin de semana.
Att, Natalia (Mitsuko Neesa)
Disclaimer
Naruto NO me pertenece.
The Game of Thrones NO me pertenece.
Advertencia
Esto es una adaptación de la serie "The Game of Thrones" específicamente la historia de Khal & Khaleesi.
Capitulo 12: Lealtad
En la mañana siguiente el sol brillaba tan fuerte que Naruto le costó abrir los ojos, parecía una nueva oportunidad de vida, después de una noche de pasión, ¿Qué más podría esperar? Había estado junto al hombre que amaba, había probado su piel, y sentido su aire caliente chocar con su cuello. Miro a su lado y ahí estaba el pelinegro aun dormido. Sasuke respiraba profundamente y el rubio sintió paz. No por mucho tiempo; Kakashi pidió permiso para entrar, y Naruto girando los ojos un poco fastidiado, acepto que entrara.
-Lamento interrumpirle, pero debemos reunirnos con algunos Señores que podrían brindarnos su confianza para lograr conquistar más de lo que usted pueda imaginar-
Naruto asintió, aunque su deseo era quedarse en aquella cómoda cama con su hombre, después de todo su felicidad tenia nombre y apellido, nada ver con reinos, ni tácticas de guerra o conquistas.
-Retírate- le ordeno Naruto y Kakashi en una reverencia salió de la habitación.
Naruto estiro su esbelto cuerpo y se levanto, desnudo aun sentía húmedo en sus partes más intimas, y pareció que el pelinegro se dio cuenta de la ausencia de su amado en la cama.
-¿Por qué no estás aquí conmigo?- preguntó aun soñoliento.
-Porque tenemos que prepararnos para conocer a un montón de gente que no me interesa conocer.- refunfuño Naruto.
Sasuke sonrió y asintió, levantándose de la cama y caminando hacia su esposo, metiéndose juntos en aquel baño. Sasuke le limpiaba la espalda amorosamente.
-Desayunaremos juntos, y antes de ver a todo ese montón de gente, tienes que ir a ver a tus dragones.-
A Naruto le pareció excelente idea. –Con todo esto he olvidado a mis hijos.-
Sasuke le tomo el rostro con suavidad. –Nunca podrás olvidarte de quienes te darán la gloria de reinar. Ellos son parte de ti, así que te prohíbo que los abandones o les tengas temor.-
Naruto salió del baño y comenzó a prepararse, su esposo le siguió. –No quiero que lo tomes a mal, no eres un carnicero, como muchos guerreros que conozco, pero algo si se, es que yo conozco lo que hay allá afuera y antes de que ellos se conviertan en cazadores, tú debes convertirte en el depredador.
-Tengo miedo- confeso Naruto, apartando la mirada.
-Yo estoy aquí para protegerte y aconsejarte. Nunca permitiré que vean tus debilidades- juro Sasuke.
Naruto sonrió inevitablemente ante las palabras de su esposo, realmente se sentía muy afortunado.
Al salir de la habitación; el desayuno estaba listo para ambos. Naruto había ordenado no ser interrumpido mientras disfrutaba con su esposo. –Creo que ordenare que nadie nos moleste cada mañana- le indico Naruto. –Quiero que este tiempo al menos sea de nosotros, y poder disfrutarnos-
Sasuke estuvo de acuerdo, sabía que durante el día no iban a tener esa privacidad que ellos disfrutaban y deseaban.
Luego de desayunar, ambos fueron directamente a la parte de afuera del castillo donde había un lugar especial, y fuertemente custodiado. Allí se encontraban sus dragones. Pequeños, parecían lagartos con alas.
Los guardias rápidamente abrieron la puerta de aquella mazmorra. Los Dragones comenzaron a chillar sintiendo como su madre llegaba a verlos. Tirando pequeñas flamas de emoción. Buscando que su madre les tocara la cabeza.
-Mis pequeños- susurro Naruto, acercándose a ellos, jugando, acariciando a los pequeños. Uno de los guardias se acerco con un balde lleno de trozos de carnes pequeños para que los dragones pudieran alimentarse.
El propio Naruto los alimentaba mientras Sasuke le observaba de lejos con admiración. Al terminar el rubio limpio sus manos con un paño cercano que habían colocado para él, y se dirigió a besar suavemente a su esposo. –Gracias- susurró –Tus palabras han hecho eco en mí y tienes razón; jamás dejare a mis hijos.-
Sasuke asintió y ambos salieron de la mazmorra. Kakashi les esperaba afuera; junto con tres guardias reales.
-Es hora, ya han llegado Khaleesi, ya están esperándole en la sala real.-
Naruto asintió. Sasuke se quedo parado junto a la puerta de la mazmorra. Dejaría que su esposo comience a tener el control de la situación después de todos Naruto era él quien debía dirigir el encuentro, confiaba plenamente en la capacidad de su Sol.
El rubio se dio cuenta de las intenciones de Sasuke y aunque quiso detenerse y obligarlo a ir con él, entendía que era momento de comenzar a reinar.
Kakashi abrió las puertas de la sala real y allí en una mesa larga y rectangular se encontraban 5 Señores.
Los 5 hombres se levantaron y se inclinaron ante Naruto, el rubio camino hacia la mesa y se sentó en la silla principal.
-Aquí estoy. ¿Qué tienen para ofrecerme?- preguntó Khaleesi mirando a casa uno de ellos.
En la mesa había un Amo, comerciante, alquimista, Señor Comandante de la Guardia de la Noche y un maestre.
Uno de ellos tomo la palabra. –Soy maestre y represento a mis compañeros. Venimos ante usted, para ofrecerles nuestros servicios, y dejarle saber que no está solo. Allá fuera hay muchos que querrán quitarlo del medio, créame, están como ratas planificando, y nosotros hemos decidido tomar el camino correcto-
Naruto le observaba –Se que tengo enemigos, y que querrán en primer lugar arrebatarme a mis dragones, matarme, incluso declararme la guerra. Pero yo tengo algo de mi lado que ellos no tienen- Los hombres le miraron. –Tengo el amor de un hombre que no dejaría que nada, ni nadie pueda tocarme y tengo a 3 dragones que quemarían ciudades enteras por mí… También tengo esto- Naruto señalo su sien.
-Ahora, yo vuelvo y pregunto. ¿Qué tienen para ofrecerme?-
Otro de los hombres, el comerciante saco de su túnica unos mapas enrollados.
-Yo tengo esto- dijo poniendo los mapas sobre la mesa.
Kakashi rápidamente tomo los mapas y desenrollándoles miró cuidadosamente, asintiendo.
Naruto le miró ansioso esperando respuesta.
-Khaleesi, son los mapas de la ubicación de dos de los ejércitos enemigos- dijo –Incluyendo el de los caminantes… Ellos jamás duermen- Susurró entregándole los mapas a Naruto.
El rubio los observo detenidamente y bajándolos, miró al comerciante.
-¿Cómo conseguiste esto?-
El comerciante le miró directo a los ojos. –Algo que debe aprender Khaleesi es que nunca se pregunta de dónde vienen los regalos-
Naruto frunció el ceño, y tiro los mapas sobre la mesa.
-¿Esto es todo?- preguntó con seriedad.
El alquimista negó
-Yo le traigo esto- le dijo mostrándole un pequeño pote de cristal. –Es fuego Valyrio, y yo sé crearlo. Le ayudara a combatir a los caminantes de una manera segura. El fuego Valyrio hace que los caminantes no puedan volver a la vida, ni ser resucitados con ninguna magia-
El alquimista miro a Kakashi y le entrego el pote de cristal en sus manos.
Kakashi lo observó y rápidamente se lo pasó a Naruto.
Naruto miró al alquimista con complacencia. –Esto viene de mis tierras-
-Así es- asintió el alquimista. –Y yo puedo crearlo para usted-
Naruto coloco el fuego al lado de los mapas.
Entonces el amo le miró y sonrió confiado.
-Le ofrezco mis tierras, mis esclavos y tengo a mi servicio buenos mercenarios que podrían servirle a usted en pequeños y sutiles trabajos. También tengo muchos contactos, y antes de que me pregunte porque lo hago; quiero que sepa que yo soy un hombre justo que ama sus tierra, y no dejare que ninguna otra persona que no sea yo domine en ella, y he oído hablar de lo justo que es usted y no dude en venir a ofrecerle lo que jamás le he ofrecido a otro rey-
Naruto miró a Kakashi y este le asintió.
-Me parece bien- respondió Naruto.
El maestre sabía que era su turno.
-Le ofrezco mi sabiduría, todo reino necesita un maestre, para aquello que necesite, la medicina nunca podrá faltar. Puedo ayudarle en todo lo que necesite, incluso crear o curar venenos. Dejare a su servicio todos mis conocimientos, todo lo que tengo y todo lo que aprenderé por el resto de mi vida. Hasta podre tratar su embarazo-
Naruto le miró directamente a los ojos. –Le agradezco la ayuda en el tema de embarazo, pero ese tema ya no hay que tratarlo, me interesa más las estrategias militares, y si tú tienes algo que aportar a ello, serás bienvenido-
El maestre abrió los ojos apenado. –Me disculpo ante usted Khaleesi, si le ofendido-
Naruto le ignoro y centro su atención en el último hombre, vestido de negro, y plumas. Parecía un cuervo, tenebroso, y sin miedo en sus ojos. Solo frialdad.
-Estoy aquí personalmente desde la gran muralla, para dejarle saber que protegeremos su reino de cualquier invasión, de cualquier ejército e incluso de su propia gente. Por decreto así nos toca hacerlo-
Naruto le miro interesado. – ¿Así que ustedes son los Guardias de la Noche?- preguntó el rubio.
-Así es… Somos los que hemos luchado por años contra los caminantes, cada día, cada año y en cada invierno-
Khaleesi asintió. –Kakashi, prepara el juramento a cada uno de estos hombres. El que no cumpla con la lealtad que hoy juraron, quiero ver sus cabezas en la entrada de mi castillo.-
Naruto se levantó de la mesa y salió de la sala real y allí estaba Sasuke esperándole, entonces la suavidad de sus ojos volvieron de nuevo, aquellos ojos azules se tornaron más claros. No podía ser menos… Definitivamente ese hombre era su única debilidad.
Continuara…
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