*-*-*-*Sengoku*-*-*-*

Ya habían pasado una semana en la cual Inuko había estado visitando por las tardes a Inuyasha a la época antigua (N/A: Durante ese ese periodo de tiempo Inuyasha no visito la época actual, Kagome se lo había prohibido). Tardes en las que el hanyou mayor le contaba sobre sus batallas y como en algún momento él le enseñaría a su cachorro a utilizar al poderoso Colmillo de Acero. Inuko no podía estar más feliz, no solo Inuyasha le parecía alguien genial y cool, sino que podía ver que también era un poderoso medio demonio. Hasta ya había alardeado por la aldea que cuando él fuera grande, le gustaría ser como Inuyasha.

Y esto no podía alegrar más al peli-plateado. Su corazón se llenaba de gozo cuando su hijo le decía abiertamente cuanta era su admitación por él, catalogandolo asi como un gran super héroe.

Con simples palabras de afecto de Inuko, Inuyasha hacia nada más que amarlo más de lo que ya lo amaba.

—Vamos Inuyasha, solo será un momento rapido... —le pidió por quinta vez Inuko, juntando sus manitos en suplica— No será nada, solo deja que la sostenga y listo... —le pidió, pero de igual manera Inuyasha le negó.

—¿Por qué es están importante para ti tomar a Colmillo de Acero transformado? —le pregunto aburrido, la verdad no entendia porque tanta determinación por parte de su cachorro el querer manejar a Tessaiga.

—Porque es genial y yo solo quiero ser como tu, Inuyasha... Y si quiero ser fuerte como tu lo eres de mayor, creo que lo mejor seria que me enseñases a manejar tu espada ahora—le dijo Inuko, estando sentado en unas de las ramas del Go-Shimboku.

Inuyasha suspiro, su hijo podía ser tan terco como su madre.

Con pereza el hanyou mayor se levanto desde donde estaba recostado, bajo la sombra fresca del árbol sagrado, para poder quedar mirando a su hijo. Inuko sonrio abiertamente y bajo de un salto del árbol, para asi quedar junto a su padre.

Kagome, quien llegaba en esos momentos, se freno antes de llegar hacia los medio demonios. Creo suavemente un campo de energía para que los dos hanyous no la olieran. Primero le gustaría ver la escena que montarían esos dos.

Inuyasha, sin enterarse de la presencia de la ex-miko, tomo a Colmillo de Acero y la desfundo. Convirtiendola en una poderosa espada.

—Ven Inuko, tomala de aquí... —le dijo Inuyasha mientras se inclinaba a un lado de su cachorro y le mostraba el mango de la espada.

—Si... —le asintió Inuko, mientras colocaba sus pequeñas manos justo en el centro del mango.

Inuyasha asintió y retiro una mano, para luego retirar la otra.

Colmillo de Acero duro unos segundos nada más convertida en manos de Inuko para luego pasar a ser una oxidada espada vieja.

—Wow, fue increíble... —le dijo el niño mientras le devolvía la espada a su padre— Pero aun no entiendo porque no quiere quedarse asi de grande conmigo... —decía desilucionado Inuko.

Inuyasha apoyo su mano en la cabeza del niño y acaricio suavemente sus cabellos.

—Ya lo entenderas Inuko, lo que sucede es que aun no es el momento... Cuando Tessaiga decida que es el momento para que tu también seas su dueño, ella se transformara cuando la tengas en tus manos—le explico Inuyasha.

Inuko suspiro suavemente, pero le dedico una sonrisa a Inuyasha antes de partir hacia la aldea para estar con Yuna y Yuki. El hanyou mayor solo sonrio al ver a su hijo satisfecho con su platica.

—Eres bueno jugando con Inuko... —dijo la voz de Kagome a sus espaldas.

Inuyasha volteo rápidamente, no había sentido la precensia de su mujer. Seguramente había estado mirando todo lo que había echo con el cachorro. Trago saliva ruidosamente, estar frente a ella le ponía nervioso. Bajo su mirada y su guardia, aun no tenia el perdón de ella.

—Si... Inuko aun quiere saber porque Colmillo de Acero se vuelve una espada vieja cuando esta en sus manos... —le explico, la ex-miko solo asintió y se acerco al hanyou.

Apoyo sus manos en el pecho de él y lo empujo suavemente, Inuyasha no pudo más que sorprenderse ante eso. Su cuerpo inconscientemente retrocedio dos pasos hasta que su espalda choco contra el tronco del árbol sagrado. La sonrisa felina de Kagome lo estaba desconcertando.

—Bueno, yo creo que hiciste un buen trabajo... —le dijo en un sensual susurro, mientras levemente acercaba su rostro al de Inuyasha.

—Yo... —Inuyasha sentía que su corazón latia como un loco en su pecho, parecía que quería salirse de su cuerpo.

El hanyou cerro levemente sus ojos cuando sintió el aliento calido de Kagome en su boca, pero ella desvio rápidamente su rostro hacia su cuello. Donde le lamio suavemente, resiviendo asi un ronco gemido perruno de Inuyasha. Pero tan rápido como llego la calida y humeda lengua de Kagome, se fue.

Inuyasha dejo de sentir ese excitante contacto y abrazo por la cintura a su mujer. Pero un electrizante contacto le obligo a soltarla, un pequeño dolor le atraveso los brazos. Inuyasha tuvo que arrodillarse en el suelo y sobar sus brazos, eso le había dolido. Miro incrédulo a la azabache, quien sonreía con burla.

—No te autorise a que me tocases, Inuyasha... —le dijo burlescamente y con frialdad, una suave sonrisa adornaba su rostro.

Inuyasha sentía que su corazón latia dolorosamente en su pecho ¿Qué era lo que había hecho Kagome? ¿Acaso estaba jugando con él?. Él no creía que su dulce Kagome fuese capaz de jugar de esa manera, ella no seria capaz de utilizarlo asi. Pero esos pensamientos quedaron atrás cuando sintió los labios de la mujer envolver una de sus orejas y lamerla suavemente, era una caricia que estaba matándolo. Dejo escapar otro gruñido y estaba dispuesto a abrazarla cuando ella se dio cuenta de sus acciones pensadas.

—Ni lo creas... —le dijo mientras lo tomaba de su cabello y lo obligaba a mirar hacia arriba, nuevamente ella volvió a besar su cuello.

Inuyasha tuvo que hacer mucho esfuerzo el no levantar las manos y acariciar lo que alguna vez fue suyo, pues las ganas de querer besarla no le faltaban. Kagome estaba jugando con él, lo sabia. Pero estando asi con ella poco le importaba, ahora no le importaba ser su juguete.

/Con Inuko, Yuna y Yuki/

—¡Hiraikotsu! —grito Yuna, lanzando el gran boomerang que le había pertenecido a su madre en sus días de taijiya.

Yuki e Inuko vieron asombrados como la poderosa arma destrozaba un árbol viejo y volvia a su nueva dueña... Lamentablemente esta no llego a sostener bien el Hiraikotsu y cayo sentada y con el boomerang aplastándola. Una gotita estilo anime cruzo la sien de los dos pequeños espectadores.

—¡Par de bobos, no se queden allí y ayúdenme! —exclamo enfadada Yuna.

Su hermana y su amigo se acercaron a ella y la liberaron de la prisión del boomerang.

—Jajaja, eres una tonta... —se burlo Inuko, que como respuesta de la niña resivio un golpe en la cabeza —¡Auch! —se quejo viéndola, ahora él, enfadado.

—A mi al menos mi madre si me deja practicar con su Hiraikotsu, no como tu que ni siquiera Tessaiga deja que los sostenga... —se burlo Yuna mientras miraba con superioridad a su compañero.

El peliplateado gruño suavemente y estaba a punto de replicarle cuando sintió una leve punzada en su cuello.

Molesto llevo su mano hasta el y aplasto al bicho que lo estuviese picando. Rápidamente resivio el chillido y un leve sollozo. Su mirada dorada viajo hasta su palma y vio con nerviosismo como una pulga estaba toda plana en su mano.

—Haaay, amo Inuko-sama... Tiene la misma actitud de su padre —exclamo mareada la pulga youkai. Yuna y Yuki se aproximaron a la palma extendida del niño hanyou.

—¡Anciano Myoga! hace tiempo que no lo vemos por aquí... —dijo Yuki, Inuko las miro extrañado ¿Acaso ellas conocían a este viejo tonto?.

—Bueno, eh estado algo ocupado niñas... Pero me eh enterado que el hijo del amo Inuyasha a venido nuevamente de visita a la época antigua y por nada podía perderme el visitarle... —dijo el anciano con voz solemne.

—¿Amo? —pregunto confundido Inuko, ¿Para que su padre querria un sirviente pulga?.

—Amo Inuko me presento ante usted como fiel sirviente de toda la familia Taisho... —la pulga se reverencio ante su nuevo joven amo— Yo soy Myoga, a sus servicios... —dijo este.

—¿Amo Inuko? ¡¿Pero que te pasa, viejo?! —grito Inuko sonrojado, él no quería ningún sirviente.

Tiene muy mal carácter... sin duda este es hijo del amo Inuyasha... —Myoga resoplo— Amo, no puede evitar escuchar que a tenido problemas para manejar al poderoso Colmillo de Acero de su padre... —dijo en anciano e Inuko junto a las niñas asintieron.

—Si, esa tonta espada no deja de ser una espada oxidada conmigo... —dijo con pesar el niño.

—Amo Inuko, voy a ayudarlo a que Colmillo de Acero sea tan poderosa como lo es con el amo Inuyasha... —dijo la pulga queriendo ayudar a su nuevo joven amo.

Sin saber que se meterían en problemas...

/En el Go-Shimboku, con Kagome e Inuyasha/

Kagome seguía en su misión de torturarlo, besándole el cuello, las orejas, su barbilla y mordiéndole el hombro mientras sus manos le recorrían el cuerpo. Las ganas de tocarla él también se le estaba haciendo desesperante pero ella aun no le dejaba.

Nuevamente trato de besarla pero ella le esquivo, fue allí cuando noto que la marca, su marca, en el cuello de ella había desaparecido.

Enojado la tomo de la muñeca y detuvo las acciones de ella, olio su cuello suavemente y fruncio el ceño.

—¿Dónde esta mi marca? —dijo él enojado y mirándola a los ojos, Kagome sonrio y se safo de él.

—¿"Tu" marca dejo de estar en mi hace 7 años Inuyasha? —dijo la azabache sorprendiendo mucho a Inuyasha— ¿Qué creías? ¿Qué yo iba a tener tu marca por tanto tiempo? ¿Qué después de tus palabras iba a dejar que algún rastro de ti quedara en mi? ¡Por favor, no seas cinico! —le grito furiosa.

Ella se dio media vuelta y trato de marcharse.

Inuyasha se acerco a Kagome por detrás, pero la miko rápidamente lo alejo expulsando un suave poder espiritual que paralizo por algunos sengundos al hanyou.

—Ya no soy esa niña con la que tu podias jugar, Inuyasha... —Kagome sonrio de una manera en la que el hanyou no reconocio— Ahora tu seras mi juguete ¿Entendiste?... Ahora tu seras el que se sienta usado —pensó Kagome molesta y llendo nuevamente rumbo a la aldea de Sango.

/En la época actual/

Rumiko caminaba al rededor del pozo devora huesos, extrañaba a Inuko. Ya hace mucho se había ido y apenas si lo había visto en la escuela. La abuela de su mejor amigo había inventedo ya 3 enfermedades nuevas para el niño... ¿Qué tan interesante era la era Sengoku como para que Inuko la hubiese dejado olvidada?.

Ella bien sabia que Inuko del otro lado del pozo había encontrado a su padre, que por algunos incovenientes no podía pasar a este lado del pozo pero... ¿Por qué no al menos la llamaba o le enviaba un pequeño saludo por Facebook?.

Rumiko apretó sus manos enfadada por la indiferencia que tuvo Inuko para con ella...

—¡Ush! tonto... —dijo suavemente, Rumiko se sentó en el borde del pozo y miro en el fondo—¡¿Sabes!? Pues no me importa si no regresas, la agradecido... —exclamo enfadada.

Y ella que fue la única que apoyo a Inuko al hecho de poder conocer a ese tal Inuyasha ¿Y como le pagaba él? ¡Ignorandola, dejándola de lado!.

—¡Eres un tonto, Inuko! y si por no te que- ... —Rumiko cayó al sentir como de pronto sus pequeñas manos dejaban de tener contacto con la madera vieja del pozo y caia sin poder evitarlo al interior de este.

La niña grito de horror cuando vio que el techo de la pagoda del pozo devora huesos se hacia lejana, cerro sus ojos esperando el impactante choque contra el suelo... pero este nunca llego.

/En la época Sengoku/

Inuko alzo su mirada serio, olfateo suavemente el aire... Sus ojos dorados brillaron incrédulos, no podía ser ella ¿Verdad?.

Olfateo nuevamente y sin decir nada arrojo lejos a la pobre pula Myoga.

Yuna le miro con preocupación.

—¡Inuko!... ¡Inuko, espera! ¿Qué sucede?! —le grito tratando de frenarlo, pero el niño la ignoro y solo atino a seguir corriendo.

¿Cómo era posible que el aroma de Rumiko había llegado a él, si ella estaba en la otra época?