Pues como me caen bien les subo un capítulo más :p . Pensaba subirlo la siguiente semana pero no pude dejar de escribir, jeje.
Advertencia: va a haber un lemon ligeramente kinky, como mencioné en el capítulo pasado. Disfrútenlo porque será de las últimas escenas bonitas que tendremos en un par de capítulos más (jojojo).
Y también vamos a saber otras cosas…que por cierto no pude agregar todo lo que quería en este capítulo. Creo que conforme he adquirido más experiencia al escribir me he vuelto más descriptiva. No sé qué tan bueno sea esto.
En fin, disfrútenlo.
Before it's too late
Capítulo 12: La Gran Fábrica
Bunny abrió los ojos súbitamente. Su respiración estaba algo agitada, y quizás fue esto lo que le despertó, pero tantos años aprendiendo a controlar este tipo de emociones le habían dado la habilidad necesaria para calmarse relativamente rápido. No recordaba qué había estado soñando, pero recordaba que había sentido que su respiración se cortaba como si hubiera algo muy fuerte oprimiéndole el pecho. También llevaba años con esto. Rara era la noche donde podía dormir sin despertar exaltado, casi aterrado.
No tuvo mucho tiempo para pensar al respecto, pues al mirar a su lado recordó la noche que había pasado recién. Jack estaba allí, dormido profundamente, tranquilo, con su dulce rostro relajado al sueño. Sujetaba uno de los brazos de Aster contra su pecho, como si se tratara de un oso de peluche. Aster sonrió.
Se le acercó y lo observó más detalladamente, su rostro, su cabello, su piel.
Se inclinó sobre él y besó su frente. Fue lo único que necesitó para que el joven abriera sus ojos y volteara hacia él.
Durante la madrugada, ambos se habían sentido de lo más inquietos. El hecho de que Jack quisiera irse de su lado había entristecido a Aster, pero quedarse a dormir ahí toda la noche había aterrado a Jack. Una cosa era hacerlo en un lugar "seguro" y otra cosa era hacerlo en el cuartel.
Pero las horas de sueño que siguieron sirvieron para ahuyentar un poco estos pensamientos de las mentes de ambos. Por el momento, para Jack cualquier miedo y preocupación quedaban olvidados. Abrazar a Aster parecía suficiente para solucionarlo todo. Se acomodó encima de su pecho y lo rodeó con los brazos. Aster lo abrazó también y se quedaron quietos disfrutando del momento de paz que tanto necesitaban.
Jack miró la piel de Aster cerca de él. Recordó la vez que se le había ocurrido que los tatuajes que tenía tendrían algún tipo de sabor diferente al resto de su piel, a algo dulce quizás, y aunque ya los había probado y se había convencido de que toda su piel era igual, comenzó a dar pequeñas mordidas a los tatuajes como si quisiera hacer la prueba una vez más. Aster comenzó a reír, sintiendo un deleite extraño. Aquellas eran mitad mordidas y mitad besos, y de alguna manera lo llenaban de ternura por su inocencia mezclada con las dosis perfectas de un instinto salvaje que ni el propio Jack sabía que tenía.
Estuvieron así por varios minutos, y Aster permitió que Jack hiciera lo que quisiera con él, acariciándolo y besándolo de vez en cuando, él también ansiaba por probar su piel, por explorar cada parte de su cuerpo aunque casi se supiera cada rincón de memoria.
En algún momento, Jack apoyó las manos en los hombros de Aster y se levantó un poco para mirarlo. Acostado debajo de él, lo hacía sentir extraño, pues no podía imaginar cómo era posible que un hombre tan grande y fuerte pudiera verse tan indefenso. En cierto modo, encontraba esto maravilloso. Le peinó el cabello hacia atrás con los dedos de una de sus manos. Aster sonrió y cerró los ojos; le encantaba que Jack le acariciara el cabello. Jack se inclinó y le besó la frente.
Aster lo retuvo contra su cuerpo mientras aprovechaba para besar su cuello, su barbilla, y sus labios. Dios…cómo deseaba quedarse así siempre. Que Jack fuera suyo, así, para siempre.
Jack miró hacia el reloj que había en la mesita junto a la cama. Soltó una risa y escondió el rostro en el cuello de Aster.
-Mierda…- dijo entre dientes, y cuando Aster hizo un ruido como preguntándole, levantó la cabeza para mirarlo a los ojos, y luego le pellizcó la mejilla con algo de fuerza-, gran idea la tuya de que me quedara aquí. Casi es mediodía. No sé qué demonios voy a decirle a Toothiana.
-No tienes por qué darle explicaciones- repuso el comandante como si no pasara nada-, pero si te regaña, dile que te quedaste dormido.
-¿Tan fácil? ¿Aceptarías tú una excusa así?
Aster rio con buen humor mientras se incorporaba, llevando a Jack con él.
-No, supongo que no. ¿Pero qué otra cosa podrías decirle?
Jack se encogió de hombros. Realmente no se le ocurría nada.
-Además, nunca llegué al dormitorio-, mientras más lo pensaba, más grave parecía la situación. Bunny debió darse cuenta de la preocupación de su Snowflake, porque antes de que pudiera seguir con eso le robó un largo que le dejó la mente en blanco por un par de segundos. Jack se regañó a sí mismo por dejarse embaucar tan fácilmente pero después de tanto rato de besos y caricias era difícil tener la cabeza despejada.
-Dile a cualquiera que te pregunte que anoche me acompañaste a la oficina a hacer algunos pendientes, y que te quedaste dormido-, ante esta opción, Jack no pareció convencerse demasiado-. Si me preguntan yo diré lo mismo, y que te dejé dormir en el sillón. Las oficinas están cerca de aquí, si tenemos cuidado en los pasillos nadie tiene que darse cuenta de que saliste de mi habitación.
-Pero…
-¿Se te ocurre algo mejor?
Jack dejó salir una respiración pesadamente. La verdad no, no se le ocurría nada mejor.
-Bien, supongo que tienes razón.
Bunny sonrió.
Bajaron de la cama y se vistieron, conversando de esto y de aquello sin prestar realmente atención a nada, quizás porque estaban nerviosos por salir de la habitación y comenzar a fingir.
Antes de que Jack llegara a la puerta, Aster lo atrajo hacia así tomándolo de la cintura, besó su nuca y trazó un recorrido por su cuello hasta morder una de sus orejas.
-¿En mi oficina, esta noche?
-S…sí, está bien.
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Jack pudo respirar tranquilo hasta el momento en que sus pies se encontraron en el comedor. Pasaría por algo rápido de comer y se integraría en lo que sea que estuvieran haciendo sus compañeros en ese momento.
El día anterior habían recibido heridos así que lo más probable era que todas las actividades hubieran sido suspendidas para poder cuidarlos. Aun así, no esperaba que Toothiana fuera clemente con él si se daba cuenta de que se había saltado el trabajo de una mañana entera.
El clima en el desierto puede ser muy cruel, pero las placas de metal solo lo hacían peor. Hacía frío, bastante, y al salir de su desinfección Jack lo había sentido intensamente. Se había puesto una chaqueta bastante gruesa y pantalones un poco más gruesos de lo que usaba habitualmente, además de las botas. Esto lo distrajo un poco de la intranquilidad que había sentido sobre la noche anterior. Pero aún no cambiaba del todo.
Se dirigió al comedor. Sandy estaba ayudando a los cocineros. Jack pidió algo de comer que pudiera terminar rápido y fue a buscar una mesa.
A pesar de que no era oficialmente horario de ninguna comida, había varios grupos de chicos ocupando alguna mesa en el comedor. Entre ellos, Jack pudo distinguir a Jamie y a Monty. Se acercó tranquilamente. Cuando llegó fue saludado alegremente por la mayoría, pero percibió cierta indiferencia en el saludo de Jamie que lo alarmó.
-Jack, no te vimos en el dormitorio cuando fuimos a dormir-, le comentó Monty de pronto-, ¿te quedaste toda la noche ayudando?
-Ah…- Jack se quedó callado hasta que recordó la historia que le había sugerido Aster que contara, y en el momento no se le ocurrió nada mejor-, pues estuve ayudándole al comandante Bunnymund con algunos pendientes. Me quedé dormido y él me dejó quedarme en el sillón que hay en su oficina. Por la mañana no escuché ninguna alarma-, agregó con tono de preocupación-, la teniente va a matarme.
-Te has reconciliado con el comandante, ¿no es verdad?
La pregunta repentina de Jamie hizo que Jack diera un pequeño salto en su silla y que se sintiera extrañamente señalado, inseguro. La palabra "reconciliación" era demasiado fuerte para la relación que todos creían que Jack tenía con el comandante. Algo estaba mal ahí pero él realmente no tenía ganas de escarbar y quizás encontrar algo que no estaba listo para enfrentar.
-¿A qué te refieres?
-Bueno,- replicó Jamie relajadamente, dándole una mordida a su sándwich-, hace un par de semanas estaban muy molestos uno con el otro, pero ahora lo has estado acompañando mucho e incluso ayudándole con su trabajo. Las primeras veces pensé que el comandante North te había obligado pero ahora los dos parecen mucho más relajados cuando están juntos…
Al terminar de decir esto, Jamie miró a Jack con una expresión expectante que todos notaron. Jack hizo todo lo posible por no sonrojarse. Estaba seguro de que no estaba haciendo un buen trabajo.
-Pues…sí, el comandante y yo trabajamos bastante bien juntos- contestó a modo de pequeña confesión-, a veces nos peleamos mucho pero no sería profesional dejarnos llevar por eso, ¿no crees?
-Jamie, recuerda que Jack iba a formar parte de nuestra unidad- repuso Monty de pronto, con cierta esperanza en su voz-, ¿no será que eso es lo que quiere el comandante? tal vez lo está entrenando para que se nos una.
Jack se encogió de hombros.
-Podría ser. Él no ha mencionado nada, pero no me sorprendería.
A Jack no se le pasó por alto que nada de esto convencía a Jamie, pero decidió que lo dejaría pasar como si nada estuviera ocurriendo. Además, su amigo no dijo nada más y se limitó a terminar su comida.
-Toothiana va a matarte- agregó después de unos segundos. Jack tuvo que estar de acuerdo con él.
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Toothiana no mató a Jack, pero le dio la regañina de su vida y además le asignó, junto con el resto de sus labores del día, trabajo de limpieza en prácticamente toda la unidad. Jack no se atrevió a protestar. Su consciencia le decía que merecía eso y más.
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El saldo final de aquella misión fueron 8 reclutas fallecidos, el comandante North con una pequeña herida en una pierna, y muchos reclutas- casi todos los de la división avanzada- heridos de diferente gravedad.
Jack y sus compañeros barajearon sus clases y entrenamientos del día con el cuidado de sus compañeros, y el frío clima agregado a la situación de que iban a estar tres días encerrados en una cúpula de metal solo hacía que el ambiente se sintiera mucho más hostil de lo que él hubiera esperado. Había algo sombrío que hacía que el aire dentro de la unidad se sintiera denso y pesado. Jack no había podido evitar sentirlo, sobre todo por lo que el día anterior había leído a instancias de Sanderson.
Se seguía preguntando qué era esta guerra. Porqué demonios decía ese libro que no era real.
Maldición, se veía real.
Se sentía malditamente real.
El libro bien había podido mostrar información falsa. Pero Jack tenía la sensación de que el teniente nunca le mentiría con algo así. Confiaba en él.
Pero sobre todo, confiaba en Aster.
Confiaba en que si él sabía la verdad, se la diría.
Y ahora se encontraba otra vez en esta situación en la que casi cualquier pensamiento desembocaba en él. En Aster.
Su Aster.
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Por la noche, Jack se quedó hasta tarde limpiando. Se estaba haciendo patéticamente habitual terminar metido en algún problema y que el resultado fuera estar a altas horas de la noche puliendo las mesas del comedor.
Sin embargo lo entendía.
Cuando estaba con Aster, casi se le olvidaba que era un soldado en entrenamiento y que esto era el maldito ejército. Las noches a su lado no podían sustituir sus deberes, no debía distraerse tanto. No debía olvidar que no eran una pareja de recién casados pasando su luna de miel en un hotel cinco estrellas. Eran el comandante Bunnymund y el recluta Overland, mintiéndoles a todos y acostándose en la enfermería o en una habitación, escondidos como un par de criminales.
Y en honor a la verdad, eso eran, ¿no?
En esto pensaba cuando percibió la mirada sobre él. El hecho de que se estuviera acostumbrando no significaba que se sintiera más tranquilo de que él lo mirara. Siempre lo hacía sentir en carne viva.
Era como si pudiera acariciarlo con la mirada, y Jack casi lo odiaba por esto.
-¿Te diviertes?- preguntó a modo de desafío, sólo para recibir una risa como respuesta.
-A decir verdad, sí. Sabía que Tooth no iba a perder oportunidad de darte un escarmiento, no después de haberle gritado y desobedecido tan cínicamente ayer.
Jack se quedó inmóvil un segundo antes de voltear a verle. Aster estaba recargado contra la pared que estaba cerca de él, con los brazos cruzados y una sonrisa cómplice en su rostro.
-¿Ella…?
-Me contó lo que pasó- sonrió mientras se despegaba de la pared y bajaba los brazos, acercándose a su Snowflake-, debo admitir que me siento orgulloso. No solo desafiaste a Tooth, sino que te esforzaste por comprender las claves que mandé por el comunicador. De no ser por ti, quizás estaríamos muertos.
Jack sonrió mientras bajaba un poco la mirada. Aster se acercó un poco más, iba a abrazarlo, a besarlo, pero no pudo hacerlo porque unos pasos se acercaban hacia ellos.
Dos reclutas venían caminando; entraron al comedor, intercambiaron unas palabras con ellos y se acercaron a tomar unas botellas de agua para la enfermería.
En cuanto se fueron, Aster soltó la risa que había contenido al ver el nerviosismo de Jack. Jack lo ignoró con una sonrisa y siguió limpiando.
-Recuerdo la vez que terminé limpiando aquí también por culpa tuya- comentó de pronto, mientras su mirada seguía clavada en la mesa que estaba aseando ahora-, apuesto a que lo disfrutaste mucho.
-Te merecías un castigo luego de tanta insolencia- sonrió a modo de respuesta, sentándose en una de las mesas. Luego su expresión cambió a una pensativa-. Nunca entendí por qué estabas molesto ese día. Ningún recluta había intentado retarme de ese modo antes.
Jack suspiró, un poco decaído al recordar.
-Bueno, podría preguntarte a ti porqué me odiaste tanto cuando nos conocimos. Supongo que me dolió que ni siquiera me dieras una oportunidad.
En este momento, Jack volteó a ver al comandante, y su expresión confundida lo sorprendió. Pronto, ésta cambió a una decaída, casi deprimida que le provocó un vuelco en el corazón que no se esperaba.
-Yo no te odiaba, Jack. Nunca te odié…- dijo, y su voz sonaba extrañamente dolida-, quizás…quizás intenté odiarte, pero nunca lo conseguí. Ni siquiera la noche que me rechazaste.
Jack se quedó estático. Soltó el trapo que usaba para limpiar y volteó a ver al comandante. Recordaba aquel día. Le dolía mucho pensar en ello pero sobre todo…
-N…no entiendo, Aster.
Aster suspiró.
-En realidad, siempre me gustaste mucho. Yo…
-¿Desde cuándo?
Aster se quedó en silencio mirando al piso. Luego levantó la mirada y sonrió.
-Dentro de unos días tendré otra salida, será mucho más breve. ¿Irás conmigo?
-¡No cambies la conversación!
-¿Irás o no? Sólo contéstame.
Jack estaba tan sorprendido que por un momento no reaccionó. Luego suspiró y asintió.
-Supongo que sí.
-Bien, te prometo que cuando terminemos con eso te contaré cuándo fue que comencé a sentir algo por ti.
Con una enorme sonrisa instalada en su rostro, el comandante se puso de pie y comenzó a caminar a la salida. Jack se quedó sin habla por unos segundos antes de que las palabras terminaran de aterrizar en su cerebro.
-¡¿Por qué me dices eso ahora si no me vas a contar todo?! ¡Sólo quieres hacerme enojar!
-La invitación a mi oficina sigue abierta, Frostbite-, sonrió Aster antes de salir del todo del comedor- si te apuras con esas mesas aún tenemos un rato, ¿qué te parece?
Jack se sonrojó tan intensamente que él mismo pudo advertirlo. Aster soltó una risa más y salió del lugar mientras Jack seguía con las mesas, habiendo bajado la mirada para que él no pudiera seguir viendo su expresión avergonzada.
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A decir verdad, ambos se encontraban exhaustos. Recostado en el sillón, pegado al cuerpo de Aster, Jack cerró los ojos y trató de relajarse mientras el comandante murmuraba distraídamente una canción contra su oído. Lo profundo de su voz y la vibración que provocaba su pecho contra la espalda de Jack eran suficientes para que este se sintiera hipnotizado.
No habían hecho nada particularmente intenso esa noche. Se habían besado perezosamente ahí en el sillón y se habían contentado con eso. Ninguno de los dos necesitaba más que el contacto de sus pieles. Sus manos sujetándose. Sus rostros cerca para besarse un poco más cuando tuvieran ganas.
Jack no pedía otra cosa.
No necesitaba nada.
Regresó al dormitorio bien entrada la madrugada, con una sensación de llenura en el pecho que sabía que lo ayudaría a dormir bien. Mientras subía a su cama, no se percató de la mirada de Jamie vigilándolo en la oscuridad.
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Los entrenamientos se reanudaron poco a poco. Debido a la reciente herida de North, Bunnymund se encargó de volver a poner en marcha a ambas unidades. Como los reclutas heridos iban mejorando considerablemente, cada vez tenían un poco más de tiempo para poderlo dedicar otra vez al entrenamiento.
Jack se sentía motivado de volver a entrenar como normalmente lo hacía, pero al mismo tiempo odiaba lo fácil que era distraerse cuando Aster estaba a cargo. Su voz fuerte, su rostro determinado, su mirada penetrante, su cuerpo imponente…dios. Sólo verlo le daba escalofríos. Se imaginaba las noches que habían estado juntos y casi no podía creer que ese hombre lo hubiera hecho suyo, y que también se hubiera entregado a él, todo lo que él era…
¡Ya está, lo había hecho! Estaba fantaseando con una noche de pasión mientras veía al comandante entrenar sin su camisa, sudando, gritando órdenes, y él, Jack, seguía su papel, obedeciendo como el manso gatito que se sentía ser cuando estaba bajo su mando.
Esto lo enfurecía, y al mismo tiempo, lo hacía sentir tan excitado que apenas podía contenerse.
Lo único bueno del asunto era que el ejercicio lo hacía deshacerse de toda esta energía acumulada que no lo dejaba en paz.
Este día en particular, el comandante parecía inquieto por algo.
-Mmmm… me preocupa el régimen de alimentación que han estado llevando- comentó de pronto, haciendo que varios lo voltearan a ver-. Los veo muy delgados a todos.
-¿Eso es malo?- preguntó Monty, que estaba haciendo algunos estiramientos cerca de donde el comandante tomaba notas-, tengo entendido que es bueno que seamos ágiles, no fuertes…
-Necesitan ser ágiles, en efecto- contestó Bunny sin dejar de mirar la tabla que tenía en sus manos-, pero ser fuertes también es necesario. Como los chicos de la unidad de North también necesitan aprender a ser más hábiles. Bueno, excepto Jack. Creo que a él también le vendría bien crecer un poco más, es demasiado delgado.
Sorprendido por este comentario, Jack fingió que no había escuchado nada y siguió haciendo abdominales. Jamie le sujetaba las rodillas, y él sí se dio por enterado de esto, pero al voltear a ver a Jack esperando su reacción, simplemente no hubo nada.
Una vez que el entrenamiento terminó, el comandante llamó a Jack para hablar con él. Jack se acercó en silencio y realmente no lo escuchó. Al parecer quería hablar con él después de la cena esa noche, Jack se limitó a asentir pero no comentó nada.
Lo dejó bastante confundido.
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Esa tarde después de la última clase teórica, Jack se dirigió a tomar su desinfección antes de la cena. Una vez que salió de su cubículo correspondiente, ya con el pantalón puesto, se miró en el espejo. No se había puesto la camisa porque tenía algo que comprobar.
Efectivamente, su cuerpo era muy delgado.
Muy, muy delgado. ¿Y su piel? Blanca, delgada, casi transparente. Nada que ver con el saludable bronceado que el comandante tenía.
Su cuerpo ya estaba algo marcado, producto de los ejercicios, pero estaba casi seguro de que no era mucho más grande o fuerte de lo que era cuando había llegado al ejército. Su piel tampoco era demasiado resistente. Y si seguía mirándose al espejo solo encontraba más defectos.
En ese momento, tuvo la convicción de que se veía débil, frágil.
¿Eso molestaba a Aster?
-¿Jack?- lo interrumpió la voz detrás de él- ¿qué son esas manchas?
Hasta ese momento, Jack se percató de todas las marcas rojas que tenía su piel, su pecho, y su espalda, que era lo que ahora veía Jamie con cierto espanto. Jack se quedó sin habla por un segundo. Él sabía perfectamente de donde provenían esas manchas pero no podía arriesgarse a que Jamie supiera nada.
-Eh…debe ser una alergia o algo así….iré a la enfermería a ver si tienen algún medicamento.
-¿Te sientes mal? Las alergias pueden ser peligrosas, ¿no?
-Ah…no lo sé. No te preocupes, estoy bien- sonrió tratando de aparentar relajación, una relajación que por supuesto no sentía. Jamie lo miró de nuevo con una gran sospecha en sus ojos pero no dijo nada más y se retiró.
Jack se puso la camisa. Faltaban cinco minutos para la hora de la cena y realmente no quería que el momento llegara. Se sentía muy incómodo por el comentario que Aster había hecho aún si no se había dado cuenta de que lo afectaba.
Si a esto le sumamos lo distante y suspicaz que Jamie había sido los últimos dos o tres días, Jack estaba pasando por un momento bastante agitado y confuso.
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-¿Pasa algo, Snowflake?
-No.
Jack levantó la vista. Del otro lado del escritorio, Aster lo miraba con preocupación.
-Acabo de preguntarte si tienes algún pendiente importante con North o con Toothiana. Si no es así, mañana temprano saldremos. ¿Tienes alguna pregunta?
Jack no contestó. Realmente no había escuchado cuando le había preguntado. Negó con la cabeza distraídamente.
-Iré a avisarle a North. ¿Ya puedo irme?
Aster abrió los labios un momento, confundido por la indiferencia que su Snowflake mostraba.
-Yo…esperaba que pudieras quedarte un rato conmigo- admitió, algo avergonzado por lo que estaba diciendo-, no pensé que tuvieras prisa por irte.
Jack apretó los labios. Recién entonces se dio cuenta de que se sentía herido.
-Sí, tengo prisa- repuso con más dureza de lo que había pretendido en un principio-. Si no te molesta, quiero irme ya.
-B…bien.
Aster se puso de pie para acompañarlo a la puerta. Antes de que llegaran a ella, lo tomó de la mano y lo miró a los ojos, como tratando de descifrar qué pasaba con él. Jack desvió la mirada.
-Snowflake, sé que algo te pasa. No te irás de aquí hasta que me digas qué es.
-No es nada- respondió Jack, y se percibía algo de fastidio en su voz-. Solo déjame ir, necesito descansar.
-Jack…
-Aster, hablo en serio-, Jack suspiró, y finalmente hizo un esfuerzo por sonreír. Tomó a Aster de la barbilla y se esforzó por tranquilizarlo-. Es eso. Estoy cansado, es todo.
Aster dejó salir un suspiro plagado de insatisfacción. Terminó por asentir. Le dio un beso suave en los labios y le deseó buenas noches. Jack apenas y correspondió.
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Como la vez anterior, Jack fue despertado por el comandante Bunnymund mucho más temprano que el resto de sus compañeros. Fue a desinfectarse, tomó algo del comedor y finalmente fue al hangar a abordar el vehículo en que viajarían ese día.
Esta vez no le indicó que llevara cambios de ropa o que le ayudara a cargar la camioneta de cajas así que perdió la ilusión de que irían otra vez a la zona B-435.
Durante el trayecto, ambos iban en un silencio que después de un rato comenzó a sentirse incómodo. Sin embargo, Jack no encontraba ningún pretexto para romperlo.
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-Jack, necesito que pongas atención aquí- pidió de pronto el comandante, y solo entonces Jack se dio cuenta de que había estado a punto de quedarse dormido-. Tengo entendido que nuestras casas están en la misma ciudad. Mira hacia allá.
Jack miró hacia la derecha, que era hacia donde le había señalado. A lo lejos, vio el enorme edificio gris metálico rodeado por nubes de humo que parecía estar siempre a oscuras a diferencia de todo lo demás. La oscuridad que salía de él se sentía en los alrededores. Parecía un gigante molesto a punto de salir de cacería.
Jack se estremeció solo de pensar en lo que pasaba con las personas que llegaban a caer ahí.
-La Gran Fábrica-, murmuró casi sin aliento, y miró por el rabillo del ojo que el comandante asentía.
-Me asignaron hacer una inspección hoy. Solo nos tomará un par de horas- Jack no respondió nada-, creo que serviría mucho que conocieras este lugar y que sepas cómo funciona. Pero no sé si sea correcto forzarte a que presencies algunas cosas que podrían ser muy fuertes para ti. Así que tú decides, puedes entrar conmigo o quedarte en el vehículo y esperar.
Jack siguió con sus ojos pegados en aquel lugar. Llegaron a una intersección. Si iban a la izquierda llegarían a la ciudad. SI iban a la derecha, irían a la fábrica. Obviamente, fueron a la derecha.
-Voy a entrar contigo- decidió Jack después de un momento-, si no, hubiera sido como si no me hubieras traído.
-Oh, te traje por una buena razón- sonrió él de pronto-, quería llevarte personalmente a casa una vez que terminemos con esto. Tooth les avisará a los demás hoy; va a haber una fiesta nacional y el Gobierno nos dio tres días libres que se van a dedicar a las celebraciones.
-¿Fiesta nacional? ¿Por qué?
-Podría ser cualquier cosa- respondió sin darle mucha importancia, y luego agregó entre dientes y con ironía-; ellos se inventan lo que quieran.
Jack no contestó nada a esto. Respiró profundo, sintiéndose aliviado. Un par de días libres le vendrían muy bien.
Sin embargo, antes de que él hubiera querido habían llegado a la Gran Fábrica, y toda esta sensación de alivio desapareció por completo.
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Fueron recibidos por otro vehículo que los guio a través de un túnel y de varias puertas de seguridad. En la primera de ellas, Bunnymund tuvo que pasar por una verificación. Luego de que hubieran aprobado su entrada, iban a revisar también a Jack, pero él les mostró una tarjeta.
-Esta es su identificación-, le dijo al guardia que lo había revisado-, es un recluta. No estás autorizado a ponerle una mano encima.
La advertencia fue efectiva. Revisaron la identificación con un escáner y aprobaron la entrada de ambos. Subieron de nuevo al vehículo y Jack no se atrevió a mirar al comandante.
-No tenías que hacer eso- le dijo, a modo de reclamo.
-Me molestaría que te hicieran pasar un mal rato de nuevo- explicó-, ahora, actúa lo más relajado que puedas. Si logras fingir que esto te divierte, nos irá aún mejor.
Jack no supo qué decir ante esta sugerencia, y aunque se le hubiera ocurrido algo, no habría tenido tiempo de decir nada, pues los vehículos se habían detenido en el interior de un hangar donde había todo tipo de vehículos, además de dos enormes helicópteros.
Cuando bajaron de la camioneta, estaban siendo esperados abajo por un joven que saludó a Bunny respetuosamente.
-Por aquí, señor Bunnymund-, expresó mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar-, ¿desea comenzar con el papeleo o con el recorrido?
-El recorrido primero. ¿Dónde está el Director General?
-Por el momento yo estoy a cargo, soy el Sub Director- explicó el joven sin dejar de caminar-, hace poco el titular del puesto tuvo su jubilación. Tuvimos un largo proceso para elegir al nuevo dueño del cargo. Ya ha sido elegido pero hay que hacer muchas cosas aquí antes de darlo a conocer- luego de decir esto, volteó a ver al comandante-, por eso se le pidió que realizara la inspección, necesitamos comprobar que todo está en orden antes de que él comience a hacerse cargo oficialmente.
-¿Oficialmente?- inquirió Bunnymund, mirando al joven con una sospecha en su rostro-, ¿quieres decir que él ya ha comenzado, pero no oficialmente?
-Así es-, sonrió el chico como si no fuera nada-, ahora mismo se encuentra en las Oficinas de Gobierno arreglando los últimos documentos.
A Bunnymund todo esto le dio mala espina, pero no comentó nada. En cambio, comenzó a prestarle más atención a Jack, que caminaba a su lado pero un poco hacia atrás, evidentemente sobrepasado por el lugar.
El pasillo donde caminaban ahora estaba completamente cerrado. Era como un enorme tubo de metal, y por él corría un aire frío que no hubiera sido nada en cualquier otra situación, demonios, a Jack no le molestaba particularmente el frío pero esto era sencillamente horrible. Ni siquiera sabía a donde se dirigían. En el pasillo había lámparas, pero estas se encendían conforme ellos caminaban y se iban apagando a sus espaldas de modo que no había forma de mirar más hacia adelante o hacia atrás.
El comandante hubiera querido tomarlo de la mano para darle algo de valor pero sabía que no podía. No allí.
Finalmente, el pasillo se aclaró frente a una puerta.
-Pase usted, comandante-, dijo el muchacho mientras abría la puerta con una clave-, disculpe que no lo acompañe, debo regresar a la oficina a arreglar el papeleo. Usted conoce el proceso.
-No te preocupes. No tardaré mucho, así que quiero que todo esté en orden cuando llegue a la oficina- indicó adoptando la voz de mando que ponía pálido a cualquiera. El muchacho, que todo este tiempo había actuado con total dominio, no fue la excepción-. Tengo planes para esta tarde así que cualquier error será reportado a la brevedad.
El muchacho terminó por asentir. Una vez que la puerta se abrió se perdió por uno de los tres caminos que se mostraban ante ellos a toda velocidad.
-Vamos, por aquí- indicó Bunnymund a Jack-, hay que acabar con esto pronto.
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Avanzaron por el pasillo pasando por varias puertas. Llegaron a una que el comandante abrió. Los dos pasaron a través de ella y Jack contuvo una exclamación de sorpresa.
Aquí todo dejaba de ser metálico e inmaculado. Las paredes parecían piedras, como si ese lugar hubiera sido excavado en el interior de una fría montaña. Había moho y suciedad, pero sobre todo, lo que más impresionó a Jack fue descubrir que había celdas, muchas de ellas a lo largo de un pasillo sucio e interminable. El olor a suciedad era terrible.
-No te retrases- le indicó Bunnymund mientras comenzaba a caminar, y Jack asintió apresurándose para alcanzarlo.
Conforme pasaban por enfrente de aquellas celdas, Jack pudo ir viendo hacia el interior. Había personas allí.
Impresionado, no pudo desviar la vista conforme avanzaban. Los prisioneros que se daban cuenta de su presencia alzaban un poco la vista. Su delgadez, el vacío en sus miradas, las llagas en su piel…Jack se estremeció.
-A…Aster…- murmuró, acurrucándose inconscientemente contra el costado del comandante. Bunnymund lo apartó firmemente, y al levantar la vista Jack percibió una gran molestia en su mirada.
-Overland, guarda la compostura- le regañó con su tono severo de siempre-, recuerda lo que te he dicho antes.
Jack respiró profundo y trató de mantener la serenidad. Por supuesto, no podría fingir que se estaba divirtiendo con esto pero podría permanecer tranquilo justo como Aster.
Una mano salió de una de las celdas y se sujetó firmemente a la pernera de su pantalón. Jack se detuvo y se esforzó en hacer que lo soltara de la manera más amable que pudo.
-Suélteme, por favor- pidió en voz baja mirando a los ojos a aquél hombre. Lucía viejo y cansado, murmuraba pidiendo agua en una voz tan gastada y seca que le inspiró piedad, piedad y un dolor en el pecho al pensar que no podía hacer nada por él-, lo siento, no puedo ayudarle, déjeme ir.
-¡Suéltalo, cerdo!- la voz vino acompañada de un fuerte golpe con una fusta en la mano del hombre, que soltó un grito desgarrado y la metió de nuevo en la celda.
Jack retrocedió una vez que su pantalón estuvo libre y solo entonces se percató de que además de ellos había un grupo de guardias vigilando estas celdas. Uno de ellos fue el que golpeó al prisionero, que retrocedió hasta quedar en un rincón, cubriéndose la cabeza con las manos y temblando de miedo.
-Jack…- el comandante se acercó y lo miró- ¿qué ocurrió?
-Un prisionero se atrevió a tocarlo, señor- contestó por él el guardia, con la espalda muy recta y una expresión de orgullo y satisfacción que hizo a Jack sentir náuseas-, yo lo aparté.
Bunnymund miró la fusta que el guardia tenía en su mano.
-Admirable, joven- respondió, y Jack se sorprendió al sentir que no había un ápice de ironía en su voz-, me alegra ver que hay gente que hace bien su trabajo.
Complacido, el guardia sonrió ampliamente y regresó a su puesto. Una vez que se dio la vuelta y siguió avanzando, la expresión de Bunnymund cambió por la de un ceño fruncido.
-Overland, no te retrases más-, le indicó duramente-, no quiero que esto se repita.
Jack comprendió perfectamente.
A cada cierta distancia Bunnymund se detenía y observaba atentamente las celdas. Inspeccionaba los barrotes, a los prisioneros que había dentro, la comida que tenían servida, el espacio, cuántas personas había en cada celda, etc.
Debieron pasar adentro alrededor de media hora. Jack se removía ansioso cada vez que Bunnymund se detenía a ver algo, pero se concentró lo más que pudo en aprender de todo lo que veía, tal como el comandante le había indicado en varias ocasiones que hiciera.
Al menos para él, era notorio que Aster no estaba cómodo. Quizás frente a los demás podía parecer que estaba en lo suyo y que esto no le molestaba pero Jack podía decir que lo conocía lo suficiente para saber que esto solo era una fachada para ocultar lo que realmente sentía. Jack casi podía sentir el aura violenta que manaba de él. Sabía que de haber podido, hubiera matado a todos esos guardias que sonreían como estúpidos ante el sufrimiento de estas personas.
-Bien, las celdas parecen estar en orden- dijo al guardia que custodiaba la puerta de salida. Acto seguido, registró con la huella de su dedo pulgar sobre una pantalla. Para lo que Jack entendió eso era como dar su aprobación. El guardia les abrió la puerta pero al ver lo que les esperaba Jack casi hubiera preferido quedarse atrás.
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Si la escena hubiera sido sangrienta, no hubiera conseguido impresionar más a Jack. Por esto era que se llamaba la Gran Fábrica.
Ellos caminaban ahora sobre una rampa de metal. Debajo se extendía todo. Jack se acercó al barandal y miró hacia abajo.
Efectivamente, era una fábrica. Hacía muchísimo calor, era casi infernal. Los prisioneros que trabajaban en ese momento caminaban unos detrás de otros llevando en sus manos las materias primas. Algunos operaban las máquinas, otros cargaban pesadísimas cajas.
Con las ropas desgarradas, sucios, flacos como esqueletos, la mirada perdida, no se detenían ni un instante.
Por todos los cielos, había niños ahí también, y ancianos con las rodillas dobladas.
Se escuchó un llanto, como de un niño, y luego una explosión.
Aster apartó a Jack del barandal con una gentileza inesperada.
-Sigamos, Overland. Tenemos que bajar.
-Comandante- dijo Jack, cuidándose de hablarle correctamente esta vez-, ¿qué fue eso?
Bunnymund no dijo nada.
Bajaron la escalerilla y finalmente se encontraron entre los trabajadores. La escena casi se veía roja por el calor. Jack sintió que se desmayaría.
-¿Ves los collares que traen puestos?
Jack observó. Efectivamente, todas aquellas personas tenían en sus cuellos unos collares metálicos con una luz roja en la parte de enfrente.
-Tienen sensores que perciben las respuestas corporales. Los trabajadores tienen que cuidar mucho sus emociones en este lugar; si el collar detecta enojo, descontento o inactividad, manda una descarga eléctrica que los inmoviliza por horas.
Jack no dijo nada. Estaba demasiado horrorizado.
Pasaron por entre las máquinas. Los prisioneros caminaban mecánicamente siguiéndose unos a otros. Al pasar, los esquivaban como si ninguno de los dos estuviera realmente allí. Nadie levantaba la vista. Jack sentía como si estuviera caminando entre fantasmas.
No se atrevió a mirar nada más que no fueran sus pies detrás de los del comandante. Escuchaba los murmullos y los quejidos de esas personas como si los tuviera directamente contra sus orejas. No supo cuánto tiempo pasaron allí. Distintos aromas llenaban y saturaban el ambiente y comenzaba a sentirse mareado. Bunnymund se detenía cada poco tiempo para revisar las máquinas y a los prisioneros, preguntaba cosas a los guardias, hacía observaciones, y Jack solo podía soportar, escuchar y desear que todo esto acabara pronto.
Finalmente, llegaron a otra puerta. El guardia les extendió unos trajes de cuerpo completo.
-Necesitarás esto- le dijo el comandante a Jack instándolo a que usara el traje. Jack notó que el calor había aumentado bastante.
Una vez que Jack se puso el traje la puerta se abrió.
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-Este es el cuarto de las calderas- le explicó Bunnymund, y casi en el mismo momento en que pusieron pie en el interior Jack se sintió desfallecer.
El lugar estaba rojo por el calor que daban las enormes calderas donde el metal que se usaba en el resto de la fábrica se fundía. Aquí dentro, los gritos de agonía se intensificaron tanto que por un momento Jack pensó que estaba soñando y que todo esto era una pesadilla. Bunnymund lo tomó del brazo y lo hizo caminar.
Las personas que se encontraban trabajando aquí caminaban muy apenas. Ellos no tenían trajes especiales, que Jack comprendió eran para aislar el calor. Las pieles de esas personas parecían agua y Jack comprendió de golpe y con una iluminación violenta que estaban cocinándose vivos.
Ante este pensamiento, tomó el brazo de Bunny y lo apretó fuerte con sus manos, rogando dentro de su mente que lo sacara de allí, que no podía más, no podía seguir viendo esto, no.
Bunnymund no se inmutó.
Siguieron caminando.
-Tranquilízate, Overland- le indicó con dureza y Jack apresuró el paso tratando de ignorar a aquellos espectros que a pesar de la cercanía de la muerte no detenían el paso, que mantenían vivo el mismo fuego que acababa con ellos y que al parecer habían renunciado a toda esperanza.
Quizás Jack hubiera podido mantener la compostura. No se demoraron mucho aquí. Pero lo peor aún estaba por venir y horas después, en retrospectiva, Bunnymund se figuró que tendría que habérselo explicado desde un principio. Quizás subestimó el horror que sabía que vendría.
Llegaron a una nueva puerta y al salir de ese lugar Jack estaba al borde de las lágrimas. Pero aún con esto, se dio valor para continuar.
Seguidos por otro grupo de guardias caminaron por un nuevo pasillo. Se quitaron los trajes especiales y conforme seguían avanzando la temperatura disminuía.
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-Esta es nuestra última parada, Overland. Sólo me asomaré a la habitación, no tienes que entrar.
Jack respiró profundo y asintió.
Aster desapareció tras la puerta, dejándolo con los guardias. Jack se mantuvo de pie, con la espalda recta, tratando de aparentar el mayor profesionalismo que le fuera posible.
Pasaron los minutos y Aster no salía. Soltó un suspiro de ansiedad.
-Si lo desea, puede entrar también- sugirió uno de los guardias al notar su inquietud-, no creo que al comandante le moleste. Él aprecia mucho cuando alguien quiere aprender.
Jack frunció el ceño, pues le dio la impresión de que solo se portaban bien con él para quedar bien con el comandante. Le parecía que esperaban algo de él, quizás su aprobación o felicitación, y después de todo, ¿qué tanto conocían estos sujetos a su Aster? Aun con estas ideas en la mente, le tomó la palabra.
-¿Podrían abrirme la puerta?
Uno de los jóvenes avanzó e introdujo la clave. Cuando la puerta se abrió, Jack dio un paso al frente y las placas se cerraron tras él una vez más.
Por un momento, no entendió qué eran todos los bultos que se amontonaban contra las paredes. Había más de una habitación allí, y en la que estaba era metálica, fría. Había estantes llenos de frascos y tubos de ensayo con sustancias que no sabía para qué eran por más que leía las etiquetas y trataba de recordar lo poco de química que había aprendido en la escuela.
Siguió caminando, y al escuchar la voz de Aster en la siguiente habitación decidió que era allí a donde se debía dirigir. Pero cuando se asomó a la puerta dio un paso hacia atrás y se quedó inmóvil de la impresión.
Bunnymund observaba a otros tres sujetos trabajar. Estos rodeaban una mesa de la que sobresalían las extremidades de una persona.
Estos sujetos lanzaban cosas al suelo, y cuando los pensamientos de Jack tomaron forma, exhaló un grito de horror mientras retrocedía y tropezaba hacia atrás.
-¡Jack!- soltó Aster y caminó apresuradamente hacia él. Jack sintió algo bajo la palma de su mano; algo frío, suave y húmedo…
Era un órgano. Era…un pulmón, un estómago, un riñón….no sabía lo que era pero era de un ser humano. Al mirar a su alrededor comprendió que el montón de cosas que no había podido identificar antes, eran órganos y pedazos desmembrados de cuerpos.
Cuerpos de seres humanos.
Se quedó completamente inmóvil. No pudo más. Fue como si su mente se desconectara de su cuerpo por completo.
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Como quien ve un programa de televisión, Jack escuchó y vio al comandante pedir a uno de los guardias que lo guiara de regreso a donde estaba el vehículo para que lo revisara antes de partir. Él aún se quedaría haciendo el papeleo necesario. Se dirigió a Jack para decirle que no tardaría mucho y que esperaba que la camioneta estuviera en óptimas condiciones cuando llegara, para partir lo más rápido posible. Jack asintió mecánicamente y siguió al guardia que sería su guía.
Una vez que lo dejó frente a la camioneta, Jack agradeció. Comprendió que Aster había hecho esto por él. Se metió al vehículo, se escondió en la parte trasera, al sentir sus piernas debilitarse se sujetó de uno de los asientos y cayó al suelo pesadamente, y entonces rompió en llanto, y gritó, y se tiró del pelo y se arañó los brazos, se jaloneó la ropa y apenas tuvo tiempo de buscar a tientas una bolsa o algo en qué vomitar.
Y luego siguió llorando.
En la escuela y en la propaganda del gobierno aprendían que la Gran Fábrica era eso, una fábrica. Sabían que también era una especie de cárcel, donde los delincuentes y las personas no aptas para la convivencia en sociedad hacían algo de provecho y reformaban sus vidas. Sabían que había castigos duros. Sabían que era un destino difícil de sobrellevar.
Pero Jack no esperaba que fuera a presenciar algo como esto. Este era un lugar….que no podía describir con palabras. Ni con ideas. Ni siquiera el llanto que corría por su rostro era suficiente.
¡¿Qué clase de maldito infierno era este…?!
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Cuando el comandante regresó acompañado del grupo de guardias que lo acompañarían a la salida, Jack ya se había deshecho de la bolsa de vómito y fingía revisar el motor de la camioneta. Cuando pudieron entrar de regreso al vehículo, se recostó en su asiento y el resto del mundo pareció cerrarse para él.
-Lamento que hayas tenido que presenciar esto, amor-, escuchó al comandante decir cuando al fin estuvieron solos y echó la camioneta a andar-, te llevaré a casa.
Toda esta maldita pesadilla había dejado a Jack agotado. Quizás su mente tenía alguna defensa para esto, pues casi al terminar Aster de hablar, Jack se quedó dormido, sin sueños.
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-Jack… amor, necesito que me digas dónde está tu casa….
Jack se incorporó lentamente y avanzó al asiento de copiloto. Estaban en la ciudad. Pero llevaba tanto tiempo fuera de ahí que le costó trabajo ubicarse al primer intento. Aster siguió sus indicaciones con paciencia, y luego de varios minutos llegaron al edificio de departamentos donde Jack vivía. Faltaban dos horas para el toque de queda.
-Antes de que vayas, necesito que hablemos- le dijo de pronto el comandante luego de haberse estacionado en un callejón cercano. Ambos se movieron a la parte trasera del vehículo, donde nadie los vería, y casi sin pensarlo Jack buscó refugio en sus brazos. Sentía el corazón hecho pedazos y las palabras y los besos no parecían ser suficiente para soportar. Estaba aterrorizado-. Te dije que no entraras allí, pequeño. Debiste escucharme.
-Es que…es que no pensé… Aster, ese lugar es horrible…es…es…
Jack sollozaba e hipaba intermitentemente, sin poder casi hablar. El comandante le acariciaba la espalda y el cabello en un intento por calmarlo.
-Lo sé….lo sé, es horrible, pero no creí que fuera a afectarte tanto-, separó un poco a Jack de él para poder mirar su rostro bañado en lágrimas-, lo siento, lo siento mucho Snowflake.
Jack se limpió las lágrimas trabajosamente, pero éstas seguían fluyendo.
Aster no sabía qué sentir. Por un lado, algo en su corazón se movió al percatarse de que Jack era aún más puro de lo que él había percibido en un principio. Por otro lado, ahora estaba aterrado de haber corrompido- con su amor, y con esta estúpida aventura-, esta perfección que tanta idolatría insana despertaba dentro de él.
-Aster…no te vayas, por favor…- pidió Jack de pronto, con la voz aún ronca por el llanto y por el miedo-, quédate conmigo, aunque sea esta noche-, al ver que Aster se quedaba callado, Jack suspiró y bajó la mirada. Claro. Las cámaras y todo eso. Este lugar no era el cuartel ni el faro. Aquí no estaban seguros-,…perdóname. Fue muy tonto pedírtelo.
-N…no, en realidad- repuso el comandante, saliendo de su silencio-, estoy sorprendido de que me pidas algo así pero no por algo malo.
-¿Entonces…?
-Puedo manipular las cámaras de tu departamento…estar en el ejército tiene sus ventajas- sonrió-, pero hay que tener mucho cuidado, Snowflake. ¿Quieres correr el riesgo?
Jack miró a Aster y asintió. El comandante fue a la caja de la camioneta y regresó con un maletín que tenía todo que necesitaba: su computadora.
El arreglo no era gran cosa. Simplemente intervendría la red inalámbrica que conectaba todas las cámaras y congelaría las que había en el departamento del joven, y las de los pasillos por si acaso. Así, parecería que nunca hubo alguien allí. Una imagen del departamento inmóvil era todo lo que encontrarían mientras Aster estuviera con él. Todo lo que necesitaba era el número de departamento de Jack y su clave de acceso.
-Mi departamento es el 645 y la clave es 12-24- informó Jack sin dudar un segundo. Si Aster le había dado la clave de su oficina, Jack podía darle la clave de su departamento, ¿no?
Al cabo de unos minutos, el joven recluta había conseguido calmarse un poco más, y él y el comandante subían juntos al elevador del edificio.
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Aster entró al departamento y miró a su alrededor más bien distraídamente mientras Jack se adelantaba a la cocina por un vaso de agua. Observó las fotos familiares en la repisa cercana a la entrada y sonrió. De alguna manera todo este departamento estaba impregnado de Jack. Era sencillo, pequeño pero de buen gusto. Le dio la impresión de que Jack era una persona bastante autosuficiente y tranquila.
Los muebles estaban ordenados y limpios. Había algunas cosas tiradas distraídamente en el sillón y en la mesita de centro de la sala pero no se veía desordenado. La mayoría eran juguetes que se usaban en la educación básica con pantallas de instrucciones. Aster recordó que a eso se dedicaba Jack antes de entrar en el ejército y sintió una punzada de culpabilidad al pensar que la vida de Jack sería mucho más sencilla si no hubiera sido seleccionado.
A todo esto, había pasado un buen rato y Jack no volvía de la cocina.
Esta era una habitación pequeña, blanca y en el techo había una luz clara que bañaba todo agradablemente. Jack estaba de pie, inmóvil frente al refrigerador con el vaso de agua en la mano. Un poco más allá había una pequeña mesa con cuatro sillas.
-¿Snowflake? ¿Está todo bien?
Jack sacudió la cabeza y asintió.
-Sí…no te preocupes. Solo pensaba qué hacer de comer, pero como no había venido en un buen tiempo no tengo nada en el refrigerador.
Aster sabía que esto tenía lógica, sin embargo, no se quedaba satisfecho con la explicación. Estaba casi seguro de que algo más pasaba con su Snowflake.
-¿Estás seguro de que quieres que me quede contigo?
Jack asintió lentamente, casi como si no quisiera decir que sí. Aster suspiró.
-Bien. Iré a mi departamento por algo de ropa y pasaré al supermercado a comprar qué hacer de cenar, ¿te parece? Mientras tanto puedes darte un baño y dormir una siesta para despejarte un poco.
Se acercó y besó la frente de Jack en un gesto dulce. Jack cerró los ojos y asintió.
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Cuando Aster volvió, Jack dormía en el sillón de la sala. El comandante había aprovechado la ida a su departamento para asearse también y se había puesto ropa de civil. Llevó las bolsas de víveres a la cocina y una última bolsa al cuarto de Jack, que era tan sencillo y limpio como el resto del departamento. La cama no era demasiado amplia pero estaba seguro de que sería suficiente para los dos.
Dejó la bolsa junto a la cama y fue a la cocina a preparar de cenar.
Jack no se despertó hasta un buen rato después, cuando ya casi había terminado.
Mecánicamente, el joven comió pero tuvo suficiente ánimo para admitir que Aster cocinaba muy bien. Le agradeció.
Fueron a la sala. Se sentaron juntos en el sillón, mientras Aster se esforzaba por hacer plática Jack asentía distraídamente. Aster suspiró.
Lo que no esperaba era que de pronto Jack se acercara a él, se sentara en su regazo y comenzara a besarlo.
-¿Jack…?
-Esperaba que tú iniciaras-, le dijo despegando un momento sus labios de los de él. Aster sonrió.
-No sabía si estarías de humor- la sonrisa desapareció de su rostro y lo separó de su cara-, Jack, ¿estás seguro?
Jack asintió.
-Necesito…. no lo sé….después de lo de hoy me siento tan… tan débil…
-Jack...está bien, comprendo- Aster le acarició el rostro y sonrió-, ¿me dejas ir a tu habitación? Quiero preparar algo para ti. No tardaré.
Jack asintió.
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Cuando Aster regresó, Jack estaba más que ansioso.
El comandante le sonrió y se acercó a él con algo de travesura en su rostro. En su mano traía un trozo de tela color negro. Se arrodillo frente a él y la acercó a sus ojos.
-Sé que dijiste que no te gustaba que te cubrieran los ojos, pero tengo un plan-, le sonrió-, necesito que confíes en mí. Te prometo que haré que lo disfrutes.
Jack cerró los ojos con algo de duda, pero asintió. Aster le cubrió los ojos, anudando la tela suavemente en su nuca. Lo observó temblar y se acercó para besarlo en los labios. Luego lo tomó de las manos y lo guio para que se levantara del sillón y caminara con él a la habitación.
Cuando entró, sonrió con lo que había hecho. Era un clásico toque de romanticismo con velas y pétalos de flores sobre la cama… desearía que Jack lo viera, pero quizás era mejor que primero lo sintiera.
-Estamos en tu habitación.
-¿Me quitarás esto de los ojos?
-Aún no. Primero dime si te parece que hay algo diferente aquí.
Jack se quedó quieto un momento y respiró profundo. Pareció sorprendido.
-Ha…hace un poco más de calor aquí que en la sala. Algo…algo huele muy bien….dulce. N…no lo sé… ¿qué hiciste?
Aster sonrió.
-Una sorpresa. Pero…para que puedas disfrutarla tendré que quitarte toda esta ropa.
Jack retrocedió de golpe y se cubrió con las manos. Aster no entendió por qué, temió hacer algo mal. Pero el joven no se quitó la venda de los ojos así que lo interpretó como algo bueno.
-No…
-¿Qué ocurre?
-Tú…tú piensas que estoy muy delgado….seguro….seguro me ves horrible, soy extraño… e…estoy defectuoso….
-¡No digas eso!- pidió Aster escandalizado, tomándolo de las manos….-Jack…Jack, eres perfecto, no sé quién te ha hecho pensar lo contrario…
Jack retrocedió, agitado.
-T…toda mi vida lo he pensado… a veces…a veces se me olvida pero siempre lo vuelvo a pensar…y tu dijiste que estoy muy delgado, y yo…
Jack tuvo que callarse cuando Aster volvió a besarlo, fuertemente, profundamente.
-No tienes razones para pensarlo ahora- susurró contra sus labios-, para mí eres perfecto. No importa lo que haya dicho. No cambiaría nada de ti, por ningún motivo. Adoro cada parte de ti, tu rostro, tu piel, tu cuerpo, tu voz, tu forma de ser. Déjame hacerte el amor, Jack. Quiero que entiendas todo lo que siento por ti.
Jack se estremeció, se dejó seducir por estas palabras. Bajó los brazos y permitió que Aster lo desnudara, pero no había dejado de temblar.
Aster lentamente deshizo los botones de su camisa y se la quitó, deslizando sus dedos por sus brazos. Vio cómo se mordía los labios. Arrojó la camisa a un lado y sin prevenirlo, atrapó uno de sus pezones entre sus labios. Jack soltó un grito de la impresión, Aster lo tomó de la cintura y succionó con fuerza. Cuando sintió que Jack le sujetaba la cabeza reteniéndolo contra él, lo sujetó de las muñecas y se separó bruscamente.
Jack se quejó por el dolor pero había un cosquilleo delicioso en su piel ahora húmeda. Se imaginó su pequeño botón, rojo y duro por la atención que había recibido. De ser posible se sintió aún más ansioso.
-Aster…- lo llamó cuando sintió que se alejaba de él. Tanteó el aire con las manos hasta que lo sintió; su abdomen firme y su pecho contra su espalda. Su piel caliente contra la suya. Ya se había quitado la camisa y ahora, desde atrás de él, adelantaba sus manos para deshacerse del botón del pantalón mientras respiraba contra su cuello.
-Shhh….aún queda mucho por delante-, le mordió el lóbulo de la oreja y sonrió cuando Jack se sujetó de sus brazos-, Jackie, relájate.
Mientras decía esto, metió la mano en el pantalón y rodeó su miembro con una mano, apretando ligeramente. Jack casi se deshizo en sus brazos.
Aster le bajó los pantalones y la ropa interior. Cuando Jack se encontró a sí mismo desnudo no supo qué hacer ni qué decir.
Aster lo empujó suavemente hacia atrás.
-Estoy llevándote a la cama, Jack. Tranquilo, esto va a gustarte, lo sé.
Jack retrocedió hasta que sintió el borde de la cama contra sus piernas. Se recargó poco a poco hacia atrás. Aster pudo percibir la sorpresa que apareció en su rostro cuando su piel tocó la superficie.
-¿Qué…?
-¿Qué es, Jack?- rio, sin haber soltado sus manos. Ahora Jack yacía sobre su espalda.
-N…no lo sé….son…. ¿son pétalos? Huele….huele delicioso.
Aster soltó a Jack y retrocedió, absorbiendo con la mirada semejante vista. Su piel pálida, justo como había pensado unos días antes, lucía bellísima bajo la cálida luz de las velas, y al mismo tiempo, creaba un hermoso contraste con los pétalos rojos sobre la cama. Lucía perdido, desvalido con los ojos cubiertos. Se veía vulnerable, indefenso, delicioso.
-Aster… ¿qué vas a…?
Antes de que Jack pudiera terminar la pregunta, escuchó a Aster caminar por la habitación. Lo escuchó cerca de su cabeza, y antes de que pudiera hacer algo, una de sus manos fue atrapada por él y jalada hacia la cabecera de la cama. Jack se quejó y se removió cuando sintió su mano rodeada por algo suave. Luego no la pudo mover. Lo había atado.
Hizo lo mismo con la otra mano. Jack luchaba por liberarse, al mismo tiempo que ardía en deseos de sentir lo siguiente que el comandante fuera a hacer con él.
-Jack, ojala pudieras ver esto. Se me hace agua la boca solo con mirarte.
Jack soltó un quejido lastimoso. Las palabras lo hacían temblar de anticipación.
-¿Qué….qué vas a hacerme…?
Aster rio pero no contestó. Caminó buscando lo siguiente que iba a necesitar.
Jack se quedó esperando. Sabía que estaba erecto, y comenzaba a sentir una humedad incómoda. Su cuerpo se estremecía mientras esperaba.
De pronto, Jack sintió algo subir desde sus pies, por sus piernas, hacia sus muslos…algo suave que comenzó a producirle cosquillas. Comenzó a reír suavemente primero, un poco más abiertamente después haciendo que Aster sonriera ampliamente.
Era una simple pluma. Pero al deslizarla por el cuerpo de Jack, Aster se deleitó con la vista de su piel enchinarse, su delgado vello levantarse ligeramente y su dulce erección temblar. La pasó por sus piernas, por su abdomen y sus brazos. Las deslizó por su pecho, concentrándose en sus pezones un segundo antes de que Jack soltara una carcajada placentera.
Aster sonrió con gran satisfacción. Adoraba escucharlo reírse.
-¿Te gusta?
-S…sí….- sonrió Jack, pero la posición en que estaba seguía siendo difícil para él-…Aster… por favor, ya no aguanto.
-Relájate, Jackie. No falta mucho, lo prometo.
Jack se quejó. Aster deslizó la pluma por su rosto y finalmente cosquilleó su nariz. Jack rio con deleite y Aster lo besó en los labios con suavidad, despegándose antes de darle oportunidad de profundizar su beso.
Se volvió a bajar de la cama y Jack se removió con desesperación, sobre todo porque ahora no había opción de quitarse la venda de los ojos por su propia cuenta.
-¡Aster, ya basta! ¡Ven, por favor!
Lo escuchó reír y solo lo desesperó mucho más. Se removió tratando de liberarse hasta que sintió los labios posarse rápidamente en su abdomen dejando una marca húmeda.
-Detente, Jackie, te lastimarás. Te sujeté con un lazo muy suave pero si sigues haciendo fuerza….
Jack sollozó ligeramente. Aster sonrió y decidió que continuaría.
-Me quedé con ganas de un postre luego de la cena, Snowflake. ¿Te molesta si como algo rápido?
-¿Qué?
-Solo serán unos minutos. Quizás…un helado con jarabe de chocolate, ¿qué te parece?
-Aster…yo no….¡Ah…! ¡Ahhh…!
Jack gimió escandalosamente cuando sintió algo frío sobre la piel de su abdomen, y luego, sobre esto, un chorro de algo caliente y espeso. Ambas sensaciones le hicieron echar la cabeza hacia atrás debido a la gran sorpresa que le provocaron.
Aster comenzó a comer directamente de la piel de Jack. Terminó lo que ya había puesto y agregó un poco más. Cada vez variaba un poco los lugares donde agregaba el dulce, lamía y mordía la piel de su joven amante haciendo que este se retorciera de sorpresa, placer, miedo, ansiedad, desesperación y éxtasis, todo junto. Puso helado en sus pezones y los succionó, dejó caer el jarabe de chocolate en sus muslos y lamió uno y luego el otro, acercó la botella a los labios de Jack y dejó que probara, para luego besarlo y compartir el sabor en las bocas de ambos, y Jack casi lloraba pidiendo por más, pues nunca había probado algo tan delicioso; el chocolate y los labios de Aster eran una combinación delirante.
Finalmente Aster dejó caer helado y chocolate sobre el miembro de Jack, quien gimió pues aunque se esperaba esto, lo tomó por sorpresa. Se inclinó y se metió de un solo golpe la erección embadurnada de dulce en la boca, y lamió y succionó hasta que Jack se arqueó en la cama y eyaculó, temblando, gimiendo, casi a punto de volverse loco.
Aster sonrió por la satisfacción cuando el líquido entró dentro de su boca. El sabor de su Jack combinado con lo dulce del helado. Jack era el mejor postre que hubiera probado en su vida.
Se separó de él lentamente y lo volvió a contemplar. Estaba con los brazos amarrados hacia arriba, totalmente expuesto. Su cabello estaba revuelto y su piel lucía roja, pringosa por los restos de dulce y saliva que habían quedado en todas partes. Había una pequeña lágrima arrancada por el placer bajando por su rostro.
Era el desastre más hermoso que Aster hubiera visto en su vida.
Pero aún faltaba lo mejor.
Se quitó los pantalones y el resto de la ropa. Subió lentamente a la cama.
-¿Aster…?
-Shhh…-susurró él. Abrió sus piernas con delicadeza y utilizando la yema de sus dedos, comenzó a masajear suavemente sus tobillos. Jack suspiró. Subió sus manos lentamente por sus pantorrillas y llegó a sus muslos. Jack se mordió los labios. Las manos de Aster subieron un poco más. Aster continuó subiendo por su cuerpo con sus manos, masajeando suavemente aquí y allá. Jack aprendió lo sensual que podía ser la piel de sus brazos o sus hombros. Nunca pensó que una mano tocándolo ahí pudiera hacerlo excitarse de nuevo tan rápidamente.
-¿Te gusta, Jack?- Jack asintió moviendo la cabeza fuertemente- bien. Espero que estés listo.
Bunny estiró su mano hacia la mesita a lado de la cama, donde había dejado lo último que necesitaba. Pero luego lo pensó mejor.
Tomó las piernas de Jack y las puso sobre sus hombros. Jack soltó una exclamación de sorpresa mientras sentía a Aster internarse entre sus piernas y comenzar a morder el interior de sus muslos. Cuando sintió una humedad extraña en su entrada, fue que volvió a moverse desesperadamente y a gritar.
-¡No! ¡No, ahí no! ¡No voy a…! ¡Aster, por favor…!
Aster no le hizo caso y continuó. Luego estiró su mano otra vez para tomar la botella con lubricante y se embarró los dedos y su propio miembro. Se separó de él y esperó a que se calmara un poco para no lastimarlo. Una vez que lo hizo, acercó su primer dedo y lo introdujo suavemente.
Jack se quedó inmóvil pero gimió bajito mientras Aster metía y sacaba su dedo de él. Luego vino un segundo dedo que comenzó a dilatarlo un poco más. Los abrió y los cerró suavemente. Jack hizo lo posible por relajarse. Cuando Aster sintió sus músculos un poco más relajados, introdujo un tercer dedo.
-¡Ya fue suficiente! ¡Házmelo ya, por favor!- pidió Jack incorporándose trabajosamente, dejándose caer hacia atrás casi en seguida por el dolor que esto provocó en sus brazos.
-Cuidado, Snowflake- le dijo el comandante suavemente mientras sacaba un poco los dedos de su interior-. No quiero que te lastimes. Quiero que disfrutes esto.
Mientras hablaba, no había dejado de meter y sacar sus dedos de Jack, que sentía la piel rojo vivo. Aster sonrió y finalmente los sacó. Usó un poco más de lubricante para sí mismo y se alineó lentamente con la entrada de Jack.
Jack apretó los ojos y los labios con fuerza.
Aster entró en él. Lentamente, pero sin detenerse. Jack abrió los labios y exhaló un grito de dolor. Demonios, esto era tan doloroso y tan perfecto.
-Desátame…-pidió, con la voz cortada por el llanto-, por favor, desátame…quiero tocarte, Aster….
Y Aster obedeció. Liberó una de sus manos y luego la otra, pero no le permitió hacer mucho pues comenzó a embestirlo en ese mismo momento, con fuerza, con violencia. Jack soltó un grito y se sujetó de donde pudo mientas ese vaivén lo volvía loco.
Se sujetó de su espalda y le jaló el cabello. Ni siquiera recordó quitarse la venda de los ojos mientras él continuaba moviéndose en su interior. Lo sentía dentro de su vientre, lo sentía en su piel y en todo su cuerpo.
-M…más….más….- pidió con voz apenas y lo apresó con las piernas. Bajó ambas manos para tomarlo de la cintura, clavarle los dedos y acercarlo aún más a su cuerpo, aunque era imposible que estuviera más dentro de él de lo que ya estaba ahora.
Sintió que su mundo se volteaba. Aster salió de él de golpe, lo acomodó boca abajo y volvió a penetrarlo de una sola estocada, empujándolo hacia el frente mientras Jack se sujetaba de la cabecera de la cama y gritaba de la impresión.
-…perdona, amor…-pidió Aster acercándose a su oído-…pero casi…casi no puedo contenerme…
Jack escondió la cara en la almohada cuando un orgasmo violento sacudió su cuerpo. Las embestidas no se detenían y no sentía que su excitación disminuyera aunque el placer estaba a punto de acabar con él.
Aster salió de nuevo de él. Le dio la vuelta y lo jaló hacia su regazo. Jack se dejó hacer y se acomodó para que lo penetrara así una vez más, él sentado sobre su miembro, abrazados de frente.
Jack encontró la cordura suficiente para quitarse la venta de los ojos y lo que vio lo consumió. Las velas, los pétalos. Su propia piel enrojecida por el sexo, la piel de Aster cubierta de sudor, sus ojos verdes mirando directamente a los suyos, sus labios entreabiertos esperándolo.
Jack se sintió débil y vulnerable. Miró los labios de Aster. Mordió los suyos. Luego lo miró a los ojos mientras acababa con la distancia entre ambos y sellaba un beso en los labios de su amante. Aster correspondió a su beso, se soltaron un momento y se besaron una vez más, un beso tras otro, suaves, húmedos, al ritmo de sus caderas acompasadas por el placer.
-A…aster…me…me haces daño…
-¿Quieres que…?
-N…no….no te detengas… me gusta…. me gusta mucho…
Esto solo provocó que el comandante aumentara la intensidad de su ritmo. Jack volvió a arquear su espalda y el nombre de Aster salió una y otra vez de sus labios mientras que él también repetía el suyo interminablemente por largos y placenteros minutos hasta que ninguno de los dos pudo más.
Estrellas. Abismo. Dulce. Amargo. Luz. Oscuridad.
Volaron. Cayeron.
Si esto era "hacer el amor", Jack podía acostumbrarse.
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Yaciendo sobre el cuerpo de Aster, Jack descansaba más que en ningún otro momento. Su piel parecía fundirse con la de él. Sus pechos se acompasaban al respirar.
El sudor no molestaba, ni los restos pegajosos de dulce. Era sublime ver como sus pieles húmedas soltaban un brillo dorado al calor de las velas y cómo los pétalos se habían quedado pegados a sus brazos y piernas. Se sentía salvaje y pecaminoso, criminal. Era algo que debía ser escondido y quizás por eso se sentía aún mejor.
Jack se distrajo de sus perezosas reflexiones cuando sintió uno de los dedos de su Aster deslizándose por su espalda.
-¿Qué haces?- preguntó levantando la mirada hacia él que estaba un poco más arriba, debido a que estaba medio recostado contra el respaldo de la cama.
-Escribo algo. ¿Puedes adivinar qué es?
Jack sonrió.
-Bien, vuélvelo a hacer…- dijo, y entonces se concentró en adivinar letra por letra-…M…I…O…- Aster se detuvo- ¿Mío? ¿Te refieres a mí?
Aster asintió con una sonrisa y Jack le correspondió. La ternura que le inspiraba su rostro hizo a Aster suspirar mientras volvía a escribir en su espalda.
-H…E…R…M…O…S…O…
Al unir las letras, Jack se quedó callado. Luego levantó la vista hacia él otra vez.
-¿Te…te parece que soy…?
-Sí. Siempre me lo has parecido.
Jack enredó los dedos en su cabello y lo besó. Con la otra mano se sujetó de su nuca. Aster lo abrazó, y después de un momento, su dedo volvió a escribir en la sensible espalda de su Snowflake, quien comenzó a suspirar las letras contra sus labios con los ojos entrecerrados.
-T…E…A….M…O
-Te amo, Jack.
Al escucharse a sí mismo deletrear estas palabras, y luego la voz de Aster darles forma, Jack retrocedió de golpe. Aster lo sujetó sin dejarlo alejarse. Jack tenía una mirada de pánico indescriptible.
-N…no…no puede…
-Jack, tienes que escucharme. Yo te amo, y pese a lo que hayas sabido toda tu vida y lo que te hayan hecho pensar es posible y está pasando en este momento.
Jack negó con la cabeza fuertemente. Aster se desesperó.
-No te niegues a creerlo, por favor- le dijo, jalándolo hacia él chocando sus frentes antes de besarlo un momento para después continuar-, te amo, te amo muchísimo y eres la razón de mi vida desde hace demasiado tiempo como para renunciar a ti ahora.
-Pero… ¿cómo puedes decir algo así? No hace ni medio año que nos conocemos…yo…
-Jack, nos conocemos desde hace años. Éramos niños. Quizás no lo recuerdes porque eras muy pequeño pero yo lo recuerdo. Ya desde entonces sentí cariño por ti…pero me enamoré de ti hace casi cuatro años.
Jack se quedó inmóvil.
-N…no…no lo entiendo…. ¡No es posible! Tú y yo…nos conocimos cuando…
-Cuando tus padres se interesaron en unirse a la resistencia, y contactaron a North. Ahí nos conocimos tú y yo.
Continuará….
Estoy exhausta. Pero veremos qué sigue. Espero que lean el siguiente cap.
Ahora les contesto sus reviews (brevemente porque tengo que dormir D:) :
ThePianoGuy: Worry not. Me alegra de que te hayas acordado de leerme :) espero que la historia siga gustándote. De Jamie ya tuvimos un poco pero aún ni él mismos sabe qué pensar de lo de Jack y Bunny, juju, tendrás que seguir leyendo para averiguarlo :3 Por cierto, si te gusta Farenheit deberías leer "1984", está en el mismo nivel de genialidad. Besos!
AnLightwood: Me halagas mucho :D espero que te guste cómo va la historia hasta hoy, y muchas gracias por dejar tu review (sobretodo considerando que estabas en la escuela, no quiero causar muchas molestias y por eso mismo agradezco mucho que lo hicieras). Besos y abrazos :D
Nelson querido, muchas gracias como siempre. Me alegra mucho saber de tu felicidad y espero que sea muy duradera y que traiga plenitud a tu vida, que estoy segura de que lo mereces. Yo por mi parte estoy pasando por un periodo algo caótico pero nada que esté fuera de mis manos. Pasando a cosas menos tristes, espero que este capítulo te haya gustado :D La relación de Jamie y Jack va a cambiar pero no te diré aún en qué rumbo. Y no hay que juzgar aun a Jack :3 aún falta saber por lo que ha pasado para entender por qué pasa así. Para él no es tan fácil aceptar las cosas. Espero que se entienda lo que trato de hacer :D Te agradezco mucho tus comentarios acerca de mi escritura y espero seguir sabiendo de ti. En fin, cuídate mucho, te quiero mucho y te deseo lo mejor siempre. Muuuuchos besos.
GabrielaTaisho: No hay guerra :D o al menos eso dice Sandy, jujuju. En este capítulo iba a agregar un poco más de información sobre eso pero me estaba quedando demasiado largo y ya no se pudo…pero espero que lo que se ha mostrado en este capítulo haya servido de algo :) No eres la única que se convierte en Cenicienta en vacaciones :c creo que es una situación común. Espero que encuentres inspiración para avanzar en tus escritos :D te mando buenas energías y un gran abrazo!
Paloma-san: no te preocupes por lo del review. Aunque con este cap, sospecho que vas a volver a lanzar palabrotas contra el pobre de Jack XD espero que no muchas. Por cierto, escribir un libro es uno de mis más grandes sueños, pero no creo estar aún al nivel que deseo alcanzar antes de hacerlo posible. Me falta mucho. En fin, cómo pudiste ver en efecto hubo drama :D aunque Jamie y Sandy tendrán más participación hasta el próximo capítulo. Si te interesa saber, ya di una pista del paradero de Pitch ñ.ñ creo que es bastante obvio. Te mando muchos besos y abrazos :D
: Muchas gracias por los halagos y por dejar review :D me hace muy, muy feliz saber que te estén gustando tanto mis historias. Siempre es lindo saber que a alguien disfruta algo hecho por uno, ¿no? n.n En cuanto a lo que preguntas de las distopías, sí me animé a incluir varios elementos aquí pero aún no me decido con algunas cosas. El final puede ser muy triste como en las distopías clásicas o quizás me decida a hacerlo agridulce. Tratare de hacer lo que mejor se adapte, lo prometo :D ¿Hugh Jackman? Siendo la voz de Bunny, es mi principal inspiración para la versión humana de éste. Uff. Siempre fangirleo con él al extremo que no puedo ver RotG en inglés sin ponerme a gritar, eso sin mencionar películas como Wolverine o Australia. Muero cada vez que veo una de esas. Bueno, pues una vez más, te agradezco de todo corazón tu review y espero que sigas leyendo (y que te guste) mi fic. Muchos besos!
OneDarkLove: Nice guess ;) pero lo de Aster y los demás es un poco (solo un poco) más complicado que eso. Jujuju, espero que te siga gustando y muchas gracias por dejar review :D Beeeesos!
1: No mueras D: muchas gracias por desearme suerte que la necesito y mucho D: jejeje…tienes razón, suele pasar así en las distopías, entiendo a qué te refieres. Espero que estos días te esté yendo mejor. Te deseo lo mejor en la escuela, el trabajo y con tu familia. Musho amors y besos!
Yami Airashi: muchas gracias por tu review :D realmente no creo merecer tantos halagos. Me alegra que mi escritura te llegue de tal manera, es a lo que aspiro cuando escribo y siento que lo estoy logrando. Me animas mucho para seguir escribiendo :D y en efecto, me he sentido muy especial. Espero que sigas leyendo mi fic y que lo disfrutes. Cuenta conmigo para lo que sea. Besos!
Ro Koubarack: al fin alguien dijo algo de la parte del futbol! Casi nunca lo menciono pero amo ese deporte. Debe ser el más pasional sobre la faz de la tierra (el soccer, obvio), aunque no soy buena describiéndolo, pero adivino que te gustó XD Espero que la actualización te haya gustado, muchas gracias por dejar tu review. Un fuerte abrazo!
Y como siempre, besos y abrazos para todos!
Aoshika
