La imagen se repite una y otra vez en mi mente.

Estaba seguro de que había visto mal.

El hombre al que vi en las gradas y por el cual me distraje y recibí un pelotazo en el rostro no podía ser mi padre. Es decir, ¿hacía cuanto que no le veía? ¿Seis, quizás siete años?. Estaba seguro de que había sido o bien producto de mi imaginación o había sido simplemente alguien muy parecido.

Siento que alguien me palmea el culo y me giro viendo a un sonriente Aden.

-Buen trabajo, tío. Les hemos dado una paliza.

Yo sonrío a medias quitándome la toalla que está alrededor de mi cintura para comenzar a vestirme.

-Realmente estamos muy bien esta temporada-Asiento.

Aden que ya está completamente vestido con unos vaqueros y una camiseta que pone "Me gustan las chicas… fáciles", se apoya en el casillero de al lado susurrándome:

-He visto que Kate estaba allí fuera.

Yo no puedo evitar sentir que mi corazón late a toda pastilla y sonrío como un tonto.

-Sí, vino con nuestros padres.

Aden me mira con suspicacia:

-Has hecho los deberes ¿eh?-Yo sonrío sin responderle nada y él me pega en el brazo riendo-¡Bien, joder!-Dice tomando mi silencio como una respuesta afirmativa-¿Y qué tal? ¿Ha merecido la pena tanto sufrimiento?

Kate y yo habíamos acordado no contarle a nadie, pero realmente Aden ya sabía sobre mis sentimientos hacia ella y además la sonrisa de estúpido que tenia cada vez que la nombraba no me ayuda demasiado en ocultarlo.

Meto una pierna dentro de mis vaqueros y luego la otra y le miro.

-Ha merecido cada jodido minuto-Contesto finalmente y él ríe entre dientes.

-¿Vas a darme detalles?

-No…

-Al menos dime si era virgen o no. Los chicos y yo teníamos una pequeña apuesta…-Yo lo miro de forma asesina mientras aplico un poco de Rexona en mis axilas y el resto de mi cuerpo y Aden levanta las manos de forma defensiva-No he dicho nada-Suspira-Era verdad entonces eso de que tenias sentimientos hacia ella…-Levanta las cejas-Realmente había pensado que en cuanto te comieras el pastel te olvidarías de ella como con las demás.

-Kate es diferente-Le respondo en un susurro cogiendo una camiseta blanca del casillero.

-Pues vaya…-Ríe-Nunca te había visto así-Se cruza de brazos divertido-Te tiene cogido por los huevos.

Yo rio efusivamente.

-Por alguna razón sabía que dirías eso.

Él se encoge de hombros.

-Es raro verte tan colado por una tía. Siempre te había visto con una y con otra…

-Eh señoritas-Uno de los chicos del equipo se acerca a nosotros-Vamos a ir a celebrar la victoria, ¿venís o no?

-Eso ni se pregunta-Responde Aden enseguida.

-Iré a decirle a mi madre y a su novio que llegaré tarde-Le digo yo.

-Venga, no tardéis. Estaremos fuera.

-¿Quieres que te espere?-Me pregunta Aden.

-No, ve con ellos. Yo enseguida estoy allí.

Cuando todos salen yo cojo mi bolso y lo coloco en mi hombro caminando hacia fuera, buscando a mi madre, Jim y Kate.

Les veo enseguida junto con un par de padres mas charlando, y la mirada de Kate se posa sobre mí enseguida.

Su amiga Grace también está allí y me mira sin mucho agrado.

Supongo que Kate no le ha contado nada…

-Oh cariño jugaste increíble-Mi madre me abraza con fuerza delante de todo el mundo y yo siento que mis mejillas se tiñen de rojo.

-Gracias-Digo balbuceando y Jim se acerca palmeándome el hombro cuando ella se separa.

-Gran partido, hijo-Me dice con una sonrisa.

-Gracias, Jim-Miro a Kate que me sonríe con los ojos pero no dice nada, simplemente se queda allí con los brazos cruzados. Yo me muero por besarla y por pasar mis dedos por su cabello, pero simplemente digo:-Vamos a celebrar la victoria por ahí… y como mañana no es día de clases...

Mi madre mira a Jim y este asiente.

-Vale, pero no llegues muy tarde-Me dice-Y llévate a las chicas, seguro también querrán divertirse-Continua señalando a Kate y a Grace.

Finalmente nuestro padres se van y Grace asegura que tiene que estar en casa porque está "algo así como castigada y no quiere empeorar las cosas", así que Kate y yo nos quedamos solos… bueno, solos con un montón de gente más.

Pero cuando ella está a mi lado el resto del mundo desaparece.

-¿Estás bien?-Me pregunta mientras nos acercamos a donde están todos.

-Sí, ¿Por qué?

-Por el pelotazo-Yo rio divertido.

-Eso no fue nada-Respondo sintiendo luego esa misma sensación de no saber si lo que había visto había sido producto de mi imaginación o no.

Pero intento sacarlo de mi mente.

Kate es todo lo que me importa ahora.

-Pues yo me he asustado…

Yo la miro de reojo.

-¿Enserio?-Ella se encoge de hombros-Pero si antes tú misma me habrías lanzado un balón a la cara.

Ella ríe.

-Eso es verdad-Dice divertida-Pero ahora es diferente…

Yo siento un cosquilleo en mi tripa pero antes de que pueda decir nada los chicos me llaman diciendo que me de prisa.

Nos acercamos charlando un poco de a dónde iremos y acordamos ir al piso del hermano mayor de uno de los chicos en donde pediríamos comida y tomaríamos un par de cervezas.

Kate y yo nos dirigimos al auto de mi madre que me he traído yo al partido ya que tenía que estar antes que ellos.

Cuando subimos los primero que noto es su embriagador aroma y no puedo evitar mirarla fijamente.

-¿Qué?-Me pregunta ella con media sonrisa.

-Me encanta que hayas venido…

-Bueno, no es que el baloncesto me emocione mucho…-Dice con una mueca.

-¿Ah no?

Ella niega.

-Los jugadores sin embargo…-Yo rio entre dientes y ella acerca su rostro al mío-Sobretodo el numero 47-Me susurra y yo no aguanto más y junto mis labios con los suyos.

Nuestras lenguas se juntan enseguida y ella me empuja riendo.

-No te emociones-Me dice sin dejar de mirar mis labios.

-Tú me emocionas.

-Tenemos que ir a la fiesta.

Yo miro al frente viendo como los autos y la gente se empieza a ir.

Saco mi móvil y le doy a la marcación rápida.

-Aden… dile a los chicos que no podré ir… que será la próxima vez ¿vale?, ha ocurrido algo y tengo que volver a casa-Kate me mira sin entender.

-¿Qué estás haciendo?-Me pregunta luego cuando acabo la llamada.

-Quiero estar contigo… a solas-Le digo sonriendo.

Ella se muerde el labio negando con la cabeza y yo me acerco volviendo a besarla.

-Entonces… ¿Qué me decías sobre el numero 47?-Digo luego aun cerca de su rostro.

-Que es muy bueno…-Me responde acariciando mi brazo-Y está muy bueno también-Yo sonrío ampliamente.

Yo enciendo el auto y conducimos charlando de todo y de nada.

Aunque ninguno de los dos lo dijera, esto es totalmente una cita.

Terminamos comprando unas hamburguesas (bueno yo, porque Kate no come carne) con patatas fritas y conducimos riéndonos de todo mientras comemos con ganas.

-Pues por más que me lo expliques aun no entiendo cual es la emoción en los deportes. Quiero decir, ¿Por qué la obsesión? Hay cosas mucho más importantes en las que pensar…-Me dice Kate mientras está sentada en el capo del auto y ambos estamos comiendo las patatas y mirando la noche y las estrellas.

Nunca me he sentido de esta forma y es desconcertante, aunque interesante.

Siento que con Kate puedo ser yo mismo y cada vez que la miro, me siento feliz, emocionado, como si nadie más en la faz de la tierra pudiera hacerme así de feliz.

-Como por ejemplo a cuantos pollos matan en un año para que los comamos y cuantos arboles talamos en un mes ¿no?-Respondo yo divertido.

Ella me hace una mueca.

-Pues fíjate que si, me parece mucho más importante que estar pendiente de cómo queda cual o tal partido.

Yo rio meneando la cabeza.

-Tú no lo entiendes. Es…-Suspiro-La emoción de jugar, el sentir el balón en tus manos…el sentir que tu equipo es lo único que importa y que el ganar es lo más importante…

-Pues no, no lo entiendo.

Yo la miro divertido.

-¿Alguna vez has jugado baloncesto?

-¿Tengo cara de haber jugado alguna vez baloncesto?

Yo rio y le robo un beso.

Ella coloca sus manos en mi cuello y me mira de una forma que me descompone.

-Pues eso cambiará esta noche.

-¿Mmm?

-Vas a jugar.

-¿De qué estás hablando?

Conducimos de vuelta al gimnasio y Kate comienza a reír al darse cuenta de mi plan.

-¿Puedes explicarme como piensas entrar?

Yo le muestro las llaves.

-Las ventajas de ser el mejor del equipo es que el entrenador me deja venir cuando quiera a entrenar por mi cuenta.

-Lo flipo…-Yo sonrío y ambos nos adentramos al lugar.

Está diferente a las horas previas en donde estaba lleno de gente y energía y vibraba casi por sí solo.

Ahora está en silencio y si no fuese por la luz de la luna que entra por las ventanas estaría en completa oscuridad.

-A que impresiona cuando está así-Le digo yo mirándola y caminando hacia atrás-Ven aquí.

Ella que está mirando a su alrededor coge mi mano y yo la beso.

-Sabes que estamos en una cita ¿verdad?-Digo y ella ríe.

-¿Esta es tu idea de una cita? ¿Traerme a jugar baloncesto?

-Te gustará-Susurro muy seguro y ella pone los ojos en blanco.

Yo busco un par de balones y la animo a lanzarlos.

Obviamente no pasan ni remotamente cerca y yo empiezo a reírme.

-No te rías-Me dice Kate divertida e indignada lanzándome uno de los balones.

Yo lo esquivo aún riendo y me acerco.

-No, lo siento, tienes razón-Sigo riendo-Ven aquí.

Me coloco detrás de ella y le indico como debe coger el balón, y como debe pararse.

Mis manos acarician sus piernas en el proceso y su olor me excita muchísimo.

No puedo tenerla así de cerca sin pensar en tocarla y hacerla mía otra vez.

La escucho reír y gira un poco la cabeza mirándome.

-Estás disfrutando esto ¿verdad?

-Mucho…-Respondo con una especie de gemido, acercando mi erección a sus glúteos.

Ella carcajea empujándome y vuelve a tirar el balón a la canasta.

Esta vez este rebota en la canasta pero no entra.

-Esto realmente no está funcionando para que me guste el baloncesto…

Yo vuelvo a colocarme tras ella y la abrazo.

-Eres muy mala para esto, cariño-Susurro y ella me golpea con el codo haciéndome reír-¿Quieres conocer el vestuario de los chicos?

Ella me mira con los ojos entrecerrados.

-Eso suena interesante…

Yo me muerdo el labio inferior y la arrastro hasta los vestuarios encendiendo las luces.

-¿Sabes? Me pregunto a cuantas chicas has traído aquí…

-Ninguna-Le digo sinceramente apoyándome en el marco de la puerta.

-Entonces… ¿esta sería tu primera vez?

-¿Mi primera vez?

Ella sonríe y me coge por la camiseta.

-No me digas que me has traído aquí solo para que conociera tu casillero.

-Bueno, es un bonito casillero…-Ella comienza a besar mi cuello y yo me vuelvo loco.

Mis labios buscan enseguida sus labios y me recreo con el sabor de su boca.

Ella jadea cuando mi lengua busca la suya enseguida y sus manos se meten en mi pelo, despeinándome mientras las mías se aferran a sus glúteos de forma sensual.

Siento sus manos bajar desde mi cuello hasta mis pantalones y noto que empieza a quitarlos.

Yo la miro con la respiración acelerada y ella me sonríe.

-Me dijiste que hace mucho que te gusto…-Me dice aun con media sonrisa.

-Si…

-¿Has tenido alguna fantasía conmigo?

Yo sonrío ampliamente y siento que mi erección se retuerce con fuerza en mis pantalones ante la forma sensual en la que ella me mira.

-¿Alguna?, he tenido un montón, cariño.

-Cuéntame...-Me dice mordiéndose el labio, mientras sigue con su tarea y siento su mano acariciando mi polla sobre los bóxers.

-Siempre he soñado con hacértelo aquí, en los vestuarios…

Ella ríe divertida.

-Esa no cuenta, estás a punto de cumplirla.

Yo la ignoro y devoro sus labios, besándola suavemente, moviendo mi lengua dentro de su boca, capturando la suya con mis labios.

Ella me sonríe una vez más y mete su mano dentro de mis calzoncillos.

Kate se arrodilla frente a mí y yo siento que la adrenalina recorre todo mi cuerpo.

-Dime si lo hago bien…-Me dice antes de bajar mis calzoncillos y meter mi sexo en su boca, haciéndome gemir y cerrar los ojos.

Oh dios. Oh dios.

Ni es mis mejores sueños se sentía tan bien…

Tengo que apoyar mi mano en uno de los casilleros mientras siento la lengua de Kate lamiendo mi longitud.

Su lengua lame la punta y yo tiemblo.

No puedo evitar sentir que las piernas me fallan cuando noto la forma en la que me mira mientras lo hace.

Y vuelvo a gemir repitiéndole una y otra vez que no pare, que lo está haciendo genial, que me vuelve loco y que me encanta.

-Oh Kate… si…-Yo no puedo evitar mover mi cadera al mismo tiempo que ella sigue dándome un placer desquiciante.

Se nota su inexperiencia, pero a mí no me puede importar menos, porque solo con el hecho de que Kate esté arrodillada frente a mi haciéndome eso con su boca… es suficiente para que yo sienta que voy a correrme en cualquier momento.

Y lo hago con la fuerza de un huracán, gimiendo muy fuerte, diciéndole que se aparte un poco, sintiendo que en cualquiera momento mis piernas fallaran y caeré de rodillas junto a ella.

-Guau-Murmuro apoyando la otra mano en el casillero.

Ella se pone de pie y su cuerpo queda atrapado entre el casillero y mi cuerpo.

-¿Te ha gustado?-Me pregunta con una sonrisa y yo sin responderle la beso en los labios de forma casi salvaje.

Comenzando a alzarle la falda estampada, que usa a juego con una chaqueta de cuero marrón.

Mis manos arrancan prácticamente sus bragas y ella gime debajo de mis labios.

Mis dedos empiezan a tocarla, a tocar ese punto sensible que la hace estremecerse y gemir muy bajito.

La humedad de su sexo impregna mis dedos y yo se que está lista para mí.

Por un momento me siento demasiado cegado por las ganas y el placer como para pensar en usar protección, pero esta vez es ella quien me lo recuerda.

Entro en ella con fuerza y mi cadera se mueve con rapidez, excitándome más con cada gemido y grito de ella, que muerde mi cuello y mi hombro.

El sonido de los casilleros vibrando por mis embestidas y los gritos de Kate inundan el lugar y yo estoy seguro de que no volveré a ver los vestuarios de la misma forma nunca más.

Miro hacia abajo observado como nuestros sexos se unen y eso me pone a mil.

Ella muerde mis labios y yo rio viendo como cierra los ojos, retorciéndose en mis brazos.

-¡Joder, si!-Grita clavando las uñas en mis brazos.

Yo aprieto con fuerza su pierna derecha que está en mi cintura y comienzo a hundirme de forma mas profunda, besándola en los labios, sintiendo que muy pronto el clímax me alcanzará.

Y lo hace de una forma devastadora, haciéndome gemir una y otra vez en el cuello de ella.

Luego de nuestro encuentro en los casilleros, volvemos entre risas a jugar un poco más a las canastas después de recolocar la ropa en su lugar.

Con algún comentario de Kate sobre lo mucho que ha disfrutado jugar "con pelotas" esa noche.

Finalmente acaba de nuevo dándose por vencida y yo simplemente rio besándola cada vez que puedo.