Los personajes no me pertenecen, son de Stephanie Meyer. Solo los tomo prestados.

Capitulo 12.

Pasé casi toda la jornada escolar buscando a Bella. Buscándola y escondiéndome también. Pero, según Alice, ella no había ido al colegio.

Sí. Estaba desesperado.

No había dormido muy bien en la noche. La instructiva llamada a mi padre y todo el tema de Bella me habían desvelado.

Alice fue mi transporte por la mañana, había llamado a Bella por la mañana pero no contestaba.

Si estaba enojada conmigo, estaba en todo su derecho. Aunque pensándolo bien ¿Por qué estaría enojada?

Estaba distraído, no podía concentrarme en las clases, en nada realmente.

Cambiando de tema, nunca pensé que diría esto, pero disfruté hablar con mi padre la noche anterior. Él me contó como supo que se había enamorado de ella y que hizo para conquistarla. Después de una hora me encontré riéndome por sus anécdotas. Tantos años ignorándome, odiándolo ¿Por qué no antes? ¿Qué había cambiado?

Había prometido llamarme pronto, cosa que me hizo caer de la silla por el asombro, haciendo que se preocupara, y se riera. ¿Mi padre? ¿Preocupado por mí?

¿Qué demonios sucede?

Tía Esme pasó buscándome por el colegio y una vez en casa me metí en mi habitación. Quería estar solo y tocar el piano hasta que me dolieran las manos.

Si mi tía me llamó a comer no lo sé, no escuché.

Me había enamorado Bella, estaba claro y yo era obtuso. ¿Cómo no podía verla con los mismos ojos de amigo? ¿Cómo podía verla a los ojos después de lo que le había dicho en su propia casa?

¡Maldición! ¿Por qué estaba tan confundido?

¿Y si estaba embarazada? ¿Qué iba a hacer ella? ¿Qué iba a hacer yo?

¡Maldito Jacob! ¡Malditos todos nosotros!

— ¡uy! ¿Murió alguien en la casa y no me enteré? —la voz de mi tía mi sacó de mis pensamientos.

Solté un gruñido y volví a concentrarme en mi piano.

— ¿quieres contarme lo que tienes? —me preguntó.

—El amor es un asco —murmuré entre dientes.

— ¿pudiste hablar con Bella?

Gruñí sin apartar la mirada del piano, mi pobre instrumento no tenía la culpa de nada pero yo me desquitada con él porque era lo que podía hacer.

Podía ir a matar a Jacob, me desquitaba con quién era y me sentiría mejor una vez que acabara.

—Bella está allá abajo, te está esperando y no tiene buen aspecto —anunció mi tía con suavidad.

Paré la música en seco creando un terrible ruido disonante. Hice una mueca.

— ¿Bella está aquí?

—así es. Ve a hablar con ella. Ambos lo necesitan —dijo tía Esme con una pequeña sonrisa.

Inhalé profundamente, luego boté todo el aire antes de levantarme y dirigirme a la sala donde encontré a Bella sentada, parecía más pequeña de lo que de por si era, también parecía incomoda y frágil. Tragué en seco.

—Hola —susurré arrodillándome frente a ella.

—siento no habértelo dicho antes, traicioné tu confianza. No te merezco —susurró—. Mi padre se enteró poco después que rompiera con Jacob. Según mi padre, no lo castró por respeto a la amistad que tiene con su padre.

—puedo hacerlo si tu padre quiere —dije, mi voz salió burlona.

— ¡oh, Edward! ¿Qué voy a hacer? —Comenzó a llorar arrojándose en mis brazos—. Mi padre me apoya pero ¿Cómo haré cuando deba ir a la universidad? ¿Cómo haré para cuidar de un bebe, si ni siquiera sé cómo cuidarme yo?

La apreté en un incomodo abrazo.

—Yo… yo también te apoyo, Bella —dije acariciando su espalda y era cierto, ¿como no iba a apoyarla?—. Te quiero. Demonios, ni siquiera había planeado como decírtelo y definitivamente no de esta manera, si apenas lo estoy descubriendo. Me gustas, me enamoré de ti. Me gustas con o sin embarazo, pero con esa hermosa sonrisa que tienes que hace que tus ojos brillen con intensidad. Sé que aun quieres a Jacob pero no importa.

¡Ahí está, Edward Cullen! Ya lo dijiste, siempre te toca lo fácil, no tienes ni un día de darte cuenta que estás enamorado de ella y ya se lo estás diciendo…, en el momento menos oportuno.

—Edward… yo… —comenzó Bella como en shock. Sí, Bella, ya sé, te gusto como amigo—. Creo que también me gustas. Tenías razón, estaba obsesionada con Jacob y muy tarde me di cuenta de eso.

— ¿ah?

Ok. Eso no me lo esperaba.

—me gustas. Contigo soy yo misma, me haces reír, no siento que sea tu perro faldero y sé que de verdad me quieres y no es solo para buscar un provecho extra —hizo una mueca de dolor al decir lo ultimo—. Pero no voy a dejar que te hagas cargo de un hijo que no es tuyo.

¡Dios! ¡Esto es un enredo!

—sonara cruel lo que diré pero… yo no me haría cargo de un hijo que no es mío, bueno, no sé si en otras circunstancias pero siendo hijo del perro sarnoso de Jacob, que lo mantenga él, si le gustó concebirlo también tiene que gustarle mantenerlo.

—No esperaba menos —dijo Bella con una pequeña sonrisa—. ¿Te estás dando cuenta de lo retorcidos que somos?

—Y que lo digas —rodé los ojos.

—gracias, por apoyarme sea la que sea la decisión que tome, por abrirme los ojos y por quererme —susurró.

—No hay nada que agradecer, mi cariño por ti es gratis —le sonreí antes de sentarme junto a ella y abrazarla con fuerza.

Carlisle puso a Bella en control con una amiga y colega que tenía en Port Angeles y por supuesto Charlie se encargaba de que Jacob pagara todo lo relacionado con el embarazo. Por lo que ahora Jacob debía trabajar a medio tiempo ya que su padre no le daba ni un centavo.

Lo sé, estaba disfrutando maravillosamente de la situación de Jacob Black.

Ahora que había sacado mi permiso de conducir la llevaba a las consultas o simplemente salíamos a comer algo en mi hermoso auto nuevo, el cual fue objeto de discordia entre mi madre y yo, ella me llamó solo para recriminármelo y hacer que lo devolviera.

Gané yo, obvio.

Mi padre no había puesto ninguna objeción, por el contrario, dijo que estaba bien que aprendiera a manejar porque así no molestaría a mis tíos.

No sabía qué demonios pasaba, pero el hecho de que mi padre estuviera pendiente de mí y me llamara, me daba mala espina.

Bella y yo estábamos en mi habitación jugando videojuegos, ¡quién lo diría!, la tranquila, inocente y tímida Bella Swan jugando Counter Strike y para colmo estábamos en un constante empate.

Mi teléfono comenzó a sonar con el tono para números desconocidos así que puse pausa y contesté.

— ¿diga?

—buenas tardes ¿Edward Cullen?

—Sí, soy yo —contesté frunciendo el ceño ante la atenta mirada de Bella.

—oh bien, soy Patricia Miller de las olimpiadas musicales sede Chicago para hacerle una invitación a nuestra festividad de aniversario que tendrá lugar el veintiocho de mayo del presente año a las siete de la noche en el salón de fiestas del hotel Waldorf Astoria Chicago. Todos los detalles serán enviados por correo electrónico y la invitación por correo tradicional. Pero debe confirmar antes.

—bueno, sí, sí, me gustaría ir. ¿La invitación tiene alguna restricción de invitados? —pregunté mirando a Bella quien a su vez me miraba interrogante.

—sí, solo dos personas por invitación.

—Está bien, confirme para mí y mi acompañante —sonreí ante la confusa mirada de Bella.

—muy bien, señor Cullen. En los siguientes días estará recibiendo la información y la invitación. Buenas tardes.

—Buenas tardes —sonreí antes que la llamada se cortara.

Miré a Bella con una sonrisa antes de explicarle el motivo de la llamada. Para mi sorpresa se mostró reacia y por más que traté no hubo manera de convencerla para que me acompañara. Luego se apoyó en mi tío, quien dijo que era en su estado era mejor que no hiciera viajes tan largos porque no era bueno ni para ella ni para el bebé.

Bueno, si Bella no quería ir, le diría a mi nana.

Hablando de ella, hacia días que no podía comunicarme con ella. Ni el teléfono de su casa ni el móvil podía comunicarme, eso me tenía preocupado.

Como ahora contaba con mi padre le pregunté qué sabia de mi nana, solo me dijo que había estado un poco enferma pero que se había ido con unas amigas de paseo. Algo en su tono de voz me decía que mentía.

Tenía que ir a Chicago, cerciorarme que mi nana estuviera realmente bien y de paso pedirle que me acompañara a la gala.

—Edward… ¿me puedes pasar la mantequilla de maní, por favor? —pidió Bella recostada del sofá con los pies sobre mi regazo.

—Claro —le sonreí pasándole el tarro, sin despegar la vista del televisor.

Estábamos viendo una película que habíamos comprado después de ir a la consulta de Bella, la cuarta película de Los Piratas del Caribe.

—cierra la boca, Edward. Se te salen las babas —rió mi novia.

—que chistosa. Yo no te dije nada porque lloraste cuando acuchillaron al clérigo —protesté.

—Fueron las hormonas hablando —se defendió ella.

Puse los ojos en blanco. Ahora que estaba tranquila con respecto al embarazo, que, en cierto modo, lo había aceptado, hablaba abiertamente de él e incluso bromeaba.

—Pues tus hormonas tienen muy malos gustos —la piqué.

—Sufrías mi ira, Cullen —dijo antes de abalanzarse sobre mí.

—no, Bella. Cosquillas no —dije entre risas.

No podía hacer nada para inmovilizarla y no podía parar de reír. Sus dedos se movían ágilmente sobre mi torso.

—por favor, Bella. No mas cosquillas, por favor —dije medio ahogado.

— ¿Qué pasa aquí? —La voz de Charlie nos asustó, haciendo que Bella cayera sentada de nuevo en el sofá y tirándome a mí al suelo—. Bella, no puedes estar haciendo esos movimientos. Además, dejaste al pobre chico sin aire.

Alcé mi pulgar a modo de afirmación mientras trataba de recuperarme.

— ¿Qué dijo la doctora? —preguntó cuando se sentó a nuestro lado después de ir a dejar sus cosas y buscar una cerveza.

—Dijo que el bebé estaba sano, que la fecha posible para el parto sea a mediados de noviembre y que para el mes que viene se podría saber el sexo —dijo Bella con una pequeña sonrisa.

—Y también dijo que mamá debía comer mas —le reproché por habérsele olvidado.

—sí, ya lo sé. Es solo que no me da apetito —se quejó Bella, cruzándose de brazos.

Poco a poco me iba dando cuenta de los cambios en el cuerpo de Bella. Sus caderas estaban más anchas, sus senos mas llenos y si su blusa era ajustada podía verse una pequeña barriga que según la doctora ahora seria cuando crecería.

Para mí seguía igual de hermosa que antes, quizás más.

— ¿mamá querrá comer raviolis con setas? —le pregunté yendo a la cocina.

— ¡sí! —dijo alegre—. No los vas a hacer tú ¿cierto?

—no, tía Esme los mandó. Ya que me la paso aquí más tiempo que allá debería contribuir por lo menos con la cocina. Como no soy bueno en la cocina, los hizo ella —sonreí.

Bella rió negando con la cabeza.

Después de comer, Bella y yo nos sentamos en el porche cubriéndonos con nuestras mantas a ver los autos pasar.

—que te parece, te has acostumbrado al frío más rápido que en un invierno en Chicago —sonrió Bella.

—Si —reí acercándome más a ella— ¿y cómo no hacerlo? Tengo a una persona que me ha enseñado mucho de este pueblo.

—Te quiero —dijo Bella recostando su cabeza de mi hombro.

—y yo a ti. Mucho.

¡Hola a todos! ¿como están?

¿que les parecio?

Un aviso importante: a partir de la semana que viene comienzo a trabajar como teacher de ingles, esto me alejará un poco (bastante) de internet ya que en mi casa no tengo y navegaba era por las computadoras en el negocio de mi papá XD

No es que vaya a dejar el fic o a actualizar una vez cada 15 años. Trataré de actualizar los viernes, estoy casi segura que será ese día pero no puedo estar plenamente segura hasta que comience.

Eso significa que este viernes tenemos actualización para que no estén tanto tiempo sin capitulo nuevo :)

Muchisimas gracias por sus reviews, aunque estaban que me linchaban XD

Ya verán, ese niño sera un amor (nada que ver con su padre).

También quiero agradecer a Babi Cullen, por toda su ayuda en, bueno, todo.

Una última cosa: abrí un grupo en facebook (fanfics jnnfrmrz), donde colocaré cualquier eventualidad, nuevas ideas y cualquier otra cosa con respecto a mis historias. Me tomé el abuso de meter a violeta swan y sarai que son las que me escriben por ahí.

Recuerden que review es igual a adelanto.

Saludos

jnnfmrz :)