Capítulo 12: "Los amigos de verdad sí existen"
Caminaba rápidamente por los pasillos de la escuela en busca de Lauren, ella debía saber que era lo que estaba pasando. Casi golpeé al doceavo chico que me pegó una nalgada en el trasero, y golpeé al décimo que me agarró una bubi. Me habría quedado sin dedos si hubiera golpeado a todos los chicos que me dijeron alguna obscenidad o me tocaron mientras cruzaba los pasillos.
Después de haberme quitado a Jason literalmente de encima, tuve que humillarme sentándome al lado de Snape, que traía los audífonos en los oídos y pedirle prestado su teléfono, que tan moderno como el de Jason tenía conexión a Internet.
Me lo prestó sin decir una palabra, y rápidamente entré a la pagina de la escuela, donde en la pagina principal estaba "mi foto" –porque realmente no lo era, era mi cara perfectamente pegada al cuerpo de una chica, que tenía proporciones bastante parecidas a las mías, sin embargo, seguía sin ser mi cuerpo- con algunas palabras debajo que decían.
"Cuando necesites compañía, sólo llámame, acepto chicos de todos tipos de todas las tallas. Llámame, por favor, me encuentro muy sola."
Y debajo de eso, estaba mi número de móvil, que efectivamente era el número correcto. Después de quince llamadas, decidí apagarlo y dejarlo en mi casillero. Pero a pesar de la humillación que estaba viviendo seguía en busca de Lauren y no me importaba perderme unas cuantas clases siempre y cuando la encontrara.
-Remus ¿Has visto a Lauren?- pregunté a Lupin cuando me lo encuentre en el pasillo, iba acompañado de Sirius, Frank, Peter y James.
-Lily ¿Por qué no me das un poco?- rió Sirius bailando delante de mí.
Traté de ignorarlo, pero la risa de James, Frank, Peter y Sirius taladraba mis oídos.
-Tiene clase de Historia, Lily…
Antes de que dijera algo más, me eché a andar por los pasillos.
-¡Lily!- Me llamó Remus, pero no quise voltear pues notarían que mis ojos no habían podido aguantar más las lágrimas.
Entré al baño, donde había dos chicas de mi curso con las que no compartía ni una sola clase, pero me miraron y comenzaron a cuchichear. Me mojé el rostro con el agua que estaba apunto de congelarse del grifo, pero eso me ayudó a refrescar un poco la mente. Los ojos me ardían por el contacto tan frío con mis ojos que estaban tan calientes por causa del llanto.
-¿Te sientes bien?- me preguntó una de las chicas.
Levanté la vista y la miré por el reflejo del espejo, tenía una apariencia de chica que siempre vestía de rosa y hacía repostería en su tiempo libre.
-No tienes buen aspecto.
Esta vez me miré a mí, realmente no lo tenía, tenía los ojos rojos y la pintura negra corrida, la cara muy pálida y mis labios descoloridos. El cabello lo tenía alborotado, parecía una llamarada.
-Estoy bien, gracias- respondí y me senté en el lavamanos.
Si no hubiera dejado el móvil en el casillero, lo usaría para mandar un SMS a Lauren para que viniera al baño, pero había tomado la tonta decisión de dejarlo dentro de mi bolsa. No me quedaba otra opción mas que esperar a que terminara la clase para salir a buscarla, la próxima clase nos tocaba física juntas, lo que sería muy fácil de localizar, además de que podríamos platicar toda la clase.
Lo que restó de la hora, me la pasé lamentándome que mi vida se hubiera vuelto un asco desde que nos mudamos a Londres y mamá decidió casarse con Charlus Potter. Sino hubiera sido así, no hubiera tenido que conocer al hombre que destruiría mi corazón, ni tampoco a las personas de ese colegio que jamás olvidarían esa absurda foto ¡Ni siquiera era yo! Bueno, era mi rostro, pero ese no es mi cuerpo. ¿Qué nadie se daría cuenta? Ahora que lo pensaba, el único que sabría que no lo era, era James. ¡Ja! ¡Fabuloso!
Cuando escuché la chicharra, me limpié con papel los restos de pintura y me dirigí tratando de no ser notada hacía mi clase, lo cual fue más que complicado por no ser imposible, ya que mi cabello se miraba desde varios metros de distancia.
Me senté en la butaca que siempre usaba con Lauren, y esperé. Los alumnos iban entrando lentamente a clase, siempre dedicándome una mirada antes de sentarse. Cuando vi el ahora cabellos color caramelo de Lauren, sentí una oleada de alivio, que se fue rápidamente pues venía acompañada de James. Noté que mantenían una muy calurosa discusión, pero cuando Lauren me miró lo dejó rápidamente para venir a sentarse a mi lado.
-Lily ¿Dónde has estado? Tengo toda la mañana tratando de buscarte.- dijo con cara de espanto- traté de interceptarte en la entrada, pero no te vi; luego intenté llamar a tu celular, pero estaba apagado.
-Lo apagué, después de quince llamadas de chicos ofreciéndome dinero para tener un acalorado sexo- dije con un gesto de asco y me tapé la cara con las manos, furiosa.
-¿Puedes explicarme por qué rayos me colgaste ayer y no revisaste el correo que te había enviado?- preguntó enojada Lauren.
-Tuve un problema con James, del cual después te hablaré siempre y cuando me cuentes que está pasando.
Estaba muy desesperada, me dolía el estómago, tenía unas inmensas ganas de llorar y ¡diablos! No podía apartar mi mirada de James sentado unos filas delante, por un minuto.
-Cuando llegué a casa ayer, tenía un correo electrónico de Dree que me había enviado hacía algunas semanas- comenzó su relato cuando el profesor entró al salón- como sabes soy tremendamente descuidada y no me había percatado que lo tenía. Decía que ya sabía que tenías algo con James y que no podía soportar que siendo su amiga y sabiendo de sus intenciones, tú no lo hayas podido respetar; y que me odiaba a mí por haber sido tu cómplice. Que las cosas no se iban a quedar así y que se iba a vengar.
No podía articular palabra, no podía creer que la que había echo eso se trataba de Dree, la que había asegurado ser mi amiga.
-Te puedo asegurar Lily, que tiene pruebas, quizá alguna foto o algún video de James y tú juntos.- me tomó las manos y me miró con sus grandes ojos sin parpadear- No va a descansar hasta verte hundida.
Miré a James nuevamente y me pregunté si todos estos problemas con las chicas de la escuela, valían la pena. James había sido bueno conmigo poco más de un mes, pero ayer había descubierto que todo había sido mentira, sólo quiso ganar a Jason y Beverly lo sabía.
-¡No puedo creer que todo esto me esté pasando a mí!- me lamenté apoyando la frente en la libreta que permanecía cerrada.
-Lily, algo se tiene que hacer, no podemos dejar esa foto allí. Tiene que eliminarse inmediatamente antes de que algún profesor la vea- me dijo Lauren- o de lo contrario, podrían expulsarte inmediatamente.
-¿Y cómo haremos para quitar esa imagen?- pregunté desesperada- se necesitan claves, scripts, chetos, todas esas cosas que no conozco. ¡Necesitamos un hacker!
Antes de que pudiera continuar, Lauren me pegó una cachetada en la mejilla derecha, lo cual hizo que mi vista nuevamente se fijara en James.
-Lo siento, lo necesitabas, estás histérica, Lily- decía Lauren, pero yo no la escuchaba.
Por debajo de la mesa, Sirius mantenía una fotografía impresa en todo lo largo de una hoja blanca, y la señalaba mientras hablaba con James. Casi se me cae el alma a los pies, cuando distinguí que era la estúpida edición que habían echo de mí. No sé porque, a mi mente se vino a la idea de que James le decía a Sirius cuales eran las diferencias con mi verdadero cuerpo.
Sentí que la bilis subía por mi garganta y me consumía todo el cuerpo. De un salto me puse de pie, con dos zancadas llegué donde se sentaban mi hermanastro y su amigo, y les arranqué la hoja de las manos.
Todos el salón permaneció en silencio, incluso el profesor había parado su explicación. Los alumnos que estaban filas más adelante, se habían dado la vuelta para ver mejor; el chicle de Alice se reventó en su boca aunque ella ni se inmutó. Sentí una descarga eléctrica recorrer mi cuerpo que llegó hasta mis manos, utilizándolas para sujetar a ambos chicos por el cabello y jalarlos con fuerza.
-Señorita Evans, ¿qué ocurre?- preguntó el maestro.
No respondí, aunque tampoco solté a James, mucho menos a Sirius. Un alumno del cual hasta la fecha desconozco su nombre al ser la única clase que coincido con él, recogió la hoja que yo había hecho una bola con mis manos sin darme cuenta y se lo entregó al profesor.
El lo desenvolvió, y sentí la adrenalina bajar por mi cuerpo ¡Era mi fin! El profesor iba a ver esa fotografía. Cuando la abrió completamente, lo vi abrir los ojos de par en par. Tragó saliva y después la volvió hacer un rollo.
-Vayan los tres a la rectoría- dijo.
-¡Pero profesor, Lily solamente…!- saltó Lauren de su asiento, pero el profesor la cayó con una mano.
-Cállese, o los acompañará.
Lauren se disculpó con la mirada y se volvió a sentar. En realidad no la hacía culpable, y no merecía ser suspendida conmigo por solidaridad.
Solté a los chicos y ambos se pusieron de pie para salir a la rectoría. El maestro no nos acompañó ya que tenía que calmar, el revuelo que se había formado en el aula nomás salimos.
Mientras estábamos sentados, esperando que el rector nos atendiera, vi a los chicos por primera vez. Sirius parecía serio pero de vez en cuando me miraba, pude notar en sus pantalones que seguía emocionado por la fotografía que había visto. A mi mente vino cada una de las ocasiones en que Lauren me había dicho que mirara la entrepierna de los chicos.
James estaba sentado del otro lado de Sirius y permanecía con los pies estirados, lo recorrí todo con mi mirada antes de notar que me estaba viendo.
-¿Te gusta?- me dijo con burla.
-No- respondí y crucé los brazos a la altura de mi pecho, recargando nuevamente mi espalda en el respaldo de la silla.
-Pues a mí me pareció realmente bello el cuerpo que pegaron a tu cara, es incluso más hermoso que el verdadero- sonrió.
-Cierra la boca antes de que te la cierre yo- le dije mirando para todos lados, excepto a él.
Lo escuché carcajearse y por encima de Sirius le lance un golpe, el cual el detuvo con una mano.
-Sólo trata de tocarme- me advirtió apretando los dientes.
-Disculpen, sigo aquí- dijo Sirius muy despacio.
Miré a Sirius, casi se fusionaba con la silla, pues se había pegado tanto al respaldo como pudo para no meterse en nuestro camino. James soltó mi mano rápidamente y se volvió a sentar correctamente en la silla, ahora igual de molesto que yo.
No pasaron ni cinco minutos, cuando la secretaria del rector no llamó para que entráramos a la oficina. Me senté frente al escritorio pero ambos chicos permanecieron parados. Era la primera vez que veía al rector, mas bien a la rectora, ya que se trataba de una mujer con aspecto siniestro que vestía como si los año ochenta no hubieran sido hace tres décadas; tenía tantas arrugas que me pareció al perro de mi vecina en Surrey, era Shar Pei y tenía un gran parecido con esta mujer, con la diferencia que ella era flaca y desgarbada.
Antes de que la secretaria cerrara la puerta, entró el profesor de Física y se paró al lado de la rectora. Por primera vez desde hacía mucho tiempo, me dio miedo tener frente a mí a esas figuras que representaban una autoridad en nuestro instituto.
-¿Qué hicieron estos jóvenes, Profesor Binns?- preguntó la rectora mirándonos duramente.
-Los señores Black y Potter tenían en posesión una fotografía bastante prometedora de la señorita Evans, por lo que ella hizo una gran escena en clase- dijo el profesor mirándome de los pies a la cabeza, por lo que probablemente McGonagall notó, porque le dio las gracias y al profesor Binns no le quedó otra opción más que marcharse.
-¿Podrían explicarme, señores, de donde tomaron esa fotografía?- preguntó pausadamente la rectora con el seño fruncido.
-No sé, si esté enterada, pero Lily es la hermanastra de James, por lo que es bastante sencillo tomar algunas cosas – dijo Sirius, con una sonrisa- no se preocupe, profesora, fue sólo un acto de lo más inocente. Tengo algunos meses deseando el cuerpo de Lily y mi amigo James sólo me hacía un favor- abrazó a James por el hombro y le dio una fuerte palmada en la espalda, James también sonrió y le pegó una aún más fuerte a su mejor amigo.
-Sin embargo, están concientes que esos "actos"- señaló haciendo énfasis con las manos- no deben llevarse acabo dentro del instituto. Lo siento mucho porque usted haga ese tipo de cosas, señorita Evans, parecía una joven tan decente y educada. Pero esos son asuntos personales que no trataré.- dijo- Sin embargo, creo que están enterados que el cuarto artículo sexto párrafo del reglamento de la escuela, señala claramente que los alumnos no deben hacer alusión a su vida sexual; y en el décimo párrafo no está permitido el uso de pornografía. Por lo que no me queda más remedio que darles una suspensión por una semana.
Aunque me dolía en el alma perder una semana de clases y justo cuando iba empezando el semestre, me alegré interiormente de que nadie de las autoridades se hubieran dado cuenta que esa fotografía justamente estaba en la página oficial de la escuela, por lo que me daría tiempo de conseguir a alguien que la quitara.
Lo que sí me pegó aún más fuerte, fue que iban a llamar a nuestros padres para que se enteraran de lo que había pasado y que no podríamos asistir hasta la próxima semana, además que tendrían que venir a recogernos.
Estuvimos cerca de tres horas más sentados fuera de la oficina de la rectora, esperando que llegaran nuestros padres. Yo permanecía en silencio, lamentándome, mientras James y Sirius reían pues tendrían una semana más de vacaciones. A mí no me agradaba tenía los nervios de punta, pues ya se acercaba la hora de salir y tenía que ir con Lauren para buscar alguien que quitara la foto. Tenía alguien en mente, pero me daba tanta repulsión admitir que era el único que me podía ayudar, que ni siquiera me atrevía a pensar en su nombre.
Me puse de pie y caminé unos cuantos pasos, cuando la voz de Sirius me detuvo.
-¿A dónde vas?- me preguntó.
Giré mi cuerpo hacía ellos, ambos me miraban con la ceja algo fruncida.
-Tengo que hacer algunas cosas antes de que me castiguen hasta los treinta- dije solamente y seguí caminando, a sabiendas de que ninguno se molestaría en pararme.
Llegué a mi casillero y saqué mi abrigo, bufanda, bolsa y todas las cosas que podría necesitar en esta semana, además de los libros pues tendría que leer varias lecciones para no perderme tanto estos días. Me dirigí al segundo piso, donde Lauren hacia el taller de Jazz, aún estaban ensayando por lo que ni siquiera me molesté en asomar la cabeza al salón. Esperé un cuarto de hora antes de que la música se detuviera, y viera salir a Lauren del aula con su abrigo y bolso al hombro.
-¡Te estaba esperando!- dijo nomás me vio- ya estoy lista, vamonos.
Ambas corrimos escaleras abajo a toda velocidad.
-¿Quién nos ayudará a quitar la foto?- dije agitada por la andanza.
-Snape ¿Quién más sabría hacer algo así?- respondió a la obvio.
Por nada del mundo, quería pedirle otro favor a Snape después del que le había pedido esa mañana. Me sentía tan humillada, que incluso frente a Snape, me lograba sentir insegura. Lo encontramos en uno de los pasillos en su casillero, Lauren y yo casi nos desbaratamos al correr para alcanzarlo.
-¡Snape!- gritó Lauren a todo pulmón.
El susodicho ya había dado unos cuantos pasos, pero se detuvo al escuchar su nombre. Se ruborizó sólo vernos y miré a lo lejos el rubio cabello de Dree acompañada de Clarisse, quise no poner atención a ellas y concentrarme en la conversación que mantenía Lauren con Snape.
-… por eso queremos pedirte, por favor, si nos puedes ayudar- suplicó Lauren tomando una de sus manos.
Snape se ruborizó aún más, me miró y supe lo que vendría continuación.
-Con una condición- dijo.
-¿Cuál?- preguntó Lauren.
Cinco minutos después íbamos andando por la acera fuera de la escuela hacía la casa de Snape, iba tan nerviosa de poderme encontrar a mamá o Charlus en el camino al metro, que las manos me sudaban y sentía tanto calor interno, que hasta me había quitado el abrigo a pesar del frío invernal que hacía.
-Lily, tranquilízate, todo va a salir bien y ponte el abrigo que te vas a enfermar- ignoré las palabras de Lauren y me tallé los ojos para evitar que salieran lagrimas de nuevo.
Snape iba sólo unos pasos delante de nosotras, pero cuando se detuvo y casi nos estrellamos contra su espalda, fue cuando al fin pude escuchar que alguien me llamaba por mi nombre y no sólo a mí, sino también a Lauren. Miramos para atrás y descubrimos a una Clarisse corriendo a toda velocidad.
-Lily ¿Cómo estás?- me abrazó Clarisse, en cuanto llegó a nosotros.
-No muy bien- le dije en voz baja.
-Ánimo- me dijo- todo saldrá bien. ¿Puedo acompañarlas?
Lauren y yo nos miramos, pero a pesar de que me cayera tan bien, no estaba segura si debía dejarla ir con nosotras pues hacía sólo unos minutos la había visto en compañía de Dree.
-Sé que me viste, Lily- me dijo- pero estaba con ella, solamente reclamándole por lo que había echo. Me había comentado un poco de que supuestamente estaba segura de que había algo entre tú y James, pero no le creí ni una sola palabra, no tenía idea de que iba hacer algo así. Le dije, "Dree son hermanos", pero ella me contradijo con hermanastros y que sino estaba con ella, estaba en su contra. Chicas, realmente no estoy con ella, estoy con ustedes.
A pesar del pésimo día, pude sonreír pues noté la sinceridad en sus palabras. Sin decir nada, la abracé y Lauren nos abrazó a ambas. Mientras estaba apachurrada entre mis mejores amigas, pude visualizar el estacionamiento del campus, por lo que pude ver a mi madre estacionando su Nissan.
-¡Vamonos de aquí!- dije deshaciéndome del abrazo y jalando a ambas de la mano.
Snape corrió tras nosotras, pero por su pésima condición no nos pudo alcanzar hasta que nosotras ya estábamos dentro del subterráneo. Subimos al mismo tren que subimos diariamente Lauren y yo, pero en dirección contraria. No conocía mucho Londres, pero sino me equivocaba iba en dirección a la casa de Sirius.
Y no me equivoqué, después de salir del subterráneo nos encontrábamos rodeados de esas casas con jardines enormes, y cuarenta habitaciones, nada en comparación con nuestro barrio. Caminamos sólo una calle, cuando Snape sacó las llaves de su mochila y nos hizo entrar a la casa, que tenía la apariencia más humilde. Digo humilde, a comparación de las demás casas. Su casa efectivamente tenía un gran jardín algo descuidado, en el medio estaba la casa, la cual era espaciosa pero no tan elegante como había pensado.
-Disculpen el desorden- dijo Snape, cuando entramos a su habitación donde había ropa en la cama y libros por todas partes.
Rápidamente me inundó la insoportable colonia que usaba Snape, no lo pude evitar, caminé directamente a la ventana corriendo la cortina y dejando que el cuarto se ventilara. Snape rápidamente recogió la ropa que había por todas partes tirándolas al cesto de ropa sucia, por lo que nos dio la oportunidad de sentarnos en la cama.
Sacó algunos platos de comida que estaban sobre el escritorio, y encendió la computadora. Me sentí cómoda, a pesar de lo que había pasado anteriormente, pero había un punto a favor, ya no estaba en la escuela, lo cual se volvió un alivio para mí.
-¿Qué sucedió después que me sacaron de clase, Lauren?- pregunté.
Me sorprendió que Clarisse no preguntara de que hablábamos, pero rápidamente la respuesta vino a mi mente, seguramente la noticia se había esparcido rápidamente por el instituto.
-Siguió explicando su clase, pero debiste ver como según él, guardo discretamente la foto en su maletín- dijo arrugando la nariz- seguramente la usará por las noches cuando…
-¡Lauren, por favor!- dije tratando de borrar de mi mente esa imagen.
-Que asqueroso el tipo- dijo Clarisse, a pesar de que lo dijo seria no dejó de escucharse gracioso, por su acento- deberían de despedirlo.
-Incluso cuando estábamos en la rectoría, me miró de una manera- recordé- hasta McGonagall se dio cuenta y lo sacó.
Snape estaba dando vueltas en la silla, mientras la computadora terminaba de cargar todos los programas.
-Por cierto ¿qué pasó allí?- preguntó Lauren acostándose bocabajo en la cama.
-Pues Sirius inventó una excusa- sonreí- que me salvó, y nos suspendieron a los tres por unas normas del colegio.
-Es lo mínimo que pudo hacer- se quejó Clarisse.
Lauren asintió y permanecimos calladas observando que hacía Snape en su computadora. Me perdí, a mí no se me da la informática, sólo veía al chico abrir algunos programas, escribir algunas cosas que para mí no tenían sentido. En resumen, entró a la pagina de la escuela robándose una clave y borró la entrada donde estaba "mi fotografía".
-En cinco segundo, la entrada desaparecerá- dijo girando la silla para vernos.
-Perfecto- dijo Lauren saltando de la cama y recogiendo sus cosas.
Clarisse también se puso de pie y murmuró un "te esperamos abajo". Cerraron la puerta y me quedé sola con Snape. La condición había sido, que lo besaría y tendría una cita con él; Lauren había alegado que pedía demasiado pero aceptamos cuando dijo que ellas podrían venir con nosotros, pues iríamos al concierto de Maroon 5. No me pregunten como supo que era mi grupo favorito, pero lo sabía y además él pagaría las entradas de las tres, por lo que era muy buena oferta. Sin embargo, lo malo y lo feo era que lo tendría que besar.
Permaneció sentado un momento en la silla mirándome con una pequeña sonrisa, pero yo no pude más que mirarlo, realmente no me hacía sentir ni pequeños nervios, sino que simplemente no quería hacerlo, la boca de Snape no se veía para nada apetitosa. Inconscientemente a mi mente se vinieron los finos labios de James, la suavidad de ellos, sus dientes parejos y perlados, y la calidez de su lengua.
Me perdí en los labios de James y volví a la realidad cuando Snape se encontraba a un palmo de mí, ya había cerrado los ojos y se acercaba lentamente. Ni siquiera pude cerrar los ojos, sólo abrí un poco mi boca y dejé que me besara. No era nada del otro mundo, su boca era calida y suave pero no provocaba ninguna sensación en mí, incluso llegó a mi mente los besos de James, y perdida entre los recuerdos, cerré los ojos.
Las manos de Snape se deslizaron a mi cintura y sentí un cosquilleó pues lo sentí como si fuera mi hermanastro. Correspondí al beso introduciendo mi lengua lentamente dentro de su boca; me perdí por algunos minutos pero cuando escuché la respiración entrecortada y sus manos temblar, desperté a la realidad y me separé rápidamente de él.
-Tengo que irme- le dije, y recogí mi mochila y abrigo del suelo.
Lo miré por última vez antes de salir de la habitación y ¡por dios que traté de no ver su entrepierna! Pero la voz de Lauren resonaba en mis oídos. Rápidamente me arrepentí de haberlo hecho.
-Nos vemos el viernes fuera del teatro a las ocho- le dije y cerré la puerta.
Bajé las escaleras con las piernas temblorosas y miré a mis amigas sentadas en el suelo conversando, ambas me voltearon a ver y se asustaron por mi expresión.
-Lily ¿estás bien?- preguntó Lauren poniéndose de pie.
-¿Fue tan repulsivo?- la siguió Clarisse.
-Sentí como si estuviera besando a James- dije sin pensar.
Hola! Dije que nomás terminara el nuevo capítulo lo postería. Lo terminé ayer, así que aquí está. Tan pronto como pude.
Creo que es el capítulo más largo que he hecho, y espero realmente transmitirles el sentimiento de Lily, me esforcé mucho en esa parte. ¿Ustedes que opinan? ¿Review o no?
