Primer Contacto: Hombre Delgado


La Ciudadela, Oficina del Comandante

Una semana después…

Había sido una semana tranquila para los estándares de XCOM.

Solo se reportó una abducción alienígena y un escuadrón fue enviado, eliminando rápidamente a las alienígenas que se encontraron. No hubo señal de un Forastero o de los infiltradores alienígenas. Solo habían encontrado Sectoides y algunos de sus drones. Los soldados se estaban adaptando rápidamente a contrarrestar sus habilidades lo mejor que podían, y como resultado, lentamente estaban tomando la ventaja.

Ayudaba que cada soldado tenía ahora un detallado análisis de los aliens a los que se habían enfrentado. Había repartido el reporte completo que Vahlen le había enviado, que describía al Sectoide y a sus habilidades, sumado a la autopsia realizada. Shen y su equipo habían usado la información de la autopsia y el desarme del dron para mejorar los trajes de los soldados, permitiéndoles apuntar con más precisión a los puntos débiles de la estructura alienígena.

También había publicado todo lo que tenían sobre los Forasteros. Aun si no tenían muchos detalles concretos, los soldados tenían que estar al tanto de sus habilidades y aplicar las tácticas necesarias. Aunque la mayoría era básicamente, "usar tantas balas y granadas como sea necesario." La moral no estaba exactamente baja por el momento, pero la combinación del nuevo alíen que se regeneraba y la muerte de Paige ciertamente la había disminuido.

Los nuevos soldados habían llegado. Diez en total, lo que subía sus números a un nivel aceptable. Los había estudiado y aprobado personalmente y tenía confianza en que eligió a los mejores de los mejores. No había sido barato, viendo como las naciones del Consejo querían quedarse con los mejores para ellos mismos, pero lo vio como un gasto necesario. Si XCOM caía, no importaría que los países tuvieran a los mejores soldados del mundo, morirían todos. Simple.

"Comandante a los Laboratorios," La sintetizada voz femenina lo llamo desde el parlante. "Comandante a los Laboratorios.".

Se puso de pie. Vahlen debe de haber terminado su investigación sobre los fragmentos de las armas. Esperaba que hubiera un avance. Abrió una línea a Bradford.

"Dile a Vahlen que estoy en camino."

"Así lo hare, Comandante."


La Ciudadela, Laboratorios

El equipo de Vahlen era un poco más grande ahora, gracias a que el Consejo envió a sus mejores científicos, junto a los soldados que pidió. Vahlen se puso extática cuando llegaron, y los puso a trabajar inmediatamente. Le dijo que la velocidad de su investigación aumentaría dramáticamente gracias a la ayuda adicional.

Las puertas de vidrio se abrieron con un silbido y marcho dentro el estéril ambiente. Vio a científicos inclinados sobre microscopios o haciendo simulaciones sobre los artefactos alienígenas. Por su lado, Vahlen estaba discutiendo algo con uno de sus científicos mientras ambos miraban a unos resultados en su Tablet.

Sus ojos se alzaron y lo vio de reojo. Comenzó a decirle a su colega que se marchara, pero el Comandante sacudió su cabeza, indicándole que terminara con lo suyo. Asintió y resumió su conversación mientras él se acercaba a la mesa que tenía varios fragmentos de armas alienígenas sobre ella.

No tenía idea de cómo Vahlen y su equipo habían logrado conseguir algo de todos esta chatarra de circuitos y metal. Pero era impresionante, por decir lo mínimo. Ninguno de los fragmentos era más grande que su puño y todos estaban carbonizados en varias partes donde el arma se había partido.

Miro hacia otra mesa y parpadeo. Interesante. Alguien había intentado reconstruir una de las armas de muñeca del Sectoide y el resultado no se veía nada mal. Había claras marcas de soldadura y el arma no era linda, pero se veía como si pudiera funcionar.

"No te esperances de más," le advirtió Vahlen cuando se le acerco. "Los sistemas de las armas están diseñados para solo activarse al estar pegados a un componente biológico. Sin mencionar que le falta un núcleo de energía que no podemos replicar. No creemos que podamos aprender algo más de él."

"Ah," respondió el Comandante, enderezándose. "Entendible. Aun así, no esta tan mal rearmada."

Vahlen se pasó los dedos por sus cabellos. "Gracias, Comandante. Es una lástima que este experimento en particular no haya funcionado como me hubiera gustado."

"Entonces, ¿Qué si encontraste?"

Movió los labios, dudando. "¿Quiere las buenas, o las malas noticias?"

"Mejor sacarnos las malas de encima."

Ella asintió. "Probablemente no sea una sorpresa, pero al examinar los fragmentos, confirmamos que su tecnología es mucho más superior a la nuestra. Su nivel de complejidad y delicadeza supera todo lo que hayamos creado."

No era como si lo sorprendiese. "¿Y las buenas noticias?"

Le indico que se acerque e indico sobre su Tablet. Esquemas para lo que parecía ser un nuevo tipo de arma aparecieron. "Creo que tenemos un firme entendimiento de los fragmentos como para comenzar a fabricar nuestro propio armamento avanzado."

Tomo un vistazo más de cerca. "Armas laser. Útil."

Vahlen asintió. "Estoy de acuerdo. Tenemos que resolver el problema de la disipación del calor, pero con su aprobación, podemos empezar a trabajar en ello inmediatamente."

"¿Tiene un tiempo aproximado?"

Frunció el ceño. "Cuatro, cinco días, ¿quizás? Si nada inesperado sucede."

El Comandante asintió. "Hazlo. ¿Algo más?"

"Si," Paso su dedo sobre la Tablet y nuevos planos foro una mira aparecieron. "Junto al equipo de Shen, hemos sido capaces de diseñar una mira que va más allá de lo jamás creado. Shen gustaría de comenzar a integrar esta mira a todo nuestro armamento actual lo más pronto posible."

El Comandante frunció el ceño. "Por más que me guste, ese tipo de inversión no es barata, y XCOM tiene fondos limitados."

"Entendido Comandante," Vahlen asintió. "Shen solo me pidió pasarle el pedido."

"Lo hablare con él," Le prometió. "Aun así, excelente trabajo. Con suerte, esto nos dará una ventaja sobre los alienígenas."

Vahlen se inclinó sobre la mesa y suspiro. "Espero. Esta tarea es tan… desalentadora a veces. Algunas veces me pregunto si estamos yendo por los caminos correctos. ¿Cuánto falta para que invirtamos tiempo en un proyecto que al final falle?"

"No te preocupes por eso," la alentó el Comandante. "Eres una de las personas más inteligentes del mundo por una razón. Estoy seguro de que no me defraudaras."

Lo miro y le dio una leve sonrisa. "Me siento alagada. Realmente. Espero que su confianza este bien puesta."

El Comandante le dio una pequeña sonrisa. "Estoy seguro que sí."

"Comandante a la Sala de Situación," La voz de Bradford irrumpió desde el parlante. "Comandante a la Sala de Situación."

El Comandante alzo la mirada para ver el parlante y frunció el ceño. Si Bradford lo estaba llamando, algo estaba sucediendo. ¿Podría el Consejo querer algo? Quizá. Mejor ver que era.

"Probablemente debería ver qué es eso," le dijo casi pidiendo perdón a Vahlen. "Perdón por tener que terminar este encuentro."

Ella sacudió su cabeza firmemente. "No hace falta, Comandante. Tenemos nuestros roles que realizar. Hablaremos luego."

El Comandante se marchó de los laboratorios, preguntándose que necesitaba Bradford que era tan importante.


La Ciudadela, Sala de Situación

El Comandante entro a la sala, viendo a Bradford inclinado sobre la mesa. Se levantó inmediatamente cuando lo vio entrar y le dio un saludo.

"Comandante," lo saludo. "Tenemos una transmisión prioritaria del Consejo."

El Comandante alzo una ceja. "¿Ahora? ¿Para qué?"

Bradford sacudió su cabeza. "No sabría decirlo, Comandante. Pero supongo que es importante."

Esperemos que no sea nada grave, pensó el Comandante. Si algunos Consejeros se estaban uniendo contra él, podrían ser malas noticias. Realísticamente, era poco probable que este pedido en particular tenga algo que ver con ese problema, pero mejor prepararse.

Bradford le dio una Tablet. "Está preparado para cuando quiera," le dijo. "Lo dejo con ello."

El Comandante alzo una mano. "No hace falta. Creo que es momento de que tenga una comunicación más directa con nuestros… aliados."

Bradford asintió y dio un paso hacia el costado. "Si usted lo cree, Comandante. Le agradezco."

El Comandante torno su atención de Bradford a la pantalla. Preparándose mentalmente, abrió el canal de video. La pantalla se encendió con un destello y una figura formada con la silueta azul familiar lo saludo. Tristemente, no era el Portavoz calvo, sino la mujer.

Esto parecía confirmar que el Consejo solo tenía dos portavoces, quienes se alternaban entre sí. Bueno saberlo. Quizás esta portavoz había aprendido de su colega algo sobre imparcialidad. Realísticamente, lo dudaba.

"Comandante," La Portavoz lo saludo. "El Consejo esta… contento que haya respondido a su pedido."

¿Qué esperaban que hiciera? ¿Ignorarlos y añadir más legitimidad a los que se aliaban contra él? Suspiro cansadamente por dentro. Su falso lado diplomático iba a tener algo de ejercicio ahora.

"Claro, Portavoz," asintió. "Asumo que el Consejo no me hubiera pedido por algo trivial."

"Asume correctamente," le respondió. "Hemos… adquirido… alguna información que quizá sea critica para su lucha."

¿A si? ¿Estaban haciendo algo?

"Tiene mi atención."

La Portavoz le dio una inclinación de cabeza casi imperceptible, su mano presiono un botón a su lado y una imagen de un hombre apareció en la pantalla. Claramente de origen chino, probablemente en sus cuarenta y tantos o tempranos cincuenta, con un seco cabello gris. Los aspectos más impactantes de su perfil fueron las cicatrices que atravesaban su ojo derecho y mejilla.

"Shaojie Zhang," La Portavoz le explico. "Por lo que nos dicen nuestras fuentes, es un operativo de las Triadas Chinas de alto nivel. A pesar de su historia, nos contactó, pidiendo extracción a cambio de un… artefacto… alienígena sus superiores encontraron."

Eso era interesante. Viendo como se había concentrado en el Medio Este durante la Guerra contra el Terror, no había tenido mucha interacción con las Triadas, aunque conocía su reputación. Aun así, sabía que cada miembro de las Triadas tomaba juramentos al ser iniciados, algunos que trataban con la traición. Los castigos parecían ser bastante exagerados, si la memoria no le fallaba, fallar cualquiera de esos juramentos resultaba en la muerte por "Cinco rayos" o "Una miríada de espadas". Estaba convencido de que estas muertes en particular solo se mantenían por tradición, si es que se las repetían para algo. Pero el sentimiento aún estaba.

Lo que lo hacía escéptico del abandono de este miembro de las Triadas.

"¿Qué rango alto tiene este hombre?" Pregunto el Comandante.

"Declara tener el rango de, traducido literalmente, "Vanguardia". En un gesto para… probar… su identidad, ha enviado treinta documentos detallado actividad de Triadas en los últimos diez años. Se las enviare a su oficial central ahora mismo."

"Recibiendo," murmuro Bradford.

Asumiendo que seguían usando el mismo sistema de rangos que hace diez años, Zhang no era solo "un operativo de alto nivel", estaba a un solo paso del llamado "Cabecilla dragón". Lo que explicaría como consiguió el dispositivo alienígena.

"¿Tenemos confirmación de que posee el artefacto alienígena?" El Comandante demando.

"El Sr. Zhang ha dicho que solo dará el dispositivo una vez que haya sido extraído y alojado."

El Comandante se cruzó de brazos. "Y quieren que envié un equipo a extraerlo."

La Portavoz asintió. "Correcto, Comandante. Sentimos que usted está mejor preparado para manejar esto, viendo como tuvo tanta experiencia con… desagradables… individuos como este, así como el hecho de que sea un dispositivo alienígena quizá le dé un vistazo a sus motivos o tecnología."

Incluso Bradford detecto el cubierto insulto, alzando la vista, frunciendo el ceño, y volviendo a mirar la Tableta. Por su parte, el Comandante tomo las riendas y no mostro ninguna emoción. Pensó que tener a Bradford en la sala quizá detendría esos comentarios pasivos-agresivos, pero aparentemente no.

"Me siento… alagado… de que piensen tan bien de mí," les respondió con un sarcasmo escondido. "Una vez que haya extraído a Zhang, ¿hay otras… instrucciones… para mí?"

"Si" La Portavoz entrelazo sus dedos. "Una vez que el dispositivo haya sido recuperado, espose a Zhang y prepárelo para ser transportado al ADX de Florencia para su detención y su juicio."

El Comandante parpadeo. A pesar de lo que pensaba, estaba impresionado. Usar a alguien así y después traicionarlo era increíblemente frio y más parecido a algo que el haría, en vez del Consejo.

Aun así, había un pequeño detalle. Zhang había hecho un trato con ellos por el dispositivo, y si bien él no se molestaría en ejecutar a cualquier que pusiera en riesgo a XCOM, no iba a traicionar a alguien que los estaba ayudando.

Aunque si alguien quería discutir la semántica, técnicamente era el Consejo que estaba renegando el trato y no el. Pero odiaba ese tipo de pensamiento. A pesar de lo que el Consejo creía de él, tenía estándares, y uno de esos era "no traicionaras al que te ayuda."

Aun así, no había razón para no tener tacto. Por ahora. "¿No estarían traicionando su palabra?" Le pregunto. "Presumo que ya han aceptado extraerlo y eso significaría aceptar su trato."

"Los archivos que nos han sido entregados lo incriminan diez veces," El tono de la portavoz se tornó duro, tanto que la sintonización no podía esconderlo. "Este hombre es responsable por millones de doras de daños, tráfico de drogas ilegales, contrabando, sin mencionar supervisión de operaciones de intimidación, asalto físico, y asesinato. Es un daño para la sociedad y no merece nuestra piedad o protección."

Las palabras definían a Zhang. Pero el sentía que estaban dirigidas a él. La hipocresía le dolía. Aparentemente estaban bien con él, un criminal de guerra declarado, llevando una organización paramilitar destinada a defenderlos de una invasión alienígena. ¿Pero se negaban a honrar un trato con un criminal cuyos crímenes no eran ni de cerca tan numerosos o altos por ser "moralmente correctos"?

"Ese quizá sea el curso correcto de acción si no hubiera una invasión," el Comandante les advirtió con cuidado. "Pero como así es, necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir. Mientras ambos pensamos que la justicia debe ser servida, un juicio ahora mismo es casi ignorar la amenaza verdadera, concentrándonos en venganzas personales," sacudió su cabeza en una incredulidad falsa. "Quiero decir, ambos podemos imaginar que tan poco profesional y egoísta seria eso, ¿no?"

La portavoz estuvo en silencio por unos minutos. Ni siquiera se molestó en esconder el veneno en su voz cuando respondió. "Obviamente, Comandante. Ambos podemos acordar en que de acuerdo a la ley, este hombre merece prisión, por lo menos, y probablemente la muerte. Un juicio totalmente imparcial. Tiene sus órdenes. El Consejo espera que las siga al pie de la letra."

La pantalla se apagó.

A pesar de la desconexión abrupta, el Comandante sonrió. Hacer enojar a la Portavoz se sintió muy satisfactorio y desconectarse sin siquiera un saludo quizá hasta se vea mal en ella.

Bradford dejo escapar un suspiro y se inclinó sobre la mesa. "Siempre son… ¿Así?"

Se giró para verlo. "No. El otro Portavoz que tienen es decente. Es decir, que hace su trabajo de forma imparcial."

Bradford sacudió su cabeza. "Supongo que esperaba que el Consejo sea más… amistoso… Supongo. Si no sabría mejor pensaría que tiene algunos enemigos."

"Los tengo," le revelo. "Si alguna vez estas en una posición de liderazgo, siempre tendrás enemigos. Es una parte inevitable del trabajo."

Bradford sonaba derrotado. Quizá. Supongo que nunca entendí con lo que tenía que lidiar. ¿Va a seguir sus instrucciones?"

Algunos verían esto como un dilema. El no. "Eso depende en si Zhang tiene el dispositivo alienígena," respondió firmemente. "Si lo tiene, no lo voy a entregar al Consejo. Si no lo tiene, loe entregamos."

Bradford le dio una tableta. "Solo basado de los archivos que nos envió como prueba, me inclino a creer que es legítimo. El Consejo no va a estar feliz con usted."

"Quizá." El Comandante alzo los hombros. "Pero hasta que me remplacen, voy a manejar esta operación y lo hare de la forma correcta."

Bradford asintió. "Entendido. Preparare uno de nuestros Skyranger."

El Comandante asintió. "Muy bien. Preparare un equipo."


La Ciudadela, Bahía de Ingeniería

Abby tomo el botiquín mejorado y frunció el ceño hacia el ingeniero que se lo estaba mostrando. "¿Así que usa estimulantes? Creí que esa línea de investigación había sido abandonada a causa de los riesgos de adicción."

El Ingeniero se fregó las manos entre sí. "Ese problema en particular fue un gran desafío y fue la primera cosa que arreglamos. Pero, honestamente, no hicimos nosotros el estimulante no adictivo. Agradécelo a Vahlen y su equipo por ello. Ellos fueron los que lo integraron al modelo actual, así como mejoraron las cargas que llevaba."

"Eso se lo aprecia," Abby estuvo de acuerdo. "¿Cuánto tiempo durara un soldado estimulado?"

El Ingeniero dejo descansar su barbilla sobre su puño. "Basado en la prueba con animales, desde tres a cuatro horas antes de que el estimulante pierda su efecto. Aunque no sabemos cómo funcionara en el campo de batalla."

Abby colgó el botiquín de su cinturón. "Gracias. ¿Cuánto faltara para que el resto de los botiquines sean mejorados?"

El Ingeniero sacudió su cabeza. "Eso tendrías que hablarlo con el Comandante. Lamentablemente no tenemos fondos ilimitados o recursos infinitos para hacer todo lo que queremos. Tenemos que elegir. Eres una médica, así que necesitas lo mejor que hacemos, pero no es económicamente posible mejorar cada botiquín."

Abby suspiro. "Entendible, supongo. ¿Shen va a pedir más inversión en alguna dirección en particular?"

"Quizá lo haga," admitió el ingeniero. "Hemos creado un nuevo tipo de mira que mejoraría drásticamente la puntería de nuestras armas. Probablemente vaya a impulsar algo que beneficie a todos los soldados en vez de una herramienta situacional." Encogió los brazos como pidiendo perdón. "Nada contra ti, pero creo que es así como lo ve el."

Por más que no le gustara, tenía sentido. Pero sentía que iban a necesitarla pronto y se preocupaba por qué pasaría si no lo lograba. Que era una posibilidad bien real, como la muerte de Paige les había mostrado.

La muñequera que vestía comenzó a vibrar. El Comandante las había distribuido recientemente para notificarles más fácilmente cuando iban a ser desplegados. Su corazón comenzó a latir a toda velocidad, enviando mínimos temblores por su suave piel. Era hora.

"Tengo que irme," le dijo al ingeniero. "Gracias, otra vez. Con un poco de suerte, no lo necesitare."

Asintió solemnemente. "Buena suerte."


La Ciudadela, Bahía del Hangar

Se había acostumbrado tanto a su armadura durante las últimas semanas que para este punto, era casi como una segunda piel. Ocasionalmente había estado en el campo de tiro pero la mayoría de su tiempo estaba devoto a aprender sobre el equipamiento médico y hablar con los soldados.

Se había visto legítimamente sorprendida al ver como ella estaba técnicamente más calificada que cualquiera de los médicos en plantilla para tratar heridas de batalla. Lo que les faltaba en graduaciones y diplomas, lo tenían en experiencia. Por ahora, ninguno de los soldados que había regresado heridos había necesitado su intervención, aunque le había echado un vistazo a algunas de las heridas.

Las armas alienígenas parecían utilizar algún tipo de calor concentrado o una tecnología de rayo. Se podía decir que eran láseres, pero luego de la autopsia sobre Paige, noto que sus armas no solo causaban más daño que la quemadura y la cauterización; el rayo también actuaba como un tipo de ácido que se esparcía disolviendo y derritiendo la piel.

La mejor explicación era la del uso de plasma. No debería ser posible usarlo en esta escala, pero no podía pensar en otra explicación para las heridas que había visto. Le pregunto a la Doctora Vahlen sobre ello luego de ver la evidencia provista. Parecía pensar lo mismo, aunque admitió que debía realizar otros estudios para estar segura.

Bueno, por ahora iba a seguir esta teoría y en respuesta se había equipado con equipamiento anti ácido y anti quemaduras, junto a su botiquín y sus pesados bisturís. Miro su pierna, donde el botiquín colgaba, asegurándose de que siga allí. Se sentía aterrorizada de accidentalmente olvidarse sus cosas, y como resultado, estaba constantemente fijándose.

Una vez que se sintió segura, tomo el casco encerrado entre sus brazos y se lo coloco en la cabeza al acercarse a la puerta del hangar. Escucho un familiar sonido y espero unos segundos mientras la interfaz se iniciaba. Los ingenieros le habían dicho que estaban protegidos para prevenir ataques de PEM, pero no estaba del todo convencida de que eso iba a funcionar.

La puerta al hangar se deslizo con un silbido, abriéndose, y la atravesó a paso firme. Al menos no era la última en llegar. Myra Rodríguez estaba esperando junto a Pete Chandler y uno de los nuevos reclutas… ¿Cómo era su nombre? ¿Jo-algo? Chisto dentro de su casco. Hizo de una tarea por lo menos recordar los nombres. Su frustración fue reemplazada rápidamente por interés cuando vio al cuarto miembro del equipo. El francotirador vestido en pura armadura negra.

Así que si existía.

El tirador misterioso había sido un tema brevemente debatido por unos días luego de que fue a una misión bajo el mando de Patricia. La parte más interesante era que nadie lo había visto desde entonces, llevando a algunos a pensar que ni siquiera había estado allí en primer lugar. El hecho de que tampoco había aparecido en el reporte post-acción era aún más raro.

Bueno, por lo que había escuchado, el tipo era un tirador excelente y seguía órdenes bien. Tampoco hablaba, por alguna razón, pero deseaba que haya superado eso para ahora. Traía con el otro maletín de armadura extra a sus pies, implicando… ¿Qué exactamente? ¿Una situación de rehenes o una extracción? Con suerte, Myra tendría algunas respuestas.

Myra la vio y asintió, su gris armadura reflejando pobremente las luces de la caverna. "Abby, bien. Casi todos estamos ya."

"¿Otra abducción?" Pregunto.

"Buena pregunta," respondió, algo irritada. Indico con la cabeza hacia el tirador misterioso. "Estoy bastante segura de que él sabe, pero hasta ahora se ha negado a informarme."

"¿Sabes algo sobre el?" Le pregunto. "Quiero decir, solo se lo ha visto una vez."

El tono de Myra se transformó en una mezcla de precaución y nerviosismo. "Es peligroso. Hay una razón por la que se mantiene alejado. Mira a su "nacionalidad"." Abby miro por debajo del collar de la armadura donde la bandera nacional del soldado debería estar y sintió como se congelaba.

"Ah," fue todo lo que dijo.

El crucifijo ensangrentado era una imagen que no querría ver otra vez. Pensó que ese símbolo había sido destruido cuando el equipo del Comandante había sido capturado, juzgado, y ejecutado.

Aparentemente no.

"Si," Myra confirmo con un tono derrotado. "Tenemos un terrorista trabajando para XCOM."

"Genial," exclamo Abby. "¿Qué está haciendo en XCOM?"

"Si tuviera que adivinar, probablemente esta acá por pedido de nuestro Comandante."

Frunció el ceño. "¿Por qué querría a un conocido terrorista?"

La cabeza de Myra se giró rápidamente y Abby juraría que podía leer la sorpresa detrás del casco inmutable. "¿No sabias? Bueno… okey. Como te lo digo… el Comandante que tenemos una vez trabajo para el Comandante terrorista."

Abby dio un paso atrás. "¿Qué?" Dijo, siseando. "¿Qué hace libre?"

"Según Liam, lo abandono y ayudo a capturar al Comandante cuando asesino al Vicepresidente." Explico Myra.

"Aun así," Abby sacudió su cabeza. "¿Por qué el Consejo pondría a alguien como el al mando de XCOM? ¿Seguramente hay mejores… personas… que un ex terrorista de las que elegir?"

Myra tomo su pistola y le echo un vistazo al francotirador. "No me preguntes. Pero entre nosotros, nuestro Comandante no hizo un mal trabajo hasta ahora."

"¿Cómo se enteró Liam sobre eso?"

"Él se lo dijo," Myra se encogió de hombros. "No ha intentado esconderlo. Sé que si le preguntas, te contara. Lo que me inclina a pensar que admite sus errores e intenta compensar por ellos, o nos engaña a todos."

Abby resoplo cuando le llego un pensamiento. "Supongo que completo un ciclo para él. Trabajo para el Comandante y ahora él es el Comandante."

"Me confunde un poco a veces," dijo Myra. "No sé porque el Comandante no usa su nombre. Habito, supongo."

"¿Vas a hacer algo sobre el?" Dijo, inclinando discretamente su cabeza hacia el tirador.

Myra enfundo su pistola. "Lo tendré vigilado. Si tan siquiera corre hacia el otro lado, voy a poner en funcionamiento la contingencia Jano. No voy a tratar con un psicópata como el tan ligeramente."

Abby se sintió aliviada de que Myra tuviera sentido común. La puerta del hangar se abrió con un silbido y otras tres personas la atravesaron. Adrián Francis, Pete Chandler, y su piloto, que la recordaba bien gracias a su peculiar nombre, Riley Ignis, o "Burning Sky".

Riley no perdió el tiempo. "¡Adentro!" Ordeno. "¡Tenemos una ventana de tiempo limitada!" La rampa al Skyranger descendió y Myra indico a todos para que entren.

"¡Ya escucharon a la piloto!" les grito. "¡Muévanse!"


Skyranger, en camino a Zona de Aterrizaje

Riley debe de haber estado apurado. Tan pronto como se engancho al asiento, los motores rugieron y tomaron vuelo. Sus dientes se juntaron y rasparon cuando el Skyranger tembló con turbulencia. Eso era algo a lo que aún no se acostumbraba. Incluso si sabía que no, algunas veces sentía que la nave se iba a despedazar en cualquier momento.

Pero luego de unos minutos, el viaje se calmó y comenzó a relajarse. Tanto como podía, viendo como probablemente iban a luchar en el futuro.

"Prepárense para el Comandante," Anuncio la voz de Burning Sky. "Conectándolo, ahora."

Eso fue rápido. El informe de misión normalmente esperaba hasta justo antes de desplegarse. Aunque, como veía, esta no era una misión normal.

"Al habla el Comandante al Equipo Bengala," La voz del Comandante rompió el silencio. "Esta misión fue un pedido especifico del Consejo. Su objetivo: Shaojie Zhang, de las Triadas chinas, ahora un fugitivo que busca a la ONU. Enviando la imagen."

Su interfaz visual parpadeo y una imagen de un hombre chino viejo y entrecano apareció en la esquina derecha. No sabía mucho sobre el crimen organizado en general, pero aun así, inmediatamente se sintió insegura de esta misión. ¿Y si era una trampa? El Comandante continúo.

"Zhang reporta tener en su posesión un dispositivo alienígena que clama fue adquirido por sus superiores. Aunque pudimos determinar su identidad, el dispositivo en su posesión es algo que no hemos podido descifrar. Tengan cuidado de una trampa. Si Zhang tiene el dispositivo, hagan que se ponga la armadura provista y ármenlo, entonces, llévenlo a la zona de extracción. Si no lo tiene, neutralícenlo, y tráiganlo a la Ciudadela para ser interrogado. Si no es posible, ejecútenlo."

"¿Deberíamos esperar contacto alienígena?" Pregunto Myra.

"Desconocido. No sabemos si la adquisición por parte de la Triada indica colaboración o simple oportunismo. La Triada probablemente note la ausencia de Zhang para cuando lleguen, así que esperen hostiles de todas formas. Quedan avisados de que la Triada probablemente intente usar el engaño para readquirir a Zhang y quizá aparezca disfrazada como agentes de la ley."

Myra se quedó en silencio durante unos segundos. "¿Esto significa que la Contingencia Thanatos entra en efecto?"

"Si, consideren esto una declaración formal."

"Entendido, señor." Declaró Myra.

Maldita sea. Abby se sacudió. Esperaba poder evitar esa contingencia. Tristemente, no parecía ser ese el caso. Bueno, no hay forma de que vayan a ejecutar a civiles solo porque actuaban sospechosamente, y no creía que el resto del escuadrón lo iba a hacer. No entendía su razonamiento para la contingencia. ¿De en serio pensaba que los soldados iban a abrir fuego contra personas por molestarlos y olvidarlo? No. Porque las personas no piensan así, y desde su experiencia, la mayoría eran razonables. Saber que tenían entre ellos a un hombre que había trabajado con el Comandante hacia que todas las contingencias tuvieran más sentido. Quizá estaba condicionado a prepararse para el peor de los casos, pero las descripciones y la forma en la que estaban escritas bordaban lo extremo.

"Esta es una misión sensible al tiempo, Equipo Bengala," Puso en énfasis el Comandante. "Ingresen, tomen al objetivo, y retírense. Buena suerte, Comando de Ciudadela, fuera."

Myra miro al tirador silencioso con el maletín de armadura a sus pies. "Sabes, pudiste habernos contado para que era y habernos salvado mucho tiempo."

Como lo esperaban, no dijo nada. Pero parecía divertirse con el comentario. Myra probablemente estaba girando los ojos, pero aun así, se giró hacia el resto del escuadrón. "Recibí la localización de nuestro objetivo y nuestra zona de aterrizaje. No está lejos, pero requerirá velocidad y precisión. Sigan mis órdenes al pie de la letra. No se desvíen de mis órdenes para nada." Ordeno, casi dirigiéndose por completo al tirador. "¿Entendido?"

"¡Si, Supervisora!" Respondieron al unísono. Myra los miro a cada uno.

"Adrián, Pete, Abby y Jo. ¿Lo dije bien?"

"Sep.," confirmo Adrián. "Quizá seas la primera en recordar el nombre de Jo."

El hombre en armadura marrón gruño. "Ni tanto. Todos recuerdan mi primer nombre por alguna razón. Pero no mi nombre completo."

Myra se encogió de hombros. "Perdón."

"No lo tomes como algo personal," Adrián la conforto de forma burlesca. "Supongo que es tan genérico que desaparece luego de unos segundos."

"Con el interés de romper esa teoría," interrumpió Abby. "¿Cómo es, exactamente?"

"Simón", dijo con un claro énfasis. "Es Simón."

"Perdóname," Pete alzo una mano. "¿Cómo era? Lo olvide."

Todos se rieron ante ello. Jo lo golpeo felizmente. "Hilarante, totalmente hilarante."

"Volviendo a un tema más serio," continuo Myra, inclinándose hacia adelante. "Un recordatorio de que solo porque la Contingencia Thanatos está activa eso no significa que vayamos a ejecutarla. Deben controlar sus disparos, aun con las órdenes del Comandante. ¿Entendido?"

Cada uno de ellos asintió en afirmación. "Entendido, Supervisora."

Bien por ella. Era bastante valiente de su parte desafiar directamente la orden de un superior de esa forma, especialmente viendo como todo estaba siendo grabado y observado.

"Supervisora del Escuadrón, esté al tanto de que la Contingencia Thanatos no es una orden, es una autorización. Solo lo aclaro."

Era lo más cercano a un castigo que había visto del Comandante. "Clarificado," Myra le informo al Comandante. "Le agradezco."

"Claro, Supervisora. Use su buen juicio."

La escuadra se mantuvo en silencio luego de eso. Esperaba que esto vaya sin problemas y que todos salgan de ahí sin tener que disparar una sola bala. Pero viendo su suerte, era poco probable.

"Aquí, Burning Sky, a Equipo Bengala. ¡Descendemos rápidamente! ¡Prepárense para desplegarse en treinta!"

"Entendido, Burning Sky," dio a entender Myra e indico al escuadrón. "¡Todos arriba! ¡Prepárense para desplegar!"

Hubo una multitud de silbidos y ruidos mientras se desenganchaban y preparaban sus armas. El balance de Abby no estaba tan ajustado para el despliegue así que todavía se agarraba de una de las manijas del techo del Skyranger. Un día iba a lograr mantener el balance como Myra.

"¡Aterrizando en cinco!"

El Skyranger tembló cuando golpearon el suelo. Con un silbido y el sonido del metal chillando, la rampa descendió.

"¡Vamos, vamos, vamos!" Myra grito mientras cargaban hacia la desolada calle.


China, Barrios Bajos de Hong Kong

"¿Debe ser así de tranquilo normalmente?" Susurro Abby mientras se abrían camino por las calles.

"No es un área pesadamente poblada," le informo Jo. "Además, dudo que alguien quiera molestar a seis soldados armados hasta los dientes."

"¿Y cuántos de esos "alguien" emplea la Triada?" Pregunto Adrián. "Si usan a gente pobre, ¿no?"

"Me sorprendería si no lo hicieran," admitió Jo. "Pero no saben porque estamos aquí, por ahora."

"Abby tiene razón," murmuro Myra. "Algo está mal aquí. Esto no está muy poblado para los estándares de Hong Kong. Más de siete millones de personas viven aquí, me cuesta creer que no hayamos visto a nadie aun."

"No lo creas." Murmuro Pete. "Veo a uno." Indico con su rifle hacia un hombre en un traje de negocios.

"Déjenlo solo," ordeno Myra. "No lo enfrenten a menos que el ataque."

Lo pasaron. El hombre apenas si reacciono, los siguió con la mirada, sus ojos oscurecidos por sus redondos anteojos, luego se giró, y se alejó caminando.

"Crisis evitada," murmuro Jo. "Todo limpio."

"Por ahora," reparo Adrián. "Esperemos que ese tipo no sea un informante."

Myra alzo un puño. "Edificio avistado. Prepárense para abrir una brecha."

El edificio apenas se lo podía llamar así. Apenas era cuatro paredes de concreto, un mohoso techo, y una puerta podrida, todo a punto de derrumbarse. Casi perfecto para esconderse. El equipo comenzó a ponerse en posición, pero Abby le tomo el brazo a Myra.

"¿Hace falta entrar a la fuerza?" le pregunto. "Además de la intimidación, no nos da nada realmente."

"Es procedimiento estándar," se defendió Myra. "¿Tienes una mejor idea?"

"Pónganse en posición," sugirió. "Déjame hablarle."

Myra se quedó quieta unos segundos, luego se relajó de forma imperceptible. "Bien. Pero si te dan un escopetazo desde el otro lado, es tu culpa."

"Gracias." Espero mientras Myra y Jo se posicionaban a cada lado de la puerta. Adrián y Pete se posicionaron detrás de una pared vecina y un bote de basura, respectivamente. El tirador había tomado su pistola y se escondió detrás de Myra. Ese maletín en su espalda debía ser agotador, probablemente se puso ahí para quitárselo de encima lo más rápido posible.

Abby golpeteo en la puerta varias veces. "¿Señor Zhang? Somos el equipo de extracción de la ONU," se detuvo por un segundo buscando la palabra correcta con la que terminar. "Um… ¿responda?"

"Entren." Una voz dura y con un pesado acento respondió.

Myra asintió a Jo y Abby retrocedió. Myra abrió la puerta y con el arma en alto, marcho dentro.

Shaojie Zhang estaba sentado en un dilapidado sofá mirándolos decididamente no impresionado a su entrada. Alzo una ceja. "Así que, ustedes son mis contactos. No creí que las Naciones Unidas tomarían mi oferta en serio. Pero nadie con miedo a las represalias hace una entrada como esa."

"Estamos intentando evitar represalias," añadió Myra. "Pero gracias. Clamas tener un dispositivo alienígena. Quiero verlo ahora."

"Claro," Zhang accedió y alzo una bolsa mediana con lo que parecía un cierre de huella digital. "No tardaran en reparar en mi ausencia," les advirtió bajando la bolsa. "Especialmente viendo como tengo esta cosa conmigo. Si me llevan con ustedes, es toda suya." Finalizo haciendo un barrido con su palma, con la bolsa colgando de sus dedos.

"Ese es nuestro hombre," Les dijo Bradford. "Equipo Bengala, preparen a Zhang y muévanse punto de evacuación."

"Entendido," Myra respondió e indico al tirador que avance. Este puso la bolsa en el suelo. "Señor Zhang, tenemos permiso para extraerlo de aquí. Por su seguridad, necesitamos que se coloque esta armadura."

Zhang se vio algo sorprendido ante eso. "Eso se… aprecia. Dudaba que a las Naciones Unidas les importara la seguridad de un criminal conocido."

"Agradécelo al Comandante," Jo le conto mientras se ponía la armadura. "Dudo que esto esté incluido en las instrucciones del Consejo."

Abby le echo un vistazo al bolso. "¿Dónde conseguiste esa cosa?"

"La adquirí de mi superior, aunque "robe" es la palabra apropiada. No estoy seguro de donde consiguió esta cosa, pero sé que estaba tomando precios de varios compradores, sin importarle sus intenciones."

"Pregúntale sobre el involucramiento de las Triadas con los aliens." Ordeno el Comandante.

Myra obedeció. "¿Tu jefe tiene un acuerdo con los alienígenas?"

Zhang se puso los guantes. "Lamento no poder responder eso. Es un hombre práctico y no haría algo así sin una razón. Pero una vez que vi el dispositivo, comenzó a temer las implicaciones. Lo que sea que el gano de los aliens… con solo intentar vender esta tecnología ya había vendido a la humanidad por su propia ambición." El disgusto en su voz era aparente.

Era hasta divertido. ¿Quién hubiera pensado que un criminal chino tendría tantos… principios? Zhang se colocó el casco y el tirador le dio un rifle. Myra lo observo con interés.

"Que… noble, de ti," le dijo, imitando el sentimiento de Abby.

Se encogió de hombros. "No me caractericen mal. He cruzado muchas líneas en mi vida, pero ahora todos enfrentamos a un enemigo común."

Bueno… a pesar de su historia, Zhang no parecía tan mal tipo. Aunque quizá sea solo una actuación, lo dudaba. No tenía que decidirlo ella, el Comandante haría eso.

"¿Listo?" Myra le pregunto a Zhang, quien le dio un cabeceo brusco.

"Lo estoy."

Myra apunto al tirador. "Toma posición sobre ese tejado," le indico a un pequeño edificio que sobre veía un cementerio. "Dispara a cualquier cosa sospechosa."

El hombre le dio el saludo del Comandante y corrió a cumplir sus órdenes. Myra les indico al resto que avanzaran. "Bloqueen sus comunicadores y tomen cobertura, entren en protocolo de Guardia y esperen mi orden. Zhang, quédate conmigo."

Cada soldado respondió afirmativamente, incluido Zhang.

Esto iba a tener que ser calculado perfectamente. Incluso cuando Myra llame al Skyranger no podía quedarse allí ya que, al contrario del resto de misiones, eso solo atraería el fuego enemigo y probablemente los ancle allí. Lo que significaba que deberían estar casi en la zona de evacuación antes de llamarlo y arriesgarse a un tiroteo.

Cada uno se movió lentamente. "Entrando en Guardia." Abby informo justo cuando estabilizo su arma.

Esperaron un tenso par de segundos. "Muévanse hacia delante," Myra ordeno cautelosamente. "Solo tomen buena cobertura."

Abby tomo posición detrás de una columna. Iba a darle una respuesta cuando un chillido extraterrestre rompió el silencio e hizo eco en todo el área.

Adrián dijo lo que todos estaban pensando. "¿Qué fue eso?"

Zhang no tenía dudas. "Vienen por mí."

"¡A sus posiciones!" Myra dijo siseando y cada uno de ellos descanso su rifle sobre las columnas o las tumbas.

"Tenemos un grupo de civiles acercándose." Jo murmuro y Abby miro para ver a un trio de hombres trajeados, iguales al que habían visto antes, acercándoseles. Eran extremadamente similares en proporciones y sus sombreros bombines los hacia ver como que habían salido de una película vieja.

"¡Dispárenles!" Insistió Zhang. "¡Están aquí para matarnos!"

"Esperen," interrumpió Myra. "¡Disparen tiros de advertencia!"

Abby disparo perdidamente a sus pies y la única respuesta fue de uno de los hombres, sus labios se estiraron hacia atrás, imitando una sonrisa. "Aun vienen…" dijo, dudando,

"¡Vienen más!" Pete advirtió mientras otro trio de los hombres raramente vestidos entraban al cementerio.

"¡Nos quedamos sin tiempo!" Zhang se quejó. "¡Abran fuego!"

Tres disparos consecutivos silbaron el silencio nocturno. Abby alzo la mirada para ver al misterioso francotirador recargando su humeante rifle. Pero lo que paso después sorprendió a todos. Los cuerpos de los "civiles" se sacudieron una vez, y como vapor saliendo de una tubería agujereada, una niebla verde salió de las múltiples heridas causadas.

"¡Abran fuego!" Grito Myra. Los imitadores humanos rindieron su acto y tomaron plateadas armas de plasma con una transparente línea verde que recorría cada lado. Se escabulleron por el cementerio y tomaron posiciones bien cubiertas contra ellos.

"¡Jo! ¡Pete! ¡Abby! ¡Supriman a un alíen cada uno! ¡Zhang y yo nos acercaremos!"

"¡Copiado!" Grito Abby. "Apuntándole al de la izquierda." La criatura pareció sisearle mientras se acovachaba evitando sus disparos.

La cobertura de uno de los seres colapso cuando las balas de Jo la impactaron, el alíen ni siquiera tuvo tiempo para reaccionar antes de que lo llenaran de balas.

"¡Uno menos!" Grito.

"¡Buen trabajo!" Lo felicito Myra. "Zhang, prepárate para disparar. ¡Granada!"

Con un lanzamiento por sobre el hombro, la granada aterrizo entre los alienígenas a cubierto. Ambos corrieron alejándose, pero no sin que uno sea despedazado. El otro se escabullo con balas volando a su alrededor. "No le di." Zhang murmuro disgustado.

Abby hizo lo mismo. El alíen era sorpresivamente ágil, saltando, dando vueltas y esquivando con facilidad. Pero no tenía que preocuparse. Otro disparo de francotirador sonó y la criatura se colapsó al suelo con un limpio agujero a través del corazón.

Parecía que las habilidades del tirador no habían sido exageradas.

"¡Vienen por detrás nuestro!" Adrián grito mientras apuntaba a otros cuatro aliens, dos a cada lado, saltando desde un edificio de dos pisos sin un momento de duda.

"¡Reposiciónense!" Ordeno Myra. "¡Elimínenlos!"

Abby se movió al otro lado de la columna, rezando que no estuviera a tiro de los otros dos alienígenas. Fuego de plasma verde atravesó cual rayo el campo de batalla. Un tiro cercano quemo el pasto cerca de su pie. Se quejó y devolvió los disparos.

El tirador intentaba conseguir un buen tiro, pero no parecía estar consiguiéndolo. Varios disparos sonaron, pero uno solo apenas rozo a las alienígenas. Ese en particular respondió inclinando su cabeza hacia adelante y… ¿Escupiendo? ¿Estaba escupiendo algo?

El raro proyectil de ácido verde fue muy rápido para que él lo esquivara y exploto justo al contacto, explotando en una niebla verde igual a la que los aliens exhumaban luego de morir. Vio la oportunidad y descargo su arma contra el brevemente descubierto alienígena.

Arriesgo echar un vistazo al tirador. Verdes ramificaciones se pegaron a él y respiraba y temblaba en una silenciosa agonía. El barril de su rifle se movía, pero se estabilizo por un segundo y disparo. Sin un sonido más, el retroceso lo lanzo fuera de su vista. Pero el disparo fue bueno, el alíen estaba muerto.

Miro a Myra. "¡Tenemos un caído!" le grito.

El resto del escuadrón estaba lidiando con los otros dos alienígenas, a quienes se les habían unido otros tres. Una nube de niebla indicaba que habían logrado matar a uno, pero los disparos de plasma llovían peligrosamente cerca de cada uno de ellos.

"¡Cuídalo!" Myra ordeno mientras suprimía a un alienígena. "¡Tenemos esto controlado por ahora!"

Luego de asegurarse que cada alienígena estaba ocupado, corrió hacia la escalera al tejado. Uno de los alienígenas debe de haberla avistado, porque varios disparos de plasma golpearon la pared de ladrillos, casi destripándola. La adrenalina bombeaba a través de sus venas mientras trepaba la escalera cada vez más rápido para evitar ser eliminada.

En el final, el tirador intentaba recuperar su posición. Corrió hacia él y se arrodillo a su lado. "¡Hey! ¡Hey! ¡Más lento! Tengo que tratar esto."

Alzo la mirada y podía jurar que estaba sorprendido. ¿Por qué lo estaría? Seguro que había cometido crímenes horribles, pero no merecía morirse ahora. Descolgó su botiquín de su pierna. "Ok, esto tiene que hacerse rápido. ¿Duele moverse?"

Se movió en el suelo mientras ella recordaba que no hablaba. Frunció el ceño. No había tiempo para esto. "Bien, bien. Asentí para sí, sacudí la cabeza para no. ¿Entiendes? ¿Duele moverse?"

Asintió.

Muy bien, eso era bueno y malo. Probablemente algún tipo de ácido, algo que creía que el botiquín debería poder arreglar sin problema. Las malas noticias era que sería increíblemente doloroso y no tenía idea de cómo se aguantaba esto en silencio. Pero lo bueno era que probablemente esté siendo disminuido por la armadura y no habría atravesado la piel.

"Perdón", se lamentó de ante mano. "Pero tengo que sentarte." Asintió y con un quejido, lo movió hasta que se estaba apoyando contra la protegida pared que daba al cementerio.

Una vez en posición, puso sus manos sobre el casco. "Muy bien, necesita-"fue interrumpida abruptamente cuando él le tomo el brazo con una mano de hierro. El mensaje era claro.

Casi había tenido suficiente. "¿Cuál es tu problema?" Le dijo seseante. "¡Estoy intentando salvar tu vida!" El simplemente apunto hacia el botiquín en el suelo. Detrás de ella, otro chillido alienígena indicaba uno menos.

Abby tomo enojada el botiquín del suelo y lo apunto como un arma hacia él. Debería funcionar de todas maneras, pero si algo salía mal, probablemente moriría sofocado o el ácido comería sus ojos y cerebro. "Idiota," le dijo mientras esparcía la niebla azul.

El efecto fue casi instantáneo. El temblor y los espasmos de dolor frenaron y vio su pecho subir y bajar varias veces. Unos segundos más tarde, se estiro para alcanzar su rifle y lo dejo descansar en la baranda. Miro sobre esta para ver a las alienígenas en posiciones flanqueadas.

"¿Estas bien?" Le pregunto.

Un disparo, un grito.

"Supongo." Volvió a decirle.

Comenzó a moverse para bajar, pero dudo. La ventaja de altura era claramente superior, y unos segundos de que su casco calcule la puntería confirmo que esta era una posición ideal. Con eso en mente, tomo una posición a la derecha del tirador.

"Myra, el caído vuelve al combate. Me quedo aquí arriba."

"Si, lo notamos," la voz de Myra era tensa. "Ni un momento temprano. Estas cosas no dejan de venir."

Abby desato una volea de disparos a una alienígena, que le dio al pasto bajo este. "¿Todos bien?"

"Por el momento. Pete recibió algo de daño, pero lo absorbió la armadura. Lo devolví al combate por ahora."

El francotirador tomo otro tiro que le arranco la rodilla al alienígena, haciendo que se caiga al suelo. Abby observo como Myra lo ejecutaba.

"Estos aliens pueden disparar algún tipo de ácido o veneno," le informo a Myra. "Los botiquines lo arreglan, pero solo tengo algunos disponibles."

"Entendido y- ¡Zhang! ¡Cuida tu izquierda!"

Abby observo horrorizada como uno de las alienígenas cargaba contra la posición de Zhang. La cosa esa se agachaba y esquivaba a través del fuego balístico con una fluida gracia y agilidad excepcional. ¡Simplemente no se les podía dar! Pero Zhang estaba preparado. El alíen comenzó a apuntar pero Zhang tomo la iniciativa y cargo contra él. Siseo sorprendido, una expresión que sería enervante para un humano y claramente cansadora, pero Zhang arranco el arma de las manos del alienígena y la tiro a un lado, destruyéndose en el proceso.

Zhang lanzo al alíen contra una columna cercana y hundió su pie contra la rodilla de este, que se partió como una rama seca. Incluso Abby se frunció cuando el alienígena dejo escapar un chillido innatural. Zhang continúo tomando el brazo y partiéndolo en el codo.

Sabía sin ninguna duda de que era de las Triadas. No muchos podían hacer eso con tal brutal eficiencia.

Zhang tomo la cabeza de la alienígena y le quebró el cuello. El cuerpo se derrumbó contra el suelo, la cabeza en un Angulo grotesco. Zhang retrocedió, con su rifle alzado. Abby espero la ráfaga de niebla verde, pero nunca llego.

"¿Esta muerto?" Myra demando mirando hacia allí.

"Yo… no se…-"Zhang se interrumpió y Abby se sobresaltó cuando el alíen alzo su mano que aún estaba bien y coloco su brazo de vuelta en su lugar y alcanzo su cabeza, doblándola a su posición original. Intento levantarse, pero Zhang descargo su arma contra él. Ahora la niebla aparecía.

"Nota para mí mismo," Murmuro Zhang, increíblemente tranquilo después de eso. "Combate físico es… inefectivo."

"¡Solo tenemos a uno más!" Grito Myra. "¡Abby! ¡Francotirador! Bajen aquí, llamare a Burning Sky."

El tirador indico para que ella salga primero, y así lo hizo. A la mitad de la bajada, escucho un agónico grito humano. "¡Jo! ¡Estado!" Demando Myra.

"¡Le dio a mi brazo-ahh! ¡Me escondo!"

"¡De camino!" Abby grito y salto de los últimos escalones al suelo. Asegurándose de que nada le disparaba, corrió hacia la posición de Jo. Se puso a su lado y retiro su botiquín.

Bueno, buenas noticias, no tendría que quitarle la armadura. Malas noticias. Lo que había sido una vez una buena porción de su ante brazo estaba quemado hasta el hueso. "¡Esto va a arder!" le advirtió mientras sostenía el botiquín sobre la violenta y burbujeante herida. "Ahí," extendió su mano que el tomo, casi partiendo la suya.

Tiro el spray por sobre la herida. El grito mientras la niebla azul caía sobre la herida. Se detuvo unos segundos más tarde y se sorprendió al ver una cobertura transparente sobre la herida. No era exactamente regenerar la herida, pero la protegía."

El tiroteo se detuvo abruptamente. Abby alzo la vista hacia el rugido del Skyranger sobre ellos. Ella, junto a Pete y un derrotado Jo dejaron escapar un festejo al verlo.

"¡Muy bien!" Myra recargo su arma. "¡Corremos hasta el! ¡No frenen! ¿Entendido?"

"¡Si, Supervisora!" Gritaron y el Skyranger aterrizo y la rampa descendió.

"¡Vamos!"

Cada uno corrió hacia el Skyranger y en menos de treinta segundos todos estaban a bordo.

"Burning Sky a Comando de Ciudadela. El Equipo Bengala tiene el paquete y están seguros. Regresando a La Ciudadela."

Entonces, la voz del Comandante los interrumpió. "Excelente trabajo Equipo Bengala. Ansío felicitarlos a cada uno personalmente a su regreso. Comando de Ciudadela, fuera."

Abby finalmente se dejó respirar. Habían terminado, todos estaban vivos, apenas. Le dio un vistazo de reojo a Zhang. Era útil y tenía información que XCOM necesitaba. Esperaba que lo valiese.

Y el misterioso tirador también le pesaba en la mente. ¿Quién era? ¿Por qué no hablaba? ¿Cuál era su historia? Le había salvado la vida, seguro eso la hacía merecedora de algo de explicación. Quizá el Comandante supiera algo más de él.

Sacudió su cabeza. Preguntas para después.

Ahora solo quería dormir.


Reporte Post-Acción

Operación: Dragón Fracturado

Personal:

Bengala 1 (Supervisora de Escuadrón): Especialista Myra Rodríguez

Estado: Activa

Muertes Confirmadas: 4
Bengala 2 - Especialista Abby Gertrude

Estado: Activa

Muertes Confirmadas: 2
Bengala 3 – Especialista Pete Chandler

Estado: Activo

Muertes Confirmadas: 3
Bengala 4 – Soldado Adrián Francis

Estado: Activo

Muertes Confirmadas: 2
Bengala 5 - Soldado Jo Simón

Estado: Herido (7 días)

Muertes Confirmadas: 2
Director de Misión: El Comandante

Piloto: Riley Ignis – Señal: "Burning Sky"

Artefactos Recuperados:

N/A

Personal Recuperado

Shaojie Zhang - VIP