Hola a todos/as!
Antes que nada, siento este mes sin actualizar, ha sido un poco caos. Un familiar hospitalizado, otro familiar muerto, etc. La verdad no tenía ganas de nada en ese tiempo y decidí tomarme las cosas con calma en vez de presionarme para nada. Por otro lado, no he tardado tanto no? xD
Y ahora pasamos con las buenas noticias! Oh si nena! Por fin ha llegado el momento más esperado de este fic! Hemos sufrido durante 10 capítulos pero por fin ha llegado! Agarraos los pantalones que cambiamos a rated M! Ya paro, ya paro XD Espero que supere vuestras expectativas, han sido dos semanas de arduo trabajo para que saliera lo mejor posible XD
Por cierto, quiero dedicar este cap a una amiga que lo está pasando mal por cosas que no diré. Probablemente estés leyendo esto bastante después de que esto se publique pero, te quiero marmotita, tu puedes! :D
Ya no me enrollo más y disfrutad de este cap tan rikolino. Gracias a todos por leer y dejarme bonitos reviews, os quiero :3
Disclaimer: Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 11
"Lo siento, me enamoré de ti"
Ya han pasado dos semanas desde la fiesta en casa de Hans. Todo ha vuelto a la normalidad. Toda tensión se ha disipado. Elsa y Anna al fin han terminado el trabajo de historia, pero eso no ha impedido que se vean tan a menudo como antes.
En casa de Anna...
- ¿Qué haces? - Pregunta una risueña pelirroja, sujetando dos vasos llenos de refresco en sus manos. La otra chica al escuchar su voz, despega la vista del teléfono.
- Estaba hablando con Olaf. Al parecer pilló un buen chico en la fiesta de tu novio. (Coge el vaso que le es entregado) Gracias.
- Me alegro por él. La verdad siempre me cayó muy bien... Por cierto, tengo una pregunta. - Pone el vaso sobre el escritorio y se sienta junto a su amiga en la cama. Con sus brazos rodea el blanquecino cuello y acerca sus labios al oído izquierdo de ella. - (Susurra) ¿Has encontrado ya la chica que te gustaría que fuera tu novia?
- (Sonríe tras unos segundos de silencio) ¿Nunca te cansarás de susurrarme al oído?
- Nop. Es algo superior a mi. (ríen) ¿Vas a contestar mi pregunta?
- Mm... Nop. - Contesta Elsa con falsa seriedad, mirando de reojo a la otra joven.
- ¿Por qué no? - Pregunta Anna poniendo la mejor cara de cachorrito posible.
- ¿Nunca te han dicho que hay cosas que es mejor no saber? - Sus ojos se encuentran. Una media sonrisa se forma en la boca de la rubia.
- Tan misteriosa como siempre. Pero, (vuelve a susurrar en su oído) te haré decírmelo. - Los ojos de Elsa se cierran momentáneamente cuando suspira. La pelirroja aprovecha para besar su cuello dulcemente.
- (Ríe) Definitivamente esa chica no sería bisexual. - Comenta medio bromista la rubia.
- ¿Por qué? - Pregunta Anna sonriente, para después besar su mejilla.
- Porque si me enamoro de ella y ella me deja por un chico, nunca tendré de una oportunidad de luchar por ella. Él siempre tendrá algo que yo nunca tendré. - Pronuncia esas palabras con serenidad pero, su corazón sufre al creer esas palabras verdad.
- Entonces también funciona al revés. - Su amiga la mira confusa. - Sería igual que si un chico se enamora de la chica bisexual, pero esta esté enamorada de otra chica. Ese chico nunca tendrá el equipamiento adecuado. ¿No?
- Pues... Nunca lo había pensado de esa manera. De todos modos, no es como si yo tuviera algo en contra de las bisexuales. Me enamoré de una después de todo. - Dice Elsa con una sonrisa, la cual es acompañada por la de la otra joven.
Anna reposa la cabeza en el hombro de la rubia. La otra chica bebe de su vaso en silencio. Varios minutos pasan tan rápidos como si fueran segundos. Ambas disfrutan la mera compañía de la otra sin necesidad de palabras.
- Gracias. - Dice la pelirroja con una amplia sonrisa en los labios.
- ¿Por qué? - Pregunta una igual de sonriente chica, aunque algo confusa. La joven aparta los brazos y ella aprovecha para dejar el vaso en la mesita de noche.
- Por abrirme los ojos. Antes era una hipócrita y cínica. Ahora lo sigo siendo, pero en menor medida. (Ambas ríen) Sinceramente, gracias por muchas cosas. Antes no podía ver todas las cosas buenas que tenía delante de mí. Llevaba años haciéndome la víctima con eso de ser la típica niña pija sin amor paternal, o de ninguna clase. Al principio quise culparte de todo lo bueno que me estaba pasando, quise idealizarte. Pero sin saberlo me hiciste abrir los ojos otra vez. Al fin pude ver las buenas personas a mi alrededor. Pude notar a Gerda, la cuál está por llegar (comenta al mirar de reojo el reloj sobre la mesita de noche); a Hans, que es un poco promiscuo, pero en el fondo es buana gente; a algunas de mis amigas que las tomaba por convenidas pero se importaban un mínimo por mi... Y también pude notarte a ti, que aunque no fueras mi solución para todo, si fuiste la solución a mi ceguera. Gracias por todas las cosas que dije y por las que aún no estoy preparada para decir. - En algún momento del monólogo, las mejillas de Anna se tiñeron de carmesí. Sus ojos, que anteriormente se dirigieron a la pared frente a ella, se reencuentran con los de su amiga.
- Si no hubieras querido cambiar de pensamiento, hubiera dado igual todo lo que hiciese. Así que en parte es tu culpa también. (Sonríen) De todos modos, tú también me abriste los ojos en otros aspectos. Supongo que gracias por hacerme ver las cosas de otro modo también. - Elsa se sonroja también. Las manos de la pelirroja acarician con ternura las rosadas mejillas.
- No quiero que seas mi sucio secretito. Bueno, nunca lo he querido pero ahora creo... Creo que ahora me importa prácticamente nada lo que piensen de mi por estar contigo. - Sus ojos brillan de emoción, los de la otra joven reflejan sorpresa.
- (Tras largos segundos de silencio) No sabes lo que estás diciendo. - Afirma la rubia con una amarga sonrisa. Sus manos acarician los de ella antes de aportarlas de su rostro.
- Sé perfectamente lo que estoy diciendo. No me importa lo que puedan decirme si estoy contigo. Nunca valolaré sus opiniones como valoro la tuya. - Contesta seria y molesta la otra chica.
- No, no lo sabes. No sabes cuánto pueden hundirte los comentarios hirientes día tras día. Créeme, sé de lo que me hablo. - Su mirada se dirige a cualquier parte excepto su amiga.
- ¿Prefieres que mienta? Porque yo no. Ya no tengo miedo de decir en voz alta cuánto te aprecio. Algún día tendré que ver el lado cruel del mundo. Y cuando ese día llegue, prefiero hacerlo mientras veo el lado más bonito de mi mundo.
Anna vuelve a sujetar la faz de la otra chica entre sus manos. Ahora para hacerla mirar a su rostro. Elsa muestra profunda preocupación en su cara. Sin embargo, la pelirroja la mira con una enorme sonrisa en su boca. Vuelven a perderse en los ojos de la otra, como tantas otras veces. El tiempo pasa, rápido o lento, no tiene importancia. Ambas enrrecierran los ojos cuando Anna acerca sus labios a los de Elsa. No obstante, la rubia aparta su rostro antes de que sus bocas se encontrasen.
- Elsa, no tienes ningún motivo para rechazarme. ¿Cuál es el problema? - Pregunta suavemente la pelirroja. Sus manos nunca abandonan su posición. La dulzura sigue presente en su sonrisa. Pero sus palabras suenan con leves rastros de dolor.
- No pasa nada. Es cosa mía, no te preocupes. - Responde ella sin nada mejor que decir.
- ¡Pues Claro que me preocupo! ¡No entiendo qué es lo que pasa! ¿Es culpa mía? ¿He hecho algo mal? ¿Cuál es el problema? - Reclama Anna, elevando levemente su tono de voz por cada palabra dicha.
- ¡El problema es que estoy enamorada de ti! - Dice Elsa en voz alta, prácticamente gritando. Aparta los ojos de la sorprendida mirada dirigida hacia ella. Su respiración es acelerada. No puede creer lo que acaba de decir. Los segundos pasan en silencio. - ¡Si, lo sé! ¡Es todo un cliché! ¡La típica lesbiana que se enamora de su mejor amiga hetero! ¡O bisexual para el caso! ¡Y sé perfectamente cómo acabará esto así que, antes de que me digas nada, me voy!
- ¿Qué? ¡Elsa, espera! - Responde Anna también en tono elevado. La otra chica ya se encuentra en el piso de abajo cuando ella vuelve a gritar. - ¡Elsa! ¡No puedes irte así sin más!
- ¿Tan segura estás de que no puedo? - Pregunta la rubia, con voz serena y clara, tras parar en seco y dirigir su mirada a la joven a centímetros de ella. - Mírame entonces.
- (Sujeta firmemente su brazo cuando esta vuelve a irse) No. Tenemos que hablar. - Ordena firmemente la pelirroja. Elsa se deshace del agarre con un brusco movimiento.
- No tenemos nada que hablar. Ya está todo dicho. - Tan pronto como las palabras salieron de su boca, se dirigió rápidamente a la puerta.
- ¡No es verdad y lo sabes! ¡Elsa! - Grita Anna prácticamente en medio de la calle. Ve como la otra chica se aleja velozmente. Intenta perseguirla mientras repite su nombre una y otra vez pero, se tropieza con alguien en el intento.
- ¿Peleas de amigas? - La pelirroja reconoce perfectamente la voz de la mujer con la que ha colisionado.
- No sabría decirte que clase de pelea es, Gerda. - Responde ella aún mirando la vacía calle por la que Elsa se fue. Siente cómo las lágrimas luchan por salir, junto con esa para nada agradable sensación en la garganta.
- Anda, entremos a la casa. Ya me contarás que ha pasado. - Responde la mujer con calma y dulzura.
Ambas se dirigieron al salón, para así poder hablar sentadas en el sofá. Varios minutos pasan, todo ese tiempo empleado en llamar y mandar mensajes a la rubia. Todos intentos fallidos, pues no hay respuesta.
- ¿Vas a contarme qué ha pasado?
- Elsa se me ha declarado y se ha ido sin dejarme decirle algo. - Anna reposa su cabeza en el sofá. Siente como si todo su cuerpo fuera un peso muerto. La mujer sentada a su lado posa su mano sobre la suya, en un intento de consolarla.
- ¿Y vas a dejar las cosas así sólo porque no te contesta las llamadas y los mensajes?
- ¡Por supuesto que no! Tengo... Tengo tantas cosas que decirle.
- ¿Y por qué no vas tras ella? - Pregunta Gerda con un tono dulce.
- Porque no me acuerdo bien dónde me dijo que vivía, y con la orientación que tengo, me perdería y estaría toda la tarde dando vueltas para nada. (Suspira pesadamente)
- ¿Y no conoces a nadie que te pueda llevar? - En ese momento, gracias a esas palabras, su cerebro dió con la solución.
- ¡Kristoff! ¡Los sábados se quedaba todo el día con su abuelo en el bar! ¿Qué hora es? - Pregunta Anna algo alterada y emocionada a la vez.
- Las... siete para y media. - Responde Gerda tras mirar su reloj de pulsera.
- ¡Perfecto! ¡Me voy, Gerda! - Exclama radiante la pelirroja, mientras se dirige al garaje.
- ¿En la moto de tu padre? - Pregunta sorprendida la rechoncha mujer al seguir a la joven.
- ¡Si!
- ¡Pero si no sabes montar en moto! ¿Tan lejos está ese bar?
- Mm. Está a varios kilómetros de aquí pero, no te preocupes, ya me las arreglaré. - Responde ella con una sonrisa.
- ¡Ah, no! ¡De eso ni hablar! ¡Tu te vas en autobús si quieres pero con la moto seguro que no! ¿No hay nadie que esté más cerca que te pueda llevar? - Protesta Gerda, arrebatándole las llaves del vehículo. Anna se encoge de hombros con una sonrisa.
Tras varios minutos esperando el autobús, y tras el largo trayecto en él, al fin llega a la ciudad. Aunque por mala suerte, u horrible orientación, se pierde y pasa una media hora dándo vueltas. Después de pedir direcciones varias veces, consigue llegar al establecimiento. Tal y como ella recordaba, lleno de gente que conversan animadamente con sus bebidas.
- ¡Buenos días, Anna! ¡Qué sorpresa verte por aquí! ¿Y Elsa? - Pabbie la saluda con un amigable abrazo, como siempre.
- Hola Pabbie. No, hoy no vengo con Elsa. ¿Está Kristoff por aquí? - Contesta Anna mirando a todos lados, sin encontrar al fornido chico. El viejo hombre la mira extrañado.
- Está en el. - Pabbie es interrumpido por el ruido de la puerta trasera. - Olvídalo, está aquí. ¡Kristoff!
- ¿Hm? ¡Hola Anna! ¡Qué sorpresa verte por aquí! ¿Y Elsa? - Saluda el muchacho con una amplia sonrisa.
- ¡Kristoff! ¡Necesito tu ayuda! ¿Puedes..? - Sus palabras son acalladas por un estruendoso ruido tras ella. Olaf había dejado la pesada caja llena de botellas sobre la barra.
- ¡Uf! ¡Dios, cómo pesa! ¡Yo no estoy hecho para estas cosas! Estas eras las últimas, ¿verdad? - Dice el ojiverde con claro cansancio en su rostro. Al levantar la vista puede observar a una alterada pelirroja mirándolo atentamente. - ¡Oh! ¡Hola Anna! ¿No está Elsa contigo?
- (Suspira) No, no está conmigo. Hace un rato se me declaró y salió de mi casa como alma que se la lleva el diablo, sin dejarme decirle algo. No me coge el teléfono y no responde a mis mensajes. ¿Alguno de los dos me puede llevar a su casa, por favor? No recuerdo bien dónde vive y tengo una orientación pésima. - Explica Anna, algo avergonzada.
- ¿Y cómo es que has llegado hasta aquí entonces? - Pregunta Pabbie tras un largo rato de silencio entre los jóvenes.
- Primero con el autobús. Yo quería con la moto de mi padre pero Gerda no me dejó. Decía que me iba a matar a mitad de camino. En fin, luego media hora dando vueltas y por último un rato de preguntar direcciones.
- Yo te llevo. Vamos. - Se ofrece Olaf, dirigiéndose fuera del establecimiento en seguida.
- ¡Buen viaje! - Se despiden nieto y abuelo en la puerta del bar.
El moreno le entrega el casco a la joven. Ambos se montan en el vehículo y la pelirroja abraza por detrás al muchacho. Es tan diferente a cuando va con Elsa. Tras el largo trayecto en moto, llegan a la entrada de la casa de la rubia. La chica le devuelve el casco a Olaf y se dirige rápidamente hacia la puerta.
- ¡Anna! No Le digas que te he traído yo, al menos no al principio. Sino no te dejará entrar y se enfadará conmigo. Tiene mucho temperamento esta chica, pero seguro que hablando lo solucionais. ¡Buena suerte! - Dice el ojiverde con una radiante sonrisa y ambos pulgares levantados.
- ¡Gracias! - Responde ella igual de sonriente. Una vez el joven se fue, respira fuertemente antes de llamar a la puerta.
- ¿Anna? ¿Qué haces aquí? Da igual, vete. No quiero hablar contigo. - Dice Elsa sorprendida y triste al abrir la puerta y ver a la pelirroja. Estaba dispuesta a cerrar la puerta, pero Anna la detiene sujetando la puerta con las manos.
- ¡Elsa, tenemos que hablar!
- ¡No! ¡Ya está todo dicho! ¡Si sigues así será allanamiento de morada! - Prácticamente grita la rubia, mientras sigue forcejeando con la otra joven.
Cual lagarto escurridizo, Anna se cuela por la puerta. Arrincona a Elsa contra la pared del recibidor y cierra la puerta con la otra mano. La pelirroja rápidamente sujeta las muñecas de la otra contra la pared. El silencio las invade. Nadie se mueve ni un milímetro, únicamente se miran mutuamente por largo rato. Anna acerca sus cuerpos, poniendo su pierna entre las de la rubia. El agarre se afloja cuando sus labios se unen suavemente. Muy en su interior Elsa lucha por parar la caricia, pero simplemente no puede. Es tan difícil luchar contra tu adicción número uno.
- Te amo, Elsa. - Dice claramente la pelirroja al romper el beso.
- Como amigas, lo sé. Humíllame todo lo que quieras, no voy a ser tu juguete. - Responde la otra chica, apartando la mirada.
- No seas idiota. Te amo de verdad. Y me parece increíble que de verdad pienses que quiero humillarte o usarte como un juguete. ¿De verdad me ves capaz de hacer ese tipo de cosas? - Ella se aparta levemente de la otra joven. Quitando el agarre en sus manos.
- Sinceramente, no. Pero ya no sé que decir. De verdad que no quiero hablar de esto. - Responde Elsa cabizbaja.
- Está bien. Sólo di que me amas mientras te beso. - Dice Anna sonriente, antes de besar dulcemente su boca.
- Tienes novio. - Escupe esas palabras sin pensar.
- Novio que dejaré mañana. Quiero romper con él en persona. - Responde ella con una sonrisa.
- Pero.
- Elsa. No eres un experimento para mi, no quiero usarte. Cuando digo que te amo, es porque te amo. Y es la primera vez que digo esto a alguien. ¿De verdad no me crees?
- Yo... No lo sé. No sé que pensar. - Su corazón nunca latió tan rápido ni con tanto júbilo. Ni en sus más remotos sueños habría imaginado algo así. Pero como se suele decir, la realidad supera a la ficción.
- Entonces no pienses. Sólo dame un voto de confianza. Quiero salir contigo, no con un chico rico como había hecho hasta ahora.
Eternos segundos pasan, todo el tiempo mirándose una a la otra. Por un momento el miedo del rechazo se apodera de Anna. Pero un ferviente beso despeja toda duda. Sus cuerpos vuelven a unirse, ahora a causa de Elsa. La noción del tiempo se pierde beso tras beso, caricia tras caricia, sonrisa tras sonrisa.
- ¿Quién de los dos te ha traído? - Pregunta la rubia entre risas.
- Olaf. ¿Cómo lo sabes? - Responde la pelirroja sonriente, para después besar su mejilla y abrazar aún más fuerte su cuerpo.
- Tu orientación es horrible y dudo mucho que te acordaras de mi dirección después de tanto tiempo. Siempre quedamos en tu casa, ¿recuerdas?
- (Ríe) ¿Estás enfadada?
- Mm, no. Aunque probablemente lo hubiera estado si lo hubiera sabido desde el principio.
- ¿Por qué? - Cuestiona Anna tras besar el blanquecino cuello.
- Porque, lo quiera admitir o no, soy muy cabezota e irracional cuando me pongo en modo antisocial. - Responde ella entre risas, debido a las cosquillas provocadas por la otra joven. Un profundo beso vuelve a unir sus bocas.
- ¿Debería detenerme aquí? - Pregunta la pelirroja casi en susurros. Su agitada respiración no la deja hablar apropiadamente.
- No. - Responde la rubia, antes de morder el labio inferior de la otra chica. - Pero dime por Dios que tienes el teléfono apagado.
Ambas ríen en los brazos de la otra. Tras una leve mirada, Elsa coge su mano y la dirige al salón. Justo antes de llegar al blanquecino sofá, se detienen. La corva de la rubia está a centímetros de la pequeña mesa de cristal. Desliza sus manos por la grisácea y ancha camiseta de manga corta de Anna. Abraza su espalda delicadamente, mientras los pecosos brazos se aferran alrededor de su cuello. Sus labios vuelven a unirse, mientras sus dedos descienden por la tela. Pronto puede sentir los cortos pantalones vaqueros bajo sus manos. Entre beso y beso acaricia sus glúteos lentamente. Sonoras exhalaciones escapan de los rosáceos labios de la pelirroja.
Elsa aparta sus cuerpos tenuemente. En sus manos se encuentra el móvil de Anna, antes situado en el bolsillo trasero de su pantalón. Segundos después deja el teléfono, ahora apagado, sobre la mesita tras ella. Una sonrisa aparece en ambos rostros al mirarse nuevamente a los ojos. Poco tardan en unir nuevamente sus cuerpos, así como sus labios. Sin separarse, se encaminan hacia la habitación de la rubia. La puerta del cuarto está situada a unos pocos metros del sofá, sin embargo, la corva de Anna colisiona con él. Ambas caen en meros segundos.
- Culpa mía. - Dice la pelirroja entre risas. Elsa le responde con una sonrisa y un tierno beso.
- ¿Cama o sofá? - Pregunta la rubia tras darle un dulce beso en la mejilla.
- Cama. Quiero ver tu habitación. - Le da un último beso antes de levantarse de ella. La ayuda a incorporarse y la conduce hasta la puerta de su habitación.
- Después de ti. - Dice Elsa sonriente, invitándola a pasar a sus aposentos.
Anna entra sin titubear. Lo primero que ve es una hermosa habitación con el blanco como color predominante, tanto en las paredes como en el mobiliario. La clara madera del suelo le da un ambiente hogareño. A un lado se encuentra la amplia ventana, brindando gran iluminación a la estancia. Junto a la ventana está un pequeño canapé blanco con tapicería en capitoné. En el centro se haya la enorme cama, cubierta de sábanas azules con notas musicales color blanco estampadas. Sobre la cama cuelga el cuadro "El beso de Favole", y a ambos lados de ella se encuentran pequeñas mesitas de noche. Al otro lado de la habitación está un modesto escritorio blanco acompañado de una silla azul. Por las parades están puestas varias fotografías de ella bailando con sus amigos. Antes de darse cuenta si quiera, la pelirroja es llevada a la pared suavemente. Justo al lado de ellas se encuentra la gran estantería repleta de material audiovisual y libros, y en el otro lado está el ropero.
La rubia pone una mano en la pared, junto a la cabeza de Anna. Su otra mano acaricia la sonrojada mejilla mientras besa fervientemente sus labios. La pelirroja posa sus manos en las caderas de la otra. Rápidos dedos sujetan la camiseta de color azul marino, manga corta, y con el logo de los Rolling Stones dibujado en ella. Pronto el chaleco abandona el blanquecino cuerpo, para acabar tirado en el suelo. Las manos de Elsa se desplazan por el cuerpo de Anna con pasmosa lentitud hasta acabar sobre los glúteos. La pelirroja acaricia las mejillas del rojizo rostro; y suspira al sentir la cálida boca en su cuello, regalando húmedas caricias allá por donde se posa.
- Elsa. - La llama, casi en un susurro, con los ojos cerrados, y una pequeña sonrisa dibujada en su rostro. Al abrirlos de nuevo puede ver a una hermosa rubia arrodillada, besando su vientre mientras desabotona su pantalón.
Dientes se clavan suavemente en su cadera cuando la prenda cae finalmente al suelo. Los vaqueros, junto con los zapatos, son apartados por Elsa en seguida. Una vez más su boca besa el pecoso cuerpo con vehemencia, ahora rumbo hacia sus labios. Anna intenta desasir el pantalón de tela de color azul oscuro de la rubia. Resulta ser una tarea realmente complicada cuando ella desprende la camiseta de su cuerpo y luego la besa con una pasión abrasadora. Elsa lame y besa lentamente su escote mientras retira el sujetador de la cálida piel. La pelirroja abraza la cabeza de la otra y gime cuando el placer la abruma. La rubia se descalza sin dejar de besarla, ahora en los labios.
Sus manos tocan la sedosa piel con locura. Es tan intoxicante, tan adictivo. Sus pálidos y delgados dedos sólo desean tangir más de tan suave lugar en su cuerpo. Ya no saben dónde acarician, dejó de tener sentido cuando sintieron derretirse por completo. Sus instintos parecieron fusionarse, pues a la vez parecieron tener el mismo pensamiento o deseo. Ambas sostienen las nalgas de la otra, con el único fin de que sus cuerpos se acercaran todo lo posible. Es tanta la pasión derrochada que sus cuerpos no aguantan más el estar de pie.
Elsa vuelve a poner una mano en la pared, y esta vez abraza fuertemente a la chica con la otra. La rubia acaricia el aterciopelado pecho con su mano libre. La pelirroja posa su mano en la de ella y suspira con deleite, mientras la joven besa su cuello. Elsa retira la mano de la pared y en su lugar abraza la espalda de Anna con ambas manos. La pelirroja la atrae hacia ella y la besa apasionadamente, antes de empujarla suavemente, quedando así a meros centímetros de la cama. La rubia voltea a la chica y la tumba lentamente en la cama.
Anna se incorpora y vuelve a la tarea de desabrochar sus pantalones. Elsa sonríe ante la actitud de la chica, así que tras devorar su boca una vez más, se levanta y termina de quitarse la prenda. Sus cuerpos semi desnudos se abrazan por instinto. Sus labios se unen una vez más, hasta que el aire abandona sus pulmones por completo. La rubia en seguida devora su cuerpo con las suaves caricias de sus manos y el húmedo cariño de su boca. Todo el pecoso torso es mimado sin descanso por Elsa. De su garganta salen innumerables sonidos de placer. Sus ojos se entreabren, sus manos buscan acariciar el rubio cabello, así como su boca anhela besarla una vez más.
Anna busca torpemente el enganche del sujetador, pero Elsa es más rápida y se lo quita de inmediato. Rápidamente la pelirroja agarra la prenda y la tira al otro lado de la habitación. Ambas sonríen ampliamente por el gesto de Anna. Las fogosas caricias vuelven, ahora lentas pero excitantes. Besos vuelven a ser regados por el pecoso torso. La traviesa mano de la rubia se desliza viajera por el cuerpo de la pelirroja, hasta adentrarse en la ropa interior. La boca de Elsa amenaza con descender, sin embargo es reclamada por la pelirroja al atraer su rostro hasta el suyo. Los gimoteos son acallados entre incansables besos, más el placer y la irregular respiración la hacen suspirar con deleite. Ambas sonríen en el silencio de las caricias.
Aunque la dicha sea enorme, la espera casi parece eterna. La rubia se apodera de la última prenda puesta en el cuerpo en llamas. Una vez más la ropa vuela por los aires, aterrizando en cualquier parte del suelo de la habitación. Elsa mima la parte más sensible de Anna con sus dedos, al igual que sus labios y lengua acarician con parsimonia la ingle de una de sus piernas. La pelirroja agarra con fuerza las mantas. El placer la inunda como jamás habría imaginado que lo haría. Lucha por reprimir ese sonido gutural nacido de su garganta. Pierde esa batalla rápidamente al unirse la boca de la rubia, tras una suave mordida en el interior de su muslo. Las caricias son tan lentas, pero hacen arder su cuerpo cuál fuego inextinguible.
Sus labios la traicionan y pronuncia su nombre entre suspiros, algunos de ellos ahogados. Lo ruega, una y otra vez, que la bese. Su petición es cumplida, Elsa devora su boca con hambre pero a la vez con lentitud. Sus manos abrazan la blanquecina espalda, necesita la cercanía de sus cuerpos casi tanto como el respirar. Sus perlados dientes muerden el cuello, y su rosada lengua acaricia después la zona. Anna la abraza más fuertemente, deleitada por los cuidados de su amante. Sus dedos apretan aún más la blanca piel, está tan cerca. Su boca libera el último gemido, su espalda se arquea y sus uñas arañan inconscientemente la espalda de la chica. La pelirroja busca sus labios aún con la falta de aire. La besa todo lo que puede, está ahogada pero no puede evitarlo.
- Te amo... Elsa. - Susurra Anna entre jadeos. Vuelve a besarla fugazmente entre sus brazos. Elsa sonríe enternecida y besa su mejilla con cariño.
- Yo también te amo. - El sólo decirle esas palabras con una sonrisa la llena de júbilo. No existen términos más acertados para describir todos los sentimientos albergados por ella.
La abraza hasta recuperar el aliento perdido. Pero la pelirroja, incansable, besa sus labios con adicción. Sus cuerpos perlados de sudor se ciñen con deseo. Las manos de Anna acarician sin pudor todo su cuerpo. Con una mano acaricia su espalda, y con la otra acaricia bajo la fina tela. Sus caderas se acercan aún más debido a la pelirroja. Con sus dedos bordea la ropa interior. Desde su posición no puede retirar la prenda pero, por suerte la otra chica se percata. Elsa se sienta entre las piernas de Anna y comienza a quitarse la última prenda de su cuerpo. La joven es detenida por las manos de la pelirroja, que impaciente la desviste tras incorporarse.
Con rapidez Anna sujeta las caderas de la rubia y la atrae hacia ella, haciendo que se siente en su regazo y rodee su cuello con los brazos por instinto. La pelirroja besa y acaricia todo su cuerpo con apetito insaciable. Con su lengua recorre el blanquecino pecho hasta llegar a la garganta, la cual muerde y besa sin control. Casi pareciera que el deseo la descontrola por completo hasta llegar a su boca, donde se tranquiliza con cada roce de sus lenguas.
- Ya sabes que es mi primera vez. ¿Algún consejo? - Pide Anna entre jadeos tras el apasionado beso.
- Sólo haz lo que quieras. - Responde simplemente Elsa con una sonrisa.
- Vale, pero si hago algo indebido me lo dices.
- (Ríe suavemente) Que si. - Acepta risueña la rubia, para luego besarla tiernamente.
Sin pensarlo dos veces, la pelirroja concentra toda su atención en el torso de la chica. Su boca inexperta acaricia sus pechos con seguridad. Tras ello, tanto sus labios como sus dedos, descienden para besar su abdomen fugazmente y acariciar pausadamente sus caderas. Y vuelta hacia arriba, donde la ardiente piel espera impaciente sus mimos. Sus manos ascienden hasta la pálida espalda. Sus labios se unen otra vez, lentamente, disfrutando del más mínimo movimiento. Despacio Elsa recuesta a su amante, sin dejar de besarla pausadamente. Sitúa ambas manos a cada lado de la cabeza de Anna, y esta la abraza en respuesta. Despacio el pecoso escote es lamido por la rubia. Ambas sonríen antes de besarse, desbordando afecto por doquier.
La pelirroja levanta el torso mientras sus lenguas se acarician anhelante. Anna cambia de posturas con tanta parsimonia como realiza cada pequeño movimiento en el esbelto cuerpo. Una de sus manos agarra con fuerza el muslo de la rubia. Sin mucho esfuerzo hace flexionar su pierna, la cual acaricia hasta llegar a la ingle. La abundante humedad acoge sus delgados dedos. Poco después Elsa se ve obligada a romper el beso para exhalar. La pelirroja la mira complacida y jadeante. Está extremadamente nerviosa por explorar terreno desconocido, sin embargo no deja que el miedo la controle. Sus dedos temblorosos se adentran en su parte más sensible, arrancando un tenue gemido de su garganta.
Anna besa suavemente su boca sin que su mano cese el movimiento. La rubia por otro lado no puede evitar jadear ante las lentas caricias de la pelirroja. Sus lenguas se acarician levemente y ambas sonríen. El placer y la alegría las inunda en cada roce de sus pieles, en cada beso de sus labios, en cada gemido, en cada minúscula gota de sudor que refleja todas sus acciones minuto a minuto. Anna besa su barbilla, lame su cuello, muerde su piel; el deseo la consume. Caricias, sonrisas, besos, suspiros; este sólo es el principio de una larga noche de pasión desbordante.
Q&A
SnowQueen18: Suele pasar jejejej XD Obviamente seguiré la historia, aunque no prometo que no vaya a ver ningún parón, una nunca sabe lo que puede pasar XD Un saludo desde España! :)
KarlaKym: Y ya te estaba extrañado a ti T.T Otro cap marchando con extra de zukulentoso! xD Un abrazo enorme amiga! :D
Anonimo215: Nah no te preocupes, no tienes que pedir perdón xD Doy motivos de sobra para que piensen eso jejejej (debería cambiar xD) Sigh, me gustaría tener más tiempo para leer y te acompañaría en El enganche con ese fic XD Si quieres puedes decirme los fics elsanna que te has leído y haber si conozco uno que tu no y te lo recomiendo :) En cuanto a las canciones, buenas noticias! Puede que necesite tu ayuda en el próximo no, el siguiente cap. Tengo alguna que otra canción pensada pero nunca viene mal tener alguna más para comparar :) Ya no digo más que hago spoiler xD Y tras muchos capítulos de interrupciones, al fin el M! Sé que lo estabas esperando demasiado! XD (espero que esté a la altura xD) y en cuanto a la Elsa dominante, well, no sabría decirte si lo es mucho o no XD pero tuve en cuenta tu opinión, eso cuenta no? XD Em, no importa hacerte el favor, sólo que ocurren varias cosas. Si me lo dices cuando ésto termine, no tendré manera de contactar contigo para darte mi respuesta definitiva o los detalles. Lo otro que pasa es que en las votaciones ya está puesto oficial que son elsanna y eso no va a cambiar, sería injusto para los que quieren esa historia elsanna y que de repente ya no lo sea. La verdad no tengo nada en contra de escribir chicoxchica pero tiene que ser un ship que me guste, obviamente no escribiré algo que no me gusta. Lo bueno es que tengo algunas ideas más, en cuanto tenga la historia pensada más sólidamente, haré la sinopsis y te puedo dar a escoger cual quieres que sea de tu ship chicoxchica si te parece :) Yo te recomendaría que me dijeras tu favor al completo, si no quieres por aquí, en mi perfil tienes mi correo electrónico. Te respondería 1 día como máximo de tarde. Dicho todo esto, espero que todo haya quedado en claro :) Chao! Un saludo de mi parte! :D
Yomi Lovesyuri: Jejejej pues hazlo mujer, yo me lo leería XD Tranquila miarma, Este fic no se abandona (sólo va con retraso inesperado xD) Aish gracias, que me sonrojas XD Por cierto, ví tu perfil. Yo también soy ultra fan de bubbline (fue canon, si!) y también pensaba eso de Kim Posibble XD Es que es mucho subtexto en ambas series! XD Puede (no prometo nada) que cuando tenga tiempo lea tus fics y te deje un review :) Amemos el yuri todos/as juntos/as con amor! XD Un abrazo y Un saludo sis del yuri! :D
