Hola!! Rapidito y como patada de loco, les dejo este micnicapitulo, que decidi desdoblar para que la espera no sea tan larga… los restantes vana ser asi de cortos, asi que a no desesperar… no es falta de inventiva, es solo que mi computadora y yo no nos llevamos bien… espero que les guste… perdonen las faltas de ortografia o si en el apuro algo se me pasó… es solo para complacerlos.
Capitulo 12
No le llevó mucho tiempo llegar hasta la cabina telefónica, acceso de las visitas al Ministerio de Magia. A estas alturas, poco le importaba, que lo vieran, y romper su promesa de nunca más pisar ese lugar. Una voz aterciopelada le daba la bienvenida y, mientras marcaba los códigos para entrar, golpeó con impaciencia su varita contra el muslo derecho, haciendo que chispas doradas se estrellaran contra el suelo. Estaba demasiado nervioso, y para peor, esa maldita sensación de vacío no dejaba de angustiarlo, logrando de a ratos desquiciarlo. Trató de que su respiración se serenara, quitarse toda reflexión de su cabeza, pero era en vano. Cada segundo su piel se erizaba en la nuca, y un solo pensamiento le venía a la cabeza, Ginny, y detrás de ese nombre, la palabra peligro; y luego otro pensamiento le inundaba su cerebro, pero este, era más oscuro, mas violento, y estaba dedicado a cualquiera que pudiera hacerle daño a "su ángel". Una vez que la cabina llegó al atrio, no tuvo inconvenientes de aventurarse por los pasillos hacia el ascensor. El vestíbulo se encontraba desierto. El guarda de la puerta no estaba, era domingo así que difícilmente hubiera alguien que lo detuviera. "Como si hubieran podido hacerme perder un segundo" pensó, cuando apretó el botón del ascensor. Trató de pensar… Ron estaba algo serio cuando lo llamó, y conociéndolo, era seguro de que algo grave había sucedido… Trató de no lanzar una maldición cuando el ascensor no venía a su encuentro rápidamente. Imaginarse que a Ginny le había sucedido algo grave, era lo más recurrente. Y después la sombra de Dean Thomas aparecía en esa misma imagen mental, junto con unas ganas terribles de provocarle mucho daño; defender lo suyo. El sonido del ascensor al llegar lo sacó de esa nube de especulaciones. Pulsó los botones, y cerrando los ojos, trató que la angustia que lo acometía desde que recibió el mensaje de Ginny no lo dominara. Ron no debía ver su debilidad… Tenía que mostrarse sereno y casi indolente. Suspiró mientras el ascensor lo llevaba a destino. Mostrarse como si la situación no le causara desasosiego y temor, iba a ser lo más difícil.
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"Estoy muy enojado contigo… y tú sabes que cuando me enojo, te mereces un castigo…"
Ginny cerró los ojos. Sabía lo que venía después de esa frase. El siempre la repetía cuando quería hacerla sentir culpable. Y aquella última vez, fue lo último que escuchó de Dean, antes del primer golpe... el primero y el último. Aquella noche había corrido con suerte. Su varita estaba cerca y había logrado defenderse de ese animal. Esta vez, tenía el presentimiento de que no iba a salir airosa de su encuentro con su antiguo novio. A pesar del terror, trató de mostrase serena. Dean no debía verla asustada. Sabía que si ella mostraba algún signo de terror, sería como facilitarle a Dean el combustible, y eso sería letal para ella y su bebé. Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas al pensar que pudiera pasarle algo a su pequeño… y Harry no sabia nada.
Abrió los ojos. Dean se movía de un lado al otro, farfullando y gesticulando, mientras blandía la varita a diestra y siniestra. Ginny miró alrededor del cuarto. Era su antigua casa. Tenía los muebles dispuestos como la última vez que lo había visto. Como aquella noche en que no quiso volver. La noche en que lo dejó. Sus brazos estaban atados a cada lado del cabecero de la cama. Dean había atado sus pies juntos. Y el muy desgraciado, había colocado un gran espejo en el techo. La imagen que podía ver de ella, era parecida a eso reos a punto de ser crucificados… Mientras se movía, Dean se pasaba la mano por el cabello y en algunas ocasiones, hablaba casi en susurros. Ginny no tuvo ninguna duda de que estaba desquiciado. Agradeció que Dean no se enterara que lo estaba observando, tratando de buscar algo, probando sus ataduras… quizás si tenía suerte, él en su locura, no la habría atado bien, y esa posibilidad no podía dejarla escapar… debía irse inmediatamente… cuando se movió un poco, Dean, se detuvo y la miró; y la sonrisa que le brindó, le quitó toda esperanza de salir esta vez, sana y salva. "Que Merlín me proteja", fue lo último que pensó cuando su ex novio se acercó hasta la cama, blandiendo la varita, y con rudeza, le quitó la mordaza…
- Ginny… mi adorada Ginny… - Dijo farfullando – Has sido una chica tan mala… - movió la cabeza – no es normal que trates al único hombre que te adora en este mundo, de esa manera- suspiró - ¿por qué me has abandonado? No sabes lo perdido que me encuentro sin ti…
- Dean… por favor…
- ¡Cállate!! – gritó, y le tomó una de las piernas, cerrando la mano como una garra, refregándolas tan fuerte que Ginny hizo una mueca de dolor – te he extrañado tanto… - la miró a los ojos – ¿tu me extrañaste, mi amor?
- Sabes que si… - mintió para calmarlo. Pero logró el efecto contrario.
- ¡Mentirosa! – rugió y cerrando el puño, le golpeó la rodilla. Ginny ahogó un grito de dolor, se mordió los labios tan fuerte, que estaba segura que iba a sangrar. Las lágrimas se agolparon en los ojos castaños, pero no iba a demostrarle debilidad – eres una zorra mentirosa… - se acercó a su cara, y tomándola con fuerza, la obligó a mirarlo – mira en lo que me he convertido por ti… - le pasó la lengua por la mejilla, Ginny no podía ni respirar del asco – zorra maldita… me dices que me extrañas pero no quieres verme… te mereces todo lo que te voy a hacer… y mas…
- Dean… por favor… si quieres que hablemos, suéltame… - dijo tranquila.
- No nena… no soy tan idiota… - levantó su cabello y le mostró una cicatriz – ¿ves esto? – rió – esto es lo que me dejaste de recuerdo la última vez que te di una oportunidad… no voy a ser tan tonto para que luego venga el inútil de tu hermano y me mande a Azkaban…
- Pero si sigues con esta actitud, volverás a ese lugar… - dijo serena – y tú no quieres eso…
- Pero tu si, ¿no? – se levantó – no creas que soy tan estúpido – fue hasta el armario y sacó un cinturón… - sé que tienes otro… te he visto con esa cara de felicidad… luciendo hermosa…
- No es verdad – se acercó jugando con el cinturón y sonriendo.
- No trates de jugar conmigo bonita… - dijo amenazadoramente – No te conviene – acarició con el frío cuero su estómago. Ginny dejó de respirar… - pero ya no es momento de hablar del pasado… - sonrió – como te dije, te has portado muy mal… me has engañado… me has abandonado, te has revolcado con vaya a saber que idiota… - se acercó y se detuvo a un palmo de la cara – dime algo… - la besó, metiéndole la lengua. Ginny contuvo como pudo las nauseas que le provocaba el olor a alcohol que emanaba la boca de Dean – ¿A él también le dices Harry mientras te folla? – Acercó la boca a su oreja – te voy a hacer pagar todas y cada una de las veces que sufrí por ti - le lamió el lóbulo – te voy a hacer sentir en el cuerpo lo que viví en Azkaban… - se levanto, golpeando el colchón con la hebilla del cinturón. Ginny cerro los ojos al escuchar el chasquido, a centímetros de su cadera – no sabes lo que camine, buscándote… hiciste muy bien en esconderte… me dolían los pies de tanto caminar… noche y día, esperando de pie en la puerta del ministerio… cambiando mi fisonomía… para que los imbéciles no me encontraran… pero tu eras muy hábil… te me escapabas… ¿quieres saber como me dolían los pies Ginny? – se subió al colchón y comenzó a saltar encima de los tobillos de Ginny, saltando y riendo, mientras Ginny, gritaba de dolor… - dime con quien estas… dime con quien diablos me engañas…
- Dean… por favor… - Dean saltó, y quedó sentado a horcajadas, hundiendo su varita en la mejilla. Ginny largó todo el aire de los pulmones en un jadeo.
- ahhh... suplicas – dijo él – quizás lo que quieres es que te deje una pequeña marca… así harías juego con el idiota que siempre amaste, y que nunca te llevo el apunte… - Le tapo la boca con la mano – ¿lo hacemos Ginny? ¿Te hago una cicatriz como la de tu gran amor? – Rió - pero la mira sería grandiosa… porque en vez de acordarte de él, te acordarías de mi… si, ¿por que no? – se levantó y caminó hacia la puerta – pero creo que no te mereces que te la haga con una varita… sería limpia y perfecta… - mas risas – y tu mereces sufrir…. – abrió la puerta – creo que abajo hay un cuchillo que me servirá para el efecto que quiero lograr en tu bella carita – la miró, y le lanzó un beso al aire – no me extrañes… estaré aquí en un minuto. – y cerró la puerta. Ginny por fin pudo lanzar unos cuantos sollozos, y rogó porque a alguien se le ocurra venir a rescatarla, lo mas pronto posible…
*********
El elevador se detuvo en el segundo piso, mientras la voz de la misma mujer que le diera la bienvenida, le anunciaba que había llegado a destino. El cuartel general de aurores. Respiraba entrecortado. Si no hubiera sido tan estúpido de perderse ocho años por una mujer que no se lo merecía, ese hubiera sido su futuro… ser auror… pero ahora que escuchaba solo el sonido de sus botas resonando, por el vasto y silencioso pasillo, no pensaba en lo perdido… pensaba en Ginny… en lo que necesitaba para vivir. Ya en la puerta del cuartel, trató de serenarse. Al abrirla, Hermione estaba sollozando, en los brazos de Ron. El señor Weasley y su esposa, estaban con el rostro afligido. Los demás Weasley estaban desperdigados por la oficina de Ron.
Hermione de repente, se abalanzó a sus brazos, pero Harry lejos de abrazarla, la apartó delicadamente, y sin emitir ningún saludo a los presentes, se dirigió directamente hacia su amigo
- ¿Qué ha sucedido? – y sin esperar respuesta agregó- ¿Dónde esta?
- Harry… - dijo Ron –Aun no sabemos…
- No me mientas… - rugió, y lo tomó de las solapas de su túnica – ahora mismo vas a decirme que le sucedió…
- Cálmate – dijo Ron separándose y acomodando su ropa – no ganamos nada si nos ponemos…
- Mira… – dijo acercándose otra vez, con ganas de sacarse la rabia con la cara de su amigo, pero Arthur lo detuvo.
- Así no Harry… - El se separó del señor Weasley y lo miró a los ojos.
- Usted no… - dijo murmurando.
- Si, entiendo como debes sentirte… - dijo serio – pero si al menos no tratamos de mantener la calma, es difícil que podamos entender lo que sucedio a nuestra hija… - suspiró – acabamos de llegar y Ron no quiso decir nada hasta que tu estuvieras aquí.
- No te veo comenzar a cantar, pajarito… - dijo Harry con sarcasmo, mirando a Ron. Y luego se sentó cerca de Hermione.
- Bien...- dijo Ron – Ahora no es tiempo de ponernos nerviosos…
- Tu me pones nervioso – dijo Fred – Ahórrate los discursos de autoayuda y dinos que sucede con Ginny.
- Alguien la secuestró – dijo parco.
- No "alguien" - dijo Harry- sabes perfectamente que Dean la tiene… - se levantó – y si no me dices exactamente donde la tiene, te juro que removeré toda Inglaterra para encontrarla…
- Harry…
- No me resulto tan difícil con Voldemort… - Agregó – ese inútil debería estarse pudriendo en Azkaban por lo que le hizo, y tu…
- ¡Yo no pude hacer nada!! – dijo Ron.
- ¿De que están hablando? – dijo la señora Weasley. Harry se sentó ofuscado y miró hacia una estantería. La señora Weasley miró a su hijo – ¿Ron?
- Ella no quiso… - Trató de excusarse pero Harry no iba a dejarlo tranquilo.
- Mire Señora Wesley, – dijo Harry – Dean era un maldito hijo dp... violento con ella – Ron suspiró – Y lo último que hizo fue golpearla… y aunque ella lo dejó, no lo denunció para que se pudra en la cárcel…
- ¿Ron? – dijo el señor Weasley pálido.
- No fue porque no quisiera… – dijo él abatido – habría matado al bastardo, pero Ginny no quería que ustedes se enteraran…
- Y ahora – dijo Harry – no es hora de lamentarnos por el pasado… - miró a Ron – lamento ser tan grosero… - Ron asintió – pero no puedo quedarme sereno sabiendo que ese infeliz puede estarle haciendo daño a… - su garganta de pronto se cerró. Pensarlo era una cosa, pero decirlo en voz alta le quitaba el aliento… - Háblame Ron – murmuró suplicante – dime que tienes alguna idea de donde puede tenerla…
- Lo último que supimos fue que ella desapareció… Alguien la vio por última vez en el parque… y traté de localizarla a través del GPS de su teléfono.
- No entiendo – dijo la señora Weasley – ¿GPS?
- Sistema de posicionamiento global – le dijo Arthur – te dice donde está alguna persona en el mundo, o te ubica en algún lugar del mundo.
- En realidad ese tipo de rastreo se hace a nivel satélite…-dijo Hermione, - el teléfono de Ginny no tiene ese, sino otro sistema que triangula la señal entre tres antenas de telefonía… no es a ciencia cierta exacto, pero nos dio una idea…
- Estaba en HidePark, la última vez que su teléfono emitió una señal…
- Como sabias que… - dijo Harry.
- Como te dije, recibimos una denuncia… - dijo Hermione – Alguien se contactó con Ron por medio del patronus…
- Si, Mundungus…
- ¿Que?
- Si Harry, al parecer, el desgraciado se hace pasar por un linyera, y suele estar los domingos en el parque tratando de que alguien le de una moneda, o tratando de hacerse de algo "ajeno"… fue quien vio la escena de una mujer discutiendo con un tipo y luego desaparecer.
- Si, y al acercarse vio que en el forcejeo había quedado un bolso.
- Quiero hablar con él…
- Harry…
- ¡Ahora! – Ron mandó una orden con su varita, e instantes después un joven, traía del brazo a un andrajoso tipo, al que Harry reconoció por su desagradable olor a sudor y alcohol, y su pelo color naranja desvaído y con canas. Mundungus, se acercó de mala gana, pero al encontrarse con Harry palideció. – Bien, desagradable rata… parece que el destino se emperra en cruzar nuestros caminos…
- Chico… - jadeó.
- Tienes alguna información que quiero – se acercó. Su mirada fría, su voz grave y sin emoción alguna. Ron y Hermione habían conocido esa faceta de Harry, y no era nada bueno cuando la exteriorizaba.
- ¿Cuanto puede valer que te la de? – dijo él tratando de sonar valiente. Harry se acerco y lo asió del cuello.
- Harry, no – dijo Hermione, pero él la detuvo con la mirada. Ella se quedo quieta y se acercó a Ron –
- ¿Tu vida te parece un precio razonable, Mundungus? – dijo con una leve sonrisa, arqueando la comisura del labio.
- No hay necesidad de ser tan violentos – dijo nervioso
- Me estas haciendo perder tiempo y lo que es peor para ti, la paciencia… dime lo que sabes sobre la mujer
- Estaba en el parque, y ella apareció de repente… - tartamudeó – estaba algo mal… no la reconocí porque ha cambiado bastante… - sonrió a Arthur – entonces llego este tipo
- ¿Como era el tipo?
- Moreno, alto, cara de loco – dijo convencido – se acerco a la mujer, le dijo algo, ella trato de soltarse, entonces le pego un golpe en la frente.. – Harry se tensó – y luego desapareció con ella
- ¿Algo mas?
- Hizo un hechizo antimugles, pero como yo era mago… pude ver todo – Harry aflojo su agarre. Mundungus pasó su mano por el cuello para mitigar el dolor. – me acerque porque vi que en el jaleo, ella dejo su bolso… fue por sus credenciales, que me di cuenta que era "pequitas"…- dijo lastimeramente.
- ¿Pequitas? – dijo Harry
- Así le decíamos a la pequeñita… sirius y yo – sonrió – ella era como una pequeña hadita…
- Que mas…
- Bueno, me contacté con el chico Weasley, porque sabia que era auror, Y luego se apareció en el parque… y lo demás es que estoy aquí… y bueno…
- Gracias mundungus… - dijo Arthur dándole la mano.
- Yo… - era evidente que el desastroso mago quería decir algo más, pero el final se quedó callado.
- Yo trate de ver si a través del GPS, podía encontrarla, pero es inútil…
- Debe haber una forma… - dijo pasándose nervioso y frustrado, la mano por el cabello.
- Harry…
- ¡DEBE HABERLA!!! – rugió – no podemos quedarnos así… - miro a su amiga – Hermione – se acerco – tu siempre tuviste buenas ideas…
- Lo siento Harry… - dijo ella llorando.
- Ella no puede… - se quedo callado. Demonios, el había sido bueno en esto… el había sido bueno para investigar… había tenido éxito para encontrar a Voldemort y derrotarlo… el no podía quedarse quieto… Golpeo con fuerza un escritorio.
- A menos que… - levanto la mirada para ver a su amiga…- Podemos hacer un rastreo mágico… a través e su sangre.
- ¿De que estas hablando Hermione? – dijo ron.
- Existe la posibilidad de que podamos encontrarla por medio de la sangre… es como una especie de rastreo… al igual que el GPS, pero mágico
- No sabíamos que existía algo parecido. Es mas, los aurores no tenemos conocimiento de ese tipo de procedimiento – dijo Ron mirando a su mujer.
- Es porque es algo que diseñamos entre Ginny y yo, y esta en proceso de experimentación, para ser aprobado.
- Cuando…
- No es importante saber cuando lo estaban desarrollando... – dijo Harry con un dejo de esperanza en su voz – lo importante es saber si podría funcionar… - la miro – como funciona?
- Bueno, - dijo Hermione en un carraspeo, y se acerco a un mapa de las islas británicas- Es un sistema muy simple… solamente tenemos que poner una gota de sangre de un familiar de la persona perdida, en una obsidiana, esta después de un hechizo, se desliza por el mapa hasta el sitio donde podría encontrarse la persona perdida.
- Es una idea…
- Si, descabellada, pero Ginny pensaba que no todos los magos tienen aparatos celulares muggles, así que pensamos en diseñar algo simple, barato, y fácil de usar.
- Eres una genio… - dijo Harry – hagámoslo
- Si, - dijo Ron y se corto el dedo.
- Espera… es mejor si la sangre pertenece a alguno de los padres - Ron se chupó el dedo y dejó su lugar al padre. Hermione, puso el mapa sobre el escritorio, y sacó de su bolso una pequeña cajita, que tenia una piedra negra, que pendia de una fina cadena de oro.
- Hermione, que clase de piedra es esa?-
- Es una obsidiana. – sacó de la cajita la piedra con cuidado - esto es algo ilegal aun, espero que nadie se entere.
- ¿No ves con cara de soplones? – dijo George – estoy pensando en que este invento podría hacernos millonarios… - miró a Fred – ¿como no se te ocurrió? – este arqueo los hombros
- Suficiente – dijo Arthur, y se corto el dedo, dejando que una gota, embebiera la piedra negra.
- ¿Por que una obsidiana? – dijo Harry
- Ginny me hizo creer, que estas piedras son energéticas – dijo Hermione, y luego sonrió – aunque últimamente tengo la leve sospecha de que la sugirió, simplemente por estas piedras la pierden - la obsidiana rodó por encima del mapa. Tenía una forma de trompo. Hermione apuntó con su varita y dijo – "in contra" – la piedra se paró en su punta y comenzó a deslizarse lentamente hasta un punto determinado…
- Es ahí – dijo Harry mirando detenidamente el mapa – ella está ahí.
- Si – dijo – pero no se con certeza en que localidad…
- Pondríamos tener un mapa de esa localidad y ver si funciona a grandes escalas…
- No lo creo…
- Ellos pasaron un tiempo allí – dijo Ron, algo cortado.
- ¿Que quieres decir? – dijo Harry- ¿allí vivían? – Ron negó con su cabeza.
- Dean tenia una casa de campo allí y ellos pasaban algunas temporadas en esa casa… - suspiro – allí la encontré cuando él… - bajó la mirada.
- Pero no creo que sea tan estúpido – dijo Harry y luego miró a Hermione – ¿como podríamos comprobar? – Ella frunció el ceño y luego dijo casi sin darse cuenta.
- Tal vez tu sangre nos de una pista, Harry…
- ¿Para que quieres mi sangre? – pregunto confundido.
- Bueno, Ginny está embarazada, por lo tanto el bebé tiene parte tu sangre – dijo ella mirando perdida el mapa. Cuando levantó la mirada, todos los ojos en la sala la observaban raro
- ¿Que bebé? – dijo Harry algo aturdido por las palabras de su amiga.
- Oh, rayos… dijo Hermione – Ginny va a matarme…
- Ella... - Harry quedo pálido de repente…
- De que bebé hablas… - dijo Ron.
- Ella quería decírselo a Harry hoy… - Hermione se defendió - apenas estos días se enteró que estaba esperando un bebé, y bueno…
- ¿Por eso estaba tan nerviosa cuando me hablaba por teléfono? – Su amiga asintió, con las lagrimas a punto de salir,
- Lo siento harry – Este sin decir nada levanto la obsidiana y la limpio de la sangre de Arthur. Rasgo el mapa, dejando solo l aparte donde la piedra había apuntado la posible localización de Ginny, y apuntó con su varita.
- Engorgio… - dijo serio. El mapa aumento su tamaño, dejando visible calles, manzanas. SE corto la palma de su mano y empapo la piedra, arrojándola indolente sobre el mapa. Apuntando con su varita pronuncio las palabras. La piedra de un tirón quedo erguida sobre una manzana. El levanto la mirada. Tenia los ojos verdes mas oscuros que de costumbre. Localizo la cara blanca de Ron, y este asintió. – No quiero a nadie más en esto. Solo Ron y yo iremos alli.
- Harry…
- No señor weasley – dijo levantando la mano – solo necesito a Ron – arrugo el mapa – Tu vas a encargarte de Ginny – Ron asintió – yo voy a sacar la basura afuera. – y sin decir nada mas, apresuro el paso para salir de la sala
- Ron… - alcanzó a decir Arthur
- No te preocupes papá – respondió – trataré de que no se le vaya la mano
- No – dijo Arthur serio – Deja que lo mate de la peor manera…
Nota de la autora: Mas suspenso… no dejen de leer el capitulo final, el próximo y si hay un epilogo!! Amor por contrato… no desesperen, no dejo nada inconcluso. sobre la tecnologia, si me equivoque con el GPS, lo lamento... me lo explicaron bien, pero quizas lo entendi para el diablo... asi soy yo medio tarada para esto de las tecnologias...
sobre el el sistema de posicionamiento global magico... bien, lo vi en esa serie de tres hermanas brujas, pero ellas lo utilizaban para rastrear demonios... y a mi me gusto la idea para hacerlo pero con personas... vamos los magos tienen que tener alguna manera de rastrearse, no?
Y a ti que eres de catalunia y escribes con la i, leo tus reviews y espero que me mandes un PM, para saber que es lo que quieres que te conteste...
visiten amortentia(punto)org, pagina de Harry y Ginny en español. Besos a Sandra y vicus...
