COMO TENER UN BEBE… Y NO MORIR EN EL INTENTO
By Ly Malfoy
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Capítulo 12
LOS POTTER
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No sabían cuántas horas pasaron en la sala de espera, parecía que con la frecuencia con que estaban ahí, debería ser más fácil, pero no, nunca lo era. Tenía la esperanza que nunca pasara de nuevo… Es algo que no le desearían por nada ni a nadie, aún a los Malfoy.
Nadie dijo nada por horas, Harry estaba desesperado y ansioso, quería estar con ella, ignorando a todos los médicos, solo quería saber de ella. ¡Que tontos al no darse cuenta de cuanto significaba esa chica para él! Lo tuvieron en frente y no lo vieron. No quisieron verlo. Lily solo vio lo que quería ver, ¿pero James? No le dio importancia, después de todo, solo era una niña…
Pero ahora… Ni siquiera sus padres, a los que intentaron localizar se presentaron, no quisieron escuchar nada que tuviera que ver con ella, ¿de verdad eran así de despreciables? Poco podía juzgar, ¿no la trataron ellos de la misma forma?
Sirius habló con él hacía unos días, y entendió su punto, pero no evito alegrarse cuando escucho que se iba a casar con Chang, sin embargo, ¿qué pasaba con su hijo? ¿Qué iba a hacer con Ashley?
Todo el grupo de amigos que solían juntarse no se había separado de la sala, ni de Harry, esperando mostrar un poco de apoyo en esas circunstancias, incluso Luna permanecía en el hospital, cuidada de cerca por Ron, pero no se podían quitar de la cabeza, que a pesar de estar ahí, ella estaba sola, sufriendo todo el proceso… tanta sangre, no podía ser bueno…
Una puerta al final del pasillo se abrió, saliendo un hombre en bata blanca, Harry se acercó de inmediato, junto con sus padres, tratando de interpretar la expresión del doctor.
— ¿Cómo está?
— ¿Es su marido? — Asintió sin titubear — ¿Puede acompañarme? — se alejaron unos metros.
Todos estaban expectantes, desde su posición no escuchaban nada, así que se confundieron aún más unos segundos después, cuando Harry salió corriendo hacia el pasillo, perdiéndose de vista. James volvió a acercarse al médico.
— ¿Qué sucede? — el médico suspiro. —Doctor, vimos cuanta sangre perdió, ¿Cómo está él bebe? Él…— el doctor negó.
—Los bebes están bien, gozan de buena salud, el pequeño tendrá que pasar unos días en la incubadora, por seguridad, pero la pequeña está en perfectas condiciones.
— ¿Son… son dos? — susurro Lily llevándose las manos a la boca.
—Así es, ¿no lo sabían? — todos negaron. —En unos minutos podrán verlos.
— ¿Y Ashley? — murmuro James. El médico suspiro y negó lentamente…
—Ha perdido mucha sangre, sus órganos no responden como deben…— No siguió hablando, consciente que ya nadie le prestaba atención, estaban sumidos en sus propios pensamientos.
— ¿Eso qué significa? — susurro Lily atontada.
— Probablemente no sobreviva a esta noche. — suspiró cansado.
— ¿Qué paso con Harry? — pregunto James ansioso.
—Quería verla, le recomendé que no, para que se hiciera a la idea pero…— volvió a negar. —Lo siento mucho.
— ¿Qué sucede? — Sirius y Draco se acercaron a paso rápido, recién llegados del aeropuerto —Vine lo más pronto posible, estaba en España.
—Yo regreso de Boston— Draco le hizo una mueca a su compañero recién llegado. Nos encontramos afuera — guardo silencio al ver sus rostros — ¿Qué pasa? — Como nadie le contestó se acercó de inmediato al doctor. — ¿Qué paso?, ¡Es mi hermana! — el doctor respiro profundo.
—Hubo complicaciones.
— ¿De qué tipo? — Cuestiono Sirius. El doctor respiro profundo.
—Lo siento mucho, si lo hubiésemos sabido antes, podríamos haber hecho algo…
— ¡Dígalo Claro! — grito Draco.
—Yo me encargo Justin— El recién llegado se enfrentó a todos los ojos que lo recorrieron. — Soy Eriol Hirawizagua. Fui el medico que llevo su embarazo.
—Me importa muy poco quien eres, solo quiero saber cómo esta. — murmuro Draco feroz.
—Ella… — se le quebró la voz —No va a despertar. El shock fue general, Draco y Sirius no atinaron a moverse unos segundos.
— ¿Por qué? ¿Cómo…?— Eriol bajo la cabeza. Les hizo señas para que se le acercaran. Draco estaba en una nube de irrealidad, sin estar consciente de lo que pasaba a su alrededor, ni siquiera comprendió cuando había agarrado al Médico de la solapa y aplastado al muro. Sirius intentaba que lo soltara, pero no creía que lo fuera a lograr.
— ¡Suéltalo! ¡Lo vas a matar!
— ¡Un precio justo por la vida de mi hermana!
— ¡No seas idiota, Draco!
— ¿En que se equivocó? ¡Ella dijo que todo iba bien!
—Eso parecía, lo que paso es un caso entre un millón. No se presentaron síntomas, Así que lo detectamos tarde — a Eriol se le quebró la voz. — ¡Era mi amiga! — Ahogo un sollozo — ¿Crees que no la hubiese protegido de todo cuanto pudiera? ¿Crees que no hice todo lo posible? —Sirius aprovecho la confusión de Draco y soltó el agarre.
— ¿Qué paso? — Eriol se sacudió, intentando concentrarse, eso era algo que sabía, podía hablarlo, y recuperar un poco de confianza.
—Hace unas semanas, en el último eco, cuando vimos que eran gemelos, descubrí que el parto iba a ser complicado—carraspeo — Sufría algo que nosotros llamamos Placenta Previa. — cada vez se concentraba más —Significa que la placenta se movió a tal grado que comenzó a aplastar los otros órganos de su cuerpo, éstos intentaron acomodarse, de tal forma, que se movieron de su lugar… a eso se debió el sangrado excesivo. Habíamos preparado una cesárea para la siguiente semana, en un embarazo de ese tipo, lo mejor es una cirugía antes de cumplir la fecha establecida, o los órganos sufrirían un daño mayor. Sin embargo por alguna razón el parto se adelantó, cuando llego con el sangrado intentamos la cirugía, pero el pequeño ya estaba en el canal de parto. — Eriol se sacudió la tristeza, reflejando un orgullo hacia la mujer que antes no había tenido oportunidad de mostrar —Ella lo hizo extraordinariamente bien para el dolor que debía estar sufriendo. La pequeña nació minutos después. Pero… estaba hecho, le hemos hecho una operación para intentar restaurar el daño pero…— volvió a negar —Todo depende de ella, pero está muy débil… No creemos que sobreviva— Draco dio unos pasos atrás.
—No es cierto, no se supone que debía terminar así… no mi hermana…
—Lo siento…— negó salvajemente. Culpándose a sí mismo —Si hubiésemos tomado más medidas…
— ¡Es tu culpa!
—Ya basta Draco. No es su culpa. Por lo que he leído es muy raro que ocurra y existen situaciones muy remotas en donde no se presentan síntomas— Eriol asintió.
—Nada nos indicó que esto podría pasar…— Draco se dejó caer al piso, recargándose en el muro mientras gruesas lágrimas llenaban sus ojos, inesperadamente, fue Hermione quien se acercó a abrazarlo y susurrarle palabras consoladoras.
—No se culpe doctor. — suspiro Sirius triste.
— ¿Podemos ver a los niños? — pregunto una llorosa Lily. Eriol iba a contestar cuando Sirius se adelantó.
—Preferiría hablar antes con usted. Existen ciertos asuntos que hay que arreglar— Eriol asintió y se alejaron lentamente.
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En una especie de habitación, Ashley se sentía plena y feliz, parecía que todo a su alrededor estaba en sintonía con su plenitud y paz espiritual, jamás se había sentido de esa forma, libre, sin inhibiciones y con la seguridad que estaba haciendo lo correcto.
Nadie la iba a extrañar, nadie la necesitaba a ella específicamente, con los arreglos que había hecho Sirius, sus hijos estarían con buenas familias, que los amaran como ella y Harry no habían sido capaces de hacerlo, así que todos sus asuntos estaban en regla, no tenía ningún asunto pendiente, solo le quedaba esperar.
Había escuchado de situaciones como la suya, donde una esencia se desprendía de un cuerpo y podía ver lo que pasaba a su alrededor, a la espera que regresara a su cuerpo, o bien pasara a otro lado, ¿existía el mas allá? Nunca había sido muy dada a la religión, una decepción más para sus padres, y nunca le había interesado mucho informarse de ello, ¿Cómo iba a imaginar que ella moriría? Ni siquiera había tenido la oportunidad de ver a los bebes… sus bebes…
Unos pequeños que no tenían la culpa de nada de lo que había pasado, y que sin embargo, Harry y ella habían culpado de todo lo que les ocurría… su error, como se habían acostumbrado a llamarlos…
Un tirón en el pecho le hizo sentir culpable, — suspiro — hubiese sido bueno ver sus rostros una vez, solo para saber si se parecían a ella, o quizás a Harry, había escuchado a Eriol decirle que eran parejita, niño y niña… seguro a Harry le hubiese gustado que se llamaran Lily y James, claro que a ella le hubiese gustado algo como Aqueron, era su libro favorito y a pesar de que era un hombre que había sufrido mucho, era fuerte, un dios, y había tenido su final feliz… y ella, quizás Lehia, era su segundo nombre, pero le gustaba mucho, solo que la mayoría olvidaba que lo tenía…— volvió a suspirar — Deseaba verlos…
Un enorme hueco apareció frente a ella, que permanecía sentada, muda de asombro, nada en la habitación le había indicado que eso se podía, pero de pronto, en ese hueco, apareció el hospital San Mungo, la sala de cuneros. Ashley se levantó con curiosidad, conforme se fue acercando, la imagen también se acercaba a un cunero que rezaba el nombre Damance — ella sonrió, Eriol no se había olvidado, a pesar de todo, no había olvidado ese favor, no quería que nadie supiera que eran Malfoy, no tenían por qué crecer con ese estigma —Uno de los bebes ahí estaba durmiendo, tenía la cara sonrosada y los deditos parecían moverse solos, como si quisiera coger algo de sus sueños, era preciosa, la bebe más hermosa que había visto en su vida, y a su lado, en una incubadora — frunció el ceño, ¿acaso estaba herido? ¿Estaba enfermo? Pero se veía perfecto —Hermoso como su hermana, estaba el pequeño, dormido profundamente, la pequeña seguía moviendo las manos, pero él bebe, parecía completamente tranquilo y sereno, realmente descansando, respiraba con calma, como si nada lo preocupara, como si supiera que lugar iba a ocupar en el mundo… tenía poco cabello, negro como la noche, al igual que su hermana, y era tan pequeño, a pesar de ser el primogénito, era ligeramente más pequeño que ella, es como si desde el vientre hubiese decidido darle a su hermana más, aunque se nutriera menos, como si desde ahí dentro, eligiera cuidar de ella… — Unas lágrimas escaparon de sus ojos, sorprendiéndola. Un nudo en su garganta se estaba formando, ella le había pedido a Sirius que los diera en adopción, que les buscaran buenas familias… pero, ¿Quién era ella para separarlos? — Un pensamiento de Sirius cruzo por su mente, y de inmediato la imagen frente a ella cambio hacia ese hombre. Un poco confusa, observo que pasaba a su alrededor.
Sirius escuchaba con atención lo que Eriol le estaba diciendo, deseo saber de qué estaban hablando.
— ¡Es injusto impedirles que los vean! — susurro Eriol furioso.
—Son deseos de Ashley, me dejo instrucciones específicas de qué hacer con los bebes. Y que los vean solo complicara las cosas cuando se den cuenta de lo que va a pasar. — Eriol lo observó con fijeza. —En este momento soy el tutor de esos niños, y es mi voluntad que se haga de esta manera, de lo contrario, tendrá que enfrentarse con una querella judicial.
— ¿Su tutor? — Sirius asintió.
—Soy su tío, y su abogado.
—Pero Potter…
—Harry no tiene ningún derecho en este asunto, se desligo completamente de sus responsabilidades, y Ashley lo desligo de las mismas de forma legal, no tiene más derecho a verlos que James y Lily Potter. — Eriol suspiro, consciente que es algo que Ashley habría hecho.
— ¿Y qué piensa hacer? — murmuro derrotado. Solo en ese momento dudó, como si no estuviera seguro.
— ¿Ella no le dijo nada de lo que deseaba hacer?
—No— murmuro cansado —Poco antes de entrar en coma, me dijo algo muy raro… Algo para Sirius—de pronto, precio que se le hubiese ocurrido — ¿Es usted Sirius? — éste asintió.
— ¿Qué fue?
—En sus propias palabras fue… "cambie de opinión, dile que cambie de opinión, tenía razón…dile, que tenía razón". En ese momento se desmayó, no entendí que quiso decir, y como no sabía quién era Sirius— el aludido estaba confuso, y a la vez parecía triste, como si una carga le pesara ahora a él. — ¿Sabe qué significa? — Éste afirmó, se llevó las manos a la cara, en signo de cansancio. — ¿Le ayuda en algo? — suspiró el aludido.
—Cambio de opinión…— susurro con tristeza, negando con suavidad —No los iba a dar en adopción…— se le quebró la voz, negó con fuerza y levantó la vista al techo, como si supiera que ella lo estaba viendo — ¡¿Qué se supone que haga ahora Ashley?! ¿Qué quieres que haga? Esto no estaba en el plan— bajo la cabeza, como si se hubiese cansado de todo — ¿Qué se supone que haga?…
Ashley le dio la espalda a la imagen frente a ella, ¡se había olvidado de eso! ¿De verdad lo había dicho? ¿Qué había cambiado de opinión? Eso explicaría el dolor penetrante en su pecho. Sí, lo había dicho, justo cuando se llevaban a los niños para revisarlos, algo en su pecho se había derramado, y había sentido que se los estaban arrancando, arrebatando para siempre, le había causado una desesperación tremenda, ¿Cómo lo había olvidado?
Cuando abrió los ojos estaba en esa habitación, completamente sola, y había imaginado que había pasado, no era tonta, había perdido mucha sangre, y había sentido como se quedaba sin fuerzas cuando el bebe había nacido, claramente sentía como se desvanecía entre aguas profundas, para de pronto flotar a la deriva, libre de todo sentimiento y pensamiento, libre de todo lo que la había retenido tanto tiempo… Era consciente, pero no lo sentía… hasta que había recordado a sus hijos.
Las lágrimas comenzaron a correr sin parar, ¿qué iba a pasar ahora? Sus planes era que los Potter nunca se enterasen del nacimiento, y se olvidaría todo, pero ahora, Harry había estado ahí cuando todo empezó, ¿Qué iba a hacer ahora?
La pantalla volvió a cambiar, esta vez se vio a sí misma, en una camilla conectada a diferentes cables y tubos que al parecer la mantenían con vida. —Se acercó —, ¿Por qué se veía en la camilla si había pensado en Harry?
La habitación era blanca, fría e impersonal, Ashley permanecía tumbada pálida y ojerosa, sus músculos parecían haberse hundido, o pegado a sus huesos, con su respiración dependiendo de esa tubo incrustado a su boca, era como si le costara la vida misma mantener el pecho subiendo y bajando. Eso es lo único que veía Harry, que permanecía escondido en el marco de la puerta, estaba pálido, y no quitaba la vista de su trabajoso pecho, como si de su movimiento dependiera su vida, incluso había acompasado su respiración a ese movimiento, sin embargo, no se atrevía a acercarse, pero tampoco a alejarse de ella, podría necesitarlo en cualquier momento.
Después de lo que parecieron horas, decidió acercarse unos pasos, como si le temiera.
—Egoísta como siempre ¿no? — comenzó a pasear frente a ella. Aun sin atreverse a mirarla o acercarse. Metió las manos a los bolsillos —Corrí a tu amigo Eriol, debes haberlo visto. Me enferma que estuviera aquí contigo. — Respiró profundo —Debió prever lo que paso, así tú estarías bien, no solo los bebes— camino cada vez más rápido. —No lo entiendo ¿sabes? Tú. Dijiste que lo que más querías era olvidar este episodio y continuar con tu vida. Hacer lo que siempre quisiste… — saco las manos de los bolsillos, estos temblaban de ansiedad, quería correr, golpear algo, quizá a sí mismo, así que solo atino a agarrar con fuerza la cama, hasta que los nudillos se pusieron blancos. —Siempre has sido una completa egoísta. Querías complacer a los demás, solo para satisfacerte, querías que te aceptaran para que tú te aceptaras… que— se le quebró la voz — ¿Qué clase de lógica absurda y ridícula es esa? ¿Por qué no disfrutabas lo que tenías? — Agacho la mirada —Ese fue nuestro problema, ¿lo has notado? Tú querías lo que no podías tener, al igual que yo… — dejo salir el aire lentamente —Tenías razón, también soy un egoísta, y eres la única que siempre lo ha sabido, y aun así, lo intentabas con todas tus fuerzas, en cambio yo… me dejaba llevar…
Unas lágrimas comenzaron a derramarse en sus ojos, las apartó enfadado —Cuando te vi en el departamento, el alivio que sentí…—volvió a negar sin saber que decir. —Tienes que levantarte Ashley. Los doctores no creen que tengas oportunidad, pero yo sé que sí. Nunca te habías dado por vencida. — le dio la espalda, abrumado, se sentó a sus pies, respiro profundo, le costaba trabajo llevar aire a sus pulmones —Te extraño, te he extrañado desde que dejamos de ser amigos, sabía que me ocultabas cosas, pero no insistí… todo esto del bebe, de los bebes, desequilibró por completo nuestras vidas, todo estaba tan bien establecido, tan cuidado… Y de repente ¡Bum! Todo cambio… sin embargo— susurro —Si no hubiese pasado, nada de esto estaría sucediendo… Si— trago con fuerza —Si no te hubiese embarazado, no lo abrías perdido todo Ashley… aun tendrías a tu familia disfuncional, el trabajo— rio sin fuerza —Del que tanto te quejabas, a ti misma… A tus amigos… ¿sabes la de regaños, reclamos y bofetadas me he llevado de todos ellos? No habían querido verte porque no se creen capaces de engañarte… — suspiro, se abrazó a sus piernas. —Soy un idiota, todo esto es mi culpa…— las lágrimas no dejaban de caer —Yo te convertí en lo que eres, y yo te puse en esa cama… sé que me necesitabas, pero lo ignore— se levantó de un salto para acercarse a ella molesto —Pero tú me lo dejaste tan fácil, no me reclamabas, no me exigías nada, no te molestaba… — recargo su frente en su vientre —Oh Dios… Ashley, quise creer que no te importaba, que no necesitabas nada, pero… aquellos días donde estuvimos los cuatro juntos… me hizo anhelar tantas cosas… que me asuste y salí corriendo a la primera oportunidad. Y cuando te vi más decidida que nunca a sacarme de tu vida… — lloro con fuerza —También me destruiste… — susurro. —Te quiero Ashley, tanto… — sollozo —Lo lamento…— se abrazó a ella —Perdóname…— sollozo en sus brazos.
—Ashley por favor… lo hemos perdido todo por esos bebes, por nosotros mismos… no quiero quedarme sin una parte de mi— le susurró al oído, —No sobreviviré. — beso su frente —Y si decides quedarte, prometo no quejarme tanto… y pagar todo el daño que te hice, el resto de mi vida, y lo haría gustoso… — le sonrió —Te necesitamos. Sé que realmente no quieres separarte de ellos… — acaricio su cabello —Y si te quedas conmigo, nunca jamás me separaré de ustedes…— le beso los parpados.
Ashley ya no quiso seguir viendo, le dio la espalda y se acurruco en el suelo, no sabía cómo había llegado a ese punto, pero solo se le ocurrió abrazarse para intentar mantenerse completa… verlo, escucharlo… tenía razón, claro, siempre la había tenido… ¿Por qué no lo había escuchado?, ¿por qué no intentó entenderlo? ¿Por qué se lo decía ahora? Los dos eran cobardes, por no atreverse a tomar lo que estuvo en sus manos y dejar que otros se lo llevaran, por miedo a lastimarse, pero, ¿Qué era lo peor que les podría haber sucedido? Ella estaba muriendo… ¿Qué podía ser más duro que eso? — giro a mirlo, y deseo con todas sus fuerzas poder estar ahí para abrazarlo, y pedirle perdón, también había querido lastimarlo, herirlo tanto como el a ella, pero… fueron errores, toda su vida habían sido pequeño errores, pero la vida les había dado la oportunidad para crecer, cambiar… y solo la echaron a perder… ¿y ahora…? Un deseo intenso comenzó a abrumarla, como si algo dentro de ella fuese a explotar en cualquier momento, algo doloroso se fue expandiendo por cada célula de su cuerpo, hasta que un espeluznante grito la invadió, estaba muriendo… y su último pensamiento antes de despedazarse fue… Ojala hubiese hecho las cosas diferente…
—James…— susurro. Harry levantó la vista aturdido.
— ¿Ashley? — Se levantó de un salto para acercarse a ella, sin saber dónde poner las manos — ¡Ashley! — se acercó y beso ligeramente sus labios, ella medio sonrió. —Dios mío Ashley, lo siento, los siento muchísimo, nada de lo que dije la otra vez es cierto, nada, absolutamente nada— sus palabras salían como un riachuelo sin sentido. Ashley gimió de dolor. Harry se alejó.
—Es James y Lily— susurro.
— ¿Mis padres? — se confundió.
—Los ge… gemelos— Harry abrió los ojos sorprendido.
— ¿Quieres que se llamen Lily y James? — medio asintió. —Creí que querías darlos en adopción— de inmediato negó, moviéndose y causándose más dolor. Harry se acercó a acariciar su frente, y mejillas, intentando tranquilizarla —Esta bien cariño… no pensaba hacerlo de cualquier forma, soy abogado ¿recuerdas? Nadie podría ganarme— le sonrió.
—Sirius, dile…—Harry asintió.
—Tranquila— la beso ligeramente —Pero sabes que… — le sonrió y beso su frente, no podía dejar de tocarla, sentirla —Sería un poco injusto que James tenga a Lily como hermana…— la beso de nuevo, sonriente —Que ella se llame Lehia, como tú… siempre me ha gustado ese nombre— le susurro. Ashley soltó unas lágrimas y asintió. —James y Lehia— la mujer volvió a sonreír. —Me has dado un buen susto Ashley— la abrazo, besando todo su rostro —Si querías que sufriera, no podías haber encontrado mejor forma— suspiro. —Te quiero…— unió sus frentes.
—Lo siento— él negó.
—No importa, me encargare que me quieras de la misma forma— ella sonrió cansada. —Creí que estabas muriendo cariño— murmuro contra su frente —No lo vuelvas a hacer…— suspiró, de pronto se le ocurrió algo que lo hizo sonreír —Sabes que, vamos a hacer una lista de lo que nunca debemos hacer mientras estés embarazada— Ashley, en medio del dolor sonrió y asintió —La titularemos, mmm… "Como tener un bebé…— la miró con cariño —Y no morir en el intento".
—Te quiero…— Harry sonrió y asintió. Ella le sonrió.
—Lo se…
No habían pasado más de 2 minutos cuando abrió los ojos con sorpresa, a Harry le latió el corazón a mil, y cuando Ashley soltó un grito desgarrador… poco atino a hacer más que aferrarse a ella y susurrarle palabras para que se quedara con él, mientras presionaba el botón de emergencias.
Ashley se agitaba como si algo la estuviera matando por dentro, él se aferraba a ella, mientras los doctores entraban como un huracán.
Poco recordaría de los siguientes minutos, todo fue un caos, Ashley sangraba por todos lados, y alguien gritaba, solo se dio cuenta que era él porque lo sacaron a rastras de la habitación bloqueando su garganta, y esos horribles gritos se detuvieron…
No supo que paso, solo sintió un pinchazo y lo tragó una luz negra, todo fue oscuridad.
