11vo Capitulo
La tensión se sentía en al aire, y no era solo por el don de tío Jasper, sino por el hecho por el cual nos habíamos reunido en la sala de la mansión. Tía Rosalie chirriaba los dientes audiblemente, y al mismo tiempo mantenía sujeta las manos de tío Emmet y Ángel.
-Perdón… de verdad perdón -pidió Ángel hace una semana, mientras empezaba a sollozar. Toda la familia se mantenía en silencio en la parte inferior de la casa, mientras escuchábamos como Ang contaba todo aquello que había ocurrido.
-No… hijo por favor no llores… no tengo nada que perdonarte, no por favor - pedía tía Rosalie, sabía que debía tener el rostro desencajado, ya que su voz se escuchaba rota.
-Si… tengo que pedirte perdón, tengo que implorarte perdón… por todo lo que he hecho, por la forma tan terrible en la que he complicado las cosas… por haber confiado en ella… por… perdóname porque a pesar de todo siento que la quiero, siento que la necesito… -soltó y tía Rosalie, gimió audiblemente.
-No es tu cumpla que aquella bruja te haya engañado…
-No mama… no busques justificarme, porque después de todo, lo que me dijo cuándo se fue es cierto… yo soy solo una carga, digno hijo de mi progenitor.
-¡No! -Grito tía Rose - ¡jamás vuelvas a decir eso! ¡Tú no eres el! ¡No! - se escuchó que el llanto de Ángel se hacía más fuerte, y roto. Sentí que mis ojos se humedecían, y la expresión dela abuela Esme y mi madre era igual a la mía. Solo que yo si derramaba lágrimas.
-De verdad lo siento… -gimió
-No por favor mi amor… ya no repitas eso… si es cierto que la manera en la que te concebí no es… no es la forma en la que hubiera querido… - suspiro - pero creo que el resultado de aquella situación no lo cambiaria, si hay algo de lo que estoy firmemente segura y orgullosa es de ti… te amo - dijo y acentuó las últimas palabras.
-No dudo eso… es solo que no lo entiendo.
-¿Cómo que no lo entiendes?... esta es tu familia, yo soy tu madre y Emmet tu padre, Carlisle y Esme son tus abuelos, y Bella, Edward, Alice y Jasper son tus tíos, Nessie es tu prima, te amamos y no te cambiaríamos por nada de este mundo…
-Me siento mal... por ser producto de algo como una…
-No lo digas… te amé desde el momento en el que supe que te tendría, te espere ansiosa, me dolió traerte a este mundo y aun así me sentí la mujer más feliz del planeta cuando te tuve en mis brazos, viendo esas dos lagunas azules por primera vez, supe que eras mío y que siempre lo serias… ¿Cómo es que no entiendes que te amo?
-Gracias por quererme…
-Gracias por estar conmigo… y en cuanto a lo demás no te angusties… todo estará bien, ya lo veras…
Una semana después de que Ángel le haya confesado a tía Rosalie todo lo ocurrido en Londres. Fue que nos enteramos de la próxima visita de los Vulturis.
-¡Ellos vienen! -chillo tía Alice mientras se ponía de pie de golpe, tío Jasper le paso una hoja de papel, y la pequeña empezó a dibujar. Cuando termino ahí estaba la imagen de Jane, Alec, y Dimitri.
-¿Por qué? - fue la única pregunta que salió de los labios del abuelo Carlisle.
-Tienen la intención de saber más de nuestra familia… será algo así como una visita de cortesía, pero es la curiosidad la que los mueve - nos informó tía Allie.
-¿No quieren hacerle daño a Nessie? - pregunto insegura mi madre, la última vez ellos habían deseado destruirme y habíamos tenido que hacer más de una cosa, para asegurarnos de que esos seres no me tocaran.
-No tendrían por qué… Ness es adulta y ellos no tienen argumentos… a simple vista mi sobrina no parece peligrosa - dijo mientras me dirigía una mirada, sentía mis mejillas débilmente sonrojadas. Dándome una apariencia de total inocencia.
-¿Cuándo llegaran? -preguntó mi padre, mientras pasaba su brazo por la cintura de mi madre y el otro por mis hombros.
-En una semana exacta, no les tomara mucho tiempo encontrarnos…
-Crees que planeen algo más… ¿atacarnos? - pregunto tío Jasper, a lo que tía Alice negó inmediatamente.
-Su intención no es la de atacarnos, ni empezar ninguna batalla… pero no estoy muy segura del todo… debería alejarme ya que Ness no me deja saber muy bien los detalles del encuentro.
Cuando tía Alice regreso nos dijo que todo estaría bien, que no habría razones para angustiarnos, que ellos se quedarían una noche y que después de eso se marcharían, sin más. Y yo, yo no sabía si podría controlarme.
El recordar que fue Jane una de las que desmembró a mi padre en aquella ocasión, el recordar lo perdida y angustiada que me sentí, recordar lo mucho que los odie, solo hacía que esta situación fuera más que tensa, angustiosa diría yo y estaba segura que no solo era por mi parte, mi madre se sentía igual, lo podía ver en sus ojos, una vez que nuestras miradas se encontraron.
No soportaría perder a mi familia, no de nuevo, y menos aun si es manos de aquellos seres despreciables.
-Todo estará bien… - prometió tía Alice, mientras me pasaba delicadamente la mano por el brazo, en un gesto cariñoso. Mi padre beso mi mejilla.
-Tranquila… no las voy a dejar sola. - me reconforto un poco escucharlo decir eso. Nos sentamos en el mueble, yo en medio de mis padres.
Ya no tardaban en presentarse y eso era algo que me tenía muy angustiada. Cuando el timbre de la mansión sonó, el abuelo soltó un falso suspiro humano antes de ponerse de pie y avanzar a abrir la puerta.
Desde nuestra posición escuchamos saludos y algunas exclamaciones fingidas de sorpresa por parte del abuelo Carlisle, ya que habíamos decidido mentir un poco, y decir que no esperábamos su visita.
-Oh…. Ella es mi hija Alice, y el mi hijo Jasper - presento el abuelo, vi a mi alrededor y recién en aquel momento me di cuenta de que ellos no estaban. Se abrían desaparecidos en algún momento, para hacer de la farsa un poco más creíble.
Deje de respirar en el momento justo en el que esos tres despreciables seres atravesaron el salón hasta donde nosotros nos encontrábamos. Escondidos dentro de aquellas capuchas oscuras, sus facciones preciosas y los ojos rojo intenso, como llamas de fuego ardiendo.
Note como ellos dirigían una visión amplia por el lugar y se detenían en dos puntos, en Ángel y en mí.
-Vaya que clan tan interesante tiene Carlisle - dijo Dimitri, mientras que por sus labios bailaba una sonrisa cínica. Tío Emmet apretó más la mano de tía Rosalie.
-¿interesante?... no sé, si esa sería la palabra con las que describiría a mi familia - dijo el abuelo Carlisle, mientras nos veían.
-Yo diría… única – soltó tía Alice, haciendo un especial acento en el "única", para luego avanzar a sentarse en compañía de tío Jasper.
-Pero… deberías seguir con las presentaciones… ¿no es así Carlisle? – dijo tía Rosalie mientras se ponía de pie, con una sonrisa fingida. Mi tía estaba furiosa y la entendía muy bien. Jane le había hecho daño a Ángel con sus palabras, y desde ese momento y por otras cosas más, él se había encerrado hasta convertirse en un joven que se sentía torturado por el simple hecho de existir. No había palabras suficientes para convencerlo de lo contrario, era demasiado obstinado, y en eso se parecía a su madre.
-Claro… ella es mi hija Rosalie, y su esposo Emmet - empezó el abuelo, mientras señalaba a los aludidos -ella mi esposa Esme, mi hijo Edward y su esposa Bella, su hija Renesmee y creo que uno de ustedes ya conoce a mi nieto Ángel.
-Si… creo que Ángel y yo ya hemos tenido el gusto de encontrarnos - Jane sonrió, mientras veía a mi primo, el cual se estremeció ligeramente, se puso de pie lentamente, y nos vio. Gemí débilmente al darme cuenta de lo demacrado que lucía.
-Si me disculpan… debo retirarme - dijo, mientras se alejaba.
-¿Qué es ella? - Preguntó Alec que recién entonces hablaba - tiene un olor interesante… - sus ojos rojos brillaban por la curiosidad, y apreté fuertemente la mano de mis padres. Papa se movió lentamente hasta cubrirme.
-Como ya les ha explicado mi padre… Ness es nuestra hija… fue concebida cuando mi esposa aún era humana… claramente fue un proceso complicado que me obligo a darle a mi Bella esta vida - explico mi padre, la primera versión de la historia.
Veía que estaba concentrado en los pensamientos que pudieran pasar por la mente de estos seres. Ahora con la conversación que había empezado entre ellos tres, el abuelo, papa y tía Alice, me daba cuenta de que su visita era ciertamente para espiarnos.
Deseaban saber que tan poderosos éramos, nos median. Sus dudas acerca de cuáles eran nuestros dones, como queriendo asegurarse de que lo que le había dicho Ángel era cierto.
Gruñí ligeramente al darme cuenta de que si más adelante nos veíamos en la obligación de enfrentarnos nuevamente, no contaríamos con el factor sorpresa y ciertamente eso era algo que me fastidiaba y preocupaba y estaba segura que a mis padres también, las únicas ventajas eran los dones de tía Alice y tío Jasper.
-Mami… vamos con mi tía Rose y Ang –pedí, mientras la empezaba a llevar escaleras arriba. Estaba nerviosa frente a Alec, y su penetrante mirada. Mi madre y yo gruñimos ambas en su dirección y mi madre me cubrió con su cuerpo, para que ni se le ocurra acercarse a mí.
Mis tíos Rose, Emmet, y Ang se encontraban jugando póker en la sala de juegos del segundo piso, nos unimos a ellos, mientras tío Emmet apostaba a que nadie lo vencería, nos hacíamos bromas y nos reíamos. Ángel sonreía de vez en cuando y veía que tía Rosalie se mostraba ligeramente ansiosa por ese hecho, y aunque no lo pareciera la mirada de tío Em era constante hacia Ang, como esperando hacerlo reír en algún momento.
Solo que eso momento no llegaba.
-Vamos a ir de cacería ¿vienen? -pregunto tía Alice que asomaba su cabeza por la parte superior de las escaleras.
-¿Y los Vulturis? - pregunto tío Em.
-Ya que nuestra dieta no les satisface, ellos se van a ir mucho más lejos… a buscar su cena - dijo tía Alice, mientras empezaba a bajar las escaleras.
Note el negro carbón en el que se habían convertido los ojos de tía Rosalie y también el hecho de que veía renuente a dejar a Ángel solo, como si temiera que algo le pasar si el llegara a salir de su campo de visión.
-Yo me quedo… vayan ustedes – informo mi madre y empezamos a bajar las escaleras.
-¿Segura? - pregunto tía Rose, y mi madre asintió. Yo podría ir después con ella también. Mi padre se mostró renuente a dejarnos solas, pero mama le convenció diciéndole que tía Alice no había visto nada malo, y que él podría leer la mente de los Vulturis para saber si ellos pretendían algo.
-¿Y bien?
-No pretenden nada… - acepto, sonreí ante su expresión de desesperación.
-Ve… ya es tarde y Ness seguro quiere dormir, junto con Ángel – aseguro ella y el asintió con una leve sonrisa, le beso los labios y luego me dio un beso en la frente a mí.
-Cuida a los chicos - pidió tía Alice, la cual lucía un poco ansiosa, sabía que estaba tratando de encontrar algo, algo que pudiera permitirle saber cómo iría la noche, pero eso no pasaba.
Luego de que todos se fueran, dejándonos a Ángel, mama y a mí, solos en la casa. Mi madre nos acompañó a la habitación. Mi primo y yo compartimos el cuarto más amplio de toda la mansión, y nuestras camas se encuentran una junto a la otra. Mi madre se despidió de nosotros y luego baje al salón.
La escuche sentarse en el sillón. Luego de eso le di las buenas noches a Ángel, cayendo rendida inmediatamente. No sé cuánto tiempo paso pero Ángel estaba teniendo pesadillas, así que me pase a su cama como cuando era más pequeño y comencé a transmitirle imágenes para que se tranquilice como hago siempre, entonces se calmó y comenzó a respirar tranquilo una vez más. Yo volví a quedarme dormida, entonces desperté bruscamente.
*Isabella POV*
Luego de que todos se fueran, dejándonos a Ángel a Ness y a mí, solos en la casa. Acompañe a los chicos a su habitación. Ellos compartían el cuarto más amplio de toda la mansión, y sus camas se encontraban una junto a la otra. Me despedí de ellos y luego baje al salón.
Al sentarme en el sillón empecé a sentirme confundida y ansiosa, como si algo terrible fuera a ocurrir. Intente extender mi escudo, pero nada pasaba. Normalmente podía sentir el calor de los seres a los que protegía, o su energía. Pero no sentía ni a Ang, ni a Ness. Asustada subí a verlos, pero ellos estaban donde los deje. Mi hija respiraba tranquilamente, y Ang lucia inquieto, daba vueltas por la cama, y gotas de sudor perlaban su frente.
¿Qué pasa con mi don?, me pregunte aun en la puerta de la alcoba. Ángel se detuvo y empezó a respirar tranquilo de nuevo, intente extender mi escudo de nuevo, pero no podía, volví a bajar las escaleras. El reloj del salón empezó a tocar campanadas, cuando ya eran las tres en punto de la madrugada.
Entonces me quede ciega, me deje caer en el suelo asustada, no escuchaba, no veía, nada. En el aire se sentía un aroma como a novocaína. Alec, pensé al instante, pero ¿Cómo? ¿Cómo es que no lo sentí llegar?
Estaba a su merced, completamente a merced de ese monstruo, ¿Qué harían? ¿Qué querían?, miles de preguntas sin respuesta, y la incertidumbre se hacía presente, ¿Qué hacían?, mi hija, mi sobrino…
De pronto el sopor desapareció por completo, parpadee varias veces, y me sentí aliviada al saber que mis sentidos volvían a estar bajo mi dominio. El olor a sangre me lleno de golpe, todo el ambiente de la mansión destilaba el aroma de ese líquido vital, la garganta me ardió, como si me pasaran un fierro ardiente, pero yo solo supe una cosa y era que el ambiente apestaba y se escuchaba un sollozo desde la parte superior de la casa.
Estuve ahí en menos de un segundo, avance hasta el pasillo de la habitación de mi hija y mi sobrino, y gemí de dolor al verla sentada en el piso, temblando mientras veía hacia un punto en específico.
-¡Ángel! -grite mientras corría hacia él, todo alrededor no era más que vidrios rotos y madera destrozada, en el sitio donde antes estaba la mesa con recubrimiento de oro de Esme.
Ahora ahí estaba Ángel con pedazos de vidrio incrustado en su piel, su pecho, y su estómago empalado por una de las patas de la mesa, sus ojos abiertos dejando que las lágrimas cayeran por su rostro, el piso se cubría de sangre, y podía ver la magnitud de su herida, algo que te dejaba sin aire. Quería acercarme, pero no sabía qué hacer.
La puerta de la planta baja se abrió de golpe y tuve en frente a cada miembro de la familia. Rose se lanzó al piso, y empezó a chillar horrorizada, mientras veía como Ángel tosía sangre, y el dolor se hacía presente en sus expresiones faciales.
Emmet dejó de respirar y se acercó, tomo el muy delgado cuerpo de Ang, y lo levanto para quitar aquel enorme trozo de madera de su cuerpo, lo coloco a un lado.
-Ha perdido demasiada sangre… - dijo Carlisle, mientras hacia una indicación a Emmet para que lo llevara a la habitación.
-Carlisle… por favor salva a mi hijo - rogo Rose, mientras lo seguía a la habitación. Me acomode junto a mi hija, y la apreté a mi cuerpo para que ella pudiera llorar. Edward se acomodó justo a mi lado, y nos apretó a las dos en un abrazo.
¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Por qué lo hicieron?, me pregunte.
Pareciese que se empeñaran en hacernos daño, como si fuera una constante maldición, solo que esta vez se habían aprovechado de un descuido, y haciendo daño al miembro más débil de nuestra familia, y ahora éramos nosotros los que teníamos razones suficientes para acabar con ellos, y si los vuelvo a tener en frente lo hare, sin dudarlo dos veces. Porque esto ya era demasiado.
