Original de Michelle18 – Grains of Sand.

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Capítulo Once - Se Acabó

Hinata se limpió las lágrimas con ira. Estaba enojada, genuinamente enojada con Neji y consigo misma. Se había acercado tanto a la verdad y había dolido…

No era suficiente que tuviera que dejar ir su sueño de estar con Naruto y casarse con él un día. No, ni siquiera podía fingir salir con alguien sin ser una persona horrible. ¡Ni siquiera había sido su idea! ¡Y estaba siendo culpada!

Hinata se encogió y descansó la cabeza sobre sus brazos. Había observado al rubio por un largo tiempo. Lo había visto luchar para pasar del inútil de la academia a uno de los mejores ninjas de su tiempo. Cada vez que alguien le había dicho que no podía hacer algo, casi perdía la vida en probarles que si podía.

Su interminable voluntad e inquebrantable determinación habían capturado su atención y la mantenían enredada hasta el presente. Por desgracia, eso mismo iba a arruinar sus sueños románticos porque sabía mejor que nadie que cuando se metía una idea en la cabeza… no iba ir a ningún lado.

Desde el momento en que Naruto había entrado al claro y los había visto juntos, en lo que él pensaba era una posición comprometedora, se había terminado. Para siempre estaría con Gaara en su mente y nada fuera de la muerte podría cambiarlo.

Suspiró para sus adentros y sonrió, no iba a matar al Kazekage. Se había resignado a ser su amiga. No estaba contenta pero lo había aceptado. Su premio de consolación sería que Naruto estaba determinado a intentar hacerla sentir mejor "arreglando" el problema.

Luego Gaara le había dado esperanza. Explicando en detalle como usarían la suposición de Naruto, atraer al rubio dentro de su juego y luego terminarlo pacíficamente, de forma que no pudiera protestar. Luego, en un par de años ella le confesaría su amor a Naruto y con algo de suerte, el rubio la aceptaría.

Al menos ese había sido el plan hasta que Gaara había revelado su error.

Nadia intentaba de lograr algo tanto como Naruto una vez que se decidía a ello y ahora esperaba que intentaran con la misma intensidad hacer funcionar una relación ¡que ni siquiera existía! Ella había sabido que ella y el plan estaban malditos desde la primera caminata juntos. Simplemente no se había dado cuenta de cuánto dolería. Como les daría luz verde a todos de darle su verdadera opinión de ella.

Se encogió de nuevo, completamente mortificada de que toda la aldea había sabido su secreto más profundo, todos menos el chico mismo.

¿En verdad había sido tan obvia? ¿En verdad era tan patética?

Bueno, no más, siempre admiraría a Naruto a la distancia pero ya no lo esperaría. En verdad sería patética si siguiera esperando… no más.

Siempre serían amigos y nada más.

Resuelta, pero con el corazón un poco roto, se despidió de la tumba de su mamá. Siempre la hacía sentir mejor visitarla cuando estaba pasando por un momento difícil. Se puso de pie y se dirigió al hotel que hospedaba a los dignatarios visitantes.

Mantuvo la cabeza alta mientras la gente susurraba y la señalaba. No reaccionó cuando algunos se rieron burlonamente hacia su dirección. Casi no se detiene cuando una kunochi más joven se paró en su camino.

-No lo entiendo.- dijo la morena con desdén. -¿Qué podría ver él en ti?

Hinata parpadeó. -¿Nos conocemos?

-No, no corremos por los mismos círculos.- entrecerró los ojos. –No soy de un clan pretensioso ni me cuelgo de mis compañeros.

Hinata no mostró ninguna reacción. –Lamento que te sientas así pero me tengo que ir.- intentó caminar alrededor de la morena pero fue bloqueada.

-¿Así que no soy lo suficientemente importante como para que hables conmigo?- la vio con ira detrás de sus curiosamente brillantes ojos grises y movió la mano hacía su bolsa de armas.

-Tú misma lo dijiste, no corremos por los mismos círculos.- Hinata levantó dos dedos y despreocupada, los presionó contra el hombro de la kunoichi.

La morena soltó un grito cuando su brazo se relajó de golpe y antes de que pudiera levantar el otro, Hinata lo tocó también.

-Si lo hiciéramos, sabrías que una Hyuuga nunca se cuelga de nadie.- Hinata explicó, perfectamente calmada. –Buscamos perfección y nunca fallamos en alcanzarla.

Hinata tocó la frente de la chica y ésta cayó al suelo. Cayó sin meter las manos y nadie intentó atraparla.

Hinata pasó el pie sobre la muchacha con elegancia y continuó su camino. No sería detenida. No ahora.

Llegó sin más problemas a la suite de Gaara y tuvo la previsión de preguntar cuáles eran sus cuartos de antemano. Tocó con firmeza y se enderezó. Era tiempo de que el Kazekage supiera con exactitud qué era lo que opinaba de su plan.

La puerta se abrió y un par de ojos marrones se agrandaron al verla. -¡Ey Gaara! ¡Tu novia está aquí!-

Fue tomada y jalada dentro de la suite con un gritito de sorpresa.

Kankuro pasó un brazo confianzudo sobre sus hombros. -¡Temari, ven! ¡Está aquí!

Hinata se encogió ante el contacto y luego saltó ante un fuerte golpe.

Temari salió volada hacia ellos, la puerta que había golpeado la pared regresando violentamente, casi golpeando a Gaara mientras la seguía. La rubia no le puso atención mientras se centraba en Hinata. –Kankuro, quita tus mugrosas manos de ella.

Kankuro la acercó más, rodeando su cintura con los brazos. –Sólo estás celosa de que la tuve primero.

Hinata se puso roja.

Temari gruñó y la jaló de un brazo, alcanzando a sacarla a la mitad fuera de los brazos de Kankuro antes de que él se aferrara a su otro brazo.

-¡No, es mía!- el titiretero se negaba a soltarla. -¡Yo hablaré con ella primero!

-¡No, soy la mayor!- Temari refutó. –Tuviste tu oportunidad y la perdiste. ¡Es mía!

Gaara solo los observó mientras sus hermanos jugaban una versión modificada de tira y afloja mientras usaban la fuerza bruta para intentar quitarle al otro hermano el premio deseado sin usar la suficiente como para lastimar a Hinata, la cuerda improvisada.

Él suspiró y se dirigió hacia ellos. No se detuvo al llegar a Hinata, sino que sólo enrolló los brazos alrededor de ella, la levantó y siguió caminando. Sus hermanos estaban demasiado sorprendidos como para protestar mientras él salía por la puerta.

La bajó una vez que estaban en la seguridad del pasillo y con la puerta firmemente cerrada. La checó rápidamente. –Pareces no estar lastimada.

-P-porqué e-estaban— - Hinata se mordió la lengua y abrió la boca para empezar de nuevo cuando Gaara se encogió de hombros.

-Nunca han tenido mucho sentido para mí fuera de en combate.- se detuvo y vio la puerta. –Tal vez deberíamos de caminar.

Ella alcanzó a oír movimiento detrás de la puerta. –Eso estaría bien.

Él inclinó la cabeza para que los guiara.

Ella se mordió el labio inferior un momento antes de asentir hacia sí misma y escoger su dirección.

-Naruto se fue en una misión.- le informó Gaara y ella asintió, entendiendo que podían hablar con libertad una vez que llegaron a una calle más llena.

-Creo que es tiempo de que nos separemos pacíficamente.- ella dijo con suavidad.

Sus ojos se dirigieron de golpe hacia ella, entrecerrándose peligrosamente. –Aún tenemos tres días.

Ella era la calma personificada mientras lo veía a los ojos. -Me parece que nuestras intenciones originales se han desviado…

-¿Este cambio se debe a mi petición de tocarte?- exigió, mientras se plantaba a la mitad de la concurrida calle.

-No, no fue eso para nada.- protestó débilmente.

-¡Me puedes tocar a mí cuando quieras!- una persona les gritó, haciendo que fuera dolorosamente consiente de la gente alrededor de ellos. Observándolos.

Gaara no les puso atención pero sus ojos se llenaron de desconfianza, junto con una pisca de… ¿decepción?

-Eso no es— digo— te dije que podrías tocarme y era verdad.- finalmente logró decir y luego tragó saliva cuando él se adentró en su espacio personal.

Sus ojos estaban fijos mientras levantaba una mano y lentamente estiraba los dedos. Tomó la nuca de ella y cuando no protestó la jaló de golpe, tan cerca que sus narices se estaban rozando.

Ella jadeó cuando sus manos se levantaron instintivamente para descansar en su pecho pero no lo empujó.

-Estabas sorprendida pero no asustada.- estableció secamente mientras estudiaba sus ojos. –Explica.

Ella sacudió la cabeza, sin entender.

-¿Por qué?- exigió con suavidad.

Su labio inferior tembló antes de que pudiera morderlo y cerró los ojos. -¿En verdad soy tan patética?

Él se enderezó, sorprendido, ¿de dónde había salido eso? La única razón por la que a había oído había sido por su cercanía.

-¿Qué dijo?

-¡Shh!

Gaara inmediatamente buscó la fuente de la voz sólo para parpadear cuando se dio cuenta de que toda la calle los estaba observando. Todos inmediatamente alejaron la mirada y fingieron estar ocupados.

Sus manos se apretaron alrededor de su playera y ella bajó la cabeza hacia su pecho en un esfuerzo de esconder el rostro.

Él la volteó a ver exaltado y luego la abrazó en un instinto hace mucho tiempo olvidado de protegerla. Hizo algunos signos y los transportó a una locación más remota.

Él la vio con algo de pánico, sin saber qué hacer con ella. Si estuviera inconsciente, la hubiera dejado en el piso y esperado a que despertara. No tenía esa opción ahora. También podría poner algo de distancia entre ellos hasta que se recuperara, sin embargo, experiencias recientes con Temari detuvieron la acción. Cabe mencionar, que él no era tan cercano a Hinata como a su hermana, no era una extraña y había accedido a ayudarlo. Sería descortés y Temari se había recuperado después de un breve periodo de tiempo. Estaba seguro de que Hinata haría lo mismo.

-¿Crees que eres patética?- preguntó, dudando.

Ella asintió.

-¿Por qué?

-Es sólo que… yo…- alejó la mirada. -¡Todos saben! Todos saben que me gustaba Naruto y…- bajó la mirada a su pecho, en donde sus manos todavía aferraban su playera. -…sentían lástima por mí.- levantó su mirada llena de lágrimas. -¿Soy patética? ¿Sientes lástima por mí?

-Yo… no sé qué decir…- Gaara estaba perdido. Nunca había estado en una situación similar antes y lo había agarrado completamente desprevenido. Usualmente Temari intervendría o Kankuro desviaría la situación antes de que llegara a este punto. Estaba solo y no tenía idea de que hacer.

-Sé honesto.- lo sacudió un poco. -¡Dime lo que crees en realidad!

-No, no siento lástima por ti.- tragó saliva. –No sé por qué la gente creería que eres patética…

-Es por Naruto.- interrumpió. -¡Me ha gustado desde la academia y todos sabían!

-Él no.- Gaara frunció el ceño y tomó su rostro entre las manos. –No puedo decir si eso es patético. No tengo experiencias previas de las que obtener una respuesta para tu pregunta. Sólo sé que mataría por tener a alguien que sintiera algo por mí…

La abrazó de nuevo y la respiración se le atoró en la garganta cuando sus ojos quemaban contra los propios.

-…y cuando la encontrara, no la dejaría ir.- sus manos se resbalaron hasta su cabello.-Nunca la dejaría ir.

Sus ojos se suavizaron y la dejó ir.

-No patético para nada y sólo un sueño para algunos.

Lágrimas cayeron sobre sus mejillas, ignoradas. –Estoy segura de que hay alguien—

-No, no hay nadie para mí.- inclinó la cabeza. –Te agradezco por el pensamiento.

Bajó la mirada y se encontró con sus manos enredadas frente a su pecho. –Este plan no va a funcionar.

Gaara se estiró y tocó con la punta de los dedos su húmeda mejilla. Se retiró para ver sus dedos mojados. -¿Por qué no?

-Porque…-se mordió el labio. –Nos ha visto juntos. Ya decidió que debemos de estar juntos y nada cambiará su decisión.

Gaara la estudió por un minuto. –Haremos que cambie su decisión.

-No.- sacudió la cabeza. –Aún si nos separamos pacíficamente, intentara juntarnos de nuevo.

-Prometió no hacerlo.- respondió.

-No lo conoces como yo.- lo vio a ver con miseria en los ojos. –El plan estaba echado a perder desde el momento en que prometiste intentar.

Un minuto pasó y luego otro.

-Sabías que esto no funcionaría pero accediste a jugar tu parte. ¿Por qué?- estaba confundido.

-Porque…- se le rompió la voz y tomó aire con esfuerzo. –Sabía… que esto era lo más cerca que estaría de salir con él. Te u-usé. Lo siento.

-Entonces cuando aceptaste dejarme tocarte…- no terminó la oración.

-Sí.- ella asintió mientras se limpiaba lágrimas de los pómulos. –Sentía… que te lo debía.

Él volteó a un lado y exhaló lentamente. No sabía que sentir. No se sentía usado porque, en parte, sabía que ella lo estaba usando tanto como él a ella. El único problema eran las metas. Él pensó que ella lo estaba usando para estar con Naruto y no para obtener los recuerdos que pudiera. Así, no se sentía usado, pero se sentía traicionado de alguna manera. Había accedido a dejarlo tocarla, eso era lo importante, así que ¿en verdad importaba porqué había dicho que sí, siempre y cuando pudiera tocarla?

Le lanzó una mirada para verla llorando por lo bajo son la cabeza en las manos y no le gustó. No debería de llorar por la opinión de unos aldeanos ignorantes. Podía entender su molestia, porque él siempre había sabido lo que la gente pensaba de él. Esto era nuevo para ella y él sabía cuánto dolía cuando lo intentabas y aún así te veían como menos. Él nunca había querido que eso pasara. Sólo tenía buenas intenciones cuando le había propuesto la farsa y la había lastimado sin darse cuenta en el proceso.

Suspiró, tal vez no podía arreglar el desastre pero podía arreglar la opinión pública.

-Hinata.- se aseguró de mantener su voz suave. –Lamento que fuiste dañada.

-N-no es tu culpa.- intentó sonreír pero falló.

-Lo es.- levantó una mano para detener sus protestas. –No creo que estés bien en que el plan está echado a perder pero lo menos que puedo hacer, es probarle a todos lo erróneo de su lógica.

-¿Qué quieres decir?- Parecía que al fin había logrado controlar sus emociones.

-Te creen patética por aspirar por alguien a quien nunca podrías tener.- se acercó a ella. –Les demostraremos su insignificancia mostrándoles que has logrado lo imposible.

-No entiendo.- se removió bajo su atenta mirada.

-Es simple.- él asintió. –Estas saliendo con el Kazekage de la Aldea Escondida entre la Arena. Sólo tenemos que mostrarlo un poco más.