Capitulo 11:

Bella:

Ya se hacían casi seis años desde que Edward y yo nos habíamos casado por el Islán, y el pequeño Thomas nuestro hijo mayor estaba corriendo por doquier, jugando con su hermano Cedric, ellos se llevaban poco menos de un año de diferencia, y lo que más les gustaba era estar corriendo detrás de una pelota, era muy gracioso verlos en eso, y mucho más cuando se ponían a jugar con Matt el hijo de Alice,- Si ella al igual que yo tuvo un niño- pero ahora nos encontrábamos en el Cairo visitando a Heidi. Edward en estos años se había convertido en un hombre plenamente de familia, olvidándose por completo de las fiestas y múltiples citas que tenia con otras mujeres, ahora no había noche que él no llegara temprano a casa a jugar con los niños y a estar con ellos, era todo un padre de familia y un amor de esposo…

En ese momento una caricia y un susurrón en el oído me saco de mis pensamientos.

-Cielo, ¿en qué piensas?- pregunto sobando mi (nuevamente) muy abultado vientre, si estaba embarazada por tercera vez y en parte por eso también estábamos en el Cairo, al igual que mis otros hijos, quería que nacieran aquí las dos gemelas que estábamos esperando.

-En nada importante, solo veía a los niños jugar. ¿Y tú ya terminaste de lo que hacías?- pregunte ya que se había ido hacia como treinta minutos a revisar unos balances, al igual que la de él mi empresa había prosperado mucho en estos años y ya estábamos por expandirnos a otras partes del mundo.

-No, lo haré luego, en este momento lo único que quiero es estar con ustedes,- dijo abrazándome y basándome tiernamente. Pase el resto de la tarde viendo como Edward jugaba con nuestros hijos, y como me hubiera justado jugar con ellos, pero el tamaño y peso de las gemelas no me dejaba sino dar unos pocos pasos antes de cansarme, además que al parecer les justaba más que estuviera quieta que en movimiento, de lo contrario se ponían inquieta y a patear mucho, justo en ese momento el móvil de Edward comenzó a sonar, dijo como tres frases y corto la comunicación.- ¡Madre, acaba de llamar Emmett para decir que Rose está en la clínica, se le adelanto el parto!- dijo.

Emmett y Rosalie se habían casado hacia cerca de cuatro años y estaban viviendo en estados unidos, aun podía reírme de la cara de Rose por la broma que le había montado Edward.

Cuando mi hermano al fin decidió casar con ella según su religión se lo tenía que comunicar a Edward, y él le monto una pantomima que no fue sino hasta que ya estuvo casada que se entero de que no era con una viejo gordo y mal oliente con quien se había casado sino con Emmett.

Flash back.

-Bella, yo se que desde el principio no nos hemos caído bien pero, tú no puedes permitir que Edward mi haga casarme con ese… hombre- Rose se estremeció con una expresión de asco en la cara.

-Pero yo no puedo hacer nada, mucho menos faltando cerca de dos horas para la boda, además y ¿si el señor Royce resulta ser el amor de tu vida?- dije tratando de alentarla y tranquilizarla ya que parecía al borde de otra crisis nerviosa, cuando le sucedió la primera habían tenido que sedarla y todo, y ni hablar de cuando había hecho la huelga de hambre, por lo que termino en el hospital con una vía en la vena para nutrirla.

-¡NO! Yo con el único que me quiero casar es con Emmett, él es el amor de mi vida.- y se echo a llorar otra vez, se había intentado escapar más de tres veces y las tres veces la habían encontrado, en realidad Edward había ideado todo esto como una especie de castigo por la trampa de cuando nos habíamos casado en Londres él y yo.- además ya yo me entregue a él.- yo parpadee un par de veces.

-¿Y no es eso pecado en tu religión?- pregunte aunque no me extrañaba en los mas mínimo, porque si Edward me lo hubiera propuesto antes de casarnos yo habría accedido, pero en ella me extrañaba, por su entrega a seguir al pie de la letra la tradición.

-Si, pero yo lo amo.- sollozo- y no puedo casarme con otro que no sea él.- hizo una pausa, y me miro con sus azules ojos anegados en lagrimas, atreves de sus largas y mojadas pestañas- Bella, ¿él va a venir?- yo apegándome a lo que me había pedido Edward que dijera negué con la cabeza.

-No, dice que no puede soportar verte casada con otro.- conteste.

-Y entonces, ¿Dónde está?- pregunto y la voz se le partió en varias ocasiones antes de comenzar a llorar con mayor fuerza.

-En Londres preparando su equipaje para irse a estados unidos, a estar al frente de una sucursal de la empresa allá.

-Prefiero morir antes de tener que entregarme a otro hombre que no sea Emmett.- y luego de decir eso lo que hizo fue llorar como hubiera abierto la llave de la grifería, estuvo llorando durante todas las dos horas y luego durante toda la ceremonia. Cuando esta acabo y se abrieron las puertas hacia donde seria la resección la ultima en salir fue mi cuñada, quien parecía que fuera directo a la guillotina, yo me acerque a Edward, él parecía completamente feliz con la situación.

Rose aun no había visto a su esposo (o sea mi hermano) frente al tarantín en el que lo pasearía por un rato porque llevaba la cabeza gacha, me volví hacia mi esposo y le dije.

-Si que eras malo con tu hermana.- el me miro con el seño fruncido y dijo.

-¿Por qué malo?, ella se está casando con quien ella quería o ¿no?- dijo en tono de burla y se notaba que estaba disfrutando al máximo de la situación, mientras su hermana pensaba estarce dirigiendo a su peor calvario, al fin llego junto a Emmett con la vista en el suelo, desde la distancia se veía como lagrimas silenciosas se deslizaban por sus mejillas. Él se agacho y le coloco lo que representaba la alianza de matrimonio en la religión, que era una tobillera, en su caso una de oro con zafiros incrustados, al erguirse tomo a su esposa con una mano por la cintura y con la otra le alzo levemente el mentón, acerco sus labios a su oreja y le susurro algo que literalmente le pareció devolver el alma al cuerpo, y una enorme y resplandeciente sonrisa aparecía en su rostro mientras que enlazaba sus brazos entorno a su cuello, lo beso como si no hubiera nadie en el salón, luego se tomaron de la mano y así pasaron casi toda la celebración.

-¿Sabias que Rose y Emm ya lo han hecho?- le pregunte a mi esposo mientras compartíamos un rato abrazados moviéndonos lentamente al son de la música.

-No, no lo sabía, pero me lo imaginaba por la renuencia de mi hermana ha no casarce con otro hombre que no fuera Emmett, ah y un viajecito misterioso al que fue hace unos meses- contesto sin enojarse…

Fin flash back

-¡Ay esta niña quiere acabar con la existencia de su madre!- exclamo Heidi corriendo de un lado al otro,- le dije que se viniera para acá en cuanto me dijo que estaba embarazada. ¿Qué haces allí sin hacer nada?, tenemos que ir con ella.- dijo Heidi al ver que Edward no se movía de donde estaba.

-Mamá, nosotros no podemos ir, no es recomendable que Bella viaje en estos momentos, pero ve en el jet, yo arreglo todo.- le propuso mi esposo.

-Tienes razón, ¡Ay por Ala!- exclamo mientras caminaba hacia la puerta para dirigirse a su casa que estaba al frente.

-¡Sorpresa!- gritaron los voces de mi hermano y su esposa a coro, yo me volví con dificultad, los dos estaban en la puerta sonriendo.

-¿Qué ustedes no estaban el hospital?- pregunto Edward también sonriendo y caminando hacia ellos para saludarlos.

-Solo fue una broma.- se justifico Rose sobando su vientre de unos cuatro meses.

-Vaya que broma, casi me da un infarto.- la regañó Heidi pero luego la abrazo fuertemente.

-¡Tío!- gritaron mis niños antes de saltar sobre Emmett.

-Hola niños,- dijo Emmett también abrazándolos y colocándolos nuevamente en el suelo.- ¿Dónde está mi hermanita?- pregunto antes de verme aun sentada donde estaba.

-¡Aquí estoy, Emm!- dije saludando con la mano, con gusto me hubiera puesto de pie, pero pesaba demasiado como para hacer una gracia de esas.

-Oh pero miren como están esas bebitas, ya es hora que salgan,- dijo dándome un beso en la mejilla y sobando mi vientre con la mano.

-Ay, ojala te escucharan, que bueno que estén aquí.

Esa noche cenamos en familia en el jardín disfrutando de el fresco de la noche, entre platicas, bromas y planes para el siguiente día, el plan era que al amanecer iríamos al desierto de picnic y luego de compras al mercado, aunque tal vez yo simplemente me quede sentada en el desierto y luego no salga del auto en el mercado.

Ya bien entrada la noche y acostada junto a mi esposo en la cama sentí una extraña y conocida presión en la parte más baja de mi vientre y luego como un liquido se derramaba por entre mis piernas, sonreí aliviada y emocionada a la vez, aliviada porque ya no iba a estar con las piernas hinchadas y doliéndome la espalda, y emocionada porque al fin podría tener a mis bebitas en mis brazos. Mientras una de mis manos se iba a mi vientre con la otra empecé a mover a Edward para que se despertara.

-Cielo, despierta.

-Mmm, dame cinco minutos más.- pidió como si fuera un niño al que mandan a la escuela.

-Eso díselo a tus hijas.- segué zarandeándolo.

-¿Qué quieres decir con eso?- pregunto esta vez alzando la cabeza mirándome atreves de la obscuridad.

-Que, creo que ya rompí fuente.

-¡Mierda!- dijo antes de salir disparado de la cama hacia la puerta.

-¡Edward!- lo llame antes que saliera.

-¿Qué mi vida?, ¿te duele mucho?- pegunto preocupado.

-No, no es eso, lo que sucede es que no creo que a tu mamá y al resto de la casa se le haga muy normal ver lo que es de mi propiedad.- dije entre risas, hasta que una contracción me ataco.- Estoy bien.

-Ya vengo.- dijo enfundándose unos pantalones de pijama.

El parto a pesar de tratarse de dos bebes fue fácil y rápido, pero agotador, y cuando ya todo había terminado, a eso de las tres de la madrugada, Edward se sentó a mi lado con una de nuestras hijas en brazos sonriendo, cuando Thomas y Cedric se montaron también en la cama queriendo ver a sus hermanitas, los seis estábamos como para una foto, yo me estire un poco y le di un beso en los labios a mi esposo, para luego vernos a los ojos con amor.

-Sabes, en ocasiones pienso que eres demasiado para mí.- me dio otro beso.- pero soy egoísta, muy egoísta, demasiado como para dejarte ir. Te amo demasiado.- yo le sonreí.

-Yo tampoco dejaría que me alejaras de tu lado, yo también te amo.- y esta vez nos besamos por más tiempo, demostrándonos en un beso que nuestro amor duraría para siempre, ya que aun después de nuestras muertes tal vez, cuando nos volviéramos a encontrar nuestro amor aun viviría, y sería como el ardas de las llamas del sol y tan infinito como el universo…

Fin.

Y hasta que esta corta pero bonita historia de amor entre nuestros personajes favoritos llego a su fina, mil disculpas por no haber actualizado antes, pero no me sentía con el suficiente animo, pero hoy unos resultados en la uni me levantaron un poco el ánimo… chao besitos, espero que lo hayan disfrutado y nos seguimos leyendo en mis otras historias…

Hola, a todos mis seguidores amados, aquí les dijo una nueva Historia que espero que les guste . Besos y saludos… y no se olviden de dase una pasadita por mis otras historias: "Total e irrevocablemente enamorado." ,"I love vampires."(solo en ), "El regreso de Edward" ,"Recuperando el amor.", "Nacidos para amarnos eternamente" Y "Luchare por tu amor."Ni de comentar en todas… ya que eso me inspira a seguir escribiendo estas historias ¡XD!

Criticas, sugerencias, comentarios, todo, J espero que les haya gustado.