"Todo Final, es un Nuevo Inicio; el Final de una Etapa, es el Cominezo de Otra"

Ocho de la noche, parejas elegantes algunas bailando en el gimnasio de la preparatoria, otras parejas bebiendo ponche, y otros simplemente hablando en las mesas.

La entrada del gimnasio se abrió, dando paso a un chico pelirrojo, que vestía un traje y corbata negros, con una camisa rosa, junto a él iba una chica de cabello negro, que vestía un vestido strapless largo color rosa.

Apenas entraron, muchos se voltearon a verlos, llamando la atención tanto de las personas de sexos opuestos, como de los mismos sexos; no faltaron las miradas de celos que iban dirigidas a ambos, pero eso no les importaba, estaban juntos, y nadie cambiaría eso.

Fueron caminando hasta una mesa donde estaban un chico peliverde, con un traje negro, camisa gris azulado, y corbata verde con motas blancas; una chica castaña, con un vestido strapples largo color verde agua; un chico castaño, muy parecido a la chica que iba con el peliverde, que llevaba un traje también negro, camisa blanca, y corbata roja con rayas blancas y negras en diagonal; que iba acompañado de una chica rubia, que usaba también un vestido strapless largo, pero de color morado.

Al llegar junto a ellos los saludaron y ocuparon los últimos lugares disponibles de la mesa.
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- ... entonces Dipper chocó con uno de los pilares de mi jardín, fue muy divertido... - dijo Pacifica entre risas - ... nunca lo olvidaré. "Si me disculpas, debo eliminar a un fantasma categoría 10"... - dijo haciendo una horrible imitación de Dipper - ..."un categoría 10".

- Jajaja... - rió sarcásticamente Dipper - ... que yo recuerde, fue ese día cuando empecé a gustarte - dijo el castaño, haciendo callar a su novia.

- ¿En serio todo eso pasó en la fiesta?... - preguntó la gemela del castaño - ... y yo estuve toda la noche intentando conquistar a un duque australiano (ya sabemos que en realidad era austríaco) - pronunció la castaña molesta, cruzándose de brazos.

- Bueno, si no lo hacías, me hubieras molestado el resto del verano - dijo Dipper burlándose de su hermana.

- ¡Vaya!, vivieron muchas aventuras en ese pueblo, ¿verdad? - dijo Isabella - me hubiera gustado ir en las vacaciones, aunque no me arrepiento del todo - mencionó viendo a su novio, y lanzándole una pequeña sonrisa.
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Las luces del gimnasio fueron bajando, y varias parejas empezaron a bailar al compás de la música, las luces de colores no se hicieron esperar.

También había los típicos grupos de amigos, aquellos que no tuvieron suerte al intentar conseguir pareja para el baile, que preferían bailar en rondas en lugar de estar solos durante el baile.

También había quienes sólo conversaban y disfrutaban de la música, entre éstas personas estaban el pelirrojo y la pelinegra, que conversaban animadamente, hasta que cierto chico castaño, de ojos azul verdosos irrumpió.

- Vaya, vaya, vaya... - dijo el chico con sus manos en sus bolsillos, conservando su típica sonrisa burlona - ... aquí tenemos a la pareja del siglo... - dijo aún burlón - ... ¿aún no lo botas, linda? - hablo esta vez dirigiéndose a Isabella.

- No, y no lo haré... - le dijo fríamente - ... Phin, ¿vamos a bailar?

- Claro, cuando quieras - dijo agarrando la mano de su novia.

E ignorando al castaño, ambos se encaminaron a la pista de baile, al perderse entre la multitud y estar ya alejados del castaño, la chica paró y se ubicó frente a su novio y rodeó el cuello del chico con sus brazos, a lo cual él respondió poniendo sus manos en la cintura de la chica.

- En serio lamento haber reaccionado así, prácticamente te obligué a venir a bailar - dijo la chica apenada, sin mirar al chico.

- Hey... - dijo, levantando el mentón de la chica suavemente para que lo viera a los ojos - ... está bien, además, si lo veía por un segundo más lo golpearía yo mismo, y sabes que no soy fanático de la violencia - dijo, haciendo que la chica sonriera.

- Lo sé, por eso sé que soy la chica con más suerte del mundo - dijo juntado sus labios con los del chico, pocos segundos después se separaron, y siguieron bailando.
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En otra parte del gimnasio, estaban un chico peliverde y una castaña bailando tranquilamente, hasta que el dj puso una canción romántica, éstos inmediatamente se sonrojaron, pero se decidieron a seguir bailando al compás de la música.

Ninguno de los dos se percató cuando un chico chocó accidentalmente con la espalda de Ferb, haciendo que el peliverde y la castaña estuvieran muy cerca el uno del otro, ambos se sonrojaron a más no poder cuando se percataron de que sus estaban a punto de tocarse, pero ninguno se alejaba, más bien, querían cortar el espacio, pero temían a la reacción del otro.

- Estoy a punto de hacer algo de lo que podría arrepentirme el resto de mi vida - dijo Ferb en un susurro, sin darse cuenta, desviando un poco la mirada.

- También yo - le respondió la chica, sorprendiendo al muchacho.

Cuando ambos volvieron a verse, nuevamente sus ojos se encontraron, y simplemente se dejaron llevar, juntando sus labios en un suave beso. Cuando se separaron ambos volvieron a verse a los ojos, y las palabras sobraban, ellos simplemente sonrieron y se abrazaron fuertemente.
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En algún lugar, ya un poco alejados del baile, se encontraban un chico castaño y una chica rubia, ambos habían decidido escapar del baile, que les había resultado muy aburrido, por lo que prefirieron ir a su departamento, a ver una película, acompañada de unas pizzas y unos refrescos.

- Aún no puedo creer que hayamos ido a ese aburrido baile - se quejó la rubia.

- Creo que la mejor elección que pude hacer fue que viniéramos a ver una película - dijo Dipper bebiendo de su refresco.

- ¿Ah sí?... - indagó la rubia - ... ¿y yo en qué lugar quedo?

- Después de Mabel - dijo bromeando, recibiendo un golpe en el hombro por parte de la chica, ambos se lanzaron a reír.

Luego de reír, volvieron a recostarse en el sillón en el que estaban, y volvieron a ver la película, no sin antes besarse y decirse nuevamente lo mucho que se gustaban.
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- Hey, Izzy... - mencionó algo nervioso - ... hay... hay algo que quiero decirte hace un tiempo ya... yo... eeehh...

- Déjame adivinar... - dijo interrumpiendo al chico - ... tú eres aquel niño al que conocí cuando era niña, antes de perder la memoria, y que en realidad volviste de Inglaterra y arrastraste hasta aquí a tu hermano por mí.

- ¿Co-como supiste? - dijo sorprendido, abriendo sus ojos a más no poder.

- Puees, siempre supe que eras tú, sólo quería saber cuánto tardarías en decirme la verdad - dijo riendo.

- Dios, perdóname, no te lo dije porque pensé que te enojarías y no volverías a hablarme, todo fue idea de Ferb, no sé cómo me dejé convencer por él y... - empezó a hablar rápidamente el chico, hasta que la chica lo interrumpió, juntando nuevamente sus labios.

- Entonces, ¿me perdonas? - preguntó el chico con una sonrisa tonta.

- ¿Tú que crees? - le volvió a preguntar, juntando sus labios nuevamente.

Y en ese beso dejaron en claro todo el amor que sentían el uno por el otro, al mismo tiempo en que dejaban en claro que tal vez ninguno durmiera del todo en esa noche, aunque conociéndolos tardaría mucho aún para que lleguen a eso.