Bueno como avise en el cap pasado, si no podía seguir con el Gruvia sin hacer spoiler de lo que seguiría traería Lyredy y pues así paso XDD debo decir que este cap ha sido divertido de escribir y planear 7u7 y aun más sabiendo lo que viene así que espero lo disfruten.
En fin. Ya saben notas al final.
¡A leer!
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Discraimer: Los personajes no me pertenecen son de Hiro Mashima
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Aclaraciones y/o advertencias
• UA (Universo Alterno)
• OoC
• Lenguaje fuerte/soez
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No es mi culpa
Capítulo 12
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Meredy nunca se había esperado desarrollar tanto gusto por el trabajo que tomó casi por obligación. Aún seguía limpiando la habitación de Lyon pero ahora también se encargaba de otras labores, estas, más administrativas.
Debido a su puesto tuvo que conocer a todos los trabajadores del hotel, había pensado que estos la odiarían mas no fue así; Yuka, el jefe del restaurante del hotel, fue el primero en tenderle la mano, dándole consejos para tratar con su ahora jefe y compañeros de trabajo.
Toby, el encargado del mantenimiento, era un chico peculiar así que no le fue difícil entablar una amistad. Lo mismo paso con Kagura, Milliana, Beth y Flare, otras camareras, al igual que Jura, jefe del área comercial.
La causa de esto era que para la gran mayoría, Juvia no era la mujer ideal para su querido jefe; aquello la sorprendió puesto que durante los pocos días que había visto a su amiga, esta se paseaba por todo el edificio y por la actitud que observó de ellos creía que la apreciaban.
La única que seguía odiándola era Chelia, por más que intentó llevarse bien con la chica esta parecía aborrecerla más con cada intento. Después de unos días desistió de mejorar las cosas entre las dos.
Lo que no había cambiado era su forma de convivir con Lyon y es que desde el incidente con su colchón, él había seguido con su descarado coqueteo hacia ella, cosa que naturalmente la ponía furiosa. Muchas veces terminaba por salir de la oficina del Vastia con un portazo yendo después a ayudar a Jura; y solo lo hacía porque el hombre gozaba de un aura de paz y tranquilidad que le recordaba un poco a Ultear, lo cual la tranquilizaba.
Pero lo que no podía negar es que había nacido una gran confianza entre ella y el albino cuando de hacer negocios o resolver problemas se trataba. Y admitía que le gustaba mucho esa faceta de él, tanto que en ocasiones su mirada se negaba a apartarse de su persona, ocasionando que Lyon la descubriese y se aprovechara del descuido.
Sin embargo, aun estando en una situación tan cómoda, siguió mandando su currículo a diferentes empresas, hasta ahora la suerte no le había sonreído pero confiaba en que lo haría tarde o temprano.
Ur le ofreció su ayuda y aceptó gustosa, no sin antes inventar una buena excusa para su estadía y empleo en Margaret. Dudaba que le hubiese creído puesto que no preguntó tanto como espero no obstante, su madre parecía feliz de saber que sus dos hijos problemáticos empezaban a llevarse bien; como la peor de estos no iba a ser ella quien la sacara de su error.
Y así se cumplió un mes desde que había empezado a trabajar en aquel lugar, el tiempo le pareció ir deprisa, tanto que sentía llevaba más que ese lapsus. Cuando su vista se posó en el reloj de su mesa de noche se apresuró a terminar de maquillarse, sabía que Lyon no le reclamaría su tardanza pero no deseaba hacerle esperar porque entonces tendría un motivo para reprocharle cuando hablarán de su trabajo, cosa que le molestaba pues se esforzaba en rendir lo más que pudiese.
Esa noche tenían una cena de negocios a la que no logró negarse pues como asistente personal de Lyon era su deber acompañarle, por tanto había tenido que sacar el segundo vestido que tenía en su guardarropa — solo llevaba dos consigo y lo cierto es que el otro era el mismo que había llevado puesto el día de la boda fallida de su jefe y su mejor amiga por lo que no podía ponérselo bajo ningún motivo—, este era un vestido sin mangas de color rojo aunque tenía una franja color negro debajo del pecho, tenía un escote en v lo suficientemente estrecho como para ocultar a la vista esa parte de su anatomía; no era largo, ya que le llegaba hasta las rodillas pero el encanto estaba en lo cernido que era a su cuerpo, dándole una figura estilizada.
Las zapatillas habían sido el problema en un inicio y tuvo que ir casi corriendo al centro comercial a comprar unas nuevas, las demás que había llevado se convirtieron en parte de su uniforme diario por lo que estaban visiblemente más gastadas.
Se dio una última vista en el espejo de pared que había en el dormitorio, volvió a acomodarse su cabello suelto, ocultando algunos risos rebeldes entre otros más cooperativos y salió con un poco de prisa hasta el elevador, el cual iba vacío para su suerte así que no le tomó más tiempo llegar al lobby; recorrió el área con la mirada hasta que logró captar la silueta de Lyon salir de su oficina con un maletín de cuero en mano y unas hojas en la otra.
Cuando pareció haber terminado de leerlas levantó la mirada y entonces se detuvo, pudo sentir como la examinaba centímetro a centímetro, no solo una vez sino varias en lo que le pareció una eternidad, entonces se acercó a él solo para que dejará de clavar su mirada en sus curvas.
— Vamos tarde — dijo apremiándolo a la salida.
Lyon avanzó con paso torpe al inicio pero luego pareció recuperarse del shock inicial, le ofreció su brazo libre ya de cualquier documento, en su rostro había una sonrisa galante que conocía tanto como su nombre; rodó los ojos pero terminó aceptando el gesto y sin soltarse salieron del hotel para luego abordar el lujoso auto del albino.
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El restaurante que el ansiado inversor de Lyon había elegido era bastante diferente a lo que su imaginación creó, esperó ver uno como los que pasaban en las películas, de decoración clásica y mucho blanco pero este era todo lo contrario. Las paredes era color beige, con detalles en blanco y ventanales circulares con molduras doradas, colgados en ellas había algunos cuadros decorativos en combinación a negro y dorado. Las mesas eran de distintos tipos, algunas eran circulares, otras rectangulares e incluso había algunas ovaladas, siendo de un material metálico que no logró adivinar pero que daban un aspecto muy cuidado. Los muebles eran sillas y sillones en colores lilas.
Lyon se presentó con el hostess, quien rápidamente los guió hasta la mesa reservada para ellos, como era una de las mejores tuvieron que avanzar bastante por el interior restaurante. Al no haber estado en un lugar así antes, no pudo evitar observar con ojos curiosos a los comensales así como los distintos candelabros y luces que adornaban el salón. Así termino avanzando embelesada con la decoración que no se percató del momento en que Lyon se detuvo eso ocasionó un choque entre su frente y la amplia espalda de él. Por vergüenza contuvo el gemido de dolor que quería salir de sus labios, aunque al final se escapó como un susurro.
Su querido jefe no giró ni preguntó por su estado lo cual en primera instancia le generó disgusto mas se convirtió en agradecimiento al notar algunas miradas curiosas sobre ella, no quería hacer el ridículo frente a toda esa gente.
— ¿Meredy? — el claro llamado la hizo salir de su correcta posición detrás del Vastia y entonces sí grito pero esta vez de entusiasmo.
— Jellal — le nombró mientras rodeaba la mesa, al estar frente a frente se lanzó a sus brazos y él la abrazo de inmediato, todo frente a la recelosa mirada de Lyon.
Cuando las miradas de los demás comensales fueron demasiado insistentes ambos se separaron pero se sonrieron ampliamente.
— ¿Qué haces en Margaret? — preguntó con la curiosidad pintada en sus facciones.
La última vez que habían hablado ella seguía en Crocus intentando recuperar su vida luego de la falta de Ultear, Jellal no había podido estar con ella pues estaba de viaje en el extranjero.
— Bueno... — como no había pensado en la posibilidad de encontrarlo tan pronto no sabía qué decirle, era una historia larga y extraña.
— Trabaja para mí — Lyon se había colocado a su lado mientras sonreía afable, su mano se poso en su espalda a una altura respetuosa que le pareció extraña.
La cara de su amigo no mostró ni un ápice de emoción, simplemente lo había mirado en silencio para posteriormente regresar a ella, pidiéndole una afirmación a lo dicho por el albino.
Suspiró y con la voz más tranquila que pudo habló. — Es un empleo provisional —, no era mentira para ninguno, Lyon creería que lo decía por su situación financiera y a Jellal podría explicarle todo más adelante.
Su amigo pareció conforme con su respuesta por lo que dejó de mirar de mala manera a su jefe. Lyon se presentó como si nada de lo anterior hubiese sucedido, estrechó la mano con el Fernández y los tres tomaron asiento.
— Antes que nada espero puedan perdonar la espera — empezó a decir— mi socio no debe tardar.
Fue hasta en ese momento en que pudo recordar que la cena era con los socios de la empresa de Jellal por lo que debían esperar a que llegara. Como no podían quedarse en silencio, ambos hombres empezaron una plática banal, sin embargo sentía que había algo más detrás de las educadas y cautelosas palabras de los dos, intentando descubrirlo se abstuvo de interferir demasiado en esta pero pronto esta razón paso a segundo plano ya que los fríos dedos de Lyon comenzaron a trazar pequeños círculos sobre la piel de su rodilla provocándole escalofríos.
Ante la sorpresa y la gélida corriente de estremecimiento bajando por su espalda, dio un pequeño brinco, el cual no pudo pasar desapercibido ante los ojos marrones de Jellal.
—¿Pasa algo Meredy? — como si tocarla descaradamente bajo la mesa no hubiera sido suficiente, le preguntaba eso fingiendo demencia.
Olvidándose de su compañía extra por un momento, le miró con el ceño de fruncido y ojos destilando indignación. Él sabía que no iba a poder armar un escándalo, menos conociendo su facilidad para salir airoso de las peores situaciones y lo odio un poco más por eso.
— ¿Estás bien? — volvió la mirada al hombre de cabellera azulina y se esforzó por poner una sonrisa despreocupada.
— Si, yo... — se levantó de la mesa y ellos la imitaron — tengo que ir al tocador — no se le ocurrió nada mejor y ni siquiera sabía si era así como debía anunciarlo pero lo había visto en una vieja película.
Se alejó con un paso apresurado mientras maldecía a Lyon en su mente, deseaba con fervor poder regresar y estampar su mano en su cara con toda la fuerza que pudiese. Farfulló en voz baja todo el camino hasta el baño, al entrar pudo notar que era un área grande igual de elegante que el salón, se paró frente a los lavabos mirándose en los grandes espejo de forma ovalada que colgaban de la pared.
Soltó un suspiro de cansancio y decidió retocarse el labial pues con tantas emociones había terminado por comerlo, ya que tenía prisa decidió no quedarse más tiempo del necesario, podría haber llegado el invitado faltante y sería una grosería que ella tardase también. Regresó los cosméticos a su bolso, repaso su aspecto y luego de volver a ordenar algunos mechones de cabello por segunda ocasión, salió.
Aun cuando el salón era pequeño se sintió perdida cuando los meseros empezaron a ir y venir de un lado a otro, intentó localizar a Jellal o incluso a Lyon pero el restaurante estaba lleno y no lograba vislumbrarlos entre tantas personas.
Se quedó parada sin saber qué hacer, probó detener a uno de los meseros pero por alguna razón todos llevaban prisa así que simplemente le dedicaban un "disculpe pero tengo platos que servir" o frases parecidas y se alejaban. Como no podía quedarse ahí parada toda la noche entonces se decidió a caminar por las mesas hasta encontrar a su jefe y compañía, si llegaban a preguntar bien podría decir que había ido a saludar a alguien más.
Sin embargo, no fue capaz de pasar más de dos mesas cuando choco inevitablemente contra uno de los meseros, el cual llevaba en sus manos una sopera de aluminio, de la cual salía un halo de vapor, signo inequívoco de lo caliente que estaba. Al darse cuenta intento apartarse del camino del hombre pero ambos se movieron hacia la misma dirección por lo que chocaron por segunda ocasión, solo que esta vez el mesero no fue capaz de sostener en su manos el contenedor de la sopa.
Cerró los ojos esperando que el líquido caliente cayera sobre su ropa o piel pero sin saberlo fue arrastrada por los hombros lejos del área de desastre.
— ¿Estás bien, Med?
Tardó un segundo en abrir los ojos y algunos más en poder situarse, no tenía manchas en ninguna parte salvo en sus zapatos nuevos pero era pequeña considerando que se había derramado más de la mitad de la sopera. Se reincorporó casi de golpe y se giro para agradecerle a la persona que la había salvado de un accidente tan bochornoso pero su voz no logró salir de su garganta.
— Yo también me alegro de verte — añadió con diversión el hombre frente a ella, sonriéndole sutilmente.
Si ya era malo tener a Jellal y Lyon juntos no sabía cómo iba a sobrevivir en una cena donde también estuviera él.
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Notas de autora:
Lo sé, quieren saber quien es el hombre que salvo a Meredy al final, pues bien tendran que esperar XDD mientras tanto lancen sus apuestas, sho estoy segura de que los voy a sorprender -o al menos eso espero-. Quiero agregar que según como llevo el fic lo más seguro es que haya un pausa con el Gruvia pues quiero avanzar con el Lyredy -ya que es la pareja principal- cuando la trama este más avanzada volveran a aparecer teniendo sus capítulos especiales, claro que no todo será Lyredy pues agregaré algunos episodios -también especiales- sobre algunas parejas así como personajes que tienen un papel importante como son Chelia y este personaje nuevo (y varios más que incluiré en esta nueva etapa por llamarla de alguna manera)-
En fin, eso es todo.
No tengo tiempo ahora para contestar review espero poder editar este cap y contestar pero sino pues lo haré en la próxima actualización.
Gracias por los review! en verdad me alegran el kokoro shipper -que es el único que tengo :v -
¿Me regalan un review?
