Una pequeña reunión no le haría daño a nadie, ¿verdad? Eddie desearía no estar tan nervioso todo el tiempo y permitir que las cosas fluyan por si solas.


Amigos, pase calores y penurias para lograr este capítulo. Algunas personas cercanas a mi sabrán que me desanimó con facilidad, pero además de eso me aventé un maratón al escribir todo en un día lol, cuando suelo hacer borradores durante días para lograr la extensión de cada capítulo. Por amor al arte y amor a esta historia, decidí pasar calores en mi habitación para poder extenderme en escribir esta actualización. Espero la disfruten.

La canción de esta ocasión me vino al terminar de ver "Frankenweenie" el fin de semana, siendo de una de mis artistas favoritas (y reina lol) Karen O y su Strange Love. La amo, espero puedan amarla también!


Love, oh, love is strange oh oh.
When there's beauty on the inside,
On the outside there's nothing to
Ch-ch ch-ch ch-ch change.
— Karen O.


Las piernas de Waylon estaban muy abiertas en ese momento.

Hacía mucho tiempo que no intentaba algo así, más su sonrisa de complicidad y satisfacción eran suficientes para continuar con los lentos movimientos de ambos cuerpos. El rubio intentaba sostener lo mejor posible su peso, pese a todo. Eddie se encontraba con las manos firmemente sujetas a sus muslos, intentando ayudar a levantar y colocar en mejor posición para lograr utilizar su lengua de mejor forma sobre su eje.

Los labios de Eddie empezaron a succionar y a besar por todos los lugares imaginables. Los sonidos de Waylon era cada vez más elevados, sobre todo al sentir como la lengua contraria empezaba a dar lamidas cada vez más marcadas desde la zona de sus testículos, logrando alcanzar la punta de su miembro sin ningún esfuerzo alguno. Quien hubiera imaginado que una pequeña broma terminaría en algo tan placentero.

Al llegar a casa de su novio durante esa tarde, Waylon había estado el doble de cariño en realidad. Los besos, abrazos y demás gestos se estaban volviendo muy habituales en su rutina, siendo correspondido casi al instante por la sonrisa de su pareja, quien jamás dejaba de abrazar y besar al rubio en cada oportunidad que tenía en realidad. La calidad de los brazos de Eddie no se compraba con casi nada que hubiera experimentado antes.

— Hoy escuché una broma muy estúpida — comentó Waylon mientras se sentaba en el sofá, colocando ambas piernas sobre el regazo de su pareja. El gesto de Eddie de acariciar parte de sus muslos cubiertos por su pantalón nunca pasaba desapercibido. Eddie parecía que jamás podía dejar sus manos quietas al momento de tener cercanía con su pareja.

— ¿Qué tipo de broma era? Quiero escucharla. —

Waylon siempre encontraba tierna la forma en la cual Eddie quería tener un humor similar al suyo. Era como si quisiera evadir a toda costa la barrera que había por las edades de ambos, como si Eddie sintiera que debía demostrar algo al tener a un novio algunos años más joven. Waylon sabía que ninguno de los dos tenía que demostrar nada, entendiendo ese sentimiento ante su falta de seguridad al momento de tener una relación mucho más formal que en el pasado.

— Bueno…en serio es algo muy estúpido. La broma era algo como "si fuera una silla, siéntate en mi cara" — la risa de Waylon salió casi al instante de mencionar la broma, más el rostro ajeno se quedó con una expresión pensativa y un tanto seria al decirla. Incluso la risa de Waylon paró al poco tiempo de mencionar el comentario.

— Te dije que era algo muy estúpido, Eddie. —

— Deberíamos hacerlo — comentó casi al instante el mayor, provocando que los ojos contrarios se abrieran al momento, acariciando de manera distraída el dorso de la mano de su novio.

— ¿A qué te refieres, Eddie? —

— A que…si soy una silla, deberías sentarte en mi rostro. —

Los ojos de Eddie dieron un lento recorrido por el cuerpo contrario, mientras sus manos a su vez empezaban a marcar un ritmo mucho más seguro y sugerente sobre sus piernas y cuerpo. Waylon no pudo evitar sonreír ante ese comentario, dejando que su cuerpo terminara por acomodarse lentamente sobre el regazo contrario, estando ambos rostros ahora muy cerca el uno del otro. Siempre le había fascinado la mirada cargada de complicidad que ambos compartían antes del acto.

— Entonces, señor Gluskin, le sugiero que se acomode mejor en el sofá en este momento... —

Las cosas se habían dado con mucha más rapidez a partir de ese punto. Su pantalón oscuro fue olvidado en el suelo, al igual que su ropa interior, portando únicamente su camisa de rayas negras y blancas que alcanzaban a cubrir parte de sus manos y sus muslos.

Los ojos de Waylon estaban entrecerrados y sus dedos estaban fijos sobre el respaldo del sofá, dejando que Eddie hiciera todo el trabajo con su lengua sobra las zonas más sensibles de su miembro, testículos y entrada en poco tiempo.

La mirada de Waylon bajo lo suficiente al poco tiempo, notando la concentración y dedicación que su novia tenía en ese momento al enterrar cada vez más su rostro entre sus piernas, observando como parte de su perfecto peinado se desvanecía en cada movimiento dado.

Las manos de Eddie se aventuraron en poco tiempo a abrir ambas mejillas en su trasero, reacomodando la cadera de Waylon de tal forma que su lengua y labios tuvieron mayor acceso al apretado anillo de carne. El sobresalto de Waylon fue placentero, sobre todo al sentir la lengua de su novio empezar a jugar y lamber los alrededores de aquella sensible zona.

— M-mierda…Eddie, ¿dónde aprendiste a hacer estas cosas? — mencionó con voz afectada, intentando calmar el instinto casi primario de bajar y subir su cadera a manera de embestida.

La boca de Eddie estaba demasiado ocupada en ese momento para responder algo racional, limitándose a sujetar con más fuerza los muslos contrarios mientras marcaba un ritmo lento con el cuerpo sobre su rostro. La lengua de Eddie no tardó en penetrar en poco tiempo, intentando concentrar sus acciones en complacer completamente al menor en todos los sentidos posibles.

Los movimientos se mantenían cada vez más constantes y Waylon únicamente se limitaba a gemir y a contenerse, esperando que el peso de su cuerpo no fuera lo suficientemente pesado para sofocar a su pareja, preguntándole en un par de ocasiones si se encontraba bien permaneciendo en aquella posición.

Eddie parecía demasiado concentrado en los movimientos circulares de su lengua como para responder a las preguntas de su novio, dejando que su lengua terminara por adentrarse de forma marcada y profunda en su interior, logrando sacar de la garganta de Waylon un gemido mucho más elevado y sonoro. Eddie no podía estar más satisfecho con aquel logro.

Los ojos de Waylon se abrieron después de unos minutos al darse cuenta de que su celular estaba vibrando sobre la pequeña mesa de al lado. ¿Cuánto tiempo llevaba sonando? Estaba tan absorto en su placer que poco le importaba las cosas que le rodeaban alrededor. Su sonrisa se enmarcó al estirar la mano y mirar por la pantalla que se trataba de Miles. Tenía un par de llamadas perdidas, por lo que considero "grosero" tener esperando a su amigo durante más tiempo, apretando el botón para contestar.

— ¡Waylon Park! ¿Dónde carajo estás? Se supone que nos veríamos hace media hora — la voz de Miles sonaba molesta, pero era el tipo de molestia que se reflejaba de una manera casi bromista. Ambos estaban conscientes que el tiempo no era un factor relevante en sus rutinas. Dejarse plantados o llegar tarde a sus reuniones eran cosa de todos los días.

— Estoy un poco…ocupado en este momento. — La voz de Waylon sonaba entrecortada y afectada. Miles frunció el ceño por un breve momento, intentando determinada la situación durante un par de segundos.

— ¿Qué te pasa? Suenas como si estuvieras corriendo una maratón o algo así. ¿Estás con Eddie? —

—A decir verdad…sí. Te diría que te…saludara, pero su lengua está un poco ocupada…por ahora. —

— ¿Pero qué demonios están hacien…? Oh, ¿están cogiendo? ¡Te está lamiendo el trasero! ¡Qué asco! ¿Cómo te atreves a contestarme haciendo eso? ¡Es asqueroso! — la voz de Miles sonaba cada vez más elevada entre sus gritos y reclamos.

Una ligera risa salió de los labios de Waylon antes de colgar, sintiendo como la embestida de la lengua de Eddie lograba levantar ligeramente su cuerpo, dando un suave salto sobre el rostro contrario. Tal parecía que su pareja requería su atención total en ese momento, puesto que las manos del mayor se ajustaron con mucha más fuerza sobre sus muslos.

— Lo siento mucho, amor, tenía que contestar…era urgente. — La voz de Waylon jamás dejo de sonar afectada. Los ojos de Eddie se abrieron por un momento mientras acomodaba su cuerpo una vez más, terminando por envolver en un movimiento fluido sus labios sobre el miembro contrario con rapidez.

Los ojos de Waylon volvieron a conectar en poco tiempo con la mirada contraria, sintiendo una descarga eléctrica con solo mirarle. De nueva cuenta había complicidad en sus expresiones, mientras su cuerpo se mecía de un lado a otro ante los labios y embestidas dadas a la boca ajena.

Prácticamente estaba jodiendo la boca de Eddie, y aquello por alguna extraña razón le hacía sentir un aire de dominio que hace mucho tiempo no había experimentado. No era un secreto que Waylon disfrutaba bastante el recibir durante el sexo, más aquella sensación de sentir su miembro atendido de esa forma era una de las sensaciones más estimulantes que había experimentado hasta el momento.

Las embestidas dadas por su cuerpo iban haciéndose cada vez más marcadas. Sabía que la garganta de Eddie se había relajado al punto de intentar hacer la tarea mucho más sencilla para ambos, lamentando internamente que su impulso no pudiera ser frenado del todo. Su única preocupación constante era saber si el mayor se encontraba bien al recibir tales tratos.

Los ojos de Eddie le indicaron que podía continuar con sus movimientos, incluso alzando parte de sus caderas para marcar un ritmo propio del cuerpo del menor sobre su rostro. Los movimientos de Waylon eran cada vez más constantes, alzando su cabeza al sentir como la lengua de Eddie se enredaba y recorría la longitud de su propio miembro, sumado al hecho de sentir el dígito contrario meterse de manera repentina por sobre su entrada. Vaya que Eddie se estaba tomando esto bastante en serio.

— Me voy a correr si sigues así… — soltó en un gemido, logrando que sus brazos y piernas dieran cierto soporte a su cuerpo al momento de intentar alentar sus movimientos.

Eddie parecía no querer darle tregua alguna, dejando que sus labios y boca succionaran y marcaran un ritmo mucho más acelerado al momento de realizar su tarea, logrando envestir a Waylon con otro dígito más al poco tiempo. Los movimientos de Eddie eran bastante agresivos a ese punto, sintiendo como los espasmos de Waylon iban indicando cada vez su más cercano orgasmo.

Eddie realmente quería escuchar eso, logrando acelerar sus movimientos de tal manera que en poco tiempo sintió la semilla ajena llenando y salpicando su boca. El rostro y el sonido de Waylon al momento de llegar siempre serían uno de los momentos más eróticos en sus memorias.

—Hm…dulce — mencionó Eddie al degustar con su lengua los restos de la semilla contraria por sobre la comisura de sus labios.

Sus ojos estaban fijos en los movimientos de Waylon al retirarse lentamente hasta colocarse sobre su amplio pecho. Los ojos de Waylon seguían dilatados por las sensaciones, preguntándose como Eddie podría permanecer tanto tiempo sin ser atendido de igual manera, sobre todo al llevar una de sus manos hasta la dureza de sus pantalones.

— Eso es algo sucio, señor Gluskin. Creía que usted era una persona pulcra en todo momento… —

— Creo que he aprendido un par de cosas al conocernos, cariño. Cosas como saber dónde tocarte para hacerte retorcer de placer. — Las palabras de Eddie continuaban cargadas de aquel tono sugerente con el que habían empezado y Waylon empezaba a cuestionarse que tantas cosas había aprendido Eddie desde que ambos empezaron su relación.

Sin lugar a dudas, el mayor se notaba mucho más seguro y satisfecho referente a su sexualidad. En las primeras citas había mostrado cierta inseguridad al momento de querer satisfacer sus diferentes necesidades, pero con el pasar de las semanas estaba mucho más dispuesto a explorar cada vez más cosas nuevas, a tal grado de encontrarlo sugiriendo cosas que involucraban actitudes de lo más atrevidas para sus estándares. Incluso no había recibido reprimiendo alguna por la llamada contestada de Miles.

— Entonces, ¿qué me dices, cariño? ¿Cumplí bien la función de ser una buena silla? — las manos de Eddie jamás habían abandonado del todo su cuerpo, sintiendo un ligero apretón sobre su trasero al mencionar aquellas preguntas. La sonrisa de Waylon siempre era constante al momento de interactuar con Eddie. Ver las ligeras manchas en su rostro debido a las interacciones pasadas volvía el momento algo mucho más sucio casi al instante.

— No podría tener una mejor silla en realidad… — comentó Waylon entre una ligera risa, empezando a inclinarse hasta quedar a la altura del rostro contrario, empezando así un lento pero demandante beso sobre los labios de su pareja.

Poco le importaba si el sabor realmente era en particular distinto, sabiendo bien que las cosas podrían volverse aún más sucias de un momento a otro.

Miles hubiera preferido no tener que escuchar aquello.

La voz afectada de su mejor amigo al recibir sexo de su novio no era una manera adecuada de empezar su día en absoluto. Un suspiro bastante elevado salió de sus labios, preguntándose por un breve momento si algún día podría experimentar ese tipo de cotidianidad con alguien. ¿Acaso tendría alguna relación formal en algún momento?

Sus pensamientos siempre iban encaminados al recuerdo constante de Chris Walker. Nunca se hubiera imaginado, ni en sus más locas y extrañas fantasías, que iba a terminar enamorándose de alguien como lo estaba ahora de Chris. Era bastante evidente que idealizaba de alguna manera cada acto realizado por el amor, pero era algo que en definitiva no podía controlar. El recuerdo constante de Chris defendiéndolo en noches pasadas era suficientemente persistente para continuar creyendo que las cosas podrían funcionar en algún punto.

¿Qué tan patético sonaba al tener aun esperanzas?

Miles suspiro una vez más, pero esta vez de manera mucho más ruidosa que la anterior. Pasando una de sus manos por su cabello desordenado, decidió emplear parte de su tiempo libre de ese día en realizar algo verdaderamente productivo y beneficioso. Realmente no iba de manera cotidiana al refugio de animales, ya que en ocasiones no era verdaderamente necesaria su presencia, teniendo bastante personal y voluntarios para cubrir las actividades del día.

Quizás el día de hoy tendría suerte, pensó por un momento, colocándose unos pantalones limpios y peinando su cabello antes de encaminarse en poco tiempo al centro, usando su bicicleta para viajar con más rapidez.

Pese a tener automóvil propio, eran más las ocasiones en las cuales se encontraba en el taller mecánico que en su propia casa. El auto siempre había sido viejo y el trato dado por Miles no era precisamente el indicado en muchos casos ante sus descuidos. La bicicleta tenía la suficiente versatilidad para soportar su estilo de vida en todo caso.

Pasó poco tiempo antes de que Miles llegara nuevamente al centro, dejando su bicicleta bien encadenada con el resto. Parecía que estaba de moda en la ciudad el viajar en bicicleta entre los demás jóvenes, pero Miles nunca le tomaba mucha importancia a las demás tendencias de las personas. Para él siempre significo únicamente una forma de entregar los periódicos con eficiencia y rapidez sobre su ruta.

Al llegar al centro, procuró tener en un lugar visible su gafete como voluntario, empezando a recorrer los pasillos de las instalaciones en poco tiempo. La recepcionista le habían informado que se requería del personal extra en ese momento, siendo recibido por uno de los voluntarios más veteranos del asunto, quien nuevamente volvió a dejarle encargado los cuidados del viejo Joey durante ese día.

Miles ya había tenido a otros perros bajo su cuidado en días pasados. Incluso había sacado a pasear a aun bonche de ellos, usando unos patines prestados para poder facilitar sus movimientos con los perros, logrando seguirles el ritmo al momento de empezar a correr en manada. Agradecía tener un poco de acondicionamiento físico, ya que de ser así no habría podido llevar bien el ritmo de aquellas actividades tan desgastantes durante su jornada con las mascotas, teniendo que bañar, alimentar y limpiar los recintos de la gran cantidad de perros y gatos que entraban y salían a diario.

Había perros que únicamente iban por consulta, animales que eran dejados para procedimientos de esterilización, además de muchos casos en donde llegaban con heridas debido a la inconsciencia de los conductores y sus vehículos. Miles había visto una gran cantidad de casos de este tipo, pese a su corto periodo en el recinto, lamentando en muchos casos el ser testigo de algunos casos extremos en donde debían aplicar eutanasia para no causar más dolor a los pacientes. A Miles en definitiva no le agradaba esa experiencia.

Las cosas eran mucho más sencillas y placenteras al tratar a los animales como si fueran mascotas. Era divertido y entretenido salir a pasear en manda, ya que nunca le habían permitido anteriormente tener animales en su casa. Había estado bien con esa idea, dentro de lo que cabía, ya que sabía que su irresponsabilidad era un factor determinante en la toma de aquella decisión. Los pequeños peces dorados que recibió cuando era niño habían pagado el un precio bastante alto por aquella manía de olvidar las cosas que le rodeaban prácticamente.

El viejo Joey parecía estar más animado que de costumbre en ese día. Pese a que su cuerpo era mucho más robusto que el de un chihuahua más joven, su pelaje y el brillo en sus ojos jamás se habían apagado por completo. Había un pequeño pañuelo azul marino colocado sobre su cuello durante ese día, además de su característico collar negro y su pequeña placa en forma de hueso. Miles siempre se sentía aliviado de encontrarlo moviendo la cola ante él durante sus visitas al centro.

— ¿Qué tal te caería un paseo el día de hoy, viejo Joey? — su voz sonó mucho más animada de lo que pensó, más el chihuahua parecía reaccionar de forma igual de animada al mover la cola y levantarse sobre sus patas traseras. Miles no tardo mucho tiempo en tenerlo con la corre lista, empezando a encaminarse en poco tiempo a la entrada.

Casi siempre que sacaba a pasear a Joey era cuando podía enfocar toda su atención en él. Los demás perros solían tener un ritmo bastante agresivo y acelerado, teniendo que bajar la intensidad a un ritmo mucho más amigable acorde a la edad de los perros más viejos o con algún impedimento en su andar. Joey disfrutaba más de las caminatas que de trotar por los parques, casi pareciendo contemplativo al momento de olfatear y explorar por los alrededores.

Miles disfrutaba de ese hecho, llevando el mismo ritmo contemplativo que el chihuahua al fijarse en las demás personas en el parque. Había algunos otros perros con sus correas, niños jugando en los diferentes juegos y algunas otras personas sentadas en bancas, leyendo bajo árboles o disfrutando simplemente el paisaje verdoso. Era un día soleado y un tanto cálido, pese a la ligera brisa fría que se sentía en el ambiente. Ese tipo de clima siempre le había parecido reconfortante, sobre todo por no ser muy tolerante al frio en realidad.

Sabía que no podía darle toda la vuelta en realidad, por lo cual únicamente se limitaba a andar por los alrededores, dejando que Joey explorada y orinara en todos los lugares que quisiera, llevando una bolsa de plástico en caso de que requiriera levantar alguna otra necesidad del perro si era necesario.

Su mirada se enfocó al poco tiempo en dirección no muy alejada de la zona donde estaba, dándose cuenta como una mandada de perros de considerable tamaño era guiada por una enorme e imponente figura, que parecía trotar casi a su mismo ritmo, notando el asombro con el que algunas otras personas lograban presenciar esa misma escena. Claro, pensó Miles, no podía ser otra persona más que Chris.

Pese a estar a una distancia considerable, Miles podía notar con claridad como algunas gotas de sudor empezaban a caer sobre su frente a medida que su andar se hacía más acelerado. Parecía bastante concentrado en su tarea, pareciendo más una especie de misión militar a un simple paseo en parque, en compañía de los perros más robustos y grandes del refugio animal. La sonrisa de Miles fue casi instantánea, negando ligeramente con la cabeza mientras terminaba por acomodarse en una banca cercana, notando como Joey imitaba su gesto al sentarse en el pasto.

— Debería ser ilegal hacer tantas cosas tan adorables, ¿no te parece? — le comentaba al perro, empezando a pensar lo patético que en realidad era tener una conversación con un animal, más pocas cosas le importaban en realidad en ese momento.

Poco a poco Chris se perdió de su campo de visión, provocando que un suspiro prolongado saliera de sus labios. Quizás estaba siendo demasiado dramático al respecto, pero no podía evitar querer tener aunque fuera un poco de cercanía con la persona quien literalmente aparecía en su mente a todas horas del día. Quería poder animarse a invitarlo a salir, poder tener cercanía y dejarle ver a Chris lo muy interesado que estaba en realidad en llegar a ser algo más que un simple amigo, pero sus intentos siempre se veían interrumpidos por diversos factores en realidad. Uno de los factores principales era su nerviosismo, que era una constante en sus acercamientos al tener una oportunidad de hablar con él.

Los amigos de Chris no ayudaban mucho tampoco, siendo uno de sus principales obstáculos las constantes intromisiones de Frank Manera al momento de querer conversar más abiertamente con el mayor.

Parecía que el Universo mismo estaba en su contra, aunque eso en realidad sonaba demasiado dramático en su mente. ¿Acaso Chris no se daba cuenta en realidad de sus inútiles intentos por impresionarlo? Al fijar su vista nuevamente en Joey, pudo darse cuenta como el chihuahua empezaba a comerse el pasto bajo sus patas, suponiendo que debía ser buena idea el volver a caminar por el parque.

Las pequeñas patas cortas del chihuahua avanzaban a paso realmente lento. Miles no se sentía particularmente enérgico a decir verdad, por lo que llevar el ritmo lento era una buena opción en todo caso. El sonido de las pisadas pesadas del resto de los perros terminó por atraer su atención, además de escuchar los pasos de unas pesadas botas de combate comandando el ritmo de los perros al momento. ¿Tan rápido habían llegado a la zona donde se encontraban? Miles estaba impresionado.

Como lo supuso, el rostro de Chris estaba empapado en sudor, notando algunas gotas caer hasta formar una ligera mancha sobre su camisa gris oscura. Los ojos de Miles no perdieron el tiempo en mirar de arriaba hacía abajo, lamentando que el gesto fuera tan poco sutil en realidad. La sonrisa de Chris se extendió, notando como el chihuahua prácticamente parecía deshacerse por captar su atención. Miles pensó por un breve momento que Joey representaba sus deseos internos.

— ¿Paseando al viejo Joey, Miles? — comentó la voz jadeando de Chris al poco tiempo. Miles no había querido moverse ni por un instante de su posición, más aun al escuchar con nitidez la manera en la cual los jadeos de Chris parecían volverse mucho más pesados al intentar calmar su respiración. Sin lugar a dudas, debía alejar cualquier pensamiento o idea que amenazara con provocarle una erección al momento.

— S-sí, es que no había mucha actividad en el refugio, me dijeron que Joey necesitaba distraerse un poco durante esta tarde. —

—No solemos sacar a Joey con los perros más grandes o más jóvenes. Es un perro más delicado en ese sentido, preferimos mantenerlo a un ritmo distinto para cuidarlo — Chris hizo el gesto de inclinar su torso ligeramente para alcanzar a acariciar suavemente la cabeza del chihuahua en ese instante. Como era de esperarse, el resto de los perros parecían estar saltando para atraer su atención de la misma manera, provocando que el mayor decidiera alejarse para evitar que alguno pudiera empujar al chihuahua con sus interacciones y brusquedad.

— Creo que esta es prueba suficiente de nuestra teoría. —

— Confiaba completamente en tu palabra en realidad, pero las pruebas visuales son mucho más impactantes que otra cosa. —

Miles empezó a avanzar al poco tiempo, siendo sorpresivamente seguido por los pasos lentos de Chris, quien lograba aplacar al poco tiempo parte de la energía del resto de los perros para todos seguir un mismo ritmo. Joey parecía más relajado ahora, siendo resaltado que todos intentaban llevar un mismo ritmo para que pudiera sentirse cómodo en realidad. Era incluso divertido al imaginarlo.

— Todos los perros te adoran Chris, creo que eres muy popular en el centro. —

— Bueno, al menos tengo suerte de tener el cariño y el amor de los animales —

— No solo tienes suerte con las mascotas… — las palabras de Miles fueron dichas sin pensarlo premeditadamente. La mirada de Miles se abrió con sorpresa, notando como Chris lo miraba fijamente, con un gesto sorprendido y confundido. Era un completo idiota, como siempre.

— Lo que quiero decir es que mucha gente te tiene cariño, tienes muchos amigos y a mucha gente le importas. Eres muy buena persona con todos. —

— No con todos y no todo el tiempo. Algunas personas realmente se sienten intimidadas con mi presencia. Quizás mi mirada es demasiado fuerte en ocasiones. Me dicen que mi presencia suele ser intimidante. —

— No creo que seas intimidante, además las personas no deberían juzgar a alguien por como luce en realidad. Se están perdiendo de una gran persona, de un gran amigo. — La sonrisa de Chris era uno de los gestos más sinceros que había visto Miles en toda su vida. No era de esperarse, ya que durante buena parte de su vida había sido juzgado de alguna u otra forma únicamente por la manera en la cual luce.

Su apariencia siempre era un tanto seria al principio, pero Chris sin lugar a dudas era una de las personas más gentiles que había conocido en realidad. A veces Miles no comprendía como alguien con esas características podía no tener pareja, pera una parte interna de él se alegraba bastante por aquel hecho en realidad.

— ¿Sabes? Frank había mencionado que quizás en algunas semanas realizaremos un viaje para promocionar la banda y, ya sabes…para poder convivir con Billy antes de que se ate la soga al cuello, claro, esto es en palabras de Frank. — Los ojos de Miles se dirigieron en todo momento a la expresión relajada de Chris al hablar.

Parecía que disfrutaba del parque casi de la misma manera en la cual Miles lo hacía para relajarse. Había algo de complicidad en poder compartir esos momentos con el mayor, por más tonto que pudiera resultar en primera instancia admitir algo como aquello abiertamente.

—Todavía no arreglamos muy bien el asunto de las fechas y los preparativos, pero estoy casi seguro de que Frank aceptara que Eddie lleve a Waylon, si está dispuesto a acompañarnos. No sé si a ti te gustaría acompañarnos también…creo que sería lindo. —

¿Acaso estaba escuchando bien? ¿Chris mencionó que sería lindo que Miles fuera en ese viaje con ellos?

Las palabras del mayor tenían un efecto casi eufórico en el cuerpo de Miles al ser escuchadas. Casi no podía dar crédito a ello, aunque fuera un detalle insignificante para el resto de las personas. Por supuesto que tenía que ir a ese viaje, no importaba si se quedaba sin empleo o si sus padres no estaban de acuerdo. No podía perdérselo por nada del mundo.

— Claro que si Chris, me encantaría ir, dime, ¿acaso Eddie sabe de este viaje? No quiero crear otro mal entendido como lo del concierto. —

— Frank nos comentó en el ensayo. Probablemente le diga en persona a Eddie en nuestra siguiente reunión, así que dudo mucho que sepa algo en este momento. No creo que allá problema que le digas a Waylon, de todas forma Frank se encargara en poco tiempo de que todos estemos enterados — las palabras de Chris parecían reflejar más entusiasmo ahora que su respiración estaba más calmada después de correr.

Miles realmente intentaba que su euforia y emoción no eran tan evidentes, más al notar la sonrisa y los gestos amables de Chris eran bastante difícil de pasar por alto la manera en la cual su nerviosismo aparecía nuevamente en sus reacciones.

No podía evitarlo, pero ahora tenía una razón mucho más justificable para sus actos. Sentía que era un paso bastante grande en su acercamiento con su inevitable enamoramiento.

— Quiero que los invites — comentó su madre durante una de sus visitas semanales, provocando que la mirada de Eddie se levantará en su dirección, entre sorpresas y confusión.

— ¿Qué dices, madre? —

— Que quiero que los invites, a Waylon y a su madre, a cenar. Ya va siendo hora de que me presentes con su madre. — El rostro de Helena, al igual que su tono de voz, reflejaba cierta molesta al momento de hacer el comentario. Que estuviera cortando en ese momento las verduras para la cena no ayudaba para nada al gesto, luciendo mucho más intimidante con cuchillo en mano.

— ¿Estás molesta acaso, madre? — preguntaba Eddie con verdadera duda en su tono de voz. A veces no comprendía los contantes cambios de humor de su madre, que pasaba de felicidad a irritación en cuestión de segundos, sobre todo cuando no había una razón aparente que ocasionará dichos cambios.

— No creas que no me he dado cuenta de lo tuyo con Waylon Park se está volviendo cada vez más serio. ¿Acaso te avergüenzas de tu madre, Edward? No sé por qué me mantienes tan oculta de tus actividades con tu novio y su familia. —

— Pero mamá, si ya he traído a Waylon a la casa varias veces, incluso lo has alimentado más a él durante las últimas semanas más que a mí — las palabras de Eddie, que querían tener un tinte cómico en el ambiente, parecían provocar mucha más molestia en el aparente humor de su madre en ese momento.

A veces se preguntaba de dónde venían esos cambios de humor, suponiendo que debía ser cosa de familia al recordar mucho de los momentos de su día a día en donde se enojaba sin muchas explicaciones. Parecía que la mente de los Gluskin trabajaba en otro nivel, volviendo un simple comentario algo mucho más personal en poco tiempo ante los pensamientos y desviaciones de sus propias ideas.

— Sabes de lo que estoy hablando, Edward. Hablo de una cena formal para conocernos entre familia, ¿o caso piensa que no podré llevarme bien con Alma Park por nuestras maneras de ser? — si bien, Eddie sabía que la pregunta no debía ser contestada bajo ninguna circunstancia, lo cierto era que había intentado imaginar una reunión en el paso, encontrando las diferencias abismales entre la forma de ser de Alma y su madre al reflexionar.

Su madre siempre había sido una mujer chapada a la antigua, compartiendo demasiadas cosas respecto a su forma de pensar dentro de su propia personalidad en todo caso.

Tanto Eddie como su madre eran muy amigables y platicadores, y si bien, Alma Park había mostrado mucha calidez y apertura al momento de recibirlo en casa, había muchas cualidades que podrían determinar a Waylon y a Alma como personas introvertidas y reservadas, moviéndose únicamente en su pequeño círculo de amistades más cercana.

Helena en cambio era una persona muy social, que gustaba de pasatiempos como tejer, tomar el té con sus amistades, salir a pasear a los parques y tener reuniones con sus amigas al jugar a la canasta o a diversas cosas de ese tipo. Pese a no variar mucho en sus edades, podría considerarse por su comportamiento que Helena Gluskin agregaba algunos cuantos años a su edad por las actividades que realizaba en su rutina. Ella era toda un ama de casa en la extensión de la palabra.

— Te avergüenzas de tu madre, Edward. —

— Nunca dije eso madre, yo jamás estaría avergonzado de ti en ningún momento, únicamente no se ha dado la oportunidad para llevar a cabo esa reunión. Puedo comentarle a Waylon que nos reunamos este fin de semana. —

Los ojos de Helena se elevaron nuevamente, mostrando una expresión mucho más flexible de la que había mostrado minutos antes. Eddie casi podía sentir el sudor frio brotar de su rostro, intentando mostrar una sonrisa que salió mucho más nerviosa.

— Entonces que se haga la cena. El sábado parece un buen día para poder reunirnos. Diles que ambos que pueden venir a casa, como a las ocho de la noche está bien. Yo haré la cena, tú me ayudaras a preparar la comida durante esa noche. — Eddie había conocido lo suficientemente a su madre para darse cuenta de que su palabra era ley.

Si su madre le pedía ayuda para la cena o le hacía algún comentario respecto a alguna tarea, era algo casi obligatorio a realizar, intentando cumplir con las actividades en tiempo y forma, como si de una orden militar se tratara. Era legendario el carácter proveniente de Helena Gluskin, siendo recordado incluso por Frank, quien había sido testigo y víctima de los diferentes regaños dados a Eddie durante buena parte de su infancia. Irónicamente, la mayoría de esos regaños eran producto de los planes y acciones de Frank, quien siempre lo había orillado a realizar alguna actividad

No sabía en definitiva que había provocado ese humor en su madre, pero no estaba dispuesto a averiguarlo en realidad. Si quería una cena con la familia Park, entonces la cena se haría, esperando únicamente que las cosas resultaran mucho más amenas de lo que imaginó en sus diferentes escenarios.

Pese a que ambas mujeres tenían muchas cosas en común, las diferencias en su manera de ver al mundo era algo que en definitiva estaba bastante marcado.

Ambos caminaron a paso lento a la entrada. Faltaban algunos minutos para que fueran las ocho de la noche, pero era mejor estar listos con anticipación. Alma llevaba un pequeño recipiente en sus manos, creyendo que sería descortés llegar con las manos vacías si había sido tan amablemente invitada. La vestimenta de ambos era mucho más formal en esa ocasión, aunque denotaba aun su estilo tan característico al mostrar prendas únicamente más cuidadas dentro de su guardarropa habitual.

Alma portaba un vestido blanco y holgado con un cinturón café sobre la cintura, usando un par de botas a la altura de las rodillas del mismo tono que el cinturón. Su cabello largo estaba trenzado y bien sujeto, perfectamente acomodado hasta llegar a la altura de su cintura, siendo resaltado el color ligeramente más claro en comparación con el rubio arena de su hijo.

Waylon, en cambio, portaba uno de sus pantalones oscuros que no portaban ninguna marca alguna por los alrededores. Su camisa de manga larga estaba perfectamente acomodada y hasta incluso su cabello mostraba algunos indicios de querer ser acomodados con gel para el cabello. Su apariencia nunca dejaba de lado su informalidad, más realmente intentaba únicamente verse lo más limpio posible.

Tanto su madre como él cruzaron una mirada antes de atreverse a tocar el timbre, teniendo un gesto similar de dudas al momento de retroceder un par de pasos hacia atrás, intentando mantener la mejor postura posible al momento de sonreírse mutuamente.

— Y entonces, ¿cómo es la mamá de Eddie en realidad? — las palabras de Alma eran suaves y tenues, como si fuera más una especie de murmuro que otra cosa. Waylon compartía el sentimiento a decir verdad, ya que la señora Helena era intimidante pese a ser una buena y cálida persona, tomando nota que quien fuera capaz de intimidar a Eddie era en definitiva capaz de intimidar a cualquier persona en realidad.

— Es una persona bastante cálida y tradicional en todo sentido. Es como si te transportaras a la época de los cincuentas nuevamente. —

— Bueno Way, yo parezco sacada de la época de los sesenta, así que no creo que discrepemos mucho en ese sentido. —

Waylon tenía que darle la razón a su madre, más su pequeña conversación fue interrumpida por los pasos firmes de un par de tacones acercándose a la puerta de un momento a otro. Al abrirse la puerta, la figura de la ama de casa ideal fue revelado ante los ojos de los Park, quien atónitos parpadearon casi al mismo tiempo al notar el bello y formal vestido color verde olivo que portaba en ese momento Helena Gluskin.

Su cabello, corto y siempre bien arreglado, tenía más marcados los rizos en las puntas durante esta ocasión. El mandil de encaje y el collar de perlas era ya bastante habitual en su indumentaria, dejando bastante impresionada a Alma con la pulcritud de su apariencia.

Por su parte, los ojos azules de Helena se abrieron con sorpresa al notar la apariencia tan juvenil y fresca que portaba su invitada. Las sandalias de Alma lograban crear un efecto informal pero versátil. En contraste con su impecable maquillaje, la madre de Waylon portaba a penas un pobo de delineador, rubor y brillo en los labios, dando un efecto casi natural a su apariencia. Ambas se quedaron mirando por un momento, casi con asombro y sorpresa, mientras Waylon intentaba romper aquella burbuja de atención mutua con su presencia ante ellas.

— Buenas noches, señora Gluskin, le presento a mi madre, Alma Park. — Waylon no se sentía la persona más indicada para dar aquella introducción, pero a falta de la presencia de Eddie, no quedaba otra alternativa más que aquello. Ambas mujeres parpadearon un par de veces antes de sonreír, extendiendo la mano en un movimiento vacilante, pareciendo mucho más nerviosas ahora que segundos antes.

— ¡Oh, sí! Encantada de conocerte, querida, yo soy Helena Gluskin, madre de Edward. Estoy muy entusiasmada de que al fin podamos conocernos en persona. Mi Edward me ha contado bastante sobre ambos, de lo amables que fueron y lo cálidos que son — las palabras de Helena parecían salir mucho más apresuradas de lo que creyó. El gesto de Alma al sonreír fue lo suficientemente cordial ante sus ojos, sobre todo al notar como la mujer respondía al gesto de alzar su mano a manera de saludo. Había cierto nerviosismo en su acción de igual manera.

— El placer es todo mío. Waylon también me ha contado algunas cosas, de que es una persona muy hospitalaria y amigable. Realmente espero que podamos llevarnos bien, sobre todo porque nuestros hijos parecen…congeniar bastante bien. —

—Tenga por seguro que así lo será, Alma, pero ¡pasen, pasen! La cena está casi lista. Edward de está encargando de los últimos preparativos antes de servir. —

Era evidente que la formalidad de Eddie era proveniente completamente de su madre. Los gestos, los saludos y la manera de expresarse de la señora Gluskin demostraban mucha elocuencia y distinción, como si estuviera hablando en todo momento con alguien de la realeza. Alma no estaba acostumbrada de todo a ser tratada con tanta formalidad, pero suponía que así debían ser las primeras impresiones en todo caso. Al pasar a la casa, la sensación de calidez en el ambiente no se hizo esperar, notando el aroma tan particular de las verduras al vapor rodeando el ambiente.

— Edward me dijo que usted es vegetariana, por lo que adaptamos el menú de esta noche lo mejor posible para que disfrutáramos todos por igual. —

— ¡No tenías por qué molestarse! En serio, yo me adapto bien a cualquier situación, además de que no deberíamos hablarnos con tanta formalidad. Me gusta más que nos pudiéramos hablar de forma más relajada, Helena. Por cierto, les traje un pastel de zanahoria…espero les sea de su agrado. — La voz de Alma salió mucho más baja de lo que hubiera esperado con su último comentario. Repentinamente se sentía un tanto intimidada por la belleza y tamaño de la casa de la señora Gluskin en ese momento.

Los muebles eran clásicos, incluso el televisor parecía sacado de alguna especie de programa de épocas anteriores. Lo sorprendente de todo esto era lo bien cuidado que tenía todo esto, en perfecto funcionamiento en realidad. La cocina era espaciosa y bastante particular, resaltando por sobre todas las cosas la manera tan concentrada en la que Eddie Gluskin se encontraba revolviendo lo que parecía ser un guiso con las verduras y otros elementos en un enorme sartén. Había un mandil blanco colocado a manera de protección sobre su amplio pecho. Waylon no creía que pudiera haber algo más adorable que aquello.

— Sean bienvenidos, esta es su casa también — las palabras de Eddie fueron pronunciadas al poco tiempo de girarse.

Un pantalón de vestir negro, un chaleco gris oscuro y una camisa de botones blanca conformaban su atuendo en esta ocasión. Su cabello estaba bien peinado, como en todo momento de su vida. Waylon creía que las únicas ocasiones en donde podría verlo despeinado era al momento de dormir y de coger, siendo un particular fetiche el ver la pulcritud de Eddie interrumpida por ese tipo de actividades. La sonrisa en sus labios no tardó en aparecer, realmente necesitaba tener los labios de su novio presionando los suyos en ese momento.

Debía contenerse más que nunca, ya que pese a que su madre estaba al tanto de la naturaleza de su relación, estaba seguro de que Helena Gluskin se sorprendería de descubrir que su hijo era un completo pervertido de primera. El beso que ambos compartieron fue mucho menos pasional que el de sus encuentros anteriores, más la atenta mirada de Helena era lo suficientemente fuerte para hacerlos entender que esa era la manera apropiada de actuar por el momento.

— Realmente huele delicioso, ya veo de donde Eddie saca sus múltiples talentos en la cocina, recuerdo que llevo un postre la primera vez que cenamos igual. —

— Oh si, la mayoría de las cosas que Edward sabe en cuanto a cocina y costura las aprendió de mí, pero ya vez como dice el dicho, el alumno ha superado al maestro en todos sentidos. Puedo asegurar que tiene mejor sazón que yo y sus vestidos pueden venderse a cantidades muy elevadas, es realmente talentoso en la costura. —

— Bueno, las manzanas no suelen caer muy lejos del árbol. Los vestidos que mi madre usa son completamente hechos por su mano. Siempre ha sido una mujer muy talentosa. —

— Oh, basta Edward, solo son cosas que me pongo para no andar en bata todo el día. Siempre suele decir esas cosas cuando tenemos visitas, creo que es bastante bochornoso en todo caso recibir tantos halagos en una noche. Por favor, tomen asiento en lo que Edward y yo empezamos a servir la comida sobre la mesa. —

Pese a las réplicas de Alma de querer ayudar al servir los platos, tanto Waylon como su madre terminaron por acomodarse en el comedor en poco tiempo. Toda la casa se sentía femenina y clásica, no pudiendo evitar compartir el pensamiento de que la personalidad de Eddie se había forjado amanerada al crecer en un ambiente como este. No era algo malo en particular, pero era curioso como un hombre con una apariencia tan ruda podría reflejar una manera tan particular de actuar en todo momento, siendo una persona que cuidaba los detalles en cada situación y acción de su vida.

Los platos fueron servidos en poco tiempo, revelando ante los Park lo que parecía ser comida china servida de forma casera, encontrando brócoli, zanahoria y varios tipos de verduras servidos en una cama de arroz, en una presentación bastante cuidada en realidad. Sin lugar a dudas, los Gluskin pensaban en cada detalle por adelantado.

— Espero disfruten la cena, intentamos hacer algo que pudiera gustarle a ambos por igual —

—De nueva cuenta lo agradezco, sobre todo porque sé que no es fácil preparar comida en un menú sin carne. La siguiente vez que tengamos una reunión así deben dejarme preparar a mí la comida, me gustaría poder corresponder a este gesto — las palabras de ambas mujeres parecían reflejar cierta amabilidad compartida.

Eddie y Waylon estaban bastante atentos a sus interacciones, teniendo la duda constante de que si sus personalidades se llevarían realmente bien, sobre todo por ser diferentes en muchos aspectos relacionados con sus rutinas. Para sorpresa de ambos, la conversación entre ambas parecía fluir con una naturalidad bastante de lo que hubieran imaginado. Alma realizaba comentarios constantes de sus diferentes actividades con sus grupos y amistades activistas.

Para sorpresa de Eddie, su madre parecía estar fascinada de escuchar cada actividad realizada, haciendo preguntas y preguntándose si en algún punto le gustaría asistir a alguna de las actividades realizadas con sus amistades en algún momento con su grupo de macramé. Alma acepto cordialmente la invitación, siempre y cuando Helena aceptara de igual forma acompañarla en algunas de sus actividades con su grupo de poesía. Las risas entre ambas no salían para nada forzadas. Tanto Eddie como Waylon podían relajarse una vez más ante las interacciones.

— La comida esta deliciosa Helena, realmente debo darle mis más sinceras felicitaciones al chef — la sonrisa de Alma se ensanchó, elevando ligeramente su vaso con té helado a manera de un brindis bastante torpe.

La risa de Helena era suave a ese punto, mostrando interés por la singularidad de la forma en la cual se expresaba actuaba Alma. Jamás pensó que podría considerar tan fascinante a alguien que tuviera ideas tan liberales, a diferencia de sus ideas en realidad. Nunca había tenido nada en contra de las personas que eran diferentes, más las personas parecían creer que Helena era un persona rígida y autoritaria en todo momento y situación. La realidad era muy distinta a eso, ya que disfrutaba poder conocer a personas nuevas en todo momento, disfrutando de la compañía de todos en realidad. Incluso cuando se trataba de Frank Manera, Helena siempre se había mostrado muy comprensiva al respecto, aceptando abiertamente la amistad de Eddie con quien parecía no ser otra cosa que un pandillero.

—Las personas suelen tener un juicio sobre mí de manera premeditara, Alma. Suelen creer que soy rígida, que soy una amargada, que siempre quiero tener el control en todo momento y lugar, pero no es así. Siento que las personas que se dejan llevar mucho por las primeras impresiones, cuando únicamente tenemos la intención de hacer amigos y de poder llevarnos bien con el resto de las personas. La mayoría de los amigos de mi Edward tienen una apariencia ruda y bastante llamativa en todo caso, pero me han demostrado con los años que todos ellos son buenos muchachos. Los vi crecer juntos, son como una especie de familia, pero las personas suelen juzgar lo que sus ojos miran, en vez de fijarse en lo que se encuentra en el interior. —

—Pienso exactamente lo mismo respecto a ese tema. Tanto Waylon como yo hemos sigo juzgados en el pasado por nuestra apariencia. La gente suele creer que nunca haré nada por mi hijo…cuando en realidad todas las cosas que hago son para él y para su bienestar. Es mucho más fácil juzgar a las personas estando afuera del círculo —

—Eres una mujer bastante noble en realidad. No tengo que indagar mucho en el asunto para darme cuenta de lo entregada que estás a tu hijo, a su cuidado y su bienestar. Son una familia de lo más adorable en realidad. — Las palabras de ambas mujeres empezaron a adquirir un matiz mucho más profundo de un momento a otro. Tanto Eddie como Waylon se dieron una mirada de complicidad antes de levantarse lentamente, encaminándose ambos a la cocina mientras llevaban los platos vacíos, con la plena intención de ir por el postre.

Al dejar los platos en el lavabo, Waylon no tardó mucho tiempo en acercase al cuerpo contrario, abrazando desde la espalda la enorme figura de su novio de manera repentina.

— Deberíamos coger en el baño de tu madre. — Las palabras de Waylon salieron bajas, casi en susurro, pero fueron lo suficientemente eficaces para provocar que a Eddie casi se le cayeran los platos al momento. Con una expresión de sorpresa, el mayor giró su rostro sobre su hombro, notando como la sonrisa traviesa de Waylon no se borraba de su expresión.

— Cariño…no. No podemos, aquí…aquí no. —

—Cálmate Eddie, tan solo era una broma. Al menos me tranquiliza que no te tengo completamente corrompido — Waylon se elevó lo suficiente para dejar un suave beso sobre la mejilla contraria, dándose la oportunidad de quedarse en esa posición, recargando la barbilla sobre el amplio y fuerte hombro.

Los dedos de Eddie acariciaron lentamente sus manos en un movimiento suave y constante. Era bastante cálida y placentera la sensación de tener los brazos de Waylon rodeándolo de esa manera. Realmente podría quedarse así por horas en realidad. No quería sentirse desprovisto de esa sensación en ningún momento.

— Estoy muy feliz de que nuestras madres se lleven bien. No podía soportar tener algún problema por eso, Eddie. —

— Para mí también era importante que se llevaran bien. Ambas tienen muchas cosas en común en realidad…—

— A nosotros, por ejemplo. — La voz de Waylon era mucho más suave y amorosa en ese punto. Un par de besos más fueron dados, todos con el mismo tono suave y fugaz, queriendo disfrutar de ese momento antes de volver a donde sus madres se encontraban conversando.

Las cosas eran inesperadas en todo momento y las personas no siempre tenían previsto con quienes terminarían encontrándose en el camino.

Quizás Alma y Helena eran muy diferentes, tal como Eddie y Waylon lo eran realmente, pero el mundo era extraño, la vida era extraña y por supuesto que el amor era todavía más extraño en realidad.


Me duele la mano de tanto escribir, es hermoso hahaha.

Eddie saco el carácter de su madre lol, además del drama, por supuesto.
Y si, sigo deviendoles la cercanía de Miles y Chris. Les prometo que cuando pase (porque si va a pasar) valdrá completamente la pena toda la espera, lo prometo en serio!
Alma y Helena siendo amigas, ¡a esta punto quería llegar! Las diferencias entre sus formas de ser no son nada comparadas a las cosas que las hacen parecidas. Creo que será muy bonito desarrollar esta amistad.

¿Por qué puse la canción de Strange Love? Porque las diferencias son marcadas, pero lo que importa es lo que sienten el uno por el otro (en este caso, Eddie y Way) que pese a ser completamente diferentes, ambos embonan perfectamente en todo sentido. Era solo para aclarar (: