El ritmo cardiaco de tanto Lita como Andrew estaba normalizándose a los estándares comunes. Hotaru habia hecho un gran trabajo, la pobre niña habia quedado inconsciente de generar tanta energía.
Darien la llevo en brazos hasta un sillón de tres cuerpos que yacían cerca de allí. Mientras que Haruka la arropo con gestos maternales, Serena observo esta escena con infinita ternura-
-Pensar que tú querías matarla…- fue casi un susurro pero todos la escucharon, mientras acomodaba una almohada en su cabeza.
Haruka se ruborizo, jamás habia vuelto a pensar eso, menos aun cuando la pequeña le empezó a decir "papa Haruka".
Michiru la abrazo por detrás riéndose lo más silencioso que podían.
-no te mortifiques Ruka- susurro en su oído.
-Serena que ¿clases de modales son esos? Compórtate por favor.- dijo severamente Darien.
-lo siento por favor… - he hizo un ademan de disculpas- yo solo lo recordé…
-por favor Princesa, no hay problema. Es verdad, yo también llegue a pensar que la niña era una amenaza. Pero estábamos equivocados-contesto Michiru mientras tomaba de la mano a su esposa.
Serena les dedico una sonrisa sincera.
Habían quedado en silencio mirando a la joven pareja que yacían en aquellas simples camas de hospital. Habían tenido suerte y consiguieron una habitación doble vacía. El único ruido que se oía eran las maquinas anunciando que allí aun reinaba la vida.
El médico que habia atendido a los esposos hizo su presencia en la habitación una hora más tarde. Se sorprendió al ver que las heridas de los pacientes habían sanado y su evolución era notable.
-estoy sorprendido Chiba- comento en tono serio hacia el joven Darien quien no estaba de turno pero aun así trabaja allí- ¿Qué fue lo que realmente sucedió? Las heridas han sanado, esto no puede ser posible, en estos márgenes de tiempo.
Los presentes allí se miraron sorprendidos. En años de batalla, jamás habían ido a un hospital, pero esta vez las heridas eran muy superiores y estaba involucrado un ser humano.
Quien habia llegado al hospital con más posibilidades de morir que vivir.
El mero hecho de la ayuda de Hotaru no alcanzaba a cubrir toda la ayuda que se necesitaba por eso habían recurrido al hospital. Allí habia elementos reales para ayudar al joven Andrew y Lita.
Para que ambos se recuperasen necesitaban la ayuda de Hotaru y de los profesionales en asistencia médica.
Estaban en el mar de la incertidumbre, no sabían que responderle al médico porque nunca antes habían vivido esa situación.
-¿Y bien? Esto parece misterioso. ¿Quién fue la persona que los trajo aquí? Me dijeron y vi que tenían infinidad de huesos rotos y uno habia entrado en estado terminal. Ahora ambos están en coma, pero sin heridas visibles y con una evolución favorable. ¿Qué está pasando aquí? ¿Es una farsa o qué? ¿Y por qué hay tanta gente en una sala de cuidados intensivos?
Una vez más se miraron entre sí. No podían decir la verdad. No podían revelar su identidad. Pero tal vez… pero tal vez era la única salida. Contarle a aquel medico lo que habia sucedido y quienes eran en verdad aquellos que se encontraban allí.
Serena con esfuerzo iba a empezar hablar cuando se escuchó un golpe en la puerta, el cual sobresalto aquel horrible silencio. Hotaru habia despertado y miraba confundida aquella personas que eran sus amigos con caras tan serias mirando hacia la puerta cerrada.
Calisto no espero permiso alguno y entro allí.
-Disculpa doctor Wong no pude evitar escuchar sus preguntas detrás de la puerta- hablo señalándolas- Mi nombre es Calisto – prosiguió extendiendo su mano.
El medico ofreció la suya con una extraña mirada.
-¿Calisto?- frunció el ceño-¿Qué nombre es ese? ¿Acaso no es un satélite de Júpiter?
Calisto sonrió de lado, aquel personaje sí que era inteligente.
-¿podemos hablar a solas?- inquiero el protector.
El medico asintió. Dirigió una mirada a los presentes y hablo.
-Sígame a mi consultorio señor…
-Llámeme por mi nombre por favor doctor Wong-
-Muy bien. Sígame Calisto.
Una vez fuera todos han vuelto a respirar y a llenar sus pulmones de ese embriagador aire de vida.
-¿Qué ira a decir Calisto?- susurro Serena con un dejo de temor.
-Tranquila cabeza de bombón, él sabe qué hacer. Es una persona muy honesta y como nos has dicho de como se ha comportado en la batalla tiene devoción por Júpiter.
-Haruka tiene razón, lo más seguro que utilice algún poder suyo para persuadir al médico que deje de hacer preguntas- contesto Michiru-
Hotaru se mantenía nerviosa, como vino aquel medico podría venir alguien más y volver hacer preguntas, por eso decidió hablar.
-Princesa ¿Cuándo nos iremos de aquí? Los jóvenes están curados. Así no levantaremos sospechas.
Serena no sabía absolutamente nada en materia de hospitales, curaciones, enfermedades, etc. Busco la mirada de su esposo en busca de ayuda. Quien con amor entendió las preocupaciones de Serena-
-En bien despierten nos podremos ir.
-Pero ¿no dijo ese médico que estaban en coma?
-Es un coma transitorio. Por todo lo que han vivido, pero con tu ayuda todo saldrá bien y despertaran, ya lo veras- dijo esbozando una sonrisa.
Mientras tanto en las afueras del hospital.
-¿Qué paso con la pequeña?- pregunto Rei.
Estaban sentados en banco en las afueras. La noche era fría pero hermosa y a la Sailor del Fuego en frio no la intimidaba. Ambos sentados en un banco de madera tenían sus manos entrelazadas mientras miraban el ir y venir de las ambulancias, aquella noche de invierno.
-bueno ¿por dónde empezar?- dijo sonriente al recordarlo- encontramos ese cuento raro en internet.
-En serio ¿y qué tal es?
-mmm Raro…
-¿raro?
-si raro… como Yaten y fantasioso con Mina- Rei lanzo una carcajada que se hizo eco en la oscuridad...- en serio… es de un niña tomo agua de un lugar mágico y se convierte en un cabro.
-vaya, eso es de muy estilo Mina y Serena jajá. – Seiya asintió riendo.
Pobre niña – comento el joven entre risas-
-sí, pero está en una familia llena de amor. Más ahora que estamos todos juntos.- lanzo un suspiro- de alguna forma extrañaba estas noches en vela, sin dormir. Con miedo, pero con un propósito: salvar al mundo.
-¿Han pasado varias noches así?
-un montón. No así en un hospital, pero si entrenando, o simplemente combatiendo. Más de una vez estuvimos días sin volver a nuestro hogar y también en esos días yo he muerto…
A Rei se le erizo la piel al recordarlo, era tan joven y tan frágil como inocente.
-¿Frente a Galaxia?
-esa fue la segunda vez…
-¿Qué? ¿Cuándo fue la primera vez?
-teníamos 14 años. Éramos unas niñas cuando nos encomendamos en nuestra primera tele transportación en dirección al polo norte. La reina Beryl quería el cristal de plata. Mientras oscurecía la tierra manchando al sol de negro. Llegamos allí y Serena era muy joven, teníamos la misma edad, pero ella era más inocente que todas nosotras. Aun no conocíamos a Haruka o Michiru, por lo que no teníamos sus poderes para ayudarnos, ellas son muy fuertes. Y como te decía Serena era muy inmadura, tuvimos que ser rudas con ella.
Las malignas que nos dieron la "bienvenida" eran muy poderosas. Primero murió Júpiter, la quisimos ayudar pero no pudimos. Serena se derrumbó. Debíamos seguir, encontrar a la Reina y Amy se quedó para cubrirnos las espaldas. A su pesar arrastramos a Serena del lado de Mercurio y nos marchamos, ella también murió y Serena lo presintió. Mina y yo debimos ponernos rudas y serias. También sentíamos dolor y mucho, también queríamos llorar, pero debíamos ser fuertes por nuestra princesa. No alcanzamos a seguir cuando le tocó el turno a Mina. Tuve que tomar a Serena del brazo y casi a la rastra la lleve en dirección hacia la Reina, lloraba tanto, yo también quería llorar.
Entonces aparecieron 2 de las 5 que habían quedado, las últimas dos. Serena quiso luchar y mandarme a casa, pero me opuse, necesitaba ahorra energía, era la única que podía enfrentarla. Y yo también padecí no sin antes dejarle el camino libre a Serena matando aquellas villanas.
Serena habia quedado sola en aquel lugar.
El triste relato de Rei habia emocionado a su esposo.
-No sabía esta historia.
Rei dibujo una sonrisa.
-No es un recuerdo para contarlo. Pero nunca se lo mencione a nadie. Y en algún momo quería contártelo.
-¿Cómo revivieron?
-Gracias a Serena. – Dijo sonriente- Darien estaba poseído por la negafuerza. Y era ayudante de Beryl, ella mando a que Darien la matara a Serena, casi lo logra, pero con su amor hacia Darien y una caja musical llena de sentimientos y el verdadero amor ella logro sacar la negafuerza del cuerpo del Príncipe. Aun así el murió defendiendo a Serena. En las afuera de la guarida se dio la última batalla, será logro transformarse en Princesa y según sus recuerdos nuestros espíritus lograron sacar la energía necesaria del cristal de Plata para matar a Beryl.
-Serena y Darien se aman…
-es un amor único. No sé porque revivimos, volvimos a nuestras vidas pero no nos conocíamos. No sabíamos quiénes eran las demás y no nos acordábamos de nada.
-¿entonces?
-el mal volvió. Serena fue la primera en recordar todo, Luna la ayudo. Tanto Artemis como Luna vieron que Serena no podía sola así que decidieron devolver nuestros recuerdos. Fue hermoso aunque contradictorio. Quería una vida normal.
-¿aun la quieres?
- sabes, hace 6 años cuando me negué en la lucha contra el gran Mago, no es que no quería, tenía miedo de morir, de morir y ya no volver. Pero Saha me dijo que siempre renaceríamos si teníamos fe en Serena. Aun así en ese tiempo no quería ser Sailor Scout, quería formas una familia alejada de todo esto. Pero si yo hubiera renunciado aquella vez del todo, posiblemente el ataque de Malachite me hubiese matada, o peor aún no sería feliz…
Seiya la miro extrañado.
-pero ¿Cómo no? Tendrías una vida normal.
-tal vez. Pero no sé si esa felicidad se puede comparar con el día en que me enfrente al gran mago – tomo la mano de su esposo con fuerza.- el día en que me enamore de ti o cuando me propusiste matrimonio. Si hay felicidad allá afuera no me importa. La que obtuve es más de lo que podía pedir.
Seiya sonrió con infinito amor frente a la declaración de su esposa y con un beso tierno en su frente sello aquellas palabras.
-Estaba pensando que cuando la Princesa asuma el trono y estemos más tranquilos, tal vez no se… tu quisieras empezar a formar una familia. Es decir ya somos una familia, pero tú sabes quiero una familia completa ¿te gustaría? – pregunto con cara de susto al ver la expresión de su esposa.
-hace mucho que quería escuchar esas palabras. Claro que quiero. Susurro sonriente – quiero todo contigo mi amor.
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A dos cuadras de allí se encontraban reunidos Calisto, quien habia borrado la memoria del médico Wong respecto a Lita, Andrew y todo los allí presente en la habitación. E hizo que aquel lugar donde se encontraba la pareja luciese ante los ojos humanos un depósito abandonado. Acompañándolo se encontraba Proteo, Deimos, Fobos, Tritania, Rea y Caronte, junto Artemis y Lunas. Trataban de descifrar por qué ese ataque tan cruel hacia la pareja.
Caronte con su poder protector recubrió el hospital con una capa de invisibilidad la cual prohibía el paso al poder enemigo.
-bien hecho Caronte- agradeció Luna.
-todo sea por el sistema solar admitió el aludido.
-Una de la Sailor Del Planeta Hoshi quiere enamorar a Andrew. Es todo lo que se. El joven fiel a su esposa se resistió y así le fue – susurro Calisto. Todos lo miraron sorprendidos. Aquello era inusitado. Pero el asombro se transformó en sorpresa mayor, cuando un rayo de luz naranja hizo levitar a Artemis.
-¡Artemis!- grito su esposa.
-¿he qué ocurre?- artículo el aludido viéndose levitar.
La vos de Iana se hizo presente en la noche.
-pero mira que guapo se ha convertido el gato blanco. ¿Pensaron que nos despistaría con sus formas humanas? Recuerden que poseo el don de la magia. Nada se escapa mi poder.
-¡déjalo ir! ¡Déjalo ir! ¿Para que lo quieren? Sollozo Luna intentando bajarlo pero la luz que lo sostenia era un campo magnético resistente a cualquier tanto y mayor aun lastimaba las manos de la joven.
-Es inútil que lo intente- Huliet y yo sabemos que uno de vosotros tiene el talismán. Hemos elegido a Artemis como el supuesto dueño.
¡Él no lo tiene!- grito Luna horrorizada.
-¿ah no? Eso lo veremos nosotras. Y si es verdad lo que dice morirá.
-¡NO!
-SAILOR MARS! SAETA LLAMEANTE DE MARTE
El fuego se hizo presente y se hizo paso entre aquella baja temperatura pero no pudo destruir en campo.
Las saetas de fuero se perdieron hechas partículas minúsculas ante la noche.
Los guardianes se transformaron e intentaron vencer. Pero ninguno lo logro. Finalmente Artemis desapareció en la noche y la vos de Iana no se escuchó más.
Luna no lo podía creer. Ahora sabía como se sentía Serena.
-¡Artemis!
Cayó de rodillas llorando mientras sus amigos guardianes llegaban para ayudarla.
Rei miraba todo en cámara lenta y poco a poco los gritos de Luna se hicieron eco en Serena quien junto a las demás llegaban allí para enterarse de lo sucedido.
Seiya abrazo a Rei por detrás mientras Luna lloraba por su amado esposo. La piel se le puso de gallina no quería que jamás le pasase eso.
Continuara.
Gracias a todos lo que lean este capítulo. La escuela ha absorbido por completo mi tiempo. Pero ya estoy de regreso. ¿Qué les pareció? Artemis ¿vivirá? En el próximo capítulo lo sabrán…
