CAPITULO 4

Y aquí esta el otro capi

CAPITULO 12

-¿Que vamos a hacer ahora?-pregunto Sam poniendo bien la mesa.

-Lo de siempre, matar al fantasma, resolver el caso y a otra cosa.- Dean se dirigió hacia su cuarto y se puso los pantalones de vestir que se había comprado con una camiseta blanca que ya tenia.

-¿Sabes que Henricksen nos estará vigilando, verdad?-

El rostro del mayor dibujo una mueca de disgusto a la vez que se sentaba en la silla que acababa de incorporar.

- Como si no tuviera suficiente con aguantar a tus amigos.-

-¿Que les pasa a mis amigos?-gruño Sam molesto.

-Nada.-Dean volvió a levantarse.

-Por algo lo has dicho.-el pequeño de los Winchester persiguió a Dean hasta su dormitorio pero no se atrevió a entrar.

-No lo he dicho por nada en concreto.-

-No te caen bien.- se aventuro a decir cruzándose de brazos.

- Son tus amigos Sammy, no tienen por que caerme bien y...-no pudo continuar ya que Sam empezó a reír. Dean alzo la mirada y vio a su hermano en el marco de la puerta. Se quedo prendado de como su gran cuerpo ocupaba todo el espacio. De como la camisa celeste que llevaba le tiraba de los hombros por culpa de tener los brazos cruzados, el pelo cubriéndole la frente de tal manera que resaltaba aquellos preciosos ojos castaños, esa sonrisa Profident que si utilizara mas de seguro que ligaría igual o mas que el y aquel maldito hoyuelo que coronaba su barbilla. Dean quiso darle un puñetazo para poder quitárselo o al menos ocultarlo por culpa de un morado.- ¿Que?-

-Nada-respondió alzando una mano para quitarle importancia.

-Venga...¿Que pasa?-no supo porque pero una sonrisa tonta se dibujo en el rostro de Dean

-Miranos...- agrego Sam señalando a ambos con la misma mano.- estamos discutiendo por que no te caen bien mis amigos. Estamos empezando a parecer novios de verdad.-

El psiquico estallo en risas cuando un cojín se le estampo en la cara.

-Capullo.-

-Idiota.-reprendió entre risas.

Silencio. Un silencio corto en el que Sam solo observaba como Dean se movía de un lado a otro de la habitación. Ladeo la cabeza pensando que si Henricksen se hubiera quedado un rato mas o si se lo hubiera llevado para interrogarlo de seguro que habría descubierto que de verdad era Dean Winchester. Ya que todo sus gestos, sus muecas y hasta su forma de hablar lo delataban. Lo único que había cambiado era el envoltorio y no mucho la verdad.

- He estado pensando.- soltó el mayor sin mirarlo.

-Espera que voy a coger el calendario para marcar el día de hoy.- Dean lo miro sin comprender y Sam sonrió de tal forma que podría haber iluminado el camino a un ciego.- No todos los días piensas.- Otro cojín, este en el pecho.

- ¿Quieres dejar de decir estupideces?- a pesar de sonar molesto Dean estaba encantado por dentro. Les hacia falta un poco de risas, para relajar la tensión. Por regla general se encargaba el de ese tema pero al parecer Sammy volvía a ser el que era...bueno...o al menos un poco mas divertido de lo que era.

-Esta bien...esta bien...¿Que habías pensado?-

-Primero vamos a ir a desayunar, tengo hambre...-

-Sabes que Henrickesen va a seguirnos la pista durante los últimos días ¿Verdad?-pregunto poniéndose serio y frunciendo el ceño. Dean alzo la mano para que lo dejara continuar.

- Lo se...por eso tu y yo vamos a comportarnos como los novios mas maravillosos y enarmonados del mundo.-soltó como el que dice la hora.

-¿¿QUE??-

Click.

Sam parpadeo sin comprender lo que Dean acababa de hacer. Veía perfectamente la pose de su hermano con una sonrisa de medio lado, de esas que dicen: Te pille, el móvil en una mano y la otra sujetándose el estomago.

-¿¿Me has echo una foto??-pregunto molesto.

-Oh...tío ...esto lo cuelgo en Youtube y me forro.- consiguió decir entre risas mientras se dirigía hacia la salida del apartamento.

-Youtube es gratis, idiota.-mascullo el mas pequeño siguiéndole y observando como su hermano se sujetaba las costillas muerto de risa. Sabia que debería de estar molesto pero ..sinceramente...no pudo. Sin darse cuenta una sonrisa tonta se dibujo en su cara. ¿Cuanto tiempo hacia que no oía reír a Dean de aquella manera?. Tan sincera y divertida.- Déjame ver la foto, anda.- Dean giro el móvil justo cuando la puerta de entrada del edificio se cerraba tras ellos, Sam observo fijamente y su sonrisa aumento.- Dios...menuda cara.- dijo rodando los ojos.

-Estas guapísimo, Sammy.-

El psíquico rodó los ojos y se comenzó a caminar hacia la cafetería mas cercana. Ando un par de pasos antes de darse cuenta que su hermano no le seguía.

-¿Que?-pregunto al ver como Dean miraba hacia unos árboles, el siguió su vista, no vio nada.

-Henricksen no ha perdido el tiempo.-

Al oír eso Sam se puso tenso y alerta. Su primer deseo fue mirar de un lado a otro para localizar la amenaza pero no se movió Dean ya la había localizado, no hacia falta saber mas.

-¿Donde?-su tono de voz bajo hasta casi un susurro, el que siempre utilizaba para la caza.

-Al suroeste justo al lado de la torre del reloj.-el mas alto asintió y frunció los labios.

-¿Y que se supone que vamos a hacer ahora?- el cazador mas viejo alzo la mirada y sonrió de una forma que Sam no supo descifrar.

-Todos listos. Acaban de salir.- ladro Henricksen por la radio.

Entrecerró los ojos al ver a la pareja charlar. Seguramente cualquiera que los observara diría que estarían hablando del tiempo. Pero en no era cualquiera, se había pasado los últimos meses siguiéndole la pista a los dos hermanos y sabia como actuaban. Aun recuerda las horas que se paso sentado en la soledad de su despacho, mirando la foto de Dean Winchester. No era una foto buena, era de una de las cámaras de seguridad del banco. En blanco y negro, un poco borrosa y con un uniforme de seguridad. Se veía a la legua que disfrutaba con su trabajo de ladrón. Aquella sonrisa socarrona y ese brillo en los ojos. Tal vez eso fue lo que le confundió con aquella joven. Sus ojos. Eran prácticamente los mismos.
Lleno sus pulmones con una fuerte inspiración, es ese momento Sam agachaba la cabeza para decirle algo a su novia. Ese era otro eslabón de la cadena. Tanto Dean como su padre John eran como fantasmas, de echo lo único que se sabia del hijo mayor de los Winchester era su saltarina vida escolar, cuando termino la secundaria Dean Winchester simplemente desapareció. Pero Samuel...el había estudiado, durante dos años, con notas mas que aceptables.

-El cerebrito de la familia.-dijo en voz alta.

-¿Que dice, señor?-pregunto el agente encargado de conducir.

-Nada.-

Si algo no encajaba en el puzzle era ese chico. Saltaba la vista que era un buenazo. ¿Seria acaso verdad que su hermano lo abría arrastrado por todas partes?. Se meso la barbilla pensativo ante ese pensamiento. Sin duda era bastante plausible. Dean era el rebelde de la familia y Sam el chico que se veía arrastrado por su hermano. Pero...si eso era cierto...¿Porque su novia parecía la versión femenina de Dean?.

-Se mueven.- crepito una voz al otro lado de la radio haciéndole volver de sus pensamientos.

Observo como la pareja caminaba, Sam visiblemente separado de su novia, algo que de verdad le extraño. ¿Quien en su sano juicio se alejaría de un bombón como aquel?. Como si la chica le hubiera escuchado paso la mano por la cintura del joven y dejo caer la cabeza sobre su hombro.

Henricksen se dejo caer en el asiento del coche mientras entrecerraba los ojos. Algo olía muy mal.

-¿Tienes que apretarte tanto?-gruño Sam revolviéndose contra el cuerpo de su hermano.

-¿Quieres que Henricksen baje de su flamante coche y nos arreste?...-maculo Dean dejando caer la cabeza en el hombro de su hermano. Ambos habian llegado a la conclusión de que si querían librarse del agente del FBI tenían que ser convincentes. Pero claro, era mas fácil decirlo que hacerlo. Porque notar el cuerpo duro de Sammy, el empollon de turno contra el suyo...puffff...¿De donde mierda había sacado todos esos músculos?, sumado a aquel sueño erótico y la tensión de que los estuvieran observando...Dean noto como la ropa interior volvía a mojársele. Apretó los labios incomodo.- Además...¿supones que disfruto con esto?.-

-¿Te recuerdo quien me ha echo una foto con el móvil?-Sam bajo la vista y se encontró con los ojos de su hermano. Nunca se había dado cuenta de lo verdes que eran. De repente se le quedo la garganta seca, Dean tenia una sonrisa de falsa culpabilidad en el rostro. No le costo nada imaginarse a si mismo bajando la cabeza y dándole un suave beso.

-Eso estuvo bien...no digas que no.-

Sam chasqueo la lengua y abrió la puerta de la cafetería. Todos los chicos alzaron la cabeza nada mas entrar y fijaron los ojos en Dean que en ese momento se aparto de el para sentarse en una mesa libre al fondo del local, justo al lado de la ventana. Observo como sino todos, casi todos los hombres (incluido el cocinero que en ese momento salía con dos platos en las manos) se le quedaba mirando.

-¿Así que esto es lo que se siente al ser un novio florero?- pensó rodando los ojos.

Todo volvió a la normalidad en cuanto Dean se dejo caer sobre el roído sofa de la cafetería y apoyo los brazos sobre la mesa mirando la carta de forma distraída. Sam le hizo un gesto al camarero y se dirigió a la mesa. Intento no mirar fijamente a su hermano y en como sus labios se fruncían ante la posibilidad de poder comer. Miro los cuadros colgados en las paredes de antiguos alumnos, la bandera que se utilizo en el ultimo campeonato de rugby junto con los trofeos ganados en la pequeña estantería del fondo, incluso fingió tener interés en la gente que allí estaba, desperdigados por la estancia que tenia forma de L. Pero no consiguió fijarse bien en nada, de echo si alguien le preguntaba cuantas personas habían en el establecimiento de seguro que se encogería de hombros, por que sus ojos volvían una y otra vez a Dean y esos malditos labios. La chica rubia que leía, los labios de Dean, la carta tirada en el suelo medio rota, los ojos de Dean, apartar una silla para no terminar tirado en el suelo cuan largo era, la mandíbula de Dean. Rodó los ojos y rezo en su fuero interno que Henricksen se convenciera pronto de lo que quiera que fuera, porque sinceramente no creía poder aguantar mucho así.

Con aire distraído fue a sentarse en el sillón junto enfrente de su hermano pero este le detuvo con una fingida tos.

-Esta claro que no vas a sentarte ahí ¿Verdad?-fue una orden mas que una pregunta pero Sam no conseguía entender a que venia. ¿Porque no podía sentarse enfrente de el?.

Dean suspiro con fuerza y miro al cielo.

-Oh...Jess...seguro que ahora estas ahí arriba porque con este estúpido como novio tenias el cielo ganado.-Sam parpadeo ante tan comentario.- Sammy, que soy tu novia, coño. Siéntate a mi lado.- Dean dio un par de pequeños golpecitos en el asiento a su lado mientras se echaba a un lado.

- Oh...es verdad...perdona, es que son demasiados años teniéndote de hermano. Se me ha atrofiado el sentimentalismo.- ironizo Sam sentándose a su lado recto como un palo.

-Ja, ja, que gracioso esta el niño últimamente. Pues precisamente por que soy tu hermano no deberia costarte mucho el fingir que soy tu novia. Joder, si hasta hemos dormido juntos en la misma cama hasta que tuviste dieciséis años.- gruño volviendo a mirar la carta.

-Eso no es ciert...-

-Hola...¿Que desean?-Tanto la pregunta como el saludo fue para Dean.

-Hola...guapetón...-sonrió el cazador mas viejo con una sonrisa de oreja a oreja.- Hoy estoy hambrienta, así que ponme dos huevos con salchichas y patatas con un batido de chocolate.-

Sam hizo una mueca de asco que se le borro en cuanto vio la cara de camarero. Le costo un rato entender a que venia esa cara pero lo consiguió.

Será salido.

-¿Que miras?-gruño al niño lleno de granos mientras le pasaba el brazo por el hombro a su hermano y lo cerraba de forma posesiva.

-Nada, señor.- tartamudeo el joven que le cogió nota sin alzar la mirada de la comanda.

-¿A que a venido eso?-pregunto Dean sin moverse del brazo protector de Sam que rebuzno algo.- ¿Eso ha sido un taco?-rió

- Deberías de tener mas cuidado con lo que te pides.-fingio leer la carta por duodécima vez.

Dean parpadeo y se miro las manos. ¿Que pasaba con lo que se había pedido?...Solo había pedido unos huevos con salchichas y...Espera un momento...

-No creerás que ese chico a pensado que quería algo con el ¿verdad?-pregunto sentándose de lado para encararlo. Sam rodó los ojos.- Solo he pedido el desayuno. Si fuera un tío...-

-Es que ese es el problema, Dean.- Gruño el mas pequeño de los Winchester.- Ya no eres un hombre y por lo tanto las cosas que haces se malinterpretan.-

-¿Como se va a malinterpretar pedir un plato de huevos con salchichas?-susurro molesto mientras rozaba los ojos.

El psíquico cerro los ojos molesto. ¿De verdad no se daba cuenta?...muy bien...tendría que hacérselo ver.

- ¿Ves a la chica morena del fondo?-pregunto moviendo la cabeza hacia la derecha. Dean se incorporo un poco en el asiento. Era una chica de esas de portada, piernas largas, falda corta y camiseta entallada. Tuvo que hacer un esfuerzo para no babear.- ¿Que pensarías si ella te dijera con una sonrisa que esta hambrienta y que quiere un par de huevos?-

El cazador mas viejo abrió la boca para decir algo y la cerro. Medio segundo después alzo un dedo y volvió a abrir la boca pero volvió a cerrarla. Sam sonrió complacido, por fin había ganado en una discusión. O eso creía.

-Ni siquiera voy a poder pedirme un desayuno decente.- susurro Dean haciendo un mohín.

Una sonrisa estúpida se le formo a Sam en la cara. Se le veía tan...no encontraba la palabra adecuada pero en el fondo de su corazón deseo que cuando su hermano volviera a su estado normal siguiera siendo igual de expresivo. Aunque no lo veía probable

En un lugar oscuro.

Un lenguaje tan antiguo que su abecedario ya había sido olvidado, unos símbolos tan raros que en ningún libro de magia podrían encontrarse, unos poderes tan raros que habían sido prohibidos hacia mas de tres siglos.

Las paredes de la habitación sudaban como si estuvieran vivas, se retorcían como si respiraran, el suelo perdía la firmeza, formando pequeñas olas, astillando la madera que lo formaban. Las ratas intentaban huir de tal fuente de poder pero solo conseguían caer fulminadas antes de poder dar dos pasos.

El poema termino tan rápido como había empezado. Igual que un cuchillo que rasga el aire de la noche. Era la tercera vez que hacia el ritual y siempre salía el mismo resultado, no entendía el porque pero la próxima victima ya había sido elegida y nada podría salvarla.

Dean Winchester podría darse por muerta.

CONTINUARA