Capítulo 11: Renee

Edward me llevó al hospital a una gran velocidad. Enterré las uñas en el asiento mientras manejaba, asustada por la velocidad con la que los árboles se quedaban atrás. Se estacionó y se deslizó dentro de un lugar vacío ágilmente. Era perfecto para estacionar autos. Fruncí el ceño y crucé los brazos. Edward me miró, ligeramente alarmado. "¿Qué?" preguntó con el ceño fruncido.

"¿Cómo es que puedes ser un maniático al manejar, exceder en límite de velocidad del sonido, y nunca ser multado, después estacionarte perfectamente con facilidad?" Pregunté fulminándolo con la mirada. Su cara cambió a una sonrisa torcida y sentí mis celos de su facilidad con autos, derretirse.

"No te preocupes amor. Eso se compensa, a veces soy un completo idiota." Dijo sonriendo. Negué con la cabeza.

"No es cierto. Eres perfecto." Hice un puchero. Edward sonrió y se agachó para besarme suavemente.

"Es difícil que llegue a ser perfecto." Su aliento fresco corrió a través de mi cara y sentí mis pensamientos irse de mi cabeza. "Siempre quemo el pan." Dijo sonriendo. Rodé los ojos y me quité el cinturón de seguridad. Se hizo para atrás y sonrió.

"¿No es genial que ninguno de los dos disfrute el pan en las mañanas?" dije deslizando mi abrigo por los brazos. Él sonrió.

"No tienes idea." Salió del auto y estaba a mi lado al instante. Abrió la puerta y me ayudó a salir. Le sonreí y tomé su mano mientras caminábamos hacia adentro.

"¿Debería ir contigo?" preguntó Edward mientras entrábamos al elevador. Me mordí el labio.

"No estoy segura." Dije lentamente. Edward asintió.

"Te esperaré en la sala de espera." Dijo besando mi frente. Asentí.

"Gracias." Necesitaba hablar con Charlie y no estaba segura si saldría bien si Edward estaba ahí. Me encaminó a la habitación de Charlie y me besó antes de irse a la sala de espera. Respiré profundo y entré a la habitación.

"Hola, papá." Dije dudosa. Él asintió.

"Hey Bells." Su voz sonaba pesada y se veía viejo.

"¿Cómo te va?" pregunté despacio. Se encogió de hombros.

"Estoy bien Bells. ¿Cómo estas tu?" me mordí el labio y me senté en una silla junto a la cama.

"Estoy bien papá." Él asintió y nos quedamos en silencio por un rato. "No quiero que lo odies papá." Dije lentamente. Charlie no me miró pero suspiró profundamente. "Sé que lo odias. Pero de verdad no quiero que lo hagas." Dije despacio. Charlie frunció el ceño.

"Bella, no puedo evitar lo que siento hacia él en estos momentos. Tienes que tratar de ver esto desde mi punto de vista. Acabo de recuperar a mi hija después de muchos años de no verla y unos meses después; está embarazada de su mejor amigo, a quien no creía capaz de hacer algo así." Dijo lentamente. Asentí. Estaba rompiendo mi corazón el no decirle la verdad a Charlie, pero temía lo que la verdad le podía ocasionar si con esta mentira le dio un ataque al corazón. "¿Ya le dijiste a tu madre?" Preguntó suavemente. Miré hacia arriba, me estaba viendo a los ojos. Negué con la cabeza y me mordí el labio.

"No. No estoy segura de cómo decirle." Dije honestamente. Charlie me miró y asintió. "Pero todo el pueblo lo sabe ahora." Murmuré. Los ojos de Charlie se abrieron con sorpresa.

"¿Le dijiste a alguien?" preguntó sorprendido. Negué con la cabeza.

"Jessica Stanley estaba aquí la otra noche y nos escuchó. Ella corrió la noticia." Aun sentía un poco de rencor hacia ella por lo que respiré profundamente. Charlie suspiró.

"Esas mujeres Stanley seguro que les gusta cotillear." Asentí.

"Supongo que no es tan malo después de todo, me ahorran el trabajo de decirles a todos." Charlie suspiró.

"Si, eso creo." Permanecimos en silencio de nuevo y no podía encontrar nada más que decirle. "Bella deberías decirle a tu madre cuando llegues a casa. Ella merece saber." Dijo suavemente. Me estremecí y asentí. Tenía miedo de decirle a Renee. De seguro estaría muy enojada y probablemente sobreactuaría.

"Lo haré papá." Hubo un golpe en la puerta y miré hacia arriba para ver a Edward.

"¿Estás lista para irnos Bella?" preguntó gentilmente. Asentí y me giré para ver que Charlie había apretado sus puños y que su ritmo cardiaco había subido. Caminé a un lado de su cama y puse una de mis manos sobre uno de sus puños.

"Te veo mañana papá." Dije suavemente. Asintió y suspiró. Me giré y caminé fuera de la habitación donde Edward me abrazó.

"No te preocupes. Pronto lo entenderá." Dijo amablemente. Asentí, de pronto sintiéndome muy cansada. "Vamos, tengo que encontrar a mi padre y después nos vamos." Asentí y seguí a Edward a través de los pasillos hasta la oficina de su padre. Tocó dos veces en la puerta antes de entras. Carlisle estaba sentado detrás de su escritorio, mirando un archivo cerrado, perdido profundamente en sus pensamientos. Fruncí el ceño. Lucía exactamente como Edward cuando estaba sumido en sus pensamientos. Edward aclaró su garganta y Carlisle miró hacia arriba. Sonrió lentamente y parpadeó.

"Edward, Bella. ¿Cómo están?" preguntó cálidamente. Aunque algo estaba diferente.

"Bien, gracias." Dije sonriendo asintió y se giró hacia Edward.

"Mamá llamó. Quería hablar contigo pero no has respondido ninguna de tus llamadas en toda la mañana. Imaginé que estarías ocupado pero le dije que llamarías." Edward dijo cuidadosamente. Carlisle asintió.

"Claro. Ni siquiera escuché sonar mi teléfono. He estado muy ocupado todo el día." Dijo limpiando su escritorio lleno de archivos. Edward asintió. "¿Eso era todo?" preguntó gentilmente. Edward asintió de nuevo.

"Si, vamos a casa. Mamá va a preparar tacos para la cena." Carlisle asintió.

"Estupendo. Estaré a las siete." Edward asintió y yo me despedí con la mano antes de irnos. Algo estaba mal con Carlisle y tenía la ligera sospecha de que tenía que ver conmigo.

Cuando llegamos a la casa de Edward, nos dimos cuenta de que éramos los únicos a parte de Esme. Todos los demás habían ido a la playa por unas cuantas horas mientras en clima estuviera cálido. "Ahora sería perfecto para llamarla." Dijo Edward suavemente, mientras subíamos las escaleras. Asentí y mordí mi labio.

"Estoy asustada." Admití. Edward besó mi frente.

"No te preocupes amor. Pase lo que pase, estoy aquí." Asentí y suspiré profundo mientras Edward me pasaba el teléfono. Me dio un beso en la frente para animarme antes de sentarse a mi lado en su sofá. Respiré profundo de nuevo y marqué el teléfono que me era muy familiar.

"¿Hola?" me contestó con voz animada.

"Hola mamá, habla Bella." Mi voz estaba temblorosa, y rogué para que no lo notara.

"Bella, ¿Qué pasa?" preguntó inmediatamente. Suspiré.

"Mamá, necesito decirte algo y tienes que prometer que me vas a escuchar." Podía prácticamente ver su cara, llena de preocupación.

"Bella, dime ya. Me estás asustando." Asentí y presioné la mano de Edward.

"Mamá, estoy embarazada." Estaba esperando un momento de silencio mientras absorbía la información; como sea no merecía eso.

"¡ISABELLA MARIE SWAN!" Gritó. "¿¡ES ESTO UNA CLASE DE BROMA ENFERMA!?" Me estremecí por lo alto de su voz.

"No mamá, estoy siendo 100% sincera."

"¿¡Cómo pudiste hacer algo tan estúpido Isabella!?" lloriqueó. Podía escuchar las lágrimas en su voz. "¿Quién es el padre?" sollozó.

"¿Recuerdas a los Cullen mamá?" creí haberla escuchado gruñir, pero era difícil decirlo.

"Si, ¿tus mejores amigos Alice y Edward?" Estuvo en silencio por un rato antes de gritar. "¿¡EDWARD CULLEN!?" Acusó. Suspiré.

"Sí mamá." Ella comenzó a sollozar.

"¿Ese chico te presionó para hacer esto?" dijo rápidamente aproximándose a la histeria.

"Mamá, ¿Cómo puedes pensar eso?" pregunté sorprendida.

"Bueno Isabella, ¡Esto no es algo que tu harías!" ella sollozó. Me recargué junto a Edward, sintiéndome derrotada. Tomó un profundo y tembloroso suspiro antes de hablar de nuevo. "¿Ya le dijiste a sus padres?" me mordí el labio.

"Sí mamá. Nos brindaron mucho apoyo." Comenzó a sollozar de nuevo.

"¿Les dijiste antes que a mí?" sollozó. Me mordí el labio y asentí.

"Si, lo siento mamá." Comenzó a llorar y de pronto me sentí horrible.

"¿Cómo reaccionaron?" preguntó después de un momento. Suspiré.

"Estaba muy sorprendidos al principio pero ahora nos apoyan." Dije gentilmente. Escuché a Renee sollozar y no pude evitar comparar su reacción con la de Esme.

"¿Hace cuanto que lo saben? ¿Cuánto tiempo tienes de embarazo?" Me mordí el labio y sentí a Edward presionar mi mano gentilmente.

"Cuando recién llegué. Fue inesperado. A penas les conté ayer." Sabía que no le debía de decirle eso a Renee. Ella hubiera querido ser la primera en saber.

"¿Esto fue el despecho de que James te dejara?" preguntó después de un momento. Me estremecí.

"No." Mi voz me sorprendió. Sonó fría y enojada.

"¿Qué hay de Charlie? ¿Él sabe?"

"Si. Tuvo un ataque al corazón." Renee comenzó a decir incoherencias y podía escuchar el dolor en su voz. Ella hubiera querido saberlo primero y no ser la última.

"Bueno, ¿y qué estás planeando hacer ahora?" preguntó después de un rato. Me mordí el labio.

"Me lo voy a quedar." Podía ver prácticamente su cara mientras la sorpresa se registraba.

"No estás lista para algo así Isabella. Yo no estoy lista para algo así. ¡Es muy difícil ser una madre soltera!" Lloriqueó. Sentí el coraje subir por mi cuerpo.

"No voy a criar a este niño sola mamá." Dije enojada. Se quedó en silencio y me pregunté que estaría pasando por su cabeza.

"Querida, no esperarás que Edward de su vida para ayudarte a criar a ese niño." De pronto me encontraba completamente enojada.

"Edward es mi mejor amigo, yo lo amo y él me ama. ¡Él está aquí conmigo y ha sido el que más me ha apoyado de todos y da por hecho que será el mejor padre!" grité. Renee estaba en silencio.

"Solo no quiero que te rompan el corazón, cariño." Dijo gentilmente. Dejé que el tono familiar se llevara mi enojo. No estaba funcionando tan bien como en otras ocasiones.

"Mamá, por favor ten más fe que eso." Sentí las lágrimas al borde de mis ojos y luché por detenerlas.

"Bella, me temo que no estás lista para algo como esto. Quiero que vengas a casa." Dijo suavemente.

"Estoy en mi casa." Estuvo en silencio en lo que procesaba mis palabras.

"Bella." Dijo con voz triste.

"Me tengo que ir mamá." Ya no podía contener mis lágrimas y no quería que me escuchara llorar.

"Bella." La corté.

"Hablaré contigo más tarde madre. Te amo." Colgué el teléfono y al mismo tiempo mis lágrimas comenzaban a caer. Me giré hacia Edward y comencé a acorrucarme en su pecho. Nunca había llorado tanto en un día y de pronto estaba sintiéndome muy cansada. "Gracias." Dije suavemente. Él asintió y besó mi frente.

"Vamos, creo que tu hermano y los demás ya llegaron." Dijo dulcemente. Asentí.

"De hecho, solo quiero dormir hasta la cena." Dije bostezando. Edward sonrió suavemente.

"Muy bien." Me levantó facilmente y me cargó hasta su enorme cama. Me saqué los zapatos y me acomodé debajo del pesado cobertor. Sentí sus brazos alrededor de mi cintura y me pegué a su pecho. "Duerme mi ángel. No me iré a ninguna parte." Comenzó a tararear una melodía suave y sentí mi cuerpo relajarse y caer dormida casi inmediatamente.

Perdón por haber tardado tanto en actualizar pero me fui de "vacaciones" y la verdad me faltaba inspiración (Así es, aunque no lo crean para traducir se necesita inspiración.). Pero bueno, terminé este pronto. Y el que sigue está padre.

Muchas gracias por su apoyo y a todas aquellas lectoras nuevas, gracias por leer. Sus reviews me animan muchísimo a escribir. También el que pongan esta historia como favorita, o el Alert o lo que sea. Muchas gracias.