Buenaass!

ya estoy por aquí con un nuevo capi! ... espero que os guste.

Ya va quedando menos para el final ... XD

Muchas gracias por las reviews!


CAPÍTULO 12 EL JUICIO

BellaPOV

Quedaban apenas cinco minutos para que empezara el Juicio de Demetri.

Yo permanecía inmóvil dentro del salón, junto a Renata y Chelsea. Félix, Alec y Piero, la nueva incorporación, se hallaban detrás nuestra. Fuera de la sala se oían las voces de los vampiros que venían a presenciar el juicio.

"Bella, ahora vuelvo, tengo que ir a buscar a Edward" dijo Chelsea.

"¿va a asistir al juicio?" guardaba la esperanza de que hubiera decidido quedarse en su cuarto.

"Me temo que si, pero no te preocupes, estoy bloqueando mis pensamientos" contestó ella tocándose la cabeza.

Resignada vi como Chelsea salía del salón. Aro, Demetri y Caio, no harían su entrada hasta que todo el mundo estuviera dentro. Miré al techo esperando que alguna fuerza exterior me llevara. No quería enfrentarme a Demetri, no quería que todo el mundo se enterrara de los que había pasado... eso si no lo sabían ya.

Mientras suspiraba innecesariamente, Jane se unió a mi lado. La miré de reojo. Había cambiado muchísimo desde que llegamos a Volterra. Recordaba pocas cosas de cuando era humana. Pero recordaba a Jane. Vivíamos en el mismo pueblo de la Toscana italiana, era una chica alegre, risueña ... en cambio ahora era todo lo contrario, ¿me habría pasado lo mismo a mi? En parte era lógico que las dos hubiéramos cambiado, no solo por el hecho de pasar de ser humanas a vampiras, si no por lo traumático de aquellos días.

Por norma general los vampiros olvidan su vida humana, a medida que van pasando los años, el pasado humano que alguna vez tuvimos se torna borroso, pero los últimos días de mi vida ... de la vida de Jane, para mi siguen estando muy presentes y si pudiera dormir tendría pesadillas. Solo de recordarlo un escalofrió recorre mi cuerpo. Esta noche después del juicio tendría que enfrentarme a mi pasado, si quería que mi futuro funcionara. Esta noche le contaría toda la verdad a Edward.

Las puertas se abrieron, Los primeros en entrar fueron Chelsea y Edward, ésta dejó a Edward en la zona para los asistentes preparada en el gran salón y volvió rápidamente junto a mí y el resto de Guardia personal, mientras todo el mundo continuaba entrando.

"Bella, Edward está preocupado ... creo que deberías hablar con él, no solo de Piero, sino de todo ... ya me entiendes.." dijo en voz baja.

"Si ... ya lo se ... pero no es tan fácil ... a lo mejor me estoy equivocando en todo ..." dije "nunca voy a poder salir de aquí y no permitiré que Edward se convierta en un monstruo quedándose aquí conmigo." Terminé.

Antes de que Chelsea y yo continuáramos con la conversación un sonido de cadenas llegó a mis oídos. La gente se fue haciendo a un lado y escoltado por la Guardia Vulturi Demetri apareció en el salón.

Estaba demacrado, sus ropas se veían raídas, bajo sus ojos unas sombras mortecinas adornaban su cara y los grilletes de sus manos, pesaban tras su espalda.

Cuando apresaban a un vampiro, no servía con atarle con una cuerda o ponerle cadenas, el sistema de grilletes era tan complejo que si el sentenciado intentaba escaparse las cadenas le cortarían en pedazos, estaban fuertemente unidas entre sí, si Demetri tiraba mucho de las manos, su cabeza saldría volando. Solo el imaginarlo hizo que mi rostro se cubriera con una sonrisa. No solía ser macabra, pero con este asunto no tenía remordimientos.

Una vez hubo llegado al centro del salón nuestras miradas chocaron. El odio que se extendía por su rostro era grande. Baje la mirada e instigada por el odio busqué el amor, girando mi cabeza hasta dar con Edward, que me miraba tenso ... sabía bien lo que su mirada quería decir ..."ojala pudiera estar a tu lado ahora" leí en sus labios. Junto a él, Carlisle acababa de incorporarse a este extraño circo, llamado juicio.

"Demetri Vulturi, serás juzgado por una falta grave hacía un superior e intentar matar a un invitado de los Vulturis, decidirán la condena Aro, Marco y Caio" la voz de uno de los guardias me hizo volver el rostro hacia la escena principal.

En ese momento Aro, Marco y Caio entraron en la sala y se acomodaron en sus respectivos tronos.

Aro comenzó a hablar.

"Estamos hoy aquí, por una desgraciada situación, no me gusta verme obligado a tomar decisiones tan drásticas, pero Demetri, tu falta no puede quedar impune" dijo y girándose hacia mi continuó " Bella por favor, adelántate"

Así lo hice, quedándome en paralelo a Demetri y frente a Aro.

"Demetri, que era guardia, acosó a Isabella Vulturi, no aceptando sus negativas e intentando en varias ocasiones obligarla a ser su compañera, no contento con esto dañó a un invitado nuestro, Edward Cullen. ¿Algo que decir Demetri?"

"No me arrepiento de nada de lo que hice, si tuviera oportunidad lo haría de nuevo" un murmullo recorrió la sala, y girándose hacia a mi continuó "Eres una zorra infeliz y siempre lo serás ... da igual que vivas eternamente, nunca serás capaz de componer tu vida porque eres una muñeca rota desde el día en que llegaste aquí " terminó poniendo una mueca que imagino pretendía ser una sonrisa.

Me quedé quieta. No podía moverme. Me había dado justo donde más me dolía. Muchas veces las palabras han más daño que los golpes físicos.

"¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaah! " gritó Demetri doblándose de dolor.

"Jane, querida es suficiente" interrumpió Aro.

Jane le había infligido dolor a Demetri con su poder. A ella también le dolía lo que me había dicho.

"Muy bien Demetri, has tenido oportunidad de disculparte y en vez de eso has usado tu testimonio para seguir atacando ... afortunadamente para ti no tenemos alma y no tendrás oportunidad de quemarte en el infierno, iremos a deliberar y en poco tiempo dejarás este mundo, maldito sádico" dijo Aro.

Con esto que acababa de demostrar de nuevo el talante Vulturi : el juicio es una farsa para lavar la cara de los Vulturis y lo único que Aro pretende es vengarse de Demetri, porque al fin y al cabo me considera su hija y mi protección es importante para él.

Nunca he dudado de lo que me quería Aro, aunque querer para él no sea un concepto limpio del todo. Para él yo era de su propiedad y nunca podría abandonar Volterra. Si es cierto que le debía seguir caminando por este mundo, pero también es cierto que le soy valiosa.

"Siento tanto que tengas pasar por esto" su voz aterciopelada abrazó mis oídos.

Me giré y le vi. Mirándome con esos dorados ojos llenos de ternura y compasión. Le amaba por encima de cualquier cosa, ahora lo sabía más que nunca, solo tenía que esperar a que esto acabara, para poder contarle mi historia y saber si él sentía lo mismo.

"Gracias por estar aquí Edward" dije poniendo mis manos en sus caderas.

"Nada puede separarme de ti, ni hoy ni nunca" contestó colocando un mechón tras mi oreja.

"Cuando todo esto termine, espérame en mi habitación, no tardaré mucho ... Chelsea te llevará" dije.

"Bella" suspiró "no tienes que quedarte a ver morir a Demetri" dijo.

"Edward ... no lo entiendes, es normal ... porque no te he contado lo que me pasó, pero necesito estar presente" dije suplicante.

"Está bien. Te esperaré en tu habitación" dijo resignado.

Le había citado en mi cuarto, porque era mi espacio y quería sentirme cómoda cuando le abriera mi corazón. No iba a ser agradable, para él porque mi historia no hacía sonreír y para mí porque abrir las heridas pasadas siempre duele.

Aro, Marco y Caio volvieron de la deliberación aunque creo que todos los que estábamos en la sala ya estábamos al tanto de la decisión sin haberla escuchado.

"Demetri según la ley que nos rige eres culpable y por lo tanto tu condena será la muerte, por ser esta una situación especial hemos permitido que tu verdugo sea Jane y Bella podrá mirar, cuatro guardias permanecerán en la sala para garantizar que la condena se lleva a cabo sin problemas." Sentención Aro mirándole.

"Esto es todo, pueden desalojar el salón" dijo un guardia en voz alta.

Vi a Edward irse precedido por Carlisle.

"Chelsea por favor lleva a Edward a mi cuarto" dije antes de que se fuera.

El salón se fue vaciando a gran velocidad hasta que solo quedamos Jane y yo, escoltadas por Alec, Félix, Piero y Renata.

"¿Alguna vez has sentido un dolor tan grande que has clamado porque te arrancaran la cabeza y la quemaran con el resto de tus miembros Demetri?" dijo Jane situándose frente a Demetri y sosteniéndole la mirada fríamente.

Él no contesto se limito a endurecer sus facciones y en un momento gritos de dolor desgarrador salieron de su garganta. Su cuerpo se retorcía de dolor convulsionando.

Jane paró.

"no te preocupes no te lo voy a hacer más y ¿sabes por qué? ... no deseo que puedas matarte en un mal giro con esas cadenas " dijo ella sin esperar respuesta alguna y continuó "Aunque desde luego esto no va a ser rápido, ni agradable"

Jane me miró y yo asentí fríamente para que continuara.

"Alec, Félix ... quitarle los grilletes de la cabeza y la espalda" dijo girándose hacía ellos, que obedecieron inmediatamente.

Tardé unos segundos en entender lo que se proponía, pero cuando lo comprendí, tuve que taparme la boca para reprimir mi grito de espanto.

Pretendía desmembrarle las extremidades. Para un vampiro era lo más doloroso que existía, el hecho que nos arrancaran partes de nuestro cuerpo antes de darnos el golpe final era terriblemente doloroso, es más nunca había visto a Aro hacerlo.

Mientras Jane llevaba a cabo su cometido, me giré para no verlo dando la espalda a la macabra escena que estaba tras de mí, era una Vulturi, pero nunca había sido una sádica.

Los gritos de dolor que profería Demetri nublaban los pensamientos de cualquiera que estuviera en los alrededores del gran salón.

"¿Estás bien?" una voz ya conocida me sorprendió.

"Piero ... si estoy bien" dije.

"¿Quieres que te saque de aquí?" su voz denotaba preocupación.

"No... necesito ver que Demetri desaparece"dije

"Bella ... perdón ... quería decir Isabella ..." le interrumpí riéndome, la verdad es que Piero tenía su encanto.

"Piero, me puedes llamar Bella, lo único que te pido a cambio es que dejes de comportante como un imbécil y eso incluye dejar de contarle a todo el mundo lo que pasó entre nosotros en París" me miró sorprendido.

De repente los gritos de dolor cesaron, me giré de nuevo para contemplar el final de Demetri que se retorcía silenciosamente en el suelo.

Jane me miró, se acercó a Demetri y terminó con su sufrimiento, poniendo sus manos sobre el cuello de él, para separarle la cabeza del cuerpo y allí mismo quemar sus restos.

Cuando vi su inerte cuerpo crepitar bajo las llamas abandoné el salón y me dirigí hacia mi habitación para encontrarme con Edward.