.


CAPÍTULO 12

"Hay Que Tomar Decisiones"


.

- Kurt, lo que estás haciendo con el Sr. Anderson no puede seguir – cuestionaba Lionel.

- ¿A qué se refiere?

- Sabes perfectamente de lo que estoy hablando. ¿Quieres el puesto de Administrador del hotel o no?

- ¡Claro que lo quiero!

- Entonces aléjate del Sr. Anderson, porque en cualquier momento te pueden descubrir y eso va a arruinar todo por lo que has trabajado tanto.

- Pero…

- Aléjate de él, hasta que seas Administrador, entonces nadie podrá decir nada. Lamentablemente nuestra sociedad es muy crítica y si supieran de tu relación con él podrían pensar que andas tras su fortuna o tienes algún interés.

- Eso no es cierto, lo amo.

- A mí no tienes que aclarármelo, eso puedo suponerlo porque te conozco y eres un hombre bueno, de nobles sentimientos, pero como dije, la sociedad juzga todo de forma severa y si se llegan a enterar que un camarero sale con el postulante a Gobernador, ¿te imaginas el escándalo que sería?

Kurt bajó la mirada y luego hizo una mueca de desagrado ante esa idea.

- Pero sería distinto si estuviera involucrado con un Administrador. Sé que no es justo, porque no somos menos por no tener cargos de gerencia, pero así son las cosas.

- No quiero alejarme de Blaine, lo amo tanto, él es un hombre tan maravilloso y Ty lo adora y…

- Sólo será hasta que consigas tu ascenso, yo no he mencionado que se separen o terminen, sólo dije que te alejes de él un tiempo. Falta tan poco para que seas Administrador, no lo eches a perder Kurt, por ti, por tu hijo, por el futuro de ambos. Sabes que es un puesto dónde vas a tener muchos privilegios y vas a ganar por lo menos 10 veces más.

- ¿Tanto así? – los ojos del castaño se abrieron por la impresión – Sé que ganan más, pero no pensé que tanto.

- Así es hijo, así que, actúa correctamente por tu futuro, ya luego podrás hacer lo que quieras. Sólo espera a tener tu ascenso.

- Está bien, pero no será fácil.

-o-o-o-o-o-o-o-

Kurt estaba trabajando cuando Lionel se le acercó y le entregó un sobre.

- ¿Qué es?

- El Sr. Anderson te envía esta invitación para el evento que tendrá lugar previo a las elecciones. Esta es tu oportunidad para alejarte.

- ¿Pero cómo?

- Ve al evento y dile que tendrás que alejarte, invéntale que tienes que viajar o alguna cosa o termina con él.

- Pero antes dijiste que no debía terminar. No puedo hacer eso.

- ¿Pero sí puedes seguir pretendiendo ser alguien que no eres?

- Yo, no he hecho eso. Soy yo todo el tiempo, Blaine piensa que mi nombre es otro, pero soy yo, jamás he fingido nada.

- Estuve pensándolo y tal vez es mejor eso, que le digas que deben terminar porque te vas a ir lejos. Ya cuando seas Administrador lo buscas de nuevo. Estoy seguro que él está tan enamorado de ti como tú de él, así que querrá regresar contigo enseguida.

- ¿Y si no lo hace?

- Lo hará.

-o-o-o-o-o-o-o-

Kurt le contó lo que estaba ocurriendo a sus amigos, quienes le aconsejaron hacer lo que Lionel le decía, pues era la mejor opción. Además de que Blaine iba a estar muy ocupado con la etapa final de su campaña.

- Las elecciones están cerca Kurt – dijo Mike – y tu ascenso también. Ambos van a estar muy ocupados, así que es el tiempo perfecto para estar separados y ya luego regresan o no termines con él, al final esa decisión es sólo tuya, pero aléjate.

Kurt se decidió a hacer eso, iría al evento previo a las elecciones y ahí hablaría con el ojimiel. Si daba por terminada la relación o no, no estaba seguro, dejaría que las cosas se dieran de forma natural en ese momento.

-o-o-o-o-o-o-o-

- Es un evento muy elegante. ¿Qué voy a usar?

- Tranquilo – dijo una de sus amigas y compañeras – te hemos ayudado antes y lo volveremos a hacer.

Y así sucedió, consiguieron un traje elegante y muy caro, joyería fina, los zapatos perfectos y un estilista que lo arregle adecuadamente para la ocasión.

-o-o-o-o-o-o-o-

- Estoy muy nervioso, por ir a ese lugar y por hablar con Blaine. ¿Y si las cosas no salen bien?

- ¿Dónde está Kurt Hummel? ¿Qué hiciste con él? – inquirió Mike – Porque Kurt es una de las personas más optimistas y positivas que conozco.

- Tienes razón, todo va a salir bien, tiene que salir bien.

- Diviértete, disfruta el evento y mantén tu mente clara al momento de hablar con él. Y ya sabes que puedes estar tranquilo porque yo me encargo de Ty.

- ¡Gracias por todo!

- ¡Suerte hermano!

-o-o-o-o-o-o-o-

Kurt llegó al elegante edificio, los nervios lo comían vivo, sabía que esto iba a ser muy difícil, pero tenía que hacerlo. Hizo varias respiraciones largas y pausadas y entró al lugar.

En la puerta del salón estaban los guardias a quienes mostró su invitación y lo dejaron pasar. Saludaba cortésmente con una inclinación de cabeza a varias personas, aunque no las conociera, pero lo que más deseaba era ver a su novio.

- ¡Por fin llegaste!

Al voltear, ahí estaban esos hermosos ojos color miel que lo contemplaban con amor y al mismo tiempo embelesados – luces tan perfecto, no me canso de admirar lo hermoso que eres y estás simplemente espectacular con ese traje.

- Gracias Blaine – le sonrió – tú eres un sueño hecho realidad, eres tan atractivo. No hay palabras para describirte.

- No hay palabras para describirte a ti, porque ninguna palabra sería suficiente.

- Ustedes dos empalagan – dijo Artie con una mueca.

- Un gusto verte de nuevo – musitó el castaño.

- No le hagas caso, ven conmigo que quiero presentarte a unas personas.

- No, prefiero que estemos los dos – no es que Kurt no quería ser presentando, lo que no quería es que al hacerlo, Blaine lo nombrara como Elliot Gilbert y sabía que seguramente muchas personas ahí presentes conocían al verdadero Elliot.

- ¿Los dos? Tenemos mucho tiempo para estar los dos. Deseo que todos conozcan al maravilloso novio que tengo, no quiero que mantengamos esto en secreto por más tiempo.

Esas palabras produjeron una sensación de vacío en el estómago del ojiazul. En momentos como esos es cuando se arrepentía más que nunca de haber permitido que el mal entendido ocurriera y siguiera avanzando.

- ¿Ocurre algo? Estás muy callado.

- Sólo, tengo que hablar contigo de algo importante.

- Realmente quieres que estemos sólo los dos, ¿cierto?

- Así es.

- Bien, lo que sea por ti mi amor. ¿Quieres bailar? – el castaño asintió.

La velada era perfecta, ellos dos bailando sin dejar de mirarse y sonreírse, conversando, compartiendo silencios, no había nada mejor que eso, sólo faltaba una cosa para que fuese perfecto y era poder besarse, ambos reprimían las ganas por saborear los labios del otro, pero sabían que hacerlo ahí era imposible.

- ¿Qué ocurre? ¿Por qué me miras así? – preguntó el castaño.

- Es que eres tan divino en todos los sentidos que me haces sentir como si fuese un adolescente enamorado. Y estoy tan seguro de…

- Antes de que continúes, hay algo que tengo que decirte.

- Seguro, ¿qué sucede?

- Vas a estar muy ocupado, estás en la recta final de tu campaña, las elecciones están a nada ya…

- Y quiero que estés conmigo a cada paso. Es por eso que quiero que todos te conozcan.

- Eso no va a poder ser.

- ¿Por qué?

- Porque tengo asuntos que atender y no voy a estar aquí.

- ¿No puedes posponerlos?

- Me temo que no, de hecho, esta es la última vez que nos vamos a ver en un tiempo.

El ojimiel suspiró - ¿estás seguro?

- No… sí, quiero decir que sí. Es sólo que es difícil Blaine.

- Para mí también va a ser difícil estar lejos de ti. Muero por abrazarte y besarte en este instante.

- Y yo a ti, pero no se puede – dijo en un tono de resignación el ojiazul levantando los hombros.

- Pero nada nos impide seguir bailando – lo tomó por la cintura y lo aprisionó más contra su cuerpo, sus miradas fijas en el otro mientras se movían al ritmo de la música.

Elliot se dio la vuelta y vio a la pareja, permaneció quieto en el lugar, debatiendo si se les acercaba o no.

- Blaine, ven, te necesito en este momento – dijo Artie interrumpiéndolos y ganándose una mirada severa por parte del ojimiel.

- Espérame amor, no tardo.

El castaño miró hacia un lado y se encontró de frente con Elliot que lo estaba observando, se puso pálido y sintió que la sangre se le congelaba. Se dio la vuelta y caminó a toda prisa del lugar.

- ¿Este sitio no podía ser más pequeño? – decía para sí mismo al hacérsele interminable salir del salón.

- Espera, espera. Quiero hablar contigo – la voz de Elliot se escuchaba cerca y Kurt sabía que se refería a él, por lo que apresuró más el paso.

Salió del salón y caminaba por el pasillo principal que lo llevaba hacia la salida cuando el pelinegro corrió para alcanzarlo. Él sabía que no podía correr también, pues haría obvio el hecho de que estaba huyendo del empresario.

- ¡Hola!

- Aa… ¡Hola!

- Soy Elliot Gilbert.

- ¡Oh sí! Elliot Gilbert, qué gusto verte.

- ¡Lo sabía! Sabía que te conocía de algún lado, nunca olvido un rostro, aunque a veces me cuesta ubicar a las personas. ¡Wow! Ese anillo que cargas es impresionante, parece de colección.

- Veo que eres muy conocedor – dijo el castaño tratando de sonreír.

- ¡Claro! Es que amo la joyería.

- Bueno, me tengo que ir, fue un gusto verte.

- Espera un segundo, no te puede ir así.

- Tengo prisa, disculpa.

- Está bien, pero contéstame algo, ¿estás saliendo con Blaine?

- ¿Perdón?

- Es que me dio la impresión de que ustedes están juntos, los vi muy acaramelados.

- De verdad, se me hace tarde – seguía avanzando, pero sin mucho éxito ya que Elliot caminaba delante suyo tapando el paso.

- Aquí entre nosotros, anda, dime ¿estás saliendo con Blaine?

Kurt miró hacia los lados y se le acercó un poco – ¿no se lo vas a decir a nadie?

- No, claro que no – respondió emocionado.

- Yo tampoco – contestó y se fue.