El final no quedó tan chulo como esperaba, esas cosas suelen pasar, aun así podría haber salido peor. Ya llegó el fin, con un total de 9132 palabras, espero que hayan disfrutado la historia, muchas gracias por leer.

Los personajes pertenecen Don Riordan y el fic participa en el reto "Solangelo fever!" del foro El Monte Olimpo. (si les gustó recuerden que pueden votar por él :D)

A Will no le gustaba la misión, podía nombrar mil razones por las que no quería estar ahí, desde malos presentimientos, algunas pesadillas, pero, sobre todo, el gesto de preocupación de Nico di Angelo en la cabaña mayor.

No le había gustado desde que Rachel le había contado y sí de él dependiera nunca habrían salido del campamento aun cuando la supuesta profecía prometiera riqueza infinita solo por participar. Por desgracia la cabaña de Apolo era una democracia, en la que sus hermanos por unanimidad habían decidido ir, por lo que Will, como líder, tomó a sus dos mejores guerreros y partió, rogando a los dioses que sus malos presentimientos fueran solo paranoias suyas y que tal como sus hermanos esperaban encontraran a su padre.

Además del no desear estar ahí por la misión eso se sumó a su mal humor causado por el hijo de Hades; estaba enojado con él, era cierto que se había portado grosero cuando le ofreció acompañarlo y sabía que le debía una disculpa, pero era mejor de ese modo, después de todo, incluso aunque se encontrara en buenos términos con él, no lo hubiera dejado acompañarlos, la misión no le gusta y, tal como mostró el gesto preocupado del pelinegro, el sentimiento era el mismo por parte del italiano.

Fue antes de partir que notó lo mucho que Nico, aun sin proponérselo, había terminado volviéndose alguien importante para la cabaña de Apolo, la mayoría de sus hermanos habían comentado lo extraño que era el hecho de que no hubiera ido a despedirlos.

−¿Nico no te dijo nada? –había escuchado más de diez veces esa pregunta, no respondió, sus hermanos notarían con facilidad que mentía, así que para qué hacerlo.

−Estamos cerca –uno de sus hermanos lo sacó de sus cavilaciones.

−¿Ya? Ni siquiera tenemos un par de días que nos marchamos del campamento, ¿no les parece sospechoso que esté tan cerca? –se atrevió a comentar Will.

−Bueno, se siente poco, pero reamente hemos recorrido una larga distancia…

−No creo que nuestro padre se encuentre tan cerca.

−Podemos esperar a que sea medianoche y entonces podemos regresar ¿te parece? Serán solo unas horas.

Will suspiró, aunque solo fueran unas horas no le gustaba…

···

Will logró evitar el golpe, pero debido a la oscuridad de la noche su hermano no tuvo tanta suerte, siendo lanzado con fuerza hasta chocar con un árbol.

−¡Ve hacía él! –el líder de la cabaña siete se encontraba más cerca del monstruo, tenía más oportunidad de atraer su atención− ¡Ey!

Todas las cabezas de serpiente de la Hidra volteando hacía él, dando tiempo a su hermano de correr.

−¡WILL! –se sorprendió al escuchar el llamado, pero al voltear el pelinegro hijo de Hades se encontraba junto a sus hermanos, la Hidra lo atacó disparando una flecha una cabeza de serpiente cayó muerta.

−¡Llévatelos! –evidentemente Nico los había seguido, no le alegraba, pero con sus viajes sombra podía salvar a sus hermanos.

Logró ver el gesto de Nico, no quería dejarlo, ayudaba a su hermano a mantener en pie al herido, Will sabía que no estaba dispuesto a abandonarlo.

−¡Di Angelo, salva a mis hermanos! –le gritó evitando un ataque de la Hidra, lanzó una flecha y logró lanzarse de lado, cuando escuchó el "volveré" de Nico.

Quedaban cuatro cabezas vivas, estaría bien, no era el mejor arquero de su cabaña, pero podría sobrevivir a ese paso.

−¡Maldición! –por supuesto la suerte no podía estar de su lado, horrorizado vio como las cabezas vivas arrancaban a las muertas, creciendo 4 para tomar el lugar de las dos eliminadas.

Dio media vuelta, empezando a correr lo más rápido que le permitieron sus piernas, no podía matar dos cabezas, necesitaba fuego con desesperación.

"Sin ayuda el Sol caerá"

−Maldición, maldita sea –murmuró conforme corría, por supuesto que la profecía no se refería a su padre, sintió las gotas de lluvia helada golpear su rostro y empañar su visión.

Dio vuelta internándose en los árboles, de ninguna manera la profecía podía referirse a su padre, oía a la bestia casi pisándole los talones, un relámpago estuvo a punto de hacerlo chocar con un árbol; se había preocupado por sus hermanos y en ningún momento se le ocurrió pensar en su apellido.

−Por todos los demonios del inframundo –por más que corriera lograba escuchar el grito de la bestia casi en su oído, Nico era un hijo de Hades sabría si alguien moriría, eso era lo que lo había tenido preocupado al grado de seguirlos por dos días.

Will saltó un tronco, el suelo bajo sus pies estaba empinado, por lo que ocasionó que cayera, rodando hasta sumergirse en el agua, había caído en un río, rogó a los dioses que la Hidra no lo viera y se apuró a bucear, alejándose lo más que podía. Un relámpago le permitió ver a la bestia que no se encontraba muy lejos al haber caído sin esperarlo no había tomado el suficiente aire, por lo que no fue tanto lo que logró avanzar antes de que sus pulmones exigieran aire, sabía que en cuanto saliera a la superficie sería su fin.

Cuando el agua entró a los pulmones se vio obligado a salir a la superficie, no pudo evitar toser, mientras se preparaba para enfrentar a la bestia pero en su lugar lo que el relámpago iluminó, fue al italiano, sin poder parar de toser el rubio miró a los lados, pero la bestia ya no estaba ahí.

Apartó el cabello mojado que cubría sus ojos, la, ahora, tormenta también había empapado al pelinegro, quien lo miraba con intensidad, posiblemente buscando alguna herida.

−¿Dónde está?

−El-el –el menor tartamudeo, claramente asustado de decir la verdad− inframundo.

−Gracias –Nico le dio la mano para ayudarlo a salir del agua.

−No puedo llevarte al campamento ahora ¿te parece bien si buscamos refugio? –Nico lucía triste, el sanador sabía que era por el tono que había utilizado para hablar con él.

···

−Nos vemos pronto –Will dio por terminado el mensaje Iris, le alegraba saber que sus hermanos estaban bien, por su parte el hijo de Hades había logrado encender el fuego, por lo que se sentó junto al fuego, justo frente al pelinegro que lucía deprimido. Para suerte de ambos había parado de llover, sin embargo, seguían empapados.

Sabía que le debía una disculpa por su manera tan brusca de hablarle, pero comenzaba a preguntarse si valía la pena disculparse, quizá Nico tenía razón y nada podía haber entre ellos, Will no quería ser su amigo, al menos no en ese momento, serlo le resultaba una tortura debido a los sentimientos que tenía hacia él.

−Lo siento.

−¿Perdón? –el tono había sido tan bajo que estaba seguro que fue solo su imaginación.

−Lamento lo que te dije.

−Nunca debes disculparte por decir lo que piensas.

−Por eso me disculpo, estuvo mal que reaccionara así.

Will suspiró, le encantaba Nico, pero con los sentimientos en una sola dirección esa relación no tenía futuro.

−Nico, si algo sé de la verdad es que esta se oculta en todo lo que decimos, si dijiste que tú y yo no tenemos nada en común es porque realmente lo piensas −El pelinegro lució dolido ante sus palabras, pero no fue capaz de contradecirlo−. Hay cosas que una disculpa no arregla, sé que sueno cruel, pero de momento no puedo ser ni siquiera amigo tuyo, quiero que entiendas que es porque me gustas, de lo contrario no me dolería tanto.

El italiano dijo algo que el sanador no fue capaz de entender.

−¿Cómo?

−¡Saldré contigo! –el rostro del menor lució angustiado−. Lo haré, ¿de acuerdo?

−No.

−Tú lo querías.

−Pero tú no.

−Eres… eres un idiota, Solace –Nico se levantó, el hijo de Apolo se preguntó si se atrevería a seguirlo cuando huyera, pero el pelinegro no se fue, por el contario, se hincó a un lado de Will−.Ha sido culpa tuya, es evidente que no tenemos nada en común, hice que la bestia fuera tragada por el inframundo, la oscuridad y la muerte me siguen, todo se vuelve más deprimente con mi sola presencia… tú, por el contrario, eres el sol, todos te adoran, todos son felices a tu lado…

El sanador tomó el rostro de Nico, besando sus labios, en un primer instante el pelinegro se sorprendió, pero después correspondió el beso con la misma desesperación con que Will lo besaba, sujetando con fuerza la camisa aún mojada del mayor.

−Tu eres el idiota, Di Angelo –comentó mirándolo a los ojos cuando se apartó− ¿por qué me importaría eso?, todo lo que acabas de decir son tonterías, no hay manera que llegue a importarme ni un poco.

−Dices eso porque no me conoces ¿qué haré cuando me conozcas y te horrorices de mí? ¿Qué voy a hacer cuando me dejes solo? ¿Cuándo me rompas el corazón?

Will lo abrazó con fuerza.

−Eso nunca va a pasar, te lo juro por el Estigio, Nico, nunca me voy a horrorizar de ti –notó como el chico respiró aliviado−. Ahora, ignorando mi respuesta anterior, ¿saldrás conmigo, Nico di Angelo?

El hijo de Hades correspondió su abrazo.

−Lo haré, voy a salir contigo.

*Aoki: no te apures por entretenerme odie hacer esa tarea con todo mi corazón. Si, Nico se pasó un poquito, PERO aprendió su lección"

A quienes leyeron, a los que marcaron de favoritos y especialmente a quienes dejaron comentario ¡Muchas gracias por leer!

Besos y abrazos de mi parte, amenazo con volver pronto con más Solagelo :D