Hola a todas otra vez n.n! Con un ligero contratiempo aquí está el capitulo numero 12 de este fanfic. Les agradesco todas aquellas que me enviaron su review, n/n! muchas gracias, y también a todas aquellas que siguen esta historia. Les recuerdo que Tokyo Mew Mew no me pertenece. Espero y les agrade el capítulo.


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Capítulo 12

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Palabras…

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Salí de la habitación mitad molesto, mitad divertido. Por un lado la sangre me hervía al recordar su gesto frio y autoritario echándome de la habitación como si yo fuese un perro – ¡Pero qué digo! Estoy seguro que ni a los perros los trata así- ; y por otro lado no podía evitar dejar escapar una sonrisa al recordar su rostro ruborizado al ver nuestras manos unidas, - ¡si tan sólo el rubor no se hubiese tornado en cólera!-… Apreté los puños y rechiné los dientes, no me molestaba en lo absoluto ser tratado como su perro, no, ese no era el problema, el problema residía en que yo había sido echado y "ese" seguía ahí dentro.

Susurré una maldición sin saber si la dirigía a él o a mí, y sin más me eche al lado de su puerta como si efectivamente no fuese más que un perro, su perro haciendo guardia. Torcí el gesto y una sonrisa se me escapó de entre los labios al recordar su rostro al descubrir nuestras manos entrelazadas, tal vez deba amenazar más seguido a "ese", a ver si así termina abrazada a mí con tal de protegerle. Cerré los puños y mi sonrisa se esfumó.

La puerta se abrió con un rechinido, y para mi sorpresa, miré el rostro lleno de rabia e indignación "del imbécil ese" aparecer por la puerta, me volteó a ver de reojo y yo, divertido con aquello, le sonreí con burla mientras con un movimiento del rostro le daba la bienvenida, apretó los puños y sin voltear atrás cerró la puerta en un sonoro golpe.

Azotó un puño en la pared y nuestras miradas se encontraron de soslayo. Sosteniéndole la mirada, moví la cabeza hacia atrás de forma retadora al tiempo que buscaba con las manos mis espadas de dragón. Comenzó a avanzar hacia mí, mas, al observar mis manos sobre las espadas pasó de largo, murmurando que no planeaba esperar a que "esa" terminase de fingir. La sangre unida a un instinto asesino hirvió dentro de mí y sosteniendo fuertemente las espadas entre mis puños hice intento de levantarme, pero el sonido de un llanto al otro lado de la puerta me desconcertó haciendo desaparecer mis ansias de arremeter contra el inútil del exnovio de mi gatita.

Cerré los ojos y volví a apoyarme contra la pared bajando lentamente hasta quedar sentado, aquel lamento al otro lado de la puerta retumbaba en mis oídos abarcando todo el espacio dentro de mi mente. Su llanto, sus preciosas lagrimas estaban siendo derramadas, y yo, yo no podía consolarla, yo no podía secar sus lágrimas. Apreté los puños y más que nada me forcé a mí mismo a no irrumpir en su habitación, me forcé a mantenerme ahí, sentado en el suelo al otro lado de su habitación; a mantenerme al lado de su puerta, como un perro guardián, como un perro y su amo.

Eché la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados y la mandíbula tensa, su llanto hacía añicos mis nervios, pero poco a poco éste se fue transformando en un suave murmullo, que, pareciéndome lejano y difuso, comenzó a arrullarme como si aquel llanto no fuese más que una canción de cuna.

Y fue tanto mi cansancio, cansancio que hasta ese momento no había advertido, que pronto me sumergí en una especie de sueño… Fue el completo silencio interrumpido por un ligero "click" metálico el que me obligo a abrir los ojos repentinamente, encontrándome al instante con la mirada dura e incómoda de los iris marrones más bellos que conocía.

-¿Sigues aquí? – Preguntó en un reproche.

Me encogí de hombros y sonreí cínicamente "¿Qué más iba a hacer?" pensé para mí sin ánimos de protestar.

-¿Dónde está Aoyama? –Preguntó tras echarle un vistazo al pasillo.

-No está – Murmuré secamente intentando controlar los celos que me corroían al ver su mirada fija al final del pasillo, como si absurdamente esperase verle aparecer. "¡No está se ha ido, te dejó!", quise gritarle, pero un atisbo de cordura y compasión me evito abrir los labios.

Cerrando los ojos eche la cabeza hacía atrás, callado, inexpresivo, tragando la oleada de celos y desesperación que me embargaba. Cerré los ojos y sin embargo, no logré quitar de mi mente su mirada triste y melancólica. Alcé la vista observándola de reojo, allí seguía, mirando el infinito con lágrimas a punto de rodar. No pude evitar sentirme mal por ella, aumentando así mis deseos de matar a su ex novio. Por un instante desee ser yo por quien ella llorara, pero no tardé en arrepentirme de aquel deseo, no yo no quería que ella llorase por nadie, ni siquiera por mí, yo no la quería ver así, y en todo caso, si yo fuese la causa de sus lágrimas también me odiaría, tal vez incluso más de lo que odio a ese imbécil de su exnovio.

-¿Te enviaran a casa? – Solté repentinamente en un intento por distraerla.

Se limitó a mover la cabeza de forma negativa y tras un corto silencio agrego con cierta amargura:

-No después de haber escapado. Ahora me vigilarán las 28 horas del día.

-24, las 24 horas.

-Me vigilarían más si pudiesen.

-No puede ser tan malo… - Intenté animarla inútilmente pues sus ojos aburridos y cansados hicieron un gesto fácil de comprender, "ni te imaginas" casi pude escuchar sus pensamientos. - ¿Quieres ir a pasear?

-No puedo salir del hospital ¿No me has escuchado?

-No tenemos que salir

-…

-Tienen una azotea rodeada por una maya de metal, estoy seguro que es inofensivo subir. Además la vista es agradable.

-La he visto. No quiero ir.

-No con migo, ya lo sé. – Hastiado de sus negativas completé en un bufido lo que debían de ser sus pensamientos.

-No, quiero decir, hoy no, no por ahora… tal vez, luego. Hoy no quiero ni hablar.

-Está bien. - Acepté

-… tu… ¿Vendrás mañana?

-No, no vendré, - un atisbo de desilusión surgió en sus ojos por una pequeña fracción de segundo, intenté reprimir una sonrisa y agregué - continuaré aquí, ni siquiera me moveré.

-No hagas eso. Vete, si lo quieres.

-No, no quiero.

- … Yo no quiero molestarte más de lo que ya lo he hecho.

-Deja de decir tonterías y entra a tu habitación, escucho que te llaman. Solo… no me hagas volver a saltar de un puente. ¿Entiendes?

Movió ligeramente la cabeza en forma afirmativa. Me dio una larga mirada amable y tranquila, volteo tras de sí, entro a la habitación y al tiempo que cerraba la puerta musitó algo en silencio.

Desconcertado, me quedé observando la puerta cerrada un largo rato, intentando descifrar aquella palabra murmurada en un leve mover de labios seguida de lo que parecía ser una leve sonrisa. Sonreí y bajando la vista respondí un "de nada" en un igual mudo mover de labios.

No había pasado mucho tiempo desde que Ichigo regresase a su habitación cuando la puerta de ésta se volvió a abrir. Esta vez para dejar salir a la pareja de adultos histéricos que debían de ser sus padres.

Cerraron la puerta tras de sí y se quedaron ahí, en la entrada, viéndome de manera indescifrable. "Los golpes que su padre me propino" por alguna razón las palabras de Aoyama resonaron en mi mente y una punzada en la nuca me indicó que mi situación no era nada buena.

-¿Podemos hablar?- Preguntó su padre con voz ronca y áspera.

Asentí ligeramente y sin titubear me levanté y comencé a seguirles a través de los pasillos en completo silencio, hasta llegar al elevador. Supuse que nos dirigiríamos a la cafetería, un lugar adecuado para "hablar" -claro, no de la forma en que Aoyama y yo habíamos "hablado" en la cafetería la noche anterior-, por ello me sorprendió cuando al subir al elevador vi que presionaban el botón del último piso, tal vez los padres querían privacidad para hablar conmigo, o tal vez su padre realmente estuviese pensando en "hablar" conmigo de la misma forma en que yo había hecho con Aoyama. Por un ligero momento sentí lastima por él, pero enseguida me arrepentí y, olvidando por un momento que tal vez yo estuviese a punto de sufrir la misma paliza, disfruté con la idea de su sufrimiento.

El elevador se abrió, tragué saliva y coloqué instintivamente mi mano sobre la daga de dragón, capte de soslayo la inquieta mirada de la madre de Ichigo y caí en la cuenta de mi situación real. Alejé la mano llena de sudor frio y pegajoso y comencé a abrir y cerrar la mano de la forma más natural que pude. Era la primera vez que me sentía así. Acorralado, inquieto, vulnerable. Tenía claro que en una pelea podía ganarle fácilmente a un tipo como el que caminaba frente a mí, pero siendo sinceros, no podía ganarle "ese" tipo, pues "ese" era el padre de Ichigo y en cualquier caso no podía, corrijo, no me perdonaría si llegara a dañar a alguien importante para Ichigo… bueno a menos que se tratase del imbécil de Aoyama, a él podría y desearía convertirlo en mi saco de boxeo.

Llegamos hasta unas escaleras que yo ya conocía, las escaleras a la azotea. Está bien, reflexioné, si golpearon a Aoyama por algo que él realmente no hiso, yo también podía aceptar cualquier castigo fuese físico o moral, merecido o no.

Atravesamos el umbral de la puerta a la azotea, la luz del crepúsculo me cegó momentáneamente y el gélido viento me abofeteo en cuanto puse un pie fuera. Recuerdos de esta mañana rondaron mi mente, en retrospectiva parecían lejanos, como si fuesen parte de algún sueño. Aspiré hondo el aroma del viento, si había saltado de un puente por ella, por qué no habría de hacer frente a sus padres. Era un razonamiento lógico, debo de aceptarlo, y sin embargo, no podía controlar ni la humedad de mis manos, ni la agitación de mi sangre. Tal vez su padre si fuese más temible que saltar de un puente.

Los seguí hasta el borde de la azotea, ahí donde la reja de metal se alza para evitar "accidentes". Su padre observó un poco la cuidad a nuestro alrededor y volteando bruscamente se acercó a mí con los puños cerrados y pegados a los costados. No desvíes la vista, no desvíes la vista. Me repetía a mí mismo incontables veces, y a pesar de ello, justo cuando alzo el brazo terminé por desviar la mirada. Sentí caer pesadamente, aunque sin violencia, su brazo sobre mi hombro.

-Gracias por cuidar de ella.

Sorprendido eleve la vista sólo para encontrar que el también había desviado la mirada y musitaba entre dientes con gran esfuerzo. Le miré en silencio, buscando alguna explicación, pero él sólo retiró su mano y caminando con la mirada perdida en el suelo desapareció tras el umbral de la puerta.

-No es bueno con las palabras- Susurró una voz amable muy similar a la de mi gatita. Casi había olvidado la presencia de la madre de Ichigo. -Has de pensar que es algo tonto el subir hasta acá para esas simples palabras- En realidad no lo había considerado… -Pero… realmente estamos agradecidos. Ichigo no nos ha querido dar una sola palabra de ti, pero, por la forma en que te defendió –¡me defiende!- estamos seguros de que de no ser por ti hoy no hubiésemos podido estar… - la voz de la mujer fue cortándose cada vez más, bajando la voz, susurrando, forzándose por retener el llanto- hoy… no hubiésemos… no hubiésemos podido… estar con ella.

La mujer echó a llorar, y yo, sin saber que hacer o decir, incapaz de dar una palabra de aliento, me quedé observando a aquella mujer con el rostro oculto entre las manos y ese cabello semi rojizo cayéndole despeinado a los costados, esa expresión, ya la había visto… Ichigo. Me acerqué a ella, colocando mi mano sobre su hombro, sintiendo mis palabras atoradas en la garganta, palabras debatiéndose entre el silencio y el habla. ¿Pero qué podía decirle yo? Un "lo siento" sonaba absurdo e insincero, yo amaba a Ichigo, pero tal vez jamás lograse a comprender lo que aquellos padres habían sentido al casi perder a su única hija por segunda vez y luego darse cuenta que ella ha sido violada y se encuentra embarazada, un "lo siento" era absurdo; decir "todo estará bien" se me antojaba a burla, ¿Cómo estaría bien? ¿Cómo serían los siguientes 9 meses, cómo el resto de su vida? Aún sin el embarazo de por medio nada volvería a ser igual, y nada nos aseguraba que las cosas fuesen a "estar bien"; ¿Darle una promesa? ¿Jurarle proteger a su hija? ¿Cómo? ¿Cómo podría protegerla de ella misma?; ¿Declararle lo mucho que amaba a Ichigo? ¿Para qué? ¡Qué ganaba con ello! ¿Qué podía decirles yo sobre el amor? ¿Qué podía decirles yo sobre su hija? ¿No eran acaso ellos quienes más le amaban y conocían?

Entonces comprendí lo que significaba, "no ser bueno con las palabras", comprendí el silencio de aquel padre y el gran esfuerzo que debió haber representado para él haber buscado y pronunciado aquella sencilla frase, "gracias por cuidad de ella", ahora mismo yo no era capaz de encontrar una sola palabra adecuada, y en mi caso, ni siquiera un "gracias" me era útil.

Aquella mujer, como si adivinase mi pensamiento a través de mi silencio, se acercó lentamente a mí y durante un par de segundos me retuvo entre sus brazos mientras yo, inmóvil, intentaba entender algo de todo aquello. Susurró un sencillo y sincero "gracias" y acto seguido se separó de mí y se alejó de la misma manera que su esposo.

-No tiene nada que agradecerme- susurre molesto con migo mismo al no ser capaz de decir algo mejor- Lo haría una y otra vez de ser necesario, - susurre para mí consiente de que había desperdiciado mi oportunidad para hablar con sus padres, para agradecerles, para pedirles disculpas, para prometerles cuidar de su hija.

-Lo se… - aquella débil voz resonó tras de mí. Volteé desconcertado, en el umbral de la puerta, en medio de sombras y rayos crepusculares, me encontré con la mirada triste y amable de la madre de Ichigo. Sonreí ante la sorpresa y ella, tras devolverme una sonrisa cansada y amable, desapareció en la oscuridad del hospital.

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Espero y el capítulo haya sido de su agrado n.n! Les agradezco por sus reviews a TsukihimePrincess, Karyn Chan, Seremoon y Anonima (XD bueno mientras encuentras tu contraseña, n.n, eso de perder las contraseñas está feo, a mi me pasa seguido – u/u por si se preguntan porque tardo en publicar a veces es por esa razón- Ojala y la encuentres pronto n.n!). Karyn Chan que bueno que hayas echo tu cuenta n.n! y aunque dices que ya tienes tiempo leyendo el fic, creo que no está por demás decirte: "bienvenida". De verdad muchas gracias a todas n.n! y claro, también a todas las que leen y siguen el fanfic.

Una vez más una disculpa chicas por el retraso, el siguiente estará más que puntual se los aseguro, n.n! lo subiré el 22 de Agosto.

Recuerden, tomatazos, preguntas, comentarios, saludos, sugerencias, lo que gusten, en los reviews n.n!

Chao Chao!

T.I.R