Capítulo IV: Exégesis, parte 1


La pequeña habitación se encontraba en silencio.

Sobre el escaso mobiliario había un montón de ropa y, en la diminuta mesa para el té, un broche para el cabello y un par de anteojos descuidadamente doblados. Afuera, la oscuridad de la noche aún no había sido reemplazada por los primeros rayos de sol.

El joven abrió los ojos y aspiró profundamente tratando de estirar sus brazos. Con ésta acción el delicado perfume que expedía la piel de su acompañante hizo que sus sentidos se estremecieran. Recordando entonces que no se encontraba sólo en su rostro se dibujo una sonrisa de profunda ternura hacia la muchacha.

Ella, por su parte, continuaba perdida en el mundo de sus propios sueños. En su cara había un semblante tranquilo.

Él la miró incrédulo. "-Demasiado bella para ser real-" pensó.

Entonces no pudo resistir la tentación de besar los rosados labios de la joven a su lado. Acercándose suavemente beso primero la nuca, el pómulo de su mejilla y lentamente alcanzó su objetivo principal.

Como consecuencia de esta acción, la muchacha despertó, descubriendo una fuerte figura que la sostenía con cuidado. La femenina mano se deslizo hasta el cuello del muchacho convirtiendo el tierno beso en uno lleno de pasión.

Así permanecieron abrazados bajo los cobertores. Sus cuerpos desnudos entrelazados el uno con el otro se unieron de nuevo en un rítmico movimiento de placer mientras se exploraban mutuamente. Silenciando sus expresiones de deseo llegaron al clímax para luego disminuir las pulsaciones de pasión y lentamente deslizarse del frenesí a la calma.

Cercanos como estaban los dos se miraron a los ojos, los cuales eran casi indistinguibles entre las sombras de la madrugada, y suspiraron con grata satisfacción.

"¿Qué hora será?" murmuró la muchacha minutos más tarde mientras miraba hacia el techo de la habitación.

"No se. Pero aún no suena el zafarrancho mañanero. Pienso que es muy temprano todavía" contestó él.

"Bueno... entonces creo que iré a bañarme" decidió ella. Al sentarse las sabanas resbalaron revelando un torso de piel blanca cual porcelana. La mirada del muchacho se dirigió hacia las curvas formadas en la espalda de la joven.

"No me dejes. Todavía es temprano" rogó él, acariciándola suavemente.

Ella lo ojeó con cariño. "Tengo que sacarte de aquí antes de que alguien te vea" pensó en voz alta la chica y luego agregó "mira, propongo que me asistas en la operación de aseo... ¿qué te parece?" comentó ella en un tono travieso.

La idea le resultó escalofriantemente atractiva al muchacho.

"Siendo así, supongo que no tengo más remedio que acceder a tu proposición" contestó él. "Eres una excelente negociante. Y yo pensaba que los tokiotas no tenían esas habilidades" dijo poniéndose de pie.

Tomando el par de lentes situados en la mesa a la cabeza del futón y colocándolos frente a sus ojos, ella también se paró y contestó en tono de presunción. "Supongo que me agrada presumir de mis habilidades comerciales de vez en cuando. Y con quién mejor que con un osakense para hacerlo. ¿No crees?".

El joven recogió una de las mantas, cubriendo así los cuerpos de ambos. Envuelta en la tela, la pareja salió silenciosamente de la habitación y se deslizó por los corredores hacia las duchas. La temprana hora era el momento más seguro que pudieron encontrar y tuvieron bastante tiempo antes de que cualquier otra persona pensara en despertar siquiera.


La primera campana de la mañana sonó en toda la zona habitada de la mansión.

Eriol levantó la cabeza y abrió los ojos, pero el deslumbrante resplandor del día hizo que los cerrara de nuevo.

"Muy buenos días" escuchó.

Esto lo despertó completamente al tiempo que se sentaba de golpe para encontrar la figura de una muchacha que lo miraba con una sonrisa. Tomoyo se había vestido de nuevo con la ropa que traía puesta el día anterior. El futón en que había dormido la joven estaba perfectamente doblado y guardado.

"Buenos días señorita Daidōji. ¿Dormiste bien?" preguntó el joven.

"De maravilla. Gracias por tu ayuda" asintió ella. "Sería prudente que comiences el ritual de la mañana, sino se te hará tarde" aconsejó mientras se ponía de pie.

Eriol se estiró rascándose la enredada melena negra y alcanzando sus lentes.

"¿Te quedaste aquí dentro sólo para decirme eso?" comentó Eriol mientras se paraba.

"En realidad, no tenía la certeza de salir de la habitación. Entiendo que colocaste algún tipo de barrera y dudé en tratar de romperla" confesó la chica.

"¡Ah!, por supuesto, la barrera. Tienes toda la razón. Me alegro que no hayas intentado salir, ya que si la tocas todo lo que quedó atrapado en ella entrara en tu mente" dijo él mientras recogía las colchas que se encontraban en el suelo.

"Es similar a la red de un arácnido, solamente el creador de la misma sabe como manejarla" comentó Tomoyo en tono de sospecha.

"Si quieres verlo de esa manera..." dijo Eriol sin sentir ofensa alguna por la alusión y, dirigiéndose hacia la puerta, continuó "encerraré esos sueños aquí" señaló, removiendo de su cuello un colgante plateado.

"De esa manera podremos verlos cuando Sakura y Li estén presentes" y tras decir esas palabras pronunció un conjuro, haciendo que la presencia mágica que los rodeaba se concentrara en el pequeño collar.

"Otra duda que tengo es, ¿cómo voy a salir de aquí sin que me vean? Si hubiera podido irme un poco antes no tendría de que preocuparme. Pero tras escuchar la campana probablemente todos se han levantado ya" comentó Tomoyo angustiada.

"Señorita Daidōji, tienes expectativas demasiado elevadas. Olvidas que estás en la sección de hombres. Aquí nadie se levanta antes del segundo toque de la campana. Además nosotros no necesitamos tanto tiempo como las damas para estar listos. Así que no hay problema" exclamó Eriol despreocupado.

"-Sabelotodo-" pensó Tomoyo. "Pues entonces ya me voy. Te veré en poco rato. Adiós" murmuró mientras deslizaba cuidadosamente la puerta corrediza.

Agitando la mano suavemente se despidió y cerró la abertura del cuarto.

Eriol por su parte, decidió que no estaría mal comenzar a prepararse.

De repente, la campana sonó de nuevo.

No era común que sonara dos veces con un intervalo de tiempo tan corto. Además el sonido era diferente que en otras ocasiones.

"-Al parecer quieren que nos reunamos más temprano que de costumbre-" pensó y, tomando sus pertenencias, salió del cuarto encaminándose hacia los vestidores.


Los supervisores se pasearon a lo largo de los corredores de la mansión, en los vestidores y alrededor de las habitaciones, asegurándose de que nadie quedara rezagado.

Durante el desayuno se presentó frente a todos la señora que les había dado la bienvenida en la otra ocasión. El kimono tradicional que usaba era exquisito, con brillante seda color perla, y un obi que contrastaba en color ocre y plateado.

Mientras los jóvenes comían, la señora les explicó que ese sería el último día de trabajo que tendrían y que las clases concluirían esa tarde. Un silencioso júbilo se extendió por toda la habitación tras escuchar estas palabras.

Una vez que el murmullo ceso, la señora continuó con su explicación.

"Ésta noche se iniciará una prueba de supervivencia para todos los alumnos. El objetivo es llegar a la mansión en el menor tiempo posible. Dentro de este salón habrá una pistola de bengalas. Cuando el primer equipo llegue a la mansión, este deberá disparar la bengala para señalar su victoria. El premio, consistirá en pases familiares para un fin de semana de vacaciones totalmente pagadas. Esta es una competencia, así que ustedes deberán decidir si desean ayudar o tratar de vencer a los demás.

"Hoy por la tarde, después de la cena, los grupos serán transportados hasta el punto de inicio de uno de los senderos naturales que atraviesan el bosque alrededor de las instalaciones del templo. A partir de ese momento, tendrán que seguir su camino de regreso hasta la mansión. El territorio está cercado y las sendas marcadas con señalamientos, así que no hay peligro de que se puedan extraviar o alejar de la propiedad. La hora de llegada límite es el medio día del viernes, pero normalmente la mayoría de los grupos llega al atardecer del jueves.

"A cada uno le será entregado un dispositivo localizador, el cual contiene un reloj y un podómetro que mide la distancia restante para llegar hasta la mansión. Cuando den precisamente las doce y un minuto el viernes, los helicópteros buscadores se encargaran de ayudar a aquellos que no hayan podido superar la prueba. Así que no se preocupen por quedar perdidos. En caso de que llegase a ocurrir algún accidente, existe en el dispositivo un botón de seguridad al que pueden recurrir para que los grupos de rescate sean enviados en su auxilio. Nuestro equipo tiene la capacidad de alcanzar a cualquiera dentro de la propiedad en menos de quince minutos. Deben saber que tenemos un record de saldo blanco en todos los años que se ha llevado a cabo esta actividad y se espera que la mayor cantidad de personas posible llegue a la meta a tiempo y sin ninguna complicación. Por favor practiquen prudencia y buen juicio durante ésta prueba.

"Las actividades programadas para el viernes en la noche serán, tal vez, lo que ustedes disfrutaran más, ya que se llevara a cabo la cena, baile y despedida. Éste es un evento de gala muy importante. Así que, sin más por el momento, por favor disfruten su último día de actividades regulares y que tengan todos un exitoso regreso tras la prueba".

Dicho esto, la señora se retiró dejando una habitación llena de entusiasmados jóvenes.

La mesa en donde se encontraban Sakura y sus amigos no era la excepción.

"¡Qué increíble! Creo que ésta será mi segunda parte favorita del viaje" comentó Naoko en un tono de completo regocijo.

"A mi me da un poco de ansiedad... nunca he estado en el bosque por la noche" dijo Rika.

"No te preocupes, con suerte nos encontraremos en el camino. Podemos ponernos de acuerdo o algo así ¿no creen?" animó Chiharu.

"No es una prueba demasiado complicada" exclamó Shūji.

"Tal vez para ti no, pero que tal si en el bosque habitan animales salvajes o criaturas malignas que quieran atacarnos" dijo Yamazaki haciendo una mueca atemorizante.

Sakura inmediatamente reaccionó. "¡No digas esas cosas!" exclamó preocupada mientras escondía el rostro en la espalda de Syaoran.

"No creo que permitan a ninguna clase de animal peligroso dentro de los limites de propiedad de este lugar. Eso es algo ilógico" mencionó Naoko para calmarla.

"¿Quién sabe? Tal vez es parte del reto" contestó Shūji para molestarn a Naoko.

"Las criaturas malignas, es de lo que deberíamos preocuparnos" dijo Eriol en un tono oscuro y mirando a su alrededor atrajo la atención de Sakura, Syaoran y Tomoyo, dándoles a entender que deberían encontrase para hablar.

"A propósito Li, ¿descubriste algo acerca de ese pergamino que encontramos ayer?" preguntó Yamazaki y luego devoró el último bocado de arroz en su plato.

"Me temo que por el momento no hay nada que pueda decirte sobre él" dijo Syaoran.

"¿A que se refieren?" preguntó Naoko inmediatamente interesada en ese asunto.

"Es un texto extraño que encontramos abandonado en el bosque. Parece bastante antiguo" contestó Chiharu.

"OH... fascinante. ¿Me permitirás verlo a mi también?" preguntó Naoko emocionada.

"A mi me da un poco de curiosidad saber a que se refieren" dijo Rika.

"No hay problema. Solamente debemos esperar que Li lo traduzca" explicó Yamazaki.

En esos momentos los grupos habían comenzado a retirarse.

"Bueno, continuaremos la conversación después. Hay que ir a recibir nuestras tarjetas de asignación para el trabajo del día de hoy" dijo Tomoyo.

"A mi me parece que todo esto del 'trabajo' es meramente simbólico" protestó Chiharu.

"Según tengo entendido" contribuyó Shuuji, "este seminario pretende reunir personas que por su talento están destinadas a destacar en sus campos de estudio. El trabajo manual es para generar apreciación y respeto por las actividades laborales de personas que en el futuro dependerán de nuestras decisiones como líderes".

"Un punto interesante joven Hōjō" afirmó Yamazaki. "Tiene mucho sentido pedagógico".

"Yo me divierto mucho en él. En verdad no me molesta" exclamó Sakura con entusiasmo.

"Señorita Kinomoto, para ti todo parece ser divertido" comentó Shūji.

Los demás muchachos sólo pudieron reírse por este comentario.

"Al parecer estás comenzando a conocer la personalidad de los demás" le dijo Naoko entre risas.

Al terminar su desayuno siguieron el flujo de la multitud de jóvenes y se dirigieron hacia la salida del comedor.


Tras recibir sus asignaciones cada quien se reportó a un área de trabajo.

Sakura, Syaoran, Tomoyo y Eriol desaparecieron inmediatamente.

"Me gustaría platicar contigo antes del almuerzo. Te veré junto a aquel árbol" dijo Yamazaki a Chiharu.

"Está bien. Me apresuraré" contestó ella despidiéndose de él y observándolo emprender la marcha.

Seguido de esto Rika se acercó a ella y comentó "Mmmm... todo va mejor, supongo".

"Si" contestó con una sonrisa. "Pero al parecer no es lo único que marcha bien en los alrededores. Mira allá" dijo Chiharu señalando a Naoko y Shūji.

Chiharu y Rika observaron mientras la pareja se despedía. Él se agachó besando la frente de la joven, tras lo cual se dirigió hacia el interior de la mansión con un paso apresurando. Naoko lo miró durante todo el trayecto.

"Que tiernos, ¿no?" comentó Rika inocentemente.

Chiharu, por el contrario, quedó pasmada. Su mente trabajó rápidamente arribando a la conclusión más lógica en unos cuantos segundos.

"¿No…? Ellos... ellos..." titubeó la muchacha, incrédula a lo que su corazón presentía.

"Ellos ¿qué?" preguntó Rika sin comprender a qué se refería Chiharu.

La sonriente Naoko se unió al grupo tras lo cual Chiharu reaccionó arrastrando del brazo a las dos muchachas hacia un rincón donde nadie pudiera verlas.

"¡NAOKO YANAGISAWA! ¡No puedo creer que lo hayas hecho!" gritó Chiharu en tono de reclamo.

Rika estaba bastante desconcertada por esta demostración de enojo e inmediatamente volteó a ver a Naoko.

"¿A qué te refieres?" preguntó cínicamente la acusada haciéndose la desentendida.

Chiharu se indignó aún más por esa actitud.

"No me salgas con '¿a que te refieres?'. Si lo tienes escrito por toda la cara. Mi intuición no puede estarme engañando. ¿Cómo has sido capaz de hacer algo así?" continuó interrogando Chiharu con recelo.

"Está bien. Lo acepto. No me siento avergonzada de nada de todas maneras. ¿Y qué si hice lo que tú supones?" preguntó retadoramente Naoko.

"Pues yo... yo... yo ¡solo quiero felicitarte! ¡Que emoción!" exclamó finalmente Chiharu abrazando efusivamente a su amiga y dando de brincos.

Naoko se quedó sin palabras. Pensaba que esto sería alguna clase de reprimenda, pero había resultado en una felicitación.

Rika, por su parte, estaba totalmente perdida. "¿Me van a decir que esta pasando aquí?" preguntó.

Tomó unos instantes para que Chiharu terminara su repentina explosión de emociones. Posteriormente fue Naoko quien comenzó a explicar. "Lo que sucede es que... si sabes que desde que conocí a Shūji hemos pasado mucho tiempo juntos ¿verdad? Bueno pues ayer yo lo traje a mi habitación y... y..." Naoko se detuvo. Le daba un poco de pena tener que explicar lo que había ocurrido.

"¡Y pasó todo lo que tenía que pasar!" agregó Chiharu riéndose desenfrenadamente con la idea.

Rika cayendo en cuenta se sonrojó con sólo pensar en el acontecimiento. Era demasiado repentino para que pudiera procesarse tan de golpe.

"Pero ¿cómo pudiste?... es decir... lo conoces desde hace tan poco... por lo menos usaste algún tipo de protección..." fue todo en lo que pudo contestar la impactada muchacha.

"Claro. De hecho yo fui quien propició todo. Ayer me tocó trabajar cerca del área de la clínica. Mientras la estaba limpiando resulta que encontré algunos preservativos en un cajón. Los tomé, al fin que se supone todo es gratis. Y pues... ayer en la noche las cosas se pusieron bastante intensas. Así que me arme de valentía y lo hice" explicó Naoko.

Chiharu aún estaba completamente entusiasmada con la idea, pero Rika no alcanzaba a comprender cómo era posible que la tímida Naoko se hubiese atrevido a hacer algo así.

"Ya era hora de que salieras del cascaron mi pequeña Naoko. Estoy tan orgullosa..." dijo Chiharu dándole unas palmadas en la cabeza.

"Ahora yo te pregunto ¿cómo supiste?" Naoko la miró con sospecha.

"¡Ah!" exclamó la anteriormente alegre Chiharu tratando de pensar en una respuesta. Sus ojos confesaron lo que sus labios habían silenciado.

"Apuesto a que tú también con Yamazaki. ¿Desde cuándo?" preguntó emocionada Naoko.

"Hace un tiempo ya. ¿Recuerdas cuando nos peleamos durante el primer año de preparatoria? Pues nos reconciliamos… Pero no es extraño si lo piensas, ya que nosotros llevamos muchísimo saliendo juntos. En cambio tú, si que apresuraste el paso mujer" comentó ávidamente Chiharu. "Dime ¿qué te pareció?" preguntó ella.

"En realidad se sintió bastante bien" dijo Naoko sonriendo ligeramente.

"Eres una picarona. Apuesto a que él es un experto" dijo Chiharu.

"No lo se y, la verdad, me parece que es lo de menos" contestó Naoko en tono de menosprecio.

"Pues ¿qué no planeas seguir con la relación después de esto?" preguntó Rika mortificada.

"Por supuesto que si. En verdad me gustaría que continuara. Pero vivimos en ciudades diferentes. Pienso que si no nos volvemos a ver, al menos tendré un grato recuerdo" dijo Naoko.

Rika estaba indignada con la conversación. ¿Cómo era posible que hablaran de algo tan serio de una manera tan... simple? Ella había pensado en la posibilidad, pero en realidad nunca había forzado la situación. El profesor Terada tampoco había mencionado nada al respecto. Pero con la proposición de vivir juntos, ella tendría que comenzar a darle un espacio en su mente a 'eso'.

"¿Qué tal tú, Rika? ¿Estas planeando en hacerlo pronto?" preguntó Chiharu, quien estaba totalmente emocionada con el repentino intercambio de experiencias.

"Pues yo..." dijo tímidamente la chica, "yo no lo había considerado hasta ahora. Sin embargo creo… de ser el caso… que no tendré problema con ello" exclamó finalmente con una sonrisa, pensando que no debía dudar en que ella estaría igualmente feliz.

Las tres sonrieron sinceramente unas a las otras.

De repente uno de los supervisores se acercó a ellas, indicándoles que era el momento en que debían dirigirse a sus deberes.

Chiharu insistió en que deberían platicar sobre los 'detalles' y despidiéndose, cada quien se encaminó al trabajo.


NOTAS DE LA AUTORA…

Candentes escenas del principio del cuarto capitulo. Trate de mantenerlo "T". Quiero pensar que fue logrado. Si alguien considera que debo subir la clasificacion a "M" por favor avisenme por mensajito privado. Mil Gracias.

Ciao.

† ACERCA DE REFERENCIAS

- Significado del título del capítulo.

Exégesis: (Del gr. ἐξήγησις, explicación, relato). f. Explicación, interpretación.

- Kimono: Prenda tradicional japonesa, se viste cubriendo el cuerpo en forma envolvente y sujetada con una faja ancha llamada obi.