Desiciones
Eso no era algo que Jasón deseaba escuchar. Sintió que viajaba cientos de kilómetros alejándose de Roxanne y de Ariel aunque no se moviera de donde se encontraba.
¡Su madre había sido la causante!
Jasón entonces recordó la visión que había tenido después de la muerte de su padre y que el hechizo desmemorizante le había hecho olvidar hasta que este perdió su efecto: Su madre caminaba hacia el bosque para encontrar su muerte. Ahora que lo pensaba mejor ¿Había visto culpabilidad en el rostro de su madre o se lo estaba imaginando?
¿Era esta una historia de Romeo y Julieta? Dos familias de gran prestigio que se odiaban pero que se unían por el fuerte amor de dos de sus integrantes. Una unión que nadie quería más que los enamorados y que termino en una tragedia más épica que el relato de Shakespeare.
Entonces aquel era el secreto ¿no? La familia de su madre estaba conformada por despiadados hombres y mujeres que no dudaron en lanzarle una maldición a la familia que siempre envidiaron y de donde ahora pertenecía su hija desagradecida. Era aquella su idea de venganza perfecta por haberles quitado prestigios y por arrebatarles a Ángela Knuts.
Un terrible dolor inundo a Jasón y le hizo comprender de lo que lo estaba protegiendo Roxanne. Saber que la culpa de su sufrimiento, de la muerte de su padre y la desaparición de sus hermanos era culpa de sus abuelos, tíos y primos (que ahora los imaginaba como enormes figuras cubiertas por una sombra oscura) era mucho peor que el hecho mismo de que pasaran.
Casi podía recrear en su cabeza la voz del padre de Ángela diciendo: "Es hora de la venganza, liberen la maldición" mientras el resto de los miembros se reían burlonamente.
En su mente recreaba cientos de escenas inventadas donde había muerte, desesperación; y burla por parte de los perpetradores. Un intenso odio se instalo en el centro de su corazón y estuvo a punto de enloquecer de ira mientras planeaba su lenta y dolorosa venganza cuando se detuvo por que en su cabeza se formo la imagen del rostro de su madre: Un rostro amable y feliz, y luego recordó el rostro de su tío que aunque amargado era bonachón y parecía humilde, por eso intento tranquilizarse un poco aunque no fue del todo capaz de hacerlo.
Entonces comprendió que estaba exagerando. No se trataba más que de un rumor (un muy probable rumor pero rumor al fin de cuentas), y no podía permitirse sacar conclusiones precipitadas. Entendió que no podía dejar de odiar a aquella familia, ya que si en el caso de que no fueran culpables de la maldición, eso los convertía en unos cobardes y desgraciados que no habían hecho nada para proteger a parte de su familia.
Roxanne no deseaba que él conociera a su tío, pues, si era realmente uno de los culpables de la maldición ¿No sería como entrar en la boca del lobo? Definitivamente lo más seguro seria no ir, pero si no iba entonces que pasaría ¿seguiría buscando en los periódicos alguna referencia de F.H hasta que se cansara de buscar? ¿Se entregaría para ver qué era lo que pasaba? Jasón sabía que no haría nada de esas cosas, ir a ver a su tío, al tal Hipólito era su único y mejor movimiento. Si eran ciertos los rumores (descubrió que aunque conservaba la duda, el odio seguía allí intacto: fueran o no fueran los culpables la familia de su madre los había abandonado descaradamente por que jamás habían apoyado el matrimonio y eso era imperdonable), probablemente se dirigiera directamente a su muerte pero en ese momento consideraba que era mejor morir a dejar que sus hermanos desaparecieran para siempre; y si no lo era, pues ya no buscaba alguien que lo apoyaría, una fuerza que lo acompañara en su travesía, pero por lo menos iba a exigir algunas respuestas aunque ni siquiera pudiera usar la magia para sacarlas a la fuerza.
Jasón ¿Estás bien? – pregunto Roxanne preocupada.
Jasón no respondió todavía cavilaba todas sus opciones.
Por eso no queríamos decirte –dijo Ariel – para protegerte…
¿Cómo era Hipólito? – pregunto Jasón de repente. Estaba decidido a ir a donde su tío pero quería saber antes todo lo que pudiera de él.
Roxanne titubeo al hablar, por un momento su mente voló por los pasillos de Hogwarts, un lugar al cual Jasón jamás había ido lo que le causo un terrible malestar.
En ese entonces se hacía llamar Hipólito Coulter y mantuvo su verdadera identidad en secreto – dijo Roxanne – era un muchacho travieso y gordinflón que a veces llegaba a ser irritante pero que era querido por todos, aun así era muy reservado y jamás hablaba de su familia, en las vacaciones de navidad iba a visitarlos y volvía renovado pero nunca hablaba de cómo le había ido o que lugares había visitado. La familia Knuts era conocida por mantener oculto sus secretos (una familia que vivió siempre rodeada de rumores) así que nadie lo sospecho. Hipólito era el tipo de muchachos que era amigo de todos pero al tiempo no era amigo de nadie, se mantenía con todos y cuando deseaba estar solo se aislaba el mismo. Siempre pensé que era un poco extraño pero me hacía reír.
Entonces ¿Eran unidos?
No sé cómo responder eso – aclaro Roxanne – se supone que lo conocía, pero mira que mantuvo su secreto conmigo. Solo puedo decir… que yo era… una de sus amigas recurrentes…
¡A Hipólito le gustaba Roxanne! – aclaro Ariel metiendo la cucharada.
¡No es cierto! – pero a Jasón le sorprendió que Roxanne se ruborizara.
Es cierto – dijo Ariel sonriendo. A Jasón le hubiera parecido divertido en otra ocasión – te seguía a todas partes, se comportaba todo lindo ayudándote a cargar los bolsos y todo lo demás, además de que no perdía oportunidad para ser compañero de pociones cuando podía.
El punto es – dijo Roxanne cortante – es que hable mucho con él y jamás me insinuó nada, así que aunque se comportara como todo un caballero no estamos seguros de que persona es… ¡Se que puede ser duro para ti, pero pienso que no deberías ir a hablar con él, es demasiado peligroso! Sean cierto o no las sospechas pienso que es una apuesta demasiado alta.
¿Realmente piensas que el Hipólito que conocías podría hacerle daño a su sobrino?
La cosa es que…
Por favor responde la pregunta – Jasón sonó un poco altanero pero no le importo, lo que quería hacer en ese momento era ganar una guerra psicológica.
Pues… pues… No. Pero eso no significa que…
Y mi madre ¿Ella fue a Hogwarts? – Jasón ya sabía que su padre había sido educado en casa pues muchas veces en las sesiones de estudio cuando Simón y él se quejaban de no ir a Hogwarts, Franco les respondía "Yo fui educado en casa y me fue muy bien". Aparte de que quería saber aquella información de su madre tenía un plan.
La verdad es que no – respondió Ariel.
Entonces Hipólito quería estudiar en Hogwarts a diferencia de su hermana… tal vez porque era diferente a su familia… tal vez le gustaba ser humilde… puede que no tenga que ver con la maldición, aunque los Knuts sí.
Roxanne se quedo callada sin saber que responder.
Sé que puede ser arriesgado – dijo Jasón – pero yo no soy ningún niño abandonado; ya estoy grande y puedo tomar mis decisiones, nadie puede decirme lo que me conviene o no, el único que podía esta muerto – Jasón se molesto por recordar a su padre y por ser tan duro con Roxanne que se había portado tan bien con él -. Prefiero morir a nunca saber si mi otra familia es la culpable, no tienes ni idea de lo confundido que estoy, siento que nada tiene sentido y lo único que deseo es aclararlo todo.
Roxanne por un momento hizo una cara dolida pero luego se recompuso. Miro fijamente a Jasón tratando de encontrar alguna indecisión marcada en alguna de sus facciones, pero era inútil, en el rostro de Jasón solo había miedo, dolor, ira pero una gran determinación que opacaba lo demás, en ese momento la indecisión era un lujo que no se podía permitir.
Está bien – dijo Roxanne finalmente abatida – pero entonces ¡yo voy contigo!
¿Queeee? – dijeron Ariel y Jasón al tiempo.
Pero… y los niños – Jasón por un momento se alegro, la idea de que Roxanne fuera con él le entusiasmaba, eso significaría que no tenía que hacer el viaje solo y tendría un gran apoyo, pero tenía que pensar en los niños que se quedaban atrás – No puedes irte, los niños te necesitan.
Tú me necesitas mas en este momento, los niños pueden ser cuidados por Ariel y por Anuel.
Jasón miro en dirección al patio. Allí Anuel jugaban al Quidditch con los niños. La propuesta de Roxanne era demasiado tentativa pero ¿Cuánto podrían tardarse? No creía que se tratara de un viaje de un par de días, podrían tardar semanas e inclusive podría ser que él no volviera, no quería perder esa oportunidad tan grande que le ofrecía Roxanne pero tampoco deseaba que la mujer lo dejara todo por él. No era justo y Jasón no podía permitirlo.
No creo que pueda…
Tu tomaste una decisión como adulto y yo también – y Roxanne sonaba amenazante – piensas que no he pensado en todo ya… desde hace días tenía la idea de que te marcharías pronto, después de todo esto iba a ser un receso para ti, y llegado ese momento me preguntaba si te dejaría ir solo o no… por eso evitaba que fueras a investigar para que me dieras más tiempo de tomar una decisión, pero la respuesta siempre fue simple: Me siento incapaz de dejarte a la deriva, no podría perdonarme a mi misma si simplemente te dejara ir.
Pero…
Hay una maldición ¡Lo sé! Pero recuerda que por algún motivo esta no te afecta aquí. Tengo miedo de que te al irte inmediatamente la maldición te encuentre y desaparezcas para siempre, pero no puedo contenerte aquí contra tu voluntad y si por algún motivo esa protección proviene de mi estaré orgullosa de guiarte y si no es así, de defenderte.
Pero…
No te preocupes – y Roxanne sonrió – así soy yo, además de que se donde vive Hipólito, aunque perdiéramos contacto ya que se que es un Knuts y creo saber donde se encuentra…
Enserio ¿Dónde…?
Y Ariel y Anuel podrán cuidar a los niños…
¡NO!
Ambos se quedaron paralizados cuando escucharon el grito de Ariel; el pequeño Andrew se despertó y empezó a llorar y mientras la madre tranquilizaba a su hijo Jasón trato de entender a que se debía aquel terrible grito. Vio que Ariel estaba llorando.
¿Ariel?
¡Voy con ustedes! – dijo con fuerza.
¿Qué estás diciendo? – pregunto Roxanne.
Soy débil – dijo – lo sé, pero en este momento no puedo alejarme de ti Roxanne… yo no soy tan fuerte como tú y sería incapaz de verte ir sabiendo que tal vez nunca vuelvas.
Es poco probable que nos pase algo – dijo Roxanne para tranquilizarla.
No es cierto – dijo Ariel – es algo muy peligroso, la maldición cobro cientos de vidas inocentes, de personas que no tenían nada que ver con los Galeón y que solo estuvieron en el momento equivocado a la hora equivocada. No quiero ver cómo te vas a afrontar peligros y saber que yo estoy aquí sana y salva sin hacer nada para ayudar…Soy incapaz – y Ariel lloro – Andrew me dejo… - la voz se le quebró - … no puedo dejar que me dejes también
Y entonces Ariel se puso a llorar desconsoladamente y Roxanne tuvo que ir en su auxilio. Jasón no sabía que pensar; quería mucho a Ariel pero se iba a convertir en una carga si se iba con ellos pues además de ser una mujer muy frágil tendría un bebe con ella… pensó entonces en el pequeño Andrew: era demasiado peligroso para el bebe.
Roxanne miro a Jasón mientras abrazaba a su hermana. Jasón no sabía qué hacer, pero de inmediato negó con la cabeza. Roxanne asintió de acuerdo.
No puedes ir – dijo Roxanne - ¿Cómo podrías dejar a Anuel aquí solo? ¿la casa se destruiría en un par de segundos? – intentaba sonar divertida.
Sabes que eso no es cierto – y Ariel levanto la mirada – Yo en realidad no hago nada. No se cocinar, no puedo estar pendiente de los niños porque Andrew acapara gran parte de mi tiempo. De los tres soy la que menos aporta.
Eso no es cierto…
Si, si lo es – dijo Ariel tristemente – Nunca te lo quise decir, pero todo este tiempo me he sentido inútil. Por mi culpa Foster nos tiene como a sus enemigos y por eso no somos capaz de avanzar, muchas veces pensé en casarme con él y así por fin dar el aporte que necesito dar pero soy una cobarde y no he sido capaz.
No digas eso ni en broma. Tú no tienes que casarte con Foster, yo jamás lo permitiría.
Entonces déjame ir con ustedes, déjenme dar mi aporte, no será mucho pero necesito probarme a mi misma que no soy una inútil. Tengo que ser tan valiente como tú para poder seguir avanzando y no vivir siempre a costa tuya ni de Anuel.
Roxanne la miro sorprendida y al tiempo satisfecha. Entonces Jasón entendió que Roxanne desde hacía mucho tiempo esperaba que su hermana pudiera salir de su cascaron y ahora que lo hacía podía ser feliz, aun así las circunstancias no eran adecuadas y la mujer estaba consciente de ello.
Eso que me dices me pone feliz – dijo Roxanne – espere mucho tiempo a que el valor que tenias adentro por fin saliera aunque no tenía idea de que así te sentías por nosotros… pero no puedes acompañarnos es demasiado peligroso.
Jasón… - Ariel le pedía ayuda.
Lo lamento pero es demasiado peligroso para ti y para tu hijo.
Entonces Jasón recordó algo que había leído: "Los Thestrals eran criaturas maternales y no lastimaban a las crías de cualquier especie" y entonces se le ocurrió una idea: Y si era debido a Andrew que los Thestrals no lo habían atacado, era cierto que dedujo que aquellos bestias que los habían atacado no eran Thestrals como se conocían, pero si por algún motivo esta maldición tampoco lo atacaba porque, como los Thestrals reales, no lastimaban a los infantes. Si aquello era el verdadero motivo de la protección de Jasón en aquella casa eso significaba que llevar a Ariel en el viaje sería algo provechoso. Jasón se sentía espantoso al pensar usar un bebe como escudo, pero si lo que decía era cierto Andrew no correría peligro en ningún momento… tal vez y solo tal vez, que Ariel viajara con ellos era una buena idea, pero de algo si estaba seguro Jasón, él no iba a decir aquello o proponer la idea.
Juro por dios – chillo Ariel – que si no voy con ustedes me casare con Foster para no sentirme una inútil, es cierto Roxanne no me mires así, ¡Lo juro! Y que cuente como una amenaza: Iré con ustedes o me iré con Foster, ustedes eligen.
Por un momento Jasón creyó que Roxanne le daría una cachetada a su hermana menor pero entonces Roxanne miro la determinación de Ariel y luego regreso a mirar a Jasón a pedir ayuda, pero en esa ocasión Jasón simplemente asintió con la cabeza sin aportar nada más, y Ariel lo vio pues dejo de ser hostil y se recompuso.
Roxanne no parecía muy segura de lo que pasaba pero dejo que las cosas pasaran como debían pasar.
Estas seguro de esto – se preguntaron al tiempo Roxanne y Jasón, y eso les hizo dar risa.
Siento mucho temor – admitió Roxanne – pero no puedo evitar sentir un alivio, tengo entendido que no puedo proteger a Ariel toda mi vida pero en estos momentos ella necesita mi apoyo más que nunca – Roxanne respiro – y a ti, no piensas que puede llegar a retrasarnos.
Si así es – dijo Jasón – tendré que aceptarlo, no puedo convencerte a ti de que no me acompañes y menos a Ariel así que no tengo más opción, aunque viendo que ya somos más personas pienso que entre más ligero partamos mejor nos ira: Mañana sin duda.
Roxanne lo medito un segundo pero al rato asintió con la cabeza. Al saber que el viaje era un hecho el corazón de Jasón retumbo de temor y emoción, iba a ser la segunda vez que se enfrentaría al mundo y no estaba seguro si le iría o no bien, también pensaba que era lo que iba a decir cuando se encontrara con Hipólito y que era lo que iba a encontrar. En ese momento fue consiente en su totalidad de lo peligroso de aquel viaje y sintió que viajaba demasiado pronto pero la decisión ya estaba tomada y partiría convencido de que hacia lo correcto.
En ese momento Anuel entro a la cocina, estaba sudado y le faltaba el aire por jugar con los niños. Vio los ojos hinchados de su hermana melliza y se preocupo.
¿Qué paso? Escuche ruidos.
Lo que pasa es… - empezó Roxanne.
¡Qué Jasón, Roxanne, Andrew y yo nos vamos de viaje! – completo Ariel. Y Anuel compuso una cara de sorpresa.
