Disclaimer: Yuri! On Ice no me pertenece


Insanity

Me gusta apreciar cualquier tipo de belleza. La de las flores cuando abren sus capullos, la de las mariposas saliendo de sus crisálidas, la de la tierra mojada después de la lluvia, la brisa del mar, el sonido de las olas, el color del cielo. Esas son bellezas de la naturaleza, pero también me gusta la belleza humana, una cara hermosa, una cabellera suave ondeando al viento, el miedo reflejado en los ojos de una víctima cuando sabe que ya no hay salida.

Yo estaba a punto de descubrir otro tipo de belleza. El hombre que estaba delante de mí era alguien ciertamente interesante, y del que Yuuri había preparado mucha información sólo para mí, sólo para divertirme mientras realizaba lo que me había encomendado. Es muy considerado, ¡por eso lo amo! Bueno, por eso y por muchas otras cosas más.

Oh, se levantó.

- Buenos días, bello durmiente.

- …

Justo como esperaba, lo que recibí de él fue una mirada de confusión, y otra de ¿espanto? No la pude leer bien. De todas maneras no es como si pudieras leer bien a Otabek Altin. Siempre tiene la misma cara de preocupación en el rostro, siempre serio, su vida privada es un misterio. O lo era, hasta ahora. Le vi cerrar lentamente los ojos y me acerqué a la mesa en donde se encontraba, amarrado de pies y manos con cuerdas que Yuuri dejó para mí, y negué con la cabeza dándole golpecitos en las mejillas.

- No, no, no. Te necesito despierto.

- ¿V…Victor Nikiforov?

Pude notar el asombro escrito en su rostro, parecía que había visto un fantasma. Quizás ante los demás, lo era. Yuuri me había contado lo que había hecho, les había hecho creer a todos que yo estaba desaparecido mientras él me tenía en el sótano. Finalmente todo dio frutos porque me dejó salir, y ahora teníamos un plan para seguir saliendo. Y el primer paso, era ocuparme de aquel que tenía en frente.

- Ah, es cierto. Para ti es como si yo estuviera desaparecido, ¿no es así? – pregunté sonriendo. No me respondió, pero el seguir hablando pareció despertarle, y detenerlo de cerrar los ojos.

Me dirigí hacia una mesa más pequeña al lado de donde se recostaba él, en donde había varias cosas interesantes. Seis cuchillos para ser exactos, de tres hojas y mangos diferentes.

- Tu departamento es pequeño pero tienes todo lo necesario en donde debería estar. Es práctico, ¿o no? – reí tomando uno de los cuchillos, uno de cocina, afilado, y un par de llaves al lado de ellos, tomando también otro de similares características, regresando a la mesa y usándolo para desatar una de las ataduras del kazajo, para luego clavar el cuchillo en la mesa, porque la pierna a la que había apuntado se había movido con rapidez hacia otro lado. Sonreí.

- ¡Buenos reflejos! - Él seguía sin decirme nada, y entonces le intenté dar a la única extremidad que podía moverse sin reparos, el cuchillo se clavó varias veces en la madera, y yo lo tuve que levantar cada vez que se quedaba incrustado en ella porque Otabek esquivaba justo antes de dar en el blanco. No puedo negarlo, me estaba divirtiendo, sin embargo necesitaba continuar, así que al fin pude darle y me gané un quejido de dolor de su parte cuando mi cuchillo se clavó en su piel en vez de la madera - Una menos - mencioné.

- Si eres tan peligroso como creo que eres, no debo correr tantos riesgos. - le dije antes de apuñalarlo en el antebrazo derecho, el izquierdo y la pierna que aún tenía amarrada. En cada una soltó otro gruñido, no sé si de dolor o de molestia, porque su usual expresión se endureció bastante y no supe ni quise descifrarla. Vi la sangre manchar su ropa y luego fui desatando al kazajo cuerda por cuerda. Él sólo me miraba sin decirme ni una sola palabra, y tan pronto como se vio libre se sentó sobre la mesa y miró hacia todos lados antes de irse contra mí. Sus antebrazos estaban heridos y su ataque no tenía tanta fuerza, así que me fue fácil detenerlo tomándolo por la muñeca y doblándole el brazo, empujándolo hasta el suelo de modo que quedara de espaldas a mí, y yo me senté sobre él sin soltarlo.

- Sabes, en una conversación, la otra persona tiene que hablar también. Y tú y yo tenemos que hablar de algo muy importante – dije arrastrando las palabras y sonriéndole con la más brillante de mis sonrisas, aunque desde ese ángulo era difícil verme, así que me incliné para que lo hiciera. Vi que lanzó una mirada hacia la puerta – Ah, no, ni te preocupes por salir. Nos dejaron aquí, encerrados a los dos para que nadie nos molestara en nuestra pequeña y privada charla. Voy a levantarme, así que no intentes nada raro, ¿entendido? – No me respondió. De todas formas me levanté, alerta por si se le ocurría atacarme otra vez, aunque al parecer prefirió quedarse donde estaba, sólo volteando la cara para quedar boca arriba en el suelo, mirándome otra vez con esa extraña expresión mientras se tocaba las heridas y se las apretaba con la tela de su chaqueta, aunque claro, no podía con todas a la vez. Hacía lo que podía, admirable.

Di varios pasos alejándome de él, para luego dar vuelta y tenerlo de frente, notando que estaba intentando levantarse. Di vueltas a uno de los cuchillos en mi mano, jugando con él, y luego lo lancé al kazajo que estaba incorporándose en el suelo. Atrapó el cuchillo en el aire sin ninguna dificultad. Esto se ponía interesante.

- ¡Wow! ¡Eso fue increíble! Tal vez tenga que mencionar un par de hechos para hacerte hablar – Dije para captar su atención – Hace dos años hubo un caso muy interesante en Kazajistán, en Almaty. Para ese entonces entrenabas ahí, ¿cierto? –

- ¿Qué es lo que quieres?

- Ha ha, ¡puedes hablar!

- Nikiforov…

- No hay necesidad de ser tan rudo. Victor está bien para ti - guiñé un ojo antes de seguir y acercarme - Bueno, para ese entonces, ocurrieron una serie de asesinatos, uno tras otro, sagradamente, cada semana, en esa ciudad. Siempre encontraban a una persona muerta, hombre, mujer, niño, no importaba. Los encontraban siempre en la puerta de la casa de sus familiares, cortados en pedazos y envueltos en bolsas de basura.

Sus ojos parecieron abrirse más de lo normal. Ya lo tenía.

- Oh, ¿te suena? Claro que sí. Porque todos esos casos continuaron por todo un año. Y luego, así de la nada, el asesino desapareció – hice una pausa para mirarlo a los ojos, notando en ellos algo familiar. Algo que también habitaba en mí – La fecha en donde cesaron los casos, coincide con la fecha en donde te mudaste a entrenar a San Petersburgo, mira qué casualidad. Incluso insististe en regresar incluso cuando antes dijiste que el camino de los rusos no era el que querías seguir, pero aquí has estado por más de un año, pero no sólo es por el patinaje, ¿verdad?

- Repetiré, ¿qué es lo que quieres? – me dijo más rudo de lo normal. Era de esperarse, no siempre te descubren así -

- Un año entero, Otabek Altin. Y ni una sola pista, ni una sola captura. Estoy celoso, dime, ¿cómo hacías para elegir a quién eliminar? Y darlo a la familia como si fuera un mensaje bastante macabro, es poco ortodoxo, no lo niego, pero tengo que admitir que es peculiar. Y me gusta lo peculiar.

- No sé de qué…

- Ah, por supuesto que si sabes. Toda esta información es de fuente confiable, y si sale a la luz, toda la vida que tienes se va al drenaje.

Hice una pausa aquí, y detuve mis pasos para mirarlo fijamente.

- Sé que no entiendes por qué estoy aquí. Sé que no entiendes por qué tú estás aquí conmigo – le dije apuntándolo con el cuchillo – Es porque necesito tu cooperación, ¿vas a ser un buen niño o no? – pregunté guiñando el ojo –

- Ve al grano entonces

- Oh, ahora si estás escuchando. Necesito que nos divirtamos un poco

- Explícate

- Mhm. Verás, hay un gran problema, Yuuri cree que tú crees que él es un asesino, y las cosas no son así, no, no. Yuuri jamás podría matar a alguien.

- ¿No? - preguntó, se veía incrédulo de que esa oración fuera cierta.

- …Pero yo sí – ignoré completamente sus preguntas. Era irrelevante todo eso –Por eso, necesitamos un favor, sin embargo también necesitamos discreción, y un poco de violencia, ruego que me disculpes de antemano por lo que voy a hacer, así que, lo siento, Otabek Altin.

Y con eso lo tomé por la muñeca y lo ataqué con el cuchillo.

Beka, ¿estás ahí?

¿Beka? Sigo en el departamento del cerdo

¿Le habrá pasado algo? Puede que solamente esté retrasado y se le haya caído la señal.

- Visto –

Voy en camino. No te muevas de donde estás

Uf. Sentí el alivio recorrer mis venas al recibir su mensaje.

Ok

Repasé las imágenes que había tomado con mi celular hasta ese momento. Yo tenía el número de la policía, podría mandarlas inmediatamente, pero me detuve a pensar. El sótano, el frasco con esas cosas asquerosas, el perro. Me preguntaba si era suficiente evidencia, pero sencillamente no podía conectar una cosa con la otra si lo veía una persona desde afuera. La policía, por ejemplo. Él podría escudarse diciendo que los ojos son un experimento y encontrar la forma de demostrar que los obtuvo por medios legales, lo mismo la medicina de Makkachin, aunque sería difícil explicar lo del sótano. Estaba exhausto de pensar, así que dejé de ver las fotos y guardé el celular en mi bolsillo, ahora vería a Otabek y podríamos hablar ambos del asunto, sólo me quedaba esperarlo. Había insistido en venir a ayudarme en un principio, sin embargo lo convencí de que no lo hiciera, ya era riesgoso para mí, y yo no quería involucrarlo demasiado, podría atraer su atención, ponerlo en peligro y era lo que menos quería.

Escuché ladridos del cuarto del perro, furiosos ladridos debo decir. Corrí hacia allá a verificar qué pasaba, y lo tomé entre mis brazos, en donde me saludó como si no hubiera visto personas en un montón de tiempo. Jugué con él un poco, varios minutos en realidad, y al menos se calló, sus ladridos eran insoportables.

Salí de ese lugar, y entonces vi cómo la puerta principal se abría junto al sonido de unas llaves. Regresé al cuarto del perro rápidamente buscando dónde esconderme. Se suponía que Beka me avisaría cuando estaba cerca, siempre lo hacía, y que no entraría a la casa por nada del mundo, yo se lo hice prometer. Así que si no era Beka, entonces era…

- ¿Yurio?

Su voz. Mi respiración se volvió un poco más difícil sólo por el hecho de escuchar su voz, aunque sonara tan amable. Vamos, Yuri Plisetsky, él es sólo un tazón de cerdo, un meloso tazón de cerdo…Y un asesino. Mi cerebro no me estaba ayudando. Me escondí tras un mueble de biblioteca en ese lugar y traté de hacer tan poco ruido como me fuera posible.

- ¿Yurio? – escuché otra vez.

No podía encontrarme. ¿Qué haría si me encontraba? No, si me está llamando es porque sabe que estoy aquí. ¿Cómo demonios sabe que estoy aquí? Me tapé la boca para no dejar salir ningún sonido. ¿Me mataría así como hizo con Victor?

La puerta de la habitación se abrió y Makkachin salió caminando con cautela, alerta de cosas raras, pero acercándosele de todas formas. Lo vi abrazarlo y darle caricias en su pelaje café, y lo dejó salir. Mi escondite no fue muy bueno, porque tan pronto como el perro se fue, él miró fijamente a mi dirección.

- Yurio, sé que estás confundido, déjame explicarte todo por favor.

- ¡¿Explicarme que eres un asesino?! ¿Explicarme cómo lo mataste? ¿Explicarme cómo redujiste sus huesos a polvo para ocultar el cadáver? – Exploté. Oh no.

- Por favor Yurio

- ¡Deja de decir mi nombre! ¡Deja de llamarme maldito enfermo! –

Y con eso salí corriendo empujándolo y buscando otra parte de la casa a donde pudiera salir. La puerta principal era mi primera opción, pero debí imaginarlo, estaba cerrada. Sacudí el pomo, desesperado, mientras sentía que él se acercaba a mí caminando, sin prisa. Su calma no me tranquilizaba. Me puso una mano en el hombro, que rechacé de manera instantánea.

- ¡No me toques!

Él intentó agarrarme por las muñecas, pero yo forcejeé para zafarme, y lo logré. Sólo por escasos segundos, antes de verme atrapado en sus manos otra vez. Me levantó con fuerza del suelo y entonces intenté con mis pies, pero aunque le pegaba varias veces no me soltaba.

- Yurio, no me dejas opción. Necesito que me escuches.

- ¡Suéltame!

No funcionó. Mi cara palideció cuando me di cuenta a dónde me llevaban. El sótano.

Ese lugar donde había visto las cadenas.

No importaba cuánto luchara, él tenía más fuerza. Me puso en las muñecas las esposas de aquella pared y se sentó frente a mí con los codos en las rodillas y las manos juntas en la barbilla, mirándome fijamente.

- Estás confundido.

- ¡No lo estoy! ¡Déjame ir! – Jalé de las cadenas, pero sólo me maltrataban más - ¡El hecho de que me hayas hecho esto me da la razón!

- Sí, lo estás. Alguien te metió la idea en la cabeza de que hice algo que no es correcto. Ese alguien puede estar en peligro ahora.

Me detuve de inmediato. El pensar de que sabía de Otabek ya era otra cosa. Lo menos que había querido era ponerle en peligro.

- ¿Qué…Qué quieres decir? ¿Quién?

- Otabek Altin, desde luego.

- ¡¿Qué le hiciste a Beka?!

- ¿Yo? Nada. Sólo puede que esté en peligro.

- ¿Cómo lo sabes? ¿Qué le pasó? – demandé. Me estaba subiendo la desesperación –

- La policía recibió una foto de él por internet, en donde se decía que había sido secuestrado. Es esta foto – él me mostró una foto desde su celular, en donde Beka estaba recostado en una mesa, amarrado de manos y pies en las esquinas, tenía los ojos cerrados.

- ¿Está vivo?

- …

- ¡No pueden!

- Sí pueden. Pero no podemos asegurarlo. Lo que sí podemos es evitar que algo malo le pase, si no es que nada le pasó ya, claro, pero primero, necesito que te calmes y me escuches. ¿Sí?

- ¿Si no es que nada le pasó? ¿Qué carajos pasa contigo? ¡Hay que ir a buscarlo YA!

- Y lo haremos, en cuanto escuches lo que tengo que decir.

Desvié la cabeza, ¿cómo pueden hacerle eso a Otabek? ¿Y por qué lo secuestraron? No tenía enemigos, no tenía a nadie que le quisiera hacer daño, a menos claro, de que el cerdo me estuviera engañando. De todas maneras, se trataba de Beka, una persona a la que yo metí en esto y ahora estaba en peligro. Así que recogí mis sospechas y me resigné. Por Beka.

- Hm. Está bien.

- Excelente. Esa actitud está mejor.

- Más te vale tener una buena explicación.


¡Hola! En la primera parte comienza Victor, ya listo y dispuesto para hacer un favor a su amado Yuuri. En la segunda, Yuri, el pollito Plisetsky. Ya sólo falta el último cap, veo la luz al final del túnel(?)

Muchas gracias por leer, comentar, a ustedes que han dado fav/follow

Y gracias a Noire Rigel porque por ella existe Victim como historia ~

¡Buen día!