Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J K ROWLING, la trama le pertenece a Camnz.

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Hermione estaba completamente desorientada cuando se despertó. Ella se había acostumbrado a despertar en la Mansión Malfoy. Gimió cuando recordó lo que había sucedido el día anterior. No sabía qué hacer ahora. Los Malfoy le habían ofrecido una de sus propiedades para vivir, pero no la quería.

Decidió que era todo o nada. Ella bien podría ser parte de la familia o no lo sería. No iba a convertirse en una especie de oveja negra que podían esconder lejos como esperaban que hiciera. No estaba segura de lo que esto significaba, pero sospechaba que se trataba de una separación. El divorcio era prácticamente inaudito en esa sociedad, pero no estaba segura si fuera completamente imposible.

Una vez más, ella había visto su vida como si fuera en la dirección correcta solo para ser arrebatada de sus manos de nuevo. Tal vez esa fuera la forma correcta, quizás simplemente así eran como resultaban ser las cosas, porqué todo no salía como ella quería. Sin importar lo mucho que lo intentara las cosas simplemente no funcionaban. Ella era inteligente y hacía su mejor esfuerzo, ¿por qué eso nunca es suficiente? ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil?

Se sentó en su habitación del Caldero Chorreante, sin saber qué hacer ahora. Tuvo que revisar sus opciones. La reconciliación con Draco tal vez no fuera una opción realmente. Él la había echado, y probablemente habría cambiado los conjuros de la casa para ese momento a fin de asegurarse de que no pudiera regresar.

Botarla fue un gran movimiento, era una declaración permanente. No se trataba de una pequeña disputa. Todo el mundo se daría cuenta y Astoria probablemente sería rechazada como era típico con las esposas desechadas. Generalmente eran consideradas fracasos lamentables o fundamentalmente indeseables. Así que no habría más invitaciones a fiestas y eventos. No que eso le importaba a Hermione. Pero ella ahora estaba arruinada, solo sirviendo para ser escondida silenciosa y discretamente en alguna parte. Se preguntó si se esperaba que corriera hacia los brazos de Theo Nott. ¿Es eso lo que Astoria esperaba, o ella de verdad creía que podría continuar actuando de esa manera?

Se preguntó si esto era un tipo de castigo de los Malfoy. Ella se quedaría afuera en el frío por un tiempo hasta que entendiera el mensaje alto y claro de que tenía que comportarse. De alguna manera no lo creía, tal vez si Draco la hubiese echado personalmente con algunos discursos sobre lo inapropiado que fue su conducta, pero él no lo había hecho, él se había rehusado a tener algo que ver con ella. Esa acción decía demasiado.

No importaba, ya estaba hecho. Una segunda vida que había arruinado completamente. Supuso que tenía que empezar a pensar en la vida número tres. Mantenerse como parte de la familia Malfoy no era una opción. Todavía estaba casada con Draco y era la única opción de él para un heredero a menos que se las arreglara para divorciarse de ella. Si alguien tenía el poder y la influencia de hacerlo, serían los Malfoy. Pero ella no estaba segura que Draco estuviese tan motivado para hacerlo. No parecía tener ningún sentimiento en particular por alguna mujer que lo llevara a buscar la libertad.

Podría ser más fácil para ellos mantenerla en algún lugar donde Draco iría una vez al mes a hacer un intento de embarazarla, después tomarían el niño para criarlo. Esa no era una opción que ella siquiera consideraría. Él tenía, literalmente, el poder de encarcelarla. Eso sería cruel y no estaba muy segura de que Draco no estuviera dispuesto a un poco de crueldad, la historia le había demostrado que él era muy bueno en eso.

Ser una mujer casada y rechazada realmente limitaba sus oportunidades. Nadie le daría trabajo. La mayoría de las mujeres en su situación tendrían que depender de sus maridos o potencialmente de su familia, pero a ella no le quedaba ninguna familia.

Necesitaba decidir un plan, en caso de que ellos llegaran a restringir sus movimientos. Tenía que hablar con Harry. Y eso podría salir muy mal.

Harry iría a trabajar esta mañana. El mejor lugar para atraparlo sería en el Ministerio. Decidió que ese sería su plan de acción. No tenía ninguna ropa para cambiarse, ni siquiera tenía un cepillo de dientes.

Tuvo que soportar dos horas de miradas sospechosas fuera del departamento de Aurores antes de que Harry saliera. Parecía que iba a algún sitio.

—¡Harry! —, gritó—, ¿puedo hablar contigo?

—¿Greengrass? —dijo él sorprendido—. Lo siento, señora Malfoy.

—¿Podemos hablar un momento? —preguntó.

Harry miró a su alrededor, parecía inseguro sobre qué hacer.

—Hay una sala de conferencias al final del pasillo. No estoy seguro si está desocupada, pero podemos echar un vistazo —respondió y ella lo siguió por el pasillo.

Era tan bueno estar con Harry de nuevo, ella lo había extrañado.

—Esta cosa realmente extraña ocurrió e involucra a Hermione —empezó Hermione, tratando de descifrar cómo hablaría sobre eso—. Verás, ella murió.

—Sé eso —respondió Harry cortantemente.

—Pero algo salió mal. Ella... Yo termine en otro cuerpo. En este cuerpo.

Harry entrecerró los ojos—. ¿Hermione terminó en su cuerpo?

—Sé que suena loco, pero es verdad —dijo temiendo por su respuesta.

—Así que Hermione está en ti —dijo con sencillez, como si estuviera hablando con un niño.

—Soy yo, Harry, estoy en este cuerpo —respondió—. No tengo idea de cómo sucedió, pero estoy aquí, desperté en este cuerpo.

—¿Y compartes este cuerpo con Astoria? —Dijo. Hermione sabía que Harry no le creía, pero la escucharía. Por lo menos porque formaba parte de su formación.

—En realidad, yo no sé dónde está Astoria, hasta donde puedo decir ella no está aquí.

Harry estaba pensando, prácticamente podía ver las ruedas agitándose en su cabeza. Estaba tratando de deliberar en las intenciones que incluirían este escenario. Él la escucharía, esperando que por sí misma revelara lo que fuera que estaba buscando. O él determinaría que estaba completamente loca.

—¿Y dónde está tu marido? —Le preguntó después de un tiempo.

—¿Draco? —Le preguntó ella—. Él me botó de la casa.

Harry asintió. Seguía esperando a que fuera al punto.

—Como si yo y Malfoy pudiéramos alguna vez coexistir juntos —respondió con un resoplido. En realidad sabía que estaba mintiendo, coexistieron bastante bien durante unos cinco minutos.

—¿Te hizo daño? —Preguntó Harry cuidadosamente.

—¡No! —respondió—. No es... Él no es importante. Soy yo, Harry. Estoy aquí. Yo, la chica con la que fuiste a la escuela durante siete años, con la que pasaste un año en una tienda de campaña. Me gusta U2. Me gustan las hamburguesas con queso. Entre al baño de la Madriguera cuando te estabas masturbando en la ducha esa vez, ¿recuerdas?

Eso hizo que Harry tosiera.

—Sé que crees que podría haber robado todos estos recuerdos, Harry —continuó—. Pero los tengo todos y no tengo nada de ella.

—¿De quién?

—Astoria.

—¿Y qué quieres? —dijo Harry.

—Sólo necesitaba hablar contigo —respondió—. Creo que me voy a ir.

—¿Irte?

—Del mundo mágico —contesto—. Voy a regresar al mundo muggle por un tiempo.

—Los padres de Hermione están muertos —dijo él.

—Yo sé eso, Harry —dijo con un tono de voz un poco alto—. Fue a mí a quien llamaron de la emergencia del hospital.

Estuvieron en silencio por un rato.

—Digamos que te creo —dijo Harry—. ¿Qué quieres de mí?

—No sé, Harry —respondió—. No tengo a nadie ahora. Sólo necesitaba hablar contigo. Dejarte saber que estaba bien. Sólo necesitaba que alguien supiera que aún estoy aquí.

—Tal vez tomaste algunos de sus recuerdos de alguna manera —dijo él.

—Quizás —respondió Hermione—. Pero están completos. No sé lo que sucedió, no puedo explicarlo. Tal vez soy solo una copia de sus memorias, pero tengo el conjunto completo. Todo en mi conciencia es Hermione. Todos mis recuerdos, todos mis pensamientos, todo mi conocimiento.

—Esto no tiene sentido —dijo Harry.

—¿Me crees? —le preguntó ella.

Harry no respondió—. Lo mejor es que no se lo digas a nadie —dijo en vez.

Hermione asintió.

—¿Necesitas algo? —Le preguntó—. ¿Dinero?

—No, los Malfoy me dieron una bolsa como regalo de despedida —dijo ella y lo sostuvo en alto para mostrárselo.

—¿Y hacia dónde vas?

—No lo sé aún —le respondió—. No puedo quedarme aquí.

—¿Por qué? —Preguntó y la sospecha volvió a sus ojos.

—¿Para ser la pequeña esposa de la que los Malfoy se deshicieron? No, gracias —le contestó—. Es hora de irme.

—De vuelta al mundo muggle —dijo él.

—Sí.

—Hermione no iría al mundo muggle, le encantaba el mundo mágico —contestó. Estaba bastante enferma de que las personas le dijeran que lo que estaba haciendo no era nada como ella.

—¡Eso fue antes de que me convirtieran en la esposa de Malfoy! —Le gritó—. Eso ha cambiado de alguna manera las cosas.

—Muy bien, entendí el punto —respondió—. ¿Cuándo te vas?

—Ahora —contestó—. Justo después de esto. Harry, ¿podrías preguntar en el Departamento de Misterios, para ver si pueden dar alguna respuesta sobre lo que me ha sucedido?

El silencio reinó por un tiempo—. Veré si puedo encontrar a alguien para preguntarle —respondió por fin—. Déjame saber dónde estarás.

La conversación tenía esa sensación de haber terminado. Él no le creyó pero le daría el beneficio de la duda hasta que encontrara las pruebas de lo contrario.

Ella lo abrazó con fuerza por un tiempo y le pareció que lo tomó por sorpresa.

—Soy tan alta ahora —comentó ella—. No es un cuerpo horrible, ¿eh? Estos senos son enormes. Se meten en el camino constantemente.

Harry trató de no mirar a su pecho.

—Puedo tener un bebé ahora —dijo, transmitiendo algo que era muy importante pero dándose cuenta de que sonaba desquiciada—. Aunque solo con Draco debido a los términos de matrimonio y eso no parece que va a suceder. De todos modos, es mejor que estar muerta. ¿Cuándo es la boda de Ron?

—En un par de semanas —respondió Harry.

Hermione se quedó callada por un rato. Se sentía como la mayor intrusa.

—Mejor no decirle nada sobre esto —dijo Harry—. Él no lo entenderá.

Hermione volvió a asentir. Sabía que era cierto, pero también sabía que Harry estaba tratando de proteger a su amigo de la mujer loca.

—Él parece feliz —dijo.

—Lo es.

—Mejor me voy.

—Síp —respondió Harry—. Envíame un búho informándome dónde te encontraras. Déjame saber si necesitas algo.

Hermione sonrió y le dijo que lo haría. Él no se lo diría a nadie. Aunque sospechara que estaban tratando de engañarlo.

Podría haber ido mejor, hubiese ido mucho peor. Por lo menos tenía una línea de comunicación abierta, incluso si él nunca le creyera.

Hermione salió del Ministerio y caminó hacia los cambiadores de dinero. Cambio todo el dinero en libras muggles. Era tiempo de irse.


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