Harry Potter y el Ejército del Fénix

Capítulo 12: "Misiones Nocturnas", segunda parte

- ¿De modo que habían planeado todo con tiempo?- inquirió un Draco Malfoy receloso.- No puedo creerlo.- aseguró.

- Si. Así fue.- contestó Zabini.- Dumbledore me había mandado más de una carta, Draco. Una, que iba dirigida a ti, y la otra, era para mi.

- ¿Y qué se supone que te decía el vegete en la carta?- contestó molesto el rubio.

- Bien. En primer lugar, me felicitó por algunas acciones que yo había hecho ya en el pasado,-Acababa de meterse en problemas, estaba hablando demás.- ...pero son hechos sin relevancia.- agregó presuroso por aclarar el moreno ante la mirada sorprendida y curiosa del ex Slytherin. - Allí me informó sobre ciertas conclusiones que él había logrado sacar con respecto a los últimos acontecimientos. Mmm... me urgió a buscar un grupo confiable de personas que pudieran ayudarme en mi misión nocturna, para luego ir a buscarte. Me dijo la forma en que podíamos rescatarte sin ponerte en peligro y sacarte sano y salvo. Dumbledore estaba más que seguro que tú le pedirías su ayuda al Profesor Snape, de modo que planteó tu rescate en base a ello. Es decir, todo el plan dependía de ti. Si no hablabas con Severus,... hoy ninguno estaría aquí.- explicó Blaise abrumado y aliviado a la vez. Todos asintieron casi imperceptiblemente ante la información del moreno. Y permanecieron pensativos unos cuantos instantes más.

- ¿Soy tan predecible?- se horrorizó de repente Malfoy. ¡Jajaja! No, Draco.- dijo Blaise al ver su expresión inquieta.

- Dumbledore contaba con que te dirigieras a mí porque yo era prácticamente la única persona del medio al que pudieras acudir.- terminó por decir Snape, muy seguro de sí mismo. Draco alzó una ceja, incrédulo.

- Es cierto.- aseveró su madre con una leve sonrisa en el rostro.

- Pero... hay algo más.- dijo Blaise dedicándole a la mujer una significativa mirada.- Aparentemente,...- el moreno la miró, expectante.

Narcisa Malfoy se ubicaba frente a él en una silla alta. Detrás de ella estaba Snape, cruzado de brazos y parado como si fuera el guardaespaldas de la mujer. Draco se encontraba a la izquierda de Blaise, apoyado contra una pared, pero ante su repentino silencio, se acercó a ellos intrigado. Tomó asiento junto al moreno, y esperó.

- ¿Qué?- se exasperó el rubio.

- Dumbledore insinuó que tu madre sabía lo que haríamos, de modo que, a mi parecer, debieron reunirse en algún momento, o... tal vez tu madre recibiese correspondencia del viejo con más frecuencia de la que pensamos.- Blaise no se atrevió a mirar a Draco, pero por el rabillo del ojo, puedo notar a la perfección cómo giraba alternativamente su cara de incredulidad de él mismo a su madre.

- Madre...

- ¿Qué te hace pensar, Blaise, que yo recibía más correspondencia de la debida por parte de Albus Dumbledore?- preguntó calculadora, Narcisa. Había ignorado el posible arrebato de furia de su hijo, simplemente se dirigió al moreno.- Para que el Director me dijera sus planes no era necesario más que una sola carta¿por qué tendría yo que haber recibido más?- ninguno de los muchachos sabía qué era realmente lo que ella sentía en esos momentos. Su rostro se mostraba indiferente, de modo que era difícil saber si estaba realmente enojada, indignada, o sólo intentaba hacerlos reaccionar.

- En mi opinión, Albus Dumbledore sabía mucho más de lo que tendría que haber sabido.- Blaise la acusó con su dedo índice en alto. No que le faltara el respeto, no era su intención, y Narcisa tampoco se lo tomaba así. Estaba dispuesta a soportar el temperamento de cualquiera de esos dos muchachos.- Usted y Albus mantenían un informe de todo lo que pasaba dentro del colegio y fuera también.- el tono de Blaise iba en aumento, parecía realmente indignado.

- Blaise, un momento. Mi madre ya te dijo que ella y el viejo no...

- ¡Ahí está tu error, Draco¡Sólo vez lo que quieres ver¿Oíste acaso a tu madre decir explícitamente que ella no había informado de algo a Dumbledore¡No!- Blaise ahora señalaba histéricamente a Draco, quien había dejado ya de contener su expresión de desconcierto y sorpresa. ¿Qué bicho le había picado al moreno?

- Un momento, Blaise. Tú hablabas de algo más. No sólo de lo referente a mi madre¿verdad?

- ...- Blaise permaneció en silencio con la mirada sobre la superficie de la mesa, parecía deseoso de inspeccionar los componentes del mueble en cuestión.

- Pues eso es otro tema, Blaise. Tú también estás obrando mal. Me cuestionas algo que aún no termino de entender. ¿Puedes decirme qué rayos te pasa conmigo?- ahora Draco había saltado de su asiento, estaba de pie, con las manos apoyadas frente a sí en la mesa, impotente. Snape los miraba alternadamente, sorprendido ante la repentina disputa. No entendía demasiado, a decir verdad, nada.

- No hablaré contigo más de lo que deba.- se limitó a decir el otro.

- Blaise...- el rubio pronunció su nombre con ira contenida, y el susurro sonó cargado de furia, lo que hizo que el aludido se estremeciera involuntariamente.

- Draco, no es momento ahora, hijo. Hablarán de eso más tarde. Terminemos de cerrar los temas principales. ¿Cómo es que trajeron al fénix?- Narcisa intervino a favor del moreno. Sabía a qué se refería el chico cuando había lanzado esa indirecta a su hijo, pero igualmente sabía que las diferencias que tuvieran podrían resolverlas después, más tranquilos y sin la presencia de los dos adultos.

- Bien.- accedió Draco, aún fulminando a Blaise con la mirada. Luego parpadeó, y la desvió hacia su madre, comenzando con su relato.

- Por lo que dijeron, evidentemente, mi padrino, Blaise, Crabbe y Goyle volvieron al colegio. Más tarde, Severus nos dijo que había ido allí a buscar sus pertenencias, que no había tenido tiempo de llevar.- suspiró.- Pansy y Theodore ya me habían llevado a mi habitación, hasta que despertara.- Draco miró a su madre.- Por cierto¿cuándo llegaste aquí?

- Cuando Severus llegó, yo permanecía aún con Pansy y Nott. Luego de buscar sus cosas, me trajo aquí. Pero aún faltabas tú, de modo que volvió por ti.

- Oh, ya veo. Bien. Mmm... déjame ver. Ah, si. Desperté y los vi a todos ellos. Realmente fue una sorpresa saber que habían sido ellos quienes me había rescatado de los Mortífagos. Y aún no sabía nada de ti. Ninguno mencionó nada al respecto, pero imaginé que si me habían rescatado a mí, posiblemente te hubiesen rescatado a ti también. Cuando habíamos despegado del suelo, pude ver a mi padrino con Blaise, (aunque aún no sabía que se trataba de ellos), sólo reconocí a Severus. El hecho es que me enfadé con ellos por haberme salvado.

- Mejor dicho, casi nos lanza un Crucio a todos y cada uno de nosotros.- Blaise se permitió interrumpirlo, para alivianar la tensión que aún guardaban entre sí, y se dispuso a prestarle atención al relato.

- Jaja, me imagino.- Narcisa sonrió divertida, sabía por experiencia que su hijo no era un santo.

- Si, bueno, lo que sea. Allí me enteré por boca de Pansy que todos ellos llevaban ya la Marca, madre. Y eso sólo me hizo enfurecer más.- Draco bajó la mirada, mezcla de tristeza e impotencia.- Sentí que había fallado en mi propósito. Y me sentí un estúpido por ello.- la mujer tomó una mano de su hijo, y la envolvió con sus largos y finos dedos, en señal de comprensión y apoyo maternal. Draco sólo le sonrió, una sonrisa apenas visible.

- De todos modos, nunca tuviste la culpa de ello, Draco. Nunca te lo reclamamos.- aportó Blaise.

- Pero esa no es excusa, Blaise. Era mi deber protegerlos.

- Ya no. Nos unimos porque así lo creímos correcto. Así pudimos ayudarte, y así lo haremos.

- Pero ahora les será imposible. Tía Bella y esos malditos Mortífagos los vieron cuando me fueron a rescatar. Podrán reconocerlos a distancia.

- ¿Eso es lo que te preocupa? Oh, vamos, Draco. Ya no somos niños. Podemos cuidarnos solos, y ahora nos tenemos a nosotros. Millicent Bulstrode fue la última en afiliarse a las filas del Lord, y la última en unírsenos en tu rescate. De todos modos, Hogwarts seguirá siendo seguro por unos cuantos meses más.

- Pero a ella no la habían mencionado antes, aunque Draco dijo que la vio en su habitación. ¿Por qué no estuvo en el rescate?- preguntó Narcisa intrigada. Severus aún se mantenía al margen, simplemente escuchando con atención.

- Porque Pansy la encontró peleando con Avery hijo en uno de los pasillos y la trajo a la habitación. Desde entonces sabemos que también en ella podemos confiar. Es buena chica. Nos ayuda a cuidar de los cursos más bajos y siempre que puede logra hacer castigar a algunos de los otros jóvenes Mortífagos, al igual que Crabbe o Goyle.- aclaró Blaise.

- Ya entiendo.- aseguró la mujer de rubios y lacios cabellos.- Continúen.- los instó.

- Después de que le di la carta de Dumbledore a Draco para que la leyera, nos dispusimos a ir en busca del ave.- siguió Blaise.

- Les pregunté si tenían alguna idea y Pansy dijo que se le acababa de ocurrir un plan- acotó Draco.- ¿Puedes creer, madre, que ninguno había creado un plan con el debido tiempo y dedicación?- rió escéptico Malfoy. El moreno obvió sus comentarios despectivos.

- Y camino al despacho de Dumbledore, Pansy nos lo contó.- continuó Blaise.

---------------------------------------------- Flash Back -------------------------------------------

Nott se le acercó y con algo de brusquedad a causa de la ansiedad contenida, le quitó la carta de las manos.

- ¿Y el ave? No pensarás que hablaba en serio¿o si?- agregó luego de ver la expresión seria del muchacho que tenía enfrente.- Diablos.- farfulló. Aquello sería arriesgado. Corrían el riesgo de ser vistos.- No podemos arriesgarnos...

- ¿Alguna idea?- alentó Draco.

- Potter.- dijo Blaise, quien se ruborizó levemente cuando todos se voltearon a verlo, incrédulos.- Él estuvo allí, nverdacióSeverus dijo que si. Y él...

- ¿Qué intentas decir?- Malfoy frunció el ceño, extrañado. Pero no necesito respuesta, lo que pensaba el moreno se le escapó de los labios.- La capa.- el moreno asintió.

- Bien.- dijo Pansy chocando las palmas de las manos.- Veo que estamos avanzando. Yo iré a la Torre. Nott, acompáñame.- dijo tomando el mando de la situación.- Creo que después de todo, saldremos victoriosos. Síganme. Acaba de ocurrírseme un plan.

- ¿Pansy qué...? - comenzó a decir Blaise.

- Se los contaré en el camino.

---------------------------------------------- Fin Flash Back ----------------------------

Un grupo de jóvenes caminaba a grandes pasos por un pasillo solitario, del tercer piso. Sus pasos resonaban en todo el lugar, las paredes no amortiguaban nada. Y debían apurarse si no querían ser vistos.

- ¿Vas a decirnos cuál es el plan?- inquirió Blaise, impaciente.

- No aún. Debemos alejarnos de aquí lo más rápido posible.- contestó Pansy, con la ansiedad carcomiéndole la voz.

- ¿Y cuándo entonces?- se exasperó el moreno.

- ¡Oich, Blaise¡Ya cálmate!- contestó mordaz la morocha.

- Ya basta. Será mejor que nos apresuremos.- cortó por las buenas Draco, mirando la expresión desafiante en el rostro de Blaise.

Afortunadamente tuvieron la suerte de no encontrarse con alumnos de otras casas, mucho menos de la suya propia. Si alguien los veía, se verían obligados a maldecirlo y sacarlo del camino.

Subieron tres escaleras, giraron a la izquierda, luego a la derecha, otra escalera, un pasillo más y se detuvieron en una esquina silenciosa.

- Bien, escúchenme. La mayoría de los alumnos debe estar durmiendo aún, y la otra parte seguramente deben estar bajo la torre de Astronomía, Severus me dijo que el viejo calló allí. Bien. Ahí está nuestra salvación y el mayor problema también.- soltó Pansy cual si estuviera dirigiendo a un equipo de Quidditch completo.

- No entiendo, Parkinson. Explícate.- le urgió Theodore.

- Tú y yo iremos a la torre, en busca de la capa de invisibilidad de Potter, pero corremos el riesgo de ser vistos. No sabemos con certeza si la capa está allí o no. Probablemente y hasta podemos encontrarnos al mismo Potter subiendo las escaleras para buscarla en el preciso momento en que nosotros estemos allí.- Nott se estremeció. Tendrían más problemas de los que querían.

- Bien, ya entendimos, continúa.- pidió Draco, apresurado.

- Somos siete en total. Crabbe y Goyle pueden vigilar la entrada. Recuerden que hay un pequeño pasillo entre las escaleras, o sea la gárgola de piedra, y la puerta del despacho.- siguió ella.- Podremos escapar fácilmente por...

Los siete jóvenes Slytherin se detuvieron en el pasillo izquierdo que llevaba al despacho del Director, a unos dos metros de la intersección perpendicular de las paredes.

Blaise se pegó contra la pared derecha y asomó su cabeza con sumo cuidado, varita alzada, esperando ver algún intruso por ahí. Ante la negativa de Zabini, Pansy y Theodore se lanzaron a correr siguiendo la dirección en que venían caminando antes, ambos con sus respectivas varitas en las manos, dirigiéndose directo hacia la torre de Astronomía. Los restantes los vieron perderse en la esquina derecha, al final de aquel pasillo.

El moreno volvió a hacer una seña que los instaba a seguir adelante. Siguiendo el pasillo y doblando en la esquina contraria a la que se ubicaba Blaise, los otro cuatro encapuchados se dispusieron a tomar sus respectivos lugares.

Millicent Bulstrode se posicionó en la esquina diagonal a la de Blaise Zabini, pudiendo así observar a la perfección por ambos lados el mismo pasillo por donde había llegado.

Draco, Vincent y Gregory continuaron más allá, hasta llegar a la gárgola de piedra. Goyle se ubicó, cual si fuera una estatua, junto a la enorme escultura de piedra, cuidando la entrada de la misma y le hizo señas a Blaise para que se moviera. El moreno asintió y corrió desde su posición hasta llegar junto al chico fornido. Se coló por la entrada y subió las escaleras, siguiendo a Malfoy y a Crabbe, se detuvo en el pequeño descanso o pasillo que Pansy ya había mencionado, ese que se formaba entre la gárgola y la puerta de la oficina.

Crabbe se quedó allí, haciendo guardia en la puerta, mientras que Draco y Blaise entraron directamente al despacho, con cautela. De todos modos no esperaban encontrar a nadie, pero la inspección nunca estaba demás. Ambos ignoraron sobremanera los comentarios indignados que soltaban los retratos del lugar, pero no pudieron evitar estremecerse ante la visión de uno en particular. Aún así, el hombre retratado en él parecía no haber reparado en la presencia de los jóvenes, puesto que aparentaba disfrutar de un placentero sueño, sentado apacible en una silla de alto respaldo, igual a la que se ubicaba detrás del escritorio en la sala.

A los pocos minutos, Parkinson y Nott hicieron su aparición por el mismo pasillo por el que se habían ido. Corrían enérgicamente de regreso al lugar donde habían dejado a los demás, expresiones triunfantes mientras reían sin contención: Nott con su varita aún en la mano izquierda y la chica agitando lo que a simple vista parecía un pedazo de tela oscura, pero lo que ellos sabían era la capa de invisibilidad de Potter.

Millicent los reprobó en cuanto a sus actos infantiles, hacían demasiado alboroto para su gusto. Pansy le dijo que no había nadie siguiéndolos. Podían considerarse entonces, libres de hacer lo que quisieran. Dejaron la capa en manos de Bulstrode y divisando a Gregory junta a la gárgola, corrieron al interior del despacho, aún felices de haber logrado su acometido.

Se toparon con Crabbe en el descanso, y terminaron encontrándose con Blaise y Draco, quienes los esperaban, ansiosos y preocupados en el interior del lugar. Blaise les informó que el lugar estaba vacío, y hechizó con un movimiento de la varita la moneda de falso oro que acababa de extraer de un bolsillo de su túnica. El mensaje iba dedicado a los chicos que estaban aún fuera del despacho.

Goyle y Bulstrode hicieron su aparición al instante siguiente, ambos nerviosos y aprensivos frente al comportamiento de sus compañeros Slytherin. No les pareció prudente cantar victoria con tanto por hacer aún. Draco le indicó a Crabbe que también entrara al despacho, y el otro accedió no sin un inconfundible rastro dubitativo en sus ojos.

Dentro ya, todos comenzaron a pasear sus ojos por los alrededores. Pansy y Blaise se dirigieron escaleras arriba, inspeccionando con mal disimulada curiosidad la parva de libros sobre los estantes. Goyle y Crabbe miraban curiosos los diferentes objetos zumbantes, los que largaban humo y demás, mas sin atreverse a tocarlos, bajo la explícita advertencia de Draco.

La mayoría no había estado aún allí, o sólo algunas veces. Pero nadie estuvo mucho tiempo. Solían hacer travesuras, pero como todo buen Slytherin nadie los atrapaba in fraganti.

El rubio prefirió mantenerse alejado de todo. Miraba receloso todos aquellos extraños objetos que lo rodeaban, desperdigados en los estantes y fulminaba con la mirada a los cuadros que seguían murmurando a sus espaldas.

Permaneció así hasta que Pansy se asomó por el barandal de la escalera, rodeando con sus pálidas manos el caño, provocando un pequeño tintineo cuando uno de sus anillos rozó el frío metal. La vio inclinarse cómodamente, mientras dirigía una mirada escrutadora hacia él.

Draco alzó una rubia ceja en un claro gesto de indagación, no interpretando a la chica. Pansy soltó un bufido exasperado.

- ¿Qué esperas, Malfoy?- Draco se sorprendió, la muchacha no solía llamarle por su apellido, sólo las veces que estaba enojada.- No me mires así, no tenemos todo el día. Muy pronto podría aparecer alguien. ¿Dónde se supone que está ese pajarraco?- soltó enfurruñada.

- Yo...

Un sonido rasposo sonó en algún lugar de la habitación, y a Draco le pareció que provenía del montoncito de tierra negra que estaba bajo una percha y por sobre el rojizo pedestal que se hallaba junto al estante de biblioteca.

Pansy también lo notó, y miró extrañada, frunció el ceño. Los demás no se dieron por aludidos.

El joven se acercó cuidadoso, con pasos seguros, pero lentos, pausados. Observó de pie unos momentos antes de, instintivamente, agacharse en cuclillas. Colocó sus dedos en el borde del pedestal, sosteniendo así el peso de su cuerpo. Y sus ojos lo vieron.

Un diminuto pichón de color aún morado, sin plumaje alguno, graznaba melodioso. Asomó con lentitud su cabecilla desde lo que ahora a Draco le parecieron cenizas. Y entendió que lo había encontrado. Allí estaba su objetivo: Fawkes, el ave fénix lo observaba desde ese pedestal, sus ojos verdosos con leves resquicios rojizos brillaban con la luz que provocaba la lámpara prendida del techo. Y Draco Malfoy supo, aún sin saber cómo, que ese sería su nuevo mejor amigo. Y como tal, y a partir de ese mismo momento, lo protegería con su vida.

Sintió un sentimiento indescifrable nacer dentro de sí. Creyó entonces imposible negar lo que Dumbledore le había encomendado. Cuidaría del ave fénix como si nunca hubiera sido de nadie más que de él, porque así lo sentía... Una exclamación a sus espaldas lo sacó de sus cavilaciones, al igual que a sus demás compañeros.

- No es posible.- murmuró Nott, extasiado. Acababa de abrir un enorme armario que se ubicaba en la pared derecha, a unos pocos pasos de la puerta. Todos se giraron a verlo, expectantes. Él se limitó a hacerse a un lado, dejando ver el interior. Todos pudieron observar algo así como una vasija bien grande, aparentemente hecha en piedra caliza. Unos símbolos desconocidos para ellos adornaban su exterior, pero Nott no miraba lo externo, miraba el interior.- Es un Pensadero.- informó a los demás. Blaise se había acercado también, ahora se ubicaba junto a Pansy, recostándose en el barandal.

- He oído algo sobre ellos.- dijo en un tono casual.- Dicen que son muy útiles para guardar pensamientos o ideas valiosas. Pero nunca les presté atención en realidad.

- ¿Nott qué haces?- inquirió Draco, y sintió cómo una alarma interior se encendía en su cerebro. Vio con desesperación cómo el chico ante sí, estiraba lentamente uno de sus brazos, hasta que sus dedos rozaron la sustancia movediza dentro del artefacto.- ¡NO!

Antes de que lograra, siquiera, acercarse centímetros a su compañero de Casa, éste había desaparecido, impulsado hacia el interior de la vasija, por una fuerza invisible.


Continuará...

¿RxR?