El plan no era perfecto, eso era algo que todos sabían ya, pero después de haber agotado todas las soluciones posibles, pedir ayuda a Clary era lo único que les quedaba por intentar. Jace s odiaba por eso. Clary no estaba recuperada del todo y menos con el bebé en camino, pero Alec era lo más parecido que tendría nunca a un hermano y no podía imaginarse la idea de perderlo y dejar que Sebastian le hiciera más daño.

"Espero que estés seguro de lo que estás haciendo." Le dijo Jocelyn sin que su hija le escuchara. "Tu y yo hemos tenido nuestro roces y sabes muy bien que no…"

"Si lo se, pero cuando me casé con tu hija te prometí cuidarla pasara lo que pasara y eso precisamente es lo que estoy haciendo."

"¿A que te refieres?" Preguntó la mujer sin quitarle la vista de encima al muchacho.

"¿De verdad piensas que iba a permitir que Clary se metiera en todo esto sin protegerla? Daría mi propia vida si con eso la mantuviera a salvo." Jocelyn se mantuvo en silencio. No era ningún secreto que no tenía un gran aprecio por Jace, pero su hija le amaba y solo por eso se había mantenido al margen, aunque con un ojo siempre puesto en el muchacho por si acaso. "Alec es mi hermano y no puedo dejar que Sebastian le haga daño; pero tampoco voy a poner en peligro la vida de Clary por eso. Es mi mujer y la madre de hija, la amo y jamás permitiría que le hicieran daño."

"¿Qué es lo que has hecho?" Jace notó cierto malestar en la voz de Jocelyn por no formar parte del plan.

"Tengo amigos entre las criaturas de todo el mundo, he hablado con algunos y les he pedido que se mantengan alerta, que protejan a Clary."

"¿Has hablado con quien? Jace, la mayor parte de esa gente no es de fíar."

"Creía que estabas a punto de casarte con un licántropo. Supongo que confiarás en él."

"No es lo mismo."

"¿Ah no? ¿Qué diferencia hay entre tu prometido y mis amigos?" Los dos se observaron por un momento; los dos querían lo mejor para Clary, pero cada uno de ellos lo quería conseguir de una manera muy distinta.

"Solo espero que no te equivoques a la hora de escoger a tus amigos."

Jocelyn salió de la habitación sin dejarle contestar y Jace se preguntó si esa reacción había sido realmente por el miedo a que le ocurriera algo malo a su hija o porque jamás le aceptaría como su marido. No tenía tiempo para pensar en ello, cada segundo que dejaran pasar la vida de Alec corría más peligro.

Jace volvió de nuevo al dormitorio, donde todavía descansaba Clary. Se sentó junto a ella en la cama y la chica se apretó contra su cuerpo. La rodeó, colocando sus manos sobre el vientre, esperando poder sentir a la criaturita que crecía dentro. No quedaba mucho tiempo para el parto, en poco más de dos meses serían una familia y ya no sólo sería un cazador de sombras, sin que tendría que darse cuenta que se había convertido en padre.

"¿Estás segura de hacer esto?"

"He preparado la runa, aunque no la he probado, pero ya sabes que si me dejo llevar por mi instinto, no suelo fallar." No consiguió sonar todo lo convincente que le hubiera gustado, pero sus ojos eran firmes. "Vamos a dar con Sebastian y una vez que sepamos donde está, podréis ir a por Alec. Además, es un chico muy fuerte, siempre lo ha sido, no se dejará vencer tan fácilmente."

"Espero que tengas razón."

"¿Alguna vez no la he tenido?" Dijo Clary con la mejor sonrisa.

Jace le contestó dándole un largo y romántico beso, como sólo él sabía hacer, manteniéndola entre sus brazos. Siempre conseguía hacerla suspirar como un gatito; lo habían comprobado al llegar las primeras patadas del bebé, en cuanto Jace aparecía y la abrazaba, al niña se calmaba. El cazador decía que era cosa de los Nephilim, como si pudiera sentirle, pero a ella le daba igual, si la niña estaba tranquila, ella estaba feliz y podía dormir de un tirón toda la noche.

Ahora, cuando más nerviosa estaba y aunque no quisiera decirlo, estaba muerta de miedo, tener a Jace junto a ella y sentir que la protegía, era todo lo que necesitaba para sentirse tranquila por fin.

"Vamos a por Alec." Dijo por fin ella cuando Jace se separó.

Le ayudó a levantarse, aunque ella siempre protestaba que no era una inválida y que todo su entrenamiento de cazadora tenía que servir para algo. Pero Jace hizo oídos sordos, pasó la mano por cintura y no la liberó hasta llegar al salón.

Allí estaban Luke, Jocelyn, Isabelle y Magnus y todas las conversaciones terminaron en cuanto los dos muchachos aparecieron en la habitación. Isabel tenía muy mal aspecto, como si no hubiera dormido en varios días, seguramente desde la desaparición de su hermano, Magnus no estaba mejor, sobretodo porque cuando cerraba los ojos y trataba de dormir, aunque solo fueran cinco minutos, soñaba con Alec, le recordaba, lo sentía cerca y se despertaba gritando su nombre sin poder hacer nada parar recuperarle.

"Hemos traído todo lo necesario para que hagas la runa."

"Si, pero necesito que cambiemos una cosa." Dijo Magnus dando un paso adelante. "La runa la harás en mi, si alguien tiene que estar conectado con SEbastian para encontrar a Alec, tengo que ser yo."

"Ni lo sueñes, Clary dijo que podría estar comunicado con la otra persona para siempre y tu eres demasiado poderoso para arriesgarnos a que lo sepa todo sobre ti."

"Se trata de Alec." El mago dio un paso más adelante y clavó su mirada en Jace.

"No se trata solo de tu novio," Se odio por hablar de Alec de esa manera, pero si el mago no conseguía tener la cabeza fría, lo tendría que hacer por los dos. "Magnus, estamos hablando de Sebastian y creo que a estas alturas todos sabemos de lo que es capaz de hacer. Imagina lo podría planear si está conectado con alguien tan poderoso como tu."

Magnus lo miró en silencio, no le gustaba el plan, no era un buen plan y sobretodo no era Jace el que debía encontrar y rescatar a su novio. Adoraba a ese chico y ni siquiera le había dicho cuanto le quería. Tenía que encontrarlo y salvarle, tenía que decirle que jamás se separaría de él y que si todavía pensaba en Max, hablarían de ello y le ayudaría a superarlo.

Sin embargo, no dijo nada al respecto, después de todo Jace tenía razón, si Sebastian sobrevivía y quedaba ligado para siempre a Magnus, su poder podía llegar a ser mayor del que ninguna criatura podría haber temido jamás, parte nephilim, parte demonio, parte ángel y parte brujo, aquello era algo impensable.

"Muy bien, tu ganas cazador, pero haremos las cosas a mi manera."

"Que es…"

"Tu nos llevaras hasta Sebastian y Alec, pero ese desgraciado es mío."

"¿Quieres que me lleve a Alec y te deje luchar solo con él? Es un poderoso cazador, podría herirte antes de que uses uno de tus hechizos."

"Lo se, pero primero fue Max, luego estuvo torturando a Alec durante días y cuando ya no fue lo bastante divertido, decidió llevárselo. ¿No piensas que esto es lo bastante personal como para dejarme acabar con él?"

"No cuando se trata de alguien tan poderoso. Si Alec te pierde por tu maldito orgullo y tu venganza personal no lo perdonaré nunca."

"Muy bien chicos, ¿Qué os parece si hacemos otra cosa?" Todos se volvieron hacia Luke. "Yo me llevaré a Alec de vuelta a casa y vosotros os encargáis de Sebastian."

El plan gustó a todos, ahora solo quedaba hacer la runa. Clary estaba aterrada por conectar a Jace con Sebastian, aquello podía estar activo durante años, duarnte mucho tiempo y tal vez el psicópata de su hermano tratara de usarlo de nuevo para hacerles daño. Pero no tenían más opciones si quería salvar a Alec.

Cuando todos estuvieron de acuerdo, Clary se concentró y realizó el dibujo en el brazo de su marido. Lo escuchó susurrar lo mucho que la quería , para un segundo más tarde, al abrir los ojos de nuevo, verle arrodillarse entre protestas, con los ojos apretados y las manos clavándolas en el brazo de ella, pero la chica no se quejó, lo sostuvo con fuerza, mientras escuchaba la voz de Magnus tras ellos.

"Jace, muchacho, ¿ha funcionado?" el mago se acercó al cazador y esperó, con los ojos muy abiertos. "Jace."

El muchacho abrió los ojos de golpe y agarró el cuello de la chaqueta del mago, por una vez Magnus no se preocupó que se le fuera a arrugar.

"Lo he visto, Magnus, se donde están."

"¿Y Alec, has visto a Alec?"

Jace asintió, sin saber como decirle aquello exactamente. "Si, le he visto, lo siento Magnus pero no tenía buen aspecto, creo que Sebastian no ha dejado de torturarle."