CAPÍTULO 12
"Nicky sigue dormido… Vamos, apúrate! No tenemos mucho tiempo", Amy le susurró al oído a Sheldon después de ver a través de la puerta entreabierta de la habitación de su hijo.
Nicky dormía aún, como un angelito, pero Amy sabía que pronto despertaría con ganas de comer; el bebé aún no había cenado. Tomó la mano de Sheldon y con una risita traviesa, lo llevó rápidamente hasta la habitación caminando de puntillas. Cerró la puerta, tratando de no hacer ruido para no despertarlo.
Aunque, por lo general, a Sheldon le gustaba tomar la iniciativa en estas situaciones, como en todos los aspectos de su vida; debía admitir que las cosas tenían una cualidad aún más excitante cada vez que se dejaba llevar por Amy.
"Amy… qué tienes en mente? No vamos a tener tiempo para esto, invité a Leonard a cenar y Nicholas pronto va a despertarse por el hambre", Sheldon sacudió la cabeza, fingiendo sensatez y mesura, aunque en el fondo sabía que ya estaba perdido.
Amy lo miró como si fuese una fiera tratando de cazar un cordero y comenzó a desabotonar lentamente la blusa de color rosa, que llevaba puesta. "Entonces tendremos que darnos prisa", le dijo seductoramente.
Sheldon tragó saliva al verla y mordió su labio inferior con ansiedad. Amy con un solo movimiento, lo empujó contra la puerta de la habitación y sin querer, Sheldon recibió un golpe en la cabeza, con la madera de la puerta.
"Ayy! Amy! ¿Estás tratando de matarme?" Sheldon frunció el seño mientras frotaba la parte de atrás de su cabeza. En realidad el golpe no fue tan fuerte pero Sheldon siempre tendía a exagerar. "Amy… si sigues así vas a despertar a Nicholas", añadió él con una sonrisa de medio lado. Al parecer, Sheldon había decidido hacerse el difícil por esa noche.
"Oh Shelly! Lo siento amor. ¿No te hiciste mucho daño? Déjame ver", Amy se sintió culpable por el golpe que Sheldon recibió. Poniéndose de puntillas, trató de observar si a Sheldon se le estaba formando un chichón en la coronilla. Él fue a sentarse en el borde de la cama para colocarse a la altura de Amy.
"¿Es muy grave?", preguntó Sheldon al ver el rostro de preocupación de Amy. "¿Voy a necesitar una sutura?"
"Sí, definitivamente… ¡Estás exagerando!", Amy concluyó, luego de inspeccionar el área del golpe. Sheldon no se había hecho daño en absoluto.
"Puede que esté exagerando, según tú, pero el dolor que siento es real" Sheldon continuaba frotando su cabeza.
"Es una lástima, supongo que después de sufrir una contusión, ya no debes tener ánimo para esto", Amy sacudió la cabeza a manera de negación y comenzó a abotonar su blusa nuevamente, mientras miraba a Sheldon de reojo. "Me parece que deberías darte una ducha de agua fría", le dijo con seriedad mientras miraba un área sobresaliente en su pantalones de color kaki.
Sheldon hace tiempo que se había dado cuenta de lo evidente que era su propia excitación y de como la tensión en sus pantalones lo delataba por completo. Con gran dificultad cruzó sus piernas tratando de ocultar su palpitante incomodidad. Le parecía verdaderamente injusto que Amy pretendiera dejarlo así, en esas circunstancias.
"Pero… Amy, yo creo que podríamos continuar a pesar de la contusión que sufrí. Tú eres la neurobióloga y si opinas que no tengo ningún daño cerebral debido al golpe, no veo inconveniente para proseguir", Sheldon dijo con voz ronca y mirándola fijamente a los ojos, con las pupilas dilatadas. "No obstante… tú tendrás que hacer la mayor parte del trabajo. Me siento un poco débil, ¿sabes?", Sheldon sonrió persuasivamente al momento que se levantaba de la cama y se despojaba de sus camisetas en un solo movimiento.
"Está bien, déjamelo todo a mí", dijo Amy mientras empujaba a Sheldon suavemente sobre la cama y se posicionaba sobre él, a horcajadas, con las rodillas a ambos lados de sus caderas. "Tú solamente… evita golpearte con la cabecera de la cama". Amy guiñó el ojo.
Sheldon asintió con vehemencia, sin dejar de mirar a Amy y acto seguido, sintió como ella besaba sus labios con gran intensidad para luego bajar por su pecho, enviando una deliciosa corriente eléctrica a todo su cuerpo.
"¡Santo Dios!", exclamó Sheldon, cerrando los ojos al percibir los cálidos labios de Amy recorriendo la piel desnuda de su pecho, al mismo tiempo que sus suaves manos, desabrochaban su cinturón.
Penny salió del baño, dirigiéndose hacia la sala donde Leonard la esperaba ansiosamente. El físico experimental se mordía las uñas frenéticamente mientras caminaba por la sala de un lado a otro.
"¿Ya? ¿Qué sucedió?", Leonard tragó saliva y miró a Penny fijamente.
"Todavía tenemos que esperar unos dos minutos", Penny miró su reloj. "Mejor dicho, un minuto y treinta segundos". En la sonrisa de Penny se notaba un dulce gesto de esperanza que Leonard no había visto antes.
"Sí, sí claro! Debemos esperar mencionó Leonard, tratando de sonar casual y calmado, mientras su corazón estaba a punto de salírsele del pecho.
Un incómodo silencio se apoderó de la sala en aquellos eternos segundos. Penny tragó saliva nerviosamente, al dejarse caer sobre el sofá. Su esposo se sentó a su lado tomándole de las manos.
"¿Sabías que Sheldon cree que tú y yo vamos a separarnos? ¿No te parece gracioso?" dijo Leonard tratando de hacer un poco de conversación para romper el hielo.
"¿Por qué Sheldon pensaría eso?" Penny se sorprendió al escuchar las palabras de Leonard.
"No lo sé, supongo que se dio cuenta de que yo estaba algo intranquilo y pensó que todo era por ti", Leonard confesó, mirando al piso.
"¿Y… era por mi?" Penny preguntó con voz temblorosa y conmovida.
"Sí. Siempre es por ti", Leonard mencionó suavemente mirando a Penny a los ojos y acariciando su rostro con delicadeza.
Juntos, permanecieron en silencio por un tiempo indeterminado hasta que Penny le dijo:
"Cariño, creo que ya pasaron dos minutos", Penny se levantó del sofá de un solo brinco. "¡Espérame aquí!", inhaló profundamente como para tomar un poco de impulso y se dirigió rápidamente al baño, con el alma llena de expectativas. Al llegar a la puerta, miró a Leonard con ternura y sonrió. Ella levantó la mano derecha y Leonard pudo ver que Penny tenía sus dedos cruzados.
"Ah! AH! Creo que… ah! debo dejarte tomar el control más a menudo", dijo Sheldon tratando de recuperar el aliento después del extenuante ejercicio de hace pocos minutos. Todavía sentía los espasmos de su propio clímax, como pequeñas convulsiones, extendiéndose desde su pelvis hasta su ombligo.
Sheldon se encontraba sentado, apoyando la espalda en el respaldo de la cama, tratando de reajustar su borrosa visión para no perder detalle de los hermosos contornos del cuerpo de Amy. Sheldon miraba embelesado los suaves e incitantes pechos de Amy, sus redondeadas caderas, las curvas provocativas de sus muslos, su cabello suelto y desordenado, sin poder decidir qué era lo que más le gustaba de ella; de hecho le gustaba todo.
Amy seguía aferrándose al jadeante pecho de Sheldon, sosteniéndose firmemente de los hombros de su amado, como para no perder el equilibrio. Amaba sentirlo dentro de ella, aún después de que ambos alcanzaran su liberación, sintiendo tenues sacudidas dentro de su vientre. Sobraban las palabras para describir el placer que experimentaba al sentir la cálida y húmeda sensación de sus cuerpos unidos en aquel abrazo; como si alguien los hubiera moldeado, el uno para el otro.
Sheldon soltó un gemido, como un ligero reproche al ver a Amy deslizar sus caderas hacia arriba, para liberarlos a ambos de su estrecha unión. Ella se recostó a su lado y presionó sus labios contra los de Sheldon en un beso tan dulce como siempre, él rodeó la espalda de Amy con su brazo para acomodarla sobre su pecho.
"No quisiera levantarme pero hay que darle de comer a Nicky." Dijo Amy mientras se abraza a Sheldon con más fuerza.
"La verdad yo también quisiera quedarme así, pero tenemos nuestras prioridades. Aunque… aún nos quedan unos diez minutos más". Sheldon respondió, mirando su reloj. "Nicholas siempre come a las ocho, así que aún debe estar dormido".
"A veces siento que todo esto es un poco injusto… para ti", Amy entrelazó cariñosamente sus dedos con los de Sheldon mientras decía esto.
"Umm… ¿Injusto? ¿Por qué?", Sheldon preguntó sorprendido.
"Sí, es un poco injusto porque tú y yo apenas si hemos tenido momentos libres para disfrutar de esto, para disfrutar de nosotros; y sí, estoy hablando del coito." Amy admitió. "Quiero decir… nosotros pasamos tanto tiempo sin experimentar esto y cuando al fin, se presentó la oportunidad pues… tuvimos a Nicholas y ahora sucedió de nuevo. No me arrepiento de nada pero de vez en cuando siento que las cosas han pasado muy rápido. No sé si me entiendes, no… no me hagas caso, no es importante". Amy sacudió la cabeza y le dio un beso en la mejilla a Sheldon.
"¿Sabes… yo también creo esto es injusto?", Sheldon respondió de repente.
"¿Ah sí?" Amy no se esperaba aquellas palabras de Sheldon.
"Es injusto que yo tenga tanto y sin haber hecho, prácticamente nada para merecerlo.", Sheldon besó suavemente a Amy y luego suspiró muy hondo. "Tú me has dado tanto, y me amas como nunca pensé que alguien lo haría. Y a mí, sinceramente, aún me cuesta creer que un día tú me miraste y decidiste que ese hombre egoísta y antipático, parecido a una mantis religiosa gigante, pues… valía la pena y te merecía a ti."
Cuando Penny entró al baño, sus mirada se posó inmediatamente en aquella barrita blanca, colocada sobre un papel, cerca del lavabo.
Tomó la prueba de embarazo entre sus dedos y la colocó a la altura de sus ojos, pestañeando varias veces para que la imagen se aclarara. Miró su reloj nuevamente y en efecto, ya habían pasado más de dos minutos.
Penny miró hacia el piso, respiró profundamente y volvió a poner la prueba de embarazo junto al lavabo. Salió del baño y cerró la puerta detrás de ella.
Al salir hacia la sala, Leonard la miró atentamente. Por más que intentó, no podía leer la expresión del rostro de Penny. Su piel lucía más pálida que nunca y su mirada se veía distante, sus labios se encontraban firmemente presionados entre sí, como tratando de contener un grito.
"Y… Penny, ¿qué pasó? ¡Dime!", Leonard caminó hacia ella y con gentileza le puso la mano en el hombro. Al tocarla pudo sentir que Penny se encontraba temblando como una hoja.
"¡Negativo! Leonard… fue negativo" la voz de Penny se quebró de repente y abrazó a Leonard, tratando de no caer al piso. "Estaba casi segura de que sería positivo. Yo sentía que sí… empecé a tener todos los síntomas. En realidad lo quería… Leonard, yo sí lo quería, pero no fue así." Penny rompió a llorar amargamente y con tal sentimiento que Leonard no pudo evitar sentirse igual de triste.
"¿Estás segura? Digo… podríamos hacer una nueva prueba, nada tiene 100% de exactitud", Leonard la abrazaba fuertemente tratando de reconfortarla, mientras sentía su propio corazón estrujársele dentro del pecho. "Quizá algo salió mal con esa prueba. No sé… hagamos otra prueba!".
"Ahora tratas de decirme que yo no me hice la prueba correctamente? ¿Qué tan difícil crees que es hacerse una prueba de embarazo? Sólo tienes que orinar en esa barrita y esperar. Crees que soy tan tonta como para equivocarme en eso", Penny estaba desconsolada y trataba de desahogar su frustración en Leonard.
"Penny, yo no quise decir eso. Trata de tranquilizarte; mi vida, si tú quieres podemos volver a intentarlo. Pronto sucederá, ya verás. Tú y yo no estábamos buscando tener un bebé pero si lo quieres, yo también lo quiero." Leonard nunca esperó ver aquella reacción de Penny; no sabía lo importante que esto era para ella.
Penny nunca antes había llorado así por una prueba de embarazo negativa; de hecho un resultado negativo siempre la había alegrado, cuando tuvieron falsas alarmas en ocasiones anteriores.
"No Leonard, yo no quiero intentarlo. No quiero nada. No por ahora." Penny se secaba las lágrimas con el dorso de la mano, pero éstas seguían cayendo por sus mejillas sin control alguno. "Estoy cansada, me iré a dormir", dijo finalmente. Caminó en silencio hacia la habitación y cerró la puerta, para luego desplomarse sobre la cama y continuar llorando. Durante casi toda la noche.
N. de Autor: Gracias por los comentarios, por favor no dejen de escribir, son una gran motivación para continuar.
