Luego de dejar a Rosie en la escuela, John vuelve al 221B encontrando a Sherlock sentado en su sillón de cuero, con el violín en la mano y la mirada perdida.

—Sherlock, debemos hablar—

John movió al detective bruscamente para sacarlo de sus pensamientos.

—John... — se quejó molesto —Intentaba resolver... —

—Llegó la hora— interrumpió

— ¿De qué hablas? —

—Rosie ya hizo la pregunta—

Sherlock frunció el ceño, le tomó un par de segundos entenderlo —Oh... —

— ¿Y bien? —

El rubio se acomodó en su sillón y miró a su novio esperando a que sea él el que inicie la conversación.

—Bueno... es obvio que debemos decirle la verdad—

— ¿Y cómo se supone que le diremos? —

— "Rosie, tu tío Sherlock y yo somos novios" No parece tan complicado—

—Bromeas ¿verdad? — John sonó algo indignado —Acaba de cumplir seis años, Sherlock, no se contentará con decirle que tiene dos papás. Querrá saber por qué—

—No subestimes a nuestra hija, John, ella entendería muchas cosas mejor que tú—

John llevó su mano a su frente intentando tener paciencia —Quiero evitar que la noticia se le haga complicada de asimilar, ya suficiente tiene con las burlas en la escuela—

—He conversado con ella al respecto—

John lo miró claramente sorprendido — ¿Cuándo? ¿Por qué no me lo dijiste? —

—No parecía necesario—

— ¡¿No pare-...?! Sherlock, mi hija apenas entiende que su madre falleció, que le pregunten si su padre tiene... —

—John, cálmate— interrumpió —Ella me dijo que comprende que vivamos juntos por el trabajo. Le agrada la casa, juega con la señora Hudson y adora que salgamos los tres a pasear. Ella está bien—

Sin mayor preocupación, Sherlock se levantó dejando su violín en el asiento para luego dirigirse a su habitación.

— ¿A dónde vas? Se supone que discutiríamos esto—

—Considero todo claro. No te estreses, John, todo saldrá bien—

John bufó, no confiaba en la estrategia de Sherlock, pero debía admitir que mientras más simple ponían la situación a la niña, entonces sería más fácil de que ella lo entendiera. Se pasó la mano por la cabeza y suspiró cansado.

—Por cierto, irás a comprar, ¿verdad? — preguntó Sherlock desde su habitación

—Supongo que tú no lo harás—

John rodó los ojos con molestia. Era el mismo cuento de siempre.

—No olvides comprar lubricante—

— ¿Qué?... pero aún nos queda, Sherlock—

—No con todo lo que vamos a utilizar antes de que vayas por Rosie a la escuela—

John se quedó en silencio por un momento esperando la confirmación de lo que había escuchado.

—Ya estoy desnudo, John—

El rubio no lo pensó dos veces, compartir habitación con Rosie era una pesadilla cuando su cuerpo le reclamaba la pálida piel de su novio. Bajar en la madrugada para meterse a la cama de Sherlock para después volver al suyo temprano antes de que la niña despertara tampoco ayudaba,ya que eran pocas las oportunidades en las que lograba escabullirse sin que Rosie despertara, la niña siempre dormía abrazando a su papá. John corrió rápidamente a la habitación de Sherlock cerrando la puerta detrás de él.

Horas después...

Luego de recibir incontables besos de la señora Hudson, Rosie corría escaleras arriba esperando encontrar a su tío Sherlock en la sala tocando su violín, terminando un experimento o sentado con su computadora. Al abrir la puerta, su tío ya la esperaba parado en medio de la sala, con una sonrisa y los brazos cruzados a su espalda, los cuales abrió de par en par mientras se colocaba de cuclillas para recibir el enorme abrazo de su pequeño cuerpecito.

—Espero que hayas dejado como unos tontos a todos tus compañeros el día de hoy—

—Sherlock— advirtió John acomodando las cosas de su hija

Rosie sonrió y su susurró en el oído de Sherlock —Fui la única que sabía las respuestas en clase, nadie más respondió—

— ¡Esa es mi niña! —

Sherlock rio divertido y orgulloso para luego darle un sonoro beso en la cabeza de rubios cabellos de la niña.

—Eh, mi amor, ¿recuerdas lo que te dije cuando veníamos? —

—Papá dice que quieren decirme algo— le dijo Rosie a Sherlock

—Así es, Rosie—

Sherlock se incorporó dejando a la pequeña mirándolos atenta mientras John se acercaba a él para rodearle la cintura con su brazo. Ahí estaban ambos mirando a su pequeña hija, John estaba nervioso mientras que Sherlock lucía más relajado y sonriente.

—Rosie, amor, he hablado con tu tío Sherlock con respecto a lo que me dijiste hoy en la mañana—

La pequeña niña asintió con la cabeza obviamente recordando su pregunta.

—Me preguntaste si Sherlock y yo éramos amigos o novios—

—John, es obvio que ya recuerda su pregunta— susurró Sherlock

—Tú cállate— susurro también —Eh... así que creemos que deberíamos decirte que... —

Un pánico repentino dejó mudo a John, así que pellizcó la cintura de su novio para que él continuara.

— ¡Ay! John, eso duele — se quejó

—Tú continúa— susurró nervioso John

—Pero tú dijiste... —

— ¡Que continúes! — interrumpió

Sherlock rodó los ojos, confiaba en la inteligencia de Rosie, sabía que la noticia quizás la podría sorprender y haría muchas preguntas, pero era cuestión de tiempo para que lo entendiera. Ella demostraba mucha destreza intelectual, claramente era mucho más inteligente que los niños de su edad.

—Rosie, lo que queremos decirte es que tu papá y yo somos pareja. Mientras otros niños tienen un papá y una mamá o dos mamás, tú tienes dos papás—

— ¿No que odias lo obvio? — susurró John

—Tiene solo seis años, John, por Dios—

John rodó los ojos antes de continuar —Bueno, Rosie, ¿tienes alguna pregunta o algo qué decir? —

Rosie asintió con la cabeza, su carita mostraba algo de confusión y John realmente sintió miedo de las preguntas o comentarios que se venían.

—Ya lo sabía ¿por qué me lo dicen como si yo no lo supiera? —

Tanto John como Sherlock fruncieron el ceño y miraron a la pequeña sin saber exactamente qué decir.

— ¿Lo... lo sabías? — preguntó John

—Tú y el tío Sherlock se dan muchos besitos en la mañana—

John sintió su rostro arder de inmediato y cuando volteó a ver a Sherlock, pudo ver que lo pálido del rostro del detective estaba en un alarmante rojo.

—A veces bajas en las mañanas a darle los buenos días al tío Sherlock, lo sé porque cuando me despierto sola y bajo a buscarte, estás en la habitación del tío dándole besitos—

—Rosie... cariño, pero yo nunca he visto que... —

—Es que yo me voy porque siempre me tapan los ojos o cambian de canal cuando en las películas se dan besos—

John soltó a Sherlock y empezó a mirar a su alrededor intentado no parecer más avergonzado de lo que estaba, agradecía que Rosie solo haya presenciado besos y no algo más. Cuando miró a Sherlock por ayuda, este seguía rojo y estático como una estatua.

—De acuerdo, Rosie, entonces... —

—Pero no entiendo algo, papá— volvió a interrumpir la pequeña

— ¿Qué cosa? — John estaba muy nervioso

— ¿Por qué el tío Sherlock y tú saltan en la cama y a mí no me dejan? —

John abrió los ojos en su totalidad y ya no estaba rojo de la vergüenza, estaba tan pálido o aún más que Sherlock.

—Llevaré las cosas de Rosie a la habitación—

Sherlock dio media vuelta rápidamente para tomar la mochila de Rosie.

— ¡Sherlock...! ¡No te vayas! —

— ¡Yo siempre quise cerrar la puerta! — respondió ya subiendo las escaleras

—Papá tampoco entiendo otra cosa—

John no sabía si reír o llorar, nada le había preparado para ese momento, absolutamente nada.

— ¿Qué, cosa, amor? — preguntó con miedo

— ¿Por qué saltan sin ropa? ¿Para qué no se ensucie si se caen? —

John se arrodilló y abrazó a su pequeña, por primera vez en su vida prefería estar en pleno campo de fuego que tener que enfrentar las inocentes y difíciles preguntas de su hija de seis años.

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Después de tiempo que vengo con una historia, es que estoy escribiendo un teenlock que pronto subiré. Le estoy dando empeño y me está saliendo algo largo, espero que les guste. Prefiero terminarlo y luego subirlo, así puedo asegurar de que no la dejo sin final :)

¡Gracias por leer! ¡Les mando amor! Ya tendrán noticias de la nueva historia ;)