Gracias por sus reviews! Este capi me gusta, es muy faberry en cuanto amistad de trata, espero lo disfruten, además sale un personaje de la serie! Besos y que los disfruten
Aires de grandeza
Quinn, le llamó una voz chillona antes de sacudir con suavidad su brazo, abrió sus ojos cansados, recordando donde estaba y sus planes para esa tarde. Saldría con Rachel a comprar cosas para la fiesta y le había dicho a la morena que llegara temprano a su cuarto, aparentemente eso había hecho.
Buscó el cuerpo de Sam junto al suyo pero no lo encontró, eso le preocupó un poco hasta que en el lugar donde normalmente dormía el rubio encontró una nota, escrita con su perfecta caligrafía.
"Querida Quinn. Me voy a cazar de nuevo con tu padre, no es necesario que te burles por mi mala suerte, espero que te diviertas más que yo con Rachel comprando las cosas para la fiesta, compra lo que quieras, y dile a los dependientes que lo carguen a mi cuenta.
Te amo, Samuel
Posdata: te veías tan hermosa durmiendo que no quise despertarte, cada vez que te veo me recuerdo a mi mismo lo afortunado que soy, siempre tuyo, Sam."
Quinn sonrió al terminar de leer la nota, el pobre de Samuel odiaba la caza, pero era muy cortes como para negarse ante las invitaciones constantes de su padre, quien seguramente pensaba que la actividad era igual de entretenida para ambos.
Si quiere dormir más dígamelo y volveré más tarde, dijo Rachel con una sonrisa, que había contemplado enternecida el cuadro mientras Quinn leía la nota, e incluso había tenido la oportunidad de leerla por si misma mientras la rubia aún dormía.
No…dijo poniéndose de un salto, no es necesario, ya estas aquí así que manos a la obra, dijo abriendo las puertas de su enorme closet y deslizando las prendas de un lado al otro.
No, no, no, repetía mientras movía los ganchos, analizando a gran velocidad cada uno de sus vestidos, Rachel no había visto tanta ropa nunca en su vida, lo cual era común para la otra chica, quien solía cambiarse de atuendo para cada ocasión del día.
Tal vez, no, no, ni siquiera sé porque tengo esto, seguí diciendo mientras la morena la miraba curiosa.
No debe molestarse mucho, Quinn, estoy segura que cualquiera de sus vestidos será más que perfecto.
No es molestia, dijo ella con una sonrisa, además si vas a ayudarme con mi boda deberemos refinar tu gusto, lo cual comienza por la ropa, dijo ondeando la falda de un vestido en el aire.
Supongo que si, dijo la morena encogiéndose de hombros, después de todo era solo ropa, ropa que no haría la diferencia, era inútil, ella nunca se vería como Quinn, nunca sería tan bonita ni refinada como ella, aunque usara su misma ropa a la rubia se le vería mil veces mejor.
Perfecto, dijo Quinn después de un rato que le pareció eterno a Rachel, que solo la miraba decidir entre los vestidos, sacó convencida un vestido color azul del armario, a ella le llegaba hasta la rodilla, pero probablemente a Rachel le quedaría más largo por ser más pequeña.
¿Este te gusta? Le preguntó mirándola, la chica estaba boquiabierta, con sus ojos como platos.
Creo que pagaron más por este vestido que lo que yo recibo en un mes, dijo riendo nerviosamente, rozando la tela con sus dedos, era suave, también muy elegante y fresco, perfecto para salir en el día. Es bellísimo dijo sonriéndole a la rubia que la miraba expectante.
Bueno no puedo hacer nada por tu paga pero puedes usarlo ahora si quieres, dijo extendiéndole la prenda con cuidado para no arrugarlo.
Volveré en seguida dijo la chica sonriendo, cerrando la puerta tras de sí, minutos más tarde entro de nuevo en el cuarto, Quinn ya había encontrado también el vestido perfecto para ella y se encontraba contemplando el resultado frente al espejo, era de un color amarillo vibrante, que hacía que sus ojos y su cabello brillaran aún más.
Te ves muy bien, dijo sonriéndole a la morena que acaba de entrar, tal y como era de esperarse el vestido era más largo en su cuerpo, pero por lo demás estaba perfecto, como si hubiese sido comprado para ella, o hecho a su medida incluso.
Gracias, dijo ella sonrojándose un poco, los halagos que estaba acostumbrada a dar y a recibir la rubia no figuraban dentro del itinerario de Rachel, a quien nunca se le elogiaba por nada. También tu estás bellísima, dijo sonriendo mientras la chica se colaba unos pequeños aretes en sus orejas y un collar de perlas.
Toma, dijo buscando unos a juego para su amiga, ahora solo faltan los zapatos y el cabello, dijo numerando las carencias con los dedos.
Aja…dijo sonriendo, mientras sacaba unas zapatillas plateadas de un cajón y se las extendía, la morena las analizó por un segundo, mirándolas desde todos los ángulos.
Si no te gustan no te los pruebes, dijo la rubia mientras calzaba con agilidad unos zapatos blancos, similares a los de Rachel.
No es eso…dijo mirándola, es que no son de mi número, sonrió tristemente al tiempo que ambas chicas miraban los pies de la morena.
Mmmm, dijo Quinn pensándolo por un momento, creo que esos que tienes puestos no se ven tan mal, Rachel sonrió, después de todo "un "no se ven tan mal" era mejor que nada, aunque Quinn no lo veía de esa forma, todo debía ser perfecto, por lo que Rachel sufría de solo pensar a todos los lugares a los que tendrían que ir esa mañana para que la rubia encontrara algo acorde a sus requerimientos.
Siéntate, dijo la chica señalándole un banco frente al espejo donde ella solía maquillarse, tomó varios peines en sus manos y un par de pasadores de cabello antes de soltar el cabello de Rachel que se encontraba sujeto en una desprolija coleta baja.
Dios Rachel, ¿acaso nunca cepillas tu cabello? Dijo la chica riendo, sin embargo Rachel rió como si le hubiesen contado la broma más graciosa del mundo, y Quinn la imitó, agradecida de que no había malinterpretado la intención de su comentario, después de todo no lo decía para herir sus sentimientos, pero aún así era realmente difícil que los dientes del cepillo se deslizaran por los cabellos oscuros de la morena con la misma facilidad con la que pasaban por los suyos.
Creo que ya reparamos un poco el daño, dijo una vez que eliminó todos los nudos, sintiéndose una sobreviviente de guerra, feliz de que su cepillo había salido intacto del desorden que era el cabello de Rachel Berry. Ahora solo debemos buscar un peinado que favorezca los rasgos de tu cara, dijo sonriendo.
¿Cómo cuál? Preguntó la chica que no tenía experiencia en ese tema, para ella una coleta baja era su peinado de todos los días, no importaba si se encontraba en el trabajo o en una cita romántica (las cuales no frecuentaba) en cambio Quinn tenía un peinado planeado para cada ocasión, al igual que ropa acorde a la estación y a la actividad de cada día, todo era fríamente calculado con anticipación, sin margen de error alguno.
Estoy pensando en un moño con algunos mechones sueltos, dijo ella con expresión pensativa, con un peine rozando su barbilla mientras miraba el pelo de la chica como si fuese un lienzo en blanco y ella fuese un pintor que analiza la mejor manera de hacer su arte, pensando en los colores y el estilo, todo para realzar su obra.
Podemos intentarlo, dijo ella aún sin comprender porque la rubia le dedicaba tanto tiempo a aspectos tan banales como esos, pero Quinn se veía feliz.
Quinn deslizó sus dedos por entre los cabellos de su acompañante, al fin tenía a alguien a quien ayudar con esa labor, nunca había sido muy buena entablando amistad con las niñas de su edad, ya tampoco había tenido tiempo de niña para jugar con muñecas como las otras niñas, ella aprendía a hablar español y francés de manera fluida, a tocar el piano y a cantar mientras lasniñas socializaban entre sí.
Su único amigo de la infancia era Sam, y "lastimosamente" era varón, por lo que nunca pudo jugar de él de esa forma, tampoco es que se lo hubiera pedido, aunque estaba segura de que si lo hubiera hecho él no se negaría, solo para hacerla feliz, pero no era lo mismo.
Ahora, se la estaba pasando de lo lindo, con Rachel pidiéndole su opinión para vestirse, ayudarla a peinarse y dentro de poco caminar por el pueblo mientras compraban todo a su paso, al Fin tenía alguien como ella con quien hablar.
Después de cuantos minutos, uno que otro jalón de cabello y miles de quejas de parte de la castaña, al fin estuvo lista, su cabello estaba recogido en un alto moño, que dejaba al descubierto todo su rostro, excepto el flequillo que Quinn se había encargado de dejar por fuera para disimular un poco el tamaño de su nariz, la que al criterio de Quinn era "exuberante".
¿Lista para irnos? Le preguntó la chica una vez que su cabello estuvo listo también, fue bastante rápida en hacerlo y quedó perfecta, Rachel se preguntó cuando podría hacer lo que ella, con tan poco tiempo y que el resultado fuese así de perfecto, pero la respuestas que se aglomeraron en su cabeza le gustaron poco o nada.
Gracias…dijo levantándose del banquillo, dándole otra mirada rápida al espejo, se veía bonita, como nunca antes se había visto, y todo era gracias a Quinn.
Rachel, dijo la rubia enojada, cada chica cargaba una bolsa, y el carruaje de los Fabray las seguía por las calles llevando los empaques más pesados, Quinn decía que era importante cargar una bolsa consigo para que la gente supiera que estaban de compras y los vendedores reconocieran que estaban dispuestas a gastar mucho dinero, y así el trato fuese mejor.
Me duelen los pies, se quejó una vez más la castaña, llevaban más de dos horas recorriendo el pueblo y Quinn era muy exigente, así que no se conformaba con lo primero que veía e insistía en recorrer el pueblo entero para encontrar lo que buscaban.
Solo faltaba la ropa de la chica, que era a su criterio lo más importante, sabía cómo lo quería, lo cual era un problema aún más grande y ninguno de los grandes modistas de la zona parecían ser suficientes.
¿Nunca antes habías ido de compras? Preguntó la chica incrédula, es lo que se hace, caminar y caminar hasta encontrar lo que buscas, dijo con una sonrisa en su rostro mientras saludaba con la mano a una conocida de su madre.
No, nunca, dijo la chica negando con la cabeza.
¿Es enserio? ¿Tu madre nunca te llevó de compras? Y yo decía que la mía es una bruja vengadora…dijo antes de soltar una risilla.
No conocí a mi madre, dijo en un susurro, pero Quinn la escuchó muy bien, la chica paró en seco en el camino, Rachel continuó un par de pasos hasta que notó la ausencia de la rubia y se detuvo, volteo a verla y contempló la cara de tristeza que traía la chica en su rostro.
¿Te pasa algo? Preguntó extrañada
¿Por qué no? Dijo la chica caminando hasta donde la castaña estaba, ambas retomaron el paso muy despacio, Rachel suspiró profundamente antes de iniciar su relato.
Me crié en un hogar de huérfanos, dijo mirando el suelo mientras Quinn se cubría la boca con una mano realmente apenada por haber hecho surgir el tema, cuando cumplí cinco, aún mantenía la esperanza que me adoptaría una buena familia, incluso fantaseaba con que fuese una familia acomodada, rió tristemente, cuando cumplí diez ya había abrazado la idea de que eso nunca sucedería, cuando cumplí 13 y aún seguía ahí, sin familia ni una casa, me di cuenta de que las cosas no iban a cambiar, pero un día, llegó un hombre a la casa, y la mujer que se encargaba de nosotras nos dijo que todo iba a cambiar, estaba tan feliz, pensé que ese hombre sería mi padre, pero luego me dí cuenta de que nadie quiere a los huérfanos ya crecidos, siempre buscan a los bebés o aquellos que no superan los 7 años, pero a todos los demás no nos queda otra opción más que esperar a ser mayores de edad para que nos echen de ahí y tener que buscar otro hogar…
Es terrible, la interrumpió Quinn mientras caminaban por una calle muy angosta.
No lo es tanto, después de todo es solo otro lugar vacío sin nadie que se preocupe por ti, dijo encogiéndose de hombros. En fin, ese hombre nos adoptó a mí y a dos de mis otras "hermanas" todas éramos mayores ya, el fue quien me dio el apellido Berry, aunque no vivimos con él más de un día.
Aún lo recuerdo, llegamos muy tarde ese día a su casa, olía a humo y a ginebra, dijo frunciendo la nariz, pero era lo más cercano a casa que habíamos tenido, ese día dormí sin saber quien sería mi nueva "madre", pero no tuvo mucha importancia, al día siguiente despertamos, nos metimos en el coche, y llegamos a una hermosa casa, nunca antes había visto un lugar tan hermoso, y pensé que ese era el lugar en donde realmente íbamos a vivir, que ahí estaría mi madre haciendo galletas o algo por el estilo, pero no fue así…
Quinn no decía nada, solo se imaginaba todo lo que Rachel le decía de manera muy dolorosa, sin saber lo que sentía vivir por algo así, sin saber como consolar a su amiga.
El hombre tocó la puerta, dijo una vez más, y nos abrió una mujer madura, estaba contenta de vernos pero no de la manera en la que te alegras de ver a alguien a quien quieres, solo a alguien que necesitas de un modo u otro, no dijo nada, solo le extendió un parde billetes al hombre y tiró de nuestros vestidos, una vez que estuvimos dentro cerró la puerta y el hombre se fue.
Nos había vendido, explicó deshaciendo el nudo en su garganta, ese día supe cuanto valía mi vida realmente, dijo en medio de un suspiro, las tres no valíamos más que un par de billetes, y ese día aprendí lo que era el trabajo duro.
Después de eso nos hicieron rodar por muchas otras casas, ya no nos vendieron más pero nos usaban como moneda de cambio, así llegué a tu casa hace un par de meses, supongo que mi antigua dueña le debía algo a tus padres y pensó que regalarles una criada sería una buena forma de pagar su deuda, dijo encogiéndose de hombros.
No lo sabía…dijo la rubia antes de que Rachel la cortara.
No me juzgues, no me quejo de tu familia ni de ninguna otra, algunos fueron muy buenos conmigo, pero es…vacío, ¿sabes? Realmente llegas a preguntarse cuan valiosa eres en realidad, y la respuesta no te gusta.
Es muy…tonto, dijo la rubia después de un rato, Rachel la miró sorprendida, nunca le gustó dar lástima pero ese tipo de trato tan indiferente y grosero no era el habitual en Quinn.
Tú vales mucho, Rachel, no lo olvides, no importa por cuantos billetes te hayan vendido, ni por cuantas casas hayas rodado, tú no eres ningún tipo de "moneda de cambio" dijo sonriéndole. ¿Entendiste? La castaña asintió débilmente. Y que nadie te diga lo contrario, sino se las verá conmigo, dijo tomando su mano dándole consuelo.
Gracias, Quinn, dijo ella, la rubia sola asintió mientras ambas aceleraban el paso para entrar a una tienda de vestidos que decía Hummel´s en la ventana, el lugar se veía fino, aunque estaba ubicado en una mala calle, había varios vestidos que eran exhibidos en las vitrinas y muchos otros adentro, el dueño era un hombre pequeño, de lacios cabellos castaños peinados cuidadosamente y ropa muy fina, demasiado llamativa para ser de hombre, pensaba Rachel.
Kurt…dijo Quinn llamando al chico que guiaba a unas mujeres para que vieran los trajes de gala, la cara del chico era de rasgos muy finos, casi femeninos y su andar coqueto y presumido.
Oh por Dios, gritó el chico atrayendo la atención de los presentes, quienes voltearon a verlos ambos, Quinn extendió sus brazos y el chico hizo lo mismo, mientras se deshacían en un abrazo. Hace años que no se nada de ti, dijo el chico separándose de su amiga, bellísima, como siempre, dijo obligándola a dar la vuelta para contemplar su aspecto.
¿Y a que debo el honor de que la Srta. Quinn Fabray visite mi humilde santuario? Dijo haciendo una fingida reverencia.
De humilde no tiene nada, dijo Quinn riendo, parece que te va muy bien y debes estar muy ocupado, dijo mirando el lugar que estaba lleno.
No me quejo, dijo dándole vueltas a un anillo de oro que reposaba en su dedo meñique.
Cuanto lo siento, dijo la rubia haciendo un puchero, supongo que no podré contar con tu ayuda entonces…
¿y para que necesitarías mi ayuda? Preguntó, el puchero de Quinn había despertado su interés y ahora miraba a la rubia de frente, sin reparar en su acompañante.
Ah, es solo que me voy a casar y me gustaría que diseñaras mi vestido de boda y el de compromiso, pero ya que estás muy ocupado, dijo encogiéndose de hombros, supongo que buscaré a alguien más que este disponible. Miró una vez más al chico, cuyos ojos estaban abiertos como los de un gato, a segundos de gritar.
No te lo puedo creer, dijo abrazándola mientras Quinn le enseñaba el anillo que Sam le había dado para ilustrar sus palabras. ¿Quién es el hombre afortunado? Preguntó frotándose las manos ¿o eres tu la afortunada? Preguntó levantando las cejas sugestivamente.
Creo que soy más afortunada yo, dijo sonriendo, pero tu ya lo conoces, es Samuel, dijo con una sonrisa, Samuel Evans…
¿El hijo de Michael Evans? Preguntó asombrado, ¿heredero de la mitad del pueblo incluido el lugar en donde estamos hablando justo ahora? Rachel abrió la boca sorprendida, desconociendo por completo que el Señor Evans fuese tan rico y poderoso.
Si…dijo ella asintiendo levemente, pero sabes que no es el dinero lo que me importa, dijo sonriendo.
Es fácil para ti decirlo, dijo el chico golpeado su hombro levemente, siendo la heredera de la otra mitad, su risa se hizo más aguda y la expresión en el rostro de Rachel mucho más sentida.
Estoy segura de que no tanto, dijo restándole importancia.
Talvez no, dijo el chico imitándola, pero no niegues que después de esa boda todos nosotros los simples mortales estaremos a sus pies, dijo sonriendo, aunque claro ese novio tuyo desde ya es una buena opción para hacerlo, dijo levantando sus cejas de nuevo.
Quinn rió, y sus acompañantes lo hicieron también, mientras las mujeres de la tienda fingían no oírlos.
Bueno de todas formas es bellísimo ese hombre tuyo además de rico, dijo Kurt sonriendo.
Hablas como si no tuvieras ya pareja, dijo Quinn rodando los ojos.
Oh por supuesto que sí, dijo el chico rodando su anillo una vez más, y Dios sabe que amo a Blaine con locura, dijo llevándose las manos dramáticamente al pecho. Pero ese Samuel tuyo está de muy buen ver también, dijo para molestar a la chica quien ya lucía incómoda ante las insinuaciones del modisto hacia su prometido.
El vestido…le recordó la chica, reventando la burbuja que el chico había creado.
Por supuesto, dijo aplaudiendo. ¿Qué pensabas para el vestido de compromiso? Siempre has tenido muy buen gusto, si fuesen hábil con las tijeras y la aguja podrías usurpar mi puesto, dijo tomando un libro de bocetos.
Lo mío es la música, le recordó.
Por supuesto, por cierto me encantaría oírte cantar de nuevo…dijo sonriéndole.
Estaba pensando en algo sin tirantes, que llegue hasta el suelo, de color azul oscuro, sencillo, dijo la chica mientras Kurt dibujaba a gran velocidad en su libro, con algún bordado pero del mismo tono, que no destaque demasiado, dijo mirándo al vacío. Kurt le enseñó el diseño en el que estaba trabajando y ella lo miró fijamente.
Es como si vivieras dentro de mi cabeza, confesó la chica, era sencillamente perfecto, tal y como lo había pensado.
Eso es solo porque soy el mejor, dijo el chico sin modestia, y lo sabes, por eso me encargas algo tan importante. ¿Para cuando está pensada la boda? Preguntó retocando el boceto del vestido.
Aún no lo sé, dijo Quinn ojeando otros vestidos, dándose una idea para el vestido de novia que aún no estaba tan clara en su cabeza. Esperaremos a que le guerra termine y él regrese…
Al fin tiene un defecto ese hombre, dijo Kurt aliviado, claro, además de ser heterosexual y estar no estar disponible, los hombres enlistados no son lo mío.
Tienes suerte de no haber sido llamado, le dijo Quinn suspirando.
Lo sé, dijo él, espero que todo salga bien, Quinnie, dijo abrazándola una vez más, mereces ser feliz después de todo lo que has vivido…
Eso último no pasó desapercibido para Rachel, que hasta ese momento no había sido tomada en cuenta por el chico.
¿Y tu eres? Preguntó mirándola de pies a cabeza
Que descortés soy, recordó Quinn, Kurt Hummel, ella es Rachel Berry, mi nueva mejor amiga y me está ayudando con los preparativos, dijo con una sonrisa mientras Kurt estrechaba la mano de la chica.
Me gusta el vestido, el cabello, y me gustas tú, dijo besando su mano, no hay duda de que es un "Fabray´s original" dijo mirando de manera cómplice a Quinn.
No, mintió ella, es cien por ciento un Rachel Berry, y más vale que lo recuerdes, le dijo a Kurt, porque esta chica será grande, Rachel le sonrió de manera encantadora, pero no podía dejar de pensar en lo que Kurt le había dicho antes a Quinn
¿Por qué cosas había pasado esa chica que aún no se atrevía a contarle?
Espero les haya gustado, no tengo mucho que decir más que espero que dejen muchos reviews! Besos fer
