Hola mis apreciables lectoras, la verdad les debo de agradecer infinitamente su preferencia, me encantan sus reviews, son lo mejor gracias. Debo reconocer que a mí en particular más que escribir me gusta leer jejeje, lamentablemente eso me quita mucho tiempo respecto de mis obligaciones literarias como lo son mis 2 actuales historias. No es por hacer propaganda pero porfa no se pierdan "DESENCUENTROS", estoy yo creo que como a 2 capítulos del crossover, agradezco infinitamente a cada una de ustedes por dejarme un espacio de su tiempo para leer mis historias, aquellas que me han hecho de esta su historia favorita o a catalogado a esta humilde servidora en una de sus autoras favoritas, no me queda más que pedirles de favor dejen sus reviews, ese es el alimento de los escritores de Fanficion, n_n
SORPRESAS
-No puede ser…Annie!- grito efusivamente mientras trato de esquivar el mostrador que tengo frente a mí.
-Oh Peeta, mírate, estas radiante y rebosante- Noto que lleva un bulto en sus brazos mientras la abrazaba, ella se percata de ello, quita la manta que lo cubría y me deja entrever un bebe, su hijo.
-Annie, no lo puedo creer es tu hijo-me acerco sigilosamente y tomo su pequeña manita entre mis dedos, el los presiona fuertemente y sonríe.
-Creo que le agradas-reímos a compas-¿Quieres cargarlo?-me pregunta mientras me siento desconcertado, nunca en mi vida he tenido la oportunidad de tener un bebe en brazos, y…¿si se me cae?, ¿si le hago daño?, ella se percata de mi indecisión y esboza una sonrisa-Vamos no es tan difícil.
-Pero…..-me acerca a su hijo, lo tomo entre mis brazos, sostengo su cabeza con una de mis manos mientras que con mi otro brazo sostengo su pequeño cuerpecito.
Una sensación de alegría, de insospechada calidez me invade, nunca pensé conocer al hijo de Finnick y Annie, es tan pequeño, por un momento me veo siendo padre, llevando en mis brazos un niño rubio con mejillas rosadas o tal vez una niña castaña con ojos grises como su madre. Si…me imagino lo que hubiese sido tener una familia con Katniss, pero inmediatamente desecho la idea y le devuelvo el bebe a Annie.
-Así que este es el pequeño Finnick-atino a decir, mientras ella esboza una sonrisa.
-Este pequeño bebe es toda mi felicidad Peeta, es muestra del amor que nos teníamos Finnick y yo…-Un dejo de tristeza se manifestó en su rostro mientras ella acariciaba con cariño la mejilla del bebe.
-Sabes Annie, creo que a Finnick no le gustaría verte triste, además como tú lo has dicho la felicidad que hoy tienes esta junto frente a ti, además es el vivo retrato de su padre-Acaricio el suave cabello rubio de Finnick mientras Annie sonríe aunque unas traicioneras lagrimas hacen su aparición en sus mejillas.
-Tienes razón Peeta, sabes me gustaría mucho que me acompañaras a Finnick a mí a tomar un café, ¿Qué opinas?
-Claro ahhh mmmm, permíteme un momento en lo que le pido permiso a mi jefe.
En menos de cinco minutos Annie, Finnick y yo nos dirigíamos a la cafetería cerca de la plaza, claro estaba que Tyron solo me dejo ir ya que accedí a darle mi receta de los bollos de frambuesa y nueces.
Ahora que veo a Annie detenidamente, puedo ver que ella está con un semblante más radiante, se ve incluso lucida; me imagino que tuvo que haberse adaptado a ser una madre viuda, una sensación de vacío me inundo momentáneamente al recordar como Finnick había sido asesinado por los mutos lagartos en los recovecos del Capitolio.
Tomamos asiento mientras un mesero nos acercaba una pequeña silla para bebes que ocuparía el pequeño Finnick, nos dispusimos a hacer nuestro pedido, justo cuando el mesero se alejo una persona tras de mi sujeto mis hombros.
-Vaya Annie, no pensé que un panadero seria tu siguiente conquista, debes tener cuidado porque en cualquier momento una descerebrada te puede lanzar una flecha- Gire mi cabeza solo para encontrarme con el rostro tan conocido de Johanna Mason.
-Johanna pero que sorpresa- Me levanto y la abrazo, ella me responde y me sujeta fuertemente dejándome sin aliento.
-Muy graciosa Johanna, y sí, yo se que este chico ya esta apartado, además tu bien sabes que la única prioridad que tengo en mi vida es cuidar y amar a mi hijo,
-Si ya…ya…, vamos sentémonos y pongámonos al dia Peeta, por cierto no veo a Katniss ¿Dónde la dejaste?-mientras me lanza la pregunta empieza a voltear de un lugar a otro y dado que no le respondo yo por inercia bajo mi mirada y ella lo nota de inmediato- entonces ¿dónde está?
-Pues….tu bien sabes que por órdenes del gobierno ella no puede salir del Distrito 12, y pues ella tuvo que quedarse en casa en lo que yo venía a tratamiento por tiempo indefinido con el Dr Aurelius- Su mirada se torno dura e inexpresiva mientras tomaba una de las galletas que nos había dejado el mesero recientemente y la hace pedazos en un abrir y cerrar de manos.
-Ya veo-sujetando una servilleta empezó a doblarle y desdoblarla con cuidado-así que….digamos que la abandonaste a su suerte ¿verdad?
-¡Johanna!-grito exasperada Annie.
-Es la verdad Annie solo que él no es capaz de aceptarlo, míralo en la primera oportunidad huyo de ella como todos los que le importaban a Katniss, primero Gale, después su madre y ahora el-Johanna me miraba con desdén y repulsión- es mejor que me vaya, te veo en el hotel.
-No espera Johanna, ohhhh -Annie no se inmuto en seguirla puesto que el pequeño Finnick la sujetaba fuertemente desde su silla.
-Yo….mmm lo siento Annie…no…..creí que se fuera a molestar-Una simple mirada de Johanna me había dejado derrumbado y sintiéndome miserable, después de todo ella tenía razón, todas las personas que le importaban a Katniss la habían dejado, incluso yo que prometí cuidarla y protegerla.
-Descuida Peeta, ella solo esta resentida con el mundo, ella se siente incapaz de aceptar los acontecimientos que han acontecido después de la guerra, pero sabes aun así ella fue la primera en encarar a la madre de Katniss tras saber que ella se quedaría en el Distrito 4 dejando a su hija a kilómetros de distancia, fue ella la que se enfrento a Gale después de saber que él se quedaría en el Distrito 2, fue ella la que me ayudo a sobrellevar mi embarazo cuando perdí a Finnick, además ella fue la que me ayudo a salir de mi letargo y tomar terapia para recuperarme.
-Entonces…..ella ha sido tu apoyo en todo este proceso-Asiente mientras toma un sorbo de su café, mientras yo procesaba el hecho de que Johanna había hecho lo que yo no he podido y en dado momento tenía pensado hacer.
-Así es Peeta, ella es una gran amiga, la mejor que he tenido en toda mi vida, y ella siempre se ha preocupado por las personas que quiere, ella quisiera poder ver a Katniss y tratar de ayudarla pero ella se había quedado con la idea que tú estabas a su lado; por eso se enfado, porque ella sabe o por lo menos tiene una idea del sufrimiento que está enfrentando Katniss.
-Yo….quiero lo mejor para ella en verdad Annie, pero en estos momentos me es imposible ser una persona confiable que cuide de ella y la ayude a salir de su depresión…yo aun….-ella sujeto mi mano mirándome de una manera comprensible.
-Lo se Peeta…lo sé….por eso estas aquí, eso dice mucho de ti, quieres recuperarte para poder ser partícipe de la recuperación de Katniss, se que ella te importa mucho, se lo que se siente, ese sentimiento me embargo por mucho tiempo, lástima que disfrute tan poco de este una vez que nos sinceramos.-Un silencio nos embargo, dándonos la oportunidad de tomar nuestro café en silencio.
Me despedí de Annie y del pequeño Finnick, ellos estaban de paso puesto que Annie venía a su terapia presencial con el Dr Aurelius y Johanna la acompaño para ayudarla con el bebe. Deseando poder verlos en otra ocasión en la cual pudiésemos compartir más tiempo es como despedí a Annie y de su hijo. Me sentí realmente mal al saber que Johanna estaba resentida conmigo, el Dr Aurelius me dijo que era normal que ella se sintiera así, siendo tan protectora como lo es con Annie era evidente que su comportamiento para con el sentir de Katniss era similar.
Las semanas han pasado, y mi tratamiento es más consistente, las capsulas que eliminan los rastros del veneno de las rastrevispulas han hecho su efecto; aun tengo pesadillas las cuales trato de controlar a gran medida. Mi trabajo en la panadería de la Familia de Tyron me ha dado la oportunidad de desarrollarme en un ambiente diferente, he podido adaptarme a la vida diaria, a mis sesiones y a una vida común que cualquier chico de mi edad tendría.
El Dr Aurelius se ha sorprendido porque mis flashbacks disminuyeron considerablemente, ha visto que me he adaptado a una vida simple y ordinaria, sabe que tengo planes en un futuro sobre reabrir la panadería de mis padres en el Distrito 12, ya una vez que disipe cualquier idea sobre dejar mi casa. Me ha ayudado a sobrellevar mi sentir sobre Katniss, se que ella se encuentra bien recibiendo la asistencia médica del Dr Aurelius, se que a distancia no es lo mismo que una terapia presencial pero ha tenido avances y eso es lo que importa.
Hoy puedo decir que aunque mis sentimientos no han cambiado sé que en un futuro puedo ser un amigo en el cual Katniss puede confiar, ya no habrá más mentiras y engaños, cámaras que nos filmen largas horas, ya no habrá besos fingidos y una historia de amor embelesada por ciudadanos capitalinos. Quiero que Katniss vea en mi a un hombre que puede ser su amigo, en el cual puede confiar, el cual la puede cuidar y proteger, que la puede ayudar a salir de la depresión de la guerra y la soledad, quiero ser el hombre que la ayude a seguir una vida tranquila y feliz, quiero hacerla recapacitar sobre el dejarse llevar por la tristeza y el dolor; Prim, su pequeña hermana desearía que Katniss viviera feliz y plena en un mundo libre de nepotismo y la anarquía, que ellas mismas liberaron.
A lo lejos puedo sentir una mirada fija en mi, unos ojos tristes apartados de esa luz tan singular que veía día a día, una corriente que arde se infiltra por mis venas dejándome sin aliento, me retuerzo sobre las cintas que me sujetan a la cama, me tiembla el cuerpo en sobremanera, las corrientes vienen y van, me queman por dentro dejándome sin sentido por unos segundos, mientras una nueva oleada de esa corriente se hace presente; ella se ve vacía y sin vida, me habla a través de la cámara, pidiéndome volver. Trato de desatarme las cintas que me sujetan sin mucho éxito, tratando de alcanzar esa imagen que me recuerda que ella me espera, que siempre lo hará.
Un sonido a lo lejos se hace presente, mientras la imagen de ella se desvanece de mis vista; varios timbrazos de hacen presentes sacándome de mi sueño, me levanto tropezando con la mesa de centro, me llevo el auricular al oído lo más rápido posible. Una voz inconfundible tras la línea me confunde.
-Vaya Peeta hasta que contestas, tanto tiempo sin saber de ti, pero bueno quisiera hablar contigo de algo importante; ¿Crees que nos podamos ver?.
