Annie Lombard y Beatrix Peace
—¿Hay una razón por la que vinieran conmigo a este maldito lugar? — Preguntó Bea de mal humor a Applejack y a Fluttershy; que insistieron en acompañarla a su primera sesión con el psiquiatra. — Puedo cuidarme sola, ¿lo sabían? Y en caso de insectos metiches tengo a los soldaditos valientes que insisten en seguirme a todos lados.
Applejack suspiró con paciencia, naturalmente se llevaba muy bien con Bea pero tenía qu3 reconocer que era algo difícil de tratar cuando se ponía de mal humor.
—Mira, si quieres que sea brutalmente honesta, estamos aquí para asegurarnos que recibas tu terapia. Con alguien tan necio es mejor tomar medidas.
—¿Órdenes de alguna de las Nivel 25?
Applejack asintió en silencio, no le gustaba el tono con el que Bea hablaba de cualquiera de las Princesas pero mejor no decir nada. Fluttershy fue la que habló tratando de tranquilizar a la joven:
—Por eso nos ofrecimos, Twilight y la Princesa Luna querían acompañarte ellas mismas pero supusimos que te sentirías más cómoda con nosotras que no somos unicornios, disculpa si nos equivocamos, yo…
Cuando la pegaso amarilla ponía ese tono era difícil seguir de mal humor, incluso para alguien como Beatrix; así que lo dejó pasar, y en el fondo agradeció que tuvieran esa pequeña consideración con ella. Sin decir nada más, decidió abrir el periódico para tranquilizarse un poco mientras esperaba. Vio de reojo una silla junto a una ventana; se cambió de asiento y tras abrir la ventana sacó un cigarro y comenzó a fumar. Nadie dijo nada, por suerte estaban sólo ellas tres en la sala de espera; pero de todos modos Applejack y Fluttershy se alejaron de Beatrix, ese hábito suyo era cada vez más fastidioso.
Bea entonces se fijó en la noticia y no pudo sino sonreír muy satisfecha de sí misma.
INGENIERA BEATRIX PEACE LOGRA HACER AVANCE CONTRA LA AMENAZA CHANGELLING
Durante las últimas semanas, la Guardia ha estado detectando y deportando de vuelta a su colmena a cuanto changelling se infiltró en la misma, así como entre la población civil. Como bien se sabe, los changelling consisten en una de las mayores amenazas contra la ponidad no tanto por sus apetitos de buenos sentimientos; sino porque tienen la habilidad de camuflarse como otro de nosotros. Sin embargo eso es cosa del pasado.
Gracias a la intervención de los inventos de Beatrix Peace, la célebre ingeniera que ha contribuido a encontrar fuentes alternas de energía y ha hecho grandes avances en la ortopedia; el ejército cuenta ahora con las ingeniosas gafas N-76 (llamadas así por la inventora) las cuales poseen la facultad de ver a través de la magia ilusoria.
"No sabemos cuánto tardarán en burlar esta nueva medida, pero por lo menos este es un golpe del cual no se recuperarán pronto y podremos tomar las precauciones necesarias. Por el bien de Equestria estoy seguro que así será" declara el capitán Shining Armor que como todos sabrán se vio implicado en un asunto desagradable con los changelling durante sus preparativos de boda y…
—¡Señorita Peace, es su turno! — Dijo la recepcionista interrumpiendo su lectura. Bea suspiró y tras apagar el cigarro, cojeó hacia la puerta. Todavía no estaba acostumbrada del todo a su nueva prótesis.
—Por cierto — dijo Fluttershy leyendo el titular y temblando. — ¿No es peligroso poner eso en el título? Bea ya tiene suficientes problemas con Chrysalis.
Applejack asintió con cautela pero no le agradaba nada la situación.
—Eso mismo pensé yo y todo, pero según Bea a estas alturas Chrysalis ya habrá supuesto que ella tuvo algo que ver con que los descubrieran; después de todo no es la primera vez que ella ve a través de sus ilusiones, ¿no? Además fue la misma Bea la que autorizó a utilizar ese titular, Twilight trató de protestar pero Celestia al final le dio la razón a Bea.
—¿Qué? ¿Está loca?
—Lo que yo creo es que ella busca pelea — dijo Applejack con preocupación, — por eso también insistí en acompañarla y asegurarme que venga aquí. Ella es una yegua de acción y odia esperar, y un desafío abierto a Chrysalis es lo que encontró como solución.
Fluttershy miró con preocupación a la puerta del psiquiatra, ojalá la hiciera entrar en razón.
…
—Muy bien, es un placer conocerla señorita Beatrix Peace, soy el doctor H-Pony Skinner — dijo un poni terrestre muy agradable con grandes gafas y una chaqueta de tela con parches de piel. — ¿Sabe por qué estamos aquí, no? La Corona la ha remitido a mí como su terapeuta personal por al menos quince sesiones que pagaron por adelantado.
Bea levantó una ceja.
—¿Directo al punto?
—La experiencia me ha dicho que cuando los pacientes vienen por la fuerza no vale la pena andarnos con rodeos — explicó el doctor con calma tomando su bloc de notas. — Así pues, comencemos, ¿ha recibido terapia psicológica antes?
Beatrix asintió torciendo el gesto.
—En mi hogar es obligatorio para todos los soldados; ya sabe, alguien inestable más un arma es una receta segura para el desastre…
El doctor asintió, en un Reino tan pacífico como Equestria no sabía de ningún caso así pero sonaba lógico.
—Pero como siempre hay lunáticos que saben ocultar muy bien sus demencias hasta que es demasiado tarde y nadie puede detenerlos… — siguió Bea recordando.
—¿Disculpe? — Preguntó el doctor. — Puedo suponer que habla de un caso que conoce…
—Sí — dijo ella. — Es la razón por la que no confío en las terapias. Mi hermano es un hombre violento y como dije antes, un lunático. Nadie detectó que estaba loco de remate hasta que fue demasiado tarde… y lo peor es que siguen sin notarlo, pero no vale la pena hablar de él.
El doctor apuntó y asintió, no iba a presionar a nadie; en especial a Beatrix Peace a quien no quería alterar mucho más de lo que ya estaba.
—Comprendo, comprendo. ¿Y hay historial de enfermedades o trastornos mentales en su familia o sólo su hermano con su inclinación a la violencia?
Beatrix recordó y se encogió de hombros.
—Mi cuñada, pero no creo que ella cuente.
—¿Quiere hablar de ella?
—Bueno… no veo por qué no — dijo Beatrix. — Mi cuñada, o en muchos efectos hermana, es… bueno, no sé si llamarlo como una enfermedad mental propiamente dicha. Ella es… tiene Síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento. Es normal y puedes hablar con ella regularmente, pero no hace contacto visual y si le mueves algo de su rutina ella se torna insoportable con su mal humor; eso la altera con mucha facilidad, pero es controlable. Por algo es de alto funcionamiento.
—¿En serio? — Dijo el médico. — ¿Y a qué se dedica ella? ¿Es la esposa de su hermano, no?
—Es física cuántica e ingeniera mecatrónica, y se dedica a construir armas y otras cosas que hacen que la magia se vea inútil. No me mire así, tiene mi expediente y sabe que no exagero. Pero su fuerte es el armamento, mientras más peligroso mejor.
—¿Qué? ¿Entonces está igual de trastornada que su hermano, no señorita Peace?
Bea negó con la cabeza pensando en Janice.
—No, ella es diferente. ¿No le mencioné que tenía Asperger? Ella construye cosas por construir en sí, pero no le interesan las consecuencias sino la eficiencia de lo que construye; pensar en otras cosas no entra en su burbuja. Es algo rara pero la quiero mucho.
El doctor asintió y Bea siguió contándole cosas de su vida. En serio que de no tener su expediente la tacharía de demente, pero sabía bien que era una militar anti-mágica y que cuando hablaba de máquinas y armamento contra la magia hablaba en serio.
…
Mientras tanto, lejos, muy lejos de ahí; en el otro mundo, específicamente en la unidad de desarrollo de tecnología armamentista, una joven alta y rubia entró al recinto.
—¿Y bien? — Preguntó la soldado Annie Lombard.
Janice Peace le hizo un gesto de bienvenida y luego la guio a través de la estancia, hacia un armatoste de metal que apuntaba a una pared. Era bastante pequeño, cabía sobre una mesita de noche pero en comparación con el artefacto mágico que imitaba; era bastante más grande.
—Lo he logrado, no fue fácil pero finalmente he desarrollado un artefacto lo suficientemente fuerte como para localizar a Beatrix. Annie, la última vez que nos vimos te pregunté si estabas dispuesta a arriesgarte para buscar a mi cuñada, ¿sigues dispuesta?
La joven miró a su alrededor y se cuadró.
—Haré lo que sea por mi comandante, porque ella haría lo mismo por mí — declaró con convicción. — Nunca me perdonaré el brazo que le hice perder, así que sí, estoy dispuesta. ¿Qué es lo que tengo que hacer, señorita Peace?
Janice preparó el dispositivo, pero no lo encendió.
—Esto creará una rajadura en la fluctuación del tiempo/espacio lo suficientemente poderosa como para mandarte a donde está Beatrix, me basé en las coordenadas que encontré en el aparato mágico — dijo la joven señalando el artefacto mágico. — Annie, una vez entres todos tus equipos se desactivarán menos el de soporte vital, el que estará a mil por hora para mantenerte con vida porque en circunstancias normales esto te mataría debido a la gran cantidad de electricidad en el ambiente. Una vez entres al otro lado estarás expuesta a cualquier tipo de magia por lo menos durante una hora, es muy arriesgado y no es seguro que pueda usar esta cosa más de una vez; luego creo que tendré que construir otro por motivos de seguridad y no sé cómo localizarte del otro lado. ¿Estás dispuesta a tomar el riesgo, Annie?
La rubia se iba a colocar su equipo militar cuando Janice la paró y le dio otro más sofisticado, el que se les daba a soldados de más alto rango como Beatrix.
—¡Pero señorita Peace, no sé usar estas cosas, son muy avanzadas! — Protestó Annie. — No tengo un título en ingeniería como la comandante, no tengo ni idea de cómo darles mantenimiento…
—Pero Trixie sí — dijo Janice. — Y es más seguro así, después de todo estas cosas tienen más potencia de lo que llevas normalmente. Además le hice una modificación a los escudos, para que resistan por lo menos tres ataques de un Nivel 25. De hecho, llévate dos juegos en caso te encuentres con Bea y estén en un mundo poblado con magia es mejor que estén lo más protegidas posible.
Dicho esto le arrojó una caja a la chica, que lo atrapó y se cuadró.
—Aún estás a tiempo de arrepentirte — dijo Janice activando la máquina, que soltó un poderoso rayo que creó un agujero de gusano.
—No, yo quiero ir por la comandante — dijo Annie. — A ella le debo la vida, es lo mínimo que puedo hacer para devolverle el favor. De hecho si pierdo un brazo estaría bien también, así estaríamos a… a mano, je, je, je…
Janice no dijo nada, sólo se encogió de hombros; y Annie suspiró, claro Janice Peace podía ser una genio entre genios pero cuando se trataba de chistes no entendía. No era su público… eso o su broma fue pésima.
—¿Entonces sí quieres ir por Trixie? — Volvió a preguntar Janice tras un silencio incómodo.
—Por supuesto pero… ¿qué pasa si no quiere regresar? ¿Si a donde quiera que haya terminado es un buen lugar para ella?
—Pensando precisamente en eso es que no le he dicho nada a mi marido — respondió Janice como quien no quiere la cosa.
—Entiendo, el gobernador es algo extremo cuando… olvídelo. Estoy lista.
—En ese caso ve — dijo Janice y Annie corrió al portal.
…
—¡Demonios, no otra vez! — Gritó alguien con un acento sureño. — ¡Twilight, necesitamos a Twilight!
—Voy por ella dijo una voz hiperactiva.
—No hace falta, ya estoy aquí — dijo otra tercera voz. — No puedo creerlo ¿en serio esto de nuevo?… Pinkie, ve por Bea, tal vez quiera ver esto.
—Oki-Doki-Loki — dijo la voz hiperactiva. Así que se llamaba Pinkie, interesante.
—Twilight, ¿crees que la conozca?
—Lo más seguro Applejack, su uniforme es el mismo pero de otro color.
—Lo que faltaba, alguien más que trate a los unicornios de forma indecorosa y distante.
—No es culpa de ellas y lo sabes Rarity — dijo la voz que se llamaba Twilight. — Además Bea…
—¿Yo qué? — Dijo una nueva voz, una conocida. ¡Su comandante, la querida señorita comandante! — ¡Un minuto! ¿Annie? ¿Cómo demonios llegaste aquí? ¡Esto es cosa de Janice! O de esa maldita de Gaia ¡Despierta Annie con un demonio, abre los ojos!
—Bea, no la sacudas tú misma tardaste en despertar. No la fuerces…
Al igual que su comandante en su tiempo; Annie Lombard abrió los ojos despertada por las voces en su cabeza, y también ella se quedó flotando en una especie de espacio infinito en donde miraba a todas partes intentando que algo tomara sentido pero no encontró absolutamente nada. Quiso prepararse y disparar pero nada, estaba sola y… ¿desnuda? ¿En serio qué diablos?
—No me digan que ese aparato me mató, y eso que la tecnología de Janice no tiene rival…
—Sí, tristemente el cerebro de Janice Engar es mucho más peligroso de lo que imaginamos en un principio — dijo una voz, no en su cabeza sino alguien frente a ella que se manifestó como una torre de luz. — Su incapacidad de comprender del todo las emociones limpia su mente de las diversas distracciones que éstas producen haciéndola una inventora más eficiente de lo que conviene.
Annie tuvo que prepararse, estaba rodeada de torres de luz.
—¿Y ustedes quiénes son? — Preguntó a la defensiva.
—Muchos nombres nos han dado a través de los siglos, pero tu gente nos llama Espíritus del Cielo — dijo una de las torres de luz. — Y una vez más observamos impotentes cómo la tecnología creada por ustedes supera a la magia. Por suerte esta vez no es en plan bélico como en las últimas décadas.
Annie no podía creerlo, ella misma era atea y no creía en estos Seres. ¿Acaso era una broma? Bueno, no estaba de humor para quedarse a averiguarlo.
—¡Miren, su cuerpo está cambiando como lo hizo el de Bea! — Volvió a escuchar que decían en su cabeza.
Annie miró a las torres.
—Ustedes fueron los que apartaron a la comandante de nosotros, no Gaia.
—Sí, en efecto. Pero ella fue nuestra intermediaria, con ese artefacto mágico tan poderoso… el que me sigo sorprendiendo ustedes fueron capaces de replicar y superar.
—¿Qué pasó con ella? ¡Respóndanme!
—¿Esa es la forma de dirigirte a tus dioses? — Preguntó severamente una de las torres de luz.
—Yo soy atea, me da igual — dijo Annie.
Para su sorpresa las torres comenzaron a, ¿reírse?
—¿Les parece divertido? — Preguntó Annie.
—Tu actitud desafiante se parece mucho a la de Beatrix Peace jovencita, eso te lo reconocemos — dijo la torre. — Pero vayamos al punto: tú deseas ir a donde está Beatrix Peace y nosotros somos los que decidimos si puedes hacerlo o no, tal vez Janice Peace pudo replicar nuestros aparatos mágicos mortales; pero en este plano ni toda la inteligencia de esa muchacha puede salvarte de nosotros.
—Morirás, si decidimos que no vale la pena que te reencuentres con tu comandante — dijo la torre de luz. — Así que, presenta tu caso. ¿Qué te mueve a hacer esto?
Annie no necesitó pensarlo dos veces.
—¿Qué me mueve? Siempre fui una idiota que se metía en peleas porque sí, una chica pobre que se hizo soldado sólo porque la arrestaron y le dieron la opción de la cárcel o el ejército. ¿Saben qué es odioso? Que pidas una cosa y te den la otra.
—¿Y luego qué pasó? — Preguntó la torre de luz.
—Me enteré que se me obligó a tomar el puesto de soldado porque una joven teniente intercedió por mí, según ella yo tenía toda la vida por delante y no podía mancharla así como así. Ella me dio un nuevo camino, y siguió cuidándome hasta el fin aunque no lo notara.
—Hablas de Beatrix Peace — dijo la torre de luz.
—¿Quién más? Y por si fuera poco en una batalla me empuja lejos del alcance de una espada que pudo cortar mi cabeza… una maniobra que resultó en que ella perdiera su brazo. Ella es más que una líder militar para mí, es mi amiga y mi modelo a seguir.
Las torres comenzaron a hablar entre ellas y finalmente volvieron a dirigirse a la joven.
—Hemos decidido que puedes pasar, Annie Lombard, no morirás; pero por ningún motivo dejaremos que cruces de vuelta, no por ti sino porque no nos arriesgaremos a que alguien como Delber Peace cruce nuestros dominios.
—De acuerdo, por lo menos estoy segura que estoy cerca de la comandante, las voces en mi cabeza así lo indican.
Entonces cerró los ojos en el plano astral… ¡para abrirlos en el mundo real!
Su primera reacción fue gritar, estaba en una cama en un sitio desconocido rodeada por equinos de colores. Miró a todas partes.
—¿Señorita comandante? ¿Señorita comandante? ¡Soy yo, su vieja amiga Annie! Su soldado más fiel, su…
—Annie, ¿quisieras calmarte? — Preguntó una de las equinas de colores. Color vino tinto con unas enormes gafas rojas. Annie creyó morir de la felicidad.
—¡Señorita comandante es usted! ¿Qué le pasó? Parece algo sacado de una alucinación de un drogadicto.
Como respuesta, Beatrix alargó uno de sus brazos mecánicos halando un espejo. Ante la atónita Annie, una unicornio beige con su crin y cola rubias le devolvió la mirada. Por lo visto alguien, su comandante, le había retirado el equipo militar menos el sistema de soporte vital y sus escudos.
—Wow, eso fue inesperado — dijo ella. — ¿Cómo es posible?
—Estamos en Equestria, hay demasiada magia en el aire y ese es el resultado — dijo entonces Twilight Sparkle avanzando hacia ella. — Así que te llamas Annie Lombard, es un gusto. Bea me ha hablado mucho sobre ti.
—¿Bea? — Se rio Annie. — A ella le gusta que la llamen Trixie, ¿verdad señorita comandante?
—Sí, y ya que estamos en esas deberías probar llamarme así tú también — dijo Bea sonriendo. — Annie, aquí no hay rangos, no somos militares sino viejas amigas que se reencuentran.
—Es verdad, y parece que no hay vuelta atrás — dijo Annie mirando hacia atrás con nostalgia. — Los espíritus del cielo fueron muy claros en ese punto.
—Aparentemente — dijo Bea. — Y aunque pudiéramos volver sería mala idea… ¿ves tu cuerno?
Annie asintió.
—Estamos infectadas, la magia es ahora parte de nosotras.
Twilight pareció ofenderse grandemente ante el comentario de Beatrix pero se obligó a controlarse, primero que nada esa era una vieja compañera de Bea y comprendía que compartiera su opinión; segundo era la casa de Bea, la propia Bea sugirió que la llevaran allá para que le fuera más fácil adaptarse.
Por su parte Annie rio pensando que era una broma, pero entonces chispas salieron de su cuenrno. Gritó y retrocedió, había combatido lo suficiente como para reconocer magia cuando la veía.
—¡NO! — Gritó. — ¡ESTOY SUCIA! ¡SOY UNA ASQUEROSA MAGA!
Twilight tuvo suficiente, pero por suerte los escudos de Bea seguían a toda potencia en su hogar. Tras dejarla gritar lo que necesitaba, Bea encendió un cigarro y se sentó.
—Tranquila, no tienes que aprender nada si no quieres como es mi caso. Y ya que estás aquí tal vez me pongas al tanto de lo que ocurre en la Reservación; pero antes…
La abrazó afectuosamente.
—¡Es tan bueno verte Annie! Si había alguien a quien extrañar esa eras tú.
La chica sonrió ante el gesto, por lo menos la hizo sentirse mejor y pronto se vio devolviendo el abrazo con entusiasmo.
—Es un placer volver a verla, señorita coma… es genial verte de nuevo, Trixie.
…
—Madre, madre, los tenemos — anunció un changelling a Chrysalis, que estaba sentada tranquilamente en su trono. — Vinieron voluntariamente, tal como predijiste.
Chrysalis asintió y le hizo una señal a su hijo para que dejara pasar a los invitados: obviamente los señores Electricity.
—¿Y bien? — Preguntó el señor Electricity con un dejo de rencor en su voz.
Vayamos al grano — dijo Chrysalis. — Ambos lados no nos relacionaríamos a menos que hubiera algo realmente importante entre cascos. Nuestro dolor tiene nombre y es…
—Beatrix Peace — dijo cortante la señora Electricity. — La maldita no ha dejado de fastidiar desde que apareció.
—Precisamente — dijo Chrysalis. — Y como sabrán, debido a ciertos incidentes desagradables con la Guardia y las estúpidas gafas de la loca no me he podido infiltrar entre los ponis como se debe. Pero si lo hago a través de sus industrias, tal vez tenga suerte. Mi único objetivo es ponerle los cascos encima a Beatrix Peace, ¿están de acuerdo?
—Señorita, usted tiene un trato — dijo el señor Electricity. — Nadie se mete con mis ingresos y se sale con la suya.
Otro cap en donde incluí la ayuda de Annie Lombard pero porque necesitaba un suceso para mover la trama y equiparar las cosas al momento de luchar contra Chrysalis, recuerden que ella es muy poderosa y destrozó las armas de Bea. Espero les haya gustado, perdón el retraso y como siempre:
Chao; nos leemos!
