Hola, personitas. Espero que hayan estado muy bien porque no las he visto en tanto tiempo. Y si tienen un mal día, espero que se alegren leyendo por fin el penúltimo capítulo, probablemente el ante-penúltimo. También espero que disfruten el capítulo. :-)

P.D: Este capítulo lo publiqué hace unos días y tuve que cambiarlo. Solo son pequeños detalles, pero es importante para entender lo que pasó y lo que sigue de este fanfic… Esto pasa cuando no se revisan los errores, jeje.


Capítulo #12: Perdón

Había pasado un día desde que Kushina se le declaró a Hayato. Mebuki estaba enojada y era inútil que la hicieran entrar en razón. Ella era la persona menos indicada para un cambio de opinión. Las pruebas podrían decir lo contrario, pero ella iba a resistir como la chica necia que era... Aunque había una pequeña probabilidad de que sí lo hiciera...

Se encontraba cara a cara con sus tres amigos y Kuro en algún lugar del Bosque de Konoha, mientras que a su lado estaba Kizashi. Fue obligado por Mebuki a que estuviera presente en su asunto. Él detestaba que lo metieran a discusiones, pero estaba dispuesto a ayudarla, de lo contrario habría consecuencias.

—Mebuki, deberías calmarte un poco —dijo Mikoto casi para sí misma—. ¿Por qué estamos todos presentes? ¿No debería ser un asunto tuyo y de Kushina?

Se ofendió y enojada le respondió: —Solo traje a Kizashi conmigo. No sé qué hacen ustedes aquí.

Más que estar enojados por su mala contestación, Hayato y Mikoto miraron a la Jinchūriki desesperados. Podían evitar este asunto, ahora tenían que esforzarse por no irse corriendo porque sería mala educación irse como si no pasara nada.

Kushina sonrió apenada y se encogió de hombros ante las miradas de sus amigos. Ella tampoco quería enfrentar el asunto por sí misma.

El perro, ya que lo veía bien Mebuki, era enorme y con más pelaje que hace dos años. Babeó la palma de su dueño e hizo un ruido que parecía una queja.

—¿Y ahora? —Hayato le susurró a Kushina.

—Escucha, Mebuki, no sé por qué estás...

—¡Quise que estuvieras aquí para decirte que eres una mala amiga!

Mebuki deseó que ninguna de las dos hubiera decidido traer a alguien, sentiría más libertad de decirle de qué estaba acusando si fueran solo ellas. ¡Era difícil cuando la persona por la que peleaba estaba frente a ella! ¿Cómo podía ignorarlo? Le hubiera exigido a su amiga que no trajera a nadie cuando le avisó en la mañana de estar en las afueras de Konoha, y así Mebuki tampoco lo hubiera hecho.

—¿De qué estás hablando? —dijo Kushina enojada—. ¿Cómo puedes creer eso de mí, 'ttebane?

Mikoto comenzó a alterarse y no pasó desapercibido por nadie.

La chica Kimura quería negarlo, sin embargo, le preocupaba su amiga por las respiraciones exageradas que daba.

—¿Qué pasa? —dijo Mebuki alterada tratando de fingir desesperación.

—Es cuando la vimos correr.

Los tres chicos abrieron más sus ojos. Hayato no sabía a qué se referían. Mebuki quería hablar cuando Kushina se le declaró a la persona que quería en secreto. Mientras que Inner Mebuki sabía de lo que hablaban.

El otro lado de Mebuki estaba desesperada. La mayoría de las veces deseaba que fuera una persona como los demás y darle consejos no solo a Mebuki, sino a la aldea entera. Sería un mejor mundo ninja, donde se aprenderían a ver los errores y aceptarlos, sin pelear por el hecho de ser ninjas. ¡Sí! Una buena influencia en este mundo que no razona. Mebuki e Inner podían ser quienes quisieran y lo lograrían juntas.

—¡Habla de cuando los espiamos en la Academia! —Inner dijo alterada, regresando a su realidad en la mente de Inner—. ¡Te descubrieron!

—¿Nos espiaste? —Kushina preguntó nerviosa, pero tomó compostura y transmitió enojo—. ¡Y me dices "mala amiga", 'ttebane!

—¡Ustedes hablaban de algo y dijeron mi nombre! —dijo enfadada.

Sus amigos hablaban a su espalda y su mejor amiga se acercó a la persona que más quiere cuando ella lo sabía. ¿Qué más seguía? ¿Kizashi enamorándose de Hayato? Si aquello pasaba, lo más seguro es que golpearía a Kizashi tan fuerte que estaría hospitalizado durante un mes. No estaba en contra de las parejas del mismo sexo, simplemente nadie debía entrometerse entre ella y él hasta que tuviera una respuesta. ¡Un "sí" o un "no"! ¡¿Era mucho pedir?!

Kizashi notó cómo ella irradiaba una energía negativa, era parecida a la energía que irradiaba la Habanero Sangriento cuando se iba a enfrentar a un cualquier persona maldita que le faltara el respeto, pero Mebuki solo observaba fijamente a su opositor sin hacer tanto escándalo. Era cuando ella trataba de resistir gritarle hasta a los árboles sobre su disgusto.

—Mebuki-chan —colocó una mano en el hombro de la chica.

Mebuki dirigió su mirada hacia él lentamente. Se quedaron callados y preocupados por el acto de Kizashi. Demostró tanta confianza en estar salvado que sus amigos le rezaron a Kami-sama para que sus futuros golpes sanaran rápido. Nadie rezaba para que no le fueran a golpear; era una ley universal para Kizashi el salir lastimado por Mebuki.

—Tranquila —sonrió.

El aura de la niña rubia desapareció, se había sonrojado. Sentía una gran necesidad de recuperar su dignidad. Según ella se había rebajado a una chica débil y sin carácter, hasta que le dio un golpe en la mejilla. La acción produjo un ruido tan leve que parecía una cachetada en broma.

¡Mátame, Inner! ¡Mátame!

—Pero si yo soy tú —respondió ella entre risas.

¡No importa!

—Bueno —Kimura aclaró su garganta—, hay que…

Kushina comenzó a reír nerviosa y fue algo que debió haber pensado antes de hacerlo. Estaba segura que su amiga iba a reaccionar de forma agresiva, pero quería que se desviara el tema a Kizashi y no al hecho de que hablaron de ella en secreto.

—¡De qué te ríes! —Mebuki amenazó a Kushina con el puño—. Concéntrate en el hecho de que ustedes son unos traidores.

Mebuki no cambiaría de tema hasta saber la verdad, mejor dicho, hasta que le dijeran que tenía toda la razón del mundo y que nunca estaba mal en sus interpretaciones. Al menos que le dieran una buena razón... No, era imposible. Hay que evitar hacerse ilusiones.

Hayato comenzó a sudar y parecía estar temblando de los nervios. Había dos razones para su reacción. La primera. Él nunca había presenciado tan de cerca el enojo de la chica y aunque no se comparaba con la de la Habanero Sangriento, se debía tener cuidado. Y la segunda. Tal vez se sentía acorralado porque fue descubierto; ¿o eran ambas opciones?

—Es porque quise decirte que no —dijo Hayato rápidamente.

Ellas lo miraron asustadas. Los tres tenían su cuerpo rígido. Y a "los tres" son a quienes acusó Mebuki. Kizashi por su lado tenía una mala combinación de sentimientos. Estaba emocionado y su esperanza volvió a surgir; ¡había una oportunidad de salir con Mebuki! Pero el semblante de la chica le hizo sentirse mal. Sabía lo que era estar en su lugar. Ella no le correspondió a Kizashi. Nunca tuvo que preguntarle para averiguarlo, Kimura tuvo la suficiente confianza para pedirle un consejo sobre una declaración de amor. Claramente indicaba un rechazo a una futura declaración de Kizashi.

Algunos estarían felices porque la persona que los rechazó sufrió lo mismo, esto no era lo que Kizashi Haruno sentía. Quería lo mejor para ella, por eso le aconsejó que se lo dijera a Hayato. Aunque fuera una mala decisión dejarla ir, ¿quién no querría declarársele a quien quisiera? ¿Por qué manipular a la persona que se quiere para evitar que esté con esa persona que quiere? En palabras más sencillas: Si Hayato quiere a Mebuki, ¿por qué no dejaría que ella esté con Hayato?

Ninguno tenía a sus enamorados. Una situación que tenían en común. Pero eso no significaba que estarían juntos por esa misma desgracia. Se entendían.

—Fue idea mía. No culpes a tus amigas —dijo Hayato preocupado—. Tuve pena de decírtelo.

Mebuki agachó la cabeza, conteniendo sus lágrimas. Incluso la persona con apariencia cruel es sensible, para uno de los sentimientos más complejo de entender. Detestaba llorar. Era una chica fuerte, ¿no es así?

—Nosotras aconsejamos a Hayato de decirte que no quería —dijo Mikoto con cuidado—, de una manera que no te lastimara.

La chica Kimura respiró hondo y volteó arriba. Mantuvo su vista por unos segundos para que las lágrimas se quedaran.

—Lo siento —dijo Kushina.

—¡No quiero volver a hablarles! —dijo Inner con un tono que asimilaba a un llanto.

—No quiero... volver a hablarles —dijo Mebuki, fue casi un susurro.

—Mebuki —Kizashi colocó su mano en el hombro de su amiga, pero ella la retiró siendo brusca.

—¿Cómo pueden ser tan crueles? —dijo con voz rota. Su mirada seguía dirigida al suelo. Las lágrimas ya estaban presentes y comenzó a alterarse. Se sentía desprotegida porque podían ver quién era en verdad. Ya no había una "Mebuki", sino su interior.

—Perdón —Hayato dijo alterándose—. No era mi intensión, eres una de las mejores amigas que he tenido y quiero que sigamos así.

La mascota de Hayato babeó la mano del chico e hizo un leve quejido. Jaló su pantalón.

—Kuro —dijo desesperado, como si entendiera al perro—. Es difícil.

—Lo entiendo— habló en voz baja. Parecía el peor día de su vida—. Pero lo que más me importa es otra cosa.

Ella dio media vuelta y se fue corriendo para que nadie la detuviera. Quería estar sola y trataría de calmarse.


Mebuki se encontraba en las afueras de Konoha, sentada en una gran roca frente a un lago. Miraba su reflejo con detenimiento. Sus ojos estaban hinchados y rojos, y tenía un dolor de cabeza debido al llanto. Estaba cansada. Pensaba que debió irse a su casa y recostarse en la cama, pero sus padres preguntarían que le pasaba y no quería que eso pasara.

Podía identificar mejor sus errores ya que estaba calmada. Seguía mal por lo que fuese que estuvieran diciendo sobre ella. Y no sabía cómo sentirse ante el hecho de que la rechazaron. ¿Qué haría? Todo cambió.

—No tuvo el tacto —mencionó Inner.

Pero lo entiendo. Tampoco tuve el tacto de decirte a Kizashi que no lo quería. Siempre se lo decía, de mala forma. Supongo que me lo merezco.

—Nunca estuve en contra de Kizashi —dijo Inner Mebuki—. Si lo hubiera estado, sentiría lo mismo que tú.

Gracias, restriégame que tú estás enojada por como me trataron, mientras que yo estoy triste por como trate a Kizashi.

—Sabes que tuve la razón. Lo tratas mal —continuó Inner—. Y es "nos trataron", no solo eres tú.

Pensaba que nosotras éramos una. Si digo "nos", "tu" o "yo", es la misma.

—Como sea, ya no importa… —dijo Inner y suspiró, o eso parecía.

Ahora me importa más su amistad.

La niña tomó una roca del suelo y lo lanzó contra el agua. Quería que ésta rebotara y se fuera varios metros lejos; no salió como ella esperaba. La piedra terminó hundiéndose.

Cuando el agua se estaba calmando después de haber lanzado la roca, vio a alguien en el reflejo. Brincó del susto y le dio una fuerte cachetada. Supo que era Kizashi.

—¿Cuántas veces vas a seguir golpeándome el día de hoy? —se frotó en el área lastimada.

—Pensé que eras un desconocido —dijo enfadada—. ¡No me asustes!

Kizashi sonrió un poco al notar que ella se recuperaba y estaba calmada. Esto en el sentido de tener una buena conversación, a comparación de una Mebuki triste que podía exagerar en todos los aspectos.

—Estuvimos buscándote.

Ella se cruzó de brazos a la defensiva.

—Quieren disculparse contigo.

—Ya les dije que no son mis amigos —dijo alzando la voz.

—Tienes que tranquilizarte.

—¿Cómo me voy a calmar cuando ellos no tuvieron el tacto de decírmelo de frente? ¡Me importaba que me dijera una respuesta y no me lo dijeron bien!

—Pero si ellos lo tuvieron —Kizashi dijo desesperado—. Planearon como decírtelo por si lo tomabas a mal—. ¿Cuál es tu problema?

Fue la primera vez que Kizashi Haruno tomaba en serio los enojos de la chica y esto cambio su relación con Mebuki.

—¡Mi problema es que hablaron a mis espaldas! ¡Pudieron decírmelo directamente!

—Pero...

—¡Siento que ellos...!

—¡Mebuki! —ya tuvo suficiente. Le gritó enojado—. ¡Escucha a los demás! ¡No seas de mente cerrada! ¡No siempre tienes la razón!

—¡Siento que se van a deshacer de mí! ¡Que ya no seré su amiga! ¡Que hablaran mal a mis espaldas! ¡Que le dirán que Mebuki Kimura es una tonta e inútil!

Estaba llorando. Se rindió y dejó que sus sentimientos salieran. Daba igual si se daba cuenta y lo que dijera. Nada podría cambiar la nueva impresión sobre ella.

Ya no había palabras. Jamás creyó que tuviera un pensamiento de esa clase. Ocultaba bastante su forma de ser, incluso de él. Creía que se expresaba mejor a su lado, porque descargaba su furia sin tener que preocuparse de algo. Con sus amigas también decía lo que quería, pero el trato era distinto; y junto a Hayato evitaba más hablar lo que podía arruinar las buenas impresiones de ella hacia su amado. Cada persona tiene un lado oculto, de eso no hay que dudar e ignorar.

—No me entiendes.

Kizashi la abrazó. Tal vez no comprendía su situación, sin embargo, sabía que sufría y todos han sufrido.

Ella lloró un poco más entre sus brazos. Ignoraba el tiempo, el lugar y lo que tenía que hacer. Era relevante el presente y quien estaba con ella. También la visión que tenía de Kizashi cambió un poco. Pasó de ver a Kizashi como un chico molesto a uno sensible, y finalmente...

—¿Sabes por qué dejé de lanzarte piropos? —dijo Kizashi. Se encontraba bajo un árbol sentado al lado de la chica.

Lo miró confundida, seguía con sus ojos rojos.

—Creí que comenzabas a... —tenía miedo de comenzar a tartamudear— enamorarte de mí.

Mebuki se sorprendió y tenía sus mejillas rojas. Estaba a punto de responderle para que se disimulara su pena, pero la interrumpió de inmediato. Él comenzó a tomar un color rojo en sus mejillas.

—No digas nada, sé que no me quieres de esa forma —rió nervioso y se rascó la nuca—. Al menos no como lo hago yo.

Ahora todo tiene sentido.

—No te preocupes, estamos en la misma situación.

Kizashi y Mebuki siendo rechazados respectivamente por las personas de sus sueños. Kizashi por Mebuki, y Mebuki por Hayato. Fue un maldito triángulo amoroso.

—Me pregunto si lo que dices es bueno o malo —dijo con una sonrisa triste.

—Lo siento —dijo de inmediato—. No quería decir que...

—No importa —dijo desanimado.

Se sintió mal por su reacción y provocó que la niña recordara las veces donde su acompañante era tratado mal o incluso humillado por ella. Comenzaba a detestar que él siempre se sentía mal junto a ella. Antes no le interesaba más que a Inner Mebuki, pero si ambas eran una sola, ¿siempre le interesó?... Lo que importaba era el presente y mejoraría su forma de ser. Nunca era tarde para cambiar.

—Perdón —dijo ella nerviosa—. Por todo lo que te he causado. De verdad siento que te he lastimado desde que te conocí.

—Mebuki-chan, has cambiado o eso parece, porque ocultas mucho tus sentimientos —dijo él.

Miró al suelo pensando en qué hacer y qué era lo correcto.

—¡Hazlo! —gritó Inner.

—¿Qué tal si volvemos a empezar? —dijo con un ánimo que llegó casi sin razón.

Kizashi sonrió y dijo: —Por supuesto —.

—Me llamo Mebuki Kimura —sonrió.

—Me llamo Kizashi Haruno —rió en voz baja.


Bueno, con esto concluyo. Nos vemos cuando sean vacaciones *llorando*.

¡Que tengan un lindo día, tarde, noche o como sea!