Hola! Lo primero agradecer a todos el apoyo, los últimos comentarios me han subido el ánimo y me han dado fuerzas para sacar tiempo de debajo de las piedras y subir este capítulo. También quiero dejar claro que no quiero abandonar la historia y que prometo que tendrá un final, me encanta leer, es una de mis mayores aficiones y nunca me gusta la sensación de terminar de leer una historia que no tiene final por eso prometo que no pasará con mi historia.
Espero que os siga gustando y espero vuestros comentarios.
Los personajes no me pertenecen...
Capítulo 11: Entre la confusión siempre tú.
Justo en ese momento un móvil comenzó a resonar en la habitación. Tres pares de ojos se miraron sorprendidos y dos de ellos algo exasperados por la interrupción. El detective sacó su móvil del bolsillo y se levantó contestando rápidamente.
- Castle.- dijo solamente y en tono de voz neutral, profesional.
- Castle, soy Ryan. Hemos encontrado algo y...tío creo que debo pedirte disculpas.- Castle se asustó, su amigo Kevin nunca le había hablado con aquel tono de voz, no desde que ya no trabajaban juntos y no vivían situaciones límite.
- Ryan, ¿qué pasa?.- preguntó sin que su tono de voz evidenciara que era lo que le pasaba por dentro.
- Hemos...- carraspeó tratando de que su voz sonara firme y que no se le quedara nada en el tintero.- Hemos encontrado la señal a la que se llamó desde la cabina telefónica del Hotel Four Seasons. La señal es de Nueva York y...es, bueno Castle...la señal proviene de la casa de tus padres.- dijo finalmente y Castle se desplomó de nuevo en el sofá. Definitivamente esto no iba sólo de Kate, también iba sobre él. Justo cuando había tomado la determinación de olvidarse de todo aquello y comenzar a vivir, justo cuando había decidido luchar por su hermana. Suspiró y se despidió de Ryan dándole las gracias. No se veía con fuerzas de iniciar una conversación con su amigo basada en sus sentimientos.
Castle volvió a suspirar mientras su mirada seguía perdida en la pantalla en negro de su móvil y sentía dos miradas posadas en él a modo insistente. Dos miradas que esperaban una explicación. Una explicación que quizá hiciera que la actriz lo echara de su vida para siempre y tenía dos motivos poderosos sobre aquello. Uno era que se desconocía preparado para que aquello sucediera y no verla más pues una cosa era negar sus sentimientos y no dejar que pasase nada y otra, muy distinta, era no volver a verla más, no volver a perderse en sus ojos tratando de descubrir su color -verde esmeralda cuando estaba tranquila, alegre o de buen humor; marrón oscuro cuando estaba enfadada o color ámbar cuando sus sentimientos estaban a flor de piel-, no volver a perderse en el olor a cerezas que ella desprendía y que se acrecentaba si entraba en el baño justo cuando ella acababa de ducharse, no volver a buscarse entre los pliegues de su sonrisa y encontrar el mejor sitio al que en su vida había viajado.
Otro motivo que le aterraba de igual forma era que no podía permitir que ella le echase fuera de su vida y dejarla a merced de la gente que iba tras ellos, porque ahora comprendía que él también estaba en peligro, incluso temía por la vida de su hermana quien a kilómetros de allí vivía alejada de toda protección que él pudiera brindarle. Sin embargo, también sabía que no podría mentir a Kate, desde que la conoció había sido incapaz de ocultarle nada y ahora lo era más aún.
- Rick...- un susurro de su boca fue suficiente para que el detective levantara su mirada ni siquiera se había dado cuenta que Martha hacía rato que había abandonado el salón siendo plenamente consciente de que aquello era un tema delicado y que ella tal vez sobraba.
- Kate- dijo solamente, llenando su boca al decir su nombre sintiendo que solamente con pronunciarlo sería capaz de vivir.
- ¿Qué pasa, Rick?.- volvió a susurrar sin querer romper el ambiente quedo creado tras todas las horas inquietas que habían pasado.
- No estoy seguro de que quieras saberlo o de que yo quiera que lo sepas.- dijo el escritor.
- ¿Tan mal lo hago?.- preguntó la actriz que pese a que estaba a su lado y él pudiera rozarla sentía que estaba lejos. No entendía la pregunta y el escritor decidió que era mejor no contestar pues bien parecía una interrogación retórica. - Sí, debo hacerlo pésimo, debo expresar lo que me pasa terriblemente mal para que...- Kate se detuvo sólo para buscar de nuevo la mirada del detective no queriendo decir aquello sin perderse en su iris azulado.- Para que no te hayas dado cuenta de que yo quiero saber todo de ti, al igual que deseo que tú lo quieras saber de mí.
Castle se quedó en silencio, tratando de no hiperventilar y de que su corazón se tranquilizara lo suficiente para no temer por un infarto o porque ella fuera capaz de verlo saltar de su pecho y dirigirse a sus manos porque ahora entendía que era lo que realmente sucedía. Ella le tenía en sus manos, ella le había arrancado el corazón, se lo había robado y todo aquello que pasaba le hacía temer que se lo rompiera mientras le gritaba que no quería verlo nunca más.
- Kate.- dijo y pronunciar su nombre nuevamente le hizo llenarse de la esencia que ella le entregaba cada vez que estaba cerca, que le hacía creer que todo lo imposible en verdad era posible y en aquel momento le entregó esperanzas en que quizá ella entendiera que él no sabía nada y que tampoco entendía nada.- no lo haces mal, he sido yo quien ha hecho todo mal.- suspiró cogiendo fuerzas.- Y, sobre todo, soy yo el que te pide perdón. Por todo.
- Rick ¿te estás intentando disculpar de no sentir lo mismo o simplemente te estás despidiendo de mí?.- preguntó con temor la actriz quien había entendido todo del revés y el escritor era incapaz de culparla pues él era bueno escribiendo palabras pero definitivamente no lo era expresándolas en voz alta.
- Ninguna de las dos. La primera porque no podría aunque lo he intentado y la segunda porque seguramente seas tú quien termine echándome de aquí en cuanto te diga todo lo que acabo de comprender. - volvió a suspirar y decidió que lo mejor era soltar todo y acabar con una agonía que ya no sólo le consumía a él si no que veía en los ojos de ella.- Jack Rodgers es mi padre.- dijo soltando la mitad de la carga que llevaba a su espalda después de la conversación con Martha.
- ¿Qué? .- la pregunta de la actriz apenas resonó en la habitación, fue muriendo desde que comenzó la tonalidad de la interrogación.
- Jack Rodgers era mi padre. Yo soy de Nueva York, nací allí, fui a la Universidad de Columbia y tengo una hermana pequeña a la que hace mucho que no veo porque me robaron la posibilidad. Mis padres murieron asesinados, Kate.- el sollozo que se le escapó al escritor hizo que la mirada de la actriz hasta entonces perdida se enfocara en él, sólo en él, sintiendo su dolor como propio y quizá lo era. Quizá ellos estaban tan conectados desde siempre que su dolor era el mismo, sus vidas habían sido paralelas y sus padres eran su punto de unión o podían ser su punto de separación.
- Rick...- dijo dándose cuenta en aquel instante que ella también lloraba que lo hacía con él, junto a él. Ambos mirándose y llorando como los niños que habían sido cuando les arrebataron aquello que nadie debe quitar a un niño, su inocencia, el amor, la posibilidad de elegir cómo vivir su vida buscando libremente la felicidad.
- Kate, yo...yo no lo sabía, te lo juro.- dijo el escritor entre lágrimas sintiendo que por una vez en su vida no necesitaba esconderse para llorar, sintiendo que con aquella mujer era capaz de hacer cosas que con nadie había podido hacer antes. Sintiendo que debía ganarse un perdón del que él no era responsable pues era tan simple como que no quería perderla.
- Rick, lo sé. Lo sé.- dijo Kate quien comenzaba a darse cuenta de la magnitud de lo que ambos sentían en aquel momento.
Todo se juntaba el amor, el dolor, la decepción, la impotencia y sobre todo su amor pues ahora estaba segura que el escritor también la quería, sus aguados ojos azules no le podrían mentir en aquel momento y ellos le decían tan alto como podían que la querían. Kate suspiró y siguiendo un impulso se abrazó a él escondiéndose en su cuello, inspirando su olor y cerrando los ojos soñando con el hogar encontrado en la curva de su clavícula y en el roce de sus mejillas.
Al escritor le costó aún unos segundos darse cuenta de qué era lo que estaba sucediendo pero en cuanto lo hizo se aferró a su espalda sintiendo que no quería soltar su agarre nunca más. Perdido en su aroma, perdido en su cabello no podía evitar pensar que aquel era su sitio y que mataría con sus propias manos a quien tuviera intenciones de separarle de ella, de hacer daño a la que ya no podía negar como la mujer de su vida. Aspiró en su pelo y trató de evitar divagar en su imaginación de escritor aún no perdida, para no perderse los sentimientos a flor de piel, para no ser alguien que vive lo mejor de su vida desde fuera, mientras que su yo interno trata en vano de desgranar las emociones.
Pasaron minutos eternos en los que ninguno dejaba de llorar y en los que ambos no podían evitar sentirse embriagados en olores y sabores; en la increíble sensación de sentirse piel con piel y en el pensamiento de cómo sería pasarse el resto de su vida en aquella posición pues ambos estaban seguros de no querer necesitar nada más que aquello que les pasaba. Sin embargo, la actriz perdida aún en todos sus sentimientos, pensando en cómo había sido tan tonta de perder tantísimo el tiempo con el hombre de su vida fue sacudida por la horrible divagación de que él aún podía sentir que ella no lo quería allí en aquel momento. Asustada porque no tuviera en claro que ella no le culpaba de absolutamente nada se separó sin ser consciente en los primeros segundos del vacío que sintió cada poro de su piel erizada ante el frío que la embargó con la separación de un cuerpo cálido donde poder vivir.
- No es tu culpa. No te culpo, Rick. No podría hacerlo porque culparte sería sinónimo de perderte y no puedo permitirme eso.-dijo la actriz mirando los ojos asustados de Castle quien ante la brusquedad de la separación se esperaba lo peor.
- Kate yo no quiero que nada te haga daño y sé que meternos en todo esto te lo hará.- dijo quedamente.
- A ti también te lo hará, nos lo está haciendo a los dos.- replicó la actriz.- Pero siento que puedo con todo siempre que estés aquí.- terminó afirmando Kate limpiándose los rastros que habían dejado las lágrimas en sus mejillas queriendo dejar de llorar para empezar a mostrar su firmeza y determinación con terminar todo aquello que se había forjado en torno a ellos sin que ninguno lo hubiese llegado a imaginar.
- Yo también siento que puedo con todo si tú estás a mi lado pero...- comenzó a dudar el escritor.- quizá es mejor que no estemos juntos que te proteja alguien alejado de todo esto porque Kate ahora mismo estamos en peligro y tal vez yo te esté poniendo aún más en el punto de mira.
- No, prefiero estar en peligro estando contigo a no estar sin ti creía que eso había quedado claro.- admitió la actriz tratando que Castle por fin comprendiese que no había lugar más seguro para ella que sus brazos, su mirada y su protección. - Te quiero, Rick. - dijo finalmente como una plegaria para que él entendiese por fin qué era lo que ella sentía.
- Kate, de verdad que no quiero ser un inconveniente. Tengo que ir a Nueva York, debo seguir investigando y, ante todo, tengo que buscar a mi hermana y de una vez por todas hacerme cargo de ella le pese a quien le pese y yo entiendo que tú no quieras volver a un sitio que te supuso tanto sufrimiento.- el escritor parecía tan absorto que Kate entendió que no la había escuchado. Y siguió hablando.- Me ha llamado Ryan, han descubierto que la llamada a la cabina telefónica próxima al Four Seasons fue realizada desde mi antigua casa y eso es algo que debo desentrañar y sé que estando conmigo estarás en peligro.
- Vale.- alzó la voz Kate, lanzando su mano suavemente pero con firmeza a la boca del escritor para que parara por fin de hablar.- ¿Me has escuchado? Te quiero, Rick. Te quiero. Te quiero tanto que no puedo estar sin ti, ¿no te has dado cuenta aún? Me da igual que me pongas en peligro, porque ya lo estoy; me da igual ir a Nueva York, Madrid, Lyon o a la Cochinchina, con tal de que te tenga a mi lado soy capaz de ir donde sea, ¿te ha quedado claro?.- dijo en tono algo enfadado ya que nunca le había gustado sentirse ignorada y fuera de la toma de decisiones que afectaban directamente su vida y aquello le afectaba como nunca nada lo había hecho. El escritor asintió aún sin posibilidad para expresarse pero con una nueva cualidad que le sobrevino, comenzó a besar suavemente la palma de la mano de Kate haciendo que ésta inmediatamente se sonrojara quitando su mano de allí.
- Transparente. - sonrío el escritor perdido totalmente en el rubor de su piel y en la emoción de su mirada. Kate alzó su vista y pronto comenzó a sentir cómo sus nervios la atenazaban, se levantó separándose del detective.
- Voy a...- tragó saliva y se puso de espaldas a él mientras intentaba que las órdenes dictadas por su cerebro a sus piernas para huir de allí fueran acatadas.- Voy a mi habitación a hacer la maleta y a comenzar a ordenar todo para pasar tiempo fuera de aquí
- Kate.- intentó pararla el escritor pero fue inútil.
- Supongo que la productora no pondrá objeciones y Lanie tampoco y...
- Kate, yo también te quiero.- dijo el escritor mientras se levantaba y se acercaba a su espalda.
- Tengo que hablar con el conserje porque deberá hacerse cargo de todo mi correo y...
- Te quiero.- dijo el escritor cogiéndola de la cintura desde atrás y susurrándolo en su oído totalmente entregado a esa mujer.
- ¿Qué? .- Kate había dejado de respirar sin saber qué era lo que estaba pasando.
- Te quiero, Kate.- volvió a afirmar el escritor abrazado a ella.- Quiero que te quede transparente también a ti.- le aseguró y Kate solo pudo sonreír como no la hacía desde hacía mucho tiempo.
