Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.

Capitulo 12: El costo de las cosas.

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— ¡Y tu que haces ahí mirando, vámonos ya!—grito el fénix a la joven que permanecía inmóvil observando la escena.

Ikki se sacudió el saco y tomó de la muñeca a Aitana, comenzando a caminar en la oscuridad de la noche mientras escuchaba a lo lejos los gritos de Jabu:

— ¡Hey idiota, regresa!

—Ikki, ¿a donde vamos?—pregunto confundida Aitana siguiendo el paso apresurado del santo en las calles vacías.

—Tan solo camina y ya, —comentó fastidiado el santo—quiero un café.

Y así lo hicieron, bastaron algunos pasos en la noche y envueltos en el silencio, para que ambos llegaran a la cafetería que permanecía cerrada, así que la barista sacó las llaves y abrió. Tras acomodarse en la barra vacía, Aitana puso a calentar un poco de agua para el café y observo al fénix tras la barra.

—Gracias, por lo de hace rato.

—Lo hice porque me compadecí de ti, —acertó molesto el moreno— ¿no te dije que tenias que ser mas exigente con tus gustos? , por eso te ven la cara.

—Oye...—agrego ella golpeando la barra— no era necesario que me ayudaras, yo pude habérmelo quitado de encima sola.

—Si como no—añadió sarcástico— mírate, como no llamarías la atención vestida así. Creí que no te gustaba arreglarte superficialmente y mírate, eres una mentirosa, seguro lo hiciste para impresionar a Shun.

— ¿Por qué siempre lo estas mencionando?—dijo irritada mientras buscaba una taza para servir el agua—pareces mas su mamá que su hermano.

—Ya cállate, dame mi café y me iré—espetó levantándose de la barra— fue por lo único que vine.

Aitana le miro una última vez molesta por aquel tono de voz y sirvió el café de mala gana, asestándolo en la barra—toma tu café y ya vete entonces.

Él devolvió su mirada ante el acto, retándole— ¿Eso quieres?

—Si Ikki eso quiero, que me dejes de fastidiar.

El santo bufó sonriente ante la respuesta y tomo la taza de la barra, para después dirigirse hacia la puerta y antes de partir, dirigirle unas últimas palabras:

—Pues no lo hare, no lo hare hasta que dejes de ver a Shun.

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Los segundos que la observó a los ojos para asimilar su respuesta, le hizo responder con una sonrisa:

—June...te entiendo, —sus manos se removieron lisas sobre su piel—no te preocupes, quizá fue muy precipitado, así que no te preocupes, aunque no me negaras la oportunidad de visitarte todos los días ¿de acuerdo?—aseguro Shun convincente, haciendo que ella sonriera confortable. Quizá en el fondo no estaba muy convencido de haber dicho lo que realmente sentía con esa decisión, pero por ahora lo único que le importaba era que estaba a su lado y para él, eso era perfecto.

—Ahora ya que estas aquí, ¿porque no bailamos un poco?—persuadió Shun guiándola de la mano hasta la pista mientras las luces se tornaban mas tenues, envolviéndolos en un ambiente cálido.

—Shun pero yo...no se hacerlo. —lo detuvo con nerviosismo. Y era cierto, ¿acaso una amazona tendría alguna vez que ser entrenada para saber bailar? —No del todo bien.

—Pues es buen momento para aprender, ven te enseñare.

June al principio se resistió, mas al ver de nueva cuenta la mirada típica de Shun, esa que ni el mismísimo Ikki era capaz de negar, accedió.—Esta bien.

Lentamente sujeto firme su cintura, haciendo que la respiración de la amazona se tornara mas pesada, mientras direccionaba una de sus manos enlazada con la suya, moviéndose lentamente de un lado a otro—Es un paso a la izquierda y otro ala derecha, moviéndote lentamente al ritmo del a música, solo siéntela.

— ¿Y quien te enseño?—pregunto June mientras reía nerviosa al pretender no pisar a Shun, aunque también la cercanía hacia el santo y la manera en que la manejaba entre sus brazos era un tanto enemiga para su coordinación.

—Saory, en el tiempo que estuve aquí. Ella menciono que si alguna vez quería llegar al corazón de una persona, el bailar es un comienzo, ¿tu que crees?

June sonrió apoyando su cabeza en el pecho del caballero. —Que tenía razón.

En medio de un sinfín de parejas, a plena noche santo y amazona se olvidaron de alrededor dedicándose a disfrutar aquel efímero momento en que no importaba lo demás, si sabían bailar o si existían algunos nombre demás, solo ellos.

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La noche tranquila había transcurrido y llevándose consigo las estrellas; trayendo el azulado color que acompaña el sol en Abril. Los primeros rayos de Sol se habían colado por la ventana y sin pretender alcanzar la piel del santo del dragón, al hacerlo lo despertaron tímidamente. Shiryu fue abriendo lentamente sus ojos, sintiendo como su mano envolvía un delicado cuerpo entre el suyo. Shunrei ya llevaba varios minutos despierta, así que suspiro fuerte cuando sus azulados ojos se enfrentaron a los de él.

—Buenos días bonita—ahogo un bostezo el santo, alcanzando con su mano libre los cabellos de la china. Tiernamente los acaricio y tras hacerlo, se levanto de la cama con todo afana de estirarse— voy a bañarme.

Shunrei se alzó de su cama, observando con esa mirada cabizbaja cada movimiento del santo al desplazarse por el cuarto en busca de su toalla y sandalias. Shiryu estaba a punto de meterse al baño de la habitación cuando por fin se dio cuenta que tanto silencio era raro en la joven, así que sintió la necesidad de regresar su mirada hacia la persona que le acompañaba.

—Shiryu... —comento Shunrei deteniendo sus movimientos sobre la cama y quedando silente, provocando que el santo se aproximara sutilmente y posara sobre la cama—anoche escuche algo que me dejo inquieta, —ella pauso mirándole fijamente— ¿Qué sucedió con Eris y tu?

—Yo...—el santo negó con cierto nerviosismo—Bueno Shunrei, no se como explicarlo—la mirada azulada de Shunrei se clavo en él— Eris estaba enferma y con tal de alejar a Hyoga para que no la viera sufrir...—pauso moviendo sus cabellos tras la oreja—le dijo que me... amaba, pero todo fue una mentira, de verdad. —lentamente le tomó la mano, llevándola hasta sus labios.

Shunrei aguardo uno segundos tratando de serenarse y atender a cada palabra del santo.

—Lo se...—murmuro ella esbozando una fingida sonrisa mientras le observaba.

— ¿Entonces... porque estas triste?—pregunto con un gesto inocente el dragón— ¿Shunrei?

La chinita quito su mano de los labios del santo y la revolvió entre las sabanas— ¿Por qué no me lo dijiste antes, Shiryu, porque me lo ocultaste?—el encubrió su mirada como niño regañado— si no hubiera sido por una coincidencia jamás me hubiera enterado de ello, ¿por qué ocultármelo?

—Shunrei...yo, yo no quería que te enojaras por algo tan ilógico, perdóname, creí que seria lo mejor.

—A veces crees hacer cosas para no herirme pero siempre terminas por hacerlo, Shiryu—Shunrei alzo las sabanas y se dirigió hacia la puerta.

—Shunrei, ¿a donde vas?

—Necesito ir a respirar en otro lugar—añadió con un dejo decepción—Nunca confías en mi.

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Seiya apenas unos minutos atrás había terminado su desayuno de panecillos y miel, y como era rutina, había salido a percibir unos segundos el sol en el jardín sentándose en la banca aquella debajo del árbol, cuando observó una silueta en la puerta principal buscándole y sonriendo al verla acercarse:

—Oye Seika, ¿como has estado estos días?—pregunto el santo del Pegaso arrugando su ceño la sentir el sol—¿no quieres ir por un helado?

—¿Helado tan temprano?—la castaña se posó a su lado—me parece que tu y yo tenemos que hablar.

— ¿Hablar, de que?—preguntó nervioso el moreno ante el silencio que provoco su hermana—Mejor si vamos por un helado.

—Seiya ve al grano—Seika le miro de reojo— te conozco y se por la manera en que hablas que me vas a decir algo importante, así que dilo de una buena vez y ahórrame el discurso. —animosamente lo palmeó dela espalda— Vamos habla ya.

—Bueno en realidad, yo... quería preguntarte, —interrumpió el santo tragando saliva— ¿que piensa de este lugar?

— ¿Y qué más que mas vas a decir?, supongo que no estamos aquí solo por eso.

Seiya suspiro, tratando de calmarse lo más posible para enfrentar de cualquier manera a la castaña— ¿Qué... qué dirías si nos quedamos aquí?

—¿Hablas en serio?,—Seika rió tan alto y largo que a Seiya le pareció una eternidad—pues tendría que haber una razón muy fuerte para que me pidieras eso. ¿quien es, acaso te has enamorado de alguien y por eso no puedes irte?

Seiya devolvió su mirada a su hermana incrédulo como si le hubiera descubierto—por la cara que pusiste seguramente es un si—ella volvió su mirada hacia la copa del árbol— solo espero que no sea de Saory porque entonces si estas muerto.

Pegaso busco con insistencia la mirada de la joven—Pero,¿ que hay de malo en ella?

— ¿Acaso te has olvidado de todo lo que pasamos por ella y su abuelo o quieres unas pastillas de ginseng para la memoria?—ella bromeó.

—Pero Seika...—espeto en reproche Seiya.

— ¡Deberás que eres increíble y creí que yo había perdido la memoria!—a lo lejos Seika diviso la silueta del fénix entrando a la mansión. Como era costumbre el santo había salido a correr.— ¿Aunque sabes algo?, si nos quedaremos algunos días mas, después de eso volveremos a Grecia, date por advertido.

Ella se levanto intempestivamente y volvió sus pasos hacia la mansión—Seika...

—Y cuidado si te veo con" la señorita perfección ",te matare.—advirtió ella corriendo hacia el interior de la mansión.

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Por primera vez iba rumbo al futuro departamento nuevo de June con toda la intención de ayudarle a limpiar antes de que esa tarde se mudara del departamento de Nachi .Y mientras lo hacia, pensaba en ese departamento del parque, ese mismo que planeó para vivir con ella y que le costaba trabajo creer que ella se había negado la noche anterior ,sobretodo porque podría ahorrase el viaje en días futuros y amanecer con ella, pero no tenia opción y mientras abría la reja camino a la calle, una voz llamó su atención:

— ¡Shun!—grito Aitana mostrándole una bolsa mientras se acercaba.

—Aitana—él sonrió en forma de saludo.

—Hoy es mi día libre en la cafetería y quería preguntarte algo...—Shun frunció su ceño tomando la bolsa que le ofrecía la dama, intrigado— ¿sabes patinar?.

Shun negó dibujando una sonrisa sin entender a que venia la pregunta—entonces acompáñame, por favor, solos eran unos minutos, ¿si?

Y sin dejarlo hablar más, la castaña tomó de la muñeca al santo haciéndole avanzar a su paso, así durante algunas cuadras. Y cuando el mismo parque donde había dejado a June se posó frente a ellos, Aitana se detuvo indicando el que abriera la bolsa. En el interior un par de patines le recibían al sorprendido santo.

—Vamos, póntelos, te llevare a recorrer el lugar—sonrió ella colocándose los patines de ella y sin mucho pelear y tras insistirle con ojitos de perrito bajo la lluvia, el santo la imitó. Y cuando por fin se los coloco, comenzó a caminar en el sendero de las bicicletas al pasó de ella, apoyándose en los arboles.

—Esto es difícil, apoyarse en tres ruedas y pretender caminar.

—Vamos solo inténtalo, —insistió ella aproximándose al tembloroso santo—toma mi mano y ahora mantén el equilibrio. —el santo no despegaba sus ojos del suelo—Un paso guiado del otro, eso es, ¿ves ? , no es tan difícil.

—El suelo se ve tan cercano—añadió nervioso Andrómeda mientras daba pequeños pasos.

—No te caerás, además,¿ porqué le temes a caer? ,te dolerá si, pero te levantas y vuelves a comenzar, cada segundo es un nueva oportunidad.

—Oye eso, es lindo, lo puedes emplear con las personas. —expreso el amable mientras se apoyaba en su brazo.

—Si tienes razón Shun,—agrego ella divertida ante al forma de patinar del santo— ¿oye me dejas guiarte por la bajada?—Shun asintió nervioso y dejo que la joven lo arrastrara con el sintiendo la adrenalina de caer. De pronto el sol, el aire acariciando la piel al moverse ,las hojas bailando mientras teñían el ambiente de verde y el tiempo que parecía detenerse mientras sonreía, hicieron que Shun se olvidara de lo demás y se dejara llevar por la experiencia nueva de las ruedas.

La mañana se fue desvaneciendo y con el paso del tiempo, Shun olvido que tenia que ver a June. Y ahora se encontraba de regreso a la mansión, cansados de tanto patinar, la barista y el santo. Al estar frente a la mansión, ella comentó:

—Pues aquí es, tu hogar Shun, espero te haya hecho pasar un buen rato, necesitaba distraerme y gracias a ti lo logre. —replicó la castaña tras un suspiro de tranquilidad—Gracias Shun

— Fue muy divertido también para mi—agrego el amable— pero,¿ porque no te quedas unos minutos mas? , anda te invito una bebida la próxima vez que nos veamos si dices que si, —acertó el santo amable, pues al pasar rato con la joven, le hacia sentir bien—acompáñame a ese árbol a tomar la sombra unos segundos y después te dejo ir, lo prometo.

Shun la tomó de la muñeca, como lo había hecho ella con él y haciendo que Aitana recordará la misma acción pero de manos de Ikki una noche anterior, llevándola hasta un árbol de hojas traviesas y echando su cuerpo en la tierra, haciéndole sentarse a su lado.

Al pasar su mochila con los patines hacia un lado, escucho el sonido de un utensilio y busco en el interior de e ella, sacando un bote de helado escurrido por la temperatura.

—Chico triste—comento ella limpiando con un pañuelo alrededor del bote— le vendo un helado, es un poco caro y aunque ya esta deshecho, es de buena calidad.

— ¿Y...cuanto cuesta?—pregunto Andrómeda con un gesto de complicidad.

—No se paga con dinero, lo pagas con tiempo y como este vale un día, usted ya lo ha pagado. —al instante, Aitana saco una cuchara, ofreciéndose al menor— Espero te guste el chocolate, es el único que traigo.

—Gracias—rió Shun tomando una cucharada del helado derretido y poniéndolo en sus labios.

—Y también te doy eso—Aitana señalo los patines que Shun tenia en la mano—cuando quieras podremos volver a patinar y son tuyos, así podrás hacerlo cuando quieras.

Shun sonrió una última vez mientras volvía a comer del helado, fijando su mirada en él—¿sabes?, le dije a mi persona especial que fuéramos a vivir juntos.

Aitana aguardo unos segundos en silencio. — ¿Y qué... te dijo?

—Que se iría sola, que no podía aun hacerlo conmigo—Shun miró a la nada— aunque le dije que estaba bien y no me opuse, y eso fue raro porque si no estuviera confundido como ahora, se lo hubiera reprochado hasta cansarme.

— ¿Confundido, porqué?—pregunto ella, tomando un poco del mismo helado.

—Aitana, pasar tanto tiempo contigo y que me escuches, que me hagas reír como lo haces, confunde lo que siento por ti.—ella le miró intrigada mientras pasaba el helado—No se si es amistad o quizá estoy loco, no lo se.

—Shun...

—No quiero incomodarte para nada, —rió nervioso—ni que cambie lo que somos por esto, pero realmente me gusta estar contigo. No se, quizá el hecho de alejarme de June, de querer hacer cosas como estas con ella, de sonreír sin que nada ni nadie nos de problemas, de no poder volver a ser como antes y solo terminar con disgustos, me afecto.

—Oye ya...tranquilo, no pasa nada, al contrario, me alegra el hecho que pueda hacer un poquito por ti, y con respecto a... ¿June?—Shun asintió—si June, debes enfrentarle, hablar con ella y decirle todo esto que me has dicho, aun puedo ver en tus ojos el amor cuando hablas de ella,—pauso reflexiva—aunque también existe la opción que vaya hasta su casa y le diga que no haga sufrir a mi amigo o la asesinare con envenenamiento cafetero.

—No es buena opción...—bromeó él.

— ¿Ah, es una es una chica de peligro?, —interrumpió intrigada—no me importa, ella debe escucharte y ambos dejar de sufrir en vano.

—Y a todo esto, ya que sabes el nombre de... "mi persona especial"—indago el santo tomando más helado—...de June, ¿podrías decirme el nombre del tuyo?, quizá lo conozca, además me dijiste que estaba mas cerca de lo que imaginaba, dime ,¿quién es?

—Eres muy curioso, mejor come tu helado—agregó Aitana, sonrojándose la instante, pues no quería que Shun supiera que su hermano era el culpable de sus emociones, ya que tenia miedo de que se alejara. Perder el amor era una cosa, pero aun amigo tan amable como Shun era diferente. —Ya déjame de mirarme así y come tu helado o te lo quitaré.

— ¡Eso no es justo, yo si te lo dije!—decía Andrómeda mientras jugueteaba con Aitana por el bote de helado.

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Por alguna extraña razón, no había podido despegar su mirada de la ventana. Si, se divertían y a sus espaldas, ni él parecía necesitarle ni ella recordarle.

—Si sigues observando tras la ventana, se te acabaran los ojos, Ikki. —bromeó Seika haciendo que el fénix se sobresaltara, sorprendido por sus actos.

— ¿Qué haces aquí?

Seika abrió la cortina y observó hacia donde lo hacia Ikki—esa es la chica con la que bailó la otra vez Shun, ¿cierto?—Ikki carraspeó la garganta ante la mirada fascinada de la castaña— ¿y te gusta?

—No digas estupideces—contestó secamente.

—Aunque lo niegues, puedo verlo en tus ojos, desde la noche de la fiesta—Ikki vio un instante a Seika y volvió a Shun— Pero deberías dejarla ir, al parecer se divierte mas con Shun que contigo, mírala sonreír, quien sabe que tanto pueden estar hablando.

— ¿Y a ti porqué te importa, para qué dices todo esto?—agrego con hastío Ikki. Seika le hacia sentir peor.

—Eres un tonto, podrías tener algo sobre tus narices y no te percatarías para nada—Ikki volvió su mirada a la ventana—Shun es amable, tierno, bien parecido,¿ porque no habría de enamorarse ella de él?, a diferencia de ti,—el volvió su mirada a la castaña—que eres rudo, solitario y silencioso, pero que aun así provocas emociones en los demás.

— ¿De qué hablas?

Seika dirigió su mirada hacia el jardín, suspirando con fuerza mientras cruzaba sus brazos—Seiya me pregunto si deseaba volver a Grecia y aunque adoro permanecer allá, decidí quedarme aquí...—pausó—por ti.—Ikki le miro fijamente, sorprendido—Me divierto mucho haciéndote enojar y me encanta la manera en que eres, como te comportas, pareciendo rudo ante los demás pero por dentro no eres mas que un humano solitario que se ha hecho duro con el tiempo y por eso, creo que empecé a tener sentimientos por ti.

Él pasó saliva inaudito—Se que no es correcto, se que a Seiya no le gustaría, pero hay cosas que no se pueden negar y esa es una de ellas.—sin esperarlo, ella lentamente alcanzo la mano del fénix y la coloco sobre su pecho a la altura del corazón— Ikki, me gustas, me gustas demasiado.

—Yo...—murmuro sonrojado el santo— no se que decir.

— ¡Oigan de que hablan!—sin esperarlo, el grito de Seiya acercándose hasta ellos, hizo que Seika se espantara y de inmediato se alejara del tacto del fénix.

En segundos ,Seiya llego hasta ellos comiendo una manzana y saludando al moreno con una palmada en la espalda, aun nervioso.

—Seiya,¿ que opinas?—curioseó Seika señalando hacia la ventana para el castaño—¿ no hacen linda pareja?.

— ¿La chica del café y Shun?—pregunto el castaño con inocencia—Si se ven muy felices, hace tiempo que no veía a Shun tan feliz, aunque no creo que le haga nada de gracia a June

— ¿June, quien es ella?—pregunto Seika, alcanzando uno de los brazos de Seiya e invitándola a abrazarla.

—La novia de Shun o bueno... por lo que veo, ya no se sabe.—bromeó animado Seiya, mirando a ambos en un gesto de complicidad—¿Les parece si nos tomamos un café?.

Enfadado tras las palabras de Seiya, Ikki les dio la espalda a ambos, murmurando mientras se alejaba—Yo odio el café.

—Ikki.—musito angustiada Seika, volviendo de inmediato a su hermano para que no le cuestionara su actitud.

— ¿Qué le pasa? ,se ha estado comportando como un idiota últimamente—agregó enfadado Seiya, retornando a Seika—oye y tú,¿ si me aceptarías un café?

—Yo también lo odio, —exclamo ella dando un ultimo vistazo a la ventana mientras tomaba del brazo a su hermano— mejor vamos por un té.

— ¿Pero que les pasa a todos, porque odian el café?—termino por decir él mientras caminaba con Seika.

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Shun entró con una gran sonrisa a la mansión, tras despedirse de Aitana mientras portaba con ilusión la bolsa con patines que le entregó. Subió con prisa hasta su habitación para dejarlos en su habitación hasta que la ver la puerta abierta del cuarto de su hermano, se atrevió a acercarse.

Fue entonces que su presencia sombría le sorprendió, Ikki permanecía tendido sobre la cama con las manos cruzadas sobre la nuca y observando el techo, como si fuera lo más interesante del mundo.

Con un ligero golpeteo de sus dedos, Andrómeda, abrió más la puerta de la habitación de su hermano. —Ikki, no pensé encontrarte aquí. —Shun se adentro a la habitación mientras el moreno respiraba hondo, pretendiendo que no le dolía la felicidad de su hermano. —Oye,¿ que sucede, pasa algo?

—No es nada, es solo que este lugar me produce nauseas—añadió entre suspiros el santo mientras el menor se sentaba al borde de la cama..

— ¿Quién te dio eso?—pregunto el fénix alzándose lentamente de su cama mientras Shun le mostraba con emoción los patines.

— ¿No son lindos?, nunca tuvimos cosas como estas cuando fuimos niños y me los regalo la chica del café, ella me enseño a patinar, ¿quieres que te enseñe?

—Que tontería Shun, —agrego el moreno volviendo a removerse en la cama—mejor dime ¿ ya has visto a June? , no me has contado nada al respecto, al parecer ya tienes quien ocupe tu tiempo mas que yo.

— ¡Oh, lo olvide!—comentó preocupado el santo delas cadenas—en la mañana estaba camino a su casa, pero me encontré a Aitana y fuimos a patinar.

—Ve a buscarla entonces.

—Si...—murmuro Shun levantándose de la cama, mas antes de partir, Shun giró su cuerpo—oye Ikki, ¿te puedo preguntar algo, o más bien, pedir un consejo?

El moreno bufó ante lo absurda de la pregunta. —¿Te puedes enamorar de dos personas?, es decir, creo que me sucede y es extraño.—Ikki se alzo inquieto de la cama mientras fruncía su ceño ante la pregunta del menor—Por una parte quiero a June, la adoro, pero cuando estoy con Aitana, me siento feliz y me olvido del tiempo, dime Ikki,¿ acaso es posible eso, acaso tu podrías enamorarte de dos personas, de Esmeralda y de alguien mas?

— ¡No Shun ,no es posible!—grito Ikki levantándose intempestivamente de su cama acorralándolo de su hombros contra la pared, haciendo que Shun le mirara extrañado. Al saberse sobresaltado, Ikki respiro lentamente y habló con suavidad— Solo puedes amar a una persona, solo debes entregarle el corazón a una sola, no a dos. Eso no es...correcto.

Shun le miró atónito por su reacción uno segundos y tras lo dicho, sonrió ligeramente liberándose del agarre del mayor—Tienes razón, quizá estoy confundido con Aitana y a la que realmente amo es a June, o quizá a la que amo es a Aitana o no a June, no lo se...quizá con el tiempo lo averigüe. Esto del amor, es extraño y bello a la vez.

Shun rió reflexivo—Me voy Ikki, debo ir a ver a June y decirle una buena excusa del porque no llegue en la mañana. Te veo después.

Ikki vio marchar a su hermano, mas algo olvido. Los patines que Aitana le regalo a Shun los tomó en sus manos al verlo tirados e el suelo, el menor los soltó cuando el se sobresaltó. Lentamente los levantó del suelo y los acarició mientras se sentaba de nueva cuenta en el borde de la cama, sonriendo tiernamente ante ellos.

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Ya era de tarde aunque el sol como aliado aun se ocultaría en algunas horas más. Estaba nervioso, realmente no sabia porque se había olvidado de algo tan importante como June, y aunque llevaba varios minutos afuera de a puerta sin atreverse a tocar si quiera por miedo a enfrentarle, tras suspirar largamente, decidió que lo haría, después de todo, no haría inútil su viaje hasta ahí. Tocó con firmeza la puerta y espero tras la puerta, sintiendo ansiedad cuando escucho unos pasos aproximarse hacia la puerta.

La puerta se abrió y lo único que sintió fue unos brazos arrojándose a su torso, buscando refugio. Shun poco a poco reacciono hacia el abrazo de la joven dejando que la rubia se acomodara en su cuello y pecho con ternura.

—June...—espeto entre risas nerviosas el santo de las cadenas.

—Shun...

—June perdóname, de verdad quise venir antes pero...—sin pensarlo, June se aferro mas al abrazo de Shun , haciéndole callar como si lo demás no importara. Un abrazo, es todo lo que necesitaba.

Tras unos segundos de silencio, la rubia se despego lentamente del Santoy habló—Shun, estas aquí y es lo que importa, creí que no vendrías.

En el interior del departamento, Shun pudo observar algunos platillos de comida fríos, quizá de varias horas—Oh, perdóname no sabia que habías hecho algo especial.

June negó , invitándole a pasar al interior de la sala y esta vez, haciéndole caer sobre el sillón para después dejarse caer en sus piernas y posarle su mano en sus cabellos, como una vez lo había hecho ella con él, tomando por sorpresa al santo.—Shun...solo hazme un favor, quédate esta noche conmigo, por favor.

El sonrió complacido, nunca lo hubiera esperado y sobretodo por las reacciones tan extrañas de la dama últimamente.

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Tras dejar a Shun en la mansión, se había posado en su casa a observar algunas películas y comiendo palomitas con helado, en su soledad hasta que la noche la había atrapado. Mas algo sucedió, algunas piedras comenzaron a resonar golpeando en su ventana, haciéndole sorprenderse incrédula ante ello. Camino lentamente y con pantuflas y ropa de dormir hasta la ventana que daba a la calle y vio una silueta sostenerse torpemente de un postre de luz.

Era Ikki, quien enfundado en patines, permanecía quieto mientras intentaba lanzar piedras hacia la ventana. Al reconocerlo, Aitana salió en seguida de su casa, observando divertida las maniobras del fénix para sostenerse.

—Oye lo haces bien...—espeto ella mientras se acercaba lentamente.

—Es difícil, pero lo seria menos si me enseñaras a mí. —ella sonrió divertida—si me das tu mano—pauso mientras veía sus pies tratando de sostenerse—se que me porte como un idiota, que soy necio y a veces digo cosas que lastiman a los demás y por eso... te digo que lo siento.

Ella sonrió con tristeza, realmente le hacia sentir mal en la forma en que lo decía—de verdad, lo siento.

—Aitana, —agregó en el silencio el santo, aunque para al barista, ya nada importaba mas— ¿me dejarías tomar tu mano y me ayudarías a avanzar?—ella sonrió tímida y asintió, formando una ligera sonrisa en el santo, y al segundo, le dio la mano al santo haciéndole avanzar en la solitaria calle lentamente.

— ¿Como llegaste aquí?—preguntó ella mientras el santo se movía con dificultad.

—Te fui a buscar hasta la cafetería, pero me dijeron que era tu día libre y de ahí me dieron tu dirección.

—Ya veo, tendré que descontarles el sueldo a mis cafeteros favoritos por chismosos.

—Aitana , quiero detenerme un segundo ,tengo ...que decirte algo o si no creo que me volveré loco.—ella se detuvo, ayudando a recargar al santo sobre una pared mientras le miraba fijamente.

—No se...como lo lograste, no se como pudiste meterte en lo mas profundo de mis pensamientos, he tratado de olvidar si quiera que existes, porque creí que no existía persona que pudiera si quiera hacerme tan feliz como Esmeralda, porque a veces cuando estoy contigo siento que la traiciono, pero no puedo olvidarte, lo he tratado, y no puedo hacerlo.

—Ikki—murmuro intranquila la castaña.

—También creo que eres mas que perfecta para estar con Shun, que si decides estar con el seria mejor para mi porque así me forzaría a dejar de sentir lo que siento, ¡pero no quiero, soy egoísta!—exclamo ansioso el santo— quiero que solo me mires a mi, solo a mi, porque te quiero, Aitana, te quiero demasiado.

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Era de noche, y por las actividades asignadas por Tatsumi para ella en la Fundación, en ningún minuto del día se había cruzado con la diosa que custodiaba, así que permanecía en la sala inquieto y esperando a que los faros de los autos deslumbraran por la ventana. Y así, cuando faltaban cinco para las diez, escucho el rechinido de las llantas de un automóvil arribando en la mansión.

Se removió del sillón para que no se notara que llevara horas ahí esperando y espero paciente a que Saory abriera la puerta. Ella penetró sonriente ante algunas críticas de Tatsumi hacia algunos funcionarios y al ver la santo posado en el sillón, le habló con ánimo, invitando a Tatsumi a dejarle a solas.

—Seiya.

— ¿Cómo te fue, Saory?, —pregunto con un poco de molestia— creí que no te vería en todo el día.

Ella se acerco hasta el sillón y lentamente se dejo caer en el, a lado del santo mientras sonreía por su infantil mohín—Fue un día difícil, pero en general bien, y tu, ¿no me digas que me extrañaste?—bromeo la diosa ante al cara de pocos amigos del santo.

— ¿Tu crees que es fácil no verte en todo el día?, al menos considérame en tus planes en un momento del día.

Saory observó a los alrededores de la mansión con un gesto pícaro en el rostro y al verse a solas, lentamente se recargo en el santo, abrazándolo mientras el otro se quejaba.

— ¿Y crees que lo olvidare así de fácil?—murmuraba Seiya haciéndose el difícil ante la diosa.—al menos eso te cuesta dos besos—¿Así—.Al instante la diosa ,le dio varios besos pequeños en la mejilla al santo mientras le seguía en su actitud desaprobatoria.

En su jugueteo, ninguno percibió unos ojos bajando lentamente por al escalera, observando atenta cada movimiento de ambos mientras se empañaban de decepción. —Seiya...

Una voz murmuro dejando quietos al momento a santo y diosa, quienes se enfrentaron con la mirada llena de incredulidad de Seika.

— ¿Porque?

—Seika, yo...te lo puedo explicar—el santo se levanto del sillón y se aproximo hasta su hermana.

— ¿Por qué con ella, porqué?¿que no recuerdas nada, tanto te gusta que no puedes recordar, eh?

—Seika, cálmate y vamos a hablar.—el Pegaso la tomó delos hombros mientras ella sollozaba.

—¡Suéltame!, creí que tenia un poco de respeto por ti, que no olvidarías lo que nos hizo, todas las humillaciones por ser huérfanos, las migajas de humanidad que nos dieron durante esos años, las veces que Tatsumi los golpeaba sin razón, lo de mandarte a Grecia, lo que me paso por buscarte, ¿lo olvidaste?, porque si es así, entonces no quiero volver a saber de ti.

—Seika—aquellas palabras golpearon el corazón del santo ,observando como su hermana salía furiosa de la mansión .Las pocas lagrimas que comenzaron a empañar las lagrimas de santo, las limpio toscamente y salió enseguida tras de ella.

Continuara...

Llegaremos al capi 16 y se acaba esto, así que espero disfruten de esta continuación, ¡ah si! y próximo capitulo un lemon ,así que averigüen de quien la próxima semana. Lindos lectorcitos gracias por sus palabras y ánimos, de verdad que se los agradezco.