Aclaraciones del capitulo:
Advertencia! kissu colado y No! no es Chrome
Hay varias cosas que decir pero debe ser despues, asi que nos leemos abajo ^^
Cap 12 -Despedidas, Siempre Temporales-
-En algún lugar –
-Y esa es la razón por lo que necesito que crees esa "medicina" - terminó de explicar su plan.
-Esta listo, Mukuro-kun - sonreía observando pequeños malvaviscos de colores.
-Oya oya, pero si creí haberte pedido que hicieras algún tipo de medicamento para acatar órdenes.
-Ah sí?, pues si lo piensas bien tiene la misma función - tomo uno entre sus dedos contemplándolo.
-A cualquiera que le ofrezcas un dulce, hará lo que pidas por obtenerlo - camino hacia su acompañante.
-Si, a cualquier niño y quizá a ti Byakuran - suspiró cerrando los ojos.
Para cuando volvió a abrirlos, el peli blanco le introdujo rápidamente el pequeño dulce en la boca.
-A que son deliciosos - se alabó mientras Mukuro tragaba el susodicho malvavisco.
- Ahora parecerás un zombie - sonrió divertido al imaginarlo con la mirada ida y con las manos levantadas.
-Q-Qué.. De qué hablas? Qué me diste? .
-Lo que me pediste Mukuro-kun.
La mirada del ilusionista perdió un poco de brillo.
-Ahora porque no probamos si funciona correctamente - Gesso tenía una mirada malvada.
-Porque no empiezas trayéndome esos malvaviscos que están por allá - señaló una bolsa de color blanco sobre una de las mesas cercanas.
Sin una sola queja, sin un solo gesto y completamente ido, fue a recogerlos.
-Aquí tienes.
-Fufufu parece que si funciona - abrió la bolsa.
-Ahora quiero que te sientes en mis piernas y me los des de comer uno a uno.
-claro - nuevamente ninguna reacción de su parte más que la de obedecer.
-Mmm Mukuro-kun esto es aburrido - hizo un pequeño puchero.
-Porque no vamos a la recamara – le sonrió traviesamente.
-Si -respondió aun sin emoción.
-Bien pero primero esperemos a que se pase el efecto, estando tu en ese estado no tiene nada de divertido - bufó fastidiado recargando su mano derecha contra su mejilla.
-En algún hotel-
Boss es tiempo de regresar a Italia, tiene papeles que firmar para finalmente poder quedar legalmente comprometido con Filipa.
-Romario agradezco tu preocupación, pero encontré a esa persona que buscaba - sonrió con una sonrisa boba rememorando su último encuentro.
-Esa persona? No se referirá a Hibari Kyoya o sí?
Al no obtener respuesta, confirmó su peor temor.
-Boss se que lo que le diré es duro y quizá también un poco cruel y tendrá todo el derecho de enojarse conmigo pero alguien debe decirlo.
-A que te refieres Romario - levantó una ceja, desconfiado.
-Hibari Kyoya aun es un niño y no solo eso, jefe, ese niño no lo ve de la misma forma que usted a él, ni siquiera lo ve como un tutor, también actúa de manera indiferente.
-Pero… -quiso interrumpir.
-Pero nada. -he visto como actúa con usted; solo busca pelear y lastimarlo, tampoco parece corresponder todo lo que usted hace, parece al menos no interesarle, no lo busca, evita lo posible para estar cerca de usted, y cuando lo está lo golpea cada vez que se le acerca o cuando lo toca, ni siquiera corresponde a sus abrazos.
-Boss -suavizó su tono – y se acercó a él, poniendo su mano sobre su hombro de manera conciliadora -es un adolescente debe tener alguna chica que le guste o tarde o temprano terminará encontrando una, no quiero que termine lastimado.
Dino entristeció, no quería aceptarlo pero sabía que Romario buscaba lo mejor para él, era como un padre después de todo.
-Solo iré a despedirme - aun tenía un poco de ilusión, si pudiera lograr que Kyoya le pidiese que se quedara o convencerlo de ir a Italia podría demostrarle a su subordinado que tal vez podría haber esperanza.
Antes de dirigirse a la escuela, decidió dar un paseo; pensar lo que diría y como lo haría, como reaccionaria, debería hacer que le pidiera que se quedara? O sería mejor ver cómo convencerlo de salir de Japón?
-Kyoya? - Dino caminaba por un parque cercano no dejaba de pensar que le diría a su pupilo, como debía despedirse de él, como hacer que lo detuviera o lo acompañara, sincerándose hasta el sabia que eso era imposible.
-Bronco - perfecto, al fin haría que ese haneuma le explicara todas las sensaciones que tenía desde que se apareció, sabía que era su culpa y lo haría tomar responsabilidad sino quería terminar kami koroseado.
- qué raro no verte en Nami-chuu, que haces aquí? - fingió una sonrisa, aun no se sentía listo para enfrentarlo aunque sabía que tenía el tiempo encima.
- te buscaba - una tonfa se asomaba bajo su chaqueta.
- no me digas, vienes a pelear conmigo - una gota resbalaba por un lado de su cabeza
- quiero que me des una explicación.
La gente a su alrededor comenzó a asustarse por el aura de agresividad que comenzaba a despedir el líder del Comité.
-Si lo que quieras, pero guarda tus armas y tomemos asiento, prometo contarte y decirte lo que quieras - mostraba las manos en señal de paz.
-Hmp - avanzó unos pasos hacia una de las bancas de metal cercanas.
Cuando le dio la espalda el rubio soltó un gran suspiro.
Hubo silencio pero esta vez quien lo rompió fue el guardián.
- qué sucede?
- eh? - el rubio estaba tan metido en sus cavilaciones que se perdió en el tiempo, debió ser bastante para que el pelinegro hablara primero.
-Regreso a Italia hoy en la tarde, es probable que ya no vuelva.
-Estas huyendo de las batallas? – Kyoya miraba completamente tranquilo hacia el cielo.
-ah? -soltó una suave risa, el pelinegro no parecía tener otra cosa en la cabeza.
- No, no es eso, Kyoya.
-Tengo obligaciones como líder en Italia.
-hmm, márchate entonces a realizarlas y después...
-Hibari-san – interrumpió una pequeña niña quien temblorosa se acerco a ellos.
Por ser interrumpido le dedicó una mirada furiosa, conocía a esa chica, era una de esas herbívoras que solía ver bastante a su alrededor.
-Kyoya no sabía que fueras tan popular – se burló Dino, mientras apreciaba a la niña.
-P-puedo hablar contigo un m-momento? -
-no tengo tiempo.
Se levantó y comenzó a retirarse.
-Espera Kyoya, es una damita. No deberías portarte así con ella - Dino le sonrió amablemente a la pequeña valiente. Hibari se limitó a darles la espalda.
Antes que nada, cómo te llamas? – el rubio quiso transmitirle un poco de confianza, después de todo no era nada sencillo el estar frente al aura asesina que tenia su estudiante.
Más no obtuvo respuesta.
-Qué sucede pequeña? – preguntó nuevamente, sujetándola suave por las muñecas, mientras le continuaba sonriendo.
-Ne-necesito hablar un momento a solas con Hibari-san - la niña tenía toda la cara roja y no paraba de restregar sus manos.
- Vamos Kyoya, ve con ella - giro el rostro, buscándolo. Sabía lo que sucedería, la niña se le confesaría, pero tenía confianza en que la nube se negaría, solo esperaba que no fuera muy duro con la chica.
-Porque debería? - comenzó a sacar una de sus tonfas, asustando a los dos presentes.
-d-dijiste que querías una explicación, te la daré después de que vayas con ella – ofreció.
-tch - si no le hubiera mostrado esa sonrisa, ya habría dejado a ambos inconscientes.
Sin decir nada mas camino en dirección a la niña y la rebaso.
-anda ve - animó Dino.
La niña asintió y comenzó a caminar tras la nube. El rubio se recargó, no deberían tardar tanto cierto?.
Y bien que quieres? - la niña le mostro una cajita.
-No me gustan los du..
Pero antes de cualquier reclamo rápidamente introdujo un pequeño caramelo a su boca.
Trago.
-que crees que haces? - una mirada aterradora le fue dedicada.
-oya oya Hibari-kun no crees que saben deliciosos.
Se paralizo un momento y después sonrió sarcásticamente.
-wow no sabía que te gustara disfrazarte de niña Rokudo.
-kufufu, ya ves gajes de la vida, no quieres otro caramelo? Los hizo Byakuran, he de admitir que no están nada mal.
-no quiero nada que te pertenezca, así que ahora porque no... -sacó sus armas - jugamos un rato.
-kufufu me parece bien - una sonrisa perversa apareció en su rostro.
Lo único que se escuchó fue el golpe sordo de las tonfas al caer. El guardián ya había perdido el brillo en sus ojos.
Dino continuaba sentado en aquella incomoda y fría banca de metal. Esperando. Paso el tiempo, más del que esperaba que tardaría.
-Boss es hora de irnos – Romario había llegado apenas Kyoya se marchó junto con la chica y ya estaba cansado de esperar.
-Espera, Kyoya no ha vuelto – lo miro con ojos suplicantes, pidiendo por más tiempo.
-y donde se encuentra?
-con esa pequeña niña que… - señaló el camino por el que se habían marchado.
Romario, le dedicó una mirada comprensiva.
- Boss...
-pero no es lo que parece, yo le pedí que fuera con ella, no debe tardar.
- entonces vaya a buscarlo, pero no se desanime por lo que vea, esta bien?
-por lo que vea?, era Kyoya, porque se iba a desanimar por la presencia de una pequeña niña – El hecho de que pareciera mas convencerse a sí mismo, le asustaba.
-Aun en el parque-
-ahí viene – aviso Mukuro retomando nuevamente la forma de la pequeña niña con ayuda de sus ilusiones.
-pff ya era hora, Hibari-chan está luchando demasiado para solo el tiempo que ha pasado, vaya que no le gusta quedarse quieto para nada - rio frente al pelinegro.
-escóndete Byakuran.
Justo cuando el bronco daba la vuelta junto con su subordinado, Mukuro le ordenó al guardián:
-Pon un brazo en mi cadera, y pon tu otra mano sobre mi mejilla, cierra los ojos y bésame
Aun luchando un poco por la orden dada, obedeció dudativo.
Romario bajo la cabeza en señal de disculpa - de verdad lo siento Jefe.
-qué? Por...que - Dino giró en dirección a donde le era señalado. Observaba aquel contacto. Lo que más le dolió era que Kyoya era quien estaba besando a aquella pequeña niña.
Solo pudo sonreír tristemente, internamente se decía que sabía que un beso para Kyoya no tenia realmente un gran significado.
Antes de que su jefe se lastimara más a si mismo viendo aquella escena
-vámonos Boss
- si - justo en ese momento cruzo miradas con su pupilo.
Después de pelear contra aquella extraña medicina que apenas le dejaba control sobre su cuerpo pudo entre-abrir los ojos, su mirada instintivamente se poso sobre un rubio q los observaba desde el fondo. Sintió una fuerte opresión en el pecho, aquel potro salvaje sonreía, pero no era una de esas sonrisas que de pronto lo llegaban a paralizar, era una sonrisa triste, derrotada.
Dino por su parte le dedicaba una última mirada a Kyoya antes de retirarse.
Sintió un golpe brusco. Byakuran acaba de aparecer y había golpeado a Mukuro, llevándose este a Hibari entre las patas.*
-Mukuro-kun se puede saber qué es lo que estás haciendo, el Cavallone ya se ha marchado - Byakuran sonreía pero se veía realmente molesto.
-Oya oya parece que el efecto esta por pasarse – Hibari aumentaba el intento de liberarse.
-Pero parece que funcionó – comió un malvavisco que traía dentro de una copa en su mano izquierda. – tiene los ojos vidriosos.
Kyoya aun no comprendía lo que sucedía, aquella droga apenas estaba terminando el efecto y la cabeza le daba vueltas.
Culpó a esta misma de la frustración que sentía en esos momentos, del dolor que sentía en el pecho al recordar aquel gesto del bronco y de la sensación de lágrimas surgiendo de sus ojos.
Mientras intentaba organizar sus ideas y saber qué demonios era lo que debía hacer, tenía un impulso tremendo de quedarse y kami korosear a aquel par hasta que le dijeran lo que sucedía, pero esa emoción en su pecho, ese sentimiento que aun no reconocía, le dictaban que tenia ir tras el potro.
Una vez pasado el efecto el recuerdo le dio de golpe, Dino se iba esa misma tarde a Italia, seguro había venido a despedirse y se iba sin intenciones de explicarle.
Debía perseguirlo pero cualquier explicación que le diera tenia que admitirlo, sonaría a excusa.
-Espera, porque tenía que excusarse y explicarle lo que acababa de ocurrir?, que más le importaba al haneuma lo que hiciera o dejara de hacer. Pero entonces porque lo estaba buscando y porque no dejaba de sentir aquella opresión en el pecho cuando el bronco los vio a él y a Mukuro besarse; un sentimiento de miedo comenzó a atacarlo al pensar que no lo vería nuevamente.
-En el aeropuerto-
Ya estaba en la base aérea, pero había demasiada gente para visualizarlo.
Dino! - grito Hibari entre la multitud del aeropuerto.
El mencionado no lo creía, detuvo su andar y lentamente giró el rostro hacia donde se escuchó aquel llamado, era la primera vez que Kyoya lo llamaba por su nombre.
Hibari al fin lo visualizó y corrió a alcanzarlo llevándose a varias personas por delante.
-Kyoya, que estas hacien...
-cállate - dijo interrumpiendo el más bajo tomándolo de sus ropas.
- no sé qué es lo que esté pasando, pero quiero que me expliques -comenzó a interrogarlo mientras lo veía directamente a los ojos- tenía un aura tranquila pero no podía ocultar lo inquieto que se encontraba.
- porque me siento ansioso cada vez que no estás?,- comenzó su interrogatorio unilateral -por qué antes de dormir tu imagen me viene a la mente?, que es esa sensación de calor que tengo cuando me tocas?, porque el estúpido beso al que me forzó el idiota de Mukuro se sintió frio…
-espera..Mukuro?
Empezó a bajar un poco la voz y al mismo tiempo pegaba la cabeza al pecho del potro, escondiendo su rostro- …diferente de los nuestros que son cálidos?, porque cuando dijiste que te ibas solo sentí un dolor en el pecho?, porque cuando sonríes con esa estúpida sonrisa quedo paralizado?, porqué te permito llamarme por mi nombre?, porque razón odio que estés con otras personas y no me prestes atención?, porque cuando dices algo, no puedo negarme?, porque cuando te conocí fue que comenzó a suceder esto?, porque solo lo siento contigo?... porque durante todo ese tiempo que estuviste cerca y también ahora mi corazón late tan rápido? No lo entiendo - lo último fue dicho casi en un susurro, como si se hubiera cansado de tanto hablar, -quiero saber porque- exigió levantando el rostro para encarar al rubio y encontrar respuestas.
El Cavallone nuevamente estaba sonriendo, pero no era una sonrisa burlona, tampoco una triste como la que acababa de ver pero tampoco era uno de esas sonrisas alegres que siempre le dedicaba, esta era más tierna, más suave, apacible.
Dino sabía que Kyoya no mentía, pues el no conocía aquello, era honesto con lo que pensaba, no se ocultaba nada a sí mismo y aceptaba todo como viniera, completamente, pero nunca creyó que se expresaría de aquella forma, Hibari se limitaba a decir todo aquello que sentía, aunque no tuvieran significado o lógica para el.
-Ahora lo entiendes Romario-san?
-Reborn-san que haces aquí? Dio un pequeño brinco.
-Es cierto que Hibari no demostrara sus sentimientos, esa es su personalidad pero debes observar mejor.
-qué debo observar mejor, Reborn-san?
-Hibari no corresponderá sus abrazos, pero a nadie más le ha permitido siquiera acercarse a él, así como a nadie más que a Dino le ha permitido tocarlo con tanta confianza, sin que terminara en un hospital.
-Es cierto que solo lo busca para pelear con él y tal vez lastimarlo; pero es porque esa es la manera que conoce para llamar su atención y acercarse a él. Es la forma que sabe, con la que puede convivir con él. Mas nunca se ha atrevido a pelear seriamente con él mientras ustedes no están alrededor, y eso que parece gustarle maltratar herbívoros indefensos e inútiles. -sonrió recordando a su actual dame-pupilo.
-Solo Dino y yo, hemos sido capaces de tranquilizarlo, mas el no necesita ofrecerle solo batallas a cambio.
-Tú más que nadie debería notarlo, ni siquiera a Kusakabe le permite que lo llame tan familiarmente, así como a Dino es al único que le permite su presencia mientras descansa - terminó.
-El tonto de mi pupilo no comprende todo esto, pero su inconsciente lo sabe. Sabe que Hibari no es tan mal muchacho como hace creer a los demás.
-deberías cuidar un poco mas de tu líder, Romario-san.
Dino lo miro a los ojos, aquel niño que solía ser indiferente ante todo ahora lo miraba de manera retadora, aun para todo lo que acababa de decirle, siempre único y con ese fuerte orgullo.
-Kyoya, yo siento lo mismo-respondió tranquilamente mostrándole una sonrisa tierna.
-no me mientas Haneuma - interrumpió de nueva cuenta pero su sonrisa continuaba impune.
-préstame tu mano - Dino sin esperar respuesta, tomo la mano de Hibari y la puso sobre su pecho -quien seguía sus actos con la mirada.
-lo sientes? Mi corazón también late muy rápido cuando estoy contigo.
-Hibari podía escuchar y sentir aquellos latidos - por qué? No comprendo - lo seguía mirando a los ojos, con un aura tranquila.
Dino poso su mano sobre aquella cabeza pelinegra desacomodándola un poco, se acerco a su oido y le susurro:
"Porque te quiero, Kyoya"
...
Esa misma tarde un avión partió, el capo se dirigía hacia Italia.
FIN
Notas finales del capítulo:
kufufufu que dijeron...
Ya se acabo.
Pues no! XD
Bueno si y no.
Si se acaba, pero a este aun le falta el epilogo y su extra del futuro =3 y no se acaba porque tendra su "segunda temporada" XD que aun no se como se llamara pero ya les avisare ya sea en el epilogo o en el extra ^^
Y esque cuando dije que seria un fic largo era porque me referia a largo en toda la extencion de la palabra (bueno fingiendo que se escribe laaaa..aaaaaa...aaaaa...aaaargo xD) pero decidi mejor ponerle continuacion, porque como el titulo del fic, los sentimientos ya los aprendio asi que pues para eso existen las segundas partes XD y asi es que de aki en adelante quiza se me llegue a safar el tornillo derrepente pero kiero seguir escribiendo sobre ellos 2 y esq dino es tan.. Y kyoya tan .. Que waaaa! ademas mas que un "fin" parece un principio no lo creen *w*
Y... creo que ya es todo, asi que nos vemos en el epilogo ^w^
