Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic es YAOI, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Unicron/Starscream. Jetfire/Starscream.

Parte del capítulo se basa el episodio 32, Mars.

Capítulo 12. Marte y Venus

La alarma de mini-cons. Al fin. Starscream entró en la sala del sónar, ansioso. Había pasado todo el día consumido por la inquietud, nervioso, preguntándose constantemente por qué, ¿por qué estaba allí? Sintiendo que perdía el tiempo en aquel lugar y a las órdenes de Prime. Pero parece que al fin la espera valía la pena.

Otro mini-con era otra oportunidad de enfrentarse a Megatrón.

- ¡El mini-con está en Marte!

Los autobots empezaron a discutir, el mini-con estaba en el planeta rojo del sistema solar. Starscream echó un vistazo al mapa estelar y asintió para sí mismo, Marte no estaba muy lejos, apenas tardaría dos días en llegar hasta el planeta y aguardar a su "padre".

- Jetfire, tú y Starscream sois los únicos que pueden viajar por el espacio exterior.

- No hay problema.- Jetfire alzó un pulgar con seguridad.- Ir, recoger el mini-con y marcharse, será un paseo.

Jetfire tomó el escudo Skyboom de manos de Smokescreen para el viaje. Sería refrescante viajar por el espacio, con sitio para moverse y tiempo para pensar en sus cosas.

- ¡Espera un momento, yo también voy!

Starscream, bien, él transformer aéreo sería una compañía para amenizar el viaje, lejos de las tensiones, podrían hablar con tranquilidad, conocerse mejor...

- Megatrón estará allí.

La segunda parte de la frase de Starscream puso fin a las buenas predicciones. Jetfire suspiró, Starscream tenía muy claras sus prioridades, ni mini-con ni órdenes, solo su obsesión por ir tras Megatrón. Y ese no era el objetivo de la misión, no iba a poner en peligro una misión sencilla porque su compañero tenía una vendetta personal, ese tipo de situaciones en el espacio exterior y sin apoyo eran una bomba de relojería.

- ¿Quién ha dicho que puedas venir? ¿Acaso podrías seguir las órdenes por una vez? No, gracias, no necesito el problema que representas.

- ¿¡Qué?!.- Starscream montó el cólera.

- Qué prefiero ir solo... lo siento, pero que seas tan agradable a la vista no acaba de suplir los demás inconvenientes.

Starscream soltó un improperio en dialecto decepticon y por la escandalizada expresión de Red Alert, Scavenger y Óptimus resultó claro que había sido una auténtica barbaridad. Jetfire no se molestó, dio media vuelta y se marchó hacia la salida-hangar.

Donde se encontró con aquellos curiosos orgánicos, pidiéndole a gritos que les dejara ir con él al planeta rojo, los humanos eran realmente encantadores con su ingenuidad y entusiasmo. Pero por Primus que no podía llevar a unos niños en una misión tan peligrosa.

- Al menos tráenos un souvenir, como... ¡una piedra de Marte!

¿Una piedra? Realmente eran fáciles de complacer. Bueno, eran una raza primitiva, pero llegarían lejos si mantenían aquella actitud positiva.

- Veré lo que puedo hacer.

- ¡Fuera de mi camino!

¿Starscream? Jetfire no podía creer que el ex-decepticon tuviera la osadía de presentarse así en el hangar.

- ¿Qué haces aquí?

- Yo saldré primero.- Y sin más explicaciones alzó el vuelo transformado en jet.

- ¿Pero quién se ha creído que es?

Jetfire activó su comunicador interno con Prime.

- Óptimus, Starscream ha salido de la base en dirección a Marte sin autorización.

"Sigh... síguele, Jetfire, ya no tiene remedio."

Jetfire se transformó y elevó el vuelo en dirección a Marte siguiendo la estela del otro transformer aéreo. En pocos minutos había abandonado la atmósfera terrestre y entrado en el espacio.

- Hay que hacer algo con Starscream, Óptimus, nada resulta con él.

"Apenas han pasado unos días, Jetfire, no seas tan impaciente."

- No tiene ningún respeto por tí, ni por nosotros, no deja de llamarnos autobots como si fuera el peor de los insultos.

"Démosle tiempo."

- ¿Cuánto tiempo? Solo quiere destruir a Megatrón, se enorgullece de ser un decepticon hasta la última molécula.

"Eso mismo dijo Megatrón."

Jetfire siguió en silencio un rato, podía ver a Starscream mas adelantado, ambos seguían la misma ruta. Su forma alternativa era estilizada y afilada, más veloz que la suya. Y parecía tener toda la intención de dejarle atrás.

- Óptimus, yo estaría encantado de que Starscream se uniera a nosotros definitivamente, lo sabes, pero él no está por la labor.

"¿Crees que podrías hacer algo para convencerle?"

- ¡Soy el gran Jetfire, por supuesto que sí! Has acudido a la persona correcta.

Jetfire podía imaginar perfectamente a Óptimus poniendo aquel exagerado gesto que indicaba que estaba arrepintiéndose de pedirle algo. Dejó la comunicación abierta pero se concentró en el viaje espacial, y se percató de que Starscream había desaparecido de al vista y casi del radar. Era veloz el maldito inquieto.

¿Podría realmente convencer a Starscream? Eso iba a ser complicado... Starscream era un paranoico, no confiaba en nadie... Cuando le había invitado a salir de la base... Starscream se le había quedado mirando desde el suelo, como si tuviera miedo de alzar el vuelo. Miedo.

Había algo descorazonador en un transformer aéreo que permanecía en tierra cuando le ofrecían volar.


El planeta Marte era desolador, como la mayor parte de los planetas del universo. El planeta rojo se componía básicamente de una rocosa extensión de piedras rojizas y riscos escarpados. Jetfire recurrió a su mini-con para explorar, entre los dos podrían cubrir mas terreno.

Dado que no tenía ni idea de donde estaba Starscream. Bueno podría tratar de encontrarle mientras buscaba el mini-con y...

Una enorme tormenta de arena se aproximaba a su posición. Jetfire suspiró y alzó el escudo, realmente iba a tener un nuevo uso. Tenía que encontrar a Starscream, en medio de aquella tormenta de arena no podían alzar el vuelo, ni comunicarse con la base, y era probable de los decepticons andaran por allí.

Como si le hubieran leído el pensamiento, una explosión láser detuvo sus pasos.

- ¿Qué es eso?

¡Tidal Wave! De todos los decepticons tenía que ser precisamente aquel gigante. Jetfire se cubrió con el escudo y entre la tormenta pudo oír la voz de Starscream, ¡estaba allí, entre la tormenta! Entre la arena y el viento vislumbró el resplandor del sable estelar.

¡Starscream pensaba enfrentarse a Tidal Wave! ¡¿Estaba loco?! Podía distinguir su voz.

- ¿Tidal Wave? ¿Eres tú? ¿Solo?

- Starscream.- Tidal Wave era realmente estúpido y se le notaba al hablar de esa manera lenta y monocorde.

- ¡No eres el que busco! ¡¿Dónde está Megatrón?!

Jetfire intentó ver algo, pero resultaba imposible. Apenas si podía oírles, Starscream parecía estar desafiando a Tidal Wave en el aire... era una locura volar en aquella tormenta contra un peso pesado como el decepticon de guerra.

- Dame el sable estelar y entrégate.

- ¡Nunca!

Una explosión. Jetfire intentó acercarse. Oyó el ruido de Tidal Wave transformándose de enorme nave de guerra a enorme guerrero y después un brutal golpe, y la distintiva voz de Starscream, gritando.

- ¡¡Starscream!!.- Jetfire activó su sonar sin éxito.- ¡¡Staaaarscreaaam!!

La tormenta arreció y Jetfire emprendió una retirada cubriéndose y descendiendo a un risco cercano, no podría ayudar a Starscream si Tidal Wave acababa con él. Solo esperaba que el ex-decepticon estuviera a salvo.


Starscream gemía entre dientes como un animal herido en tanto trataba de incorporarse, dolía, y mucho. Tidal Wave le había dado de lleno con su puño y derribado del cielo, dejándolo a merced de la tormenta que lo había arrojado al fondo de aquel risco, donde al menos estaba resguardado.

Megatrón no estaba allí, el cobarde había enviado únicamente a ese monstruo de Tidal Wave, el gigante era demasiado poderoso para él en aquellas circunstancias tormentosas. Starscream gimió cuando el esfuerzo de sentarse apoyado en la pared rocosa envió mensajes de alarma desde sus sistemas acompañados de dolor.

Los mini-cons del sable estelar emitieron pitidos de alarma y preocupación.

- No necesito vuestra compasión, ¡dejadme solo!

Los tres obedecieron de inmediato marchándose a la carrera. Starscream apretó los dientes con rabia, no había querido... gritarles así... estaba tan... frustrado.

- Incluso los mini-cons me abandonan ahora.- Murmuró para sí mismo.

Pasaron las horas... estaba solo, completamente solo mientras el viento aullaba sobre el acantilado. Starscream intentó ponerse en pie pero un ramalazo de dolor le convenció de lo contrario. Solo podía quedarse sentado y esperar. Esperar... parecía que últimamente lo único que hacía era esperar, esperar inútilmente que algo tuviera sentido, esperar su duelo final con Megatrón, esperar su venganza... esperar a que el mundo dejara de serle hostil.

La tormenta cedió en su fuerza y la luz se filtró en las nubes anaranjadas hasta llegar a él. Starscream suspiró.

- Ni siquiera sé por qué estoy aquí. Todo lo que quería era una oportunidad para derrotar a Megatrón, ¿es demasiado pedir?.

Los autobots. Siempre que les decía que su misión era derrotar a Megatrón parecían mirarle con exasperación, lástima o abierto desprecio. Le apartaban, le dejaban a un lado sin importarles en absoluto lo importante que era para él enfrentarse a Megatrón, como si creyeran que solo por haber aceptado aliarse con ellos podían llevarle de un lado para otro sin tener en cuenta su único objetivo.

- No entienden lo que es ser un decepticon.

"¡Quédate, Starscream, arreglaremos esto como decepticons, pues eso es lo que somos, eso es lo que eres! ¡Has venido a vengarte, no a luchar por el insípido mundo feliz de los autobots!"

Megatrón. Su creador matriz, el sucio bastardo que le había abandonado dos veces en su vida, que le había utilizado y humillado, muy a su pesar había estado en lo cierto en eso. ¡Los autobots no le comprendían, no podían entender lo que significaba ser un decepticon y el orgullo que eso representaba! ¡No iba a convertirse en un autobot solo porque a ellos les conviniese! Y los humanos tampoco lo comprendían, aquellos mocosos y aquella niña no podían entender lo que era.

Encontraría a Megatrón, les gustase o no a los autobots, y lo aplastaría. Starscream destrozó con su mano una roca marciana de pura rabia... y encontró en su mano el interior, una gema preciosa...

- ¿Uh?

Unos pasos interrumpieron sus pensamientos y Starscream volvió la vista para ver aparecer por un recodo a los pequeños mini-cons, que regresaban a su lado a la carrera... y traían tras ellos a Jetfire. Debían... debían haber ido en busca de ayuda.

- ¿Él está aquí?

Starscream guardó silencio mirando a Jetfire, con su máscara de combate blanca y aquel llamativo visor rojo. Los mini-cons habían ido a buscarle, y él había venido. Le había oído llamarle en la tormenta, si bien había ignorado al autobot.

"¿Quieres salir a volar?"

Jetfire era burlón, irritante, un pervertido y un... Starscream descubrió que estaba buscando desesperadamente razones para no ponerse a pensar en lo elegante que era su rostro al descubierto y en lo amable que había sido aquel ofrecimiento de salir de la base.

Starscream apartó la mirada de los ópticos amarillos de Jetfire con irritación.

- He estado buscándote.- Jetfire se acercó hasta él.- Vamos, dame la mano.

- Guárdatela, solo quiero que me dejen solo.

Jetfire suspiró sonoramente y apartó la mano.

- Tan cabezota como siempre. Vamos, estás herido, te ayudaré.

- ¡Tú misión es rescatar el mini-con!.- Starscream miraba a un lado, evitando a Jetfire.- ¡Pues hazlo!

Jetfire ya no podía aguantar más que intentaran morderle la mano que ofrecía, su paciencia tenía un límite y mucho más cuando había una misión que cumplir, ¡Starscream estaba siento testarudo solo por molestarle!

- ¡Oye, ¿por qué no te levantas y me ayudas a buscar el mini-con y llevarlo de regreso a la Tierra como se supone que es nuestro trabajo?!

- ¡Ese es TÚ trabajo! ¡Mi propósito es derrotar a Megatrón!

Ahí estaba otra vez, aquella obsesión.

- ¡Es imposible que entiendas las humillaciones que he sufrido!

- ¿¡Sabes qué!? ¡Es cierto, no lo entiendo! ¡Y no lo voy a entender ahora mismo!

Por si el súbito lance de furia de Jetfire no hubiese dejado suficientemente sorprendido a Starscream si que lo hizo lo que Jetfire hizo a continuación. Con un rápido movimiento, el comandante aéreo autobot cogió la muñeca de Starscream y le ató con extremo de unas esposas, uniéndole a su propio brazo.

- ¡¿Qué crees que estas haciéndome?!

- Te estoy deteniendo, por el crimen de desobedecer órdenes, lo siento.

- ¡No puedes estar hablando en serio!.- Starscream miró las esposas y a Jetfire entre consternado y enojado.- ¡Quítame esta cosa de encima inmediatamente!

- No, no puedo. Como ya he dicho, estás detenido, yo decidiré que hacemos ahora, y lo que decido es que nos vamos. Es por tu propio bien y lo sabes.

Starscream estaba anonadado. Jetfire le había dejado sin habla, no se había imaginado que Jetfire pudiese ser disciplinado o autoritario, y sin embargo ahí estaba, actuando como lo haría un auténtico comandante. Starscream apenas si pudo recuperar el habla para salvaguardarse y no dejar que el otro viera como le había afectado.

- Pagarás por esto.

- Como quieras. Ahora ponte en pie, regresamos a la Tierra.

Starscream disimuló el dolor sordo que le provocó ponerse en pie y tiró de las esposas con gesto contrariado, eran buenas, no iba a librarse de ellas hasta que Jetfire las abriera con la tarjeta clave.

- Vamos, subiremos el risco y despegaremos desde la superficie, aquí podríamos provocar un derrumbamiento.

Starscream guardó silencio y se limitó a seguirle a la máxima distancia que le permitían las esposas, que era bien poca. Caminaron por el fondo del risco hasta una cuesta que ascendía hasta la superficie del planeta rojo.

Jetfire miró de reojo a Starscream y percibió que este desviaba el rostro inmediatamente. En fin, había tenido que hacerlo, realmente había podido con su paciencia, cuando los mini-cons del sable estelar habían llegado corriendo hacia él había temido lo peor, y el alivio había sido un inmenso al ver a Starscream a salvo. Que el ex-decepticon insistiera en su agresividad sin motivo le había irritado.

Pero al parecer Starscream parecía mostrarse un poco menos bocazas. Subieron la cuesta en silencio, Starscream no hizo ni un solo comentario o queja durante el recorrido.

- Que suerte que Tidal Wave se perdió en la tormenta de arena, ¿verdad?

Starscream no se digno ni a asentir con la cabeza. El tratamiento del silencio. Jetfire no insistió, así estaban las cosas, aunque lo lamentaba profundamente.

Llegaron a la superficie y ambos activaron sus propulsores, tendrían que hacer el viaje sin transformarse en naves aéreas, pero estaba dispuesto a ello. Los mini-cons se unieron en el sable estelar y Starscream lo tomó en una mano mientras alzaban el vuelo abandonando el árido planeta rojo. Jetfire miró el suelo que se alejaba y al ex-decepticon que volaba con él con extraña docilidad.

- ¿No vas a intentar convencerme de que no nos vayamos?

- ¿Serviría de algo?.- Replicó el otro, rompiendo el silencio.

Jetfire redirigió sus esfuerzos a abandonar la atmósfera y reestableció las comunicaciones con la base autobot en canal abierto.

- He puesto a Starscream bajo arresto, y le llevo lejos de Marte de inmediato.

"¿Y el mini-con?"

- Tendrá que esperar.

Starscream se mordió el labio inferior, extrañado, le sorprendía que Jetfire antepusiera aquello a la recuperación del mini-con, la misión de los autobots, su objetivo militar era recuperar todos los mini-cons, ¿no?.

"¿Qué? ¿Estas loco? Necesitaremos el mini-con para..."

"Es suficiente." Ah, Óptimus. "Sigue adelante y trae a Starscream cuanto antes."

Continuaron en silencio, abandonando el planeta entre los meteoros que orbitaban a su alrededor. El silencio era enervante para Jetfire, sobre todo proviniendo de Starscream.

- Vamos, Starscream, deja de estar enfurruñado.

- ¿Es que no puedes simplemente dejarme solo?

- ¡Siempre estas solo!.- Jetfire volvió a mirar al frente.- Escúchame, sé que los decepticons suelen pelearse, pero los autobots no somos así, funcionamos como un equipo, si un miembro de este desobedece las órdenes todos lo sufrimos, ¿verdad?

Starscream, que realmente estaba enfurruñado no replicó. Porque realmente el mayor problema de los decepticons era el trabajo en equipo... en la base... nunca habían sido un grupo unido, se atacaban física y verbalmente, desconfiaban, se pisaban para subir en rango y... se traicionaban. Los autobots... nunca les había visto traicionarse entre ellos, y realmente no veía a Óptimus ni a Jetfire haciendo lo que Megatrón le había hecho.

Un decepticon hubiera dejado a Starscream en aquel risco y se hubiera hecho con el mini-con sin importarle en absoluto el destino del otro.

- Todo el mundo tiene que hacer su parte.- Continuó Jetfire.- Todo el mundo tiene que ayudar en la misma medida.

Starscream frunció el ceño, todo eso estaba muy bien, ¡pero él tenía su propio problema!

- Tengo que enfrentarme a Megatrón.

- ¡¿Ya estamos otra vez?! ¡Primus! ¿Qué os pasa a Megatrón y a ti? ¿Erais amantes?

La reacción fue inmediata, Starscream le miró con la cara asqueada de quien está a punto de vomitar y le dio una patada en la junta de la rodilla que le hizo quejarse a viva voz y detenerse.

- ¡AUH! ¡Encima atacas a un superior!

- ¡Eres repugnante! ¡Lo más asqueroso que he visto en el universo!

- ¿Qué? ¡Es una suposición perfectamente razonable! ¡Óptimus también lo piensa!

- ¡Pues los dos estáis enfermos!.- A Starscream se le revolvía el deposito solo de pensarlo.

Con las esposas, ambos se gritaban a la cara.

- ¡Venga ya! ¡Tú estas obsesionado con vengarte de su abandono! ¡Y jamás había visto a Megatrón tan histérico por una deserción! ¡Actuáis como amantes despechados!

- ¡La simple idea me asquea! ¡Eres un pervertido malpensado!

- Megatrón esto, Megatrón lo otro, tengo que vengarme de Megatrón, derrotaré a Megatrón, puede que esté Megatrón, mataré a Megatrón...

- ¡Cállate! ¡No puedes entenderlo!

- ¿¡Por qué te obsesiona tanto entonces!?

- ¡¡PORQUE MI VENGANZA ES LO ÚNICO QUE TENGO!!

Ambos callaron, mirándose a los ojos, en el espacio el silencio era un más evidente y espeso que en tierra. Starscream bajó la vista, avergonzado por haber admitido aquella dependencia, pero Jetfire se inclinó para mirarle a la cara.

- Un transformer como tú puede tener todo cuanto desee.

Jetfire se sentía algo estúpido. En verdad esa era la frase que podía decir perfectamente para coquetear, pero esta vez la decía en serio. ¿Qué su venganza era lo único? Eso tenía que doler, ¡además era absurdo! Starscream era hábil, fuerte, inteligente, atractivo... era ridículo que se sintiera así.

Starscream no tenía palabras, su primer impulso había sido apartarle y exigirle que dejara de burlarse, pero su voz había sido similar a cuando le había detenido y puesto aquellas esposas, serio, determinado.

La extraña situación fue interrumpida por un brillo, un destello verde desde un asteroide. Ambos transformer miraron con sorpresa.

- ¡El mini-con!

- ¿Dónde?

- ¡Ahí, en el asteroide!

- ¿Vamos a rescatarlo, no?

Jetfire asintió y activó sus propulsores.

- Por supuesto, y ahora deja que te diga cual es mi frase.

- Eh... ¿qué?

- ¡La victoria es mía!

Starscream se refrenó de burlarse, aunque realmente el otro se lo merecía.

- Ahí, ¡lo veo! Bien, Starscream, cuando pasemos por encima, tú lo coges.

- ¿Me lo pides a mí?. Uh... vale.

Ambos se aproximaron a la superficie del asteroide, demasiado inestable como para aterrizar en él, y Jetfire pasó rasante por encima para que Starscream pudiera coger el mini-con usando su mano libre.

- Con cuidado...

- Acércame un poco más...

Apenas Starscream había rozado el mini-con, este se activó, y el pequeño robot reveló su auténtica forma. Y al mismo tiempo una explosión a apenas centímetros de ellos les apartó de él y les expulso afectados por la onda expansiva.

Tidal Wave apareció, inmenso y terrible, avanzando hacia el mini-con y disparando indiscriminadamente hacia ellos mientras reía como un maniaco, alejándoles para poder evitar ser destruidos por él.

- Maldita sea, ¡no puedo moverme así!

- ¡Quítanos las esposas antes de que nos convierta en coladores!

- ¡Si pudiera ya lo habría hecho, la tarjeta llave está en la base!

Tidal Wave comenzó a descender hacia el indefenso mini-con, que permanecía quieto, tumbado sobre el asteroide, temblando mientras el enorme decepticon se cernía sobre él. Starscream maldijo, Tidal Wave se lo llevaría, se lo llevaría a la base lunar y Megatrón esclavizaría al diminuto robot para ponerle a trabajar en su base... un esclavo, eso había sido él también para Megatrón, Starscream miró al mini-con... no era distinto de su mini-con, Swindle, o de los mini-cons que formaban el sable estelar, que habían ido a buscar ayuda para él aun cuando les había ordenado que le dejaran solo de mala manera.

- ¡¡DISPARA!!

Jetfire se quedó asombrado, hasta que vio que Starscream le hablaba al mini-con.

- ¡Te he dicho que dispares!

El mini-con miraba en su dirección asombrado, probablemente aturdido ante la idea de que le hablaran.

- ¡Los autobots te protegerán! ¡Megatrón te usará como un arma para la guerra! ¡Confía en mi!

Jetfire observó como el mini-con escuchaba a Starscream, gratamente sorprendido por el cambio de actitud del ex-decepticon.

- ¡No te conviertas en un esclavo! ¡Sálvate! ¡Húndelo! ¡Dispara! ¡Disparaaa!

Y el mini-con disparó, descargando su poderoso cañón sobre el desprotegido lado inferior de Tidal Wave, que se escoró y empezó a desplazarse sin control por debajo del asteroide. Inmediatamente Jetfire y Starscream hicieron otra pasada y recogieron al pequeño mini-con para guardarlo a salvo en el compartimiento posterior de Jetfire.

- ¡Buen trabajo! Misión de rescate completada.

La exclamación de sorpresa ahogada de Starscream no era lo que esperaba oír al respecto.

- ¿Qué ocurre?

Entonces vio lo que Starscream acababa de ver. Megatrón. En el espacio, armado con aquel maldito rifle Réquiem, desafiándoles entre la oscuridad espacial. El líder decepticon les miraba con el más absoluto de los desprecios.

- Megatrón.

El sable estelar se iluminó y Jetfire maldijo al verse arrastrado por Starscream hacia Megatrón.

- ¡Ahora acabaré con él de una vez por todas!

- ¡De ninguna manera, tenemos que retirarnos!

- ¡Quédate donde estás y lucha, cobarde!.- Acalló Megatrón, enfilando la mortal arma.- ¡Starscream, entrégame el sable estelar y el escudo!

Starscream tironeó con irritación de las esposas.

- ¡Lucharé contra él!

- ¡Nos vamos!.- Replicó Jetfire.

Las tres armas, rifle, escudo y espada, empezaron a brillar con fuerza en un armónico destello dorado.

Unicrón se estremeció. Sideways abrió los ópticos como platos. Las tres armas estaban cerca, muy cerca, armonizando, comunicándose, aunando su poder. Unicrón sintió como todos sus sistemas empezaban a reverberar y activarse.

Los tres transformers gritaron, las tres armas brillaron y rayos de energía surgieron de ellas uniéndolas hasta que un estallido cegador les inundó a todos, cubriéndoles con un poder como jamás habían presenciado. La luz dorada se tornó blanca y luego... no quedó más que oscuridad.


Starscream no podía ver nada, la luz era blanca... tan blanca. El poder era inmenso, demasiado... no podía ver, y su sonar no funcionaba y...

"Starscream"

Frente a él, salido de la nada... o más bien salido de la luz, estaba el transformer dorado. Se veía increíblemente real... pero no podía serlo, ¿verdad?. Hacía tanto que no lo veía que casi... casi había olvidado su radiante perfección... pero no podía ser real... no podía... era una alucinación causada por la luz, por las armas en sincronía...

"Starscream, cada vez estoy más cerca."

- No... no puede ser. No eres real.

"Sideways es mi emisario, debes escucharle, Starscream."

- Eres... eres un sueño.

Entonces las manos del transformer dorado envolvieron su cintura y se miraron a la cara, y Starscream sintió el indiscutible tacto de aquellas manos, la calidez del otro. Incluso podía olerlo, olía como el energón de alto refinamiento y a metal líquido. Las manos se deslizaron por su cintura y Starscream se estremeció. Entonces el transformer dorado unió sus labios, eran lisos, perfectos, amoldándose a los suyos y después deslizando su lengua entre ellos, dejándole un sabor dulce, suave. El beso se volvió más intenso, dominante, y cuando se separaron Starscream sentía sus labios temblando.

"No lo soy, pronto nos veremos. Olvidarás este encuentro, pero lo recordarás cuando nos encontremos realmente. Te esperaré."

Starscream apagó los ópticos. Y cuando volvió a encenderlos se encontró mirando a Jetfire.

- ¿Uh? ¿Qué ha ocurrido?

- La luz nos cegó y la onda expansiva o lo que fuera nos alejó de Marte, fue una suerte que estuviéramos unidos por las esposas.

Starscream miró a su alrededor, consternado, no recordaba nada de la onda expansiva, debía haber quedado inconsciente. No veía a Megatrón por ninguna parte.

Quizás era lo mejor.

- Vámonos.

Jetfire asintió y se pusieron en marcha de regreso a la Tierra, el comandante autobot activó el comunicador de nuevo, la explosión de luz había cerrado momentáneamente todas las comunicaciones y en la base debían estar preocupados.

- Aquí Jetfire.

"¿Qué ha ocurrido?"

- Que todo el mundo se relaje, tuvimos ciertos problemas pero estamos bien. Hemos rescatado al mini-con y vamos de regreso con vosotros.

"¿Y Starscream?"

Jejeje, esa Alexis, la niña parecía haber cogido afecto por el decepticon. Jetfire miró a Starscream y le guiñó un óptico burlón antes de continuar.

- ¿Quién? ¿Starscream? Uuuh, no conozco a nadie con...

- Estoy bien.- Starscream puntuó la interrupción con un tirón del alerón de Jetfire, que rió un rato por el intercomunicador.

Jetfire cerró la comunicación y miró a Starscream... y entonces pensó que la explosión debía haber hecho trizas sus circuitos porque estaba viendo a Starscream sonreír... sonreír débilmente, con una media sonrisa que intentaba disimular sin conseguirlo.

Desde que le había visto había pensado que Starscream era guapo, y que era realmente divertido verle enfurruñado, y verle enfadado y avergonzado cuando le piropeaba era aun mejor. Pero verle sonreír era mejor, ahora sí era hermoso.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

- Oh... nada, por nada.

A lo lejos veían el planeta azul.


- ¡Es absurdo!

El decepticon médico retrocedió asustado y se refugió inútilmente tras una columna de paginas de datos, mirando al líder decepticon con una patética y lamentable expresión de pánico.

- Lo siento, Lord Megatrón, discúlpeme... pero el examen...

- ¡Cállate!

Megatrón leyó los datos del examen médico una y otra vez, como si esperara inútilmente que los datos cambiaran ante él. Pero no había duda, el oficial médico había quedado tan aturdido con los resultados que los había repetido, y vuelto a repetir, hasta que Megatrón casi le había arrancado un brazo y exigido saber por qué estaba tardando tanto en hacerle un simple chequeo.

Un simple chequeo... que había revelado la existencia completa de un núcleo en su interior y de una protoforma básica desarrollándose en torno a este. Esa era la causa de la súbita debilidad física que le había asaltado últimamente y de que su consumo de energón se hubiera triplicado aquellas semanas.

Una protoforma. Llevaba años creando una forma de vida dentro de él. Megatrón maldijo y aplastó el documento con sus manos, arrojándolo a un lado.

- ¿Cuánto tiempo falta para que sea autonomo?

- Uh... por su desarrollo... no deben faltar mas de dos ciclos estelares.

No... Megatrón se llevó las manos a su pecho, bajo capas de blindajes estaba su propio núcleo, y junto a este, protegido dentro de la caja de protección y unido a su propio núcleo, estaba formándose aquella pequeña protoforma. Y si calculaba lo que faltaba para que fuese una protoforma autónoma... y los ciclos estelares que tardaban en formarse un nuevo núcleo y una protoforma...

No... Megatrón arrancó la cama de la enfermería y la arrojó contra una pared, destrozándolo todo. El oficial médico se escondió miserablemente bajo una mesa que Megatrón no tardó en levantar.

- ¡Si esto se sabe fuera de esta enfermería estás muerto, Hook, te arrancaré la cabeza y la usaré como proyectil!

- Si... si, señor, nada se sabrá, lo juro por Primus, señor...

Megatrón asintió, satisfecho, Hook era leal, infinitamente leal, el único oficial médico al que Megatrón permitía ponerle las manos encima. No hablaría, nadie lo sabría nunca. Megatrón miró a un lado, la única pantalla que aun estaba a salvo de su arranque de ira, la activó y miró los archivos de su examen, tendrían que borrarlos, borrarlo todo.

Una imagen apareció en la pantalla, una radiografía. Ahí estaba, Megatrón se quedo momentáneamente paralizado al ver la distintiva silueta de la protoforma. Se veía el brillo de su propio núcleo, firme y seguro, y a su lado, recogida cómodamente, la silueta de la pequeña figura, más pequeña que su puño, con un núcleo resplandeciente y delicado.

Ahí estaba. Su hijo.

Megatrón dudó unos segundos antes de pulsar el botón que borró la imagen. Y cuando la pantalla quedó negra sintió una horrible sensación de pérdida.

"¡Megatrón!"


Megatrón regresó a la consciencia con un total aturdimiento, recibiendo las incesantes llamadas de Thrust... estaba... flotando en el espacio.

- ¿Dónde estoy? ¿Qué ha ocurrido?

Tidal Wave y Thrust llegaron hasta él... Megatrón recuperó el control de su propulsor e intentó aclararse las ideas. Había quedado inconsciente por el estallido de energía que había tenido lugar.

- Lo siento señor, la enorme explosión de energía nos expulsó de la zona. Es cierto, ¡la unión de las tres armas crea un poder impresionante!

Megatrón asintió, si, con ese poder, uniendo las tres armas, la guerra llegaría a su fin, con su victoria indiscutible.

Malditas ganas tenía de cantar victoria. Y de que Starscream dejara de luchar contra él, pero ¿qué podía hacer para convencerle?


Cuando Starscream y Jetfire aterrizaron en el hangar de la base autobot Óptimus y Red Alert estaban ya esperándoles. Inmediatamente Óptimus sacó una tarjeta y retiró las esposas que unían a los transformers aéreos. Jetfire se lamentó teatralmente por la separación y dejó al nuevo mini-con en el suelo antes de contar a Óptimus lo ocurrido en el viaje de regreso.

- ¿Una misteriosa fuente de energía desde las tres armas?

- Eso es.

- Hasta que sepamos algo más dejemos esa información entre nosotros, no quiero causar una alarma innecesaria.- Razonó Óptimus.

- Si, señor, Starscream tampoco dirá nada.

Starscream, quien se había hecho a un lado y sentado en el suelo, asintió distraídamente. Red Alert se acercó a él con gesto crítico... lo que veía no le gustaba, Starscream había sido disparado, golpeado, y de seguro aquella misteriosa explosión tampoco habría ayudado. A primera vista Red Alert veía que sus propulsores estaban dañados, sino hubiera estado unido a Jetfire en el viaje de regreso quizás no hubiera llegado siquiera.

- Te han disparado, Starscream.

- No es nada importante.

- Ahórrame la actuación de tipo duro.- Red Alert se cruzó de brazos.- En media hora os quiero a ti y a Jetfire...

Jetfire se quejó infantilmente, Red Alert le ignoró.

- Y a Jetfire.- Insistió.- En la enfermería.

- Es una orden.- Respaldó Óptimus.- Buen trabajo, soldados. Descansen.

En la salida Jetfire se vio inmediatamente asaltado por los humanos, que corrieron a sus pies preguntándole sin descanso por el planeta Marte, el espacio, e insistiendo en un souvenir... ah, se le había olvidado por completo.

- Lo siento chicos, las tiendas de souvenirs de Marte estaban cerradas.

Ahí estaba, no era su imaginación, por el rabillo del óptico vio a Starscream semisonreir otra vez ante la decepción de los niños.

Alexis, la más valiente, se acercó a Starscream. Jetfire se preguntó si esta vez el ex-decepticon sería más amable con ella, después de todo esa niña era la única humana que no le temía, realmente digna de admiración.

- ¿Starscream?

- ¿Si, qué pasa?

- He oído que convenciste al mini-con de unirse a los autobots. Te llevas bien con los mini-cons, y ellos te aprecian.

Ciertamente. Jetfire miró a los mini-cons, Swindle, Jetstorm, Runway, Sonar, y ahora el nuevo mini-con, realmente Starscream parecía llevarse bien precisamente con aquellos pequeñajos. O a estos les gustaba él... jeje, bueno, los pequeños tenían buen gusto, no podía culparles.

- Y es por eso que creo que tu lugar está de lado de los autobots.

Starscream se puso en pie, quizá algo agitado, y se marchó.

- Tonterias, mi misión es derrotar a Megatrón eso es todo.

Sigh, Jetfire se acercó a consolar a Alexis por otro desplante de Starscream... pero entonces, al igual que la chica, vio lo que el ex-decepticon había dejado en el suelo antes de irse.

Una piedra preciosa enorme de origen marciano. ¡Starscream si que se había acordado de lo del souvenir! Jetfire soltó una carcajada y corrió tras Starscream mientras los humanos jugaban encantados con la enorme gema.

- Alguien ha sido muy amable con Alexiiis.- Canturreó.

- Calla.- Starscream entró en la enfermería con un gesto enfurruñado por verse descubierto.

- Los niños están encantados, y Alexis está muy contenta. ¿No vas a esperar a que te den las gracias?

- No sé de qué me hablas, la roca se quedó encajada en la junta de mi muñeca.

- Que casualidad.

- Si.

Red Alert preparó dos camas para realizar el chequeo inicial. Starscream se quedó en pie con aprensión, mirando el instrumental y a Red Alert... prefería la impersonal máquina de curación acelerada de los decepticons. Cuando no había tenido una a disposición había tenido a Thundercracker para ayudarle con reparaciones, y si eran graves había acudido a Hook, el jefe médico de los decepticons.

No le agradaba la idea de tumbarse y dejar que Red Alert andara entre sus sistemas. Mientras cavilaba, Jetfire se tumbó tranquilamente y se acomodó como si fuera a echarse una siesta en vez de ser examinado.

- Sigh... vamos, Starscream, cuanto antes empiece esto, antes terminará. Creo que ambos nos merecemos un poco de energón y un descanso.

Jetfire parecía tranquilo. Y Starscream sabía que necesitaba ser reparado... con un esfuerzo de voluntad se tumbó rígidamente sobre la cama, sintiendo que inconscientemente todas sus barreras informáticas se ponían al máximo nivel de alarma. Red Alert se acercó con un scanner.

Primus, Starscream estaba tenso como si estuviera a punto de salir corriendo en cualquier momento. Red Alert ya había tratado con transformer con pánico a las herramientas médicas, a los exámenes completos. No era nuevo.

- Voy a reparar tus propulsores, ¿de acuerdo?

Starscream asintió. Red Alert se movió rápida y eficazmente, Jetfire le ayudó a mantener a Starscream distraído mientras contaba con todo tipo de detalles lo magnífica que había sido su última misión luchando contra los glorks, algo lleno de exageraciones y absurdas maniobras.

Hecho. Ahora estaba lo que no iba a gustar a Starscream, tenía abolladuras en el blindaje, de modo que tenía que examinar los sistemas principales.

- Starscream, esto ya está, ahora voy a retirar el blindaje del servo de su torso. Para examinar el daño interno voy a tener que sedarte, solo durará media hora, no notarás nada mientras estés insconsciente. ¿De acuerdo?

Starscream dudó, sabía que tenían que sedarle, aunque lo odiara... Hook le había sedado algunas veces, era un sistema que hacía que todos los sistemas trabajaran con normalidad aunque el procesador principal estuviese en recarga inducida. Era algo que le dejaría completamente indefenso.

Jetfire siguió parloteando, a él tampoco le gustaban los exámenes médicos, siempre resultaban intrusivos, incluso con la profesionalidad de Red Alert. Starscream estaba realmente tenso, no le culpaba. Jetfire se incorporó un poco, no le extrañaba que Starscream se resistiera a ser sedado.

- Es cierto, no notarás nada, te despiertas media hora después y descubres que te han arreglado... aunque lamento que Red Alert nunca se moleste en hacer mas cositas.

- ¡Jetfire!.- El oficial médico le miró escandalizado.

- Oh, vamos, no es justo, si no dejas que me aproveche de ti al menos aprovéchate de mí. No entiendo como puedes ver a un transformer tan fabuloso como yo inconsciente y contener las manos.

- Como no cierres tu caja de voz te juro que cuando despiertes de la sedación tu nueva transformación será en recicladora.

Jetfire calló, sabiamente, pero se sentía recompensado por ver otra sonrisilla ahogada en la cara de Starscream. Aaah, finalmente las barreras caían.

- Sigh.- Red Alert sacó el energón diluido con el sedante.- Vamos allá, Starscream.

Esta vez Starscream asintió y permitió que conectara el dial.


Jetfire se entretuvo con unos archivos de datos mientras esperaba su turno para ser examinado. Red Alert estaba concentrado en su trabajo con Starscream y no quería distraerle, cuanto antes salieran de la enfermería mejor.

Había pasado un cuarto de hora cuando empezó a ver que Red Alert parecía nervioso, algo que no solía verse, miraba en el interior de Starscream, consultaba datos del ordenador y luego volvía a revisar a Starscream.

- ¿Ocurre algo malo?

Red Alert negó con la cabeza y finalmente pareció tranquilizarse a un poco, calmándose y cerrando los blindajes de Starscream y sellándolos con eficacia.

- Jetfire, llama a Óptimus.


Nota de la autora: El capítulo mas largo, casi el doble de lo habitual, que decir, de pronto estaba inspirada con el episodio 36, Mars.

Quedo agradecida de los excelentes reviews con los que me animo tanto, sois lo mejor de escribir fanfics.

Jetfire es un personaje que poco a poco se hace con un sitio en la historia con ese carácter que tiene. Ahora que Starscream ve su lado serio y deja de considerarle un payaso realmente puede sentirse más cómodo con él, aunque no lo admita. Unicrón sigue por ahí, furioso por perder protagonismo en el fanfic frente a Jetfire, jejejeje.

Y ahora... el origen de Starscream descubierto en el próximo capítulo, tachan tachan. Si, bueno, algunos ya lo tendréis mas claro que el agua, pero a mí me gusta hacer como que hay suspense. :)