Diclaimer: Full metal Alchemist no me pertenece ni ninguno de sus personajes, sino a Hiromu Arakawa.

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que todo les vaya bien. Bueno como prometí, aquí está el duodécimo, nuevamente y aunque supongo que ya estaréis cansados de leerlo, siento haber tardado tanto, creo que esta es la vez que mas he tardado u.u, pero espero también que comprendáis que ahora mas que nunca tenia que estudiar mucho para los exámenes, y me atiborraron de deberes y trabajos, sea como sea, finalmente he tenido el huequecito para publicar, y espero mucho que os guste.

Y ahora gracias a todos los que se han tomado el tiempo para leer mi historia y un especial agradecimiento a la gente que se ha tomado la molestia de dejar reviews. Muchísimas gracias a:

xLalaCleaox, (hola! Si ya es la segunda vez que hace eso, haber si a la tercera va la vencida xD, y no te preocupes por tardar jeje, lo importante es que te siga gustando =), si yo creo que Roy y Ed son muy parecidos, por eso se pelean tanto, solo que Ed sigue siendo un crio y Roy es mas maduro, pero se me hacen muy similares de jovencitos n_n. Si, Riza se quedo sola, pero Roy volverá, siempre lo hace jeje y me alegro de que gustara la aparición súbita de Maes jeje, y claro él siempre ha sido así de entusiasta y algo ridículo xP, gracias por comentar =D)

laura-eli89, (hola! Jaja si pensé que en vez de ponerle una novia a Maes, era mejor ponerle una gatita, (no me gusta verlo con otra que no sea Gracia xP), y yo también los adoro! xD jaja y si, en el bar todas preguntando al pobre Roy si Riza era su novia jeje, pobre lo avergonzaron xD)

Dark-san86, (hola! Jaja me alegro de que te siga gustando n_n, si Roy es muy tierno y mono, y la presentación de Maes… bueno él siempre ha sido así de extravagante xDD, este capitulo se centra mas en Grumman y Roy, espero que te guste =D)

Aleye, (hola! Cuneteado? Jaja aquí no se… seria como falso beso o pseudo beso? xP, jaja si es que yo a mi gatito también le ponía vestiditos cuando era mas pequeño, (ahora ya no le caben…) y le hacia muchas fotos jaja xD, y me pareció gracioso que Maes hiciera lo mismo con su gatita, aunque el que le ponga vestiditos rosas no es que sea afeminado, es para marcar el genero del animal jeje xP, de todas formas, yo también adoro a los gatitos! =D)

Rukia Kurosaki-Chan, (hola! Jeje me alegro de que te gustara, si la primera despedida tenia que ser algo tierna y Riza a pesar de ser una niña, ya se esta dejando llevar poco a poco por Roy xD, Grumman es un hombre que me encanta, sobretodo por su risa a lo papa Noel xDD, espero que te siga gustando jeje)

fandita-eromena, (hola! Sii todos amamos a Maes, lastima que muriera u.u, de todas formas es un gran personaje! xD y sii casi se besan pero no pudo ser jeje, Grumman si que da un poco de miedo, ya que ahora va de abuelo súper protector jaja)

Juna Aranda, (hola! Jaja no pasa nada, no te preocupes por no dejar review, para mi lo importante es que te siga gustando =), y espero no tardar tanto esta vez jeje xP)

yimel Elric, (hola! Jaja si Grumman es así, pero es un vejete simpático jeje, y si trolean bastante al pobre Roy jaja, de todas formas muchas gracias otra vez por decir cosas tan bonitas =), de verdad me alegran tus reviews jeje)

DUCKAN, (hola! Me alegro de que te siga gustando jeje, con respecto a lo del ataque de celos de Roy, te aseguro que habrá y mas de uno XD, de todas formas el aun tiene que volver a casa de los Hawkeye, solo puedo decir que todo se ira viendo… jaja gracias por comentar!)

ZadomenLiz, (hola! Muchísimas gracias por comentar, de todas formas a mi me basta con que la historia te siga gustando a pesar de lo mucho que tardo en publicar jeje =), respecto a tu duda la misma Arakawa lo dijo una vez: Riza es la nieta por parte materna de Grumman, es decir, que la madre de Riza era la hija de Grumman, así que si estabas en lo cierto, de hecho en mi fic es así ya lo veras jeje, espero que te siga gustando!)

Al shinomori, (hola! Bueno aquí esta el capitulo 12, me alegra muchísimo que te guste mi historia, no sabes lo contenta que me puso tu review =), siempre me pregunte como se conocieron estos dos, así que me dije, ¿y porque no escribo un fic sobre como pienso yo que fue? Y de ahí salió todo, parece que no me ha ido tan mal jeje, espero que el resto de capítulos te hayan gustado, gracias por comentar!)

Kat-N, (hola! Jaja te la leíste toda seguida? xD tomare eso como una buena señal jeje, no creo que Izumi y Hawkeye se conocieran, pero me pareció bien hacer sufrir a Roy, y que se ganara a pulso el poder ser el alumno del alquimista, así como el acertijo, digamos que es una de las bases principales, en un ova el supuesto maestro de Izumi le pregunto a ella el mismo acertijo así que lo tome como algo general xDD, me alegro de que te gustara todo el fic, y de haber llevado bien la aparición de Hugues jeje, espero que te siga gustando xD)

Y también gracias a lulufma, Kristall Blauw, Pureheart01, Bulma Buttowski, wendy98, Edwin29, Eddy, Mafalda Black y melinda1209, bueno eso era todo y sin más el duodecimo capítulo!

El día que te conocí


XII

La reina del tablero


Dudaba. Por supuesto que dudaba. Tenia claro que hiciera lo que hiciera había perdido, estaba condenado a morir a manos de cualquiera de las piezas que conformaban el ejército del rey negro. Le había acorralado nuevamente, y esta vez la escapatoria era mucho más difícil que las anteriores, y aunque ya no tenía mucho sentido huir, tampoco era un jaque mate definitivo. Se escondió tras uno de sus peones, rehuyendo la intimidante amenaza del alfil, sin embargo un caballo negro se tragó inmediatamente a su protector, dejándolo descubierto nuevamente, pero esta vez en un flanco no disponible para este, puesto que el alfil era una pieza que solo podía moverse diagonalmente y el caballo que ahora estaba a su lado tampoco podía hacer nada contra suyo. Era su turno y volvía a dudar, realmente le estaba resultando difícil concentrarse en la partida de ajedrez, y eso era, y lo sabía bastante bien, debido al tema al que no había parado de darle vueltas desde que volvió a East City. De todas formas, tampoco había sido capaz de ganar a Grumman nunca, así que no le sorprendía el nuevo jaque que le había realizado el hombre, aunque este seguía sin ser definitivo.

- Jaque. – Anunció posicionando a su reina justo en dirección vertical hacia su desprotegido rey, ausente de súbditos que le protegieran.

Al parecer notó su inquietud, y preguntó. – Te noto extraño, muchacho, ¿ocurre algo?

Roy levantó la vista de la partida como si lo acabaran de sacar de una ensoñación, definitivamente no estaba en sus mejores días. – Err… no, nada. – Y apartó su rey de la asesina trayectoria de la reina enemiga.

El mayor alzó una ceja como signo de interrogante, Roy no apartaba la mirada del tablero, pero no parecía concentrado en el, sino todo lo contrario. - ¿Estas seguro? Pareces muy distraído.

El chico no lo miró, siguió con la vista enfrascada en su rey, y mas concretamente su reina, la cual y casi milagrosamente permanecía de pie al contrario que la gran mayoría. De hecho podía contar las pocas fichas que le quedaban, siete. Tres peones, una torre, un alfil, la reina y evidentemente su rey; había perdido piezas importantes, pero no necesariamente por ello iba a perder, aunque el numero de oponentes casi lo doblara. Movió la torre esta vez, comiéndose al caballo amenazante y suspirando para si. Uno menos…

- Jaque.

Roy alzó la vista sorprendido. - ¿Cómo…? – Solo entonces se dio cuenta de su error, al mover la torre había desprotegido uno de los flancos del rey, dejándolo a la vista nuevamente de la despiadada reina negra.

- ¿De verdad que no te ocurre nada? – Reiteró el hombre con un deje de preocupación en la voz.

- No se preocupe, general.

Por supuesto que le pasaba algo, llevaba demasiado tiempo con la misma idea en la cabeza, la misma duda y desgraciadamente había tenido que esperar más de un mes para resolverla, para hablar con la persona que ahora tenía delante. El día que había llegado, el general de brigada lo había recibido como siempre, con su ya usual partida de ajedrez, la cual Roy siempre terminaba por perder, anotando así una victoria más en la libretilla de Grumman. Pero aquel día, a pesar de haber sido incapaz de preguntar, el hombre había tenido que marcharse rápidamente por asuntos de trabajo dejando inconclusa – algo raro en el – la partida de ajedrez. Y hoy, dos días antes de su vuelta al pequeño pueblecito donde reanudaría sus estudios de alquimia bajo la tutela de Hawkeye-sensei, había vuelto a ver al hombre y hallado de nuevo la oportunidad para saciar la duda que lo acongojaba, y aun así Roy se sentía demasiado cobarde como para preguntar aquello, ¿Y si se equivocaba? ¿Y si cometía un error y sus suposiciones eran erróneas?

Ateniéndose a la experiencia, sus divagaciones sobre la posible enfermedad de Hawkeye habían resultado ciertas, el chico logró descifrar que años atrás aquel hombre que ahora era su maestro, había realizado una transmutación humana con el fin de devolver a la vida a su difunta esposa Elisabeth, Elisabeth Grumman. Pero aquello era algo que había decidido guardar para si, un secreto compartido entre el hombre y el. Poco a poco y casi sin darse cuenta, pues se encontraba bastante absorto de la batalla, sus piezas fueron reducidas, un peón, la reina y el rey, era todo lo que le quedaba… Bueno ya no, una de las torres enemigas acababa de devorar a su peón y la reina estaba lejos de poder protegerle.

La partida ya había terminado, con aquella jugada Grumman se aseguraba una nueva victoria, pero fue entonces cuando Roy se decidió. Tragó saliva, cerró los ojos pesadamente y pronunció en voz alta lo que llenaba su cabeza desde hacia mas de un mes. – Elisabeth Grumman.

Pudo ver perfectamente como la mano que el hombre tenia levantada con la reina entre sus dedos, dispuesta a cernirse sobre su ya moribundo rey, temblaba y se detenía en su trayectoria, quedándose suspendida en el aire por unos instantes. Trató de encontrar la mirada del militar, pero este la ocultó efectivamente bajo las sombras de su rostro.

Suspiró y dejo caer finalmente la pieza entre sus manos, tumbando al oponente blanco y ganando así la partida. – Jaque mate.

Roy decidió permanecer en silencio y dejar que fuera el hombre mismo quien iniciara la conversación, dando pie a la explicación que tan desesperadamente necesitaba el muchacho. El mayor no dijo nada, sino que empezó a recoger las piezas y a colocarlas dentro del tablero para guardarlas, dando así por finalizado el encuentro. El moreno se apresuró a ayudarle, y tras unos minutos en silencio, terminaron el trabajo con un suave clic, por parte del tablero.

Grumman volvió a tomar asiento y el chico lo imitó, volteó ligeramente el rostro al ver que Madame le había escuchado y ahora lo observaba ligeramente con algo de preocupación cargada en su semblante.

Fue segundos después cuando el hombre carraspeó, que volvió a centrar su atención en el y en lo que le iba a decir. – Así que… te has dado cuenta.

El muchacho asintió. – Eso es.

- ¿Cómo es que lo dedujiste? – Inquirió el general, aun sin mirarlo a los ojos.

Así que definitivamente había vuelto a acertar, aquella pregunta por parte de Grumman, había sido a la vez una afirmación de que en verdad el si tenia un parentesco cercano con la madre de Riza, pero no había terminado de admitir mucho más tampoco. Roy aun no podía estar seguro si aquella mentada mujer era la hija fallecida del general o simplemente alguien de su familia. Pero a juzgar por la expresión sombría del mayor y el ligero matiz pálido que estaba adquiriendo su cara por momentos, añadiendo el sutil temblor de manos que trataba de controlar en vano, la primera opción era la mas evidente y fidedigna.

- Fue el aniversario del fallecimiento de la madre de Riza, así que fuimos a visitar su tumba. – Bufó y prosiguió. – Allí vi el nombre de su madre, pero pensé que quizás solo se tratara de una coincidencia, pero cuando vinieron los regalos de navidad…

Justo en aquel momento la cara del hombre cambió y sus ojos adquirieron un brillo diferente, a la vez que la sonrisa se le curvaba exageradamente hacia arriba. – Y dime muchacho, ¿te gustó mi regalo?

Ante la mención de la susodicha revista, Roy enrojeció súbitamente, había tenido dificultades para explicarle a Riza que el no leía ese tipo de cosas y al final había acabado siendo mas material para el fuego de la chimenea, ya que la niña no quería nada como eso rondando por su casa.

- ¿Qu-quee? Yo no… ¡me podría haber enviado cualquier otra cosa! – Dijo irritado, en verdad el general sabía como sacarlo de quicio.

- ¿La pudiste leer? – Siguió el, sin darle importancia al hecho de que el muchacho tenia coloradas hasta las cejas o que parecía empezar a sacar humo por las orejas.

¿En serio? ¿De verdad le estaba preguntando aquello? Definitivamente no debería de haber mencionado los regalos de navidad.

- ¡No! Riza las echó al fuego antes que pudiera hacerlo de todas maneras…

El mayor escondió una sonrisa. – Oh, vaya, en verdad es una pena, era un buen ejemplar…

- ¡Quiere no cambiarme de tema! – Le reprochó Roy indignado ante la falta de seriedad del hombre para con el asunto.

Grumman carraspeó, tosiendo tenuemente contra su puño cerrado, la sombra bajo sus ojos se había hecho de nuevo evidente, ocultándolo una vez mas del moreno, el aire se había vuelto mas denso, el ambiente mas cargado… y Roy, Roy se sentía cada vez mas pesado, ¿debería de haber guardado sus dudas para si? Seguramente aquel era un tema que al general no le gustaría tratar, y él había ido como un imbécil exigiendo explicaciones. Pero necesitaba saber la verdad, esa duda lo llevaba carcomiendo desde entonces, y no podía preguntarle algo tan personal a Hawkeye, mas bien era que no se atrevía; descartó casi de inmediato a Madame, pues conociéndola ella lo instigaría a que le preguntara a la persona indicada y no que se escapara por terceros; Riza, evidentemente no debía de conocer de la existencia de su abuelo, es mas ya se lo mencionó una vez, que ella no conocía a ningún otro pariente que no fuese su padre. Así que solo le quedaba el general, pero era también a la vez, la persona a la que quizás mas miedo le daba preguntarle, aunque de todos modos ya lo había hecho directamente…

- Si, perdona… - Continuó el mayor con la voz un poco ronca.

Roy se calmó y la rojez de su rostro bajó hasta hacerse imperceptible, dando lugar a una preocupante palidez, en verdad se podía decir que el muchacho estaba asustado.

- Deberíamos hablar de esto en un lugar mas privado. – Dijo, y se levantó de la silla indicándole al chico que hiciera lo mismo y lo siguiera, con el tablero de ajedrez bajo el brazo.

El moreno asintió y se apresuró a seguirlo. – Claro.

Chris Mustang, se quedó silente, observando a su sobrino a quien consideraba como a su hijo propio, teniendo en cuenta que ella misma lo había criado desde que el ejército arrasó su pueblo y la familia de ambos. Roy se había convertido en todo un hombre, pero a la vez no dejaba de ser solo un niño, un crio empecinado en aprender alquimia y con mucho por vivir todavía, pero también un chico que a su temprana edad ya había soportado los horrores de una guerra, y la perdida de sus seres mas queridos. Quizás fuera aquello mismo lo que lo había fortalecido tanto y hecho madurar mas rápidamente de lo que normalmente los adolescentes de su edad solían hacerlo, y a la vez ese suceso también era la causa de sus pesadillas constantes y su determinado afán por proteger y ayudar a la gente. Pero eso estaba bien, y sabía que algún día se sentiría mucho más orgullosa de lo que ya lo estaba de él.

Sonrió, puede que su sobrino fuera un chico maduro e inteligente, sin embargo y ella lo podía asegurar, en ese momento estaba asustado, cohibido e indefenso, y todo aquello se lo había reflejado en el último vistazo que le dirigió, antes de desaparecer por las escaleras junto al militar. Y Madame, simplemente le indicó con un asentimiento y una sonrisa burlona un "tú te lo has buscado", si, definitivamente Roy no estaba en sus mejores días…

Bufó para si mismo, su tía no lo iba a ayudar con aquello, pero eso era algo que ya sabia y había supuesto desde un inicio, aun así, esperaba un poco mas de apoyo por su parte. El hombre que caminaba delante suyo le imponía respeto y le resultaba hasta intimidante, pero el tenia muchas preguntas, no solo quería saber si él era el abuelo de su amiga, sino también la verdadera razón por la que lo enviara con Hawkeye.

Si suponía por lo ocurrido hasta ahora que el alquimista y Grumman no tenían muy buena relación, y sumándole el hecho de que Riza desconociera de su parentesco con el militar, estaba seguro que rara vez el general había visto o sabido algo de su nieta. Entonces, ¿lo había enviado allí para establecer un punto de contacto y saber más de la niña? ¿O simplemente, Hawkeye era realmente el mejor alquimista que el hombre conocía y le había recomendado a la mejor opción? Eran muchas las suposiciones que barajar, pero Roy sabia mejor que algunos, que rara vez aquel hombre hacia algo si no sacaba un beneficio a cambio, y todo eso suponiendo que el en realidad fuera el abuelo y no un pariente lejano.

¡Dios, la cabeza le iba a estallar! Se sacudió un poco tratando de despejarse, debía calmarse un poco si quería obtener toda la información que necesitaba, y en su actual estado de nervios dudaba ser capaz siquiera de emitir palabra alguna.

El militar alcanzó el segundo piso y el chico se apresuró a seguirlo, como cliente habitual del bar de Madame Christmas, Grumman tenía una habitación propia y era allí mismo donde se dirigían en aquel momento. Introdujo su mano en el bolsillo derecho del pantalón militar, y sacó con cuidado la llave de la habitación, para después meter la pieza de metal en la cerradura y voltear dos veces antes de que la puerta se abriera finalmente.

Le sudaban las manos, temblaba, dudaba más incluso que durante la partida de ajedrez, ¿Por qué el general tardaba tanto? ¿Por qué sus manos actuaban sin ninguna prisa y a cámara lenta? ¿Era solamente el, que debido a su estado de nerviosismo lo veía todo distinto, o el viejo lo hacia a propósito?

"Cálmate Mustang", se repetía una y otra vez a si mismo, mientras se introducía en la habitación, iluminada por la luz de las lámparas que el hombre acababa de encender.

- Toma asiento. – Le indicó, haciendo él lo mismo en una silla que se encontraba opuesta a la del chico y separada de esta por una mesa.

Roy, asintió algo aletargado y se sentó, sin poder evitar mover las piernas nerviosamente, ni que las manos le temblaran de forma involuntaria sobre el regazo.

- Esperaba que te dieses cuenta, habría sido estúpido de tu parte volver sin dudas y preguntas.

Sacudió la cabeza, ¿había oído bien? ¿Grumman lo estaba de alguna manera premiando por hacerle aquellas preguntas? – Que… - Fue lo único que atinó a decir.

El hombre curvó las comisuras de sus labios tenuemente hacia arriba bajo la sombra del pequeño bigote. – ¿Y bien?, pregúntame lo que desees saber.

Otro "err…" fue lo único que escapó de la boca del muchacho, que se lo quedó mirando con la boca ligeramente abierta, ¡si había sido estúpido! ¡Grumman no se lo iba a comer por aquello! Era de lo mas normal dudar en aquella situación y tener ese tipo de preguntas, ¿Por qué entonces había estado tan asustado? Ahora se daba cuenta de que estuvo actuando como un verdadero idiota, el viejo ya se esperaba esas preguntas, seguro justo desde el mismo día en que lo vio partir hacia aquel pequeño pueblo y lo despidió en el tren.

Se llevó el puño a la boca y carraspeó. – Yo… quería preguntarle que tipo de relación tienen Riza y usted.

- Es mi nieta. – Soltó tajante y limpiamente, como si aquello fuera más que obvio, y de hecho, lo era.

- Ya veo… - Roy tampoco se sorprendió, había barajado aquella como una de las posibilidades, pero también como la mas acertada. - Así que, Elisabeth Grumman es su hija. – Continúo afirmando.

El mayor asintió. – Eso es.

Alzó la vista y la clavó en la del general, este no parecía estar nervioso, sino completamente tranquilo y sereno. Entonces recordó que le había dicho que podía preguntarle todo aquello que deseara, así que decidió continuar.

- Pero ella no sabe que tiene un abuelo.

- Y no debe saberlo, al menos de momento.

Aquello pilló desprevenido al moreno. - ¿A que se refiere con que no debe saberlo? – Preguntó casi indignado, estaba volviendo a sacar conclusiones precipitadas. - ¿Acaso no quiere a su nieta?

El hombre ensombreció su mirada. – No digas estupideces, chico.

- Entonces…

- Su padre y yo no nos llevamos bien. – Aseveró.

- Aun así, ¿Por qué no ha ido a visitarla…?

El mayor bajó la vista más incluso, y se permitió unos segundos de silencio. – Yo… me opuse a que Riza naciera.

La cara de Roy se desencajó por completo, eso si que ya no tenia sentido, una persona no podía, no debía oponerse al nacimiento de alguien. Estaba alarmado, enfadado, pero decidió dejar que le diese una explicación antes de saltar de nuevo.

- Elisabeth siempre fue una muchacha delicada, caía enferma con facilidad, y tenia un cuerpo muy débil… aunque nada de eso le impidió seguir adelante con su vida. Quizás la quise proteger demasiado de lo inevitable.

El azabache se dio cuenta de que Grumman parecía ya no estar hablándole a él, sino recordando tiempos pasados, tenia la mirada perdida y una triste sonrisa dibujada en el rostro. Tal y como le había pasado a Hawkeye, cuando le habló sobre la madre de Riza, era la misma mujer, y provocaba la misma reacción en ambos hombres, el mismo dolor por la perdida del ser querido. Uno por ser el padre sobreprotector, y que se lamenta por no haber apreciado todos los momentos que pasaron juntos; y otro, el marido cariñoso y enamorado, que pierde por el camino a la persona que más a amado en toda su vida. A los dos los unía la misma persona con un distinto lazo, y esa unión no pudo romperse jamás, porque ahora era la pequeña Riza quien mantenía el vinculo entre ellos.

Elisabeth Grumman, fue una muchacha joven y rebosante de vitalidad, era hermosa y poseía un largo cabello rubio oscuro que contrastaba a la perfección con sus enigmáticos ojos rojizos. Al nacer, los médicos pronosticaron que no viviría mucho tiempo, debido a la extrema debilidad de su cuerpo, pero frente a todo lo imposible, sus ganas de vivir y su tenacidad consiguieron que siguiera adelante. Creció y se convirtió en una joven aun más hermosa, solo sacudida ocasionalmente por las recaídas debido a su enfermedad. A pesar de todo, nada le impidió hacer una vida normal, quitando le hecho de que debía cuidarse mucho mas y vigilar su salud constantemente.

Fue siendo apenas una jovencita, cuando conoció al que supo, seria el hombre de su vida. Berthold Hawkeye, era un joven unos años mayor que ella, alto, el cabello rubio recogido en una coleta, hermosos ojos azules y una gran sonrisa que fue lo que encandiló desde un primer momento a la muchacha. Además de ser un reputado alquimista, que estaba bajo las órdenes y mando de su padre, por lo que coincidieron varias veces. No paso mucho tiempo para que el chico le pidiera su mano al entonces teniente coronel Grumman, quien accedió no muy convencido al compromiso, pero feliz de que su hija pudiera tener una vida normal aun con su enfermedad…

- Casi un año después de que mi hija y Berthold se casaran, ella quedó en estado.

El chico asintió. – De Riza. – Pronunció solo para aseverar lo obvio.

El militar secundó su asentimiento y prosiguió con el relato, era un alivio para el, poder hablar libremente del tema con alguien, la única que estaba al tanto de toda la situación era la propia Madame, ya que la mujer de Grumman, murió a los pocos días de dar a luz.

- Los médicos le dijeron que el embarazo iba a resultar un gran riesgo para su salud, y dudaban que pudiera soportar el parto…

Roy volvió a asentir, aquello ya lo sabia, era lo mismo que le había contado Hawkeye-sensei aquella vez, la misma historia solo que contada por dos voces distintas, lo que a el realmente le interesaba saber, era que ahora que ya sabia la naturaleza de la relación del general y la chiquilla rubia, el porqué de esa separación y distanciamiento.

- Pero ella me dijo que su madre murió cuando tenía casi cuatro años, y no durante el parto.

Grumman suspiró. – Así es, haciendo caso omiso de todo lo que les dije, decidieron mudarse y escapar juntos.

Abrió la boca ligeramente con algo de sorpresa, ahora comprendía las razones del hombre para pedir aquello. – Usted se negó a que Riza naciera para proteger la vida de su hija.

Otro suspiro lastimero escapó de los labios del hombre, que bajó la cabeza apesadumbrado. Sentía como si al contarle todo eso al muchacho se estuviera liberando de una carga importante, sabia que podía confiar en el.

- Elisabeth dijo que lucharía por la vida de su bebe, que no le importaba lo que le pasase a ella con tal de que este naciera, aunque cada día se la veía mas enferma…

Roy cayó. - Supongo que debes imaginar como me sentí en aquel momento, al ver a mi hija morir ante mis ojos sin que yo pudiera hacer realmente nada…

Nuevamente silencio por parte del azabache, que había decidido limitarse a escuchar. - Tuvimos una discusión, y al día siguiente ya se habían marchado.

- ¿Y Hawkeye-sensei no estaba preocupado por la salud de su esposa? – Cuestionó el muchacho, por supuesto ver el deterioro de la joven conforme avanzaba el embarazo debió de ser realmente duro para Grumman, pero Hawkeye como marido también debía de considerar la situación.

- Claro que si, ya al final Berthold trató de convencerla por todos los medios de que las probabilidades de que muriera si seguía adelante eran muy elevadas, pero mi hija era demasiado terca. – Y soltó una pequeña risita al decir lo último.

El moreno escondió también una pequeña sonrisa. – Como alguien que yo me se…

- Después de todo, tuvo al bebe y debido a ello tuvo que ser ingresada de urgencia, todos nos temimos lo peor en aquel momento, aunque milagrosamente siguió con vida.

Su tono se hizo serio otra vez. – Entiendo, pero para entonces y ante su negativa a que ella tuviera al bebe…

- Si. – Lo cortó el general. – Ella… ya no era igual conmigo, nos distanciamos demasiado, incluso con Berthold la relación se volvió demasiado seca.

Inclinó la cabeza ocultando sus ojos a los del muchacho, seguramente porque tanto recordar todo aquello estaba haciendo que se le empañaran, y un militar no debía demostrar debilidades.

- Me permitieron visitar a la niña de vez en cuando, fue entonces cuando me di cuenta de lo feliz que parecía ser mi hija a pesar de que se estuviera muriendo por dentro…

Guardó silencio por unos instantes, tragando el amargo nudo que se le había formado en la garganta y trató de continuar, controlando la voz para evitar que sonara cortada. – Durante los últimos años, tuvo recaídas cada vez mas graves, hasta que finalmente… - No pudo terminar la frase, y aunque no lo hizo y Roy dudaba que lo fuera a hacer jamás, supo perfectamente a que se estaba refiriendo el mayor.

Dejó que pasaran los segundos, hasta que empezaron a convertirse en minutos, podía respirar con mayor normalidad y aun así no podía evitar sentir como el ambiente se había vuelto demasiado oscuro.

- Pero… desde entonces, ¿nunca más fue a verlos? – Claro que la oposición de Grumman al nacimiento de su propia nieta, habría provocado una brecha en la relación familiar, cosa que de todos modos no implicaba la separación casi insalvable que existía ahora.

El hombre alzó la mirada y le respondió. – Después del entierro, le pedí a Berthold que volviera a la ciudad con la niña, pero ya no era el mismo… cambio demasiado, el fallecimiento de Elisabeth debió de afectarle bastante.

"Por eso trató de revivirla mediante una transmutación humana" se dijo a si mismo el chico, imaginó como pudo sentirse su maestro en aquel entonces, con toda una vida por delante, su joven esposa recién fallecida y una hija pequeña a la que criar. Tuvo que ser desesperante para el.

- Decidió dejar definitivamente el ejercito y abandonar todo contacto con el, se encerró en aquella vieja casa y crio a Riza el solo. – Prosiguió el hombre lastimeramente. - Al principio se rehusaba a aceptar el dinero que yo le ofrecía, pero con el paso del tiempo y el empeoramiento de su situación tuvo que hacerlo… poco después me enteré de que sufría una grave enfermedad, fue entonces cuando volví para hablar con el y que reconsiderara mi oferta de volver.

- Conociendo lo terco que es Hawkeye-sensei, dudo mucho que aceptara algo de usted, pude ver su cara al recibir el dinero este invierno. – Añadió el muchacho.

Grumman asintió. – Claro que Berthold se negó, y tras discutir nuevamente con el, me prohibió volver allí… - Bajó la vista ligeramente. – No sé que le pasó, pero definitivamente aquel ya no era el hombre que yo conocía.

No, suponía que no, Hawkeye no era para nada como el muchacho joven que el general le había descrito inicialmente. Sus ojos hundidos y con ojeras, su extrema palidez, su aspecto desaliñado, su carácter tosco y seco, y la total reclusión a su despacho, eran cosas que no encajaban con aquel alquimista de los recuerdos del hombre, sino más bien con el actual Berthold Hawkeye y padre de Riza.

Recordó entonces una cosa, estaba claro ya que Grumman era el abuelo de Riza, que tenia una muy mala relación con el padre de esta y jamás se había dado a conocer ante la muchacha, pero entonces…

- General, ¿Cuál es el verdadero motivo por el que me envió con Hawkeye exactamente? – Su voz seria.

El militar curvó las comisuras de sus labios ligeramente hacia arriba, haciendo que el singular bigote lo hiciera también. Aquel chico era listo, y por supuesto aquello no se le iba a escapar.

- ¿Me esta usando para conocer mas sobre su nieta? ¿O me recomendó simplemente al mejor alquimista que conocía? – Su tono irónico, demostraba que ya sabia la respuesta, aunque tampoco perdía nada por preguntar.

- Jo jo jo, ya veo a donde quieres llegar… - Sonrió. – Digamos que es un poco de las dos.

Enarcó una ceja, necesitaba que fuera mas explicito. – Cuando me dijiste que necesitabas un maestro para progresar en tus conocimientos de alquimia lo vi claro.

- Así que me uso. – Replicó tajante y con irritación, quizás había subido su tono de voz unos decibeles mas de lo correcto incluso.

- No del todo, si es verdad que vi en ti una oportunidad por reconciliarme con mi nieta, pero tampoco te mentí al decirte que Hawkeye es el mejor alquimista que he conocido hasta la fecha. – Aclaró tranquilamente, y no mentía, no tenia sentido hacerlo ahora de todos modos.

Cerró los ojos, y tras unos segundos los volvió a abrir. – Eso quiere decir que si que saca un beneficio de que yo este allí.

Grumman rio. – Rara vez muevo mis piezas si no consigo algo a cambio, y tu Roy eres una pieza importante para mí.

- ¿Me está comparando con un simple peón al que mover a su antojo? – Le reprendió con enojo e irritación, ¿Por qué diantres ese hombre se empeñaba en compararlo todo con el ajedrez?

- No, claro que no, yo diría que ocupas un rango mas elevado que el de peón en esta partida.

Transformó su cara en una de confusión, ¿Grumman lo estaba vanagloriando, o simplemente se burlaba de el? Sacudió la cabeza algo molesto, decidido a seguir con el interrogatorio.

- ¿Cómo estaba tan seguro de que me convertiría en el alumno de Hawkeye-sensei?

Pero la respuesta del mayor lo dejó más perplejo aun, este se limito a encogerse de hombros y soltar una risita. – No lo sabia, solamente esperaba que lo consiguieras, deposité mucha confianza en ti, muchacho.

Mustang resopló, ciertamente ese viejo verde se había aprovechado de él, lo había mandado a una casa habitada por un huraño y esperado que pasase las pruebas que este le impusiera por duras que fueran. No, claro que no le iba a decir que se había pasado casi dos meses trabajando en los campos, ni que durante ese tiempo tuvo que dormir en un molino abandonado, tampoco que estuvo a punto de morir cuando el rio se lo tragó entero durante el desbordamiento, ni que Riza lloraba por las noches porque echaba de menos a su madre, no, ni le diría que Hawkeye cada vez empeoraba mas con su enfermedad y se obcecaba mas con su investigación, casi hasta el punto de desaparecer por días en su estudio, y sabia que lo que menos iba a contarle a aquel hombre era que quizás se estaba enamorando de su nieta… un momento, ¿como? No, eso era algo que no debía decirse ni a si mismo.

Si, sabía que Grumman se beneficiaba de que él hubiera conseguido aprobar todos los requisitos y se convirtiera en el alumno del alquimista, pero también era verdad que el propio Roy sacaba mucho provecho de ello, más incluso que el general. Había aprendido muchísimas cosas, tanto de alquimia como las referentes al campo y cuidado de animales de ganado; e incluyendo el hecho de que gracias a todo aquello, había tenido la oportunidad de conocer a la muchacha rubia y que ella le dejara ser su amigo. Quizás y de hecho, él había sido el mayor beneficiado después de todo.

- ¿Hay algo mas que quieras saber? – Cuestionó el mayor tras unos minutos de silencio.

El moreno se limitó a sonreír y negar con la cabeza. – No, nada más, solo… ¿está seguro de que ha sido una buena idea contarme todo esto?

Esta vez fue el turno de sorprenderse del militar, aunque si lo estuvo no dejó el mas mínimo indicio, solo rio. – Jo jo jo, por supuesto que si, ya te dije que tengo mucha confianza puesta en ti. – Y tras eso se levantó de su asiento, a lo que el chico se apresuró a imitarlo.

Grumman rodeó la mesa y se posicionó al lado de Roy, colocando una de sus anchas manos sobre el hombreo izquierdo del muchacho que se había quedado completamente tieso y paralizado. – Como ya te he dicho, he depositado gran parte de mi confianza en ti, así que… quiero pedirte un favor que se vas a cumplir.

El azabache tragó saliva pesadamente, aquello si que no lo había esperado, ¿Qué seria lo que el general quería pedirle?

- Quiero que cuides de Riza, como yo no lo he podido hacer.

Sin palabras, si, en ese momento debía de ser el mejor termino para definir el estado de estupefacción en el que se encontraba tras oír las palabras del hombre, sumadas al ligero apretón contra su hombro.

Pero se recobró rápidamente y asintió decidido. – Delo por hecho mi general.

Soltó una sonora carcajada, y tras palmearle reiteradamente en la espalda un par de veces, se volteó y dirigió a la puerta, abriéndola para que el muchacho saliera primero. – Eres un chico curioso, Mustang. – Soltó con tono jocoso.

Fue bajando las escaleras detrás del militar, cuando alcanzó a escuchar algo que le había sonado como un "gracias", no se sorprendió tampoco, Grumman no era alguien dado a soltar cosas como aquellas delante de nadie. Simplemente asintió y dejó que se enmarcara en su agraciado rostro una sonrisa triunfadora, para que Madame se diese cuenta de que era capaz de resolver asuntos como aquellos por el mismo.

Si, cumpliría aquella promesa que le había hecho al general, aunque sabia que de todos modos no iba a dejar que nada malo le pasara a la muchachita que ocupaba sus sueños cada noche, no cuando ella se había convertido en su mejor amiga, y en la persona en quien mas confiaba, quitado de su tía. Era esa encantadora pero contradictoria personalidad lo que mas le había gustado en un principio, y el compartir su día a día con ella, no había hecho sino aumentar el aprecio que sentía por la joven. Recordó su último encuentro, la despedida en el tren, y no pudo evitar que un leve sonrojo subiera a sus mejillas: había estado a punto de besarla y esa no fue la única ocasión.

Tras despedirse del general, divagó un poco por el bar hasta que decidió recostarse en uno de los mullidos asientos del local, en un rincón apartado donde no había nadie, era extraño pero ese día el bar estaba ligeramente mas vacío de lo habitual. No pudo evitar fijarse en una pareja que compartía unas copas y se daban algún beso que otro, hablando de temas cualesquiera. Y tampoco pudo evitar que aquello le recordara a la rubia, se imaginó por un momento a Riza y a él, más mayores haciendo lo mismo que aquella pareja en aquel preciso instante. Sentados en un bar, charlando, compartiendo unas copas y algo mas, pero compartiéndolo juntos.

Dejó que su cuerpo resbalara por la superficie suave del asiento, hasta que la pareja se perdió de su vista, ¿Cómo podía pensar en esas cosas? No podía, no debía, ¡por dios! Era la hija de su maestro, y para añadir mas leña al fuego la nieta del general, si este se enteraba de lo que pensaba en aquellos momentos…

Bufó de nuevo y se resignó, si iba a pasar allí hasta que alcanzara la mayoría de edad, cosa que esperaba hacer, la iba a besar. Tenia claro que la besaría, porque aquello que a él le ocurría no iba sino a crecer, sobretodo si pasaba todos los días con ella, creciendo juntos. Si, la besaría, y si ella le correspondía seria mas que feliz, y no solo eso, sino que buscaría algo mas allá de un beso… ¿la quería?

Se revolvió el cabello con insistencia tratando de alejar todas aquellas imágenes indecentes de su cabeza, apretó el puente de su nariz, y decidido se levantó de su asiento. – Necesito una ducha fría…

Apresuradamente, deshizo el camino que conducía a las escaleras, pero esta vez se dirigió a su habitación, apretando con insistencia el objeto que llevaba enterrado en la palma sudada de su mano, dentro del bolsillo del pantalón. Una vez dentro y cerrada la puerta, se tiró sobre la cama, bufando y acomodándose al mismo tiempo. Puso uno de sus brazos tras la cabeza, cruzó las piernas, y sacó el pequeño objeto de su bolsillo, sosteniéndolo entre los dedos y haciéndolo voltear cuidadosamente.

La reina blanca del tablero de ajedrez, la única pieza que había conseguido mantener con vida en aquella ultima partida que habían disputado el general y el. Grumman le permitía quedársela, de todas formas el tablero era guardado siempre por su tía, y esta lo sacaba cada vez que veía al militar aparecer por la puerta, así que podía devolver la pieza cuando quisiera.

Acarició con suavidad el delicado tallado de la madera en la parte superior, realmente tenia un acabado impecable, haciéndola brillar como posiblemente la pieza más hermosa de todo el tablero. La mas hermosa… su reina.

Para Roy siempre había resultado estúpido dentro del juego del ajedrez, el hecho de que fuera la mujer y no el hombre, quien debiera sacrificarse y proteger a su pareja. El rey era en si, una pieza realmente inútil, incapaz de moverse a más de una casilla por turno, y siempre huyendo de las constantes amenazas que se cernían sobre el, dejando a su reina a cargo de todo: la eliminación de los oponentes y la protección del mismo monarca. Y no debía ser así, sino todo el contrario, un rey y mas un hombre tendría que ser capaz de proteger a la persona amada y dar su vida por ella, y no a la inversa como ocurría en aquel juego.

Deslizó su dedo índice por el cuerpo de la pieza, sin poder dejar realmente de observarla. Él ya había hecho una promesa, protegería a su reina, a la más bella, a la verdadera reina de su tablero…

¡Intercambio equivalente! SI LES GUSTÓ LA HISTORIA PORFAVOR DEJEN UN REVIEW (jeje me siento como Ed al final del manga XD), vaya al fin lo terminé xD perdón otra vez por hacerles esperar tanto, no puedo creer que me pasara un mes sin actualizar T_T, dios espero que no me vuelva a pasar… ewee

Bueno este capitulo me quedo un poco largo, tenia pensado terminarlo cuando Roy volviera a la casa de los Hawkeye, pero como siempre he terminado alargándolo demasiado xP, no se como he podido hacer tan larga la conversación entre estos dos jaja xDD, como sea, en el próximo ya hay reencuentro seguro jeje, muchas gracias por leer y si no es molestia me gustaría mucho saber vuestra opinión sobre como va la historia =)

Un abrazo a Suteichi-Kazami, akiko1412 yyimel elricpor lo de favourite story a yimel elric nuevamente por lo de favourite autor.

¡Nos vemos en el próximo! Andy!