Capitulo 12
Holaaaaaaaa muchísimas gracias a todos por sus felicitaciones. La verdad que fue uno de mis mejores cumpleaños porque lo pude compartir con todos mis amigos y por su puesto todos ustedes ya que me felicitaron por él. De nuevo muchísimas gracias.
Ahora a leer el nuevo cap. Perdón por la tardanza. T.T
Capitulo 12
Media noche en ciudad de Karakura.
En la mansión Kuchiki todos los habitantes de dicha casa descansan en sus cómodas camas acolchonadas y calentitas entre sus sabanas de cedas y almohadas de plumas.
En la habitación de Kurosaki Ichigo el joven se encontraba en una nube suave soñando de nuevo con aquellos ojos que lo hipnotizaban cada vez que los veía. Aquellos colores con sus extraños matices violetas le estaban robando la poca cordura que le quedaba al dormir.
Su respiración tranquila y serena, su seño relajado.
Su pecho subía y bajaba en armonía, mostrando que su sueño era placentero.
La suave y cálida brisa entraba por la ventana moviendo las suaves cortinas azules que cubrían la ventana que daba al barcón.
La luz de la luna lo bañaba asiendo que el color de su piel se viera más blanca y reluciente.
Una silueta se detuvo en el barcón dejando que su aroma invadiera toda la habitación del joven que solo sonrió al momento que su nariz absorbió aquel aroma a lirios.
La silueta en la ventana se comenzó a mover lentamente asía la cama del chico dejando ver su sombra con cada paso que daba lento y tembloroso.
Su cabello era movido por la calidad brisa y su vestido blanco de seda se movía con movimientos suaves y elegantes. Los pies de aquella extraña persona pequeños y níveos se movían torpemente con cada paso que daba asía aquella cama.
La joven se paró a un paso de la cama de peli naranja y alargo su mano para acariciar su rostro con las ñemas de sus dedos níveos.
Dibujo con sus dedos el contorno de sus cejas hasta bajar por la punta de su nariz,
La joven sonrió juguetonamente mientras se habría espacio en aquella amplia cama, a la vez que Ichigo la aprisionaba entre sus brazos al sentir aquella calidad persona en su cama atrayéndola hasta su pecho y sonriendo tiernamente. Era feliz por tener aquel cuerpo tibió entre sus brazos, sentir su menudo cuerpo tan cerca de él y aquel corazón latente que representaba una hermosa melodía en sus oídos.
…
El sol salió en la ciudad de Karakura anunciando el nuevo día,
En la mansión Kuchiki las aves despertaban con sus cantos melodiosos, mientras algunas revoleteaban felices y otras se bañaban en las fuentes.
Las flores abrina sus pétalos dándoles la bienvenida a los rayos de sol, al igual que las abejas que se bañaban con su polen y las mariposas de colores y los tucusitos que se alimentaban du su dulce sabia.
El viento soplaba cálidamente meciendo las ramas de los arboles de cerezos que estaban dispersos por todo el jardín de la mansión al igual que otros frutales.
Las azules cortinas de la habitación de Ichigo se movían a los compas del viento que entraba por la ventana del barcón aun abierta.
Suavemente el peli naranja abrió sus ojos, al tiempo que se daba cuenta de aquel peso extra arriba de el, y aquel cabello negro que cubría el rostro de la persona que se había colado en la noche en su habitación cuando el dormía.
De vez de asustarse por aquella chica que dormía plácidamente sobre él, solo sonrió ya que esa era la tercera noche que se escurría hasta su habitación y dormía arriba de él. Y era algo que lo asía sentir sumamente feliz.
Acarició su rostro acordándose como fue la primera vez que amaneció arriba de el, y el escándalo que se había armado en la mansión al día siguiente y las muchas acusaciones de pervertido y algunas amenazas de muerte, que gracias a dios no habían pasado de ahí, gracias unos cuantos argumentos que demostraron su inocencia.
Ichigo aparto aquel mechón de cabello que no dejaba de ver el rostro de la morena que dormía con una sonrisa en su rostro, para el ya no quedaba duda era la mujer más hermosa que había visto en su corta vida.
Acarició su rostro con cariño y delicadeza. No podía evitarlo, esa piel le pedía a gritó ser tocada, acariciada y quizás besada.
La puerta de la habitación de chico se abrió lentamente mostrando el rostro de su madre, que lo miraba con ojos tristes y preocupados por aquel sentimiento que arraigaba en el corazón de su hijo.
Masaki camino lentamente hasta estar frente de la cama de Ichigo, mirándolo fijamente. Dándose cuenta que su hijo no se había percatado su presencia aun, así que decidido llamarlo para sacarlo de su ensoñación.
-Ichigo. – lo llamo Masaki en un susurro sacándolo de su ensoñación mientras que el nombrado se sobresaltaba y se sonrojaba al mismo tiempo, por la situación tan comprometedora que lo había encontrado su madre.
-Mama. – fue lo único que pudo decir, ya que no lograba decir una frase completa, su cerebro se había congelado debido al estado de shock en el que aun se encontraba a ser descubierto con las manos en la masas o mejor dicho con las manos en aquella hermosa mujer.
-¿Ichigo de nuevo ha entrado a tu habitación?. – pregunto Masaki sabiendo la respuesta. Pero esa pregunta solo fue para darle más confianza a su hijo qué se notaba que estaba al borde de un ataque cardiaco.
-Sí. Lo izo cuando estaba dormido de nuevo… y de nuevo no me di cuenta cuando entro. – dijo en susurro mientras sus ojos brillaban con un brillo que su madre supo identificar en cuestión de segundos alarmándola y preocupándola aun mas, porque eso no le podía ocurrir a su hijo, no al él, él no podía estar. No quería pensar en aquella palabra.
-Ya veo, ¿aun no entiendo porque viene de noche a tu habitación?, siempre para este tiempo se iba para la de Byakuya. – susurro, aquel enigma la estaba volviendo loca desde hacía ya tres días, a la única habitación a la que iba la morena en esa época era a la de su hermano, y otra cosa aun más extraño era que este no había tratado de castrar a su hijo.
-Aun no me han dicho porque entra a la habitación. – le reclamo Ichigo a su madre ya que él era el ultimo de enterarse de todo, y eso ya lo tenía molesto. Así que frunció el seño y mantuvo su tono bajo para no molestar a su pequeño delirio entre su brazos, envolviéndolo con su aroma y calor alucinante.
-Nunca le gusta dormir sola para esta fecha del año. –contesto Masaki con simpleza ya que no quería embarcar en otra larga historia con su hijo, suspiro ella aun no lo entendía tampoco muy bien ese tema.
-¿Por qué?. – Ichigo frunció el seño la respuesta de su madre no le había dicho nada y a él le interesaba todo lo que tuviera que ver con su Rukia. Disculpen con Rukia.
-Porque este día fue que murieron sus familiares. – reprendió tristemente, aun le dolía aquellas perdidas como si acabará de ocurrir pero esa era una información que debía saber su hijo, como parte de la familia centrar y miembro de clan.
Ichigo recordó todo lo que había visto en las memorias de Rukia, cuando saco el libro que estaba en la biblioteca, la muertes de cada uno de ellos se había quedado grabada en su mente, apretó mas a la morena entre sus brazos, como si tratara de protegiera de un enemigo invisible que esperaba que para la guardia para lastimar a su bella durmiente.
-Entiendo. – fue su corte respuesta detrás de un suspiro melancólico, no quería molestarse con su madre, no podía molestarse era el primer ser que el mas amaba sobre la faz de la tierra. Y molestarse con ella era algo que no le gustaba hacer y evitaba a toda costa ya que le era imposible.
No pudo aguantar más y miro a la joven que tenía entre sus brazos, su nariz tan pequeña, sus pestañas tan espesas, sus cejas también delineadas, su nívea y blanca piel tan reluciente, y aquellos… aquellos labios que lo invitaban a ser probados nuevamente. Esos canosos y rojos labios. Sonrió al darse cuenta que allí entre sus manos tenía una nueva versión de blanca nieves. Y era que ella encajaba completamente en el papel, su piel pálida como la nieve y las nubes del cielo, su cabello negro como la noche, sus labios rojo como la sangre y sus pestañas tan espesas y sus ojos violetas como un par de joyas de zafiros relucientes, ella era tan hermosa y angelical que aun le costaba creer que afueras de aquellas murallas que eran la mansión había seres tan retorcidos esperando la mínima oportunidad para herirla. Pero eso no ocurriría mientras él estuviera a su lado..
-Pero hay algo que me preocupa más que eso en este momento Ichigo. – dijo después de un rato de silencio Masaki sacándolo nuevamente de sus delirios aun sonrojado Ichigo que un no comprendía que le estaba pasando cuando estaba cerca de la morena, o si lo sabía y no lo quería admitir esa era otros de los grandes dilemas del chico.
-¿Y qué es?. – pregunto cuando al fin recupero el habla un poco temeroso.
-Tus sentimientos asía ella. – dijo sin anestesia Masaki, sin preparar el terreno. Dejando aun más pálido a su hijo.
-¿De qué hablas?. – trato de hacerse el desentendido, aunque lo estaba un poco. Pero sus nervios y voz lo estaban traicionando.
-A mi no me engañas Ichigo. Sé que no la miras como lo hacemos nosotros. La miras como si ella fuera una chica normar a la que puedes alcanzar y sabes que no es así. - Masaki se sentía realmente mal por aquellas palabras, pero ella necesitaba hacer entender a su hijo antes de verlo derrotado y amando en silenció. Porque eso sería lo único qué podría hacer cuando Artemis volviera a tomar el lugar en corazón de su amada lugar que nuca estaría vacío para su hijo.
- No entiendo de lo que estás hablando. – hora sí que estaba confundido, aun no comprendía a donde quería llegar su madre, después de una directa se le iba por las ramas, ¿porque no era más específica? y le dijera de una vez a la cara todo que tenía que decirlo o aconsejarle, dependiendo de a donde quería llegar su madre con aquella platica a la cual seguía sin conseguirle patas o cabezas cualquier de las dos cosas.
-Si me entiendes hijo, solo te aconsejo, que no la ames de otra forma que no sea como un hijo ama a su madre.- los ojos de Masaki mostraban una profunda tristeza ella había visto a tantos hombres amarla, sufriendo, enloqueciendo y definitivamente no quería que eso le pasara a su único hijo varón, no deseaba una vida tan desdichada y llena de resentimientos para él.
-Pero tú eres mi madre. – bramo molesto Ichigo, ya entendía que era lo que le preocupaba a su madre, pero por los momentos fingiría no saber nada de nada. Aunque se llamara si mismo cobarde por evadir su conciencia la cual se había ido tomar unas vacaciones por el Caribe para suerte de él.
-Si soy tu madre, pero tu energía viene de ella, tu poder viene de ella, tu sangre corre por las venas de ella, no importa de quien haigas nacido, siempre todos somos sus hijos. –le recordó Masaki con un tono de dolor y angustia que sintió Ichigo al escucharla hablar porque a pesar de todo el sabia que ella tenía razón, y eso era algo que le dolía desde lo más profundo de su corazón.
-Aun no te entiendo madre que quieres decirme. – las manos del peli naranja se hicieron puños, que fueron cambiando de color como semáforo debido a la fuerza que hacía cada vez mas.
-Rukia-sama, ya tiene a quien amar y ella ya tiene alguien que la ame. No te artes a ella como lo han hecho muchos de nosotros, porque sufrirás, y yo no quiero verte sufrir hijo mío. No soportaría verte amar y no ser amado de la misma forma que tu ames. - De los ojos de Masaki se derramó una lágrima. El sufrimiento de un hijo también es el de una madre, era lo que siempre le había dicho Rukia cuando ella era una pequeña niña y ella una mujer madura no la adolecente que mantenía su hijo entre sus brazos.
-Me estás diciendo que no me enamore de Rukia. – la voz de Ichigo detonaba todos los sentimientos con aquella simples palabras, pero para él era más que palabras bacías. Ya que el no conocía sus sentimientos asía ella o quizás lo estaba reprimiendo de alguna manera para auto protegerse posiblemente de un daño más adelante.
-Sí. – fue la corta respuesta de su madre mientras caminaba asía la ventana abierta para dejar que la luz entrara mejor a la habitación.
-Eso es absurdo madre. Como crees que yo me voy a enamorar de esta enana.- señalo a Rukia con los dedos y miro a su madre como si esta estuviera loca, loca.
-Ya estas enamorado Ichigo, solo basta ver tus ojos cuando la miras, solo piensa en lo que te he dicho. –Masaki suspiro sería difícil que su hijo aceptara la verdad aunque esta estuviera frente a sus ojos él se negaría a verla y quizás cuando se diera de cuenta sería demasiado tarde por ello, ella como madre tenía que darle un empujoncito para que se quitara esa venda de sus ojos y apreciara la verdad que se muestra frente a él. –Ella no corresponderá tu amor, porque Artemis regresara para estar a su lado y tu corazón se destrozara cuando ella corra a entregarle su amor. –trato e nuevo mientras miraba al sol que destellaba aquel nuevo día, donde tres años tras había iniciado aquella tragedia.
-Lo dices como si yo estuviera enamorado de ella y no lo estoy madre, yo conozco cuales son mis sentimientos asía ella, y créeme cuando te digo que no es amor. – trato de argumentar de nuevo Ichigo, ya se estaba desesperando porque su madre se empeñaba en decir lo contrario. Ella no podía conocerlo mejor a como él se conocía a sí mismo, era simplemente imposible.
-Entonces dime Ichigo cuáles son esos sentimientos y libérame de esta angustia que abruma mi corazón, con esa neblina que no me deja verte con claridad. -Masaki dio un paso más hacia la cama mientras miraba como Ichigo se perdía en sus pensamientos buscando aquella repuesta que podría desencadenar un mal de dolores, en el cual su hijo seria arrastrado por las olas del desamor.
…
¿Que era Rukia para él y cuáles eran sus sentimientos? Eso era algo fácil para el ya que él sentía por ella… bueno lo que él sentía era… demonios no podía darle un nombre y eso ya lo estaba molestando y no tardaba en sacar su endemoniado genio...
Si la pregunta era tan fácil para el porqué no la podía responder. A él le gustaban muchas cosas de ella, como también odiaba otras, cosas normales en unas personas.
-En estos momentos madre no te puedo asegurar que no estoy enamorado de ella ni que no lo estaré ya que ella es una mujer muy hermosa, pero te aseguro que no estoy enamorado de ella, así que no te preocupes por mí. Sé que piensas eso y la verdad no sé de dónde sacaste esas deducciones, que me parecen muy descabelladas, sin ofender, pero la verdad es que no sé qué decirte para que me creas. – Ichigo había contenido su rabia dejándola salir un poco con esas palabras cargadas de amargura, porque en ese momento el no sabía lo que sentía por ella. Y la verdad era que no quería averiguarlo, porque tenía miedo de lo que podría descubrir…
-Espero estar equivocada hijo mío.
Masaki salió de la habitación dejando a un pensativo Ichigo.
La felicidad que había sentido al abrir sus ojos y verla entre sus brazos dormida con su rostro angelical, y sus labios provocativos en una perfecta sonrisa tímida.
Rukia abrió sus ojos al sentir como una mano acariciaba su rostro. Se levantó rápidamente alarmada por no despertar de nuevo en su habitación y en los brazos de alguien.
Cerró sus ojos nuevamente tratando de tranquilizarse. Recordó las dos anteriores noches y en la cama de quien había amanecido. Se concentró y sintió el aura de Ichigo, como los dos días anteriores. Tomo aire entre sus pulmones.
-Ichigo. – dijo mientras se ponía su mano derecha en su corazón y soltaba un suspiro de alivio, por amanecer en su cama y no la de alguien más. Aun no entendía como era que llegaba hasta la cama de joven. De seguro era la luna o era sonámbula. Fue lo que concluyó rápidamente.
-Por fin despiertas enana. – un poco de sarcasmos se asomo en sus palabras, aunque la verdad lamentaba que ella hubiera despertado, porque lo que realmente quería él era que ella siguiera entre sus brazos y seguir disfrutando de su calor, su aroma y por su puesto su belleza.
-Tu grandísimo idiota. -Rukia trato de golpear el pecho de Ichigo pero este sostuvo sus manos entre las suyas, provocando que el corazón de la morena se detuviera ya que Ichigo la había acercado más a su rostro y la verdad era que ella quería seguir acercándose a él..
-¿Porque has venido de nuevo a mi habitación a media noche Rukia?. –Ichigo podía sentir la respiración de Rukia acariciando su rostro, y la verdad que era una sensación placentera, pero su duda pudo más que las emociones que ella le producía, emociones a las que él no le quería dar un nombre.
-Yo… yo… no lo sé. – Rukia bajo la cabeza Ichigo lo había agarrado fuera de bases, porque era una pregunta a la cual ella no tenía respuesta.
-¡Como que no sabes eres retrasada o que!. – Ichigo frunció el seño.
-¿Como me has dicho grandísimo idiota?. –pregunto Rukia mientras una venita adornaba su frente y sus manos se hacían puño. El idiota de Ichigo había sentenciado su muerte.
-Es verdad aunque te duela. – dijo acercándose más a ella, solo los separaban centímetros, sus labios rosados temblaban de lo molesta que estaba y eso le gusto aun mas.
-Respétame recuerda que yo soy tu madre y me debes respeto. – exigió Rukia deteniendo a Ichigo en acto, ella estaba nerviosa por el acercamiento de él. Ella no podía permitir que el la volviera a besar, ella amaba a Artemis, y le debía respeto y lealtad a él.
Ichigo se quedo callado y apuño las manos bajo la mirada y aparto a Rukia de sus piernas y se levantó sin decir nada.
-¿Oye que te pasa?. – pregunto Rukia ante los movimientos bruscos del joven al levantarse.
-Ya vete a tu habitación madre. –las palabras salieron cargadas de amarguras mientras se dirigía al baño. Mientras uno sentimiento asía que le doliera el pecho, acaso a eso se refería su madre y el estaba. No el no sentía ese sentimiento asía ella.
-Madre… - repitió Rukia aun pasmada.
Ichigo entro al baño azotando la puerta casi despegándola de su marco con la fuerza en la que fue aventada
-Pero qué demonios te pasa. – grito Rukia confundida por la actitud del chico mientras trataba de ponerse de píe sosteniéndose de la cama.
Ichigo se recostó de la puerta del baño y se dejo caer a recostando de la puerta mientras con una mano se cubría el rostro y abría la boca tomando un poco de aire.
…
Estaba confundido dolido, no entendía que estaba pasando con él.
Sus sueños eran cada vez más frecuentes y todos eran de Rukia, Sereneti, era lo único en lo que podía pensar, todo el día, y cada vez que cerraba sus ojos ella estaba allí fiel a él mostrándole lugares extraños y magia, su sonrisa y sus miradas y carisias, era un delirio para él, que le estaban provocando sueños húmedos, y para rematarlo estaba Rukia colándose noche tras noche a su cama.
El era un joven por dios tenia hormonas que lo atacaban día tras días desde que aquellos sueños o visiones se adueñaron de su cabeza.
Rukia… Rukia… Rukia ella lo volvería loco.
Su corazón latía cada vez mas fuerte cuando estaba delante de ella, sentía un vacio en su estomago y pequeñas descargas eléctricas recorrer su columna, hacia y decir tonterías para que ella notara su presencia.
Sonreía cómo idiota cuando ello lo asía.
¿Que estaba sintiendo por ella?. Su vínculo era el más fuerte entre todos sus hijos ella se lo había dicho cuando le dio sus poderes. Aun estaba ese pacto el tenia que buscar a Artemis su padre, el hombre que amaba ella.
Porque tenía que buscar a alguien que empezaba a odiar, prefería que él no pareciera y tal vez el podría.
Un momento el no estaba pensando eso o si.
Su madre tenía razón no estaba viendo a Rukia, como lo que era.
¿Pero cuando la había comenzado a mirar de otra forma?.
¿Que le estaba pasando?, con Yui no le pasaba nada de eso. A ella no le estaba tomando importancia, ya tenía una semana en la mansión, había tenido tantos roses con Rukia que ya casi era echada de la mansión.
Pero ella en ese momento no era importante.
Lo importante en ese momento era sacarse de la mente a su madre y verla como un hijo ve a una madre.
¿Pero como lograba eso?.
Se levantó y camino asía el lavado se lavó los dientes y el rostro, se miro al espejo y mojo también su cabello, necesitaba pensar bien las cosas que le estaba pasando.
-Artemis mírame.
Mira como mi vientre está creciendo.
Estoy feliz mi amor.
Seremos padres.
Un hijo del sol y luna algo nunca visto.
Que nombre le daremos,
Hay que pensar muy bien en el ya que será un hermoso bebe.
Artemis tengo miedo de lo que nuestros padre puedan hacerle a nuestro hijo.
Pero tengo confianza de que pase lo que pase todo estará bien, porque tu nos protegerás, eso es lo que siempre me dices.
Ichigo abrió los ojos y miro su reflejo en el espejo, de nuevo tenia esos sueños, y Rukia siempre le hablaba a Artemis como si él lo fuera. Abrió el grifo tomo agua con sus manos y lavó de nuevo su rostro mientras se tranquilizaba, no quería seguir teniendo esos sueños extraños.
¿Porque seguía soñando eso?
¿Porque tenía que ver la felicidad de Rukia con aquel hombre?
Esa felicidad que él no le podía dar porque él no era Artemis.
Suspiro debía dejar de pensar en esas cosas si no terminaría desquiciado y creyendo que vivía aquellas visiones o mejor dicho pesadillas para él.
Salió del baño y la vio aun allí en su cama sentada con la cabeza gacha.
-¿Aun sigues aquí? – pregunto seco mientras se dirigía su almario por ropa limpia. –Pronto vendrá Yui y no quiero que arme otro escándalo por verte en mi habitación.
Ichigo saco una muda de ropa y la tiro arriba de uno de los muebles de la habitación mientras se comenzaba a quitar el mono de su pijama.
-¿Qué te pasa te comieron la lengua los ratones o qué?. – pregunto mientras se quitaba el mono y fruncía el seño.
Rukia seguía en silencio, Ichigo se puso un yin azul y camino hasta Rukia, esa actitud no era común en ella.
Cuando Rukia sintió el aura de Ichigo tan cerca se cubrió rápidamente el rostro.
-¿Que te ocurre?- pregunto preocupado estaba ves Ichigo al ver la actitud de la joven.
-Nada solo llévame a la habitación por favor, necesito descansar. – pidió en un murmullo aquellas visiones la llenaban de tristezas, aun no entendía porque recordaba tanto aquellos días felicites cuando estaba junto a su amado, su primer hijo Yukito. Años que no lo recordaba. Su amado primogénito. Aun podía sentir la alegría cuando vio por primera vez sus ojos violetas como los de ellas y sus cabellos plateados como los de su padre.
-Descansar pero si te acabas de levantar. – las quejas de Ichigo trajeron de nuevo a la morena a tierra del mundo de los recuerdos.
-Solo haz lo que te pido y no me contradigas por una vez en tu vida.- exigió Rukia en un murmullo.
-Si puedes entrar a mi habitación a media noche te puedes ir por tu propio pie. No creo que sea necesario que yo te lleve. -Ichigo termino de vestirse y ahora amarrabas las trenzas de sus zapatos aun un poco contrariado por la actitud de Rukia, podía sentir tristeza en su aura.
-Entiendo. -Rukia se quito las manos del rostro y limpio unas lagrimas que habían manchado su rostro apretó sus puños y su mirada se volvió a un mas vacía, Ichigo no entendía que estaba sufriendo por recordar a su hijo y cuál había sido su destino.
Se levantó aun con su cuerpo tembloroso.
Ichigo la miro fijamente, no sabía que ella estaba llorando, y se estaba comportado como un idiota con ella. Quizás se sentía mal o le dolía algo, y él no se había dado cuenta y aun así decía que tenían el vínculo más fuerte.
…
Las piernas a Rukia le temblaban aun sus piernas estaba débil. De cómo iba caminado hasta la habitación de Ichigo no lo sabía. Solo se daba de cuenta cuando amanecía a su lado envuelta entre su cuerpo y aura.
…
Todo su dulce despertar se arruinó con aquellos comentarios o insultos, ya su semana de tregua había pasado, pero a decir verdad no la extrañaba para nada.
Pero aquel recuerdo de su vida pasada la había dejado en shock aun no comprendía, como aun los recuerdos aparecían de nuevo en su mente, ¿quién los estaba provocando?.
Y lo peor de caso era que no podía irse por su propio pie a su habitación, ya que Ichigo se había negado a llevarla y ella que se había tomado la molestia de pedirlo de favor.
…
Rukia dio dos pasos tambaleándose sus piernas aun no tenían la fuerza suficiente. Cuando iba a dar el tercer paso sus piernas no aguantaron más y callo inevitablemente a la alfombra azul que estaba cerca de cama lastimándose las manos ya que tuvo que meterlas para amortiguar el golpe.
Maldijo por lo bajo y trato de ponerse de pie, evitando el dolor que sentía en sus muñecas.
De pronto sintió como era levantada con delicadeza por la cintura y atrapada en fuerte abrazo.
-Pero que de… - sus palabras se quedaron en aire, al sentir como los fuertes brazos de Ichigo la apretaban mas contra su pecho.
-¡Perdóname!, de verdad la ciento yo no quería. – Ichigo miro aquel rostro un poco confundido, aquellos ojos sin luz en los que tanto le gustaba verse reflejados días tras día.
-¿De qué hablas? no has hecho nada. – susurro Rukia perdiéndose en aroma varonil que emprendía el perfume natural de Ichigo.
-Siempre te lastimo aunque no lo quiera, siempre termino lastimándote. – las palabras de Ichigo mostraban dolor. Olvidándose de la rabia que había sentido unos minutos atrás cuando vio que ella no le pertenecía, que ella tal vez nunca lo vería como alguien con quien pasar toda su vida. Su ira por aquel hombre, que había llegado antes a la vida de la morena. Artemis el hombre con el que él no podría compartir porque el ya había ganado el corazón de Rukia.
-Tú no sabías que no puedo estar mucho tiempo de pie. – hablo después de un minuto de silencio Rukia.
-Porque siempre me ocultas las cosas si tuvieras un poco de confianza en mí tal vez yo tendría más cuidado y no te...
-Ichigo tu eres una de las personas en las que más confió en esta casa, sé que no me aras daño. – afirmo Rukia con su recuperando su habitual tono detonante de autoridad y confianza.
-¿Cómo puedes estar tan segura de algo que yo no te puedo asegurar?. – pregunto Ichigo aun con su aura llena de depresión que hasta se podía respirar en el aire.
-Porque nuestro lazo es el más fuerte y porque tu aura me envuelve con su calidez sobre protectora. – concluyo la morena mientras sonreía mostrando su perfectos dientes radiante como una fila de perlas.
La mano de Rukia llego hasta el rostro de Ichigo mientras los ojos de este se volvían de un dorado liquido a la vez que cerraba sus ojos sintiendo aquella caricia que le aceleraba el corazón y hacia que su cuerpo se estremeciera.
El quería volver a probar aquellos delicados labios de cereza, aun no podía olvidar su sabor, su suavidad y todo aquellas sensaciones que había sentido con aquel contacto.
Acerco su rostro al de ella, no quería pensar si estaba mal, solo quería disfrutar el momento y nada más.
Ya podía sentir su respiración acelerada contra su rostro y como sus labios se entreabrían invitándolos a ser probados, ese momento era perfecto para volver a besarla.
Solo faltaba un poco más, solo unos centímetros los separaban de uno del otro ya nada existía entre ellos dos.
-¡Buenos días querido Ichigo! – la ruidosa voz de Yui se izo presente mientras la puerta se habría rápidamente cortando con todo ambiente romántico.
Ichigo parpadeó barias beses tratando de asumir lo que estaba ocurriendo y como había sido sacado de su sueño y traído a la realidad con un estruendoso grito.
-¿Que hace ella aquí Ichigo?. – pregunto Yui mientras su cabello rojo se movía extrañamente y sus voz salía en un siseo similar a una cascabel a punto de lanzarse al ataque.
Al pobre de Ichigo le costó asimilar la pregunta ya que un no asimilaba lo que estaba ocurriendo.
Bajo su mirada y miro a la causante de sus delirios, con su cabeza oculta entre su pecho mientras apretaba con fuerza la franelilla que llevaba puesta.
-Te hecho un pregunta Ichigo. – volvió a sisear Yui mientras se acercaba a su novio que aun no decía nada y solo se limitaba a verla a ella y luego a Rukia y así sucesivamente.
-Deja los gritos que ya escuche Yui. – dijo al fin el peli naranja mientras aprisionaba mas a una sonrojada Rukia.
-Mis gritos eso es lo único que respondes. -Volvió a gritar Yui al borde de la histeria mientras se paseaba con un león enjaulado.
-Si porque no tengo porque darte explicaciones. – respondió seco y cortante, la verdad era que estaba molesto por la interrupción de la peli roja.
-Claro que si tienes…. eres mi novio. ¿Qué harías tú si me encuentras en brazo de otro hombre?. – pregunto aun entre gritos mientras lo señalaba con el dedo, segura de la respuesta de él.
-Te ignoraría que más podría hacer. – respondió con simpleza y la verdad era que eso fuera hecho.
-Eres…eres un insensible. – exclamo Yui mientras sus ojos se llenaban de lagrimas que no dejaría correr por su rostro.
-Ya deja el drama Yui. – dijo con fastidio Ichigo ya que el estaba acostumbrado a lidiar con esa clase de jovencitas.
-Ichigo llévame a mi habitación, hay mucho ruido aquí. – pidió Rukia trayendo la atención de Ichigo nuevamente.
-Está bien. –Ichigo la tomo con delicadeza entre sus brazos y la levantó y camino asía la puerta ante una atónica Yui que mantenía la boca abierta, asumiendo lo que veían sus ojos..
-La próxima vez que vengas a mi habitación toca la puerta, ya que no te aseguro que la escena que encuentras te vaya a gustar. –dijo Ichigo con algo de veneno ya que aun se encontraba molesto por la interrupción de la joven.
-¿Que ocurre contigo Ichigo?. – pregunto con un hilo de voz Yui mientras sus ojos se llenaban de lagrimas nuevamente.
-Yui debemos hablar más tarde será lo mejor para los dos, esto no puede seguir así... – Ichigo paso por el lado de la joven que había bajado su cabeza para que Rukia no viera sus ojos.
-Acaso tú quieres. – Yui aun miraba a Ichigo con sus ojos llenos de dolor e ira asía la morena que él llevaba entre sus brazos.
-No te adelantes a los hechos.
Ichigo salió de su habitación dejando pasmada y plantada en su mismo sitio a la peli roja que apretabas sus puños llena de ira.
Salió detrás de Ichigo y lo abrazó por la espalda mientras mantenía oculto su rostro en ella.
-¿Pero qué?. – Ichigo detuvo su camino aun sorprendido por la actitud de la joven.
- ¿Ichigo porque, porque estas tan cambiado conmigo?. – quiso saber Yui, no le importaba rebajarse y rogar para estar al lado Ichigo, porque ella lo amaba.
-Suéltame Yui tengo que llevar a Rukia su habitación. – dijo con hilo de vos Ichigo, sabía que Yui lo amaba y que la estaba lastimando con su actitud fría y distante, pero solucionaría pronto esa situación tomaría la mejor decisión para los dos.
-Rukia… Rukia… Rukia es lo único que sabes decir desde que llegue a esta mansión, ya es centro de toda tu atención, no hay ni un solo momento en día que no estás hablando de ella. ¿Qué es lo que les ocurre a todos ustedes?, esta niña no es más que una mimada y caprichosa y sobre todo manipuladora. – exploto Yui mientras soltaba a Ichigo y se limpiaba el rostro borrando cualquier indicio de llanto en el.
-Maldición Yui puedes dejar tus reclamos por un momento me tienes obstinado con… - Ichigo no pudo terminar de hablar ya que sus ojos enfocaron a alguien más que caminaba así ellos.
-¿Que sucede aquí?. –pregunto Yoruichi mientras caminaba así los jóvenes, con un vestido negro con anaranjado que realzaba sus curvas.
-Yoruichi. – la nombro Ichigo un poco más molesto por atraer la atención de la gatuna, quien no dudaría en irle con el cuento a Urahara y el cómo era tan poco comunicativo que como mínimo se enteraría todo Japón de sus problemas con su pareja.
-Y bien que sucede Ichigo. – quiso saber Yoruichi mientras sus ojos brillaban esperando aquella respuesta.
-Este yo…he veras. – Ichigo estaba sudando la gota gorda, que le podía contestar a la chismosa de Yoruichi,. Tenía que ser algo creíble.
-Deja de balbucear y dime que ocurre… los gritos de se oyen desde las escaleras de primer piso. – se quejo la gatuna mientras se ponía las manos en la cintura y miraba mas fijamente a Yui.
-Lo siento mucho no volverá ocurrir. – Yui izo una pequeña reverencia en forma de disculpa.
-Eso espero no es sano para Rukia verse envueltas en discusiones de pareja. – aclaro Yoruichi un poco molesta por la actitud de esos dos, y el cormo era que tenían a Rukia involucrada en sus problemas como si ella no tuviera más preocupaciones para agregarle una mas.
Desde la llegada de Yui, Rukia pasaba a cada momento por rabias innecesarias, lo cual los tenía atados molestos.
-Ahora es que das cuenta de mi presencia Yoruichi. – la reprocho la morena mientras ponía su carita de perrito regañado.
-Yo he… disculpa pero quería saber los motivo que no te salude como debía. –dijo aun entre balbuceos.
-Despistada cuando te combiné gatita. – dijo entre risas Rukia mientras aquel sobrenombre que le recordaba tanto a él, que le había dado ese sobre nombre a su tu querida y testadura Yoruichi..
-He bueno de todas formas que haces en los brazo de Ichigo no me dirás que. – Yoruichi puso su cara de picara al ver a la pequeña y sobre protegida Rukia entre los brazos de aquel que se suponía que detestaba y se la pasaba la mitad del tiempo peleando.
-¡Por supuesto que no! deja de pensar en cosas que no son Yoruichi.- casi grito Rukia sonrojada hasta las orejeas, ya que recordaba haber sentido la respiración de Ichigo a una corta distancia de su rostro y contando que la tenia abrazada.
-Pero si yo no dije nada. – se defendió entre risas la gatuna.
-Lo insinuaste. Ahora ven. – Rukia pidió la cercanía de la gatuna que no dudo por un segundo en obedecer, después de todo no todos los días Rukia pedía disculpas y menos a ella.
-Si…si. Y dime para que soy buena. – quiso saber la gatuna ya más cerca de la joven mientras Ichigo no despegaba ni un ojo de esta y la aprisionaba mas contra su cuerpo.
-Llévame a mi habitación, Ichigo tiene muchas cosas que hablar con su pareja. – pidió Rukia mientras respiraba con pesar.
-Pero Rukia. – trato de protestar Ichigo ya que se imaginó que algo así podía pasar cuando Rukia pidió la cercanía de Yoruichi y por eso su cuerpo había reaccionado apretándola más asía él.
-No Ichigo, no quiero ser la causante de mas malos entendido entre ella y tu. Además Yoruichi tiene que llévame a cortar flores al jardín y estamos retrasadas y la impuntualidad es algo que me desagrada ya que no es digno de una dama. – concluyo Rukia como todo una dama, exponiendo sus motivos de su negativa asía la protesta del joven que la llevaba en brazos.
-Pero tú no puedes salir al jardín cuando el sol ya ha calentado. – le recordó el joven aferrándose a una oportunidad de estar más tiempo a su lado, ya que ella misma se lo había dicho aquel día cuando accidentalmente la había quemado con la taza de té.
-No te preocupes llevaré un paraguas, para protegerme de sus rayos. – sonrió Rukia feliz de que Ichigo se mostrara preocupado por ella…
Yoruichi tomo a Rukia entre sus brazos, como si no pesara nada. El vestido de seda de la pequeña dejo ver un poco mas de piel de la que Ichigo prefirió ignorar por su propio bien mentar mientras Rukia era alejada de el.
Ichigo tomo la mano de Yui y camino así su habitación. E l tenía que salir de ese problema, ya no aguantaba los celos de su novia. Celos que para él no estaban justificados.
Yoruichi entro en la habitación de Rukia en donde la espera ya Naoko y Masaki con su ropa ya preparada para la salida.
Las mujeres vestidas de negro caminaron hasta estaba su madre y la ayudaron a cambiarla de ropa sin decir ni una sola palabra, sabían que ella no estaba de ánimos para hablar y en ese momento lo único que quería era ir a su jardín a cortar flores para llevarlas aquel lugar tan especiar para todos.
-Ya ha pasado mucho tiempo madre. – dijo Masaki mientras cepilla el largo y lacio cabello negro de la morena que caían con suavidad en su espalda recta, como tiempo atrás Rukia había hecho lo mismo con su cabello.
-Así es, pero el tiempo ha comenzado a correr muy rápido últimamente. Tal vez el dios del tiempo Crono parece tener prisa para que llegue algo, quizás espera que me reúna con él en algún punto de mi tiempo en este mundo terrenal. – razonó Rukia mientras se llevaba su mano al mentón pensando en aquel hecho.
-Crono así ya mucho tiempo que no te oía nombrado mi niña. – una mujer de unos 26 años entro en la habitación de la morena, mostrando una de sus más felices sonrisas..
-Nana qué bueno que has regresado. – la sonrisa de Rukia no se izo esperar.
-Perdón por tardar tanto mí niña. – se disculpo la anciana mientras asía una reverencia en forma de respeto y saludo.
-No te preocupes al menos regresaste para este día. – dijo con un tono triste la morena mientras suspiraba con pesar.
-No podía dejar a mi madre sola en un día tan importante. –afirmo la mujer, sintiéndose honrada por cuidar de su madre, un honor que no obtenía cualquiera de sus hijos.
Masaki y Naoko salieron de la habitación dejando en ella a Yoruichi, Rukia y su nana, que creían que sobraban en aquel reencuentro..
Masaki se dirigió a la habitación de su hijo para que se preparada para ir aquel lugar.
En la habitación de Ichigo reinaba el caos.
Yui era la histeria personificada.
Mientras Ichigo se mantenía sentado con expresión serena y fría en uno de los muebles de su habitación. Como todo un dios en su trono de oro.
-Que me tratas de decir Ichigo se mas preciso. – pido saber la peli roja mientras se detenía frente a Ichigo mostrando su indignación.
-Para que quieres que te lo sigas repitiendo si ya los has entendido. – Ichigo en ese momento mostraba una faceta que Yui no conocía, y era eso a lo que ella le tenía miedo a lo mucho que el había cambiado. Ella lo miraba fijamente físicamente el no había cambiado pero su forma de ser era completamente diferente a cuando salió de Tokio. Ahora era más frio y distante con ella, se portaba más maduro y sobre todo frio y sereno, lo cual le crispaba los nervios.
-Que quieres que entienda, si se venido hasta acá para estar aquí contigo y tu solo te la pasas al lado de ella. Sabes Ichigo yo también existo y me merezco un poquito de tu atención. – izo señas con las manos mientras se pasaba su mano por el cabello tratando de controlarse no gritarle, ya que de nada le estaba sirviendo, el se mostraba inmutable como si los berrinches de ella no le importaban en lo mas mínimo.
-Yui…Yui querida alocada Yui, creo que lo nuestro ya no puede ser. – dijo con voz resignada mientras cerraba sus ojos manteniendo su expresión serena.
-¿Que…que me estás diciendo?. – Yui se quedo paralizada, en su sintió apuño sus manos y cerro la boca. Ella sabía que eso ocurriría cuando le pidió hablar con ella. Pero nunca se imaginó que le afectaría tanto. Así que hago un sollozo. Aun no entendía porque él tenía que ser así con ella.
-Lo que acabas de oír, tus celos y desconfianza están por volverme loco, además de las sarcasmos que usas cuando Rukia está presente, a ella no puedes criticarla y derramar tu veneno sobre ella. – Ichigo vio la expresión de la joven frente a él, sabía que ella estaba sufriendo, pero el ya no podía seguir con aquella relación por que la lastimaría aun mas. A demás de su nueva actitud posesiva lo estaban ahogando, el solo quería que ella se alejara lo más rápido de él. Quien lo diría después de todo lo que había pasado para tener una relación con ella. Ahora no encontraba que hacer para alejarse de ella, las ironías de la vida.
-Qué demonios estás diciendo, todo es por ella. Desde que llegue a esta casa lo único que sale tu boca es Rukia, nunca tienes tiempo para nosotros y estas últimas noches has estado durmiendo con ella. Dime Ichigo que quieres que piense de todo esto, quieres que me quede callada, mirando todo lo que está ocurriendo, lo ciento pero yo tengo orgullo y no pienso seguir tolerando ser el hazme reír de toda la mansión. No quedare como la novia estúpida engañada por su novio con la dueña de la mansión. – grito fuertemente, ya estaba más que histérica, la furia y los celos la estaban segando.
-Si tanto te molesta que yo duerma con ella entonces será mejor que sargas de la mansión, y te vistas estos malos ratos. – concluyo Ichigo poniéndose de pie. Ya no quería seguir con aquella discusión, el ya había dicho lo que tenía que decir, ahora era el turno de ella aceptar su decisión.
-Ichigo maldita sea que te está ocurriendo tu no eras así conmigo. – susurro la peli roja mientras daba riendas sueltas a su lagrimas. Aun no podía creer que Ichigo fuera tan frio y distante para ella, el se parecía a toda aquella gente que vivía en esa mansión. ¿Qué les ocurría a todos ellos, que tenían en su contra?
-Estoy agotando mi paciencia contigo eso es todo. – hablo de nuevo Ichigo mientras se acercaba a Yui que se encontraba sentada en la cama con las manos en su rostro escondiendo sus lagrimas.
Ella lo amaba porque él no lo comprendía. ¿Porque su distanciamiento?.
-Sabes ya no eres el Ichigo que salió de Tokio hace tres meses, aquel que me quería y siempre estaba disponible para mí. ¿Qué te ha ocurrido Ichigo?. – pregunto más calmada mientras se limpiaba sus ojos, pero aun sufriendo por el rechazo de él.
-Creo que es mejor que te olvides que alguna vez tuvimos una relación. Yui es lo mejor para ti y para mi... – Ichigo puso su mano en la cabeza de la joven y le sonrió como si fuera un hombre adulto encerrado en cuerpo de un adolecente.
-¿Pero porque?, ¿porque quieres terminar conmigo?. – Yui tomo su mano entre las de ella y las apretó con fuerza pidiéndose en aquellos ojos que mostraban una madures y sabiduría que la desarmaban, amándolo cada ves mas.
-Porque yo ya no siento nada por ti y aunque lo sintiera no podría estar a tu lado. – Ichigo suspiro al fin ella estaba comprendiendo o eso creía él.
-¡Es por ella verdad!. –aseguro con firmeza Yui mientras se levantaba y soltaba la mano de Ichigo y se alejaba de el.
-No se dé que mes estás hablando. – suspiro de nuevo Ichigo, hacerle comprender a esa mujer era todo un caso perdido al igual que su tiempo tratando de convencerla que era lo mejor para los dos.
-Sí, sí que lo sabes, ya no lo traste de ocultar, he visto como la miras como cumples cada capricho, como sonríes. Las amas. – afirmo de nuevo Yui muriendo de celos.
-Ja ja ja que ridiculez es esa. Yo no puedo amarla ella no está a mi alcance. – el resentimiento se podía oír en la voz de Ichigo, y no era para menos porque a pesar de lo mucho que lo negara el quería permanecer al lado de aquella morena.
-Pero si ella estuviera al tu alcance, como dices no dudarías ir por ella lo sé. Pero aun no comprendo cómo puedes amarla a ella y no a mí. Por dios Ichigo que tiene ella que no yo no tenga, que puede darte que yo no pueda darte dime maldita sea. -Grito Yui retomando sus gritos y mirada desequilibrada.
-Yui ya no te hagas esto. – le pidió Ichigo aun con la misma firmeza que había mostrado cuando había comenzado aquella discusión sin sentido para él.
-No me lo hagas tú a mí, sabes que te amo, no es así Ichigo. – Yui ya estaba desesperada, si tenía que rogar por estar a su lado no lo dudaría por un segundo.
-Pero yo ya no te puedo corresponder. – trato de razonar de nuevo Ichigo von ella. Pero ella era imposible, cuando se le metía algo en la cabeza era imposible de sacarlo de allí.
-Pero porque aun no medas un motivo suficientemente poderoso y te juró que me iré de esta mansión y de tu vida. – algo que no pensaba hacer a pesar de lo que le dijera él, porque no había una razón más poderosa que el amor que ella sentía por él.
-Está bien me he ena… - las palabras de Ichigo se quedaron en el aire cuando la puerta de su habitación se abrió mostrando a su madre.
Es que nadie tocaba su puerta. – fueron los pensamientos que cruzaron por la mente del joven con un rayo.
-Mi hijo no te puede corresponder porque el ya está comprometido con otra mujer. – intervino Masaki con una mentirita blanca, después de todo Ichigo no podía estar con un humana era contra la ley de su clan y Ichigo ya se estaba tardando en decirle a la joven que lo de ellos no podía funcionar.
- ¿Pero Como? Ichigo nunca me había dicho nada. – las voz de Yui salió en un susurro mientras miraba a Masaki aun en shock, por la palabras de su ex suegra, negándose a créelas.
-Porque él no lo sabía hasta unos días querida. – respondió Masaki un poco triste por la joven ella sabía que su hijo no la amaba de la misma forma que ella él.
-Pero aun así es injusto señora, yo amo a su hijo. –Yui se sentó de nuevo en la cama temblando de imponencia, primero el rechazo de Ichigo y ahora eso. Definitivamente maldecía haberse levantado temprano ese día tormentoso y lleno de desdicha para u maltratado corazón.
-Lo siento cariño, pero ya no hay nada que hacer Ichigo ya aceptó el compromiso. – volvió a mentir Masaki con tristeza por engañar aquella joven, que a pesar de sus caprichos y su forma impulsiva le caía bien.
-Pero cómo pudiste hacerme algo así creí que me amas Ichigo… dime quien es ella. – pidió saber ella rogando una respuesta de su parte, un perdón o una disculpa por verla engañado de esa forma.
-Lo siento pero no puedo decirte quien es ella. – Ichigo desvió la mirada, nunca había visto a Yui de esa forma tan deprimente, pero aun así el no sentía nada por ella, algo dentro de el había cambiado ya que el ya no era el mismo. En eso Yui tenía razón, ¿pero su cambio era para bien o para mal? ¿Quién podía darle esa respuesta?
-Como que no puedes…. Es ella verdad es la zorra que se mete todas las noches a tu cama, claro por eso se vinieron a vivir a este lugar tan repentinamente. Y yo creyendo en ti como una idiota. – Yui saco sus deducciones rápidamente ante el silencio de Ichigo y su madre que la miraba con lastima lo cual le estaba molestando.
-En realidad no se dé que estás hablando Yui. –¿de qué se había perdido el?
-No te hagas el idiota conmigo y por una maldita vez dime quien es la zorra con quien te vas a casar, quiero saber si es lo suficiente mujer para ti para rechazarme. Yo soy una Amamiya por un demonio Ichigo. – gritó Yui mientras tomaba una almohada y se la lanzaba a Ichigo al no encontrar nada mas a su alcance.
-Esa conversación no va ayer a ninguna parte, si sigues comportándote como una berrinchuda. –suspiro Masaki esa joven nunca cambiaria. –Ichigo ponte la ropa que te di ayer tienes una hora para estar listo a Rukia-sama no le gusta esperar. Yui espero que comprendas que hay cosas que uno no puede evitar y esta es una de ellas, mi hijo ya no puede estar contigo ya que no tendrían ningún destino junto. – Masaki salió de habitación de su hijo serrando lentamente la puerta, mientras soltaba un suspiro la verdad que Yui agotaba su paciencia y nervios y eso que ella se consideraba una persona sumamente pacifica y con nervios de acero. Pero se equivocaba siempre había alguien que la sacaba de su cabales con solo abrir la boca y Yui era unas de esas pocas personas, aun no comprendía como Rukia la toleraba después de tantas ofensas así su persona.
Se veía que ella no quería interferir en la vida sentimental de Ichigo y que esperaba a que el tomara la mejor decisión. Y su hijo lo había hecho. Había elegido a su clan, su madre y familia antes que aquella pretenciosa muchacha. Porque Yui era muy hermosa cuando no mostraba aquel carácter tan odioso. Masaki suspiro y siguió su camino
…
En la mansión todos caminaban con prisas arreglando mesas y floreros, bocadillos pequeñas carpas, todo para aquel día.
En la habitación de Rukia estaba con su nana mientras esta la tenia sentada frente al espejo como si la morena pudiera mirara su reflejo en este y observar lo hermosa que se veía.
Rukia jugaba con un pequeño frasco largo con la forma de un tubo de ensayo con un liquido azul brillante el cual acabo de unos minutos llevó a la boca y lo trago apresuradamente, ya que este no sabía precisamente a meta. Más bien no sabía a nada aunque su olor dulce y agrio a la vez daba origen a un olor indefinido que mareaba con tan solo mantenerlo un rato en cerca de su nariz.
Yoruichi miraba por la ventana recostado del marco blanca de esta, mientras mantenía los brazos cruzados a la altura del busto mirando como aquella agencia de festejo trabaja rápidamente para tener todo preparado para aquel día en que memoraban aquellas armas caída en batalla y las cuales no podían revivir ya que su siclo de reencarnación había sido roto gracias a aquellas armas que ahora llevaban sus enemigos. La gatuna soltó un poco el aire retenido y volteo a mirar a Rukia.
-Ya te has bebido la poción. – preguntó la gatuna mientras Rukia mostraba el tubo vació Sin ninguna gota de aquel extraño liquido en el.
-Recuerda que solo tienes hasta media noche cuando dejara de funcionar. – le recordó Yoruichi como pidiéndole a una niña pequeña a qué hora debía de ir a dormir.
-Lo sé querida gatita, no tienes que recordarme algo tan simple como eso, pero por si las mocas no se te olvide recordármelo. – el semblante de Rukia que segundos antes se había mostrado con burlas cambio drásticamente a uno más frio.
-Es hora de ir a cortar los lirios y las orquídeas para ellos. – la mirada de Rukia se ensombreció, aquel era un día muy doloroso para ella per debía mostrarse fuerte y no esa tristeza que la embargaba al recordar todas aquellas muertes de las cuales ella era culpable. Porque todos ellos habían perdido sus vidas protegiéndola a ella. Su cuerpo templo por unos segundos mientras apretaba la mandíbula y apretaba sus ojos reprimiendo un grito de dolor desgarrador que aprisionaba su alma. Ella no podía ceder al dolor. Porque si ella se derrumbaba todos sus hijos sufrirían al ver su dolor. Y eso era algo que ella no debía permitir.
Yoruichi se acerco a la morena mientras le tendía la mano para ayudarla. La cual acepto Rukia con una de sus sonrisa triste poco perceptibles. Pero que Yoruichi vio ya que sabía que ella estaba deprimiendo como siempre sus emociones, para que ellos no sintieran sus dolor, pero la presión de su dolor no podía seguir siendo deprimido, ya que cuando exploran lo aria sin compasión por ella misma.
…
Karin miraba con recelo a Yui que estaba al pie de las escalera con una mirada perdida, pero a la vez que sus ojos se mostraban fríos, aun no comprendía porque ella tenía que acompañarlo se suponía que a ese lugar solo tenía que asistir la familia en aquel día. No una intrusa con cara de niña buena, que solo el idiota de su hermano creía. Porque ella sabía cual era la loba que escondía sus colmillos detrás de esa piel de oveja que mostraba en ese momento. Pero ella no bajaría la guardia la mantendría en su mira como lo venía haciendo desde que había llegando a la ansión, para suerte para ella se acercaba el día en que la arpía de Yui abandonara la mansión, porque si no lo hacía para la fecha que le había dado Rukia las sombras la matarían, sino alguien de la mansión le daría veneno para ratas en su desayuno.
-¿Que me ves mocosa?. – pregunto Yui sintiéndose incomoda por la mirada que le daba Karin, como si pudiera ver mas allá de sus ojos. Pero ella no le mostraría su incomodidad.
-Lo ridícula que pareces imbécil. – le escupió Karin mientras seguía mirándola de la misma forma.
-Mira niña si no fuera porque eres la hermana de Ichigo hace rato te fuera dado tu merecido. – la amenaza de Yui le causo risa a Karin quien cruzo sus brazos y alzó una ceja mientras miraba de arriba abajo a Yui.
-Ja tú a mí, no me hagas reír. No creo que tu cerebro de para algo que no esa forma de hablar tan estúpida que tienes. – se burló Karin mientras miraba como la peli roja apretaba los puños.
-Maldita, mocosa cuando estemos en un lugar… - no termino de hablar porque la cara de Karin se mostro amenazante, recordándole la cara de Ichigo en ese momento a la peli roja.
-Ya cállate no aguanto tus chillidos, pareces una guachara agarrada por la cola. – se burló de nuevo la peli negra mientras contenía las carcajadas que le daba al ver el rostro de incomprensión de Yui.
-¿Como me has dicho?. – siseo entre dientes, mientras daba un paso asía Karin conteniendo las ganas que tenía en agarrarla por el cabello y usarla como coleto para limpiar el piso con ella.
-Si eres retrasada mentar. – se volvió a burla Karin esta vez dándole rienda suelta a sus risas que resonaron como eco en los pasillos de la mansión.
-Ahora sí que… que. - Yui camino más que decidida a matar a Karin pero una voz la izo detenerse al escuchar aquella voz que tanto odiaba.
-¿Que sucede Yui, porque le hablas de esa forma a mi hija?. – pregunto aquella angelical voz pero detonante de fuerza, poder y mucha determinación.
Yui se güiro para ver aquel cuerpo menudo en la cima de la escalinata.
Y allí estaba ella el ser que mas odiaba la cual había llamado Karin hija. Y esa no era la primera vez que la oía que ella llamaba a alguien hijo. Uno de los misterios de aquella familia que aun no lograba resorber la peli roja.
Todos lo que estaban dispersos en la mansión aparecieron en un abrir y cerrar de ojo frente a Rukia dejando pasmada a Yui, que comenzaba a pensar que los habitantes de ese lugar tenían pacto con el diablo, debido a la forma que aperarían y desaparecían con una agilidad sobre humana. Ella no era tonta sabia que en esa mansión pasaban cosas que le ocultaban, cosas que ella había estado investigando, pero los mugrientos sirvientes, como ella los llamaba no le soltaban nada de nada, lo cual lo frustraba cada vez. Y allí estaban de nuevo todos en los escalones de la escalera con un escalón de por medio. Como habían hecho filas y cuando se habían ordenado de esa forma, no lo sabía, de nuevo se había perdido en sus pensamientos o ellos se habían movido muy rápidos. Pero el hecho que todos estaban allí parados esperando a que ella descendieran, como si fuera un princesa o algo así, y ellos sus súbditos, aunque para ella no otra mas que una san da de jalabolas y le chupaban los mocos a la morena, solo porque era la menor de los Kuchikis y además una ciega.
Se fijo mas en ella odiaba sus rasgos tan finos y delicados, su figura menuda la hacía ver igual que una muñeca. Apretó los puños y tenso la mandíbula, busco a Ichigo con la mirada y lo miro al pie de las escaleras al lado de la arpía de su hermana. Que miraba con ojos brillantes a la mocosa malcriada, como si fuera una diosa.
…
Era la primera vez que Yui la miraba de pie, ya que siempre que la veía alguien la llevaba en brazos o estaba sentada, había creído que estaba de invalidada también y por un momento había sentido lastima, pero esa lastima momentánea se había transformado en odio al ver que ella podía caminar y solo se aprovecha de las personas que estaban al pendiente de ella.
…
Ella parecía jugar con todos en aquel lugar y todos hacían lo que ella decía. Como deseaba tener su lugar y tener la atención de Ichigo y estar rodeada de tantas riquezas. Porque de algo estaba segura ella y era que Rukia era inmensamente rica. Seguro por ese motivo los padres de Ichigo no habían dudado en salir de Tokio y trasladarse para ese pueblucho para hacerse con el imperio Kuchiki. – si su mente estaba divagando y buscando una repuesta para justificar el rechazo de su amado.
Sonrió por dentro.
Si ella estaba segura ese era motivo, por eso la familia no la quería involucrar en el plan, de seguro no querían compartir la fortuna. Pero ello esperaría paciente, a que Ichigo regresara a ella con las manos llena de dinero.
Cuando salió Yui de nuevo de sus maquinaciones erradas miro que Rukia había descendido y que todos le hacían una reverencia en señal de respeto incluso el guapo de su hermano que traía por las nubes a la peli roja.
…
Ichigo estaba anonado en su sitio, no podía creer la firmeza que mostraba Rukia dar cada paso hasta donde estaba el, con sus piernas tan bien formadas, que parecían que corría a diario para mantenerlas en forma. Aunque el sabia que eso era imposible ya que Rukia no tenía suficiente fuerza para caminar, aunque allí estaba ella descendiendo las escalera como una diosa. Su diosa la cual parecía un hada gótica con aquel vestido negro y morado. Con caídas en picos que descendían desde las caderas con delicadeza como si fuera unas cascadas de cedas. La parte superior era de unos tiritos sumamente finitos que casi no se notaban pareciendo que era un descote en forma de V con algunas piedras preciosas que hacían juegos con sus accesorios y sandalias un poco bajas ya que tenia muchísimos tiempo que no caminaba. Y aquellas cintas negras que se enroscaban a su larga cabellera formando risos con algunos hilos de plata. Su rostro esta suavemente maquillado, solo con un delineador negro haciendo resaltar sus ojos a la vez que el rimen alargaban sus pestañas dándole un poco de misterio a enigmática mirada que enfocaban nada en especifico, sus labios con un poco de brillo rosa y sus mejillas con rubor natural que la hacían lucir preciosa e irreal ante un par de ojos marrones que no dejaba de ver aquel ángel descender lentamente, a la vez que su corazón luchaba por salir de su pecho y sus pulmones se negaban a tomar el aire, porque solo querían el aire que ella respiraba.
…
Se inclino como todos cuando paso por su lado, pero antes le dirijo una sonrisa que por poco dejan infartado al peli naranja allí mismo.
-Es hora de irnos hijos míos. -La puerta principal fue abierta por Sarutobi, mientras que Naoko abría un paraguas para cubrirla de sol y su nana aprecia un arregló florar de lirios y orquídeas que había cortado la morena y la gatunas minutos antes.
La limosina blanca estaba estacionada frente a la mansión. Rukia bajo con sus pasos lentos y su cabeza erguida, mostrando dignidad y infundiendo respeto a todo aquel que la veía la seguía.
La puerta de la limosina fue abierta dejando entrar a la morena seguida de Byakuya.
-Ichigo tu vendrás con nosotros. – ordeno Byakuya ante un atónico Ichigo que no esperaba ir en la limosina con la morena, ya que habían muchos carros predispuesto para toda la familia y algunos empleados ya que no podían ir todos debido que bebían mantener la mansión vigilada y bien cuidad durante la ausencia de sus señores.
-Pero yo pensé. – Ichigo aun no salía de su asombro, sabía que muchos de los presentes darían un brazo si se lo pidieran por en el mismo vehículo que la morena.
-Deja de pensar y sube de una buena vez. – y hay estaba de nuevo la Rukia que Ichigo conocía y que solía detestar, solo ha veces, ya que la mayoría de las ocasiones no podía dejar de pensar en las innumerables cualidades que tenia la morena.
-¿Qué pasa si me niego?. – quiso saber el peli naranja ya que le gustaría llegar en su Ferrari. Aunque la idea de llegar con Rukia a donde quiera que fueran le gustaba aun más.
-No puedes porque es una orden directa mía. – dios porque Ichigo no podía obedecerla calladito la boca. Siempre tenía que sacar lo peor de ella, con solo abrir su bocata.
-Aun así me puedo negar. – si el sabia que la estaba molestando, pero no le gustaba que siempre le estuviera ordenando cuando le costaba pedir las cosas de favor.
-Sube no tengo tu tiempo. – le ordeno Byakuya ya molesta de aquella discusión sin sentido.
-Ichigo si tú te vas con ellos, ¿con quién me iré yo?. -Pregunto Yui con aires de inocencia, dando a entender que ya su enojo había pasado.
-Iras con Naoko y mi nana. – dijo Rukia fuerte y alto para que la peli roja escuchara.
Yui apuño las manos se sentía humillada a enviarla con la servidumbre, pero por ahora no le escupiera la cara, pero lo que convenía en ese momento era estar callada y acatar sus ordenes a igual que todos los presentes, si quería que Ichigo volviera con ella.
-Ahora sube Ichigo no tengo tu tiempo. -Rukia suspiro cruzo sus piernas y tobillos asía un lado acomodo con delicadeza sus manos sobre sus piernas y cerro sus ojos.
-Como usted diga madre. – susurro el peli naranja mientras fruncía el seño, pero aun así no podía evitar una exaltación en su pecho, subió sentándose frente a Rukia, Yoruichi también subió sonrientemente sentándose al lado del peli naranja..
Ichigo miraba fijamente a Rukia a la vez que la limosina se ponía en marcha. Al lado derecho de la morena reposaba el ramo de flores de blanco puro. El perfume de la morena y mas el aroma de aquellas flores recién cortadas de los jardines formaban una mezcla exótica, primaveral.
Ichigo maldijo por lo bajo mientras apuñaba las manos, ese aroma lo iba enloquecer, y apena llevaba un minuto que había arrancado la limosina, y eran veinticinco para salir de los jardines y unos quinces mas para llegar aquel lugar.
Así que estaría cuarenta minutos allí.
-¿Estas molesto porque no deje te ordene que vinieras conmigo?. – pregunto Rukia con su serenidad que solía poner nervioso a cualquiera.
-Vamos Rukia es normar quería estar con su novia, dale un respiro. – intervino Yoruichi con una gran sonrisa, mientras pasaba uno de sus brazos por los hombros del peli naranja, que solo frunció el seño mas aun.
-Ella yo no es mi novia. – corrió Ichigo mirando fijamente a Rukia que giro su rostro asía el como si pudiera verlo.
-Vaya por fin una buena noticia, después de todo no tuve que ordenártelo. – Rukia disfrazo aquella alegría que había sentido su corazón ante aquellas palabras de Ichigo, disfrazándola con aquel sarcasmo.
Cerro sus ojos tenía que calmarse no podio reír de felicidad, porque aquella aclaración así que su corazón palpitara con más fuerza, sintiendo una ganas inmensas de gritar y abrasarse a él.
-Si ya se me hacia extraño, que utilizaras tus chantajes. – protesto Ichigo un poco desilusionado, creyó que Rukia aria algo más que usar ese tono de indiferencia el esperaba algo más. Aunque aun no sabía que era ese algo.
-Vamos Ichigo te fuera hecho un favor, esa tal Yui es una piedra en el zapato de cualquiera incluso el tuyo. – exclamo Yoruichi con una sonrisita malvada y burlona a la vez que molesto a Ichigo.
-Ella para mí no era ningún estorbo. – Ichigo frunció el seño molesto por las palabras de Yoruichi. Era cierto que ha veces era muy escandalosas y hasta fastidiosa, pero ella nunca le había estorbado, claro hasta esa semana. Pero aun así le molestaba el comentario de la gatuna, ya que era hecho con malicia.
-Ichigo solo acato las leyes de nuestro clan. Ahora la joven debe abandonar la mansión lo más rápido posible, un humano común y corriente no puede vivir entre nosotros. – sentencio Byakuya con el mismo tono frio y distante que usaba Rukia.
-A beses desearía no pertenecer a esta familia de locos. Tal vez si me fuera quedado en Tokio… - Ichigo miro el semblante de Rukia y su aura que se tornaba negra lo cual no era buen augurio así que decidió frenar su comentario.
-Si quieres puedo cumplir tu deseó Ichigo. Pero tendrás que darme la mitad de tu alma, es decir el sentimiento más puro de tu corazón y olvidaras aquello que ama tu alma, mas aquel presente que te hice hace unos meses y por su puesto te borrare la memoria olvidando a toda tu familia inclusive que tu nombre es Kurosaki Ichigo, ese es el precio que te cobrare por dejar que seas un humano. – concluyo Rukia mientras apretaba sus manos en puño, esas palabras de Ichigo la había lastimado de alguna forma, porque ella le había
dado poder y lo había sacado del mundo humano, porque Ichigo era un humano completo cuando ella le había dado de su poder. Otra vida que ella había destruido. Hasta cuando seguiría lastimando a las personas que estaban a su alrededor.
-Eres una bruja. – Ichigo frunció mas el seño y ignoro aquellas palabras, porque no estaba dispuesto a perder su familia, aquellas palabras solo lo había dicho por decirlo. Aunque se había dado cuenta que su imprudencia y hablar sin pensar había lastimado a Rukia, porque su aura cambio a una más triste de la que había poseía esos últimos tres días.
Sintió como algo tiraba de el, aquella sensación que ya no era extraña, pero esta vez solo lo sentía muy leve, giro para ver Rukia y la miro sonriendo mientras sostenía su hilo que lo unía a ella entres sus delgados y níveos dedos, mientras susurraba unas palabras a este y le daba un pequeño beso. Lo cual izo que los tonos se le subieran a la cabeza al peli naranja ante una sonrisa de Yoruichi y el seño fruncido de Byakuya, ante aquella acción de su hermana pequeña.
-Aun no se a donde vamos Rukia. – cambio de tema Ichigo el silencio repentino le molestaba, sobre todas las miradas malignas de Byakuya y las picaras de Yoruichi.
-Vamos a un lugar en donde descansas las armas de mis hijos perdido en batalla. -Susurro mientras una sombra oscura cubrió su rostro, mientras soltaba el hilo rojo de Ichigo.
"El lugar donde descansan esas almas es" Ichigo susurro el nombre de aquel lugar a la vez que cerraba sus ojos que se volvían dorados hecho que asombro a Yoruichi dejándola con la boca abierta, mientras que Ichigo los volvía a abrir y tomaba aquel hilo rojo entre sus dedos y los llevaba a sus labios y le deba un corto beso susurrando unas palabras.
-Tú eres… no puede ser Ichigo eres…
Continuara…..
Hola…
Si mátenme, soy una irresponsable por tardan tanto. Pero estaba trabajando y no me quedaba mucho tiempo, además de que he tenido que viajar en muchas ocasiones y además arreglar la casa. Aun sigo pintándola T.T ya que vivo sola y no tengo a nadie que me ayude y no puedo pedirle a alguien que lo haga por mi ya que no paso el día en casa. Y soy muy desconfiada con las personas que no conozco.
Bueno en fin aquí estoy de nuevo con un nuevo capítulo de esta historia.
Espero que le haiga gustado el cap.
Le agradezco a:
Jessy Monn 15
Ghost iv
Gaby
Sakura-Jeka
Rukia Nair
Shizu-Chan
Shihoin carol
Sayurisan 23
Por su apoyo en esta historia y en las otras, espero que la espera haiga balido la pena.
