Hola, chicos! Si quieren saber por qué tanto tiempo ausente… Visiten mi pág. De Facebook porque ahí están las explicaciones. Bueno, este capítulo estará lleno de melancolía, pues estará lleno de recuerdos que no han sido mostrados en el fic, por supuesto.

VAYAMOS AL CAPÍTULO!

Más vida.

Mike se acarició las sienes.

Hacía una semana, Amy desaparecía todas las noches, para luego volver y dormir las suficientes horas para despertar en la tarde, preparar la cena, y volver a irse. Su actitud se había enfriado notablemente y sus ojos se veían más sombríos que de costumbre. La castaña, desde la primera noche que se había escapado, había vuelto hecha una persona completamente diferente.

Bueno, no le había dicho nada de la muerte de su padre, solo se enteró cuando fue al hospital con ella a checar lo sucedido.

-T-r-e-s—D-í-a-s—A-t-r-á-s-

—… Disculpe, señorita. Pero de verdad no vimos absolutamente nada. Las cámaras no reaccionaron ni detectaron un individuo. — Dijo nerviosamente el guardia de seguridad que mostraba los videos en la sala personificada del hospital.

La castaña no dijo nada. Veía fijamente la habitación de su padre, donde yacía dormido, y con una distorsión del video, segundos después aparecía con la garganta abierta y sin vida.

—…

De verdad, señorita. Lo lamentamos mucho, fue imposible detectar… No supimos cómo…— Calló cuando Amy alzó una mano, deteniendo su excusa con una expresión cansada.

—… Ya no importa. — Mike la miró sorprendido. Hasta hacía poco, ella siempre tuvo esperanzas de que su padre despertara luego de tantos años. — Creo que debí dejarlo ir antes. Gracias, de todos modos.

La joven había tenido una leve esperanza de que el destino y la justicia atraparan a Vincent. Pero parecía que siempre le dejaban pasar sus pecados. Se fue rápidamente de allí, seguida de Mike, que la miraba con el ceño fruncido. La agarró de la muñeca y la obligó a mirarlo.

¿Qué te sucede, Amy? Sé adónde fuiste anoche, pero desde que volviste… Estás… Diferente.

—…— Endureció la mirada. — Lo que me sucede, es que estoy harta de no hacer nada. — Llevó una mano a su corazón. — Como tú dijiste, personas como nosotros debemos realizar el cambio. Pero desde que Vincent me atacó, he sido… ¡Una cobarde! — Mike la miró, atónito. — Por temer a que me hicieran daño nuevamente, por temer por la vida de Scott, la de mi padre, provoqué sus muertes mucho más rápido. No pensé con claridad. Creí que iba de forma correcta… Sin embargo… En menos de un corto periodo…— Sus ojos se llenaron de lágrimas. — Ya he perdido a mi padre y a Scott… Scott… Por mi culpa… Y Vincent… A mi padre lo…

—…— Vio a la castaña quitar su mano de su pecho y la estiró hacia él. Mike la tomó y cerró los ojos, dejando que ella le transmitiera sus memorias. Y así fue como vio cómo Vincent volvía amenazar a Amy, a acecharla y… Matar a su padre en frente de sus ojos.

El joven lentamente soltó su mano y abrió los ojos para ver las mejillas rojas y mojadas de Amy.

—… Y eso no es todo. Por mi culpa, ya han muerto muchos niños inocentes por culpa de ese sádico. Todo por mi silencio. Por mi cobardía. — Se secó con rabia las lágrimas. — Vincent me puso una venda en los ojos para que le temiera a la oscuridad, pero yo me la quité.

—…

Y acabaré con esto, muy pronto.

-E-n-d-s-

Sus ojos se fijaron en la figura de la castaña, que comenzaba a cambiarse para volver a irse. Si se viera en tercera persona, pareciera que Amy lo estuviera dejando por otro todas las noches. Pero Mike sabía muy bien adónde iba todas las noches. No tenía nada de qué preocuparse.

—… Abrígate, puede que ya no haga tanto frío, pero hazlo. — Susurró.

Amy ni siquiera se volteó a mirarle, pero asintió.

— Duerme bien. — Y con esas palabras dichas, se fue.

El joven se quedó mirando la puerta que se había cerrado. Miró el techo sin poder evitarlo.

Los ojos de Amy demostraban su silencioso sufrimiento.

Parecía estar sin vida.

.

.

.

London bridge is falling down… Falling Down… Falling Down… London Bridge is falling down…— Sentada en el borde del escenario y moviendo distraídamente sus pies, cantaba sin importancia al aire. No esperaba que nadie le interrumpiera. Ya no lo hacían.

Ya no cantaban juntos.

My fair lady.

Alzó lentamente la vista para ver a los animatrónicos sentados en alguna parte del lugar sin decir nada. Freddy estaba sentado en una de las mesas de cumpleaños, Bonnie estaba sentado en el suelo, tocando unos suaves acordes en su guitarra. De hecho, mientras cantaba, escuchaba su guitarra entremezclarse con su voz de una forma armoniosa, pero eso no lograba calmar la angustia de su corazón. Chica estaba apoyada de la pared, mirándola de vez en cuando en un aire culpable, cada vez que ella notaba su mirada en ella, esta la apartaba rápidamente. Foxy estaba encerrado en su Pirate Cove, nunca salía en las noches desde la primera noche que la vieron y se enteraron de que estaba viva.

Bueno, no lo culpaba tampoco.

Habían pasado muchas cosas esa noche.

Escuchó unos suaves y casi imperceptibles pasos y vio a la marioneta entrar al salón del escenario en silencio y la miró unos largos segundos. Ella le devolvió la mirada sin decir nada y volvió a mirar la nada. El títere hizo lo mismo y comenzó a vagar entre la habitación. De repente, sintió una presencia a su lado y vio de reojo a Golden Freddy. No dijo nada, él tampoco. El oso dorado tomó su mano y le dio un ligero apretón. Se sorprendió un poco por el gesto de cariño. Aunque de todos, él era el único que se atrevía acercarse a ella sin cobardía.

Amy, con su mano libre, inconscientemente se llevó una mano a su vientre, acariciándolo. Sintió una punzada en su corazón al sentir el bulto de su estómago tan pequeño. Y ella sabía por qué, puede que llevara muchos meses embarazada, pero ella padecía de esta incapacidad. Que el feto crecía, sí, pero adentrándose más en su interior, empujando y asfixiando sus otros órganos.

Muchos doctores le ofrecieron operarla, pero ella lo rechazó. Porque eso significaría perder a su hija, y… No volver a tener hijos. Eso no se los iba a permitir jamás. Y si para ello tenía que entregar su vida, lo haría. Por eso todas las noches venía a verlos, a sus amigos, porque no le quedaba mucho tiempo. Y no sabía cuándo decirles que tenía los días contados.

Pero no podría ocultarlo para siempre. Si una vez casi se volvieron locos de dolor cuando la creyeron muerta, no quería saber cómo reaccionarían ahora.

Sintió una desagradable sensación en el estómago.

Maldición.

Ese era un conflicto que usualmente le sucedía en las tardes, pero no creyó que le pasaría ahora.

Como el feto se presionaba contra los órganos más cercanos, también empujaba el estómago, logrando que se revolviera su interior y sintiera unas enormes ganas de vomitar.

Sin poder soportarlo más, se levantó abruptamente y salió corriendo al baño femenino, desconcertando a los presentes. Amy tropezó y se apoyó en el lavamanos. Una punzada se hizo presente nuevamente en su estómago y devolvió todo lo que había comido en la tarde.

Todos miraban la dirección donde había desaparecido la joven mujer en un tenso silencio, hasta el zorro había salido de su zona al escuchar los apresurados pasos de si princesita pirata. Pero ninguno se atrevió a moverse e ir por la joven. Golden Freddy bufó, molesto.

— No sé a qué le temen tanto. — La marioneta y los otros lo miraron, sin entender. — Ella no nos odia, de hecho nos quiere muchísimo. Por eso trata de encontrar el perdón que ustedes buscan. Parecen creer que las únicas víctimas son ustedes. — Bufó.

—…

— Si no los quisiera, ¿creen que aun seguiría viniendo todas las noches a este basurero?

Todos se tensaron al oír esa burlona voz. Dirigieron sus ojos hacia Spring Bonnie, que los miraba con una socarrona sonrisa. De todos los animatrónicos, él era el que estaba más destrozado, pero de vez en cuando se levantaba de su lugar y vagaba por ahí, dejó de hacerlo cuando apareció Amy la primera noche, pero ahora lo volvió a hacer para terminar de una buena vez el asunto.

Los cuatro identificados y el títere miraron el suelo.

-P-r-i-m-e-r-a—N-o-c-h-e-

Cuando se separaron lentamente de la muchacha, la analizaron bien. Tenía el cabello muchísimo más largo, su estilo de ropa no había cambiado mucho y sus ojos brillaban con una tristeza que les descolocaba y hería profundamente.

Amy frunció levemente el ceño cuando vio unas extrañas energías salir del cuerpo de sus amigos. No tenían una forma en específica, pero eso a ella no le importó.

—… Supongo que ustedes controlaban a Freddy, a Bonnie, a Chica y a Foxy. — Se cruzó de brazos.

Los animatrónicos se giraron para ver esos extraños destellos, pero no hicieron más que extrañarse.

La marioneta se tensó.

—… Estas "máquinas", como ustedes les llaman…— Apuntó a los cuatro. — Son importantes para mí y son lo poco que me queda en mi vida.

Cada destello extraño lentamente comenzó a tomar forma y se transformaron en pequeñas siluetas de cinco niños.

—… ¿Qué tienen de especial?

Amy sonrió un poco.

—… Son mis amigos…Y ellos buscan la felicidad de los niños.

—… ¿Acaso ellos te la dieron a ti?

La sonrisa de Amy se borró al ver cada par de ojos vacíos. Esos no parecían niños, sus cuencas brillaban con una burla y un satanismo que le daba escalofríos.

—… ¿Por qué lo dices?

No evitaron que matáramos a ese hombre.

¿Qué?

Admitimos el error, y estamos sedientos, pero de la sangre de ÉL.

Sin embargo, ellos solo querían ver correr sangre para ahogarse en la inconsciencia.

Ni siquiera te recordaban cuando deseaban matar.

No somos los únicos culpables.

—… Ellos no tienen corazón, ¿verdad?

NO ESTÁN VIVOS.

Pregúntate esto. Si les hubieras importado de verdad, ellos no lo habrían matado.

.

.

.

¿Querían ver cómo corría sangre?

¿No la recordaban cuando querían matar?

¿Solo querían satisfacer su satanismo y ya?

¿No tienen…?

¿Ellos no tenían corazón?

Amy se giró bruscamente para mirar a sus "amigos".

. . .

¿No estaban vivos?

. . .

Un sentimiento que hacía mucho no les había abarcado a los cuatro se hizo presente en sus interiores.

Miedo.

El mismo miedo que ellos sentían de las atrocidades que habían cometido…

Ese mismo miedo…

Por primera vez

Estaba reflejado en los aterrados ojos mieles de Amy.

Ella nunca los había visto así.

Siempre sus ojos resplandecían con ese amor incondicional que sentía hacia ellos.

Pero ahora…

Estaban brillantes por las lágrimas, el miedo y la gran tristeza que invadían en ellos.

La simple vista los destrozaba internamente.

—… ¿Entonces es cierto…?

La habían visto llorar muchas veces. Cuando era una niña cuando se caía o sufría caídas muy fuertes, cuando se volvieron a encontrar, el ataque de los Toys, su frustración de aquel entonces…

Pero ahora verla llorar del miedo y la pena que podían ver en su rostro causaba tal dolor que no lo podían explicar.

—… ¿Ustedes… A Scott lo…?

La marioneta apartó rápidamente la mirada. Su lado humano sentía unas enormes ganas de llorar y pedirle perdón de rodillas. Pero sabía muy bien que haberle arrebatado a Scott no era digno de pedir perdón. Ni siquiera pronunciarlo. Porque se habían equivocado.

Un error que le costó la vida a un inocente.

. . .

Amy dejó libres las lágrimas que estuvo conteniendo todo ese tiempo y comenzó a llorar desconsoladamente, cubriendo con sus manos su rostro. Sintió unos pasos acercarse a ella, pero esta apenas lo sintió cerca, alzó la vista con una expresión llena de rabia y empujó con fuerza al animatrónico.

¡No me toquen!

Retrocedió unos cuantos pasos y se dejó caer arrodillada al suelo. Se abrazó a sí misma mientras cerraba con fuerza los ojos, tratando de detener sus hipidos y sollozos junto con las lágrimas. Se sentía tan patética y vulnerable. Comprendía que el tener esos dones sobrenaturales traería consecuencias y muy graves… Pero…

Nunca creyó que sentiría tanto dolor… Tanta desesperación.

Se estaba quedando sola.

Todas las personas que amaban se estaban yendo, una a una, no podía soportarlo.

Sollozó nuevamente.

—… Yo nunca pedí tener este poder…— Susurró. — Nunca lo hubiese querido si a cambio me quitarían a todas las personas que he querido durante mi vida.

—… Amy…— Se acercó esta vez la marioneta.

¡¿POR QUÉ?! — Se levantó bruscamente y lo encaró. — ¡¿POR QUÉ LO HICISTE?!

Sabes que fue un error…

¡HAN MATADO A TODA MI FAMILIA! ¡MI MADRE, MI PADRE, SCOTT…!— Apretó los puños y los miró a todos. —… Y díganme… ¿Me ven matando a alguien? ¡¿ME VEN VENGÁNDOME?!

Tú no estás muerta…-

¡PUES NO TIENES IDEA DE CUÁNTO DESEO ESTARLO! — Le confesó, descolocando a todos. — ¡¿DE QUE SIRVE LA VIDA CUANDO LAS PERSONAS QUE AMAS NO ESTÁN A TU LADO?!... Si hay algo que creo que un ser humano no soporta es la soledad… No puedes lidiarla… Enloqueces, sientes que te mueres… Por un momento puedes aceptarla y quererla, pero…— Calló, no quería decirles lo demás.

—…

Fui torturada, estuve a punto de ser abusada por un hombre que solo desea matarme… Perdí a mis padres, Jeremy está muerto, mataron a Scott… E intentaron matar a Mike…

Los espíritus de los niños permanecían callados, la marioneta permanecía quieta y un poco cohibida de la rencorosa mirada de Amy. Los animatrónicos no se atrevían a verla a la cara, nunca les había hablado de esa forma ni mucho menos les había visto con esos ojos tan… llenos de ira.

—… ¿Ahora qué? Hasta hacía unos instantes quisieron matarme. Si yo no les hubiera mostrado una prueba de que estaba con vida, ustedes habrían…-

¡NO! — Se les escapó la exclamación a los cuatro.

Dios, sentían que se estaban a punto de echar a llorar, pero por simple lógica, no podían hacerlo. Las palabras de Amy se clavaban con fuerza en sus entrañas y el simple hecho de que ella estuviera a punto de completar esa oración les espantaba terriblemente.

—… L-Lo…Lo sentimos Amy. — Titubeó Chica.

Maldita sea, Chica la quería como a una hija, lo más sagrado además de sus amigos, ella era toda la esperanza que anhelaron en aquella oscuridad…

No querían perderla.

No otra vez.

—… Lo sentimos, Amy. — Repitió el conejo.

—… Lo sentimos, Amy.

Perdónanos, Amy.

No importaba cuanto lo repitieran, los ojos de Amy no cambiaban de expresión. Las lágrimas que corrieron por sus mejillas hacían que estas últimas brillaran por esas gotas. La imagen se les hacía triste.

La castaña lentamente les dio la espalda.

—… Denme el cuerpo de Scott. — Tensó los hombros. —… Y el de los niños.

La marioneta le miró sorprendido.

¿Qué pretendía hacer?

-E-n-d-s-

Amy salió del baño y estuvo a punto de caerse, de no ser porque Spring Bonnie alzó un brazo y rodeó su torso con él. La castaña alzó la vista y le miró sorprendida. ¿Qué hacía él allí?

— No me mires así, siempre he estado aquí, pero prefiero estar solo. El mal humor de estos otros me irrita profundamente. — Se mofó.

La de ojos mieles tendió a mirarlos a todos. No pudo mantener la vista enfocada en ellos por mucho tiempo. Se equilibró por su cuenta cuando Spring la soltó y se abrazó el estómago.

—… ¿Estás bien? — Decidió preguntarle Golden Freddy.

La joven se le quedó mirando unos segundos a cada uno y suspiró. Suponía… Que era el momento.

—… Sí, no es la primera vez que pasa. — Los ojos de Golden se entrecerraron, mostrando un aire suspicaz.

— ¿Qué sucede contigo? Pareciera que no estás bien.

—…— Acarició su vientre levemente abultado. Cerró los ojos con fuerza. —… Lo siento.

Todos la observaron en silencio.

—… Aquella vez… Solo me comporté como una…— Calló. —… Pero… Aquella vez… Yo ya no podía soportarlo más… Yo… Nunca pude aferrarme a nadie, cuando creía que todo iba bien, las personas que amaba se alejaban. Mi madre murió, Lisa tuvo que irse, Frank también… Mi padre no pudo huir de la muerte… Y Scott tampoco. — El último mencionado provocó que todos se estremecieran. —… La única persona que aún no me ha dejado es Mike, pero… No quiero perder a nadie más… Es por eso que… A pesar de que no puedo darles el perdón que ustedes buscan… Solo puedo decirles que no puedo odiarlos. Siguen… Siendo mi familia.

. . .

— Amy. — La aludida miró a Freddy, que le había llamado. — No hay nada de lo que debas disculparte.

—… Suponemos que… nos merecíamos eso…— Susurró Bonnie.

— Y tal vez mucho más. — Agregó Foxy.

—… Sí. — Concordó Chica.

Golden Freddy seguía en silencio, analizando a la joven de pies a cabeza. Spring Bonnie hacía lo mismo, pero solo terminó bufando y se tambaleó levemente. La castaña lo notó y lo sujetó para evitar su caída. Sabía que él era el animatrónico más destrozado y no le gustaba verlo así. El conejo burlón notó que su aura inspiraba algo… inusual. Era la primera vez que la tocaba tanto, así que pudo darse cuenta.

— ¿Qué te sucede? ¿Por qué siento tu presencia tan extraña?

—…— Le miró confundida.

— Pareces un manto protegiendo otra cosa viva en tu interior. — La castaña comprendió a lo que se refería y lo ayudó a estabilizarse.

Los demás miraron sin comprender a la de ojos mieles, quien solo pudo suspirar. Los miró en silencio a cada uno, pensando de qué manera reaccionarían.

¡Es una niña!

Todos alzaron rápidamente la vista cuando vieron a los espíritus de los niños vagando en el techo y miraban profundamente a la joven.

Ah, se le había escapado ese pequeñito detalle.

Desde que había recuperado el cuerpo de los niños y los había enterrado en un lugar digno, sus almas parecieron obtener mucha más libertad y vagaban en las sombras de la pizzería, pero no podían salir de esta. No querían ni podían.

— No es una niña, es una mujer. — Corrigió Golden Freddy cruzado de brazos.

No es eso. Esa mujer tiene a una niña.

Amy se tensó al ver las miradas de completo desconcierto de los animatrónicos. Obviamente no entendían a qué se refería eso, los niños deberían tener una idea, pero…

—… Estoy esperando un bebé. — Se abrazó el estómago.

—…

—…

—… ¿Esperando? — Repitió la marioneta.

— En algunas ocasiones, la interacción entre los humanos provoca esto, la reproducción. — Dijo Golden Freddy, tratando de ser lo más claro posible y no ser como el hermano mayor de todos esos ignorantes y no querer hacerse el elegido de dar la charla de una especie que ni era la suya. — Es decir, que Amy puede crear más vida en su interior. En este caso, tendrá una niña.

— ¿Una niña?

—… ¿Se parecerá a Amy?

— ¿Cuándo podremos verla?

— ¿Dónde está ahora?

— Está en mi interior. — Decidió intervenir finalmente Amy con la voz suave. Acarició su estómago. — No sé cómo será cuando nazca… Pero podrán verla en tres meses más o menos…— Sonrió un poco.

Golden Freddy y Spring Bonnie notaron que la joven no quería hablar del tema.

—… No se te nota mucho.

— Ah… Sobre eso…— Su mirada miel se ensombreció un poco, llamando la atención de todos. De los animatrónicos, y los mismos espíritus de niños.

¿Qué te pasa?

—…— No tuvo más opción que mirarles con una profunda tristeza impregnada en su rostro. — Yo… Bueno… Hay mujeres que mueren para dejar que la criatura que tienen en su interior viva. Puede ser por una dificultad, enfermedad, riesgo…-

— ¿Qué quieres decir con eso? — Preguntó enseguida Golden. — Ve sin rodeos. No me gustan los juegos.

—… Yo…— Se mordió el labio suavemente, hasta que suspiró. — Yo soy una de esas mujeres… Daré mi vida para la niña que nacerá dentro de unos meses.

.

.

.

.

.

.

Un rotundo silencio incomodó a todos los presentes, por más que quisieran aliviar la tensión, era imposible con semejante noticia. Trataban de analizar la información y buscar alguna manera de buscar su solución, su cambio…

Aunque sea una palabra.

Pero…

—… ¿Morirás? — Preguntó Foxy.

La palabra se le clavó en la mente a Amy. Ella moriría, de alguna forma u otra, ella moriría. No había escapatoria, simplemente. No era posible.

— Sí.

No fueron necesarias más explicaciones. La respuesta fue simple y directa, no iban a preguntar el por qué, ¿de qué servía? No había forma de salvarla, no importaba si se quejaban de ello, no cambiaba el destino que le esperaba a la joven que tenían en frente.

A ella.

A esa niña que vieron lentamente crecer. La vieron cuando fue una niña, les fascinó esa sonrisa encantadora, llena de inocencia y amabilidad, sin malicia. Luego cuando fue una adolescente, más bella, pero con una sombra de nostalgia que opacaban sus hermosos ojos mieles, que siguió adelante después de haber sufrido tanto. Y ahora la tenían ahí, en frente de ellos, diciéndoles que ella ya tiene señalado el camino.

— ¿Qué pasará con la niña?

— Mike se encargará de ella.

— ¿Era ese sujeto que trabajaba aquí?

— Sí.

Al parecer, el único calmado era Spring Bonnie, pues parecía muy libre de preguntar sin ningún tipo de delicadeza. Aunque a Amy no le importó. Vaya, hasta Golden Freddy no sabía qué decir con esa noticia.

Nunca fue el más expresivo de todos, pero no cambiaba el hecho de que también tenía sentimientos. Y no lo demostraba seguido, pero él de verdad quería a esa muchachita. Desde que la vio llorando cuando era una niña en la muerte de su madre, se sintió enseguida unido a ella, por su tristeza y frustración. Él no era como los otros, no aceptó su objetivo rápidamente, él no comprendía por qué debía hacer sonreír a niños ajenos… ¿Por qué a otros cuando Amy, en aquel entonces, lloraba de esa forma? Él nunca quiso hacer sonreír a nadie más que a Amy, pocas veces lo logró, pero valoraba sus sonrisas sinceras, y ella también agradecía su cariño hacia ella, aunque los animatrónicos creyeran que traían una unión extraña.

. . .

La marioneta no sabía que decir. Todo se reducía a una palabra para él en relación a Amy.

Injusticia.

Una puta injusticia. ¿Por qué tenía que morir ella?

¿Por qué?

Era algo que no podía comprender.

Ni siquiera un poco.

Ella había nacido iluminando todo a su alrededor, iluminó sus días grises con una simple mirada, ni siquiera una sonrisa, sino una bella mirada, que inspiraba amor, preocupación, calor.

Como una madre.

Una madre que nunca tuvo.

Y ahora la estaba a punto de perder.

Si cuando creyeron que murió fue doloroso para él y el resto… ¿Cómo sería ahora que era cruelmente real la situación?

. . .

—… ¿Por qué?

Todos miraron a Bonnie.

— ¿Por qué tienes que morir?

Amy no pudo evitar mirarlos con tristeza.

Todos lo dirían: Son máquinas, robots, no tienen sentimientos, están MUERTOS, no son NADA.

Pero eso era mentira.

Al menos… Así era para ella.

Las expresiones angustiadas y llenas de miedo de Freddy, Bonnie, Chica y Foxy, les causaba una gran punzada en el pecho. No quería hacerles esto, pero mientras antes lo supieran, sería mucho más fácil aceptarlo.

No podía decir que dolería menos.

Porque ella mejor que nadie conocía el dolor, por eso… Era mejor primero aceptarlo, luego esperar a que llegara el dolor para evitar sumergirte en él.

—… ¿Por eso dijiste eso esa noche? — Murmuró Golden Freddy.

Amy lo miró, sorprendida.

— ¿Por eso dijiste eso… Porque no tienes salvación? ¿Quieres morir con él?

La de ojos mieles le dirigió una mirada fría.

. . .

Ella moriría… Así que lo mejor era…

Que ella terminara con todo.

-P-r-i-m-e-r-a—N-o-c-h-e—D-e-s-p-u-é-s—D-e—L-a—C-h-a-r-l-a-

Soltó la pala y escuchó como se estrellaba contra la tierra mojada. Había comenzado a llover hacía un par de horas. Llevaba allí, del patio trasero de la pizzería, tres horas. Había enterrado dignamente a cada niño asesinado, pues ellos le habían entregado los cadáveres, sabían que los habían conservado. Y por último…

Había enterrado a Scott.

A ese hombre que tanto amó como el padre que necesitó y ya no volvería.

Cerró los ojos con fuerza, recordando el momento en que vio su cadáver. La simple vista fue horrible como para hacerla llorar de nuevo, pero no quiso consuelo de nadie. Rechazo la amabilidad de Chica, ignoró las palabras de Freddy, calló a Bonnie y empujó a Foxy para quitarlo de su camino. La marioneta simplemente la observaba en silencio, sin decir nada que le alterara más de la cuenta.

Amy sintió a los espíritus de los niños a sus espaldas. Decidió pasarlo por alto y volvió entrar a la pizzería. Sacudió un poco su cabello para quitarle lo mojado que estaba. Estaba empapada, no le vio el sentido de hacer eso.

Su cabeza daba vueltas, sentía punzadas en las sienes, un hormigueo en las palmas de sus manos cuando soltó la pala, un estremecimiento cuando terminó por enterrarlos a todos.

Apretó los puños.

Vincent.

Asesino.

Mató a su propio hijo.

Asesino.

Mató a su mujer.

Asesino.

Trató de matarla a ella.

Asesino.

Asesinó a más niños.

Asesino.

No importa cómo lo viera, él fue el causante de la muerte de Jeremy.

Asesino.

Si él no hubiera asesinado al niño que poseía a la marioneta, nada de esto habría pasado.

Asesino.

Por su culpa muchas madres se quedaron sin niños.

Asesino.

Por su culpa sus amigos perdieron razón para hacer sonreír a los niños.

Asesino.

Por su culpa Mike corrió peligro.

Asesino.

Vincent le cortó la garganta a su padre.

Asesino.

Trató de violarla.

Asqueroso.

Abrió su estómago para tocarla de la forma más obscena y horrible posible, disfrutando su sufrimiento.

Sádico.

Por la culpa del hombre púrpura

Scott

Estaba

MUERTO.

.

.

.

— ¡MALDITO! — Gritó repentinamente.

De un ataque de ira, agarró una silla de las largas mesas y la lanzó contra el escenario, desconcertando a todos. Sin embargo, no escucharon el estruendo. Golden Freddy había aparecido justo en ese instante, y al ver que el objeto era dirigido hacia él, lo logró atrapar antes de que se impactara con él. Miró al culpable, o mejor dicho, a LA culpable.

Decir que estaba sorprendido era poco. La habían creído muerta, y ahí estaba, completamente empapada, sus ojos llorosos, pero a la vez incendiados de rabia.

No dijo nada al ver las expresiones un poco asustadas del resto.

El títere se acercó.

— Amy…

— Si él no hubiera nacido… Yo no hubiera pasado por tanto dolor. — Murmuró. — No hubiera tenido que lidiar con este destino. Yo nunca lo quise así…

—…

— Si él no hubiera existido, estaría con mis padres, estaría con Scott, con Jeremy, con Lisa y Frank… Con Mike…— Dejó escapar todas las lágrimas acumuladas y sollozó fuertemente. — Ustedes no se hubieran convertido en lo que él es también… En un asesino…

Las palabras de al joven se clavaban en cada uno, pero era la verdad.

La cruda realidad.

Los espíritus no decían nada. Ellos comprendían su ira, esa joven incluso había pasado cosas peores que ellos y seguía ahí, VIVA.

—…— Se giró a ver a los niños. — No permitiré que mate a Vincent.

¡¿QUÉ?!

— No se los dejaré.

— Amy…-— Quiso persuadirla la marioneta.

Pero las siguientes palabras de Amy, lograron que nadie soltara ni siquiera un sonido.

— ¡No se los permitiré…! ¡PORQUE YO MISMA ME ENCARGARÉ DE MATARLO!

-E-n-d-s-

Ya me han quebrado

Han borrado los colores de mi vida.

Continuará…

Amy se ha quebrado, no tiene esperanzas de vida, pues no hay salvación alguna. Si ella moriría, al menos se llevaría consigo al hombre que le causó tanto sufrimiento. Aún queda una pizca de luz en su corazón, pudieron notarlo con la suavidad en que se disculpó tiempo después de lo sucedido.

¿Qué pasará?

LO INEVITABLE.

. . .

Estuve jugando y viendo youtubers con el cuarto juego y ha jodido todo mi fic XD Acaso esa fue la mordida del 87? Diablos. En fin, da igual, es un fic después de todo! Muajajaja! Puedo escribir lo que quiera e_e

Espero que les haya gustado, el próximo capítulo se viene lo que no podrá ser evitable.

Espero muchos reviewwws!

Rossana's Mind.