N/T: Hola de nuevo, me alegra mucho que en esta ocasión no me tomara demasiado tiempo terminar este capítulo. Ciertamente no me es difícil subir la historia, después de todo estoy por comenzar la traducción del capítulo 18, el problema es que tengo acceso limitado a internet y la única razón por la que he logrado traducir tanto es porque guardo la página con el capítulo en inglés. Bueno, dejemos eso de lado y continuemos con la historia n.n
Capítulo 12: Celebrando Dos Nacimientos
Después de la decimoquinta vez desenredando sus piernas de las de Takeshi, Tsuna entendió lo que Yamamoto-san había querido decir cuando el experto espadachín había dicho que los actores no intentarían interpretar esta rutina. Los movimientos que la rutina requería no eran para principiantes. Fon los había llamado un nivel por encima de avanzado y dejó a Tsuna preguntándose por qué Fon había estado de acuerdo con esta idea. Tsuna había entrenado con su sensei por sólo un mes. ¿Cómo podría hacer esos movimientos avanzados?
"Lo siento, Tsuna. Eso fue mi culpa," dijo Takeshi, rascando la parte trasera de su cabeza.
"Si hubieras estado usando a Shigure Kintoki, le habrías quitado la cabeza," dijo Yamamoto-san en un tono severo. "Tus disculpas habrían sido inútiles para él entonces."
"E-es mi c-culpa," dijo Tsuna. "D-debí h-haber a-acelerado—"
"No puedes seguir cubriéndolo," dijo Fon, sus palabras calmadas pero cortando con rapidez a través de las de Tsuna. "Si él no puede seguir tu ritmo como tú el suyo, la rutina no tendrá éxito."
Tsuna miró a Takeshi quien se reusó a mirar al moreno más pequeño. De todas las personas a las que Tsuna había llegado a conocer en los últimos meses, sentía que podía entender y confiar en Takeshi más. En algún momento, los dos habían comenzado a comunicarse sin siquiera decir nada. Algunas veces, Tsuna pensaba que casi podía hacer eso con Gokudera también, pero el adolescente de cabello plateado siempre volvía a ser el poco entusiasta guardaespaldas en lugar del amigo de Tsuna. Pero con Takeshi, todo lo que Tsuna tenía que hacer era cruzar miradas con el jugador de béisbol y el chico más alto sabía exactamente qué necesitaba o quería Tsuna. Lo mismo funcionaba al revés. Así que cuando Takeshi se reusó ver a Tsuna, el moreno más pequeño sabía que el otro chico no quería que Tsuna supiera lo que el novato espadachín necesitaba. Pero Tsuna todavía podía hacer una buena conjetura.
"La rutina será un éxito," dijo Tsuna, parándose en frente de su amigo y protegiendo al jugador de béisbol de las miradas de desaprobación de los dos maestros. El calor se extendió por su cuerpo e hizo eco en su voz. "Él será capaz de igualarme, y yo a él. Interpretaremos la Lluvia regresando al Cielo a la perfección."
"Vamos a verlo entonces," dijo Yamamoto-san.
"Sí," dijo Tsuna mientras miraba hacia atrás. Los ojos avellana de su amigo parecieron ampliarse, casi tentativamente (porque Takeshi realmente nunca era inseguro) al pequeño moreno. Tsuna mantuvo esos ojos en él mientras tomaba la posición de inicio. El cuerpo perteneciente a los ojos avellana lo siguieron, y Tsuna alzó una pierna en una rápida patada...
La cual el joven espadachín esquivo. El pequeño moreno giró sobre su pierna en el suelo para conseguir que la patada conectara, pero Yamamoto Takeshi la bloqueó con su mano libre y balanceó su espada hacia la izquierda. Empujando contra el bloqueo, el pequeño moreno saltó hacia atrás lejos del golpe y en el mismo instante apuntó otra patada al rostro del joven espadachín. El joven espadachín se echó hacia atrás y la patada falló por un milímetro mientras que la espada casi rozó la sudadera del pequeño moreno. El pequeño moreno cayó en cuclillas y se empujó hacia arriba con sus manos y en la guardia. El joven espadachín cambio el agarre de su espada y la giró sobre sí mismo para cortar el cuello del otro luchador, pero el pequeño moreno se torció ligeramente para atraparlo en sus guantes Kevlar (1) verdes y dirigió una mano para golpear a la yugular del joven espadachín. Pero el golpe falló, el joven espadachín inclinó su cabeza hacia atrás y utilizo su cuerpo para sacar de balance al pequeño moreno. El pequeño moreno usó el momento de la caída del joven espadachín para intentar arrebatar la espada del agarre del joven espadachín. El joven espadachín contrarrestó al usar sus piernas para hacer tropezar al pequeño moreno, así que el pequeño moreno liberó la espada y saltó sobre el joven espadachín. Yamamoto Takeshi se quedó donde se había agachado en cuclillas y blandió su espada a la espalda desprotegida del pequeño moreno, pero una vez más su oponente esquivo, esta vez con un giro bien ejecutado.
La pelea tenía a todos en la fiesta al borde de sus asientos, incluyendo a Reborn. Había escuchado de la belleza que los peleadores de alto nivel podían lograr en lo que podría ser degradantemente llamado un "juego de lucha". El resultado era seguro, así como todos los movimientos, así que algunos pensaban que tal práctica era estúpida y tenía todo excepto prohibido la práctica. Esos expertos creían que los dos luchadores no ganaban nada de esas peleas y que esas habilidades eran para pelear, no entretenimiento. Pero este "juego de lucha" era impresionante, ya que demostraba las nuevas habilidades de ambos chicos. Los dos no estaban ni de cerca en ser maestros en sus campos, pero los movimientos que estaban usando estaban más allá de estudiantes avanzados. Sin embargo, era la manera en que los dos trabajaban juntos mientras peleaban uno con el otro lo que había impresionado más al hitman. Los golpes no tenían fuerza, sin moderación, pero cuando Yamamoto se movía en la dirección equivocada, Dame-Tsuna se movía para igualarlo. Cuando Dame-Tsuna se tomaba demasiado tiempo en un salto, Yamamoto blandía su espada un poco más de lo necesario. Y el encuentro parecía tan intenso como si los dos chicos de verdad estuvieran peleando. En un rápido e inesperado movimiento, el joven espadachín se acercó más y cortó demasiado rápido para que el otro lo esquivara. La espada encontró su caminó hacia el lado del pequeño moreno, pero fue detenida por la misma mano enguantada como antes. El joven espadachín tenía una expresión casi genuina de sorpresa cuando el pequeño moreno torció y arrancó la espada del agarre del joven espadachín. Al mismo tiempo, otra mano vino de lado por el cuello del joven espadachín, y el joven espadachín se estremeció en anticipación de dolor. Pero no llegó. En cambio, la mano se detuvo, una mirada angustiada vino al rostro del pequeño moreno, y la mano cayó. El pequeño moreno retrocedió y se dirigió a la puerta, dejando caer la espada en el proceso. El joven espadachín permaneció congelado, y el sonido del traqueteo lleno el aire. La espada voló justo por encima del suelo antes de arquearse y capturar la sudadera del pequeño moreno. La fuerza detrás de la espada apuntaló al pequeño moreno contra la pared. El pequeño moreno no luchó cuando el joven espadachín caminó desde donde el chico más alto había pateado la espada.
"¿Por qué?" preguntó el joven espadachín, agarrando el mango de la espada.
"Porque," dijo el pequeño moreno, "no puedo lastimar a mi hermano."
Los aplausos llenaron la habitación cuando ambos chicos se inclinaron, Yamamoto con una gran sonrisa y Tsuna con un nervioso rubor.
"No sabía que mi Tsu-kun era tan buen actor," dijo Nana. Los chicos habían anunciado su "juego de lucha" como un juego por el bien de la mujer. La actuación no era medio mala, pero entonces Fon siempre había tenido una inclinación por lo dramático.
"Esas habilidades fueron impresionantes," dijo Dino. "Si no pensara que Reborn me mataría, sin duda reclutaría a ustedes dos en mi familia."
"Eso es tan dulce," dijo Nana, "pero ya te consideramos parte de nuestra familia."
"Muchas gracias, Mamma," dijo Dino.
"Entonces ¿cuál es nuestra puntuación?" preguntó Yamamoto Takeshi, mientras Dame-Tsuna estabilizaba su respiración. Leon cambió de vuelta en forma de camaleón cuando el ex-debilucho junto sus manos. Reborn se negó a fijarse en la decisión de Leon de cambiar en guantes como un arma para el ex-debilucho, pero el camaleón no dejaría que el pensamiento se apartara cuando el lagarto se sentó en el hombro del chico en lugar de volver a posarse sobre el sombrero de Reborn donde había estado toda la tarde.
"57 puntos," dijo Reborn.
"¿Sólo 57? Hombre, eres duro," dijo Dino. "Yo les habría dado algo en 90."
"No es tu cumpleaños," dijo Reborn. Él no estaba alentando la desobediencia de Dame-Tsuna.
"Es mejor que Gokudera," dijo el jugador de béisbol, balanceando un brazo alrededor del hombro del ex-debilucho.
"¡Hice el mío por mí mismo, así que ustedes tienen sólo la mitad de esos puntos!" gritó Gokudera.
"Deberías haber encontrado un compañero también," dijo el jugador de béisbol, enfureciendo aún más al bombardero. "Tu acto de fuegos artificiales habría sido más asombroso con dos."
"E-esos e-era—"
"¡REBORN!" el gritó interrumpió al ex-debilucho. Reborn frunció el ceño. Había esperado que el mocoso se distrajera por más tiempo. "¡Reborn! ¡Es mejor que no estés aquí bebé sádico!"
El mocoso entró a pisotones en la habitación y envió una mirada fulminante al hitman. La mirada era más molestia que aterradora. Reborn regresó al chico una mirada plana antes de despedir a su irritante estudiante.
"El de Gokudera fue suficiente, pero esperaba más del potencial mano derecha que hacer malabares con dinamita encendida," dijo Reborn.
"Habría hecho un acto escapista si el idiota del béisbol hubiera conseguido su propio acto," gruñó el bombardero.
"No puedes tener a Tsuna, él es mi compañero," dijo Yamamoto, agarrando el hombro del pequeño moreno.
"¡Deja de ignorarme!" gritó el mocoso. "¡Qué está pasando aquí! ¡Cómo puedes abandonarme por ir a una fiesta!"
"Cálmate, hermanito," dijo Dino. "No queríamos excluirte." Reborn se burló internamente ante la ingenuidad de su antiguo estudiante. "Has estado ocupado, así que no te invitamos a la fiesta de cumpleaños de Reborn."
"¿Es el cumpleaños del pequeño monstruo?"
"Si," dijo Reborn, ampliando sus ojos y poniendo su mejor cara de "soy-un-bebé-tan-lindo". "¿Dónde está mi regalo?"
"¿Quién te conseguiría un regalo?" gritó el mocoso. "Incluso si supiera que era tu cumpleaños, no perdería el tiempo consiguiendo un regalo para un monstruo."
"Eso es demasiado malo," dijo Reborn, un golpe más tarde. Se quedó contento en la cabeza de su estudiante que parecía hecha para reunirse con el suelo. "Porque tengo el regalo perfecto para que me des."
"¡Bajade!" logró decir el mocoso. El hitman obedeció, más por sus propias razones que para aliviar el malestar del mocoso.
"¿Entonces me darás mi regalo?" preguntó el hitman, de nuevo con su lindo rostro.
"Bien, bien. Sólo no me mires así. Esa cara me da escalofríos." Que grosero. Este rostro era la envidia del mundo entero de la mafia. "¿Qué quieres?"
"Quiero que Gokudera sea liberado de su periodo de prueba," dijo Reborn, todavía con el mismo rostro, sólo para molestar al mocoso.
"¿Gokudera?" dijo el mocoso, volviendo sus ojos calculadores al bombardero. El Mafioso de cabello plateado se puso rígido, pero no con anticipación. Estaba demasiado tenso, y su rostro estaba congelado con una mezcla de emociones. El adolescente de cabello plateado luego miró rápidamente al hermano del mocoso. El ex-debilucho le dio una amplia sonrisa completamente falsa y luego evito la mirada de todos incluyendo la del bombardero. El mocoso puso su propia viciosa sonrisa intrigante. "Eso suena como una gran idea. Y sería un regalo de cumpleaños adelantado para mí también."
"¿Regalo de cumpleaños adelantado? ¿Cuándo es tu cumpleaños hermanito?" preguntó Dino, inconsciente de todas las sutilezas alrededor de él como de costumbre. Reborn debería haber forzado a su antiguo estudiante a traer a sus subordinados.
"Es mañana," dijo el mocoso, caminado hacia Gokudera. El bombardero dio otra mirada, una de sorpresa, al gemelo mayor, quien recibió dos más del mismo tipo del jugador de béisbol y Dino. El mocoso continuó en su actitud arrogante. Al parecer, el segundo estudiante de Reborn era tan ajeno como el primero del hitman. "¿Entonces qué piensas? ¿Quieres hacer de mañana mi mejor cumpleaños al unirte a mi familia?"
"Oh, Tamaki, él no tiene que hacer eso," dijo Nana, ganándose una mirada irritada del mocoso. "Él ya es parte de nuestra familia por Tsu-kun."
"Sí," dijo el mocoso rotundamente, "pero quiero que sea parte de nuestra familia por mi lado."
"Bueno si a Gokudera-kun le gustaría eso," dijo Nana dubitativa. Reborn podía decir que a ella no le gustaba lo que su hijo más joven estaba tratando de hacer.
"Entonces qué dices, Gokudera," dijo el mocoso con completa confianza. "¿Listo para convertirte en una parte oficial de mi familia?"
Nana frunció el ceño, y el rostro del jugador de béisbol hasta ahora apático se torció con ira y disgusto. Reborn estaba decepcionado de que todas sus lecciones de usar la persuasión en lugar de la intimidación habían producido ese terrible intento de uso de carisma. Si el sujeto no fuera tan fácil, ese intento habría tenido al receptor huyendo por el otro camino. Gokudera se inclinó bajo y ceremoniosamente lo suficiente como para que su rostro se escondiera en la sombra.
"Sería un honor servir al décimo," dijo el bombardero en formalidad neutral. El mocoso sonrió ante su "victoria" sobre su hermano. Sin embargo, el gemelo mayor no estaba poniendo ninguna atención al mocoso; toda la atención del ex-debilucho estaba en no mirar al bombardero en un débil esfuerzo por esconder su decepción.
"Bien," dijo el mocoso, todo excepto cacareando la palabra. "Te veré mañana."
"¿Dónde vas?" preguntó Dino, manteniendo al mocoso de salir de la habitación.
"A mi habitación. Le di al monstruo mi regalo. No me voy a quedar a celebrar el cump—¡ow!" Reborn se preguntó cuántas veces el mocoso terminaría en la misma situación antes de que el niño estúpido aprendiera a respetar a sus superiores.
"32 puntos," dijo Reborn, bajando de la cabeza del mocoso para colocar los marcadores de su estudiante y el ex-debilucho, asegurándose de que el mocoso viera la diferencia entre las dos puntuaciones.
"¿32 puntos para qué?" exigió el mocoso. "¿Y por qué Dame-Tsuna tiene más?"
"Su presentación fue mejor," dijo Reborn, "así que me gusto su regalo más."
"¿Presentación? Que estúpida manera de calificar," murmuró el mocoso, levantándose del suelo. "No me importa tu estúpido juego. Y voy a tomar el día libre mañana. Si tú tienes un día libre de cumpleaños, entonces yo también."
Reborn miró de vuelta a los marcadores y considero el marcador del mocoso más alto. Un día libre de los continuos lloriqueos del mocoso sonaba como uno de los mejores regalos. El hitman decidió dejar el marcador donde estaba, debido a que el mocoso estaba haciéndolo para sí mismo y no para Reborn. Sonriendo, Reborn decidió darse a sí mismo un regalo y disparar al mocoso esta noche. Hacer que el mocoso corriera todo el día con temor sería divertido, y Shamal había llegado a Japón. El doctor le debía al hitman un favor o dos, y siempre estaba el chantaje, así que el Noveno no perdería a su sucesor. Y tal vez el mocoso en realidad aprendería algo de respeto. Improbable, pero el hitman podía soñar en su cumpleaños.
"¿Entonces mañana es tu cumpleaños, Tsuna?" preguntó el jugador de béisbol. Su rostro había cambiado de vuelta a su habitual expresión alegre. "Si hubiera sabido más pronto, te habría conseguido un regalo. Aunque apuesto a que puedo conseguirte sushi."
"M-mi c-cumpleaños n-no e-es m-mañana," dijo el pequeño moreno.
"No seas estúpido. El décimo dijo que su cumpleaños era mañana," gruñó Gokudera.
"Son gemelos," dijo Dino, estando de acuerdo con el bombardero.
"Oh es cierto," dijo Nana, con un ligero rubor decorando sus mejillas. "Tsu-kun es diez minutos más grande que Tamaki."
"¿Qué quieres decir, Mamma?" preguntó Reborn, queriendo confirmar su sospecha.
"Tsu-kun nació a las 11:55pm," dijo Nana, el orgullo maternal infectando su tono, "hace 14 años hoy."
El silencio siguió a su declaración. Después de descubrir el cumpleaños del mocoso, Reborn lo había establecido como el cumpleaños para ambos chicos. Los gemelos normalmente no tenía diferentes cumpleaños, pero había pocos gemelos tan sorprendentes como estos.
"¿Por qué no nos dijiste cuando estábamos planeando esto, hermanito?" preguntó Dino. "Habríamos hecho una doble fiesta de cumpleaños."
"A-a R-Reborn n-no l-le ha-habría g-gustado e-eso," dijo Dame-Tsuna. "Y-y n-no e-es i-importante."
"No pretendas saber lo que me gusta," dijo Reborn cuando saltó en la cabeza del chico. "Tendremos que reiniciar la fiesta."
"¿Q-qué?" preguntó Dame-Tsuna, pero Reborn pateó al chico ligeramente para mantenerlo tranquilo.
"Tienen media hora para pensar en un regalo que nos complazca a ambos," dijo Reborn mientras Leon cambiaba en un cronometro. "Comiencen ahora."
Acostumbrado a las peticiones al azar de Reborn, Dino salió corriendo sin una palabra. Gokudera metió un cigarrillo en su boca mientras dejaba la habitación en una manera de modo misión. Yamamoto Takeshi también se fue corriendo, probablemente queriendo redimirse por no saber el cumpleaños del ex-debilucho. No saber cuándo era el cumpleaños de un amigo era suficientemente malo en una amistad regular. El jugador de béisbol no consideraba a Tsuna como sólo otro amigo. Más como un hermano, especialmente teniendo en cuenta el creciente comportamiento parental del mayor Yamamoto hacia el pequeño moreno. Iemitsu no aprobaría que otro hombre se volviera tan cercano con el hijo del líder de CEDEF. Reborn sonrió y consideró dejar que la información se filtrara de vuelta a Italia. No importa, el rubio idiota lo descubriría muy pronto.
"N-no tienes q-que compartir tu cumpleaños c-conmigo," dijo Dame-Tsuna con suavidad. Reborn casi podía sentir el calor del sonrojo del niño.
"Como dije antes," dijo el hitman. "No pretendas saber lo que me gusta."
Tsuna habría saltado por las escaleras si no hubiera estado tan seguro de que caería por ellas y se rompería el cuello. Ayer había sido el mejor cumpleaños. Dino le había dado a Reborn una nueva arma y a Tsuna un par de guantes de cuero sin dedos con un comentario sobre cuán sorprendido estaba el rubio de que Leon había cambiado para alguien más que Reborn. Takeshi había dado un poco de sushi de atún azul a Reborn y había pedido pasar la noche en lo de Tsuna con el fin de darle al pequeño moreno su regalo más tarde. El regalo había resultado ser una promesa para pasar el día juntos e invitar a Tsuna al arcade después de la escuela. Takeshi había dicho que el regalo era todo a lo que podía llegar porque no había tenido tiempo para nada más. El adolescente más alto definitivamente no estaba feliz de que Tsuna no les había dicho sobre su cumpleaños. Gokudera había interrumpido antes de que el jugador de béisbol pudiera decir algo más sobre el tema y había hecho otra rutina de dinamita, esta con una dinamita explotando. La sala de estar olería a humo por seis meses. Antes de que el adolescente de cabello plateado se hubiera ido, sin embargo, había dado al pequeño moreno un palo de dinamita con un comando que rayaba en la súplica para usarla si era necesario. Y ante ese recuerdo, todo el humor de Tsuna se desplomó.
"Buenos días, Tsu-kun," dijo su madre, sonriéndole brillantemente. La vista lo animó un poco, como siempre hacia, pero no pudo recuperar la alegría que había tenido cuando había bajado las escaleras. "¡Tu regalo luce bien en ti!"
Su madre le había dado una gruesa cadena que era un recuerdo de su padre. Él lo había usado por su bien, no por el de él. En verdad, Tsuna se sentía incómodo con la cadena alrededor de su cuello, pero la felicidad de su madre más que lo compensaba por las molestias.
"¿Durmieron bien chicos?" preguntó ella.
"Sí," dijo Tsuna mientras metía la cadena en su cuello donde no sería vista y se apresuró hacia la cocina para comenzar con sus bentos. Esperaba que el jugador de béisbol durmiera lo suficiente como para que Tsuna consiguiera un inicio temprano en la escuela. El pequeño moreno necesitaba terminar su "rutina matutina" antes de que el jugador de béisbol llegara allí. Después de hacer los bentos y ayudar a su madre a preparar el desayuno favorito de Tamaki, Tsuna agarró una pieza de pan tostado y se dirigió a la puerta. Un Takeshi con ojos soñolientos encontró al pequeño moreno en la entrada.
"Wow Tsuna," dijo el jugador de béisbol en un bostezo. "Te levantas temprano."
"N-no necesitas venir conmigo," dijo Tsuna, tratando de controlar su tartamudeo. "T-tenemos u-una hora para llegar a la escuela. D-deberías quedarte y comer el desayuno de mi mamá."
"Nah," dijo Takeshi. "Prometí pasar el día contigo, ¿recuerdas?"
Desafortunadamente, no podía olvidarlo. La idea de pasar el día entero con su mejor amigo habría tenido a Tsuna brillando bajo circunstancias normales, pero si a Takeshi no le había gustado que Tsuna permaneciera callado sobre su cumpleaños...
"E-está b-bien. Pasas la m-mayor parte del día c-conmigo la mayor parte del tiempo d-de todas maneras," dijo Tsuna. "Y-y t-tienes p-practica de béisbol."
"No les importara si me salto un día. Además, este es el mejor regalo de cumpleaños en el que pude pensar, así que tienes que dejarme hacerlo."
Tsuna pensó furiosamente en una manera para distraer al jugador de béisbol mientras los dos caminaban fuera de su casa y giraban en la acera. Gokudera estaba como de costumbre en el poste de luz cerca de la casa Sawada. El bombardero tenía un cigarrillo en su boca y estaba escaneado diligentemente el área.
"B-buenos días, Gokudera-san," dijo Tsuna. El adolescente de cabello plateado gruñó, apenas reconociendo la presencia de Tsuna. Tsuna metió una mano en la bolsa que contenía todos sus bentos y sacó el que estaba envuelto en rojo. "A-aquí tienes."
"Guárdalo," dijo Gokudera asperamente. Tsuna había estado esperando esa respuesta desde que Gokudera se había enterado de que Tsuna hacia los bentos en lugar de su madre, pero cuando el bombardero había seguido tomándolos (bajo el pretexto de no desperdiciar los ingredientes de la madre del décimo), Tsuna había comenzado a esperar que esa respuesta nunca ocurriría. Pero allí estaba.
"Vamos, vamos," dijo Takeshi, lanzando un brazo alrededor del bombardero y sorprendiendo a ambos, al bombardeo y a Tsuna. El jugador de béisbol nunca había hecho eso a nadie más que a Tsuna antes. "Tsuna se levantó muy temprano para hacer eso. Sería muy ingrato no tomarlo, y además, ¿qué más comerás?"
"No necesito caridad," gruñó Gokudera, separándose del jugador de béisbol. Takeshi sostuvo los hombros del bombardero suficiente tiempo para susurrar algo al oído del otro adolescente antes de soltarlo.
"Oh bueno, tú te lo pierdes. Estoy seguro de que a Kyoko-chan le encantaría probar la comida de Tsuna," dijo Takeshi brillantemente, contrastando el sonido de sus palabras susurradas. "¿Verdad, Tsuna?"
Tsuna sólo pudo dar una débil sonrisa en respuesta. En su cabeza, había sabido que eventualmente Tamaki cedería y aceptaría al bombardero, y se había dicho a sí mismo cientos de veces que no se acostumbrara a la presencia del bombardero. Pero el corazón de Tsuna no había escuchado a su cabeza. ¿Cómo podía no encariñarse con el adolescente de cabello plateado? El bombardero casi había muerto debido a Tsuna. Y el pequeño moreno sabía que Gokudera había entrenado tan duro como Takeshi y Tsuna habían hecho, así que ese escenario nunca pasaría de nuevo. En algún lugar entre la constante vigilancia y rudos modales del sorprendentemente sensible delincuente, Tsuna había llegado a pensar en el bombardero como un amigo. Y mientras que parte de Tsuna estaba feliz de que su amigo había conseguido lo que quería, el resto de Tsuna quería que el adolescente de cabello plateado cambiara de opinión. Incluso el calor se volvió frío ante la idea de Gokudera como mano derecha de Tamaki. Toda la situación se sentía mal.
Forzando a sus pies a alejarse, Tsuna continuó el camino hacia la escuela. Takeshi lo siguió en silencio, y Tsuna no recordaba que necesitaba distraer al jugador de béisbol hasta que los dos estaban a una cuadra de la escuela.
"O-olvidé a-algo," dijo Tsuna deteniéndose a unos pasos de la entrada de la escuela. No podía dejar de tartamudear. De todas las mentiras en el mundo, la suya tenía que ser la más evidente. Él nunca sería capaz de decir una mentira y salirse con la suya.
"Supongo que tenemos que volver entonces," dijo Takeshi. Tsuna contuvo su sorpresa. ¿Cómo podía el jugador de béisbol caer en tan evidente mentira?
"E-está b-bien," dijo Tsuna. Si Takeshi creía en el moreno más pequeño, entonces podría funcionar. "Q-quédate a-aquí. S-será m-más rápido s-si yo—"
Un golpe físico interrumpió las palabras de Tsuna en breve cuando el pequeño moreno saltó hacia atrás. El objeto volvió una segunda vez, y Tsuna lo evitó de nuevo. La elegante arma fue dirigida hacia su rostro hoy, y Tsuna hizo una baja voltereta para evitar el metal mordaz. Su oponente no perdió tiempo en lanzar el siguiente ataque, pero la ligera pausa fue suficiente para captar el ritmo. Usando las habilidades que Fon le había enseñado, Tsuna dio un paso a la derecha y se agachó. Las tonfas navegaron a la izquierda y encima de él, y él giró. Él saltó hacia adelante y luego hacia atrás. Se agachó, un paso hacia un lado, y luego se inclinó hacia atrás. El ritmo cambió ligeramente y luego el golpe aceleró. Tsuna se concentró en seguir la corriente de los movimientos, a pesar de la inherente regularidad de los ataques de su oponente. Fon tenía razón. Mientras más leía Tsuna los ataques de su oponente, menos energía gastaba. El viento no tenía que trabajar para evitar los golpes. Pasaban por él o a través de él mientras se mantenía intocable. Tsuna no podría emular con exactitud los movimientos de su sensei, pero podía imitar el estilo. I-pin favorecía el Gyoza Ken de Fon, pero Tsuna prefería el estilo más básico de su sensei.
Los golpes vinieron más fuertes y más rápidos, y Tsuna podía sentir la frustración construyéndose detrás de esos golpes. Es mejor que luchara ahora antes de que la ira superara a su oponente. El siguiente golpe estaba viniendo desde la izquierda, y en lugar de esquivarlo, atrapó la tonfa y la empujó con su pierna izquierda para disminuir el impacto del golpe. Luego tiró de la tonfa hacia él mientras se movía más a la izquierda para evadir la segunda tonfa. Usó su mano izquierda para golpear el cuello de su oponente, y el oponente esquivo. Tsuna soltó la tonfa y golpeó de nuevo. El golpe falló, y tuvo que girar rápidamente hacia la derecha. Los golpes continuaron viniendo, y Tsuna esquivaba mientras trataba de poner algunos golpes propios. El ritmo se volvió cada vez más claro y pronto algunos de sus golpes rozaron a su oponente. Si no fuera por el entrenamiento de resistencia de Fon, Tsuna habría colapsado por ahora. Pero su percepción estaba agudizándose. Sus golpes se volvieron más precisos, y perdía menos energía con cada golpe. Y luego su mano conecto con la carne. La campana de la escuela sonó.
"Mañana, Sawada Tsunayoshi," dijo Hibari. Tsuna quería temblar bajo esa mirada sedienta de sangre, pero sabía que eso sería una mala idea. La última vez que había hecho eso, Hibari había regresado con toda la fuerza al pequeño moreno. Cuando Tsuna tragó su miedo, luchó por no pensar en con quién había estado peleando. Él podría pelear con el peligroso prefecto sólo cuando Tsuna separaba al enormemente temido Hibari de su oponente. La separación mental había funcionado en su mayoría y ayudó a Tsuna a defenderse en las peleas diarias que Hibari exigía del pequeño moreno.
"Será mejor que nos apresuremos si no queremos llegar tarde," dijo Takeshi, recordando a Tsuna de su presencia. Tsuna asintió y se apresuró hacia el salón de clases. "¡Espera, Tsuna! ¿Qué hay de lo que olvidaste?"
"¿O-olvide?" preguntó Tsuna confundido.
"Sí, en tu casa," dijo Takeshi. El calor regresó bajo su piel, y Tsuna podía sentir la ira viniendo del jugador de béisbol. Tsuna tragó saliva. Takeshi podía ser aterrador cuando quería serlo.
"L-lo siento," dijo Tsuna. Otra mentira no funcionaría.
"No te preocupes por eso," dijo Takeshi. "Hablaremos de eso más tarde. A Hana no le gustaría que habláramos sin ella."
Tsuna quería hacer pucheros pero en su lugar suspiro. Hana lo regañaría por guardar un secreto como este y entraría en un largo discurso sobre cómo no debería esconder este tipo de cosas de ellos. Y a juzgar por la amplia sonrisa en el rostro de Takeshi, el jugador de béisbol sabía exactamente cuál sería la respuesta de la chica alta. ¿Cuándo el mejor amigo de Tsuna se había vuelto tan malo?
(1) El Kevlar es una fibra ligera y resistente empleada en los neumáticos, las velas náuticas y los chalecos antibalas.
