Anko despertó sintiéndose un poco mareada y confundida. Bostezando ella miró sus alrededores y dándose cuenta que estaba dentro de su tienda. Se rascó la nuca, tratando de abrir los ojos completamente. Me caería bien un baño. Estiró sus brazos y se levantó, la manta cayó en su regazo y con un último estirón empezó a gatear a la entrada de la tienda.
-No gatearía fuera de la tienda si fuera tú.
Anko parpadeó dos veces antes de girar su cabeza y mirar hacia el origen de la voz. Kakashi estaba sentado estilo indio, la mitad de su cuerpo cubierto por la manta, con su codo derecho sobre su rodilla derecha, su mano izquierda en la otra rodilla y su mano derecha dándole soporte a su rostro. La estaba mirando, aparentemente divertido mientras sonreía. Anko no entendió a que se refería con su comentario, pero ella aun estaba somnolienta y bostezando, su mente no estaba completamente despierta.
-Aunque adoro la vista- señalándola con su dedo índice izquierdo
Un choque eléctrico disipo el más pequeño residuo de sueño en ella. Asustada tomó la manta con ambas manos, cubriéndose tan rápido como pudo y ruborizándose completamente. Kakashi rió ante la escena, ella simplemente era cómica. Anko le lanzó una mirada asesina, el continuó riendo casi cayéndose de espaldas. Anko intento recordar porque estaba desnuda y por qué él también lo estaba. Ignoró la risa molesta de su compañero y empezó a recordar que había pasado la noche anterior.
Después del incidente del lago, ambos empapados caminaron hasta su campamento y prendieron una fogata. Kakashi recomendó que ambos deberían quitarse las ropas y dejar que el fuego las secará. Anko entró en la tienda y se desvistió, usando la manta como túnica salió de la tienda con sus ropas húmedas en su mano derecha. Kakashi sonrió y le preguntó si tenía una manta más para él, ella asintió y señalo su mochila. Después de unos minutos, el salió de la tienda con sus ropas en una mano, la manta cubriendo su cuerpo y dejando su pecho expuesto. Anko se ruborizó y le sonrió maléficamente, tomó unos cuantos leños y con algo de cable que sacó del bolsillo de su abrigo construyo un tendedero.
Ambos pusieron sus respectivas ropas sobre el cable, evadiendo cualquier contacto visual y sin dirigirse la palabra. Después de esto, ambos se sentaron frente a la fogata en direcciones opuestas. Se miraron brevemente, sin saber que decir para romper el silencio incómodo. Anko vio que Kakashi estaba bostezando abiertamente y su ojo se cerraba contra su voluntad. Preocupada se levantó y caminó hasta él, él la miró y asintió. Sin una palabra ambos se introdujeron a la tienda, decidiendo llamarla una noche y se durmieron.
Kakashi detuvo su carcajada, estaba analizando su súbito cambio de humor. Anko tenía una expresión seria y estaba evadiendo sus ojos.
No habían hablado de lo que estaba sucediendo entre ellos y Anko estaba empezando a preocuparse. Por supuesto le gustaba la forma en que ambos compartían sus deseos más íntimos, le gustaba jugar y molestarlo hasta que ambos tuvieran la oportunidad de tirarse al otro hasta que este estuviera exhausto. Pero ahora sentía la culpa correr a través de sus venas. La conciencia de Anko estaba gritando a todo pulmón, quejándose y exigiendo una explicación. No estaba segura de cómo explicarse a sí sobre la manera que se sentía sobre el ninja copia, obviamente lo deseaba fervientemente cada minuto que pasaba lejos de él pero una vez que esta necesidad estaba satisfecha ¿qué quedaba?
Kakashi vio un dejo de pena y dolor reflejado en sus ojos. Preocupado intentó con mayor persistencia que lo viera solo con la mirada, pero ella estaba demasiado adentro de su cabeza que era casi imposible para él realizar esta tarea desde el lugar donde estaba. El gateó suavemente detrás de ella y con ambos brazos él la jaló hacia su pecho. Anko fue sacada de sus pensamientos por el súbito calor en su cintura y por el cosquilleo de una respiración sobre su cuello.
-¿Pasa algo?
Anko sonrió, sujetando las manos de él con las suyas y frotando su cabeza contra el pecho de él y luego musitó- Ya nada.
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Para el momento en que Kakashi brincó hacia el segundo piso, escuchó que los chicos estaban haciendo mucho ruido en la habitación contigua. Cuidadosamente él quitó el seguro de la puerta del balcón y se escabulló en su habitación, sintiéndose como un adolescente volviendo de una fiesta revoltosa, metiéndose en la cama superior de su litera. Diez segundos pasaron cuando Sakura entró abruptamente ala habitación, haciendo que Kakashi diera un brinco en sorpresa. Estaba aliviado de que había regresado justo a tiempo. Escondiendo su nerviosismo, se dio la vuelta para que así pudiera ver directamente a su estudiante.
-¡Kakashi-sensei, Kakashi-sensei!
-¿Qué?- contestó enojado, masajeando su cabeza e intentando fingir su cara matutina.
-¡Es Naruto!
Kakashi gruñó y se dio la vuelta al otro lado de su cama-¿Qué tiene?- mirando hacia la pared y pretendiendo que intentaba dormir de nuevo.
-¡Está peleando con Sasuke-kun!
Puso los ojos en blanco y jaló la sábana sobre su rostro. Todo ese escándalo para nada- Déjalos ser, son niños. Despiértame cuando algo relevante suceda.
-Pero Kakashi-sensei…
Kakashi se estaba impacientando, él sabía que Sakura lo molestaría hasta el final de los tiempos si no la ayudaba. Intentó no verse tan enojado cuando se sentó estilo indio y rascándose la cabeza dio un brincó fuera de su cama. Sakura se quitó del camino y dejo que su maestro caminará hasta el cuarto de los chicos. Kakashi ni se molestó en tocar y entró directo. La habitación estaba hecha un desastre, había plumas sobre todo el suelo, la litera estaba desalineada y ambos colchones sobre la pared. Naruto y Sasuke estaba en el centro de la habitación, desafiándose con la mirada con un kunai en sus puños derechos. Naruto estaba a punto de atacar nuevamente cuando Kakashi lo detuvo con su mano izquierda, Kakashi miró severamente a Sasuke, este puso su kunai en su bolsillo y miró a su maestro.
-Ni me molestaré en preguntar que paso aquí, solo limpien el desastre y estén preparados para pagar las consecuencias por su comportamiento imprudente- liberó la mano de Naruto y salió de la habitación. Kakashi los miró por última vez antes de meterse a su habitación, necesitaba un baño.
Mientras lavaba su cabello escuchó a Lilly abrir la puerta principal y cerrándola detrás de ella, Kakashi estaba agradecido de que ella no estuviera en la casa cuando la pelea empezó. Podía saber por los sonidos y las constantes quejas de Naruto que estaban a punto de terminar de limpiar la habitación, Sakura obviamente estaba ayudándolos y reprendiendo a Naruto por empezar la pelea. Aunque estaba claramente enojado por la destrucción que hicieron sus estudiantes en su habitación, Kakashi estaba sonriendo mientras dejaba el agua golpear suavemente su espalda. Estaba reproduciendo en su mente los eventos matutinos y sonrió. Kakashi estaba más que complacido por el hecho de que ella era capaz de mantener el paso en esta clase de "actividades". Aun sonriendo salió de la ducha y se secó mientras se cepillaba los dientes. Su nariz percibió el olor de huevos batidos con jamón proviniendo debajo y su estómago se agitó en emoción. Kakashi miraba su rostro cuando se dio cuenta de una marca roja sobre su cuello, escupió los residuos sobre el lavabo y se acercó al espejo. Riendo entre dientes buscó su máscara y cerro el grifo. No me esperaba eso. Acariciando su cuello con su mano derecha y poniéndose la máscara encima.
Naruto y Sasuke se lanzaban miradas desafiantes, brazos cruzados mientras murmuraban. Kakashi tomó asiento a lado de Naruto, Saukra miraba a sus compañeros preocupada mientras Lilly estaba en la cocina friendo el jamón. Kakashi estaba sorprendentemente de buen humor y se aseguró de que ninguno de sus pupilos arruinara eso. Lilly apareció con una sarten en su mano izquierda y una espátula en la otra. Ella vertió algo de huevo sobre el plato de Kakashi, él asintió y sonrió para luego comer pacíficamente. La tensión entre Naruto y Sasuke se rompió cuando Lilly les sirvió generosamente huevos y jamón, Naruto parpadeo en sorpresa y sonrió olvidando el porque estaba enojado y comenzó a engullir lo que había en su plato.
La hora del desayuno paso suavemente, todos agradecieron a la señora por la comida y subieron para tomar sus pertenencias. Lilly estaba esperandolos en la puerta principal con algo en sus manos y para el momento en que todo el equipo se reunió en la sala. Lilly se acercó y les dio a cada uno una bolsa de papel repleta de dulces, todos le agradecieron su hospitalidad y con una sonrisa dibujada en sus labios, el equipo número siete estaba regresando a casa.
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Anko cerró su mochila y verificó sus alrededores. Todo parecía estar bien, ella ya había limpiado el desastre que había hecho durante los tres días y sus respectivas noches. Ella sonrió fantaseando y con un último vistazo tomó su mochila y escaló el árbol más cercano. Anko estaba brincando de rama en rama, intentando alcanzar al resto del equipo. Ella los vio caminando el mismo circuito que tomaron dos días antes y en silencio los siguió.
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Kakashi estaba soñando despierto cuando la sintió acercarse, estaba a punto de utilizar el mismo truco que había usado la primera vez que caminaron ese sendero cuando vislumbró las puertas principales de Konoha en el horizonte. Maldijo su suerte y caminó hacia la villa en silencio.
Naruto brincó con alegría cuando vislumbró el puesto Ichiraku desde la posición donde estaban, ignorando completamente a su equipo él corrió hasta el restaurante de ramen, dejando al resto del equipo en la puertas principales. Kakashi se excusó y con una nube de humo desapareció.
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Tsunade estaba metida en sus pensamientos cuando un toque en la puerta la trajo de vuelta de su tierra de sueños. Maldijo un poco y se preguntó como se había dejado convencer por un niño de doce años para ser el siguiente Hokage. Dio una vuelta en su silla y se puso de cara a la puerta.
-¡Adelante!
Kakashi entró, disculpándose mientras se rascaba su nuca y caminó hacia el escritorio de Tsunade. Se aclaró la garganta y empezó a explicar como le había ido la misión. Tsunade estaba quedándose dormida por la aburrida explicación cuando otro golpe en la puerta la despertó.
-Adelante
Anko entró, sonriendo ampliamente mientras masticaba una varilla llena de dango. Konoha claro que tiene el mejor dango del mundo. Ella notó que Kakashi estaba ya ahí, engulló nerviosa la última pieza de su golosina e intentó verse casual enfrente de la Godaime. Tsunade notó esto y sonrió. Kakashi continuó su explicación, aburriendo nuevamente a la quinta Hokage. Tsunade estaba contenta de que Anko estuviera ahí, ahora tenía algo que la distrajera. Le gustaba ver a Anko desorientada, mirando de vez en cuando a su compañero mientras jugueteaba con los dedos nerviosamente.
Finalmente Kakashi terminó su reporte y era tiempo de Anko explicar el suyo. Le dijo a Tsunade que la debilidad del equipo residía en Sasuke, Anko explicó que los tres juntos trabajaban bien pero si los separaban en parejas el resultado podría resultar en un total desastre. Tsunade asintió y después de escribir algo en un papel los dejo salir.
Anko fue la primera en salir, seguida de Kakashi quien cerro la puerta detrás de él. Anko se sintió incomoda por la forma en que él la miraba, intentaba respirar normalmente y dio un paso hacia él con una mirada desafiante.
-Escucha yo-
-Kakashi, mi rival ¿Dónde te habías metido? ¿Escondiéndote de mí otra vez?
-Corriendo de ti mejor dicho- poniendo ambas manos en los bolsillos de su pantalón.
Gai se acercó, sonriendo ampliamente y golpeando "amistosamente" la espalda de Kakashi – Kakashi… si querías retarme en carreras simplemente me lo hubieras dicho – dándole otra palmada a Kakashi en la espalda.
Anko parpadeo en incredulidad y asombro por la amistad inusual que ambos compartían. Ella miró a Kakashi, quien solo permanecía ahí contemplando a Gai. Si él fuera capaz de lanzar dagas de sus ojos, Gai sería la primera persona en todo Konoha de recibir 100,000 dagas en un solo ataque y continuar sonriendo. Anko se estaba impacientando, necesitaba hablar con Kakashi a solas, ambos necesitaban conversar de lo que había pasado en el campo y que hacer ahora que ya eran íntimos.
-Escucha Gai, ¿me podrías prestar a Kakashi por un minuto?
Gai parpadeó pero sonrió aun más, si eso fuera posible. Pusó a lado a Kakashi y caminó hacia Anko.
-Anko ¡no sabía que estabas aquí! Disculpa mi descortesía. Es solo que eres tan pequeña que es casi imposible el verte.
Él continuo hablando de su estatura y como él podría ayudarla con un poco de entrenamiento. Ahora Anko estaba oficialmente enojada, su cuerpo estaba temblando y estaba mordiendo su labio inferior. Kakashi se asustó y verificó tenía algo en su bolsillo para protegerse contra su furia incontrolable. Ella estaba a punto de brincar y golpear a Gai directamente en el rostro cuando escuchó dos palabras clave en su discurso "gratis" y "dango".
-¿Dijiste dango gratis?- parpadeando sin creerselo al duende verde.
Gai asintió, sonriendo con su "buen niño" pose y dejando que un brillo blanco resplandeciera sobre sus dientes.
-¡Por supuesto Anko! Para crecer, necesitas entrenar y alimentarte propiamente. Pero la única cosa que puede motivarte a continuar esta larga y ruda travesía es el dulce. No solo deleita tu boca, también ilumina y hace crecer tu espíritu indomable, el espíritu de la juventud. Recuerda que no se puede ser grande por fuera si no eres grande por dentro.
No se va a creer eso, ¿verdad? Kakashi miró a Anko, quien observaba a Gai con ojos asombrados. Miro más de cerca y vio unos cuantos destellos brillar salir de los ojos de Anko. Ella seguia sonriendo, asintiendo ella abrazo el brazo derecho de Gai, yendo a la cabeza. Anko arrastró a un Gai que seguía hablando hasta la salida, dejando un perturbado y confundido Kakashi atrás.
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Anko aun sonreía, aun caminando del abrazo derecho de Gai abrazandolo más fuerte e ignorando cualquier cosa que este dijera. No le importaba lo que él dijera sobre el espíritu de la juventud o de las formas de alimentarlo, lo único que le importaba era su comida gratuita. En el camino encontraron algunos compañeros que los vieron con gran interés, asombrados por la inusual pareja y que raro se veían ambos juntos. Algunos incluso susurraron a sus espaldas, pero Anko ignoró sus voces y continuó caminando mientras que Gai solo sonreía a cada persona que se cruzaban son su pose de niño bueno.
Llegaron al lugar favorito de Anko para comprar dangos. Kotetsu e Izumo estaban dentro de la tienda, hablando con un par de mujeres mientras comían calmadamente cuando vieron a Anko llegar del brazo de Gai. Se asombraron y dejaron un grito de horror escapar de sus labios, las jóvenes se asustaron y huyeron de los dos ninjas. Anko atraída por la súbita conmoción, se acercó para ver que sucedía y notó ambos ninjas aun en estado de shock y horrorizados por la forma en que las cosas se estaban poniendo alrededor de ellos.
-Hey ustedes dos, ¿no les importa si nos sentamos con ustedes?
Izumo fue el primero en salir del trance y asintió, Anko se sentó aun sosteniendo el brazo de Agi y mirando a Kotetsu quien seguía inexpresivo. Izumo le dio un codazo y con una mirada suspicaz miró a ambos Jounins en frente de él. Anko les miró pero luego ignoró sus miradas, tomó el menú y con una señal la mesera se les acercó.
-Quiero una orden de cada sabor y algo de té verde.
-¡Sí! Ese es el espíritu, el espíritu de la juventud-haciendo su pose de niño bueno pero sobre la banca.
Kotetsu miró a Izumo, quien solo observaba a los dos Jounin especiales con incredulidad. La mesera asintió y con un gesto le indicó a Gai que debía sentarse y no pararse sobre las sillas y con una gota de sudor en su frente se fue. Anko se cruzó de piernas y con un gran bostezo estiró sus brazos. Sintió la tensión y las miradas de sus compañeros, tomando un mondadientes de la mesa volteo a ver a los dos ninjas.
-Dime Izumo ¿algo Nuevo te ha pasado?
Izumo parpadeo dos veces y se aclaró la garganta.
-Nada especial, Anko-san
Mascullando masticó su mondadientes, esto se estaba tornando frustrante. Anko miró a Kotetsu, esperando que algo pasará pero él estaba aun impresionado por su llegada. La mesera regresó con la orden de Anko y antes de que siquiera ella pudiera decir Buen Provecho, dos bolas de dulce dango estaban danzando con en su boca. Gai la halagó por la forma feroz de comer, lo cual significaba que era una chica saludable. Izumo y Kotetsu solo la miraron comer, ambos sabiendo de que ella era capaz de hacer las cosas dulces desaparecer frente a sus ojos en menos de diez segundos. Anko lamió la última varita de su orden en su forma usual y perturbante y frotándose el estómago, sonrió malévolamente.
-Gracias Gai, realmente necesitaba esto.
-No hay problema. Cualquier cosa para mantener vivo el espíritu de juventud en mis camaradas.
Gai ya estaba en la caja pagando cuando Anko se levantó y estiró su espalda, se despidió de Kotetsu e Izumo y empezó a caminar fuera del lugar. Gai la siguió y ambos Jounins estaban caminando a través de las calles y con una voz ruidosa Gai le decía que bueno era ser y sentirse joven. Ella se estaba durmiendo por toda la comida en su estómago, Gai notó esto y sugirió sentarse en una banca cerca de ellos. No debí haber comido tanto. Ella agradeció que estuvieran debajo de un árbol y que Gai había dejado de hablar. Sintió la súbita urgencia de vomitar pero se contuvo. Aunque sabía que esto le hubiera ayudado a sentirse mucho mejor, era muy vergonzoso y señal de debilidad y ella ya no era una mujer débil.
Gai notó su rostro pálido y su pesada respiración, ella estaba sudando también y estaba abrazando su pecho con ambos brazos. – ¿Estas bien Anko? – Ya sabiendo la respuesta pero cuando el no obtuvo respuesta se alarmó. Gai checó con su mano derecha su frente y después de confirmar sus suposiciones tomó a Anko en brazos y desapareció.
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Kakashi estaba caminando pacíficamente en las calles de Konoha, yendo a ningún lugar en particular y con ambas manos en sus bolsillos. Ya había escrito el reporte que Tsunade le había pedido llenar y comido en Ichiraku. El sol resplandecía brillantemente mofándose de Kakashi y haciéndolo odiar la vestimenta oscura de los Jounins. Jaló su chaleco un poco, intentando ventilar su pecho. Kakashi sabía que estaba a punto de morir de deshidratación si no hacía algo rápido para evitarlo, miró a su izquierda y encontró una salvación momentánea. Sonriendo se acercó a la barra y colocó ambos codos sobre esta. Estaba pensando en que elegir cuando sintió algo extraño en su espalda. Normalmente él tomaría una arma y vería los múltiples escenarios en su mente antes de siquiera girar su cabeza hacia su atacante, pero ahora estaba cansado física y mentalmente y el clima no ayudaba. En vez de eso giró su cabeza a su derecha y miro fijamente a lo que fuera que estuviera molestándolo. Vislumbro una cabellera violeta con su único ojo visible y sonrió.
-¡Hey! No pensé que te vería en bastante tiempo.
-.-.-.-.-.-
A/N: Un poco de tensión para darle un poco de sabor a la historia y al Helado =P Espero que les esté gustando como van las cosas =D Cualquier duda o sugerencia es bien recibida. Gracias por sus reviews.
LiraWM
Siguiente Episodio: Visita al hospital, farmacia y recuentro con amigos les da a ambos implicados puntos de vistas distintos sobre su situación.
