Harry Potter y los 4 herederos

Capitulo 11: La Sección Oculta

El tiempo había empeorado mucho en las últimas horas, y las calles de la pequeña aldea estaban ya bajo un espeso manto de nieve. Sin embargo en el interior de la única posada del pueblo no se estaba del todo mal. Sentados en un rincón se encontraban 3 forasteros, un hombre de pelo negro y ojos verdes, acompañado por dos mujeres, la primera de cabello castaño claro y ojos azules, y la segunda con el pelo negro y los ojos castaños. Nadie les prestaba demasiada atención, después de todo aquel era un lugar de paso, y todos estaban habituados a ver gente extraña.

- Será mejor que Godric tenga una buena excusa para hacerme esperar - gruño el hombre.

- Salazar, estas hablando de Godric, no esperarías que fuese puntual - hizo notar la mujer de cabello castaño.

- Helga tiene razón - dijo la otra mujer uniéndose a la conversación iniciada por el nombre - Godric jamás llega a la hora a la que dice que va a llegar, desconoce el significado de la palabra puntualidad.

- Tienes razón Rowena - concedió Salazar - Pero como se atreva a tenerme otra hora más esperándole, lechare un maleficio en cuanto entre por esa puerta - juro el hombre.

- ¿Aquí quieres echarle una maldición, Salazar? - pregunto un hombre de cabello castaño oscuro y ojos azules.

- Llegas tarde, Godric - dijo Helga con tranquilidad, atajando un más que probable arrebato de ira de Salazar.

- Otra vez - señalo Rowena.

- Lo sé, lo sé, y lamento haber hecho esperar a dos hermosas damas como vosotras - dijo Godric tomando con delicadeza las manos de las dos mujeres.

- Eso, y a mi que me den - se quejo Salazar.

- Salazar, tu no eres una hermosa dama precisamente - dijo Godric en tono burlón - Y estoy seguro que sabrás disculparme cuando oigas lo que tengo que deciros.

- Lo dudo - discrepo Salazar.

- Te escuchamos Godric - intervino Helga aplacando a Salazar con un gesto.

- Lo he encontrado - dijo Godric con satisfacción - He encontrado ese lugar.

No necesito añadir nada mas, Helga, Rowena y Salazar supieron de inmediato a que se refería.

- ¿Dónde? - logro preguntar Salazar.

- Es mejor que os lo enseñe - dijo Godric poniéndose en pie

Los cuatro magos salieron a las heladas calles del pueblo. Todavía nevaba con fuerza, nadie en su sano juicio se habría atrevido a viajar con ese tiempo. Pero el mal tiempo no es un impedimento cuando eres uno de los mejores magos de la historia. Godric tomo la mano de Rowena dándole solo unos segundos para que Helga y Salazar sujetaran el brazo libre de Rowena antes de desaparecer. Un instante después las cuatro se encontraban a la orilla de un lago parcialmente congelado.

- Es… - trato de decir Rowena pero las palabras se le perdieron.

- …perfecto - completo Helga maravillada.

- Y pensar que esto lo ha encontrado un cerdo, eh, Rowena - dijo Godric sonriente.

- Rowena… - la llamo una voz y el paisaje magnifico que había ante sus ojos desapareció - Rowena - volvió a insistir la voz.

La fundadora sacudió la cabeza y regreso completamente a la realidad. Hermione estaba a su lado y la miraba con una mezcla de preocupación y curiosidad. Desde que habían llegado a Hogwarts en el día anterior, Rowena se pasaba el rato en silencio, sumida en sus propios pensamientos. Era un comportamiento al que Hermione no estaba acostumbrada, lo habitual era que Rowena se pasara gran parte de la noche haciendo preguntas. Pero esa noche no había dicho ni media palabra, se había acomodado junto a la ventana y no se había movido de ahí. Lo bueno de esto era que Hermione había logrado dormir toda la noche, pero estaba claro que algo le pasaba.

- ¿Decías algo? - pregunto Rowena actuando con naturalidad.

Hermione comprendió que no estaba dispuesta hablar en ese momento de lo que fuera que se le estaba pasando por la cabeza, solo quería que la dejase tranquila. Decidió no insistir porque si lo hacía sabía que desaparecería durante horas.

- Me voy ha clase. Si te aburres puedes jugar con Crookshanks - sugirió Hermione.

- Puede que salga luego a echar un vistazo por el castillo - dijo Rowena contemplando por primera vez aquella posibilidad.

- Seguro que han cambiado la decoración desde que tu no estas - dijo Hermione - Bueno, yo me voy ya, no quiero llegar tarde el primer día. Adiós - despidió y salio de la habitación.

La suerte quiso que al salir al salir al pasillo se topase con Ginny que salía de la habitación que ese curso compartía con Lavander y 2 chicas más de 4º. La habitación de Hermione se encontraba en el principio del pasillo. Hermione que ya había decidido esa mañana arreglar las cosas con Ginny no tenía intención de dejar escapar esta oportunidad. No podría fingir que no existía y Ginny lo sabía.

- Ginny, tienes un segundo - la llamo Hermione.

Lavander dejo de reír tontamente para fulminarla con la mirada. Pero Hermione a penas lo noto.

- Pues….es que es un poco tarde Hermione - dijo Ginny tratando de evitar la conversación.

- Solo serán 2 minutos, lo prometo - aseguro Hermione con una sonrisa.

- Lavander ¿por qué no te adelantas? - dijo Ginny resignada - Yo bajare en seguida.

Lavander le dedico a Hermione una mirada furiosa antes de desaparecer escaleras abajo. Hermione le indico que entrara en su habitación, no le parecía que el pasillo fuese el lugar más adecuado para hablar de aquel asunto. Hermione entro delante y Rowena desaparecio en seguida al comprender que no venía sola. Ginny cerro la puerta tras de si y espero en silencio a que Hermione fuese la primera en hablar.

- Ginny, se que estas molesta conmigo desde que volví de…..mis vacaciones - dijo Hermione eligiendo la misma definición que Luna para referirse al tiempo que había estado desaparecida - Pero entiende que yo no planee que esto sucediera así.

- ¿Sabes por qué estoy enfadada contigo?

- Sé que te hacia ilusión ser….bueno, ya sabes - dijo Hermione pensando lo ridículo que sonaba aquello.

- Era mucho más que eso. Esa profecía me acercaba más a Harry, y tú sin tan si quiera proponértelo te has colado en mi sitio - la acuso Ginny resentida.

- ¿Qué? - fue lo único que atino a decir Hermione - Ginny, eres su novia ¿Qué puede haber más cercano que eso?

Ginny pareció meditar las palabras de Hermione, pero no encontraba nada que decir.

- Ginny, si fuese cuestión de elegir, créeme, habría dejado las cosas como estaban antes de mis vacaciones - dijo Hermione aunque en el fondo no creía realmente lo que decía.

A Hermione no le habría importado dejar que Ginny fuese la heredera de Ravenclaw, a diferencia de la pelirroja, ella no necesitaba que ninguna profecía le dijera que podía ayudar a Harry en su lucha, ya sabía que estaría a su lado hasta el final, con o sin profecía.

- ¿En serio? - pregunto Ginny ablandándose.

- Claro que si - le aseguro Hermione.

- Supongo que me he portado como una tonta ¿no? - dijo Ginny algo avergonzada - Ya sabes que Harry y yo lo hemos dejado, bueno, para ser exactos él me dejo, y creo que me sentía un poco insegura.

- No, no lo sabía. Harry no nos comento nada - dijo Hermione - Pero no te preocupes, seguro que lo ha hecho para que no te ocurra nada malo. Se preocupa por ti.

- Si, supongo que tienes razón. Lo siento Hermione.

- No te preocupes, ya esta olvidado - dijo Hermione esforzándose por sonreír.

- Voy a bajar a desayunar ¿vienes? - pregunto la pelirroja.

- Ve tú, yo tengo que recoger el baño antes - mintió Hermione y Ginny asintió sin insistir más.

Hermione sabía que estría Lavander y últimamente no se llevaban especialmente bien. Ginny salio de la habitación de la Delegada cerrando la puerta tras de si. Rowena volvió aparecer cuando los pasos de la chica se escucharon en las escaleras.

- Ten cuidado con esa chica, Hermione - dijo Rowena muy seria.

- ¿Por qué?

- Te ve como a una rival, no como a una amiga - dijo Rowena entrecerrando los ojos - sospecho que lo último que se le pasaba por la cabeza cuando te dejo atrás el día en que Lotka te encontró, era protegerte - prosiguió comenzando atacar cabos - Pero creo que llegas tarde a clase ¿no es así?

Hermione soltó un pequeño grito al comprobar lo tarde que era ya y echo a correr hacia su primera clase. Hermione llego al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras cuando solo unos minutos antes de que lo hiciera el profesor. Localizo a Harry y Ron sentados en tercera fila, sus dos amigos le habían guardado un sitio alado del pelirrojo.

- ¿Dónde te habías metido? - pregunto Ron un poco molesto por haber llegado con el tiempo justo al desayuno.

- Te estuvimos esperando, pero como se hacia tarde y Ron estaba hambriento - dijo Harry a modo de disculpa por no haberla esperado - Ya sabes lo quejica que se pone cuando tiene hambre - añadió Ron resoplo y Hermione soltó una risita - Pensamos que a lo mejor estabas ya abajo.

- No importa Harry. Tenía que hablar con Ginny y recoger el baño antes de ir a clase - mintió Hermione a medias y supo que Harry lo había notado, pero no dijo nada.

- ¿Y ya vulva hablarte? - pregunto Ron olvidando que estaba molesto con Hermione por retrasarse.

- Si, ya esta solucionado - dijo Hermione.

En ese momento entro Alexander en la clase y tuvieron que dejar su conversación para más tarde. Alexander recorrió la clase con la mirada una vez antes de hablar.

- Soy Alexander Markus y seré vuestro profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras - comenzó muy serio y algunos se encogieron en sus asientos - Bien, comencemos por dar un repaso rápido al curso pasado ¿alguien puede decirme que fue lo último que visteis? - pregunto y la mitad de la clase clavo la vista en la interesante superficie de sus mesas - Señorita Granger - dijo señalando a Hermione que había levantado la mano.

La clase de Alexander resulto más interesante de lo que Harry había esperado, durante una hora casi pudo olvidarse de los horcruxes y de Voldemort.

- Y ahora una hora libre - dijo Ron estirándose al acabar la clase.

- Yo tengo clase de Runas Antiguas - le recordó Hermione.

- Pues que te diviertas - dijo Ron en tono burlón - Vamos Harry.

- En realidad….yo también tengo Runas - dijo Harry algo dudoso pensando en lo raro que sonaba aquello.

Ron se quedo mirándolo con la boca abierta durante unos instantes y se echo a reír.

- Muy bueno Harry, casi me lo trago - dijo el pelirrojo convencido de que su amigo bromeaba.

- No es una broma - respondió Harry muy serio.

- ¿Y para que ibas a coger una asignatura como esa? - soltó Ron frunciendo el ceño.

- No la elegí yo. Como no pensaba volver, no había escogido una optativa y McGonagall me apunto en la que quedaba más hueco - se explico Harry.

- Al menos tu no tienes que ir a Herbología - se lamento Ron de la elección que había hecho su madre cuando él no quiso escoger una optativa.

Ron había pretendido demostrar a sus padres con esto lo decidido que estaba a no volver a Hogwarts, pero la jugada no le había salido muy bien. La señora Weasley no estaba dispuesta a dejar que otro de sus hijos abandonase el colegio sin terminar los estudios, y había escogido Herbología como optativa para Ron.

- No es tan malo, yo voy a Herbología - dijo Neville que acababa de salir al pasillo.

Ron resoplo y mascullo algo por lo bajo.

- No te quejes tanto ¿preferirías ir a Runas? - le dijo Hermione.

- Puedo cambiarte la asignatura - ofreció Harry esperanzado.

- No, me parece que no. Prefiero ir a las clases de Sprout - dijo Ron pensando que después de todo su suerte no era tan mala - Ven Neville, vamos a las cocinas a que esos elfos vagos nos preparen algo - añadió antes de empezar alejarse con el otro chico detrás.

Hermione estuvo apunto de replicar, pero Harry le puso una mano en el hombro y negó con la cabeza.

- No le hagas caso, solo quiere picarte - le recordó - Vamos a Runas.

La mayoría de los alumnos de Runas Antiguas ya habían cursado la asignatura en cursos anteriores, de modo que Harry era el único a quien todo le sonaba a chino. Por suerte la profesora prometió tener este detalle en cuenta siempre que se esforzara por alcanzar el nivel de sus compañeros. Hermione en seguida se ofreció para echarle una mano, y no iba a ser él quien le dijera que le daba igual aprobar o suspender Runas.

El silencio y la calma dominaban la casa donde Milo y Nilda habían establecido la nueva base cuando Cassandra llego. Su viaje se había retrasado 2 días más de lo previsto, pero por fin estaba allí, aunque no traía muy buenas noticias. Se detuvo al comienzo de las escaleras preguntándose donde podría encontrar a Nilda y Milo, hasta que escucho sus voces en una de las habitaciones al fondo del pasillo. Maldiciendo su adormilada intuición se acerco hasta allí.

- Bienvenida Cassandra ¿Qué tal el viaje? - la saludo Nilda al verla entrar.

- Creo que he descubierto que odio los aviones y los aeropuerto - dijo Cassandra encajando con muy buen humor las más de 4 horas de espera en el aeropuerto - Pero no creo que queráis escuchar la apasionante historia de mi viaje cuando traigo noticias más….interesantes.

- No me gusta como ha sonado eso - declaro Nilda adivinando que se trataba de algo no muy bueno.

- ¿Qué ha pasado? - pregunto Milo.

- Nada, todavía, pero pronto empezaran a ponerse las cosas difíciles - dijo Cassandra - Hemos detectado movimientos de mortifagos al sur de Alemania, y hay rumores no confirmados aun de que andan también por Bulgaria y Rumania. Por lo que hemos sabido Voldemort esta tratando de reconstruir su ejercito, y aunque le queda mucho para ser lo que era, no tardara en estar preparado.

- Eso ya lo sabíamos - le recordó Milo.

- Si, la novedad es que es el Ministerio de Magia alemán quien ha detectado esos movimientos - añadió Cassandra.

- Eso puede significar que están dejando de ocultarse - dijo Nilda.

- Es lo más probable, y no creo que tarde mucho en dar la cara - comento Cassandra algo desanimada.

Milo soltó una maldición por lo bajo, pero Cassandra aun no había terminado de contarles las malas noticias.

- Tiberio cree que andan tras el apoyo de un clan de vampiros - siguió diciendo la mujer de ojos verdes.

Milo no pregunto cuanto tiempo suponía que tendrían antes de que las cosas comenzaran a ponerse peor de lo que ya estaban, pues estaba casi seguro de que Voldemort ya no necesitaba muchos más apoyos.

Hacía tiempo que Voldemort había conseguido seguidores suficientes para comenzar a causar más problemas de los que ya causaba. Sin embargo por el momento se había contentado con realizar ataques "pequeños", y la mayor parte del mundo mágico contenía el aliento a la espera de que quien-no-debe-ser-nombrado saliera finalmente a la luz. Sería entonces cuando comenzaran las matanzas que años atrás ya habían protagonizado los mortifagos. Pero Voldemort continuaba ocultándose, probablemente a la esperar de tener en sus manos algo que no tuvo en el pasado, algo que le permitiría esta vez alzarse con la victoria. Nadie sabía bien que podía ser, pero casi todos estaban seguros de que solo esperaba por este motivo.

- Pero no creo que siga esperando por los vampiros - dijo Cassandra muy seria - Esta buscando a un tal Druso. Suponemos que el tal Druso debe saber algo que le resulte sumamente útil, o de lo contrario no habría enviado algunos de sus mortifagos más veteranos arriesgándose a perderlos.

- La profecía de los Herederos completa, quizás - sugirió Nilda pensativa - O tal vez el arma que lleva buscando tanto tiempo.

- Es posible - concedió Cassandra - Sin duda sabremos algo más cuando tengamos el nombre completo, puede que ni si quiera este vivo y lo que busca se oculte en su tumba - añadió disimulando un bostezo.

- ¿Tiberio se esta ocupando de esto? - pregunto Milo.

- Si, y en cuanto tenga novedades nos las hará saber a través de Krum. Todo un acierto su traspaso a un equipo del país - felicito Cassandra a Nilda por tan buena idea.

La condición de jugador de Quidditch de Víctor le permitía viajar con cierta facilidad a diferentes países gracias a los partidos de su equipo, o bien, disimulándolo como escapadas que la estrella de quidditch hacía para darse millonarios caprichos. Su fichaje por un equipo ingles le permitía pasar más tiempo en el país sin levantar sospechas.

La reunión no se alargo mucho más pues saltaba a la vista que Cassandra necesitaba un descanso urgente para reponer fuerzas.

Después del almuerzo Ron y Hermione salieron a los terrenos para dar un paseo los dos solos. Al pelirrojo le había costado mucho convencer a la chica para que no se pusiera hacer los deberes de inmediato, pero después de mucho insistir lo había conseguido. Harry se despidió de ellos junto a la gran escalera de mármol blanco y dirigió sus pasos de regreso a su habitación. A pesar de ser el primer día ya les habían puesto deberes, pero Harry no tenía intención de hacerlos. Su idea era coger la capa invisible que estaba escondida en el fondo de su baúl, y luego bajar a la biblioteca para colarse en la Sección Prohibida. Sabía que el curso anterior Hermione había registrado la biblioteca entera sin mucho éxito, y Harry sabía que no había nadie más minucioso que ella a la hora de buscar. Pero suponía que no habría tenido ocasión de mirar en la Sección Prohibida, porque para eso era necesario un permiso firmado por un profesor, y siempre preguntaban por el motivo de la búsqueda. Cierto es que podían mentir sobre el motivo, pero la Señora Pince siempre vigilaba estrechamente a los alumnos que entraban en la Sección Prohibida con permisos. Tanto era así que resultaba imposible mirar algo diferente a lo que habías dicho que ibas a buscar. De modo que la alternativa que se le ocurrió a Harry fue colarse sin ser visto. Era un plan poco meditado, la idea había surgido en su mente y él había decidido llevarla a la práctica sin pensárselo más. De haberse detenido a pensarlo con un poco más de calma, quizás habría elegido un mejor momento, y habría esperado a contárselo a Ron y a Hermione para tener a alguien cubriéndole las espaldas en caso de necesidad. Pero no lo hizo, y su plan fracaso antes de empezar, porque Harry no había previsto que hacer en caso de encontrar a alguien en su habitación. Había olvidado cerrar la puerta con llave, de forma que no había nada que impidiese a Ginny entrar y esperarlo dentro.

Harry freno en seco cuando casi había alcanzado su baúl y se giro hacia su cama. Ginny estaba sentada en los pies de la cama y lo miraba sonriente.

- ¿Qué haces aquí? - pregunto Harry sorprendido de verla.

- Esperarte - dijo Ginny sin perder la sonrisa - Harry, tenemos que hablar - añadió en un tono más serio.

- Creo que sé de que quieres hablar y…

- Eso facilita mucho las cosas - corto Ginny.

- En eso estamos de acuerdo. Mira Ginny - volvió a comenzar Harry con cierto esfuerzo, le resultaba bastante difícil decir aquello - nada ha cambiado en los últimos meses y yo tampoco he cambiado de idea - Ginny abrió la boca para protestar, pero Harry le pidió silencio con un gesto - Tome una decisión entonces, y sigo pensando que hice lo mejor.

- Pero Harry, podríamos llevarlo en secreto, si nadie lo sabe no habría peligro - insistió Ginny aunque en realidad no le entusiasmaba demasiado aquella idea.

Harry suspiro cansado, no era algo tan difícil de entender, pero Ginny lo complicaba demasiado. El mayor problema era que no se trataba de cualquier chica, era la hermana pequeña de su mejor amigo, y no quería hacerle daño.

- No te prometo nada, pero lo pensare - dijo Harry buscando terminar con aquello lo antes posible.

Esas palabras dieron a Ginny más esperanzas de las que ya traía, y Harry no tardo en comprender su error. Ginny se puso en pie y se acerco a Harry dispuesta a darle buenos motivos para aceptar su propuesta. Pero ese no era su día de suerte. Muy oportunamente alguien llamo a la puerta, y la voz de Neville se escucho desde el otro lado.

- Harry ¿estas ahí?

La pelirroja dio un pequeño respingo al oír la voz de Neville. Estaba apunto de pedirle a Harry que no respondiera cuando este hablo.

- Si, Neville.

- Voy a la biblioteca ha empezar los deberes de Defensa Contra las Artes Oscuras…..con Luna y Andrea ¿quieres venir? - pregunto el chico inseguro.

Harry miro a Ginny de reojo y la chica negó con la cabeza con una mirada suplicante.

- Si Neville, cojo mis cosas y voy enseguida - respondió Harry ignorando las señas que le hacía Ginny y escuchando a la vocecita que le decía a gritos que saliera de allí cuanto antes.

- Genial. Te espero en la sala común - dijo Neville y escucharon sus pasos alejándose.

Sin perder de vista a Ginny temiendo que pudiese echarle alguna maldición, Harry se aparto de ella despacio, recogió su mochila que había dejado caer al entrar y salio de la habitación.

Lo bueno que tenía Neville es que nunca hacía demasiadas preguntas, bien porque sacaba sus propias conclusiones, o bien porque no le interesaba demasiado lo que hicieran los demás. En cualquier caso no había necesidad de inventar excusas, y eso facilitaba mucho las cosas. Los dos chicos bajaron a la biblioteca donde Luna y Andrea ya habían ocupado una mesa vacía.

- Hola Harry - lo saludo Luna - Me alegro de que hayas podido unirte a nosotros.

- Si, yo también - dijo Harry pensando en la suerte que había tenido de que llegase Neville.

Mientras sacaba sus cosas Harry observo que la biblioteca estaba prácticamente vacía y se pregunto si podría colarse en la Sección Prohibida sin su capa de invisibilidad. No tardo en desechar la idea, la Señora Pince estaba sentada en su mesa y desde ahí tenia una visión perfecta de toda la sala. Fue entonces cuando vio a Céfiro curioseando en la sección de Runas y por un momento tuvo la impresión de que estaba mirando el borde de las repisas donde estaban los libros. Entonces recordó que los de primer año no tenían Runas Antiguas. Pero cuando volvió a mirar hacia la sección de Runas para comprobar que su vista no lo había engañado, Céfiro ya no esta allí, lo vio dirigirse hacia la salida con otro chico de su edad.

- Llevaba un rato ahí - dijo Luna mirando hacia la puerta - Creo que esta buscando la Sección Oculta de la Biblioteca.

- ¿Hay una Sección Oculta? - pregunto Neville que nunca había oído hablar de un lugar semejante.

- Es un mito, viene en "Mitos y Leyendas de Hogwarts" - explico Andrea - Se dice que Ravenclaw tenía una biblioteca personal, y que algún tiempo después de su muerte, la entrada desapareció - resumió la chica.

Harry decidió no dar más importancia al asunto y se puso a trabajar en Defensa Contra las Artes Oscuras, que era la única asignatura que había tenido con Neville ese día.

Luna y Andrea tenían delante un libro sobre pociones y estaban acabando su redacción sobre Antídotos cuando apareció Hermione. Luna la saludo con la mano al verla llegar y aparto sus cosas para hacerle sitio. Hermione agradeció el gesto en voz baja y se sentó.

- ¿Y Ron? - pregunto Harry temiéndose que sus dos amigos ya hubiesen vuelto a discutir.

- Sigue en los jardines, persiguiendo a unos chicos de segundo que han lanzado un Aguamenti sobre él - respondió Hermione haciendo una mueca de disgusto.

Una imagen mental de su amigo persiguiendo a dos chiquillos de segundo paso por la cabeza de Harry.

- Bueno, mientras corre se va secando - bromeo Harry.

A los otros se les escapo una risita, y en seguida se escucho a la bibliotecaria exigiendo silencio.

Ron no se reunió con ellos hasta casi la hora de la cena, cuando estaban ya en la torre Gryffindor. Había estado corriendo detrás de los chicos por los jardines y luego por el interior del castillo hasta que los había perdido de vista. El pelirrojo comento, al tiempo que lanzaba un fugaz mirada a Hermione, que podía haber llegado atraparlos si alguien le hubiese ayudado. Pero Hermione no lo vio, hacía rato que había dejado de prestarles atención para centrarse en sus deberes.

- ¿Por qué no bajamos a cenar? - propuso Harry para no tentar más a su buena suerte.

- Buena idea, tengo hambre - dijo Ron olvidando por completo el asunto que lo había tenido corriendo por medio Hogwarts.

- Subo mis cosas y…. - comenzó a decir Harry y se detuvo en mitad de la frase al advertir que su mochila no estaba allí - Maldición. Creo que he olvidado mi mochila en la biblioteca.

- Bueno, ya la recogerás después de la cena, no va a irse sola - dijo Ron.

- Para entonces la biblioteca estará cerrada - le dijo Harry.

- Y la Señorea Pince habrá llevado tu mochila a objetos perdidos, en el despacho de Filch - añadió Hermione.

- Voy a buscarla - dijo Harry poniéndose en pie - Vosotros adelantaos, nos veremos en el Gran Comedor - añadió antes de salir por el hueco del retrato.

Harry hecho a correr hacia la biblioteca, no sabía a que hora cerraba y no le apetecía nada tener que ir al despacho de Filch. Al llegar a la puerta se detuvo y recorrió la biblioteca con la mirada. Encontró su mochila sobre la mesa donde la había dejado para ayudar a Hermione a devolver los libros que habían estado utilizando. Se acerco a la mesa y cuando estaba apunto de echarse la mochila al hombro para salir de allí, vio a Céfiro. De nuevo estaba en la Sección de Runas, solo que esta vez no prestaba la más mínima atención a los libros. Céfiro estaba tirado en el suelo examinando con mucho cuidado la parte baja de la pared. Un chico de pelo rubio oscuro y ojos verdes vigilaba los movimientos de la Señora Pince, estaba tan concentrado en no perderla de vista que no había visto llegar a Harry. La bibliotecaria salió de la sección de Historia de la Magia y el chico de ojos claros le dio un golpecito al pie de Céfiro. El niño se levanto de un salto y su amigo le hizo un gesto para que esperase. La Señora Pince hizo levitar unos libros y entro en un pasillo para devolverlos a su lugar. Los dos chicos aprovecharon esto para dirigirse a la salida de la biblioteca. Harry cogió su mochila y los siguió.

- ¿Nada otra vez? - pregunto el niño de ojos verdes.

- Nada. Pero si fuese fácil de encontrar, ya lo habría hecho alguien - dijo Céfiro.

- Puede que este escondida en otra Sección - dijo el otro niño.

- Puede ser, pero creo que prefiero que no este ahí - dijo Céfiro intuyendo lo que estaba pensando su amigo.

- ¿La Sección Proh…

- Ssss, no lo digas tan alto Vladimir - le corto Céfiro y volvió la cabeza hacia tras como si de repente hubiese sentido la presencia de Harry.

Harry se detuvo un instante y luego siguió caminando como si no hubiese oído nada. Los saludo como si nada al pasar a su lado y siguió adelante. Sintió los ojos de Céfiro clavados en su espalda hasta que llego a las escaleras, y tuvo la certeza de que el niño sabía que los había oído. Entro en el Comedor caminando a paso ligero y se apresuro a ocupar un hueco vacío a lado de Hermione golpeando la mesa y volcando un vaso de agua.

- Lo siento - se disculpo y se apresuró a colocar servilletas sobre el agua derramada.

- No pasa nada - dijo Hermione y con un toque de varita lo limpio todo - ¿Te pasa algo Harry?

- No, nada, es que tengo mucha hambre - mintió Harry alargando la mano hacia la bandeja que le quedaba mas cerca.

Harry se sirvió un par de chuletas y empezó a comer recuperando la calma. No es que hubiese hecho algo tan terrible, solo había estado espiando un poco, pero todo dependía del modo en que se enfocase el asunto. No tenía ganas de discutir con Hermione, hacía muy poco que ella había vuelto. Harry estaba sentado de espaldas a la puerta del Gran Comedor, así que no vio como Céfiro entraba y se acercaba a la mesa de Gryffindor. Ron que estaba sentado enfrente se quedo mirándolo o eso pensó al principio, hasta que escucho que alguien carraspeaba detrás de él. Céfiro estaba ahí parado mirándolo con una sonrisa amable.

- Harry lo de practicar vuelo mañana… - dijo Céfiro.

- ¿No sabes volar? - pregunto Ron en tono burlón.

- Déjalo en paz Ron - le dijo Hermione en tono de advertencia.

Harry se sintió bastante desconcertado por un momento, no tenía ni idea de lo que estaba hablándole. Pero no tardo en comprender. Céfiro ignoro el comentario del pelirrojo y siguió hablando como si no hubiese escuchado nada.

- Bueno, olvidaste decirme la hora - dijo Céfiro pareciendo algo nervioso.

- ¿A las 5 te va bien? - dijo Harry viendo de reojo que Hermione los observaba.

- Perfecto - respondió Céfiro dando media vuelta y alejándose de allí.

- No sabia que te llevaras tan bien con el mocoso - dijo Ron picado.

- Ron - dijo Hermione en tono amenazante.

- Ya sabes lo nerviosos que se ponen los de primero con las clases de vuelo - dijo Harry encogiéndose de hombros - Me lo he encontrado cuando he ido a la biblioteca a buscar mi mochila y me ha preguntado si me importaría explicarle un poco el modo correcto de volar. No iba a decirle que no.

- Gracias Harry, no tenía porque molestarte - dijo Hermione.

- Yo también le habría ayudado si me lo hubiese pedido - dijo Ron - Aunque estoy muy liado con las clases de Herbología ¿sabes? No son tan fáciles como parecen.

Y Ron comenzó hablar de sus clases de Herbología dando aquel tema por zanjado. Harry lo agradeció, pues sabía que lo de las clases de vuelo tenía algo que ver con la búsqueda de la Sección Oculta, y no estaba muy seguro de que Hermione hubiese creído la excusa de Céfiro, aunque había estado muy convincente, al menos eso pensaba Harry. Los tres acabaron de cenar sin una sola mención más a las clases de vuelo y luego regresaron a la sala común.

La noche se había cernido sobre el lugar envolviéndolo todo en su oscuro manto cuando Bellatrix por fin pudo aparecerse a unos metros de su destino final. Había estado dando vueltas por más de 2 horas hasta estar segura de que nadie la seguía. No podía correr ningún riesgo si quería que la vieja casa del lago de los Black siguiese siendo un secreto. El sitio no aparecía en ninguna lista de propiedades de la familia, ella misma se había encargado de hacerlo desaparecer pensando que sería un lugar perfecto para ocultarse. Sin embargo, nunca llego a usarlo para tal finalidad. Tiempo atrás había sido un lugar hermoso, una casa bonita, rodeada de un verde jardín, junto a un pequeño lago de aguas cristalinas. Bellatrix recordaba haber pasado algunos veranos de su infancia en aquel lugar, pero pronto su familia compro una casa mucho más grande y dejaron de ir allí. Desde entonces la propiedad había quedado abandonada, y ahora el pequeño lago se había convertido en una traicionera ciénaga, y el jardín había sido invadido por malas hierbas, un Lazo del diablo daba la bienvenida a los intrusos y esa era solo una de las sorpresas herbáceas que aguardaban agazapadas en el traicionero jardín. Pero Bellatrix sabía bien donde debía pisar, y alcanzo la entrada de la casa sin dificultad. El interior se encontraba iluminado por un hechizo que imitaba la luz del día. El polvo de años se acumulaba sobre algunos muebles y en las cortinas. Tiempo atrás 3 elfos domésticos se habían ocupado de la limpieza, pero 2 de ellos habían muerto ya, y el tercero era demasiado viejo para hacerse cargo de todo. Bellatrix había considerado la posibilidad de matarlo y buscar otro nuevo, más joven. Pero no tenía tiempo de andar buscando trastos inútiles, Eve tendría que servir. Mientras subía la escalera que conducía al piso superior observo que Eve había limpiado la barandilla, no brillaba como antes pero al menos ya no tenía aquella capa de polvo encima. El piso superior era el único que estaba completamente limpio, cuanto más se alejaba Bellatrix de la escalera más limpio estaba todo. Había sido muy clara con respecto a la limpieza de aquella parte de la casa y al parecer Eve había sido capaz de cumplir con su tarea. Bellatrix camino hasta la tercera puerta que había a la derecha que estaba entre abierta y escucho una risa infantil. Se asomo al interior sin hacer ruido, la estancia estaba iluminada por el fuego que ardía en la chimenea y Eve se encontraba suspendido en el aire cabeza abajo como si una mano invisible lo sujetase de los tobillos. Sentado cómodamente en un sillón de piel había un niño de cabello negro como la noche y apenas unos 4 años que sostenía en alto una varita. Eve manoteaba tratando de liberarse para diversión del niño. Bellatrix observo su joven discípulo con orgullo, sabía que su poder era grande, pero no dejaba de sorprenderla. Hacía poco más de un año Voldemort había encontrado al pequeño Mordrek, casi de casualidad. Bellatrix no sabía bien como o porque su Maestro había decidido llevarse al niño, y tampoco quería pensar demasiado en ello. Pero desde entonces había encomendado su cuidado e instrucción solo a ella, ningún otro mortifago sabía de la existencia de Mordrek. Bellatrix se enorgullecía de que su Señor la hubiese elegido a ella para esa tarea, y aunque disfrutaba viendo como su esposo perdía los nervios cada vez que desaparecía sin saber a donde había ido, a veces lamentaba no poder alardear delante de los otros mortifagos de la confianza que Voldemort tenía en ella. Bellatrix era lo más parecido a una madre que tenía, lo cual no era precisamente bueno porque Bellatrix no sabía lo que significaba tener instinto maternal, aunque al niño no parecía importarle demasiado.

- Bien hecho Mordrek - lo felicito Bellatrix - Pero no crees que si se cae desde ahí se hará daño y no tendremos quien nos prepare la cena.

- No sirve para nada es un trasto inútil, podemos buscar otro - dijo Mordrek con cierto desprecio, pero obedeció y dejo a Eve en el suelo.

El elfo se apresuro a salir de la habitación antes de que el niño o su ama decidieran utilizarlo para la lección de aquella noche.

- Vamos Mordrek, tenemos mucho que practicar antes de la cena - dijo Bellatrix saliendo de la habitación.

El niño salto del sillón y corrió tras sus pasos impaciente por ver lo que iban a enseñarle aquella noche.

Continuara………

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Me ha costado mucho poder subir este capitulo y sé que he tardado demasiado en hacerlo por ello os pido disculpas.

Bueno, el final de este capitulo es algo que llevo tiempo pensando y he ido retrasando hasta ahora. Iba aparecer en el capitulo anterior, pero no me pareció el momento, creo que ha quedado mejor ahora.